De la Poesía y sus alcances

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EnsayoAutor: Laura Urbina.

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<ul><li><p>1 </p><p>De la poesa y sus alcances. </p><p>Por: Lala Urbina. </p><p>Afirmar que la poesa est al servicio de los hombres sera incorrecto. De igual </p><p>manera, enunciar que somos los hombres quienes estamos al servicio de la </p><p>poesa no se encuentra exento de error: somos recprocos, nos encontramos en </p><p>un crculo continuo donde lo uno es inherente a lo otro. </p><p> Por lo mismo, puede establecerse que la poesa o generalizando ms, </p><p>cualquier manifestacin artstica-, es parte de la naturaleza, en tanto que est </p><p>sometida al ser humano y ste es parte de lo natural. Cabe aclarar, ciertamente, </p><p>que la naturaleza slo es arte en tanto el hombre le otorgue dicha connotacin. </p><p> Adems de ser natural, el arte se vuelve social ergo poltico. La </p><p>consciencia del ser particular (resultado de la individualizacin del hombre) hizo </p><p>aflorar la nocin de poltica. Forzosamente, se necesita un sistema de bienestar </p><p>colectivo, donde pueda respetarse un cierto orden social. Desde Homo sum, </p><p>humani nihil a me alienum puto1, el ser humano queda impregnado de un </p><p>insistente sentimiento de comunidad, de comunin (plenaria)2. S, existe la </p><p>individualidad, pero slo dentro de una colectividad: La accin artstica, sea </p><p>teatro, danza, pintura o poesa, aunque sea producto del ideal subjetivo, slo </p><p>existe como consecuencia de una situacin objetiva. </p><p>Entonces, inevitablemente, en toda sociedad bullirn los poetas. </p><p>Clandestinos o pblicos, plasmarn los sentires y pensamientos de una </p><p>individualidad y/o una colectividad especfica en un determinado tiempo y </p><p>espacio. Sin embargo, pese a que todo artista es hijo de su tiempo3, no puede </p><p>generalizarse la intencin creativa debido a que no todos los creadores harn </p><p>arte buscando un mismo fin. Partiendo de esta ambigedad de objetivos </p><p>1 Hombre soy, nada humano me es ajeno. </p><p>2 Comunin plenaria, poema de Oliverio Girondo en Persuasin de los das, 1942. </p><p>3 Wassily Kandinsky, De lo espiritual en el Arte, 1911. </p></li><li><p>2 </p><p>respecto a la creacin artstica, es difcil determinar con exactitud alguna funcin </p><p>particular del arte o bien, de la poesa- en la sociedad. </p><p>Puede afirmarse que el arte no es esttico, sino que evoluciona respecto </p><p>a su utilidad. Sufre diversas transformaciones a lo largo del tiempo, y por lo </p><p>mismo, no queda satisfecho con un concepto definitivo que lo enmarque. En </p><p>palabras de Michel Butor: Los gneros estn condenados a cambiar. Siempre </p><p>han cambiado y continuarn cambiando. Porque estn ligados a un estado de la </p><p>sociedad. Y la sociedad cambia. Naturalmente, la relacin entre las imgenes y </p><p>las palabras cambian". </p><p>Asimismo, ocurre lo mismo con la poesa; carece de alguna definicin </p><p>concreta, ya que entintarla en un significado de diccionario mutilara </p><p>irremediablemente su esencia. Un humorista espaol defini la poesa como </p><p>aquello que quedaba fuera una vez que terminbamos de definir poesa; y </p><p>efectivamente, tiene tantas acepciones y enfoques, que nunca faltarn las </p><p>contradicciones y contra-argumentaciones que crean haberla descrito a la </p><p>perfeccin. </p><p>Ms la incertidumbre no radica nicamente en el concepto de poesa, </p><p>sino tambin en el creador mismo. No existen reglas o manuales estrictos que </p><p>distingan a un mal poeta de uno sublime; siempre que logren ser reconocidos </p><p>socialmente, su trascendencia quedar garantizada. Es entonces que para un </p><p>poeta, no existe la muerte. </p><p>Con todo, podra decirse que este es el fin de toda manifestacin artstica: </p><p>sobrevivir al tiempo. Despus de todo, el hombre tiene la mana (in)consciente </p><p>de gritar su huella en el mundo, haciendo su existencia efmera lo ms </p><p>perdurable que pueda. </p><p>Por ello, la poesa no puede ser igual a la fugacidad; por el contrario, </p><p>tendra una relacin ms estrecha con los conceptos de memoria y experiencia. </p><p>No en vano, Hegel afirma: Es aqu, en la poesa, donde el genio, para producir </p><p>algo maduro, sustancial y perfecto debe haberse formado en la experiencia de la </p></li><li><p>3 </p><p>vida y por la reflexin4. Sobre esta cuestin, Rilke plantea un listado de aquello </p><p>que es necesario para escribir un solo verso: </p><p>Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas </p><p>ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, </p><p>hay que sentir cmo vuelan los pjaros y saber qu movimiento </p><p>hacen las pequeas flores al abrirse por la maana. [] Es </p><p>necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las </p><p>que ninguna se parece a la otra, [...] Y tampoco basta tener </p><p>recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y </p><p>hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los </p><p>recuerdos mismos, no son an esto. Hasta que no se convierten </p><p>en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre </p><p>y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no </p><p>puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se </p><p>eleve la primera palabra de un verso </p><p>Rainer Maria Rilke, Los cuadernos de Malte Laurids Brigg (1910) </p><p>De esta manera, la experiencia se vuelve imprescindible en la formacin </p><p>de cualquier poeta. Decir que el trabajo creador tiene al poeta en su raz, siendo </p><p>que es la voz quien habla a travs de la memoria5 no es inexacto; ms no por </p><p>acumular recuerdos quedar el poema listo. Se requiere, en mayor grado, de la </p><p>imaginacin. Gracias a ella, los poetas adquieren la capacidad para transformar </p><p>vivencias pasadas o sentires actuales en verso o en prosa. El detonante potico </p><p>no importa, mientras el escritor tenga la paciencia para esculpir la idea que </p><p>desee representar. </p><p>La escritura es un proceso largo, trabajoso. La idea misma no basta si no </p><p>existe la paciencia para desarrollarla; los recuerdos pasados, las vivencias </p><p>presentes, pierden toda validez si el escritor (en este caso, el poeta) no tiene la </p><p>4 Georg Hegel, De lo bello y sus formas, 1835. </p><p>5 Patricia Villegas Aguilar, Memoria y Escritura. Los trabajos del poeta de Octavio Paz, </p><p>dentro de Poesa y Memoria, 2007. </p></li><li><p>4 </p><p>capacidad para bruir su propio pensamiento. No se trata nicamente de </p><p>representar una u otra realidad, sino de imaginar. Despus de todo, lo que nos </p><p>place no es imitar, sino crear6. </p><p>Cabe acotar que bajo el velo de cualquier discurso, engendrar y justificar </p><p>una idea es sencillo. Puede concebirse un poema acerca de cualquier tema y </p><p>retratarse con un lenguaje poco propio de la poesa, pero mientras tenga una </p><p>excusa vlida, el pblico aceptar un arte realizado a medias, donde la </p><p>justificacin importe ms que el poema mismo. </p><p>Desgraciadamente, esto ocurre con mayor frecuencia de la esperada. </p><p>Situndome en un contexto que refiere al Mxico actual, puedo suponer que la </p><p>poesa est desgastada, cansada y somnolienta. Y no slo ocurre con la poesa, </p><p>sino con todas las artes. Excusndose en una maraa de conceptos </p><p>rimbombantes, los artistas contemporneos buscan representar nociones vagas </p><p>que, bien justificadas, se vuelven arte. </p><p>La poesa nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio </p><p>cubriendo un paisaje devastado por el insomnio. Por lo tanto, mi objetivo, ms </p><p>que desentraar la utilidad potica en un entorno general, radica en esclarecer la </p><p>funcin social que pueda tener en un pas como el Mxico actual. </p><p>Delimitaciones y elementos: </p><p>La poesa en s misma no es nada; luego de insertarse en un contexto histrico-</p><p>social, requiere necesariamente de un detonante, un creador y un lenguaje en el </p><p>que pueda ser plasmada. </p><p>En diversas ocasiones, el detonante de la creacin potica obedece a un </p><p>instante de inspiracin, o bien, a uno de racionalizacin. Empero, esto no </p><p>6 Georg Hegel, De lo bello y sus formas, 1835. </p></li><li><p>5 </p><p>determina la calidad potica, aunque el escrito florecer con mayor facilidad </p><p>(aparente) en un lapso de inspiracin, a diferencia de uno de racionalizacin. </p><p>En el primer caso, sea la causa por duende, ngel o musa7, el </p><p>creador tendr siempre la sensacin de estar en contacto con un ser externo a </p><p>l, con un ente que, o bien se sita a su mismo nivel (duende), por encima de su </p><p>cabeza (ngel) o en un eco vacilante y cansado (musa), dicha criatura estar en </p><p>todos los casos, fuera de s. Por ello, al ser el detonante un rumor exterior al </p><p>mismo poeta, ste queda obligado a entintar la idea antes de que sta huya </p><p>burlona. Julio Cortzar describi esta impresin declarando que l se senta </p><p>como un mdium en trance, el paso entre la idea y la palabra. Otro ejemplo: La </p><p>poesa, segn la tesis platnica, se origina de un poder irracional que invade al </p><p>individuo y lo convierte por momentos en el instrumento de una voluntad </p><p>extraa8. </p><p>Por otro lado, el instante de racionalizacin puede extenderse hasta </p><p>lmites insospechados. Superficialmente, puede confundirse el forzar una idea a </p><p>germinar antes de tiempo con un refinamiento del escrito. ste ltimo ser </p><p>siempre necesario, sea por inspiracin o por racionalizacin que se empiece un </p><p>texto, ya que todo creador pulir, retocar y condimentar su escrito hasta </p><p>sentirse medianamente satisfecho con su producto. </p><p>Con frecuencia los estetas han especulado sobre la presunta </p><p>posibilidad de un arte ideal, nacido en la mente del artista y </p><p>maduro y logrado antes de su realizacin intrnseca y material. </p><p>No creo, ni me presto a creer en opiniones semejantes, pues </p><p>nadie podra aportar pruebas de su veracidad. Quien quiera que </p><p>haya tenido la menor familiaridad con la produccin artstica, </p><p>sabe la enorme distancia que separa al embrin formal, al </p><p>momento auroral, a la imagen plstica, musical, potica, de su </p><p>verdadera realizacin. </p><p>7 Federico Garca Lorca, Teora y juego del duende, 1933. </p><p>8 Samuel Ramos, Filosofa de la vida artstica, 1955. </p></li><li><p>6 </p><p>Gilo Dorfles, El devenir de las artes (1963) </p><p>Retomando la accin racionalizadora, puede hallarse un claro ejemplo en </p><p>la historia de las Vanguardias latinoamericanas y haciendo especial nfasis en el </p><p>Mxico de los aos 50s. Es en esta poca donde surgi el Poeticismo. Destacan </p><p>caras y nombres tales como Enrique Gonzlez Rojo, Marco Antonio Montes de </p><p>Oca o Eduardo Lizalde, todos ellos resaltados por su aficin a crear poesa a </p><p>partir de la lgica (aunque ms tarde sus textos tomaran otro rumbo). </p><p>Entrevimos la lgica de la poesa, la vislumbramos, y no volvimos a trabajar </p><p>sobre ello, en palabras de Gonzlez Rojo. Sin embargo, estos incentivos son </p><p>simplemente la manera en la que el creador empezar la obra. </p><p>Con anterioridad, me refera a los elementos necesarios en un poema </p><p>ubicndolos como el contexto histrico y social, el detonante, la persona </p><p>creadora y el lenguaje. Si bien el poema puede existir con los dems </p><p>componentes, la forma expositiva en la que el autor presente su creacin ser </p><p>de vital importancia. No para el poeta, sino para el poema. La eleccin del </p><p>lenguaje va ms all del verso o la prosa, ya que la decantacin de la palabra </p><p>ser, en mayor o menor medida, la trascendencia del autor en la memoria </p><p>colectiva. </p><p>Cuando se dice que un poeta busca su lenguaje, no quiere </p><p>decirse que ande por bibliotecas o mercados recogiendo giros </p><p>antiguos y nuevos, sino que, indeciso, vacila entre las palabras </p><p>que realmente le pertenecen, que estn en l desde el principio </p><p>[] Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya </p><p>estaba en l. Y l ya estaba en ella. La palabra del poeta se </p><p>confunde con su ser mismo. l es su palabra. </p><p>Octavio Paz, El arco y la lira (1923) </p><p>Como bien aclara Octavio Paz, poeta y lenguaje son uno mismo. Por ello, </p><p>no existen las traducciones, ya que alterar una sola palabra en el poema daa </p><p>toda la estructura del mismo. Para trasladar un escrito potico de un idioma a </p></li><li><p>7 </p><p>otro, es necesaria una reinterpretacin y una recreacin total que busquen </p><p>deformar lo menos posible la esencia potica. </p><p> Por ejemplo, no es lo mismo transformar Prefiro rosas, meu amor, </p><p>patria9 en A la patria, amor mo, rosas prefiero o en Prefiero rosas, amor mo, </p><p>a la patria. Con cada versin, el poema modificado adquiere una fuerza </p><p>diferente, ms all de las preferencias individuales. La reinterpretacin del </p><p>traductor hacia el poema es lo que determinar el carcter del escrito cambiado. </p><p>La literatura y sobre todo la poesa-, es peligrosa en lo que a traducciones se </p><p>refiere. </p><p>Funcin?: </p><p>Esbozar la utilidad potica lleva consigo desorden, confusin y enredo. Y es que </p><p>referirse a la funcin til que pueda tener la poesa, antes de particularizar, </p><p>remite a explicar la utilidad que pueda tener el arte en la sociedad. </p><p>Si bien refleja una temporalidad espacial especfica, debe comunicar una </p><p>verdad, una objetividad que no es accesible al lenguaje ordinario y la experiencia </p><p>ordinaria, en palabras de Herbert Marcuse10. Sin embargo, ante todo, debe </p><p>servir a la proteccin de la sociedad11. Retrato de lo anterior, puede observarse </p><p>en cualquier recuento histrico del arte: al principio, lleva una connotacin </p><p>mgico-religiosa, que al asegurar la supervivencia colectiva, ignora el </p><p>individualismo. </p><p>Despus, se pierde la magia y permanece la religin. Entonces, influye en </p><p>los buenos y malos espritus de la comunidad. Para esto, cabe mencionar que </p><p>tampoco en este momento existe una exaltacin a la subjetividad. </p><p>9 Ricardo Reis (heternimo de Fernando Pessoa), Prefiro rosas, meu amor, Patria, 1916. </p><p>10 Texto presente en Ensayo sobre la liberacin, 1969. </p><p>11 Arnold Hauser, Introduccin a la historia del arte, 1961. </p></li><li><p>8 </p><p>Luego, se transforma en el medio necesario para glorificar a los </p><p>gobernantes. Entonces, una vez descubierto esto, la colectividad pasa a </p><p>segundo trmino, logrando una privatizacin, una apropiacin de la cultura. </p><p>Pero an entonces, tambin el arte cumple todava importantes funciones </p><p>sociales al convertirse en expresin del poder y del ocio ostentativo12. </p><p>Entonces, desde un enfoque histrico, el arte es proteccin y cultura. Pero </p><p>en esencia A qu se refiere el arte? </p><p>Picasso, a propsito de lo mismo, enuncia que: </p><p>Todos sabemos que el arte no es verdad. Es una mentira que </p><p>nos hace ver la verdad, al menos aquella que nos es dado </p><p>comprender. El artista debe saber el modo de convencer a los </p><p>dems de la verdad de sus mentiras. 13 </p><p>Pero yo discrepo. Si la mentira del artista fuera su realidad, su visin </p><p>subjetiva y su percepcin nica del mundo, entonces toda manifestacin humana </p><p>sera, igualmente, una mentira. </p><p>Y Guillaume Apollinaire manifiesta que, ms que proteccin o </p><p>mentira: </p><p>Los poetas y los grandes artistas tienen como funcin social </p><p>renovar sin cesar el aspecto que adquiere la naturaleza a ojos </p><p>de los hombres. Sin los poetas, sin los artistas, los hombres se </p><p>hastiaran pronto de la monotona de la naturaleza. La idea </p><p>sublime del universo se desplomara vertiginosamente.14 </p><p> Y es este renovar constante es, de alguna manera, una opinin </p><p>12 Th. Veblen, The Theory of the Leisure Class, 1899. </p><p>13 Pablo Picasso, Declaraciones hechas a Marius Zayas en 1923. </p><p>14 Guillaume Apollinaire, Les peintres cubistes, 1967. </p></li><li><p>9 </p><p>compartida entre distintos literatos, sean poetas o novelistas, desde simbolistas </p><p>franceses hasta romnticos ingleses. </p><p>Los escritores enaltecen al poeta, al literato. Por un lado, es engrandecido </p><p>y honrado como un ser divino, diciendo que El poeta es un pequeo Dios15. </p><p>Incluso, se le llega a retratar como un Prometeo moderno, como el ladrn del </p><p>fuego ete...</p></li></ul>