De la Poesa y sus alcances

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EnsayoAutor: Laura Urbina.

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    De la poesa y sus alcances.

    Por: Lala Urbina.

    Afirmar que la poesa est al servicio de los hombres sera incorrecto. De igual

    manera, enunciar que somos los hombres quienes estamos al servicio de la

    poesa no se encuentra exento de error: somos recprocos, nos encontramos en

    un crculo continuo donde lo uno es inherente a lo otro.

    Por lo mismo, puede establecerse que la poesa o generalizando ms,

    cualquier manifestacin artstica-, es parte de la naturaleza, en tanto que est

    sometida al ser humano y ste es parte de lo natural. Cabe aclarar, ciertamente,

    que la naturaleza slo es arte en tanto el hombre le otorgue dicha connotacin.

    Adems de ser natural, el arte se vuelve social ergo poltico. La

    consciencia del ser particular (resultado de la individualizacin del hombre) hizo

    aflorar la nocin de poltica. Forzosamente, se necesita un sistema de bienestar

    colectivo, donde pueda respetarse un cierto orden social. Desde Homo sum,

    humani nihil a me alienum puto1, el ser humano queda impregnado de un

    insistente sentimiento de comunidad, de comunin (plenaria)2. S, existe la

    individualidad, pero slo dentro de una colectividad: La accin artstica, sea

    teatro, danza, pintura o poesa, aunque sea producto del ideal subjetivo, slo

    existe como consecuencia de una situacin objetiva.

    Entonces, inevitablemente, en toda sociedad bullirn los poetas.

    Clandestinos o pblicos, plasmarn los sentires y pensamientos de una

    individualidad y/o una colectividad especfica en un determinado tiempo y

    espacio. Sin embargo, pese a que todo artista es hijo de su tiempo3, no puede

    generalizarse la intencin creativa debido a que no todos los creadores harn

    arte buscando un mismo fin. Partiendo de esta ambigedad de objetivos

    1 Hombre soy, nada humano me es ajeno.

    2 Comunin plenaria, poema de Oliverio Girondo en Persuasin de los das, 1942.

    3 Wassily Kandinsky, De lo espiritual en el Arte, 1911.

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    respecto a la creacin artstica, es difcil determinar con exactitud alguna funcin

    particular del arte o bien, de la poesa- en la sociedad.

    Puede afirmarse que el arte no es esttico, sino que evoluciona respecto

    a su utilidad. Sufre diversas transformaciones a lo largo del tiempo, y por lo

    mismo, no queda satisfecho con un concepto definitivo que lo enmarque. En

    palabras de Michel Butor: Los gneros estn condenados a cambiar. Siempre

    han cambiado y continuarn cambiando. Porque estn ligados a un estado de la

    sociedad. Y la sociedad cambia. Naturalmente, la relacin entre las imgenes y

    las palabras cambian".

    Asimismo, ocurre lo mismo con la poesa; carece de alguna definicin

    concreta, ya que entintarla en un significado de diccionario mutilara

    irremediablemente su esencia. Un humorista espaol defini la poesa como

    aquello que quedaba fuera una vez que terminbamos de definir poesa; y

    efectivamente, tiene tantas acepciones y enfoques, que nunca faltarn las

    contradicciones y contra-argumentaciones que crean haberla descrito a la

    perfeccin.

    Ms la incertidumbre no radica nicamente en el concepto de poesa,

    sino tambin en el creador mismo. No existen reglas o manuales estrictos que

    distingan a un mal poeta de uno sublime; siempre que logren ser reconocidos

    socialmente, su trascendencia quedar garantizada. Es entonces que para un

    poeta, no existe la muerte.

    Con todo, podra decirse que este es el fin de toda manifestacin artstica:

    sobrevivir al tiempo. Despus de todo, el hombre tiene la mana (in)consciente

    de gritar su huella en el mundo, haciendo su existencia efmera lo ms

    perdurable que pueda.

    Por ello, la poesa no puede ser igual a la fugacidad; por el contrario,

    tendra una relacin ms estrecha con los conceptos de memoria y experiencia.

    No en vano, Hegel afirma: Es aqu, en la poesa, donde el genio, para producir

    algo maduro, sustancial y perfecto debe haberse formado en la experiencia de la

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    vida y por la reflexin4. Sobre esta cuestin, Rilke plantea un listado de aquello

    que es necesario para escribir un solo verso:

    Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas

    ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales,

    hay que sentir cmo vuelan los pjaros y saber qu movimiento

    hacen las pequeas flores al abrirse por la maana. [] Es

    necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las

    que ninguna se parece a la otra, [...] Y tampoco basta tener

    recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y

    hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los

    recuerdos mismos, no son an esto. Hasta que no se convierten

    en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre

    y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no

    puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se

    eleve la primera palabra de un verso

    Rainer Maria Rilke, Los cuadernos de Malte Laurids Brigg (1910)

    De esta manera, la experiencia se vuelve imprescindible en la formacin

    de cualquier poeta. Decir que el trabajo creador tiene al poeta en su raz, siendo

    que es la voz quien habla a travs de la memoria5 no es inexacto; ms no por

    acumular recuerdos quedar el poema listo. Se requiere, en mayor grado, de la

    imaginacin. Gracias a ella, los poetas adquieren la capacidad para transformar

    vivencias pasadas o sentires actuales en verso o en prosa. El detonante potico

    no importa, mientras el escritor tenga la paciencia para esculpir la idea que

    desee representar.

    La escritura es un proceso largo, trabajoso. La idea misma no basta si no

    existe la paciencia para desarrollarla; los recuerdos pasados, las vivencias

    presentes, pierden toda validez si el escritor (en este caso, el poeta) no tiene la

    4 Georg Hegel, De lo bello y sus formas, 1835.

    5 Patricia Villegas Aguilar, Memoria y Escritura. Los trabajos del poeta de Octavio Paz,

    dentro de Poesa y Memoria, 2007.

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    capacidad para bruir su propio pensamiento. No se trata nicamente de

    representar una u otra realidad, sino de imaginar. Despus de todo, lo que nos

    place no es imitar, sino crear6.

    Cabe acotar que bajo el velo de cualquier discurso, engendrar y justificar

    una idea es sencillo. Puede concebirse un poema acerca de cualquier tema y

    retratarse con un lenguaje poco propio de la poesa, pero mientras tenga una

    excusa vlida, el pblico aceptar un arte realizado a medias, donde la

    justificacin importe ms que el poema mismo.

    Desgraciadamente, esto ocurre con mayor frecuencia de la esperada.

    Situndome en un contexto que refiere al Mxico actual, puedo suponer que la

    poesa est desgastada, cansada y somnolienta. Y no slo ocurre con la poesa,

    sino con todas las artes. Excusndose en una maraa de conceptos

    rimbombantes, los artistas contemporneos buscan representar nociones vagas

    que, bien justificadas, se vuelven arte.

    La poesa nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio

    cubriendo un paisaje devastado por el insomnio. Por lo tanto, mi objetivo, ms

    que desentraar la utilidad potica en un entorno general, radica en esclarecer la

    funcin social que pueda tener en un pas como el Mxico actual.

    Delimitaciones y elementos:

    La poesa en s misma no es nada; luego de insertarse en un contexto histrico-

    social, requiere necesariamente de un detonante, un creador y un lenguaje en el

    que pueda ser plasmada.

    En diversas ocasiones, el detonante de la creacin potica obedece a un

    instante de inspiracin, o bien, a uno de racionalizacin. Empero, esto no

    6 Georg Hegel, De lo bello y sus formas, 1835.

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    determina la calidad potica, aunque el escrito florecer con mayor facilidad

    (aparente) en un lapso de inspiracin, a diferencia de uno de racionalizacin.

    En el primer caso, sea la causa por duende, ngel o musa7, el

    creador tendr siempre la sensacin de estar en contacto con un ser externo a

    l, con un ente que, o bien se sita a su mismo nivel (duende), por encima de su

    cabeza (ngel) o en un eco vacilante y cansado (musa), dicha criatura estar en

    todos los casos, fuera de s. Por ello, al ser el detonante un rumor exterior al

    mismo poeta, ste queda obligado a entintar la idea antes de que sta huya

    burlona. Julio Cortzar describi esta impresin declarando que l se senta

    como un mdium en trance, el paso entre la idea y la palabra. Otro ejemplo: La

    poesa, segn la tesis platnica, se origina de un poder irracional que invade al

    individuo y lo convierte por momentos en el instrumento de una voluntad

    extraa8.

    Por otro lado, el instante de racionalizacin puede extenderse hasta

    lmites insospechados. Superficialmente, puede confundirse el forzar una idea a

    germinar antes de tiempo con un refinamiento del escrito. ste ltimo ser

    siempre necesario, sea por inspiracin o por racionalizacin que se empiece un

    texto, ya que todo creador pulir, retocar y condimentar su escrito hasta

    sentirse medianamente satisfecho con su producto.

    Con frecuencia los estetas han especulado sobre la presunta

    posibilidad de un arte ideal, nacido en la mente del artista y

    maduro y logrado antes de su realizacin intrnseca y material.

    No creo, ni me presto a creer en opiniones semejantes, pues

    nadie podra aportar pruebas de su veracidad. Quien quiera que

    haya tenido la menor familiaridad con la produccin artstica,

    sabe la enorme distancia que separa al embrin formal, al

    momento auroral, a la imagen plstica, musical, potica, de su

    verdadera realizacin.

    7 Federico Garca Lorca, Teora y juego del duende, 1933.

    8 Samuel Ramos, Filosofa de la vida artstica, 1955.

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    Gilo Dorfles, El devenir de las artes (1963)

    Retomando la accin racionalizadora, puede hallarse un claro ejemplo en

    la historia de las Vanguardias latinoamericanas y haciendo especial nfasis en el

    Mxico de los aos 50s. Es en esta poca donde surgi el Poeticismo. Destacan

    caras y nombres tales como Enrique Gonzlez Rojo, Marco Antonio Montes de

    Oca o Eduardo Lizalde, todos ellos resaltados por su aficin a crear poesa a

    partir de la lgica (aunque ms tarde sus textos tomaran otro rumbo).

    Entrevimos la lgica de la poesa, la vislumbramos, y no volvimos a trabajar

    sobre ello, en palabras de Gonzlez Rojo. Sin embargo, estos incentivos son

    simplemente la manera en la que el creador empezar la obra.

    Con anterioridad, me refera a los elementos necesarios en un poema

    ubicndolos como el contexto histrico y social, el detonante, la persona

    creadora y el lenguaje. Si bien el poema puede existir con los dems

    componentes, la forma expositiva en la que el autor presente su creacin ser

    de vital importancia. No para el poeta, sino para el poema. La eleccin del

    lenguaje va ms all del verso o la prosa, ya que la decantacin de la palabra

    ser, en mayor o menor medida, la trascendencia del autor en la memoria

    colectiva.

    Cuando se dice que un poeta busca su lenguaje, no quiere

    decirse que ande por bibliotecas o mercados recogiendo giros

    antiguos y nuevos, sino que, indeciso, vacila entre las palabras

    que realmente le pertenecen, que estn en l desde el principio

    [] Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya

    estaba en l. Y l ya estaba en ella. La palabra del poeta se

    confunde con su ser mismo. l es su palabra.

    Octavio Paz, El arco y la lira (1923)

    Como bien aclara Octavio Paz, poeta y lenguaje son uno mismo. Por ello,

    no existen las traducciones, ya que alterar una sola palabra en el poema daa

    toda la estructura del mismo. Para trasladar un escrito potico de un idioma a

  • 7

    otro, es necesaria una reinterpretacin y una recreacin total que busquen

    deformar lo menos posible la esencia potica.

    Por ejemplo, no es lo mismo transformar Prefiro rosas, meu amor,

    patria9 en A la patria, amor mo, rosas prefiero o en Prefiero rosas, amor mo,

    a la patria. Con cada versin, el poema modificado adquiere una fuerza

    diferente, ms all de las preferencias individuales. La reinterpretacin del

    traductor hacia el poema es lo que determinar el carcter del escrito cambiado.

    La literatura y sobre todo la poesa-, es peligrosa en lo que a traducciones se

    refiere.

    Funcin?:

    Esbozar la utilidad potica lleva consigo desorden, confusin y enredo. Y es que

    referirse a la funcin til que pueda tener la poesa, antes de particularizar,

    remite a explicar la utilidad que pueda tener el arte en la sociedad.

    Si bien refleja una temporalidad espacial especfica, debe comunicar una

    verdad, una objetividad que no es accesible al lenguaje ordinario y la experiencia

    ordinaria, en palabras de Herbert Marcuse10. Sin embargo, ante todo, debe

    servir a la proteccin de la sociedad11. Retrato de lo anterior, puede observarse

    en cualquier recuento histrico del arte: al principio, lleva una connotacin

    mgico-religiosa, que al asegurar la supervivencia colectiva, ignora el

    individualismo.

    Despus, se pierde la magia y permanece la religin. Entonces, influye en

    los buenos y malos espritus de la comunidad. Para esto, cabe mencionar que

    tampoco en este momento existe una exaltacin a la subjetividad.

    9 Ricardo Reis (heternimo de Fernando Pessoa), Prefiro rosas, meu amor, Patria, 1916.

    10 Texto presente en Ensayo sobre la liberacin, 1969.

    11 Arnold Hauser, Introduccin a la historia del arte, 1961.

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    Luego, se transforma en el medio necesario para glorificar a los

    gobernantes. Entonces, una vez descubierto esto, la colectividad pasa a

    segundo trmino, logrando una privatizacin, una apropiacin de la cultura.

    Pero an entonces, tambin el arte cumple todava importantes funciones

    sociales al convertirse en expresin del poder y del ocio ostentativo12.

    Entonces, desde un enfoque histrico, el arte es proteccin y cultura. Pero

    en esencia A qu se refiere el arte?

    Picasso, a propsito de lo mismo, enuncia que:

    Todos sabemos que el arte no es verdad. Es una mentira que

    nos hace ver la verdad, al menos aquella que nos es dado

    comprender. El artista debe saber el modo de convencer a los

    dems de la verdad de sus mentiras. 13

    Pero yo discrepo. Si la mentira del artista fuera su realidad, su visin

    subjetiva y su percepcin nica del mundo, entonces toda manifestacin humana

    sera, igualmente, una mentira.

    Y Guillaume Apollinaire manifiesta que, ms que proteccin o

    mentira:

    Los poetas y los grandes artistas tienen como funcin social

    renovar sin cesar el aspecto que adquiere la naturaleza a ojos

    de los hombres. Sin los poetas, sin los artistas, los hombres se

    hastiaran pronto de la monotona de la naturaleza. La idea

    sublime del universo se desplomara vertiginosamente.14

    Y es este renovar constante es, de alguna manera, una opinin

    12 Th. Veblen, The Theory of the Leisure Class, 1899.

    13 Pablo Picasso, Declaraciones hechas a Marius Zayas en 1923.

    14 Guillaume Apollinaire, Les peintres cubistes, 1967.

  • 9

    compartida entre distintos literatos, sean poetas o novelistas, desde simbolistas

    franceses hasta romnticos ingleses.

    Los escritores enaltecen al poeta, al literato. Por un lado, es engrandecido

    y honrado como un ser divino, diciendo que El poeta es un pequeo Dios15.

    Incluso, se le llega a retratar como un Prometeo moderno, como el ladrn del

    fuego eterno16 que ha llegado a curarnos de la ignorancia sorda, iluminndonos

    con el conocimiento necesario que faltaba en la sociedad.

    El poeta se convierte en vidente en virtud de un largo, inmenso

    y razonado trastorno de todos sus sentidos. [] Inefable tortura

    para la que el poeta necesita de toda la fe, de toda la fuerza

    sobrehumana; de ah que se convierta, entre todos los otros

    hombres, en el gran enfermo, en el gran criminal, en el gran

    maldito, pero tambin en el sabio supremo! Puesto que ha

    cultivado su alma ya de suyo ms rica que la de ninguno!

    Arthur Rimbaud, Carta a Paul Demeny (15 de mayo, 1871)

    Pero el egocentrismo ciega; los literatos se olvidan de los mritos que

    tienen los cientficos, los filsofos, los polticos. Todos tienen un peso

    fundamental en la sociedad, todos contribuyen a su avance. Pero pensar en uno

    mismo es humano; proyectarse como el hombre en la cspide que propona

    Kandinsky en De lo espiritual en el arte es perfectamente entendible. Aunque por

    supuesto, hay opiniones contrapuestas.

    Si la poesa es una forma de comunicacin, lo que se

    comunica es el poema mismo y slo incidentalmente la

    experiencia y el pensamiento que se han vertido en l. El poema

    tiene una existencia que est entre el poeta y el lector. []

    Aparte de la variedad de funciones que los poetas han asignado

    a su arte, con ms o menos xito, con designios de instruccin o

    15 Vicente Huidobro, El Espejo de Agua, 1916.

    16

  • 10

    de persuasin, no hay duda de que todo poeta desea dar placer,

    entretener y divertir a la gente

    Thomas. S. Eliot. Funcin social de la poesa y funcin de la

    crtica (1955)

    Por lo tanto, tratndose la poesa de una forma de comunicacin

    incidental, queda limitada y prostituida como mero entretenimiento. Pero

    tratando a los poetas como ladrones del fuego eterno, profetas y videntes, la

    poesa queda enaltecida al grado de opacar a los dems elementos que vuelven

    a una sociedad funcional.

    Me parece que se trata de encontrar un equilibrio en donde la poesa no

    quede al margen de la sociedad, escondida entre las palabras que no quisieron

    brotar, y donde no se desprecie en primer lugar, a las dems artes; en segundo

    a las otras disciplinas sociales. Y quin pudiera negar lo celoso que es el arte.

    La literatura no es intil. No debe olvidarse la poca post-revolucionaria en

    Mxico, donde los intelectuales (literatos, naturalmente), influenciaron a toda una

    generacin. La generacin del Ateneo de la Juventud se destaca especialmente

    por haber ligado de manera tan ntima la literatura con la poltica de Mxico.

    No es secreto que Jos Vasconcelos, Martn Luis Huzmn o Alfonso

    Reyes tuvieran una importancia decisiva. Inclusive el mismo Pedro Henrquez

    Urea no se queda atrs (por algo le decan Scrates). Por ejemplo, Alfonso

    Reyes escribe en 1941 Pasado inmediato y otros ensayos, en que se sustenta,

    bajo el aspecto cultural, el Mxico del siglo XX.

    Es necesario recalcar que, tratndose de causas que orillen al escritor a la

    pluma, hay muchas. Afortunada y/o desgraciadamente, todas estn condenadas

    al mismo principio de de visin subjetiva contaminada, teida de objetividad.

    Por ello, no considero que sea acertado afirmar que:

    Es un poema en el que cada parte constitutiva, y todo conjunto,

    muestra un hecho nuevo, independiente del mundo externo,

  • 11

    desligado de cualquiera otra realidad que no sea la propia , pues

    toma su puesto en el mundo como un femeno singular, aparte y

    distinto de los dems fenmenos

    Vicente Huidobro, El Creacionismo, (1970)

    Apoyndome en Samuel Ramos, afirmo que toda manifestacin de

    cualquier visin individual surge como fruto de una realidad social. Es por esto

    que no existe una subjetividad plena. Como entes sociales, no podemos

    deslindarnos del aspecto colectivo que nos enmarca. De igual manera, tampoco

    hay una objetividad pura. Al momento en el que el hombre filtra dicha realidad a

    travs de sus sentidos, cualquier posibilidad de acercarse a lo plenamente

    objetivo queda perdida.

    De esta situacin se desprenden dos vertientes, siendo la primera la

    derivacin, totalmente directa, de un acto social, y la segunda la secuela de un

    incidente personal. El primer caso se refiere a la accin de un poeta inmiscuido

    en asuntos de ndole social y entreviendo en sus poemas, entre lneas, cierto

    malestar colectivo. Escriben desde la justicia, hasta la paz. Desde el hambre, a

    la corrupcin. Unos cuantos se inspiran en hechos ms locales para expresarse,

    metindose en una serie de dificultades ocasionadas por su poesa, delatora

    entre lneas de alguna incomodidad, inconformidad o incompatibilidad con la

    situacin presente.

    En tiempos difciles

    A aquel hombre le pidieron su tiempo

    para que lo juntara al tiempo de la Historia.

    Le pidieron las manos,

    porque para una poca difcil

    nada hay mejor que un par de buenas manos.

    Le pidieron los ojos

    que alguna vez tuvieron lgrimas

    para que no contemplara el lado claro (especialmente el lado

  • 12

    claro de la vida)

    porque para el horror basta un ojo de asombro.

    Le pidieron sus labios

    resecos y cuarteados para afirmar,

    para erigir, con cada afirmacin, un sueo el-alto-sueo).

    Le pidieron las piernas,

    duras y nudosas,

    (sus viejas piernas andariegas)

    porque en tiempos difciles

    algo hay mejor que un par de piernas para la construccin o la

    trinchera?

    Le pidieron el bosque que lo nutri de nio, con su rbol

    obediente.

    Le pidieron el pecho, el corazn, los hombros. Le dijeron

    que eso era estrictamente necesario.

    Le explicaron despus

    que toda esta donacin resultara intil

    Sin entregar la lengua,

    porque en tiempos difciles

    nada es tan til para atajar el odio o la mentira.

    Y finalmente le rogaron

    que, por favor, echase a andar, porque en tiempos difciles

    sta es, sin duda, la prueba decisiva.

    Herberto Padilla, Fuera del Juego (1968)

    Como se resalta, el autor no se refiere a un hecho explcito, sino a una

    situacin de disgusto en su Cuba referida. No necesita escribir literalmente que

    se respiraba un rgimen totalitario, sino que, valindose nicamente de la pluma

  • 13

    e imaginacin, logra cincelar la idea en un poema. Por supuesto, en otros

    poemas resulta ms obvio el hecho al que se hace alusin.

    Las Espinas

    (Dedicado a todas las mujeres asesinadas en Ciudad Jurez y en todo Mxico)

    Las espinas mufan

    que t tienes la muerte en una lgrima,

    yo pienso

    que tienes la sed del desierto del norte

    atorada en una nube,

    los girones, del vestido desgarrado de la noche

    y estrellas incrustadas en las uas.

    S que tienes el coraje entre el viento rgido y disperso

    que pasea por tus manos,

    la cal, delinea tu ala,

    la patria es amarga

    y aunque llene de poemas tu ausencia

    la patria es decadencia en un verso.

    La arena mufa

    que la muerte finca en el algodn

    las flores y los funerales

    yo pienso, que t tienes

    el t de Dios en un tazn de hueso

    para seguir por las olas,

    pienso que tus costras marcan el camino

    a los tuyos,

    a tus zapatos pisados por la mala memoria

    de quien no conoce el desierto.

    Fragmento. scar Molina

    Alas negras, como la poesa de los cuervos, (2012)

  • 14

    Retratos de una realidad indomable, los poemas son la manifestacin ms

    sutil de un malestar social. Son la crtica de un disfuncionamiento indiscutible.

    [] La tendencia debe surgir de la situacin y de la accin en s

    mismas, sin que est explcitamente formulada, y el poeta no

    est obligado a dar hecha al lector la solucin histrica futura de

    los conflictos sociales que describe.

    Engels, Carta a Minna Kautsky, 1885.

    Entonces, puede decirse que Gelman tena razn al escribir: con estos

    versos no hars la Revolucin17. Es decir, el poeta nunca propiciar un cambio

    directo con sus versos. Su funcin radica en demostrar las insuficiencias de

    todo programa poltico actual, en palabras de Michel Butor.18

    El segundo caso, referido a un incidente personal, no permite entrever con

    la misma claridad alguna situacin que el poeta est viviendo. Se vuelve

    literatura ntima, en la cual el lector puede identificarse, s, pero no sentir

    empata con una sociedad retratada en la palabra, en la tinta del poeta. Como

    segundo ejemplo, Girondo. Slo para no variar con el humor latinoamericano.

    Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un

    conglomerado, una manifestacin de personalidades.

    En m, la personalidad es una especie de furunculosis anmica

    en estado crnico de erupcin; no pasa media hora sin que me

    nazca una nueva personalidad.

    Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeracin de las

    que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una

    quiromntica de moda. Hay personalidades en todas partes: en

    el vestbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.

    17 Juan Gelman, Confianzas,

    18 Michel Butor, La utilidad potica, 2010.

  • 15

    Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!

    Imposible saber cul es la verdadera!

    Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad ms

    absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me

    pertenezcan.

    Oliverio Girondo, Espantapjaros 8, fragmento (1932)

    Se aprecia la distincin entre ambos tipos de poesa, donde uno busca

    retratar su contexto histrico-social, y el otro desea confesarse, revelar una parte

    de su propio sentir en palabras.

    Pese a esta confesin discreta, el poeta no buscar siempre atacar a la

    sensibilidad del lector. Todo arte busca ir ms all que slo distraer al

    espectador apelando a sus emociones. Lo que se desea verdaderamente es la

    trascendencia, la inmortalidad.

    Si exclusivamente se tomara en cuenta la calidad sensitiva a la que podra

    llegar el poeta, la escritura se volvera muy arbitraria; carecera de un parmetro

    reducido acerca de lo que puede o no causar conmocin al hombre.

    En ese sistema, las investigaciones sobre lo bello en las artes

    se limitan a un anlisis de las sensaciones o de las impresiones

    que nos producen. Pero stas no pueden conducir a nada fijo y

    cientfico. La sensibilidad es la regin obscura e indeterminada

    del espritu.

    Georg Hegel, De lo bello y sus formas, (1946).

    Es en este punto donde pueden complementarse Samuel Ramos y Georg

    Hegel. Mientras ste ltimo afirma la inutilidad de encasillar todo el valor potico

    en el sentimiento emotivo que puedan despertar en el lector, el filsofo mexicano

    anuncia que efectivamente, restringir el mrito que pueda tener cierta obra

    resultara extremadamente ambiguo. Es la misma obra la que debe estar dotada

  • 16

    de valores estticos objetivos con los que pueda identificarse el

    espectador/lector.

    Un posible rescate:

    Como deca antes, la poesa est cansada y vieja. A pesar de que retrate una

    determinada condicin social, ya no tiene el mismo alcance. A nivel nacional,

    refirindome a un Mxico corrupto y deslavado, puedo afirmar que nadie hace

    caso de la poesa. Aqu, la gente se preocupa ms por el pan de cada da que

    por versos (aunque hagan alusin a cierta realidad). La poesa no tiene un

    alcance ideal debido a que no hay pblico, no hay lectores. De esta manera, los

    versos y la prosa se vuelven intiles.

    No obstante, pese al olvido en el que ha cado, las calles respiran un

    intento de poesa. Un fragmento, un retazo que recuerde que, aunque no sea

    leda, siempre est presente: la accin potica.

    Este movimiento, iniciado en 1996 por el mexicano Armando Alanis

    Pulido, pretende plasmar fragmentos de poemas y canciones en los muros

    olvidados de las ciudades. Esta accin se olvida de la individualidad. As,

    centrndose en una accin que no particulariza la autora, la propuesta radica en

    la inclusin a todo el pblico que desee formar parte del movimiento.

    Adems, se busca que la poesa forme parte del paisaje urbano. Debido a

    esto, las frases pertenecientes a la accin potica son breves, concisas. Podra

    decirse que no rebasan las ocho palabras. No slo se trata de retratar la poesa

    en su ms nfima expresin, sino que, debido al carcter de fugacidad que se

    vive en las ciudades, la gente no suele tener el tiempo de leer. Entonces, la

    cuestin del movimiento radica en la practicidad.

    Es esta accin un rescate, un intento desesperado por parte de la

    sociedad para no perder contacto con la poesa. Aunque sea en retazos de

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    pocas palabras, se desea conservar el verso y la prosa ms all de la

    decoracin de un paisaje urbano. Son estos recordatorios poticos los que, de

    una u otra manera, no dejan que la poesa se pierda del todo en una colectividad

    rutinaria.

    Conclusin:

    La poesa es un concepto muy ambiguo. Vista como objeto carente de valores

    estticos, es la opinin del espectador -lector, en este caso- quien tiene ms

    peso. No obstante, es necesario concederle importancia; otorgarle voz y voto

    para que ella, con sus mismas palabras, sea capaz de defenderse. Que la

    poesa hable por s misma.

    Pese a que la poesa es social (al igual que toda manifestacin artstica),

    no todas las creaciones van encauzadas a ese mismo fin. Mientras que un tipo

    de poetas prefieren establecer una crtica social desde sus versos, hay otros que

    prefieren no hacerlo. Aunque, por supuesto, existe un trmino medio entre uno y

    otro tipo de poetas.

    Recuerdo que en los aos cincuenta se desat la guerra de

    Corea. Por supuesto, todos los poetas comunistas, entre ellos

    los franceses, escribieron poemas denostando el imperialismo.

    El nico que no lo hizo fue Paul luard. Los compaeros le

    dijeron: Cmo es que no escribes un poema sobre esto, que

    es tan grave?. Y l dijo: Yo solo escribo sobre estas cosas

    cuando la circunstancia exterior coincide con la circunstancia

    interior. Eso es aplicable a todo.19

    19 Juan Gelman, Entrevista en 2011.

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    Sean o no buscadores de un cambio, sealan una realidad especfica

    maquillada entre lneas. Sin embargo, si el pblico no est capacitado para

    entender ese mensaje implcito, el poema creado no tendr el mismo valor.

    Es esta una de las razones por las cuales Mxico no puede digerir ms

    que fragmentos de poemas y canciones, adems de estar inmerso en un

    ambiente de rapidez y monotona que no dejan tiempo para observar o leer

    demasiado. Es gracias a esto que las acciones poticas tienen xito.

    La poesa siempre ser necesaria, sea parte de una crtica social o de un

    retrato ntimo de la visin subjetiva del autor; de una u otra manera, es

    expresin. Agregando algunos elementos ms, logra tener un alcance de valor

    extraordinario. Pero no debe caerse en una idea propia de recetario de cocina; la

    poesa no est para eso.

    Julio del 2014.