bicres iv (1801-1860): balance de un proyecto

22
___________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________ E. Battaner, V. Calvo, P. Peña (eds): Historiografía lingüística: líneas actuales de investigación, 79–100 © Copyright 2012 by Nodus Publikationen, Münster. ISBN 978–3–89323–014–3 Miguel Ángel Esparza Torres BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto 1. Introducción Con motivo del último Congreso de Lingüística General, celebrado entre el 21 y el 23 de junio de 2010 en Valladolid, presenté, de acuerdo con algunos de los componentes del Grupo de Investigación que, conmigo y con el Prof. Hans-J. Niederehe, han traba- jado en la elaboración del tramo 1801-1860 de la Bibliografía Cronológica de la lin- güística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES IV), un breve informe acerca del trabajo realizado hasta ese momento. Hoy, en el marco de este VIII Congreso de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística, tengo la satisfacción de poder anunciar la publicación de esta continuación de BICRES 1 . Ante todo, quiero expresar mi más sincero agradecimiento al Prof. Niederehe, por el hecho de que haya depositado su confianza en nosotros para seguir adelante con un proyecto tan personal y en el que ha gastado tantos años de labor paciente. Y, obvia- mente, cuando esto escribo, lo hago manifestando el común sentir de todos los investi- gadores que, junto con él, hemos trabajado hasta hacer posible esta publicación: Adrián Álvarez Fernández, Elena Battaner Moro, Vicente Calvo Fernández y Lamia Haouet, de la Universidad Rey Juan Carlos, y Susana Rodríguez Barcia, de la Univer- sidad de Vigo. Como es obvio, no querría que mi intervención quedara sólo en el anuncio de una, esperemos, buena noticia, por más que haya sido una liberación poder terminar el trabajo en el plazo que nos habíamos marcado, sino que me gustaría también intentar un balance primero de los resultados que hemos obtenido. Recalco “primero” de intento, porque no se nos oculta que el auténtico y defini- tivo balance, la constatación de si ha valido o no la pena nuestro esfuerzo, se derivarán de la utilidad real que para los investigadores llegue a alcanzar la nueva bibliografía. Y para saber eso, obviamente, habrá que esperar a saber cuál es el jugo que se le puede sacar en la investigación. Algunas de las cuestiones que voy a abordar, como es, por lo demás, normal, ya las expuse en aquella intervención en Valladolid, y a esos amigos y colegas que ya me 1 El proyecto BICRES IV.1 (1801-1860), ref. FFI2008-03043, ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación

Upload: urjc

Post on 16-Nov-2023

2 views

Category:

Documents


0 download

TRANSCRIPT

___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________ E. Battaner, V. Calvo, P. Peña (eds): Historiografía lingüística: líneas actuales de investigación, 79–100 © Copyright 2012 by Nodus Publikationen, Münster. ISBN 978–3–89323–014–3

Miguel Ángel Esparza Torres

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto 1. Introducción Con motivo del último Congreso de Lingüística General, celebrado entre el 21 y el 23 de junio de 2010 en Valladolid, presenté, de acuerdo con algunos de los componentes del Grupo de Investigación que, conmigo y con el Prof. Hans-J. Niederehe, han traba-jado en la elaboración del tramo 1801-1860 de la Bibliografía Cronológica de la lin-güística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES IV), un breve informe acerca del trabajo realizado hasta ese momento. Hoy, en el marco de este VIII Congreso de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística, tengo la satisfacción de poder anunciar la publicación de esta continuación de BICRES1.

Ante todo, quiero expresar mi más sincero agradecimiento al Prof. Niederehe, por el hecho de que haya depositado su confianza en nosotros para seguir adelante con un proyecto tan personal y en el que ha gastado tantos años de labor paciente. Y, obvia-mente, cuando esto escribo, lo hago manifestando el común sentir de todos los investi-gadores que, junto con él, hemos trabajado hasta hacer posible esta publicación: Adrián Álvarez Fernández, Elena Battaner Moro, Vicente Calvo Fernández y Lamia Haouet, de la Universidad Rey Juan Carlos, y Susana Rodríguez Barcia, de la Univer-sidad de Vigo.

Como es obvio, no querría que mi intervención quedara sólo en el anuncio de una, esperemos, buena noticia, por más que haya sido una liberación poder terminar el trabajo en el plazo que nos habíamos marcado, sino que me gustaría también intentar un balance primero de los resultados que hemos obtenido.

Recalco “primero” de intento, porque no se nos oculta que el auténtico y defini-tivo balance, la constatación de si ha valido o no la pena nuestro esfuerzo, se derivarán de la utilidad real que para los investigadores llegue a alcanzar la nueva bibliografía. Y para saber eso, obviamente, habrá que esperar a saber cuál es el jugo que se le puede sacar en la investigación.

Algunas de las cuestiones que voy a abordar, como es, por lo demás, normal, ya las expuse en aquella intervención en Valladolid, y a esos amigos y colegas que ya me 1 El proyecto BICRES IV.1 (1801-1860), ref. FFI2008-03043, ha contado con financiación del

Ministerio de Ciencia e Innovación

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 80 –

escucharon entonces, debo pedirles disculpas por lo que de reiterativo pueda haber en mi intervención. Aunque, en todo caso, los datos que a continuación expondré tienen carácter de definitivos. 2. La Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la

lexicografía del español y el desarrollo de la historiografía como línea de investigación

2.1 De BICRES I a BICRES IV La investigación historiográfica en el campo de la lingüística ha experimentado en los últimos años un incremento considerable que se refleja claramente en la bibliografía secundaria.

Este aumento se debe a diversos factores. Entre ellos, quizá sea el más destacable la confluencia de los intereses de especialistas en lingüística general, historia de la lengua española, gramática o lexicografía, quienes, según sus particulares intereses, miran hacia el pasado de la tradición lingüística. Por otro lado, también parece haber influido de manera decisiva el apoyo institucional que ha supuesto el nacimiento y la consolidación de sociedades nacionales e internacionales, con sus respectivos congre-sos, reuniones o seminarios específicos. Además, la existencia de editoriales y publica-ciones especializadas no sólo ha impulsado el proceso de institucionalización de la historiografía lingüística como disciplina, sino que, además, ha permitido poner de relieve la aportación de la tradición lingüística española al desarrollo de las ideas lingüísticas.

Ya no hay, en fin, manual internacional que se precie que no dedique un espacio a la historia de las ideas lingüísticas en el ámbito hispanohablante. Creo que eso puede afirmarse, a pesar de que es, precisamente, una de las tareas más urgentes que hemos de afrontar quienes nos dedicamos a la historiografía lingüística, la de integrar en el contexto general de la historia de la lingüística muchos aspectos relevantes de la tradi-ción hispana.

En el marco de este clima de afianzamiento, y fortaleciéndolo, hemos asistido también al desarrollo de notables proyectos de investigación, algunos de ellos de ca-rácter bibliográfico o editorial, a los que no ha correspondido, desde luego, un papel menor en el crecimiento del campo, en tanto que han servido para facilitar el conoci-miento de las fuentes bibliográficas y el acceso a ellas.

A todo esto, en suma, habría que añadir, ciertamente, la evolución de los aspectos relacionados con la tecnología y la gestión del conocimiento que, de unos años a esta parte, ha facilitado considerablemente la tarea de documentación: internet, digitaliza-ción de bibliotecas, aplicaciones para análisis bibliográfico cuantitativo y cualitativo, etc.

No sólo por razones de tiempo, sino también por la posibilidad de resultar injusto, obviando alguna de las publicaciones recientes cuya cita debiera ser inexcusable, omito entrar en detalles sobre las publicaciones que cabría citar aquí y voy directa-

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 81 –

mente a presentar el proyecto en el que hemos estado trabajando, y que constituye el modesto objetivo de esta ponencia.

Como se ha dicho al comienzo, la Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES) es un proyecto historiográfico y bibliográfico que ideó el Prof. Hans-J. Niederehe, Presidente del Comité Científico de este VIII Congreso de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística (SEHL). Y la verdad, no oculto que, como muchos de ustedes habrán imaginado al leer el título de mi ponencia, algo hay, si no mucho o todo, de personal homenaje en esta intervención a nuestro querido amigo y socio fundador de la SEHL, un maestro afable que nunca ha dejado de acompañarnos desde antes, incluso, de la fundación de la SEHL.

En la BICRES comenzó a trabajar hace ya muchos años el prof. Niederehe. Su objetivo, según declaraba en la Introducción al primer tomo, era reunir los datos ofrecidos en los estudios historiográficos modernos con los que brindó en su tiempo el Conde de la Viñaza y describir, del modo más completo y fidedigno posible, los ma-nuscritos, libros y estudios de índole lingüística en los que el español aparece como lengua objeto de la descripción lingüística o como metalengua. Aunque inicialmente el propósito era llegar al comienzo del siglo XX, en el tomo III se anunciaba el final del proyecto.

Trabajando en solitario, el Prof. Niederehe había publicado tres tomos con las referencias de las fuentes primarias hasta el año 1800 y un amplio repertorio alfabético de fuentes secundarias relativas a ellas: BICRES I, desde los principios hasta el año 1600 (Niederehe 1995), BICRES II, desde 1601 hasta el año 1700 (Niederehe 1999) y BICRES III, desde 1701 hasta el año 1800 (Niederehe 2005). BICRES I contiene 985 registros; BICRES II, 1275; y, finalmente, BICRES III, ofrece información acerca de 1550 obras.

Los problemas a los que ha tenido que enfrentarse el proyecto BICRES han sido algo diferentes en cada momento. El primer volumen es resultado, por una parte, de un trabajo previo larguísimo y, en apariencia, de poco brillo, enfocado al diseño de un procedimiento informático que hiciera posible la organización de una cantidad muy notable de información en una base de datos y la exportación de éstos a un programa de tratamiento de textos capaz de producir de forma casi automática el layout de imprenta. No hace falta decir que los recursos que hoy tenemos no se encontraban entonces disponibles y, en muchos casos, le fue preciso incluso dedicarse personal-mente al desarrollo de los medios informáticos necesarios.

Por otra parte, en aquellos años, los catálogos informatizados de las bibliotecas sólo habían comenzado a funcionar de manera parcial. Era preciso, por tanto, dedicar muchas horas a la investigación en las bibliotecas, no sólo para controlar bibliográ-ficamente las obras relevantes, sino también para determinar, escudriñando los añejos ficheros, cuáles eran esas obras que había que incorporar a la bibliografía.

Y, sin embargo, vivíamos entonces también aquellos momentos en que comenza-ba a tomar cuerpo un renovado interés por la investigación historiográfica en el ámbito hispanohablante y, como consecuencia natural, empezaba a aumentar de manera no-table el número de publicaciones que tenían por objeto distintos aspectos de la historia de la lingüística española. De esta manera, el conocimiento de autores, obras o editores

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 82 –

de la tradición lingüística iba creciendo y se ensanchaba también el alcance de la bibliografía en lo que atañe a las relaciones entre tradiciones lingüísticas y ámbitos geográficos.

Cuando, con el paso de los años, los modernos catálogos informatizados de biblio-tecas de todo el mundo comenzaron a ofrecer grandes cantidades de información, por más que fuera necesario controlarlas y contrastarlas con otras fuentes de documen-tación generales o especializadas, no sin grandes dificultades, le fue posible, sin em-bargo, a Hans-J. Niederehe sacar a la luz el tomo tercero, correspondiente al siglo XVIII, en el año 2005. En tal contexto se entiende bien que, al comienzo de este últi-mo tomo, se anunciara el final del proyecto, que no abarcaría, por lo tanto, el siglo XIX.

Pero la verdad es que ni al creador del proyecto ni a mí mismo, que había colabo-rado con él en los primeros años de la década de los noventa, dedicado sobre todo a las obras de Nebrija —la Bibliografía Nebrisense se publicó en 1999—, nos acababa de convencer la idea de que la bibliografía se interrumpiera el año 1800.

Después de haber estudiado el asunto detenidamente, llegamos a la conclusión de que, para poder culminar el proyecto, era preciso adoptar una forma de trabajo dife-rente: abordarlo en grupo. Era ésa la única manera de superar dificultades muy concre-tas: el elevadísimo número de autores cuyas obras había que examinar, los cambios sustanciales que se producen en relación con los centros de producción editorial y, en suma, la cantidad ingente y diversísima de obras que van publicándose por todo el mundo a medida que avanza la centuria.

Por todo ello, pusimos en marcha el Proyecto BICRES IV.1, la Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español desde el año 1801 hasta el año 1860, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Go-bierno de España (ref. FFI2008-03043). No hace falta decir que, sin esta ayuda eco-nómica, hubiera sido completamente imposible el trabajo que ha culminado con este nuevo volumen, BICRES IV, que ahora presentamos.

El motivo por el que BICRES IV se plantea hasta 1860 está relacionado con una planificación previa, que creíamos realista y razonable, de la investigación que nos proponíamos y de los recursos, humanos y materiales, disponibles. En este sentido, nuestra estimación acerca del número de obras que recogería el nuevo volumen era de algo más de 1500. Lo cierto es que, y conviene advertirlo desde el principio, pronto nos dimos cuenta de que nuestros cálculos —a pesar de que estaban fundamentados en los materiales que el Prof. Niederehe había ido recolectando aquí y allá mientras traba-jaba en los tres primeros volúmenes de BICRES— habían quedado muy por debajo de la realidad. En aquella comunicación, a la que me refería al comienzo de esta interven-ción, informaba de que BICRES IV superaría generosamente los 2500 registros biblio-gráficos. Entonces no sospechábamos que “generosamente” iba a significar nada me-nos que 3279 fichas bibliográficas.

Sin embargo, y paradójicamente, el desfase entre nuestras previsiones iniciales y la realidad con la que nos hemos topado, no hace sino reafirmar, eso sí, de una manera abrumadora, nuestra hipótesis de partida acerca de la necesidad de afrontar esta tarea

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 83 –

de ampliar la BICRES hasta el año 1900, de acuerdo con el proyecto que inicialmente había trazado el Prof. Niederehe.

Como es sabido, durante años estuvimos preparando un repertorio bibliográfico de fuentes secundarias que apareció en 2008 (Bibliografía Temática de Historiografía Lingüística Española. Fuentes secundarias [BITE]). Esta Bibliografía, no obstante las limitaciones de todo trabajo bibliográfico, aporta un caudal importante de información acerca del siglo XIX. De sus aproximadamente 4000 registros, más de 1500 correspon-den a trabajos que estudian los Siglos de Oro, pero sólo llegamos a reunir algo más de 500 estudios sobre el siglo XIX, la mayoría de ellos centrados en figuras señeras como Bello, Cuervo, Benot o Salvá, o en instituciones como la RAE. Sin embargo, el Índice Histórico de Lingüistas del Español, asociado a esta base de datos, contiene una rela-ción de lingüistas del español que supera los 700 nombres sólo para el siglo XIX.

Con esto quiero decir que ya sabíamos que no hay proporción entre el número real de lingüistas del español que conocemos de ese siglo y la bibliografía secundaria dis-ponible: debían quedar forzosamente bastantes autores y obras sobre los que nada se sabe o, en todo caso, se puede saber mucho más. Y, efectivamente, el número de entra-das del índice de autores de BICRES IV es 1125, o sea, 400 más que el número de autores de BITE. Estas cifras hay que ponderarlas, además, considerando que BICRES sólo abarca los años 1801-1860. 2.2 La investigación bibliográfica como trabajo historiográfico Como es obvio, que sean o no relevantes tales o cuales autores hasta ahora poco estu-diados es algo que sólo el conocimiento de sus obras puede determinar; pero, claro está, para que eso sea posible es preciso, primero, identificar y localizar sus obras, con sus distintas ediciones, si es el caso, para, después, situarlas en el contexto de la pro-ducción lingüística del periodo.

En todo caso, les ruego que me permitan dedicar unos instantes de esta interven-ción a reivindicar la tarea de investigación sobre fuentes como trabajo propiamente historiográfico.

Hace ya bastantes años, Peter Schmitter (1987: 95) propuso un esquema de orga-nización de tareas de la historiografía que constaba de tres niveles.

En el primer nivel, que Schmitter denominó ‘crónica’, nos encontramos ante la simple reconstrucción, el ordenamiento cronológico de los hechos, o ante la atención sistemática a factores de cualquier índole previamente escogidos.

La tarea del historiógrafo es para Schmitter, más allá del ordenamiento sistemático de los hechos, atender a éstos en sus causas, dependencias, motivos o consecuencias. Se trata, pues, de interpretar dinámicamente los acontecimientos o cadenas de aconte-cimientos y de situarlos en líneas de desarrollo. Una parte importante del trabajo del historiógrafo radicará, entonces, en discernir condiciones internas y externas de las teorías lingüísticas. Lo único que une estas dos actividades sería, pues, el trabajar sobre material concreto, y, por lo tanto, la orientación claramente práctica.

Schmitter reserva el término metahistoriografía para el tercer nivel de trabajo, que supone la reflexión teórica sobre la filosofía de la historia, la descripción de las condi-

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 84 –

ciones y de los principios generales de la historiografía de las ciencias, así como la investigación de las peculiaridades de la historiografía de diferentes ciencias (por ejemplo, ciencias de la naturaleza frente a ciencias sociales). Asimismo, se trata aquí de hacer frente a problemas como la objetividad del conocimiento histórico, etc. y, en fin, afrontar todo aquello que pueda contemplarse en el ámbito de la metateoría.

Una vez establecidos los niveles de actuación, cabe preguntarse, con Schmitter, cuándo hay progreso ‘historiográfico’. Según el esquema de Schmitter no se puede hablar con propiedad de progreso en el primero de los niveles, ya que nos encontramos en el nivel de la ‘crónica’. Los progresos se dan, según él, en el segundo nivel y en el tercero. Constituirán un progreso el mejor conocimiento de la historia, la descripción de enunciados relativos a los niveles primero y segundo y, lógicamente, también las reflexiones teóricas y las anotaciones normativo-metodológicas.

En un trabajo que publiqué hace ya años —Tareas de la historiografía lingüística, se titulaba—, comentaba, sin ánimo malsano de crítica, que me parecía muy rigurosa la concepción de Schmitter en relación con el primer nivel, porque puede parecer que se excluye de la historiografía propiamente dicha la difícil labor de exploración siste-mática de los datos: el trabajo de documentación y organización de la información que puede perfectamente hacerse sin miras a una investigación específica concreta: a “completar” una historia.

Entonces me preguntaba si acaso no podía hablarse de progreso hasta que un historiógrafo trabajara los posibles nuevos datos con la vista puesta en un problema concreto. Ciertamente, decía, cualquier progreso en el primer nivel había de suponer en sí mismo un progreso en el segundo nivel, porque cualquier aportación documental es medio para la reconstrucción de la historia de la ciencia.

Aquel escrito sobre las Tareas de la historiografía lingüística se publicó en 1997. La verdad es que, a partir de ese momento, sin dejar de abordar problemas concretos relativos a distintas épocas, disciplinas y autores, que han ido apareciendo en distintas publicaciones, una de mis líneas de trabajo ha sido la investigación bibliográfica. En

Handlungsbereich (actio)

Handelnder (agens)

Produkt der Handlung (actum)

Chronistik Chronist Chronik

Historiographie Historiograph Historie

(1)

(2)

(3) Meta-historio-graphie

Historio-graphie-theoretiker

Historio-graphie-theorie

(3a): deskriptiv(3b): spekulativ(3c): normativ...(3n)

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 85 –

1999 vio la luz la Bibliografía nebrisense (1999), hecha en colaboración con el Prof. Niederehe; en 2008, los dos volúmenes de la Bibliografía Temática de Historiografía Lingüística Española. Fuentes Secundarias, fruto de un trabajo de años con Elena Battaner Moro, Vicente Calvo Fernández, Adrián Álvarez Fernández y Susana Rodrí-guez Barcia.

Si en un trabajo como la Bibliografía nebrisense el asunto es más discutible, por lo concreto del tema, todos los investigadores que trabajamos en la Bibliografía Temá-tica nos dimos cuenta en seguida de que las decisiones bibliográficas que tomábamos respondían a problemas historiográficos: desde lo más elemental, como la definición de qué es “lingüística española”, hasta los criterios estructurales, como la selección y organización de los temas o la delimitación de las disciplinas lingüísticas.

Con la Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español desde el año 1801 hasta el año 1860 que aparecerá ahora, definitivamente con fecha de 2012, ha sucedido exactamente lo mismo. Hay un criterio historiográfico que determina la selección de las obras.

Ciertamente, un trabajo que pusiera a disposición de los historiadores de la lin-güística el inventario de obras publicadas en el periodo 1801-1860 debe de constituir un marco relacional en el que llegue a cobrar todo su sentido el trabajo focalizado en la lingüística española del periodo y suponer, en consecuencia, un incremento importan-te, cualitativo y cuantitativo, de la investigación, pero no por ello deja de ser en sí mis-mo un trabajo historiográfico y no sólo de carácter bibliográfico. No es sólo una bibliografía, ni una mera ‘crónica’, es el producto de una serie de decisiones de carác-ter historiográfico que orienta y hace posible un trabajo historiográfico.

En lo que sigue, describiré a grandes rasgos el procedimiento que hemos seguido en el proyecto, que se resume en tres tareas principales: a) la adaptación de la base de datos y la elaboración de la ficha bibliográfica, b) la localización y el control de regis-tros y c) la exportación de los datos para su publicación. Después pasaré a hacer algu-nas consideraciones y facilitaré algunos datos sobre el panorama de la lingüística del periodo 1801-1860 que nos muestra BICRES.

3. BICRES IV: aspectos técnicos 3.1 La base de datos y la ficha bibliográfica La base de datos BICRES adopta para la presentación de la información bibliográfica la estructura elaborada por el Prof. Niederehe para los anteriores volúmenes, con ligeros cambios de diseño.

La única particularidad es la adaptación de la base al trabajo online para facilitar la investigación simultánea de los miembros del equipo en las distintas bibliotecas. Los investigadores se conectan a una dirección IP que da acceso a los archivos de BICRES (Bicres, Autores, Editorial) y pueden trabajar en modo remoto, bien sirvién-dose de la aplicación FileMaker, bien de un navegador cualquiera. Las tres presenta-ciones que ofrece la base de datos se pueden ver en las imágenes 1, 2 y 3: InfoLibro, InfoContenido e InfoImpresión.

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 86 –

La ficha bibliográfica hace una distinción sistemática entre ‘cita’ y ‘comentario’; la cita transcribe el texto que aparece en la portada del libro (aquí ya no hay colofón que transcribir, como en los anteriores volúmenes); el resto constituye el comentario.

El texto de la portada se cita en su totalidad, por lo que es necesario inspeccionar la obra —aunque ello no es posible en todos los casos—; sólo se omiten los elementos gráficos (orlas, viñetas, marcas de impresor, etc.). En cualquier caso, esta omisión que-da recogida en un comentario ofrecido entre ángulos (‹ ›). Para la transcripción (es decir, la ‘cita’), debido a diferentes motivos técnicos, se usa sólo una caja de imprenta, a la que se reduce toda la diversidad de caracteres empleados por el impresor o impre-sores del libro descrito.

Para otras especificidades tipográficas (uso de ‘ß’ o ‘&’, uso de mayúsculas, por ejemplo) se sigue el criterio empleado en la publicación de las anteriores entregas de BICRES.

El resto del artículo bibliográfico, como he dicho, constituye el ‘comentario’, de modo que el nombre del autor, el lugar de publicación, la editorial (o el impresor) y otros datos relevantes se indican de forma estandarizada y, en consecuencia, mejor adaptada a un tratamiento informatizado. Lo mismo sucede con el tratamiento de las obras anónimas, de la foliación (en su caso), de la fuente bibliográfica y del paradero.

Todos los artículos bibliográficos llevan un número identificador o de registro. Irá indicado al final del comentario, precedido de la palabra clave “NumId”, que es el que nos permite identificar el registro en la base de datos.

Con todo esto, en definitiva, no se pretende otra cosa que mantener un criterio en todo coherente con BICRES I, II y III, subrayando así la intención de continuar la obra iniciada por el Prof. Niederehe, que ha colaborado con nosotros desde que, de acuerdo con él, planeamos continuar este trabajo de la única manera que era posible, es decir: trabajando en equipo. 3.2 Localización y control de registros Los registros que almacenaba al comienzo del proyecto nuestra base de datos proce-dían de las referencias extraídas de la Biblioteca histórica de Viñaza, de las obras cita-das en los estudios reseñados en la Bibliografía Temática de Historiografía Lingüís-tica Española y de otras bibliografías recientes.

Con ese material inicial, hemos procedido al examen exhaustivo de catálogos colectivos (CCPB, Rebiun, WorldCat) y, sobre todo, de los catálogos de muchísimas bibliotecas de todo el mundo: Nacional de España, Real Academia, Universidad Com-plutense, Biblioteca de Cataluña, Biblioteca Nacional de Francia, British Library, Biblioteca Pública de Nueva York, Harvard, Oxford, Nacional de Chile, Nacional de México, Nacional de Argentina, Nacional de Maestros y muchas otras, hasta que hemos podido dar con un paradero “razonable” (o sea, que realmente se pueda consul-tar) de la mayoría de las ediciones que teníamos registradas. De esta manera, al mismo tiempo que íbamos completando las informaciones que ya teníamos, hemos podido ir añadiendo, poco a poco, nuevas fichas de los mismos autores y de otros muchos, a

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 87 –

medida que nos íbamos topando con autores, obras o ediciones que no constaban en nuestro fichero.

El acopio de informaciones bibliográficas extraídas de catálogos de bibliotecas, catálogos colectivos y bibliografías, sin la posibilidad de controlar los ejemplares, tiene como consecuencia inevitable la aparición de duplicidades (o “multiplicidades”) que pueden provocar, si no se detectan, auténticos fantasmas bibliográficos. Por otra parte, si se es demasiado ligero a la hora de eliminar posibles duplicidades y desechar fichas bibliográficas, sólo por la mera sospecha, es fácil eliminar ediciones que sí existieron. En definitiva, estos problemas sólo pueden resolverse con la inspección personal de una cantidad notable de libros. Nuestro trabajo de control de los ejempla-res se ha centrado en las siguientes bibliotecas: Biblioteca Nacional de España, Biblio-thèque Nationale de France, Biblioteca de la Real Academia Española, Biblioteca de Cataluña, Biblioteca Pública Episcopal del Seminario de Barcelona, British Library, Bodleian Library, Herzog August Bibliothek, Bayerische Staatsbibliothek, Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid y Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela. Hay algunas otras bibliotecas que también hemos consultado, pero ha sido el examen de los ejemplares guardados en las antes citadas lo que ha supuesto un importante salto cualitativo en el porcentaje de control de los materiales contenidos en nuestra base de datos, de manera que al final hemos sobrepasado el 70% de informa-ciones controladas. 3.3 Procedimiento de control La única y necesaria novedad en el caso del cuarto tomo de BICRES es que los investigadores han trabajado siempre conectándose vía web o vía fmnet a los mismos archivos (nuestras bases de datos), alojados en un servidor que físicamente se halla en el Departamento de Ciencias de la Educación, el Lenguaje, la Cultura y las Artes de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Otra copia de control ha estado funcionando durante todo este tiempo en Tréveris. Gracias a este procedimiento, con un control doble sobre cada estado de la base de datos a medida que avanzaba la investigación, se ha intentado también moderar las lógicas diferencias en el modo de trabajar de cada uno de los investigadores que han intervenido en este proyecto, con el fin de que el nuevo volumen conservase el mismo estilo que ha caracterizado a las distintas entregas de BICRES. 3.4 Exportación de datos La base de datos que hemos construido, con la programación adecuada, genera de manera prácticamente automática el layout final de imprenta. Para ello se exporta un cálculo cuyo resultado es texto con marcas de formato. A través de procedimientos estandarizados de búsqueda y reemplazo ejecutables en programas de tratamiento de textos se obtiene ese layout final. 3.5 Cifras finales del proyecto Resumimos, sólo en un par de líneas, cuáles han sido las cifras en el momento en que pusimos punto final al proyecto.

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 88 –

Nuestra base de datos contiene 3279 referencias bibliográficas que corresponden a otras tantas ediciones del periodo objeto de estudio, 1801-1860. De estas, hemos podido inspeccionar personalmente 2309, es decir, el 70,4% de las ediciones.

Como es obvio, en el trabajo realizado para alcanzar esa cifra, ha sido necesario comprobar miles de referencias bibliográficas y ver centenares de ediciones. Sabíamos de sobra que comprobar todo personalmente nos iba a resultar imposible por motivos evidentes, no sólo de tiempo o económicos, sino, porque, en muchos casos, no es posible llegar a averiguar el paradero de algunas de las obras que tenemos registradas. Y no hace falta decir que sabemos que existieron obras de las que no tenemos hoy por desgracia información o, al menos, nosotros, desde aquí, no hemos podido descubrir nada sobre ellas.

A lo largo de estos años, muchas veces nos hemos encontrado con informaciones duplicadas que ha sido necesario unificar y, por el contrario, con obras que constaban como idénticas pero que, en realidad, resultaron ser diferentes. No pocas obras que aparentemente interesaban, una vez examinadas, fueron descartadas por carecer de interés para nuestros objetivos. En los casos de obras de varios volúmenes, con fre-cuencia, un solo título ha consumido el trabajo de un día entero. 4. Algunas singularidades de la bibliografía del XIX 4.1 Obras anónimas y determinación de la autoría La tarea de coleccionar datos bibliográficos supone tropezar con gran número de problemas de índole muy diversa. También en el siglo XIX, curiosamente, la deter-minación de la autoría en uno de ellos.

Efectivamente, algunas de las dificultades con las que nos encontramos son bien conocidas por los investigadores de la cultura hispánica del XIX: así, las que se deben al ocultamiento de la identidad del autor bajo iniciales, acrónimos o sobrenombres, práctica que es bastante común en la época.

En estos casos, sólo si es bien conocido el autor que se esconde bajo esas iniciales, de tal forma que en los catálogos suele aparecer el nombre del autor, se desentrañan las iniciales, para no inducir a error, aunque ello suele advertirse en el comentario: Magín Ferrer y Pons, autor de un Diccionario Manual castellano-catalán y catalán-caste-llano, firma como F. M. F. P. y Antoni Maria Cervera i Bru, autor de una Nueva ortografía de la lengua mallorquina, firma como F. A. M. S. M., etc.

Si un autor es conocido por su sobrenombre o anagrama, y así suele figurar en los catálogos, se mantiene como nombre de autor el sobrenombre y en la entrada co-rrespondiente del índice de autores se encuentra, junto con el sobrenombre, el nombre auténtico: Jacobo Saqueniza es Joaquín Cabezas; A. Tracia es Agustín Aicart, presbí-tero; J. T. Merle es Jean Toussaint; etc.

Si la identificación es sólo casi segura, en el índice de autores hay que buscar por el sobrenombre para saber cuál es la posible identidad del autor, dejando al final el artículo que pudiera preceder al sobrenombre: “Literato individuo de la Real Aca-demia, Un” es muy probablemente Juan María Maury.

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 89 –

Por supuesto, hay siglas y sobrenombres que no hemos podido desentrañar. Hay que buscar directamente a través de ellas en el índice de autores para encontrar más información sobre sus otras obras, si es que las hay, como en el caso de “Un amante de la juventud”. Bajo este nombre se publican un tratado de Análisis gramatical y lógica de la lengua francesa (Madrid, 1850), una Etimología de la lengua latina en caste-llano (Pama de Mallorca, 1830) y un Nuevo tratado de la lengua latina (Zaragoza, 1830). No estamos seguros de que se trate de la misma persona. Por desgracia, a veces sólo sabemos de una obra, como sucede con “Un amante de la pureza del idioma español”, cuyo Nuevo diccionario critico-burlesco (1845), del que sólo hemos loca-lizado un ejemplar, no nos ha sido posible consultar.

No escasean las obras que, sin aparecer bajo el nombre de un autor concreto, fueron, sin embargo, objeto de varias ediciones. Hemos evitado usar la denominación “Anónimo”, que nada dice en un índice de autores, y hemos preferido usar en tales casos la misma denominación, o parecida, que la que se usa en el índice de Títulos abreviados para estas obras: Compendio de la gramática y ortografía castellanas, Rudimentos de la gramática castellana, etc.

En otro orden de cosas, es preciso señalar que hay obras que llegan al siglo XIX reeditadas una y otra vez, desde el siglo XVIII y aun desde el XVII. Esto se da, por ejemplo, con la gramática latina de Nebrija —que no es en realidad de Nebrija, sino producto de las reformas posteriores— y con las explicaciones de algunos de sus libros, editadas para uso de determinadas instituciones educativas, por ejemplo, de los jesuitas o de las Escuelas Pías.

Lo mismo sucede con los diccionarios con el español y el latín; por ejemplo, con los diccionarios de Bravo reformados por Pedro de Salas o Requejo, entre otros.

En casos como estos, la indicación de la autoría es más o menos clara, porque las portadas suelen “narrar” la historia editorial de la obra; pero dejar constancia de los autores que se suceden como responsables nos ha obligado a prever la posibilidad de hasta cuatro autores para cada título.

Aunque no sean obras tan antiguas como las que a modo de ejemplo hemos aducido, algo semejante ocurre con muchos diccionarios bilingües con el español y el francés, el español y el italiano, o el español y el inglés, donde no es raro encontrar series como: Neuman, Henry / Baretti, Giuseppe Marco Antonio / Seoane, Mateo (ed.) / Velázquez de la Cadena, Mariano (ed.).

En otras ocasiones, el asunto no se resuelve sólo con dejar constancia de la intervención de varios autores o editores en una obra. Por ejemplo, nos han creado problemas algunas de las numerosas guías de conversación y métodos de aprendizaje de idiomas que se difunden a lo largo del siglo por Europa y América. Resulta difícil estar seguro de no omitir al responsable último de la edición o al autor cuya obra ha revisado otro, sobre todo si no hemos podido ver el libro y hemos tenido que fiarnos únicamente de la información que proporciona tal o cual catálogo. 4.2 Sobre cambios sustanciales en los centros de producción editorial Madrid (con 898 ediciones), Barcelona (con 372) y Valencia (con 83), con mucha diferencia entre una y otras ciudades, son los centros editoriales de mayor producción

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 90 –

en la Península. Sin embargo, una de las características del periodo objeto de estudio es el desplazamiento de una parte importantísima de la producción hacia otras zonas geográficas.

No hace falta decir que es seguro, y probablemente inevitable, que en los tomos anteriores de BICRES hubiera omisiones, como los habrá en el que está a punto de aparecer, y que los números de ediciones que facilitamos son orientaciones, basadas en los datos que tenemos, y no cifras exactísimas.

El caso es que, si BICRES III recoge 35 ediciones parisinas, en BICRES IV hay 447. Las 13 ediciones publicadas en Lyon pasan a ser 44 en BICRES IV. Si BICRES III recogía 54 ediciones londinenses, este número se eleva hasta 163 en BICRES IV. Las circunstancias políticas y sociales del convulso siglo XIX español, que están en el origen de esta situación, son bien conocidas, de manera que no nos extenderemos en comentarlas. Más bien nos interesaba señalar aquí la dificultad añadida que supone para la inspección personal de los ejemplares no sólo el aumento, sino la dispersión de la producción editorial. En París (447) aparecen publicados más libros interesantes para nosotros que en Barcelona (372); en Londres (163), muchos más que en Valencia (83), y no se trata sólo de diccionarios bilingües o de métodos de aprendizaje de len-guas que pudieran ser objeto de muchas ediciones.

Ciertamente, una cosa es el número de ediciones y otra la relevancia que, en el contexto de la historia de la lingüística española, puedan tener las obras publicadas en uno u otro lugar. Un caso interesante en este sentido lo encontramos con la irrupción de los Estados Unidos de América como nuevo centro de actividad editorial en el ámbito de la lingüística española. Aunque es preciso decir que de la importancia del desarrollo de la lingüística española en Estados Unidos ya se ha dado cuenta en inves-tigaciones relativamente recientes, de entre las cuales escogería el trabajo de Mar Vilar titulado El español, segunda lengua en los Estados Unidos (2008), tengo la impresión de que la investigación tiene un amplio margen de profundización.

BICRES IV recoge 129 obras aparecidas en Nueva York, 40 en Boston y 28 en Filadelfia, por citar alguno ejemplos. Para ofrecer unos datos que permitan comparar, aunque sea con las necesarias cautelas, en México tenemos registradas 63 ediciones (a las que hay que sumar 15 más, si consideramos las ediciones en París-México hechas por los Garnier y Andrade), en Santiago de Chile 45, en Bogotá 28 y en Buenos Aires 27. Es preciso advertir también que tenemos la seguridad de que hay mucho todavía por saber de las obras que se publicaron en Centroamérica y en América del Sur y que la investigación y la labor de catalogación que nos acerque a un conocimiento más exacto de la producción en cada país dependerá del trabajo investigador que se haga en cada zona concreta. Con todo, las cifras de Estados Unidos nos han sorprendido.

Pero, ¿qué se publica en Estados Unidos? La mayoría de las publicaciones son diccionarios y métodos de inglés para españoles y de español para ingleses, pero ni carecen de interés ni únicamente se ciñe la producción editorial a obras de este tipo. Hay también obras gramaticales de más fuste: por ejemplo, un par de ediciones del Nuevo Salvá de Antonio Benedeti, que ya habían sido reseñadas por Viñaza.

En Nueva York, al mismo tiempo que en Londres, en 1849, se publica la muy esti-mable History of spanish literature del profesor de la Universidad de Harvard George

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 91 –

Ticknor, que ofrece, en uno de sus apéndices, una historia de la lengua española que da cabida a los principales hitos de la historia de la lingüística.

Esta obra, traducida al castellano por Pascual de Gayangos y Enrique de Vedia, con anotaciones críticas, aparecerá impresa en Madrid por Rivadeneyra (1851-1856) y será objeto enseguida de una traducción al alemán por Nikolaus Heinrich Julius (Leipzig, 1852).

Otro autor interesante es Maximilian Schele de Vere, profesor de la Universidad de Virginia, que acompaña su Gramática de la lengua castellana (1854, 1857 y 1860) con una breve historia de la lengua. Antes, en 1853, habían aparecido también sus Outlines of comparative philology, with a sketch of the languages of Europe.

Es verdad, con todo, que los autores más veces publicados son Velázquez de la Cadena (1778-1860), August Louis Josse (1763-1841), Emanuel del Mar y José de Urcullu (?-1852).

El más conocido es el primero de ellos. Velázquez de la Cadena, nacido en Méxi-co, educado en España y establecido en Nueva York desde el comienzo del movimien-to independentista mexicano. Después de haber ocupado puestos políticos relevantes al servicio de la monarquía española, fue profesor de la Universidad de Columbia.

Josse, profesor de idiomas en Londres, fue autor de una Gramática española razo-nada, publicada en esa misma ciudad, en París y en Boston, donde, revisada por el profesor de Harvard Francis Sales, fue objeto de más de una veintena de ediciones.

El capitán de Infantería, José de Urcullu fue un escritor enormemente polifacético. Emigrado a Londres, entró en contacto con el editor alemán Ackermann, con el que publicó obras de muy diverso contenido; entre ellas, una Gramática inglesa reducida a veintidós lecciones, primero, luego a veinticinco y, finalmente, a veintisiete lecciones. La gramática de Urcullu, autor también de una serie de “catecismos” de diversas materias, entre los que se encuentra, según Viñaza (1893: 709), uno de gramática cuyo paradero desconocemos, se publicó muchas veces en el periodo que nos ocupa y en lugares tan dispares como Cádiz, Barcelona, Madrid, Filadelfia, Londres o Nueva York. Bajo este criterio de valoración, el de los distintos lugares de edición, es uno de los autores más relevantes con diferencia. Además, muy pronto, cuando todavía se publicaban los textos “autorizados” de sus Gramáticas, fue objeto de refundiciones por otros autores: tempranísimamente se ocupó de ello Emanuel del Mar, revisor de la edición neoyorquina de 1827, aparecida sólo dos años después de la primera edición de su obra en Londres por Ackermann.

El texto gramatical de Urcullu es, además, la fuente principal de un libro publica-do en San Francisco en 1852 bajo el título The California text-book; containing a grammar of the Spanish language in English; of the English in Spanish.

A Urcullu se le ha prestado poca atención en el contexto de la historia de la lingüística española. En uno de los últimos números del BSEHL (2008), sin embargo, en relación con su actividad paralela con la lengua portuguesa, se encuentra un trabajo de Sonia Duarte muy recomendable. El caso es que las gramáticas de Urcullu encie-rran sorpresas como el singular Tratado de la formacion de palabras, con paginación propia, que ve la luz con la edición neoyorquina de 1855 de su gramática. Urcullu

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 92 –

reconoce abiertamente su deuda con Robertson. Ciertamente, no aportan estas páginas más información que la que ofrecen, por ejemplo, las descripciones de Salvá en su Gramática, pero tiene la peculiaridad de tratar comparativamente los prefijos (‘inicia-tivos’, los llama) y los sufijos (a los que denomina ‘terminativos’) griegos, latinos, españoles y franceses en comparación con los del inglés. Urcullu, que distingue clara-mente entre estos iniciativos y terminativos y las voces radicales y sus combinaciones entre sí, considera tan importante que se entiendan bien los procesos la formación de palabras que no duda en afirmar:

Esta segunda parte que trata de la formación de palabras debe considerarse como la más importante de esta Gramática: y por tanto recomendamos su estudio a los jóve-nes que deseen hacerse cargo del mecanismo verbal de la lengua inglesa.

5. Dos calas en la producción lingüística del XIX 5.1 El saber organizado en forma de diccionario Dejamos ahora estos cambios, que hemos ilustrado con algunos ejemplos que se pro-ducen en los focos de producción editorial, y pasamos a referirnos brevemente a otro de los aspectos de la producción lingüística del XIX.

En el siglo XVIII se había afianzado, a través de la producción lexicográfica, pro-pia y traducida, un procedimiento de catalogación de nuevos saberes que trae consigo la tendencia a clasificarlos bajo la forma de un diccionario. En el siglo XIX este proce-so continúa y se extiende a todas los ámbitos del conocimiento: ideas, ciencias, artes, técnicas, costumbres..., todo absolutamente es susceptible de ser organizado bajo la forma de un diccionario, hasta tal punto que una parte importante del material recogido en BICRES IV no es otra cosa que obras que, bajo el título y con la estructura de “Diccionario”, ofrecen la terminología, los fundamentos y las aplicaciones de los más diversos campos del saber.

Los problemas que nos plantean estas obras son de muy distinta índole. ¿Hemos de dar cabida en una bibliografía lingüística a cualquier obra sólo por el hecho de pre-sentarse bajo el título de “diccionario”? Evidentemente no. Pero hay en estos casos va-rias consideraciones que cabe hacerse, aunque no sea posible desarrollarlas aquí: lo borroso de la diferencia entre diccionario y enciclopedia, más en una época caracte-rizada por la aparición de los diccionarios enciclopédicos, que marcan el camino hacia las enciclopedias —como tal presentadas—, su valor en el establecimiento de la termi-nología de artes, técnicas o ciencias —y para el estudio de estas terminologías—, su interés para ciertas disciplinas lingüísticas que se están desarrollando en aquel mo-mento —toponimia, onomástica, etnolingüística…

No aspiro en absoluto a hacer una relación completa, pero encontramos dicciona-rios de economía, economía política, política, administración, comercio, aranceles, hacienda, jurisprudencia, legislación mercantil, arquitectura, arquitectura naval, me-dicina y cirugía, fiebres, veterinaria, química, farmacia, minería, alimentación, agricul-tura, tecnología, derecho canónico, antropología, religión, Sagrada Escritura, teología, educación, buena sociedad, conversación, música, pintura, militar.

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 93 –

Al mismo tiempo que se desata esta avalancha de diccionarios especializados continúan apareciendo tratados que incluyen, a modo de apéndice o como un capítulo más, un pequeño diccionario especializado. Por poner un ejemplo: Basilio Sebastián Castellanos de Losada (1807-1891), más conocido por su papel en los comienzos de la arqueología en España que por su aportación a la lingüística, es autor de una Icono-lojía cristiana y gentílica que consta de un “Compendio del sistema alegórico” y de un “Diccionario manual de la iconología cristiana y gentilica”, que ocupa buena parte de la obra (pp. 269-528).

Y no hace falta decir que guardan relación con esta importante parcela de la pro-ducción lingüística del XIX, como en la centuria anterior, las numerosísimas traduc-ciones y adaptaciones de tratados publicados en Francia, Inglaterra o Alemania. No pocos de ellos son propiamente diccionarios especializados.

Además de estos diccionarios y tratados no escasean las reseñas críticas, a veces, sarcásticas, de algunas obras que, muy frecuentemente, inciden no sólo en aspectos relativos a la técnica diccionarista, sino en otras cuestiones de carácter lingüístico. Ilustro el asunto con un ejemplo de polémica ácida, de entre las varias que se podrían aducir.

Entre 1826 y 1929 se publican los once volúmenes del Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal de Sebastián Miñano y Bedoya (1779-1845), indivi-duo de la Real Academia de la Historia y de la Sociedad de Geografía de París, según reza la portada.

Apenas iniciada la publicación de la obra, en el mismo 1826, Juan Álvarez saca la luz unas Observaciones necesarias a todos los que lean un Diccionario Geográfico y Estadístico de España que se está publicando; pues en ellas se demuestran hasta la evidencia algunos de los innumerables errores que contiene, asi astronómicos y topográficos, como de redaccion y hasta de ortografía.

Miñano contesta inmediatamente, aún en 1826, y replica al momento Álvarez con unas Nuevas observaciones y varios folletos que continúan esas Observaciones que van apareciendo en 1827.

Sin embargo, a Miñano se le abrió otro frente aún más duro cuando terció en la polémica Fermín Caballero (1800-1876) con un escrito cuyo título deja claro el tono sarcástico con que está redactado: Corrección fraterna al presbítero Doctor D. Sebas-tian Miñano, autor de un Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, que sudan las prensas de Pierart-Peralta. Con el mismo tono está escrito el Dique crítico contra las irrupciones del nuevo Torrente (1827-1829) de Fermín Caballero (1800-1876), quien ataca duramente en esta obra, como en tantas otras, el Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (1826-1929) de Sebastián de Miñano (1779-1845) y la Geografia universal, física, política e histórica de Mariano Torrente (1792-1856), a quien acusa de haber sido condiscípulo de fray Gerundio de Campazas:

La ortografía es una de las cosas que á primera vista llaman la atención de la obra de don Mariano Torrente. Parece que su autor ha sido discípulo del cojo de Villaornate, según la aversión que tiene á la Y griega, pues no la usa sino para las cosas mas necesarias. Los nombres estrangeros los españoliza tan graciosamente, que no los

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 94 –

conoceria la madre que los parió [...] Mas estas faltas son peccata minuta para las que tenemos que examinar aunque ligeramente (p. 6).

Miñano se defendió con una Fraterna correccional que ofrece a don Fermin Caba-llero, editor del libro intitulado La Turquia, teatro de la guerra presente. Y, claro, a partir de ahí, siguió Caballero publicando varias obras, aparecidas en 1829 y 1830, de tono igualmente subido: La Turquía victoriosa de las sandeces, falsedades é ignoran-cias contenidas en la Fraterna Correccional del doctor Miñano. Escrito original de D. Fermín Caballero, autor de la obra vindicada, y de la Correccion Fraterna al mismo Doctor y Añadiduras á la Corrección fraterna, y suplemento al Suplemento de Miña-no, ó sea Tomo XII de su Diccionario geográfico-estadístico.

Sin dejar de lado del todo las disputas, termino estas notas sueltas sobre la lexico-grafía del periodo refiriéndome a una obra de José Eusebio Gómez de Mier (1801-?) en la que nos encontramos entremezclados varios aspectos interesantes de la lexicogra-fía del momento: el interés por el vocabulario especializado —en este caso el co-mercial—, la atención a la fraseología —”fraseología mercantil”— y la aplicación didáctica del diccionario. Se trata del Epistolario comercial con la traducción de las frases de difícil inteligencia una fraseología mercantil en español y aleman, un voca-bulario, en ambas lenguas, de los términos más usados en el comercio, y las abre-viaturas mas usuales en la correspondencia española. Decía que sin dejar de lado las disputas, porque el autor se defiende de la acusación plagio en un polémico prefacio.

5.2 Un breve apunte sobre las gramáticas Parafraseando un conocido estudio de Gómez Asencio, podríamos decir que en este periodo del siglo encontramos gramáticas para todos los gustos. Las hay dirigidas a la escuela, reducidas, manuales, compendiadas (en compendios mayores y menores o, con más alambicamiento, tenemos hasta un “compendio filosófico-racional mecá-nico”). Hay gramáticas prácticas, teórico-prácticas y elementales. Por la forma de escritura, en verso y dialogadas, las tenemos también escritas con sencillez filosófica, en cuadros sinópticos o extractadas de otras.... Por edades, para niños, para la juventud y, claro está, para distintos niveles de enseñanza. Las encontramos, por supuesto, comparadas y generales.

Además, sin ser gramáticas propiamente dichas tenemos manuales de redacción y corrección de estilo (como la titulada El consultor de Bufete de Felipe Antonio Macías, 1859). Y no faltan, por supuesto, distintos tipos de tratados, como los de análisis gra-matical y lógico, que han sido objeto de las investigaciones llevadas a cabo por el grupo encabezado por María Luisa Calero.

Sería larguísimo e inapropiado para la ocasión intentar hacer algo así como una clasificación de los tan diferentes tipos de gramáticas que hallamos. En este breve apunte sólo quería referirme a un par de cuestiones.

La primera es llamar la atención acerca de cómo uno de aquellos diccionarios de ciencias distintas de la gramatical puede convertirse en fuente para el estudio de la gramática del periodo.

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 95 –

Ilustro este hecho con el Diccionario general, usual y clásico de educación, ins-trucción y enseñanza (1847-1848) de Pío Zuazua. El tomo II de este diccionario contiene como lema la voz ‘Gramática’. De esa voz se ofrece una definición y una división: comparada o general, propia —relativa al estudio de las partes de discurso—, lectura, escritura, pasigrafía, ortografía, taquigrafía, caligrafía, estenografía, estegano-grafía, telegrafía —en relación con la escritura, que es otro lema. Abarca desde la p. 58 a la p. 125 y acaba remitiendo a Salvá, la Academia, Terradillos y Hermosilla, como “obras que deben consultarse”. Como ésta hay muchas otras voces (ideología, len-gua...) que pueden consultarse y que ofrecen material a priori interesante para conocer las ideas lingüísticas de la época, cristalizadas en el medio por excelencia de la época para la estructuración y transmisión de los conocimientos científicos: el diccionario especializado.

La segunda cuestión a la que quería aludir es la que se refiere a las gramáticas que encontramos como parte de obras que no son entera o propiamente gramáticas: concre-tamente a las gramáticas generales que se hallan en los cursos de filosofía elemental y lógica.

Algunos de estos textos son bien conocidos, como la Gramática general de Núñez de Arenas (1812-1869) que forma parte del Curso completo de Filosofía, para la ense-ñanza de ampliación. Otros lo son menos, como el Manual de Psicología, Ideología, Gramática general, Lógica é Historia de la Filosofía (1850), compuesto por D. José Ortega y Espinós (1815-1875), el de Eduardo Augusto de Bessón, que contiene una Gramática General —lecciones 33-59—, y un estudio de las proposiciones en las lecciones de Dialéctica —de la lección 86 a la 100— o el Curso de filosofía elementar comprendiendo la teoría de las ideas, la Gramática General y la Lógica de Ramón Martí de Eixalá (1807-1857).

Probablemente autores como estos últimos que se han citado no han recibido la atención que merecen en el contexto de la historia de la lingüística española. En todo caso, desde luego, Martí de Eixalá, en el contexto de la historia de la filosofía, del derecho y del derecho mercantil, es un autor bastante más citado que en el contexto de la historia de la lingüística. Lo mismo sucede con Bessón, en los campos del derecho civil, la arquitectura y las artes plásticas. 6. A modo de conclusión Probablemente, esta sea la primera vez que me gustaría estar seguro, en el momento de cerrar mi intervención, de que el auditorio está plenamente convencido de que no he sido capaz de sacar todo el partido que se esperaba al tema que me había propuesto, o incluso de que me he quedado lejos, y aun de que no es posible hacer un balance que se aproxime a lo que puede llegar a significar para la investigación de la lingüística española del XIX una buena bibliografía cronológica del periodo 1801-1860. En realidad, lo que me proponía no era hacer un balance de la investigación por venir, sino exponer un modesto informe del final de un proyecto en el que se han invertido muchas horas de trabajo.

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 96 –

Ciertamente, lo que deseamos todos los que hemos trabajado estos años en la continuación de la Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexico-grafía que comenzó el Prof. Hans-J. Niederehe es que, en esa fría relación cronólogica de obras de todo género, encuentren los investigadores de la lingüística española material interesante, localizable y, en fin, un cúmulo de datos relacionados que permita estudiar mejor el siglo XIX. Imagen de BICRES IV (FileMaker): Infolibro

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 97 –

Imagen de BICRES IV.1 (FileMaker): InfoImpresión

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 98 –

Imagen de BICRES IV.1 (FileMaker): InfoImpresión

Referencias bibliográficas

Álvarez, Juan. 1826. Observaciones necesarias a todos los que lean un Diccionario Geográfico y Estadístico de España que se está publicando; pues en ellas se demuestran hasta la evidencia algunos de los innumerables errores que contiene, asi astronómicos y topográficos, como de redaccion y hasta de ortografía. Madrid: León Amarita.

––––. 1827. Nuevas Observaciones sobre el Diccionario Geográfico y Estadístico de España y Portugal, en las que se continúa el analisis de dicha obra, despues de responder á la contesta-cion del Diccionarista. Madrid: Repullés.

––––. 1827. Continuacion de las Observaciones sobre el Diccionario geográfico y estadistico de España y Portugal. Madrid: Repullés.

––––. 1827. Cuarto Folletin, ó sea Suplemento á las Observaciones sobre el Diccionario geográfico y estadistico de España y Portugal. Madrid: Repullés.

BICRES IV (1801-1860): balance de un proyecto ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 99 –

––––. 1827. Quinto Folletin, ó sea Continuacion de las Observaciones sobre el Diccionario geo-gráfico y estadístico de España y Portugal que se está publicando por D. J. Alvarez. Madrid: Repullés.

Bessón, Eduardo Augusto de. 1849. La lógica en cuadros sinópticos ó sea la asignatura de lógica esplicada con arreglo en un todo al programa oficial. Burgos: Pascual Polo.

Caballero, Fermín. 1827-1828. Corrección fraterna al presbítero Doctor D. Sebastian Miñano, autor de un Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, que sudan las prensas de Pierart-Peralta. Madrid: Aguado.

––––. 1827-1829. El Dique Critico contra las irrupciones del nuevo Torrente; ó sea Fe de erratas á la Geografía universal fisica, politica é histórica que se está publicando. Madrid: E. A.

––––. 1829. La Turquía victoriosa de las sandeces, falsedades é ignorancias contenidas en la Fraterna Correccional del doctor Miñano. Escrito original de D. Fermín Caballero, autor de la obra vindicada, y de la Correccion Fraterna al mismo Doctor. Madrid: Eusebio Aguado.

––––. 1830. Añadiduras á la Corrección fraterna, y suplemento al Suplemento de Miñano, ó sea Tomo XII de su Diccionario geográfico-estadístico. Madrid: Eusebio Aguado.

––––. 1834. Nomenclatura geográfica de España. Análisis gramatical y filosofico de los nombres de pueblos y lugares de la Peninsula, con aplicacion a la topografia y a la historia. Por don Fermin Caballero, individuo de la Academia de ciencias naturales, de la Sociedad económica matri-tense, etc. Madrid: Eusebio Aguado.

Castellanos de Losada, Basilio Sebastián. 1850. Iconología cristiana y gentílica Compendio del Sistema Alegórico, y Diccionario manual de la Iconologia Universal. Madrid. Imprenta de D. B. Gonzalez.

Duarte, Sonia. 2008. «Los apéndices de la “Grammatica hespanhola para uso dos portuguezes” de Nicolau Peixoto: el apartado Phrases familiares». Boletín de la Sociedad Española de Historio-grafía Lingüística. 6: 29-46.

Esparza Torres, M. Á. & Battaner, Elena & Calvo, Vicente & Álvarez, Adrián & Rodríguez, S. 2008. Bibliografía Temática de Historiografía Lingüística Española. Fuentes secundarias. Hamburg: Helmut Buske Verlag.

Esparza Torres, M. Á. 2007. “Materiales para una historia de la lingüística española: la Bibliografía Temática de Historiografía Lingüística Española”. In: Escavy, R. & al., Caminos Actuales de la Historiografía Lingüística. Actas del V Congreso Internacional de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística, I. Murcia: SEHL: 337-348.

Losada, Juan Cayetano. 1837. Diccionario español-latino. Madrid: Impresores y Libreros. ––––. 1843. Diccionario latino-español. Madrid: Compañía General de Impresores y libreros. Macías, Felipe Antonio. 1859. El consultor de Bufete Manual de redaccion y correccion de estilo, en

el triple respecto de la ortografía, de la gramática y de la retórica. Barcelona: Juan Oliveres. Martí de Eixalá, Ramón. 1841. Curso de filosofía elementar ‹sic› comprendiendo la teoría de las

ideas, la Gramática General y la Lógica. Dedicado á las universidades y colejios de España. Barcelona: José Maria de Grau.

Miñano y Bedoya, Sebastián. 1826-1929. Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, dedicado al Rey nuestro Señor, por el doctor don Sebastian de Miñano, Individuo de la Real Academia de la Historia, y de la Sociedad de Geografía de de Paris. Tomo I. Con Real permiso. Madrid: Pierart-Peralta.

––––. 1828. Fraterna correccional que ofrece a don Fermin Caballero, editor del libro intitulado La Turquia, teatro de la guerra presente. Madrid: Pierart-Peralta.

Miguel Ángel Esparza Torres ___________________________________________________________________________

___________________________________________________________________________

– 100 –

Niederehe, H-J. 1991. Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES I). Desde los comienzos hasta el año 1600. Ámsterdam/Filadelfia, John Ben-jamins.

––––. 1995. Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES II). Desde el año 1601 hasta el año 1700. Ámsterdam/Filadelfia, John Benjamins.

––––. 1999. Bibliografía cronológica de la lingüística, la gramática y la lexicografía del español (BICRES III). Desde el año 1701 hasta el año 1800. Ámsterdam/Filadelfia, John Benjamins.

Núñez de Arenas, Isaac. 1846-1847. Curso completo de Filosofia, para la enseñanza de ampliacion: comprende Psicologia, Lógica, Gramática general, Moral, é Historia de la Filosofia. Madrid: Mellado.

Ortega y Espinós, José. 1850. Manual de Psicología, Ideología, Gramática general, Lógica é Historia de la Filosofía. Barcelona: Miguel Sala.

Ticknor, George. 1849. History of spanish literature. By George Ticknor. In three volumes. New York: Harper and Brothers.

Urcullu, José de. 1852. The California text-book; containing a grammar of the Spanish language in English; of the English in Spanish; conversational dialogues in both languages, and a full description of California Compiled chiefly from the grammar of don Jose de Urcullu, and the United States surveys. San Francisco: Marvin & Hitchcock.

––––. 1855. Nueva Gramática inglesa reducida a veinte y siete lecciones. Ultima edicion conside-rablemente aumentada y correjida por su autor don José de Urcullo, caballero de la órden de Cristo de Portugal; socio corresponsal de las sociedades jeográficas de Paris, de Lóndres y Rio de Janeiro; y autor de varias obras españolas y portuguesas. Reimpresa por primera vez en América, de la última edicion de Cadiz. Con una Clave de los Temas. New York: F. J. Vingut.

Vilar García, Mar. 2004. Docentes, traductores e intérpretes de la lengua inglesa en la España del siglo XIX: Juan Calderón, los hermanos Usoz y Pascual de Gayangos. Murcia: Universidad de Murcia.

Vilar García, Mar. 2008. El español, segunda lengua en los Estados Unidos. Murcia: Universidad de Murcia.

Viñaza, Conde de la (Cipriano Muñoz y Manzano). [1892] 1977. Bibliografía española de lenguas indígenas de América por el Conde de La Viñaza. Estudio preliminar: Carmelo Sáenz de Santa María del Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo. [Ed. facsimilar de la de 1892.] Madrid: Atlas.

––––. [1893] 1978. Biblioteca histórica de la Filología Castellana. Vol. I, II y III. Madrid: Atlas. Zuazua, Pío. 1847-1848. Diccionario general, usual y clasico de educación, instrucción y enseñanza ó

arte de instruirse uno mismo y de enseñar á los demás; resumen y complemento de lo mejor que se ha escrito sobre los medios y modo de educar é instruir á los hombres, por mas de quinientos autores franceses, españoles, ingleses, etc. formado sobre el que escribió en francés Mr. T. U. M. San Sebastián: Baroja.