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filosofia

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    Los sofistas al pancracio

    Los sofistas al pancracio. Lenguaje y agonismo para la transformacin de los valores ciudadanos

    David Delgado EsquivelUniversidad Nacional Autnoma de Mxico

    ResumenEl siguiente artculo pretende llevar a cabo un anlisis de la com-pleja relacin entre Platn y los sofistas ubicada en el contexto de la Ilustracin ateniense. El inters particular de la investigacin gira en torno a la bsqueda de un discurso adecuado para la for-macin ciudadana y la construccin del espacio poltico. Para ello era necesario cierto tipo de aptitudes y valores que habrn de ser inculcados en la poblacin por va del logos.

    Palabras clave: Sofstica, Platn, educacin, ciudadana, discurso, agonismo.

    AbstractThe next article is an approach to the long and complex relationship between Plato and the Sophists in the context of athenian Illustra-tion. Our special interest on this topic deals with the search of an appropriate discourse for civic education and construction of the po-litical ground. In order to define that space, Plato and the Sophists struggle with aptitudes and values that will be instilled on the citizens via the logos.

    Keywords: sophists, Plato, Education, Citizenship, Discourse, Agonism.

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    David Delgado Esquivel

    Las cigarras cantan uno o dos meses sobre las ra-mas, mientras que los atenienses cantan en los pleitos toda la vida.

    Aristfanes

    La relacin de Platn con los sofistas es sin duda complicada. A lo largo de la historia del pensamiento, los intrpretes de la obra platnica han inclinado la balanza hacia el lado de Platn o de los sofistas en numerosas ocasiones. Para algunos la animadver-sin del filsofo hacia los maestros ambulantes queda de inmediato justificada en la lectura de los Dilogos. La tendencia ms evidente dentro de la escuela platnica fue la de asignar a la retrica sofstica un papel ms centrado en generar agrado y ciertas emociones en el pblico, dejando a un lado la construccin de un verdadero arte del discurso con fines educativos. Esta postura como menciona Ar-turo Ramrez Trejo, no es constante a lo largo de la obra platnica. As, como podemos ver en Gorgias, Platn lleva a cabo una dura crtica a la labor de los sofistas, mientras que en Fedro hace algunas concesiones, para luego, en Poltico, reconocer a medias a la retri-ca como ciencia (episteme), una actividad necesaria para convencer al populacho mediante la mitologa o el relato de opinin (doxa) o de lo verosmil (eikos), pero nunca mediante la enseanza de la verdad (Ramrez, 2002: XXVI). La complejidad del tema que nos interesa coincide con la descripcin de Jaqueline de Romilly cuan-do afirma que Platn es nuestro mejor gua para entender a los sofistas, mas paradjicamente, es un gua evidentemente parcial; porque si l introduce a los sofistas en escena es para hacer que sus doctrinas sean refutadas por Scrates. Ante esto la inquietud que permanece es el sentimiento de que los sofistas nos fueron presen-tados bajo un enfoque engaoso (Romilly, 2004: 10).

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    Los sofistas al pancracio

    La descripcin platnica de la sofstica

    Si pensamos en Scrates como figura emblemtica del filsofo y, al mismo tiempo, nos percatamos del papel que el sistema demo-crtico y el abuso retrico impulsado por los sofistas jugaron en su condena, resulta sumamente sencillo coincidir con Platn en que los sofistas son una clase perniciosa para la polis. Pero es conve-niente ir ms despacio y quizs hacer una descripcin ms a fondo del fenmeno sofista para luego enumerar algunas de las razones por las cuales Platn no ve con buenos ojos a la sofstica. Respecto al estatuto histrico de los sofistas dentro del mundo griego, Ro-bert Wardy nos dice lo siguiente:

    La situacin en el siglo V a. C. era intelectualmente fluida en comparacin con la rigidez posterior. En este momento tempra-no, sofista simplemente significaba hombre sabio, en princi-pio un poeta, en contraste con la designacin platnica de un cierto tipo de (sub-)filsofo. En este tiempo no exista tal cosa como una filosofa opuesta a una retrica, solo, lo que seran muy diferentes tipos de hombres sabios que fueron genrica-mente aislados mucho tiempo despus del hecho (1996: 6).

    La historiografa filosfica da el nombre de Sofistas a un grupo heterogneo de personajes que desarrollaron una labor eminen-temente educativa durante el periodo de la llamada Ilustracin griega en Atenas y hasta bien entrado el helenismo. Respecto a la definicin de sofista, Mara Concepcin Ginger nos dice lo si-guiente:

    Nunca dej de haber sofistas en el mundo griego, desde el siglo V a. C. hasta el final del helenismo, identificados por su actividad ms caracterstica, la educacin de la juventud, y por su habi-lidad en la composicin de discursos. Desde que renunciaron a algunas de sus ms altas pretensiones intelectuales, el ttulo de

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    sofista designaba al maestro de elocuencia que se ocupaba de los ltimos niveles de la paideia. Las crticas de la Academia amorti-guaron el brillo que nimbaba esta designacin de elocuencia, no obstante, prefirieron ser llamados rtores (1999: 27-28).

    Gran parte de los datos que tenemos sobre estos personajes provie-nen del discurso dominante de la filosofa de Platn y Aristteles, lo que implica ya de inicio una mediacin particular en la descrip-cin de las caractersticas propias de un sofista y de su papel en la sociedad. Por suerte los datos que los filsofos nos proporcionan para describir a los sofistas no son nicos. Aunque ciertamente exiguos, se han conservado algunos fragmentos y, en el mejor de los casos, obras completas escritas por sofistas, como el Encomio a Helena, la Defensa de Palamedes o Del no ser de Gorgias (Solana, 2013: 145). A pesar de que la obra sofstica ha llegado a nosotros a travs de testimonios y fragmentos, es posible afirmar que estos personajes jugaron un papel muy importante en la educacin, la poltica, la filosofa y la vida de Atenas.

    Consideramos que hay una gradacin respecto al valor e impor-tancia de estos maestros ambulantes que depende en gran parte de la relevancia de sus obras en trminos de productividad filosfica o bien del papel que Platn, su ms grande crtico, les haya asignado al interior de los Dilogos. As, el sofista Hipias llega a nosotros vapuleado por la pluma de Platn y la irona socrtica, convirtin-dose en un personaje risible y contradictorio, cuyas ideas, aun-que probablemente respetadas por algn sector de la lite de su tiempo, carecen de sentido y sustento cuando se miden frente a la labor dialctica privilegiada por Platn. Un caso aparte es el de Gorgias de Leontino. ste, a diferencia de Hipias, a quien Platn se da el lujo de descartar sin demasiados trmites, es un sofista de otra categora. Mucho ms respetado en su entorno, cercano a las esferas del poder y habiendo escrito textos reconocidos, Gorgias es un digno representante de la accin sofista. Tal como nos dice

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    Mara Teresa Padilla, el elemento central de la techne que Gorgias dice profesar es la persuasin por va de la retrica, que trata sobre los discursos y se realiza a travs de las palabras (Padilla, 2002: 4). En capacidad para el despliegue oratorio y el refinamiento de la palabra hablada y el texto, Gorgias compite al mismo nivel con muchos otros pensadores de su tiempo, incluido Platn. Dada la importancia que el sofista de Leontino tena para la vida pblica, Platn lo invita al dilogo convirtindolo en un personaje literario con todas las licencias del caso. A este respecto Carlos Garca Gual comenta lo siguiente:

    Gorgias defini la retrica como artfice de la persuasin (peithous demiourgos). Para Platn ese maestro de la retrica, en cuanto do-minador de las tcnicas de persuasin, a quien no le preocupa descubrir la verdad, sino hacer triunfar en la discusin la tesis propia, mediante sus palabras trucadas, es uno de los personajes ms peligrosos de su tiempo (1999: 54).

    De un modo parecido al del comedigrafo Aristfanes, quien ha descrito a Scrates en Las Nubes como el director de un pernicioso pensadero, Platn ubica a Gorgias junto a sus discpulos. En el dilogo, el filsofo ateniense reconoce a Gorgias sus virtudes como sabio orador, pero la crtica fuerte tiene lugar en el momento en que se presenta a sus discpulos. Pervirtiendo al hombre por va del logos, Gorgias ha engendrado a un Calicles. Vindolo a l, sopesando su argumento donde afirma que la virtud y la felicidad son valores relativos que pueden alcanzarse a travs de la molicie, la intemperancia, el libertinaje o la fuerza (Gorgias, 492 c), no queda otro remedio que coincidir con Platn: He aqu la tragedia y el destino oscuro de la polis si se permite que los sofistas continen educando a lo mejor de la juventud. A propsito de los cargos que Platn poda dirigir a un sofista como Gorgias, Mara Teresa Padi-lla nos dice lo siguiente:

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    David Delgado Esquivel

    El orador puede hablar sobre cualquier materia ante las multitu-des con ms persuasin que cualquier hombre, sea cual sea su pro-fesin. [] Gorgias hace nfasis en que el uso de la retrica entra-a el uso de medios combativos o agonsticos. Gorgias entra as en una zona peligrosa de la cual va a ser imposible escapar indemne. Insiste en que el orador es capaz de producir en las multitudes mayor persuasin que sus adversarios sobre lo que l desee, pero, como cualquier medio de combate, la retrica debe ser empleada con justicia. Si el discpulo habilitado en la oratoria hace mal uso de la dnamis de esta tjne y obra injustamente, no es razn para que se desprecie y destierre a quien lo instruy en ella, sino quien lo empleo de manera injusta (2002: 5).

    Al interior de la sociedad Ateniense podan localizarse diversos grupos que compartan una caracterstica esencial, a saber, el uso de la palabra o logos. Dentro de estos grupos que se encu