dinamia étnica

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  • PANAM INDGENA

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    Bajo este ttulo quiero significar el proceso de cambios ocurrido en lasculturas indgenas, a lo largo del tiempo, y que conocemos en base adocumentos histricos y tambin en base a la tradicin oral; las cau-sas que los motivaron; el mecanismo propulsor; y , finalmente, aspiro a pre-sentar un anlisis de la situacin actual y sus probables proyecciones en elfuturo.

    En el captulo inicial de este libro, hemos presentado un panoramaetnohistrico de las culturas, enfatizando en sus orgenes y desplazamientosgeogrficos, su gesta de resistencia al conquistador y su marginacin pos-terior. Trataremos de completar este cuadro hasta el presente, ofreciendouna imagen de la cultura, cambiante pero coherente, a travs de los cincosiglos de prevalencia y dominio de grupos humanos procedentes de Europay Africa.

    Terminado el Siglo XVI, que signific el exterminio o decadencia de losgrupos indgenas, realmente aborgenes del Istmo, se inicia un proceso deingreso de grupos de procedencia perifrica, que avanzan llenando el vacogeogrfico dejado por aqullos Tal es el caso del grupo Cuna que se impone enel Darin, desplazando al remanente Cueva y su avance agresivo asolandopoblaciones y retaguardias espaolas. Asimismo, este grupo inicia despus enel Siglo XVII tardo y en el Siglo XVIII su xodo paulatino hacia la vertientedel Caribe, y finalmente al Archipilago de Las Mulatas, dejando el territorioselvtico del Pacfico a las guarniciones espaolas, los negros esclavos ylos recin llegados indios chocoes. Estos ltimos, lograron una aceptableconvivencia con los que ya se encontraban en el Darin y en su expansincubrieron la zona de pluviselva a la cual su cultura se especializ.

    Dinamia tnica

  • REINA TORRES DE ARAZ

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    El guaym, presente ya en el momento de la conquista, en el oeste atlnti-co del Istmo, ampla su hbitat hacia la zona montaosa central y vertiente delpacfico, Chiriqu y Veraguas, a expensas de la desaparicin de las altas cultu-ras coclesanas, de Azuero y Veraguas. Los Teribes y Bokots, relacionadoscon ellos se marginan a una zona inaccesible, en tpica actitud de refugio. LosTeribes inician, probablemente, en el Siglo XVII su arribo al Istmo, en varie-dad de reas en la regin bocatorea, para luego quedar confinados al AltoCurso del Changuinola.

    En el Siglo XVII se observa, a modo de transicin, un recurso administra-tivo ad hoc, los llamados pueblos de indios, que juegan un papel interesan-te y definitorio en el destino de los pueblos indgenas junto con las llamadasreducciones de origen religioso proselitista, constituyen el principio de lapoblacin ladina o chola, en los lugares donde el experimento prosper.Donde no ocurri as, como en Darin, los indios sometidos a campana enlos pueblos de Yaviza, Garachin y Tacarcuna, detenida y sin continuidad lalabor misionera de un Fray Adrin de Santo Toms en el Siglo XVII y de unJacobo Walburger en el Siglo XVI, regresan a su vida tribal en regiones msaccesibles a los contactos comerciales del Caribe.

    Escena de la conquista que aparece en el libro de Herrera y Tordesillas.

  • PANAM INDGENA

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    Los pueblos de indio del Siglo XVII y XVIII, tienen un ejemplo clsico enVeraguas, en las poblaciones de San Francisco y Santa Fe. La catequizacinreligiosa oficia como elemento catalizador en el proceso aculturativo. Un valiosotestimonio de ello es el del Padre Franco, quien luego de un recorrido pastoralcon el Obispo de Panam, nos deja un detallado retrato de este fenmeno.

    Cuando estn recin llegados a las poblaciones se les procura suministrartodo lo necesario con el fin de atraerlos, o que formando de ellas un conceptofavorable, no se vuelvan a las montaas; pero quieren aprovechar tanto elbeneficio, que algunos intentan quedarse muchos das acostados pretextandoalguna enfermedad, cuyos sntomas no aparecen en lo exterior. Otros no sevalen de este arbitrio, pero cuando se les manda alguna cosa en su propioidioma hacen que no lo entienden; y si se les hace entender se valen de todoslos medios posibles para persuadir que no saben hacer lo que se le ordena;pero cuando llega el caso de no tener que alegar para el logro de su intento,procuran desempear el cargo lo peor que pueden para que otra vez no se lesemplee; y as suelen llegar a conseguir el fin que se proponen por faltarle lapaciencia a quin manda. Despus que se habitan a vivir en poblado, con elbuen ejemplo de sus nuevos vecinos, ya adoctrinados, se hacen giles y traba-jadores como ellos, capaces de aprender cunto se les quiera ensear; perosiempre se dejan conducir mejor por el miedo que por el cario.

    El mismo sacerdote nos deja el siguiente comentario, acerca de la partici-pacin de los indios adoctrinados a las juntas convocadas con el fin de aplicarlos dineros reunidos por las cofradas al sostenimiento de la iglesia:

    Es divertida la asistencia a los cabildos o juntas que forman para la distribu-cin del gasto de los fondos que han recogido, destinados al culto de las imge-nes, que celebran en el da de su festividad. En ellos, cuando algn razonablehermano propone se haga un vestido a la imagen, porque est indecente el quetiene, generalmente responde cada uno con indeterminacin, diciendo: veremosen ello, que es la frase comn que se usa; pero si se propone que es necesariocomprar tantas botijas de chicha para el da de la fiesta, todos decretan: que sehaga; con cierto tono de gravedad, como si fuese el asunto que la cofradatuviese su mayor inters, y ellos se lo intentaron proporcionar.1

    1 Franco, Juan 1792. Edicin de 1978; pg. 46.

  • REINA TORRES DE ARAZ

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    Este ltimo pasaje es particularmente explicativo de la existencia dellujoso arte barroco de los altares de la pequea Iglesia de San Francisco dela Montaa, en Veraguas, donde asombra al visitante actual la maravilla deuna talla de madera, y de un decorado policromado y dorado, que defini unestilo popular de la regin. La participacin manual de los indios bajo ladireccin de algn fraile o hermano artesano, en tales obras de arte, esindiscutible.

    El voluminoso expediente levantado contra el Gobernador de Veraguas,Don Francisco Matos, en 1795 ayuda igualmente a conocer el sistema vigenteen los pueblos de indios. Entre los testigos que presentan testimonios apare-cen no solamente los caciques de estos pueblos, quienes respondan ante lasautoridades administrativas espaolas, sino tambin los Alcaldes espaoles ocriollos, quienes como en el caso de la cita que a continuacin se transcribe,llevaban el control de la situacin de los indios reducidos:

    A la sptima dijo que es cierto que los indios de este pueblo y sus vecinosviven con mucho temor por el genio de este seor Gobernador de manera queno comparecen en el pueblo los das de precepto. Que igualmente es cierto el

    Escena de indios del Darin (Cunas), segn Leonel Wafer.

  • PANAM INDGENA

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    destierro de la muchacha que se nombra Mara Eduviges Mrida a la Provinciade Chiriqu y se dice pblicamente el motivo de l fueron no haber queridocondescender a cosas torpes con dicho seor Gobernador y responde. A laoctava dijo que ciertamente no sabe el nmero de indios que pagan comn;pero que todos sin distincin de personas, desde que salen de la doctrina hastauna edad avanzada pagan anualmente un peso por cada uno que de este fondose paga al padre cura y al sacristn las asignaciones por las festividades dedevocin que se celebran por el pueblo y de ste mismo fondo sale el gasto dela oblata de pan y vino y cera y dems necesidades de la iglesia; que la hacien-da del comn pasa en el da de seiscientas cabezas y con los aumentos de estase pagan las asignaciones del gobernador, escribano, fiscales, mayoral, mozosy cocineras que cuidan de la hacienda, que anteriormente entendan en elgobierno de estos el seor Gobernador de la provincia, el Padre Cura, el Go-bernador de la provincia y Cabildo de indios con cuya interrupcin en el da dela visita quedaban pagos todos los interesados haciendo cuenta formal de to-dos y esto se agregaba al libro de la comunidad que paraba siempre en elAdministrador del comn.

    Estos pueblos de indio del oeste del Istmo a diferencia de los de laregin oriental, se embarcan en un proceso paulatino de ladinizacin, convir-tindose, al perder los rasgos definitorios culturales, como son el lenguaje, laorganizacin poltica y religin, en una poblacin campesina dentro de la cul-tura nacional, quedando solamente en su genotipo y algunos contados rasgosde su folklore, la evidencia del origen indgena,

    Es el tipo que llamamos genricamente Cholo en el oeste de Panam, yque, particularmente en las Provincias de Cocl, Veraguas y Chiriqu seestereotipa en comunidades campesinas hasta hace poco inaccesibles, por sumarginacin geogrfica; el llamado cholo coclesano es un tpico ejemplo deeste fenmeno. Ofrece, incluso, muy recientes pruebas documentales de sutrnsito cultural. El etnlogo y lingista francs Alphonse Pinart, recogi afines del siglo pasado un vocabulario Guaym-Penonomeo en comunidadesque an hoy subsisten, pero ya completado el proceso de ladinizacin. En1924, el explorador norteamericano Hyatt Verrill reuni para el Museo delIndio Americano en New York una valiosa coleccin etnogrfica de los cho-los coclesanos, en la cual se encuentran varios y magnficos ejemplares del

  • REINA TORRES DE ARAZ

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    vestido ceremonial cucua y una coleccin de pipas, cuya tipologa las acer-ca enormemente a las que an fabrican los indios Guaymes. El vestido Cucuaes probablemente el elemento folklrico del cholo penonomeo que ms claramente lo relacionan con su ancestro guaym.

    Cuando Fray Adrin de Santo Toms, describiendo una celebracin reli-giosa catlica que l organiz con la participacin de sus indios nos afirmahaber incluido una danza de diablicos nos est situando en el temprano SigloXVII el inicio del proceso aculturativo en las reducciones:

    Iba el Algu