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  • DON TELLO, SEÑOR DE AG^.IILAR Y DE VIZCAYA

    (1337-1370)

    por

    LUIS VICENTE DIAZ MARTIN

  • DON TELLO, SEÑOR DE AGUILAR Y DE VIZCAYA (1337-1370) 289

    Si la guerra civil que se desarrolla a mediados del siglo XIV sig- nifica un cambio importante en la historia de la Castilla medieval,

    es sin duda debido a que representa la culminación de una serie de factores que llevan a puntos críticos la tensión que en distintos am-

    bientes se está gestando desde comienzos de la decimocuarta cen-

    turia en todo el Occidente en general y en Castilla de forma especial.

    De hecho, son los problemas de carácter dinástico los que, emergien-

    do en superficie, canalizan la más diversas y, en ocasiones contra- puestas tensiones y por ello, sin olvidar el cúmulo de factores pre-

    sentes, tampoco sería legítimo ignorar que éstas fueron aprovecha- das con eYtraordinario sentido de la oportunidad por el que, a raiz

    de los sucesos de Montiel se convertirá en Enrique II de Castilla,

    fundando con ello una nueva dinastía que iba a mantenerse en el

    trono por el resto de la Edad Media.

    El debilitamiento de la "nobleza vieja", como muy bien estudió Moxó en su día, fue un factor decisivo para que el Trastámara pu- diera erigirse, aunque no sin dificultades y a pesar de ser bastardo real, en cabecilla de una oposición al legítimo Pedro I.

    A pesar de ello, la formación de un "bando" que le reconociera

    como jefe indiscutible, no fue un proceso rápido ni continuado. Ni

    siquiera sus propios hermanos, Fadrique, Tello o Sancho, fueron

    colaboradores mas que esporádicos en las ambiciones de su hermano.

    Sin embargo, el conocimiento de la forma en que llegó a aglu- tinarse un grupo con cierta coherencia en torno a Enrique de Tras- támara y el comportamiento y papel que en él jugaron los distintos componentes, es decisivo para explicarnos el por qué del cambio de dinastía y las circunstancias que coadyuvaron a que se produjera y en la forma en que se llevó a efecto. Se requiere, pues, un estudio minucioso de todo el bando trastamarista en los años en que vivió Pedro I, y para ello quizá sea el mejor camino comenzar con el es-

  • 2%O LUIS VICENTE DIAZ MARTIN

    tu3io de sus componentes, entre los que destacan los propios fami-

    liares de Enrique II, cuyos descendientes, los "epígonos trastámara",

    serán los principales beneficiarios de la nueva dinastía.

    De los diez hijos que Leonor de Guzmán tuvo de Alfonso XI,

    solo cuatro tienen auténtica relevancia política, tanto en el reinado

    de Pedro I como en el de Enrique II, y el rastro de su actuación pue-

    de seguirse en los años posteriores a través de su descendencia.

    Lógicamente, el que tiene mayor importancia es Enrique, Conde de

    Trastámara, fundador de la nueva dinastía surgida a raiz de la

    Guerra Civil y del que cronistas e historiadores se han ocupado pro-

    fusamente, aunque hace falta un estudio completo del conjunto de

    su reinade (1), así como de los años de reinado de Pedro I, cuya ac-

    tuación sólo ha sido contemplada secundariament^ y en función del

    proceder del rey castellano.

    Su hermano Fadrique, Maestre de la Orden de Santiago ha me-

    recido más atención (2), y en crónicas y trabajos relativos a la Or-

    den de Santiago puede seguirse parte de su comportamiento, aunque

    el hecho de haber muerto en 1358, cuando contaba 25 años y haberse caracterizado durante ellos por un claro deseo de rehuir cualquier

    tipo de protagonismos, le convierten en una figura atractiva que

    toma parte en determinados hechos y en momentos concretos, amén

    de su labor al frente de la Orden de Santiago.

    Sancho era muy joven en los primeros años del reinado de Pedro I

    y por ello su ^igura pasa totalmente desapercibida, a la sombra de

    Enrique al que siempre seguirá, salvo en algunos momentos de es- pecial tensión en torno a 1363 en que parece dejarse influir por Tello

    frente a Enrique. Las amplias dotaciones con que le premia Enri-

    que II, las casas de Alburquerque y Meneses, le convierten en uno de los más claros ejemplos de lo que significó la política de dotacio-

    nes con que el Trastámara premió a su familia. Esta posición se ve

    mejorada con su matrimonio con Beatriz, hermana de Fernando I

    de Portugal. En febrero de 1374 muere Sancho dejando una hija

    póstuma, Leonor, a la que no sin razón se llamará "La Ricahembra",

    1. En los últimos años, el único estudio de conjunto que abarque este amplio per'_odo, es el de L. SUAREZ FERNANDEZ: Castilla, 1350-1406 en el tomo XIV de la Histo^ria de España fundada por R. MENENDEZ PIDAL, Madrid 1960. Sobre el reinado de Enrique II ha elaborado varios trabajos J. VALDEON BARUQUE, de entre los que cabe destacar Enrique II de Castilla: la Guerra civil y la consolidación del régimen (1366-1371). Valladolid 1966. Se hace pre- ciso sin embargo la publicación de toda la documentación de la época.

    2. Casi todos ellos son antiguos y apasionados, pudiéndose poner como ejemplo el de F. M. TUBINO: Pedro de Castilla. La leyen.da de doña Marla Coronel 9! la muerte d.e don Fadrique, Madrid 1887.

  • DON TELLO, SEÑOR DE AGUILAR Y DE VIZCAYA (1337-1370) 27l

    que casada con Fernado de Antequera, será el origen de los Tras- támara aragoneses (3).

    El cuarto es Te]].o. Por su^ dotaciones territoriales, por su edad

    y sobre todo por sus contínuas maquinaciones y artero comporta- miento tomará parte en todos los acontecimientos del reinado. No

    ebstante, su línea de actuación es extraordinariamente sinuosa, hasta

    el punto de poder afirmar que solo le movía en su comportamiento

    el interés inmediato, las condiciones peculiares del momento y no su

    vinculación a uno u otro bando. Incluso cuando no tiene más alter- nativa que la protección que Enrique pueda otorgarle y en momen-

    tos difíciles para éste, no duda en utilizar la intriga para sembrar

    la discordia en su bando, una discordia de la que difícilmente podría

    salir él beneficiado. Su retorcida personalidad, símbolo de los complejos intereses

    que se debaten en Castilla en este prolongado periodo, le han con-

    vertido, para todos los que han estudiado el periodo, en una figura

    repulsiva, a pesar de lo cual rlo ha merecido hasta ahora un estudio

    monográfico. El presente estudio pretende determinar cuál fue el pa- pel que realmente ju^ó Tello en cada uno de los acontecimientos, y

    cómo sus cambios de bando, tan frecuentes, llegaron a determinar la evolución posterior de los mismos : un análisis que hasta el presente

    no se había intentado y que resulta imprescindible, cremos, para lo-

    grar una exacta y completa visión de lo que fue el periodo. No hay

    sin embargo que engañarse respecto a las posibilidades de realizar

    un estudio en profundidad. Las fuentes de que disponemos son esca- sas, las referencias marginales, y salvo algunos datos de su actuación

    como Señor de Vizcaya, la documentación mantiene silencio casi

    absoluto sobre Tello. Los pocos documentos que, todos ellos inéditos,

    hemos podido reunir, dados por él, les incluimos en el Apéndice Do-

    cumental. Finalmente habría que mencionar a la única hembra de Leonor

    de Guzmán que llegó a presenciar el triunfo de la dinastía. Juana

    no jugó papel alguno en los sucesos políticos de la época. De conduc-

    ta bastante desarreglada, casó en 1354 con Fernando de Castro que

    la repudió, aunque fuera bajo la fórmula de consanguinidad, y el 8

    de mayo de 1366 casaría nuevamente en Toledo con el aragonés Fe-

    lipe de Castro, al que sobrevivirá largamente.

    3. El mejo^ estudio sobre las consecuencias del acceso de los Trastámara al trono castellano es el de L. SUAREZ FERNANDEZ : Nobleza y Mo^aaTquía. Puntos de vista sobTe la itiist.oria política castellana del siglo XV. Segunda edición, Valladolid 1975.

  • 2Í2 LUIS VICENTE DL9Z MARTIN

    ALFONSO XI

    En 1327 Alfonso XI conocía a una joven, Leonor de Guzmán, de

    la que inmediatamente quedó prendado, iniciándose al año siguien-

    te, cuando en 1328 ella enviude de Juan de Velasco, una relación

    amorosa que, con tintes de escándalo, tendrá su plasmación en unos

    vástagos llamados a influir decisivamente en la historia castellana.

    Leonor pertenecía a uno de los más esclarecidos linajes castellanos,

    los Núñez de Guzmán, emparentada también con los Girón, los Pérez

    Ponce y los Gutiérrez de Meneses.

    Esta relación amorosa se prolongará hasta finales del reinado y solo la muerte del rey en 1350 podrá deshacer un vínculo que en la práctica se mostró más sólido que el propio matrimonio del rey, pues la reina doña María pasó, durante estos años, de la posterga- ción a la humillación a causa de los amores adúlteros del rey.

    A finales de junio de 1337, nacía en Mérida Tello (4). Era el sex-

    to hijo que la concubina regia, Leonor de Guzmán, daba al rey de Castilla Alfonso XI: Pedro de Aguilar, el primero, que naciera en

    Valladolid en 1330, Sancho el Mudo, nacido al año siguiente y que

    habría de morir poco después, los gemelos Enrique y Fadrique, que vieron la luz en Sevilla en 1333, el primero de los cuales llegaría al

    trono como Enrique II de Castilla ; Fernando, nacido en 1336 y muerto cuando aun era niño, y a