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La participación PARTICIPACION Proyecto Educar en la Participación22 DE ABRIL DE 2015 Integrantes: Angel Vela Teves Elena Gutierrez Taco Alexa Aranzamendi Erquinigo Mauricio Ayvar Castro Stephany Jurado Aguirre Tonny Gonzales Villafuerte Jean Castelo Huaquipaco Verónica Carlos Agostinelli

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Principio de participacion

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  • La participacin

    PARTICIPACION

    Proyecto Educar en la Participacin

    22 DE ABRIL DE 2015

    Integrantes:

    Angel Vela Teves

    Elena Gutierrez Taco

    Alexa Aranzamendi Erquinigo

    Mauricio Ayvar Castro

    Stephany Jurado Aguirre

    Tonny Gonzales Villafuerte

    Jean Castelo Huaquipaco

    Vernica Carlos Agostinelli

  • La participacin

    LA PARTICIPACIN

    1. DEFINICIN

    Segn el compendio de Doctrina Social de la Iglesia

    a) Significado y Valor:

    Consecuencia caracterstica de la subsidiaridad es la participacin,1 que se expresa,

    esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o

    asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida

    cultural, econmica, poltica y social de la comunidad civil a la que pertenece.2 La participacin

    es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al

    bien comn.3

    La participacin no puede ser delimitada o restringida a algn contenido particular de la vida

    social, dada su importancia para el crecimiento, sobre todo humano, en mbitos como el mundo

    del trabajo y de las actividades econmicas en sus dinmicas internas,4 la informacin y la cultura

    y, muy especialmente, la vida social y poltica hasta los niveles ms altos, como son aquellos de

    los que depende la colaboracin de todos los pueblos en la edificacin de una comunidad

    internacional solidaria.5 Desde esta perspectiva, se hace imprescindible la exigencia de favorecer

    la participacin, sobre todo, de los ms dbiles, as como la alternancia de los dirigentes polticos,

    con el fin de evitar que se instauren privilegios ocultos; es necesario, adems, un fuerte empeo

    moral, para que la gestin de la vida pblica sea el fruto de la corresponsabilidad de cada uno

    con respecto al bien comn.

    b) Participacin y Democracia:

    La participacin en la vida comunitaria no es solamente una de las mayores aspiraciones del

    ciudadano, llamado a ejercitar libre y responsablemente el propio papel cvico con y para los

    1 Cf. Pablo VI, Carta. ap. Octogesima adveniens, 22. 46: AAS 63 (1971) 417. 433- 435; Congregacin para la Educacin Catlica, Orientaciones para el estudio y enseanza de la doctrina social de la Iglesia en la formacin de los sacerdotes, 40, Tipografa Polglota Vaticana, Roma 1988, p. 41. 2 Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 75: AAS 58 (1966) 1097-1099. 3 Catecismo de la Iglesia Catlica, 1913-1917. 4 Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra: AAS 53 (1961) 423-425; Juan Pablo II, Carta enc. Laborem exercens, 14: AAS 73 (1981) 612-616; Id., Carta enc. Centesimus annus,35: AAS 83 (1991) 836-838. 5 Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 44-45: AAS 80 (1988) 575-578.

  • La participacin

    dems, sino tambin uno de los pilares de todos los ordenamientos democrticos,6 adems de

    una de las mejores garantas de permanencia de la democracia.

    El gobierno democrtico, en efecto, se define a partir de la atribucin, por parte del pueblo, de

    poderes y funciones, que deben ejercitarse en su nombre, por su cuenta y a su favor; es evidente,

    pues, que toda democracia debe ser participativa.7 Lo cual comporta que los diversos sujetos de

    la comunidad civil, en cualquiera de sus niveles, sean informados, escuchados e implicados en

    el ejercicio de las funciones que sta desarrolla.

    La participacin puede lograrse en todas las relaciones posibles entre el ciudadano y las

    instituciones: para ello, se debe prestar particular atencin a los contextos histricos y sociales

    en los que la participacin debera actuarse verdaderamente. La superacin de los obstculos

    culturales, jurdicos y sociales que con frecuencia se interponen, como verdaderas barreras, a

    la participacin solidaria de los ciudadanos en los destinos de la propia comunidad, requiere una

    obra informativa y educativa.8 Una consideracin cuidadosa merecen, en este sentido, todas las

    posturas que llevan al ciudadano a formas de participacin insuficientes o incorrectas, y al

    difundido desinters por todo lo que concierne a la esfera de la vida social y poltica: pinsese,

    por ejemplo, en los intentos de los ciudadanos de contratar con las instituciones las

    condiciones ms ventajosas para s mismos, casi como si stas estuviesen al servicio de las

    necesidades egostas; y en la praxis de limitarse a la expresin de la opcin electoral, llegando

    aun en muchos casos, a abstenerse.9

    En el mbito de la participacin, una ulterior fuente de preocupacin proviene de aquellos pases

    con un rgimen totalitario o dictatorial, donde el derecho fundamental a participar en la vida

    pblica es negado de raz, porque se considera una amenaza para el Estado mismo;10 de los

    pases donde este derecho es enunciado slo formalmente, sin que se pueda ejercer

    concretamente; y tambin de aquellos otros donde el crecimiento exagerado del aparato

    burocrtico niega de hecho al ciudadano la posibilidad de proponerse como un verdadero actor

    de la vida social y poltica.11

    6 Juan XXIII, Carta enc. Pacem in terris: AAS 55 (1963) 278. 7 Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 46: AAS 83 (1991) 850-851. 8 Catecismo de la Iglesia Catlica, 1917. 9 Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 30-31: AAS 58 (1966) 1049-1050; Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 47: AAS 83 (1991) 851-852. 10 Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 44-45: AAS 83 (1991) 848-849. 11 Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 15: AAS 80 (1988) 528-530; cf. Po XII, Radiomensaje de Navidad (24 de diciembre de 1952): AAS 45 (1953) 37; Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 47: AAS 63 (1971) 435-437.

  • La participacin

    Segn en el artculo publicado cargo del Dr. Jorge H. Suardaz sobre tica y Sociedad, se afirma

    que consecuencia caracterstica de la subsidiariedad es la participacin, que se expresa,

    esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o

    asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida

    econmica, poltica y social de la comunidad civil a la que pertenece. Es, en suma, el

    compromiso voluntario y generoso de la persona en los intercambios sociales12

    Dada su importancia, se hace imprescindible la exigencia de favorecer la participacin, sobre

    todo, de los ms dbiles, as como la alternancia de los dirigentes polticos, con el fin de evitar

    que se instalen privilegios ocultos.

    Es necesario adems, un fuerte empeo moral, para que la gestin de la vida pblica sea el fruto

    de la corresponsabilidad de cada uno con respecto al Bien Comn13. El principio de participacin

    se fundamenta en el derecho natural de todo ser humano a realizar su propio destino. En toda

    formacin social la persona tiene derecho a hacer sentir el peso de su decisin personal

    responsable. El sujeto de la participacin es todo hombre o mujer en cuanto miembro del grupo

    social.

    Consta de tres factores:

    El sujeto (toda persona en cuanto miembro del grupo social)

    El objeto (la obra comn)

    El modo o procedimiento mediante el cual se realiza la participacin.

    Debe procurarse que toda persona, basndose en su propio trabajo, tenga pleno ttulo a

    considerarse copropietario de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete

    con todos. Un camino para conseguir esa meta podra ser el de asociar, en cuanto sea posible,

    el trabajo a la propiedad del capital y dar vida a una rica gama de cuerpos intermedios con

    finalidades econmicas, sociales, culturales: cuerpos que gocen de una autonoma efectiva

    respecto a los poderes pblicos, que persigan sus objetivos especficos manteniendo relaciones

    de colaboracin leal y mutua, con subordinacin a las exigencias del Bien Comn y que ofrezcan

    forma y naturaleza de comunidades vivas. 14

    12 Id. N 1913. 13 SS Juan Pablo II. Carta enc. Centesimus annus, (1991) 836-838. 14 Juan Pablo II, Carta enc. Laborem excersens (1981) 616.

  • La participacin

    Se pueden encontrar significativos ejemplos de auto organizacin en las numerosas iniciativas,

    privadas y sociales, caracterizadas por formas de participacin, de cooperacin y de autogestin,

    especialmente a nivel de los grupos intermedios, que revelan la fusin de energas solidarias.

    Por lo tanto, este principio opera en todos los niveles de la convivencia, dentro de los cuales

    interviene la persona humana como agente insustituible de la calidad de la vida en comn y como

    garanta de la recta ordenacin de sta y de su necesaria subordinacin al hombre. Es un

    derecho natural primario de ste el de realizar su propio destino tambin en lo social. La

    participacin se convierte as en vehculo del ejercicio de la libertad humana.

    Es importante tener en cuenta que la participacin es no slo un derecho, sino tambin un deber

    del gobernado, porque ste tiene la obligacin de actuar. La persona no puede quedar reducida

    a simple sujeto pasivo de la accin de su gobierno. No se puede convertir en simple recepcionista

    o beneficiario de los bienes sociales. El principio de participacin es por tanto un derecho-deber

    que lleva al hombre y la mujer a participar en las esferas pblicas y privadas, segn las

    circunstancias, cooperando al Bien Comn, ya que afecta a todos los mbitos de la vida

    econmica, poltica y social. Con el principio de participacin se apunta de manera directa a otros

    dos principios permanentes que son el de la concepcin orgnica de la vida social y el de la

    justicia social.

    Otra definicin segn el Catecismo:

    La participacin es el compromiso voluntario y generoso de la persona en los intercambios

    sociales. Es necesario que todos participen, cada uno segn el lugar que ocupa y el papel que

    desempea, en promover el bien comn. Este deber es inherente a la dignidad de la persona

    humana. (Catecismo 1913)

    La doble aspiracin hacia la igualdad y la participacin trata de promover un tipo de sociedad

    democrtica. Diversos modelos han sido propuestos; algunos de ellos han sido ya

    experimentados; ninguno satisface completamente, y la bsqueda queda abierta entre las

    tendencias ideolgicas y pragmticas. El cristiano tiene la obligacin de participar en esta

    bsqueda, al igual que en la organizacin y en la vida polticas. El hombre, ser social, construye

    su destino a travs de una serie de agrupaciones particulares que requieren, para su

    perfeccionamiento y como condicin necesaria para su desarrollo, una sociedad ms vasta, de

  • La participacin

    carcter universal, la sociedad poltica. Toda actividad particular debe colocarse en esta sociedad

    ampliada, y adquiere con ello la dimensin del bien comn.

    (Octogesima Adveniens, n. 24)

    La Participacin Social consiste principalmente en un compromiso del cristiano, en promover una

    sociedad ms conforme con los designios de Cristo. Una cita de Sn Pio XII:

    Habr que proclamar con ms firmeza las verdades transmitidas por la Iglesia, toda su doctrina

    sobre la santidad del matrimonio. La educacin doctrinal de los nios, la propiedad de bienes y

    su uso, los deberes para y con quienes administran el Estado; en fin, deber restablecerse el

    equilibrio entre los distintos rdenes de la sociedad, la ley y las costumbres cristianas.

    San Po XII.

    La participacin de los trabajadores

    El Papa Juan XXIII llam la atencin a la necesidad de "emplear medios eficaces para que las

    desigualdades econmico-sociales no aumenten, sino que se atenen... y una de las formas ms

    deseables consiste en hacer que los trabajadores puedan venir a participar en la propiedad de

    las mismas empresas."

    En la actualidad, el mayor esfuerzo para combatir las desigualdades y la "nueva esclavitud" que

    padece el mundo moderno van dirigidas a dar a los trabajadores que contribuyen a la creacin

    de la riqueza una participacin en la misma.

    Para aliviar y eliminar el aumento de la desigualdad, es necesario que en la riqueza que se vaya

    creando participen los trabajadores que han contribuido a su creacin, y para eso es necesario

    hacerlos codueos de la empresa.

    El salario justo y la participacin en las utilidades (profit sharing) dan al trabajador una retribucin

    adecuada, pero no le proporcionan un segundo ingreso para asegurar su futuro progreso y evitar

    su empobrecimiento relativo.

    As, en la lucha contra las desigualdades, surge el concepto de democracia econmica y

    empresarial que procura dar al trabajador una participacin en las utilidades, decisiones y

    propiedad o capital de la empresa en que trabaja. Muchas formas ha tomado en la prctica el

    camino hacia la democratizacin de la economa y de las empresas por va de la participacin,

    desde el cooperativismo hasta la co-determinacin, desde los planes de reparto y venta de

    acciones hasta la empresa integral.

  • La participacin

    2. Antecedentes Histricos

    El siglo XIX en plena revolucin industrial surgieron problemas sociales en los que los hombres

    mujeres y nios eran explotados por las fbricas, al ver esto la iglesia se pronunci y desde ese

    momento naci la Doctrina Social de la Iglesia con la Rerum Novarum.

    a. Carta encclica Pacem In Terris de su Santidad Juan XXIII

    Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la

    libertad 11 de abril de 1953.

    b. Constitucin pastoral Gaudium Et Spes

    Sobre la iglesia en el mundo actual 7 de diciembre de 1965.

    (...) Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen

    de votar con libertad para promover el bien comn. La Iglesia alaba y estima la labor de quienes,

    al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pblica y aceptan las cargas de este

    oficio.

    Para que la cooperacin ciudadana responsable pueda lograr resultados felices en el curso diario

    de la vida pblica, es necesario un orden jurdico positivo que establezca la adecuada divisin

    de las funciones institucionales de la autoridad poltica, as como tambin la proteccin eficaz e

    independiente de los derechos. Reconzcanse, resptense y promuvanse los derechos de las

    personas, de las familias y de las asociaciones, as como su ejercicio, no menos que los deberes

    cvicos de cada uno. (...)

    (...)Cuiden los gobernantes de no entorpecer las asociaciones familiares, sociales o culturales,

    los cuerpos o las instituciones intermedias, y de no privarlos de su legtima y constructiva accin,

    que ms bien deben promover con libertad y de manera ordenada. Los ciudadanos por su parte,

    individual o colectivamente, eviten atribuir a la autoridad poltica todo poder excesivo y no pidan

    al Estado de manera inoportuna ventajas o favores excesivos, con riesgo de disminuir la

    responsabilidad de las personas, de las familias y de las agrupaciones sociales.

    (...)Cultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, pero sin estrechez

    de espritu, de suerte que miren siempre al mismo tiempo por el bien de toda la familia humana,

    unida por toda clase de vnculos entre las razas, pueblos y naciones.

    Los cristianos todos deben tener conciencia de la vocacin particular y propia que tienen en la

    comunidad poltica; en virtud de esta vocacin estn obligados a dar ejemplo de sentido de

    responsabilidad y de servicio al bien comn, as demostrarn tambin con los hechos cmo

  • La participacin

    pueden armonizarse la autoridad y la libertad, la iniciativa personal y la necesaria solidaridad del

    cuerpo social, las ventajas de la unidad combinada con la provechosa diversidad.(...)

    (...)Hay que prestar gran atencin a la educacin cvica y poltica, que hoy da es particularmente

    necesaria para el pueblo, y, sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos

    puedan cumplir su misin en la vida de la comunidad poltica. (...)

    c. Carta apostlica: Octogsima Adveniens

    De su santidad el Papa Pablo VI al seor cardenal Mauricio Roy, Presidente del consejo para los

    seglares y de la comisin pontificia justicia y paz en ocasin del LXXX Aniversario de la

    encclica Rerum Novarum Vaticano, 14 de mayo de 197.

    d. Mensaje de su santidad Juan Pablo II para la celebracin de la XVIII Jornada Mundial

    de la Paz

    1 de enero de 1985

    Un mundo de justicia y de paz no puede ser creado slo con palabras y no puede ser impuesto

    por fuerzas externas. Debe ser deseado y debe llegar como fruto de la participacin de todos. Es

    esencial que todo hombre tenga un sentido de participacin de tomar parte en las decisiones y

    en los esfuerzos que forjan el destino del mundo (...).

    (...)La participacin es un derecho, pero conlleva tambin obligaciones: ejercerla con respeto

    hacia la dignidad de la persona humana. La confianza mutua entre ciudadanos y dirigentes es

    fruto de la prctica de la participacin, y la participacin es la piedra angular para la construccin

    de un mundo de paz.

    e. Carta encclica Centesimus Annus

    Del Sumo Pontfice Juan Pablo II a sus hermanos en el episcopado al clero a las familias

    religiosas a los fieles de la iglesia catlica y a todos los hombres de buena voluntad en el

    centenario de la Rerum Novarum 1 de mayo de 1991.

    (...)Adems, es preciso que se ayude a estos hombres necesitados a conseguir los

    conocimientos, a entrar en el crculo de las interrelaciones, a desarrollar sus aptitudes para poder

    valorar mejor sus capacidades y recursos. Por encima de la lgica de los intercambios a base de

    los parmetros y de sus formas justas, existe algo que es debido al hombre porque es hombre,

    en virtud de su eminente dignidad. Este algo debido conlleva inseparablemente la posibilidad de

    sobrevivir y de participar activamente en el bien comn de la humanidad.

  • La participacin

    f. Mensaje de su Santidad Juan Pablo II para la celebracin de la XXXII Jornada Mundial

    de la paz

    1 de enero de 1999

    Cada ciudadano tiene el derecho a participar en la vida de la propia comunidad. Esta es una

    conviccin generalmente compartida hoy en da (...).

    (...)En el mbito de la comunidad internacional, las naciones y los pueblos tienen derecho a

    participar en las decisiones que con frecuencia modifican profundamente su modo de vivir. (...)La

    bsqueda del bien comn nacional e internacional exige poner en prctica, tambin en el campo

    econmico, el derecho de todos a participar en las decisiones que les conciernen ().

    3. Importancia

    La participacin, como medio bien entendido, nos sirve para hacernos visibles ante la sociedad,

    contribuyendo a ella de forma positiva por diferentes medios: compartiendo nuestras

    experiencias y conocimientos, colaborando en actividades sociales, etc. Aprender de los dems

    y viceversa. De esta forma nos permite desarrollarnos plenamente como personas y gracias a

    eso podemos valorar los esfuerzos de los dems, siendo parte activa de la sociedad y no como

    meros espectadores.

    La participacin se realiza ante todo con la dedicacin a las tareas cuya responsabilidad

    personal se asume: por la atencin prestada a la educacin de su familia, por la responsabilidad

    en su trabajo, el hombre participa en el bien de los dems y de la sociedad (Cf. CA 43).

    Participar es importante por varias razones:

    Participar es compartir, lo cual implica una relacin entre el sujeto que comparte y aquel

    con el cul se comparte, una renuncia que puede ser pequea o muy grande, pero

    siempre es significativa.

    Porqu participar hace que nos sintamos acompaados, que no estamos solos en el

    camino, que trabajamos por una meta en comn, que somos muchos y formamos parte

    de algo muy grande.

  • La participacin

    Porque participar es la oportunidad de que otras personas nos escuchen y tengan en

    cuenta nuestras inquietudes e ideas y tambin ser valiente para estar dispuesto a

    escuchar ideas distintas a las nuestras, debatirlas, obtener una aprendizaje personal y

    contribuir positivamente a la sociedad.

    Porqu participar forma parte de nosotros, es lo que nos caracteriza como seres humanos

    sociables que vivimos dentro de una comunidad.

    Nos permite generar cambios significativos en la sociedad, entendindose cambio como

    un balance entre lo antiguo y lo nuevo, buscando no descartar aquellas cosas que son

    buenas y necesarias (como los valores) para la vida en comunidad.

    4. PROYECTO

    EDUCAR EN LA PARTICIPACION

    Objetivo General

    Educar en la participacin a los alumnos de los ltimos aos de educacin secundaria de colegios

    conocidos estatales con un alumnado medio que no posean un buen nivel en valores, virtudes,

    civismo, religin y sobre todo centrndonos en la persona para poder motivarla a descubrir y

    aportar sus talentos a la sociedad mediante actividades como: juegos, charlas, y tutoras

    personales, todo esto organizado y realizado en parte por nuestro equipo de trabajo.

    Objetivos Especficos del Proyecto

    Escoger un colegio ideal para poder ver resultados luego de realizar el proyecto.

    Recreacin para la confianza y apertura de los alumnos

    Motivar en valores, virtudes, civismo y fe.

    Acercamiento a jvenes con necesidades psicolgicas y espirituales.

  • La participacin

    Desarrollo del proyecto

    Problema

    Existe una baja educacin por parte de los colegios estatales en nuestro pas, pero ms all

    de la deficiencia educativa en ciencias o letras algo aqueja a los jvenes entre 14 y 16 aos

    que son la falta de valores, virtudes, civismo y autoestima suficiente para poder servir a los

    dems y aportar con el descubrimiento y desarrollo de sus talentos.

    Solucin

    Motivar a los jvenes alumnos a ser partcipes en lo social, poltico, econmico y cultural

    mediante actividades y charlas.

    Desarrollo

    Evaluar diferentes candidatos de colegios estatales para realizar el proyecto tomando en

    cuenta como prioridad los siguientes aspectos: Alumnado, nivel de educacin,

    popularidad (que se dice de), carencia de reconocimientos y disponibilidad.

    Al tener un colegio hacer una presentacin por saln en un da normal de clases en la

    que nos mostremos como jvenes al igual que ellos que queremos guiarlos y ensearles

    a aportar y ser partcipes en lo social, econmico, cultural y poltico. Bsicamente valernos

    de nuestra condicin de jvenes motivndolos a cumplir sus sueos, ya que en una

    sociedad tan contrastada como la nuestra existe muy arraigada la mentalidad que el que

    no naci con buenos recursos econmicos no llegara tan lejos como el que s.

    Abrir un programa de talleres de fines de semana en los que se ensee mediante charlas

    acerca de valores como: la honestidad, responsabilidad, humildad, bondad, etc adems

    de las virtudes: justicia, prudencia, templanza y fortaleza. Todo esto para transmitir la

    importancia de aportar a la familia, los amigos y la sociedad en general dichos valores y

    virtudes viviendo en armona y trascendencia.

    Talleres de civismo en los que se expongan temas desde un punto de vista de bien

    comn, no de deberes sino ms bien de servicio, ensear que todos estamos llamados a

    contribuir por el bienestar de todos ya que nos une la misma dignidad.

    Talleres en los que se refuerce la fe y la doctrina catlica, sin ser invasivos y respetando

    las diferentes religiones, abordando temas como: el amor, fe, esperanza.

    Juegos y dinmicas con dos propsitos: una que se pueda identificar a alumnos con

    necesidades urgentes de ayuda y dos, los cuales proporcionen una apertura mayor y

    confianza para las charlas.

  • La participacin

    Los alumnos identificados como los que necesitan ayuda urgente sern los primeros en

    ofrecrseles tutoras en las que se refuerce su dignidad y motivacin.

    Por ltimo, los datos recolectados comunicarlos al departamento de psicologa del colegio

    o si en caso no lo tuviera directamente a sus tutores de clase.

    Requerimientos

    Encargado de juegos

    Encargados de charlas

    Materiales y equipo para actividades de recreacin

    Cronograma

    1ER BIMESTRE 2DO BIMESTRE 3ER BIMESTRE 4TO BIMESTRE

    MA

    YO

    Seleccionar una

    institucin educativa

    para poder implantar y

    llevar acabo nuestro

    proyecto.

    JU

    LIO

    Presentacin del

    proyecto: 1Semana:

    Charlas Informativas.

    2daSemana: Charlas

    Sobre valores.

    SE

    PT

    IEM

    BR

    E

    1eraSEMANA: Charlas

    sobre civismo,

    actuaciones. -

    2daSEMANA: Juegos

    con la participacin de

    todos los alumnos.

    NO

    VIE

    MB

    RE

    1eraSEMANA: Talleres

    que refuercen la fe y al

    doctrina catlica. -

    2daSEMANA: Los

    profesores toman una

    pequea evaluacin

    sobre todos los temas

    hablados.

    JU

    NIO

    Evaluacin del colegio

    seleccionado, y

    realizar el cronograma

    de actividades de

    acuerdo a la

    disposicin de los

    alumnos.

    AG

    OS

    TO

    1eraSEMANA:

    Charlas sobre religin

    - 2daSEMANA:

    charlas sobre

    motivacin de sus

    talentos, juegos

    OC

    TU

    BR

    E

    1eraSEMANA: Charlas

    sobre Autoestima. -

    2daSEMANA:

    Participacin de los

    alumnos, hacer que ellos

    realicen una

    representacin de alguna

    charla que mas los haya

    motivado.

    DIC

    IEM

    BR

    E

    1eraSEMANA: Hablar

    con cada uno de los

    alumnos para ver como

    influimos con sobre ellos.

    - 2daSEMANA: Fin de

    Proyecto, compartir.

  • La participacin

    RECOMENDACIONES

    El proyecto no busca ser ambicioso, sino ms bien busca la integracin de los alumnos para

    poder motivarlos y ensearles a usar sus talentos al servicio suyo y de la sociedad mediante

    bases cristianas, de valores humanos y virtudes, sin embargo el problema principal que

    tendramos es que se va a tratar con jvenes en una edad difcil y cada uno con un contexto

    diferente por lo cual se hace algunas recomendaciones a nuestro equipo de trabajo:

    Identificar rpidamente alumnos con dificultades en disciplina, estudios o emotivas

    Hacer seguimiento

    Compromiso con los alumnos que se inscriban al taller

    Guardar actitud de humildad para ensearles

    Cada taller debe ser bien planificado una semana antes como mnimo

    Guardar las relaciones con las autoridades del colegio

  • La participacin

    BIBLIOGRAFIA

    1.- Cf. Pablo VI, Carta. ap. Octogesima adveniens, 22. 46: AAS 63 (1971) 417. 433- 435; Congregacin para la Educacin Catlica, Orientaciones para el estudio y enseanza de la doctrina social de la Iglesia en la formacin de los sacerdotes, 40, Tipografa Polglota Vaticana, Roma 1988, p. 41.

    2.- Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 75: AAS 58 (1966) 1097-1099.

    3.- Cf. Catecismo de la Iglesia Catlica, 1913-1917.

    4.- Cf. Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra: AAS 53 (1961) 423-425;

    5.- Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 44-45: AAS 80 (1988) 575-578.

    6.- Cf. Juan XXIII, Carta enc. Pacem in terris: AAS 55 (1963) 278.

    7.- Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 46: AAS 83 (1991) 850-851.

    8.- Cf. Catecismo de la Iglesia Catlica, 1917.

    9.- Cf. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 30-31: AAS 58 (1966) 1049-1050; Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 47: AAS 83 (1991) 851-852.

    10.- Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 44-45: AAS 83 (1991) 848-849.

    11.- Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 15: AAS 80 (1988) 528-530; cf. Po XII, Radiomensaje de Navidad (24 de diciembre de 1952): AAS 45 (1953) 37; Pablo VI, Carta ap. Octogesima adveniens, 47: AAS 63 (1971) 435-437.

    12.- Id. N 1913.

    13.- SS Juan Pablo II. Carta enc. Centesimus annus, (1991) 836-838.

    14.- Juan Pablo II, Carta enc. Laborem excersens (1981) 616.

    15.- Pgina web: http://www.vatican.va

    16.- Pgina web: http://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_social_de_la_Iglesia

    17.- Pontificio Consejo Justicia y Paz: Compendio de Doctrina Social de la Iglesia. Librera Editrice Vaticana, 2004.

    18.- Desarrollo y participacin: la resignificacin de los invisibilizados en la historia. G. ANDRS ARVALO-ROBLES. (2005)

  • La participacin

    1. Resumen Ejecutivo