Danielle Steel - Secuestrado

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romanticasdescargas.blogspot.com Danielle Sateel SECUESTRADO Danielle Steel Para Nick Por el dolor de tener una madre que te sigue por todas partes y la angustia de tantos aos sin poder hacer lo que queras cuando t queras. Por la persona que eres y la persona que sers. El hombre excelente, el buen amigo! y tal vez incluso el gran escritor! Con todo mi amor, Y para John El mejor padre, el mejor amigo, el amor ms grande, el hom-bre ms dulce y la bendicin ms extraordinaria de mi vida... qu gran suerte la nuestra por tenerte a nuestro lado! Con todo el cario de mi corazn, OLIVE Charles Delauney cojeaba levemente cuando subi los peldaos de la catedral de San Patricio mientras un spero viento alargaba sus helados dedos hacia el interior del cuello de su camisa. Faltaban dos semanas para la Navidad y haba olvidado lo fra que era Nueva York en diciembre. Llevaba aos sin visitar la ciudad... y sin ver a su padre de ochenta y siete aos. Su madre haba muerto haca mucho tiempo, cuando l tena trece aos, y lo nico que poda recordar de ella era su belleza y su dulzura. Su padre chocheaba, estaba enfermo y achacoso y ya no se levantaba de la cama. Los abogados haban insistido en que Charles regresara a casa, por lo menos durante unos cuantos meses, para tratar de ordenar los asuntos de la familia. No tena hermanos y toda la carga de los negocios de los Delauney descansaba sobre sus hombros. Terrenos en todo el estado, una enorme finca cerca de Newburgh, Nueva York, intereses en los sectores del carbn, el petrleo, el acero, y unas propiedades inmobiliarias muy importantes en el centro de Manhattan. Una fortuna amasada no por Charles, y ni siquiera por su padre, sino por sus dos abuelos, pero que a l le traa completamente sin cuidado. Su juvenil rostro curtido por la intemperie mostraba las huellas del dolor y las batallas. Se haba pasado casi dos aos en Espaa, combatiendo por una causa que no era la suya, pero que l senta profundamente. Era una de las pocas cosas que ms sinceramente le preocupaban, algo que le haca hervir autnticamente la sangre. Casi dos aos atrs, en febrero de 1937, se haba in-corporado a la Brigada Lincoln para luchar contra los romanticasdescargas.blogspot.com fascistas y haba permanecido en Espaa desde entonces, combatiendo en aquella guerra. En agosto haba sido herido de nuevo, cerca de Gandesa, durante la encarnizada confrontacin de la batalla del Ebro. No era la primera vez que resultaba herido. A los quince aos, en el ltimo ao de la Gran Guerra, tras su fuga de casa para incorporarse al ejrcito, haba sido herido en la pierna cerca de Saint-Mihiel, provocando con ello las iras de su padre. Pero ahora ste ya no saba nada del mundo ni de su hijo, ni de la guerra de Espaa. Ya ni siquiera le reconoca y puede que fuera mejor, pens Charles, contemplndole dormido en su enorme cama. Hubieran discutido y se hubieran peleado como siempre. Su padre no hubiera soportado verle convertido en lo que ahora era, ni sus ideas sobre la libertad ni su odio a los fascistas. Siempre le haba reprochado que viviera en el extranjero. Haba sido un hijo tardo y al viejo Delauney le pareca absurdo que Charles estuviera all, metido en los jaleos de Europa. Charles haba regresado a Europa a los dieciocho aos, en 1921, y llevaba diecisiete viviendo all. Haba trabajado ocasionalmente por cuenta de algunos amigos y haba vendido alguna que otra narracin corta, pero en los ltimos aos haba vivido sobre todo de sus considerables rentas. La cuanta de sus ingresos siempre le haba molestado. Ningn hombre normal necesita tanto dinero para vivir, le haba confiado una vez a un amigo ntimo, y durante aos haba entregado buena parte de su dinero a organizaciones benficas, aunque el hecho de cobrar alguna pequea suma a cambio de sus relatos cortos le segua deparando una gran satisfaccin. Haba estudiado en Oxford y la Sorbona, y tambin haba pasado una breve temporada en Florencia. Por aquel entonces era un alocado joven muy amante del burdeos y de algn que otro vaso de ajenjo que siempre andaba por ah rodeado por una corte de fascinantes y bellas mujeres. A los veintin aos y tras haberse pasado tres viviendo en Europa sin control de ninguna clase, se consideraba un hombre de mundo. Haba conocido a personajes que otros slo conocan de odas, hecho cosas que pocos hombres hubieran soado alcanzar y amado a mujeres inasequibles para la mayora. Y despus... haba conocido a Marielle... pero aquello ya era otra historia. Una historia en la que procuraba no pensar. El recuerdo era todava demasiado doloroso. A veces, ella surga en sus sueos, sobre todo cuando corra peligro o tena miedo o dorma en alguna trinchera de alguna parte mientras las balas pasaban silbando por encima de su cabeza. Entonces recordaba su rostro... sus ojos inolvidables... sus labios... y la tristeza infinita que la envolva como un sudario la ltima vez que la haba visto. No la haba vuelto a ver desde entonces. Y de eso haca casi siete aos. Siete aos sin verla, sin tocarla... romanticasdescargas.blogspot.com sin abrazarla y sin saber siquiera dnde estaba. Una vez, cuando estaba herido y lo recogieron inconsciente en medio de un charco de sangre, despert pensando que se iba a morir y crey ver su imagen de pie detrs de los mdicos. Marielle tena tan slo dieciocho aos cuando la conoci en Pars. Su rostro era tan fresco y lozano que semejaba una pintura. l tena veintitrs aos y la vio cuando estaba sentado en un caf con un amigo. Inmediatamente se sinti cautivado. Ella le mir con picarda y regres corriendo a su hotel, pero ambos se volvieron a ver durante una cena en una embajada. Los presentaron oficialmente y todo fue muy circunspecto, aunque ella le sigui mirando con aquellos ojos burlones que tanto lo haban subyugado la primera vez. Los padres de la chica no se mostraron demasiado entusiasmados con l. El padre era un hombre muy serio, que le llevaba muchos aos a su mujer y conoca la mala fama del joven. Deba de tener aproximadamente la misma edad que el padre de ste y lo ms probable era que ambos hombres se conocieran. La madre era medio francesa y pareca una persona tremendamente arrogante y estirada. Ambos controlaban estrechamente a Marielle y queran que sta hiciera en todo momento lo que ellos le mandaban. No tenan ni idea de lo que era un coqueteo ni saban lo divertida que poda ser su hija. Sin embargo, sta tena tambin su faceta de persona seria y Charles descubri que poda hablar con ella de cualquier cosa. A la chica le hizo gracia coincidir con l en la embajada y record haberle visto en el caf, aunque no quiso reconocerlo hasta ms tarde, cuando l le gast una broma al respecto. Ambos se sentan fascinados el uno por el otro. Para ella, Charles era un joven interesante, muy distinto a todos los que haba conocido hasta entonces. Quera saberlo todo de l: de dnde era, por qu estaba all y dnde haba aprendido a hablar tan bien el francs. Se sinti atrada desde un principio por sus ambiciones y aptitudes de escritor y le explic, tmidamente, que ella pintaba un poco; ms adelante, cuando ya se conocan mejor el uno al otro, le mostr unos dibujos excelentes. Sin embargo, aquella primera noche no fue la pintura ni el arte lo que los atrajo irremediablemente el uno hacia el otro, sino algo que haba en lo ms profundo de sus almas. Los padres de la joven tambin se dieron cuenta, por lo que, tras haberlos visto conversar juntos un buen rato, la madre trat de apartar a Marielle de aquella nueva amistad y presentarla a otros jvenes asistentes a la cena. Pero Charles la sigui por todas partes como una sombra, porque ya no poda soportar permanecer lejos de ella. A la tarde siguiente se citaron en el Deux Magots y despus se fueron a dar un largo paseo por las orillas del Sena cual dos nios traviesos. La joven le cont toda su vida, romanticasdescargas.blogspot.com sus sueos, su deseo de convertirse algn da en una artista y poder casarse para tener nueve o diez hijos. Esto ltimo no le hizo demasiada gracia a Charles, a pesar de que la chica lo seduca poderosamente con su aire efmero y delicado, bajo el cual se intua una fuerza y una flexibilidad fuera de lo comn. Era como un fino encaje extendido sobre un mrmol exquisitamente labrado. Su piel posea la transparencia de las estatuas que l haba visto a su llegada a Florencia desde Estados Unidos y sus ojos intensamente azules brillaban como zafiros, mientras l le hablaba de sus sueos de convertirse en escritor. Algn da esperaba publicar una coleccin de narraciones cortas. Ella pareca comprenderlo todo e interesarse profundamente por todas las cosas que a l le gustaban. Sus padres la llevaron a Deauville y l la sigui hasta all, y despus hasta Roma... Pompeya... Capri... Londres y, finalmente, de nuevo a Pars. Charles tena amigos dondequiera que ella fuera y, por consiguiente, no tena ninguna dificultad para trasladarse a los distintos lugares y dar largos paseos con ella, acompaarla a los bailes o pasar aburridas veladas con sus padres. La chica se haba convertido para l en algo as como una droga y necesitaba tenerla a su lado dondequiera que fuera. El ajenjo jams lo haba seducido tanto como ella. En agosto, estando en Roma, Marielle le mir a los ojos y se sinti dominada por la misma pasin. Los padres no las tenan todas consigo, pero conocan a la familia de aquel inteligente y educado joven y no podan pasar por alto el hecho de que ste fuera el nico heredero de una inmensa fortuna. El dinero no tena ninguna importancia para Marielle, pues sus padres tambin disfrutaban de una desahogada posicin. Ella slo pensaba en Charles, en la fuerza de sus manos, sus hombros y sus brazos, en la apasionada expresin de sus ojos cuando ambos se besaban, en la cincelada belleza de sus rasgos de moneda griega y la suavidad de sus manos cuando acariciaba su cuerpo. Charles le haba explicado al principio que no tena in-tencin de volver a Estados Unidos porque no se llevaba muy bien con su padre desde que se fuera a la guerra a los quince aos. Su regreso a Nueva York haba sido una pesadilla y la ciudad le haba parecido excesivamente pe-quea, aburrida y limitada. Todo el mundo esperaba de l muchas cosas que a l le traan completamente sin cuidado. Obligaciones sociales, responsabilidades familiares, inters por las inversiones, las acciones, los fondos, y todas las cosas que su padre compraba y venda, y que un da l tendra que heredar. La vida era mucho ms que eso, le haba explicado Charles a Marielle mientras acariciaba suavemente su larga melena de sedoso cabello color canela. Era una chica alta, pero a su lado pareca bajita y se romanticasdescargas.blogspot.com senta frgil, delicada y maravillosamente protegida. Cuando ambos se conocieron, Charles llevaba cinco aos viviendo en Pars y estaba claro que la ciudad le en-cantaba. All estaban sus amigos, su vida, su alma, sus as-piraciones de escritor y su inspiracin. Pero en septiembre ella tena que zarpar rumbo a Estados Unidos en el Pars. Para volver a la buena vida que le tenan preparada, a los hombres que le iban a presentar, a sus antiguas amigas y a la pequea pero elegante casa de piedra caliza de la calle 62 Este, que en modo alguno se poda comparar con la mansin de los Delauney, situada a slo diez manzanas al norte, pero que, a pesar de todo, era ciertamente respetable... y terriblemente aburrida. No se pareca a la buhardilla de la ru du Bac que le haba alquilado a Charles una aristcrata arruinada propietaria del hotel particulier de abajo. Marielle la haba visitado un da y haban estado a punto de hacer el amor, pero en el ltimo momento el joven haba conseguido reprimir sus impulsos y haba abandonado la estancia para serenarse. Al volver, se sent a su lado en la cama mientras ella se alisaba el vestido y procuraba recuperar la compostura. -Lo siento... -Su cabello oscuro y sus ardientes ojos verdes le conferan un aire tremendamente trgico, un tanto suavizado por la conmovedora expresin de angustia de su rostro. Marielle jams haba conocido a nadie que ni de lejos se le pareciera ni hecho las cosas que sbitamente deseaba hacer con l. Saba que estaba perdiendo la cabeza, pero no poda evitarlo-. Marielle... -le dijo Charles en un susurro, contemplando su rostro medio oculto por el suave cabello castao rojizo- ya no puedo ms... me ests volviendo loco. Ella senta lo mismo y no lo lamentaba. Ninguno de los dos haba experimentado jams nada semejante. Marielle le mir sonriendo mientras l se inclinaba para besarla. A su lado, Charles se senta casi embriagado. Slo saba que no quera perderla. No quera regresar -a Nueva York para pedir su mano o tratar de llegar a un acuerdo con su padre, ni entonces ni ms adelante. No quera esperar ni una hora ms. La quera en aquel mismo instante, en aquella habitacin y en aquella casa. En Pars. La quera tener siempre a su lado. -Marielle? -dijo, contemplando sus profundos ojos azules. -S? -contest ella en un susurro. La joven estaba profundamente enamorada de l y Charles la conoca lo suficiente como para intuir la fortaleza de su espritu. Te casars conmigo? -Hablas en serio? -pregunt Marielle sin poder reprimir la risa. Bien sabe Dios que s. De repente, Charles se sobresalt. Y si le dijera que no? romanticasdescargas.blogspot.com Toda su vida pareca depender de lo que ella le dijera en aquel momento. Y si no quisiera casarse con l? Y si quisiera regresar a casa con sus padres? Y si todo hubiera sido un simple juego? Sin embargo, la mirada de sus ojos le hizo comprender que sus temores eran infundados. Cundo? pregunt ella, soltando una risita nerviosa. Ahora contest Charles. -No hablars en serio, verdad? -Pues s. Charles se levant y empez a pasear por la estancia como un joven len, alisndose el cabello con la mano mientras forjaba sus planes-. Hablo completamente en serio, Marielle. An no has contestado a mi pregunta aadi detenindose en seco, como si todo se hubiera tensado y electrizado a su alrededor. Despus corri a su lado y la estrech en sus brazos mientras ella le deca entre risas: -T ests loco. S, lo estoy. Y t tambin. Querrs casarte conmigo? insisti estrechndola con ms fuerza, hasta que ella empez a rerse sin poderlo evitar mientras l la inundaba de besos hasta arrancarle la respuesta. -S, s, s... me casar contigo -contest Marielle casi sin resuello-. Cundo hablars con mi padre? -pregunt, mirndole arrobada. Jams dar su consentimiento contest Charles con tristeza. Y, si lo da, querr que regresemos a Estados Unidos e iniciemos una vida sensata en un lugar donde l pueda vigilarnos. Ahora mismo no pienso hacerlo aadi, empezando a pasear de nuevo por la estancia como un len enjaulado. No piensas hablar con mi padre o no piensas regresar a Nueva York? -pregunt Marielle sbitamente preocupada mientras estiraba sus largas y bien torneadas piernas. -No pienso regresar a Nueva York, eso seguro... y... Charles clav sus ardientes ojos en ella-. Y si nos fu-gramos? -De aqu? -pregunt Marielle, aturdida. Charles hablaba en serio, le conoca lo bastante como para saberlo. Me mataran. -Yo no lo permitir. -Charles se sent a su lado para discutir los detalles. T te vas dentro de dos semanas. Por consiguiente, si queremos hacerlo, mejor ser que lo hagamos enseguida. ' Marielle asinti en silencio, comprendiendo que la de-cisin ya estaba tomada y no tena ninguna duda al res-pecto. Hubiera ido hasta el fin del mundo con l. Cuando Charles volvi a besarla, se reafirm ms si cabe en su propsito. -Crees que nos perdonarn alguna vez? Estaba tan preocupada como l. Tambin era hija nica y su padre era muy mayor. Sus progenitores tenan grandes romanticasdescargas.blogspot.com esperanzas depositadas en ella, sobre todo su madre. La haban presentado en sociedad en Nueva York el invierno anterior y ahora estaban haciendo una gira por Europa, y esperaban que no tardara en encontrar un marido adecuado. En cierto modo, Charles lo hubiera podido ser, por lo menos desde el punto de vista familiar, pero no caba duda de que su estilo de vida era en aquellos momentos un tanto excntrico. A su debido tiempo, dira el padre de Marielle, el chico sentara la cabeza. Y eso fue efectivamente lo que dijo. Cuando la joven trat de plantearle el tema aquella noche, su padre le aconsej que esperara a que l sentara la cabeza. -Espera a ver qu te parece cuando l regrese a Nueva York, querida. Entretanto, hay un montn de chicos guapos esperndote. No hay ninguna necesidad de que elijas tan deprisa a ste. Un joven Vanderbilt la haba cortejado durante algn tiempo aquella primavera, y su madre tena puestos los ojos en un miembro de los Astor. Pero a Marielle no le interesaba ninguno de los dos en aquel momento, ni jams le haban interesado. Tampoco quera esperar el regreso de Charles a Nueva York. Estaba segura de que jams regresara, porque no le gustaba Nueva York ni Estados Unidos y no se llevaba bien con su padre. Era feliz donde estaba y se lo haba pasado muy bien durante los ltimos cinco aos. Pars le sentaba de maravilla. Se fugaron tres das antes de la partida de sus padres, dejndoles una nota en el hotel Crillon. Marielle lamentaba profundamente el dolor que les iba a causar, pero, por otra parte, conoca a sus padres lo bastante como para saber que stos se alegraran de que se casara con un Delauney. Esto ltimo no era totalmente cierto, dada la fama de Charles, pero sirvi para tranquilizarla un poco. En la nota les instaba a regresar a Estados Unidos por Navidad. Sin embargo, sus padres no siguieron su consejo y esperaron, enfurecidos, el regreso de la pareja con la esperanza de anular la boda y echar tierra sobre el asunto antes de que estallara un escndalo. El embajador no tuvo ms remedio que enterarse de lo que haba hecho la joven, pues los padres recabaron su ayuda, rogndole que hiciera unas discretas indagaciones. Lo nico que se pudo averiguar fue que se haban casado en Niza. El embajador tena motivos para creer que, poco despus, haban cruzado la frontera de Italia. Pasaron una deliciosa luna de miel en Umbra, Toscana, Roma, Vencia, Florencia y el lago de Como; visitaron tambin Suiza y, dos meses ms tarde, a finales de octubre, regresaron tranquilamente a Pars. Sus padres estaban todava en el Crillon y, a su vuelta, los jvenes se encontraron una nota en el apartamento de Charles. Marielle se sorprendi de que la hubieran esperado. Los dos romanticasdescargas.blogspot.com meses no haban servido para ablandar el corazn de sus padres en relacin con la fuga. Cuando Marielle y Charles se presentaron en el Crillon tomados alegremente de la mano, los padres le pidieron a Charles que se marchara inmediatamente y anunciaron que al da siguiente iban a poner en marcha el proceso de anulacin. Yo que vosotros no lo hara -les dijo serenamente la joven mientras Charles contemplaba, complacido, la firmeza con la cual defenda su posicin. Para ser una chica tan tmida y retrada, no caba duda de que, cuando el caso lo exiga, poda ser extremadamente valiente. Se alegr de que lo fuera en aquellos momentos. Se alegr y, poco despus, se llev una sorpresa mayscula. -No me digas lo que tengo que hacer! -tron su padre mientras su madre se quejaba de su ingratitud y del peligro que ella correra con Charles, sealando que ellos slo deseaban su felicidad y ahora todo se haba estropeado. Pareca un coro de tragedia griega. Marielle aguant el chaparrn sin perder la calma. A los dieciocho aos, se haba convertido de pronto en una mujer a la que Charles adorara durante toda su vida. -No se puede anular la boda, pap -dijo Marielle en tono pausado. Voy a tener un hijo. Charles se la qued mirando fijamente y, de pronto, le hizo gracia. Probablemente no era verdad, pero sera la mejor manera de disuadirlos de su propsito. Al or sus palabras, la madre rompi en sollozos y el padre se sent en un silln y empez a jadear, diciendo que le dola el pecho. La madre le dijo a Marielle que iba a matar a su padre de un disgusto; cuando sacaron al viejo de la estancia con la ayuda de su abnegada esposa, Charles le sugiri a Marielle regresar a la ru du Bac y discutir el asunto ms tarde con sus suegros. Ambos jvenes se retiraron, y cuando ya llevaban recorridas unas cuantas manzanas en medio de la tibia atmsfera otoal, Charles estrech a Marielle en sus brazos y la bes, mirndola con expresin risuea. -Has tenido una idea brillante. Se me hubiera tenido que ocurrir a m. -No ha sido brillante -replic ella con aire burln-. Es verdad -aadi satisfecha. La nia que haba sido hasta entonces estaba en trance de convertirse en madre. -Hablas en serio? -le pregunt l, aturdido. Marielle asinti con la cabeza en silencio. Cundo ocurri? pregunt Charles, ms sorprendido que preocupado. -No lo s muy bien... en Roma?... tal vez en Veneca... No estuve segura hasta la semana pasada. -Eres un diablillo... -dijo Charles, estrechndola con fuerza-. Y cundo va a nacer el heredero Delauney? En junio, creo. Ms o menos. Charles jams haba pensado demasiado en la idea de ser romanticasdescargas.blogspot.com padre. Dada su aficin a la libertad, hubiera tenido que asustarse, pero, en realidad, estaba emocionado. Hizo parar un taxi y regresaron a la ru du Bac, besndose en el asiento de atrs como si fueran dos adolescentes y no ya dos futuros padres. Al da siguiente, los padres de Marielle estaban tan dis-gustados como la vspera, pero al cabo de dos semanas de discusiones dieron finalmente su brazo a torcer. La madre acompa a Marielle a un mdico norteamericano de los Campos Elseos, el cual confirm de manera inequvoca el embarazo. La idea de la anulacin estaba excluida. Su hija era feliz, y tanto si les gustaba como si no, saban que no tendran ms remedio que aceptar la realidad de Charles Delauney. Antes de que ellos se fueran, el joven les prometi buscarse un apartamento mejor, contratar una criada y una niera para su hijo, y comprarse un automvil. El padre consigui arrancarle la promesa de que se convertira en un hombre respetable. Sin embargo, no caba duda de que ambos jvenes eran inmensamente felices. Los padres de Marielle zarparon poco despus en el France, y tras la tensin y el agotamiento de las discusiones con ellos, ambos jvenes decidieron no regresar a Nueva York por Navidad y tal vez en ninguna otra ocasin. Eran felices en su buhardilla de la orilla izquierda con la vida que llevaban, los amigos que tenan y las aficiones literarias de Charles. En Pars, en 1926, la vida fue para ellos una pura delicia durante un fugaz momento de esplendor. Mientras empujaba la pesada puerta de la catedral, Charles sinti que se le helaban los huesos, y not que la pierna le molestaba ms que de costumbre. El invierno en Europa tambin estaba siendo muy duro aquel ao. Haca mucho tiempo que no visitaba Nueva York y mucho tiempo que no entraba en una iglesia, pens mientras contemplaba la inmensa bveda del techo. En cierto modo, lamentaba haber regresado. Le deprima ver a su padre tan enfermo y tan ajeno a cuanto lo rodeaba. Por un instante, pareci que el anciano lo reconoca, pero pas el momento y sus ojos se volvieron a cerrar antes de quedarse de nuevo profundamente dormido. Charles se senta muy solo cada vez que le miraba. Era como si el viejo Delauney ya se hubiera muerto. A Charles ya no le quedaba nadie. Todos haban desaparecido... incluso los amigos que haban combatido con l en Espaa. Tena demasiadas personas por las que rezar. Un sacerdote vestido con una negra sotana se cruz en su camino mientras l se diriga lentamente hacia un pequeo altar del fondo de la iglesia. Dos monjas estaban rezando, y la ms joven de ellas le dirigi una sonrisa cuando l se arrodill rgidamente a su lado. Su negro cabello estaba salpicado de gris, pero sus ojos conservaban todava el mismo brillo que a los quince aos y su cuerpo era tan romanticasdescargas.blogspot.com vigoroso y enrgico como entonces. Hasta la joven monja se dio cuenta. Su mirada reflejaba un profundo dolor cuando inclin la cabeza, pensando en todas las personas que haban significado tanto para l, en las que haba amado y en los hombres a cuyo lado haba combatido. Sin embargo, no haba entrado en la iglesia para rezar por ellos, sino porque era el aniversario del peor da de su vida... un da nueve aos atrs... dos semanas antes de Navidad. Un da que jams podra olvidar... el da en que haba estado a punto de matarla. Perdi la cabeza de rabia y dolor... un dolor tan intenso que no pudo soportarlo. Hubiera querido despedazarla poco a poco para que todo cesara, hubiera querido retrasar el reloj para que nada de todo aquello hubiera ocurrido... y, sin embargo, la amaba tiernamente... los amaba a los dos... y ahora, mientras evocaba los hechos, descubri que no lo poda soportar y no le era posible rezar ni por l ni por ella ni por nadie... el dolor era todava muy intenso y apenas haba disminuido. La nica diferencia era que ahora raras veces pensaba en ello. Pero, cuando se tocaba el lugar de su corazn donde ellos todava estaban vivos, el dolor lo dejaba sin sentido y apenas poda resistirlo. Una lgrima rod lentamente por su mejilla mientras la joven monja le miraba con disimulo. Permaneci arrodillado un buen rato sin ver nada, pensando en ellos y en una vida que ya no exista en un lugar que no quera recordar. Aquel da, sin embargo, haba querido entrar en la iglesia para sentirse un poco ms cerca de ellos. El hecho de que la desgracia hubiera ocurrido poco antes de Navidad agravaba las cosas. En Espaa hubiera encontrado una iglesia en alguna parte, una pequea capilla o una ermita, y hubiera experimentado el mismo dolor insufrible, pero la sencillez de la existencia que all llevaba le hubiera proporcionado un cierto consuelo. All, en cambio, no haba ms que desconocidos en una inmensa catedral de fra piedra gris, muy parecida a la fra piedra gris de la mansin que ahora comparta con su padre moribundo. Se levant lentamente, pensando que no permanecera mucho tiempo en Estados Unidos. Quera regresar a Espaa cuanto antes. All era necesario. En cambio, en Nueva York no lo era ms que para los abogados y los banqueros, que a l le importaban un comino. Jams le haban importado, y puede que ahora le importaran todava menos que aos atrs. Jams se haba convertido en el hombre respetable con el que soaba su suegro. Sonri al recordar a sus suegros, ya fallecidos tambin. Todos haban muerto. A los treinta y cinco aos, Charles Delauney tena la sensacin de haber vivido diez vidas. Permaneci largo tiempo de pie, contemplando la imagen de la Virgen y el Nio... acordndose de ellos... y despus se retir muy despacio por donde haba venido, sintindose romanticasdescargas.blogspot.com peor que antes en lugar de mejor. Hubiera querido sentirse nuevamente unido a Andr, hubiera querido sentirle a su lado, percibir el delicioso calor de su cuello, la suavidad de su mejilla, la manita que siempre estrechaba la suya con tanta fuerza. Las lgrimas le cegaban los ojos cuando regres lentamente a la entrada principal de la catedral. Tuvo la sensacin de que la pierna le dola ms que antes, y mientras el viento soplaba en el interior de la iglesia, le ocurri algo que llevaba mucho tiempo sin ocurrirle, a pesar de que antes le sola suceder muy a menudo. A veces, le haba parecido verla incluso en el campo de batalla. Ahora la vio en la distancia envuelta en un abrigo de pieles, caminando como un fantasma en direccin a algo que l no poda ver. Permaneci un buen rato mirndola y echndola de menos como antao, como un recuerdo que sbitamente hubiera cobrado vida, hasta que, de pronto, se dio cuenta de que no era un fantasma, sino una mujer muy parecida a ella. Alta, esbelta y muy guapa. Llevaba un austero vestido oscuro cubierto por un abrigo de martas que le llegaba casi hasta el suelo y pareca enmarcar suavemente su rostro. Un sombrero le ocultaba casi toda la cara menos un ojo, pero a pesar de lo poco que se vea, l la adivinaba por su forr-ma de moverse, de quitarse muy despacio uno de los guantes negros y arrodillarse delante de otro pequeo altar. La mujer se cubri el rostro con sus hermosas manos y permaneci un buen rato en oracin. Charles saba por qu. Ambos haban acudido a la iglesia por la misma razn. Era Marielle, pens, mirndola con in-credulidad. Tard un buen rato en volverse, pero cuando lo hizo no le vio. Encendi cuatro velas, ech unas monedas en el cepillo y se levant contemplando el altar mientras unas lgrimas le rodaban por las mejillas. Despus inclin la cabeza, se arrebuj en el abrigo de pieles y empez a caminar muy despacio entre los bancos como si le doliera todo el cuerpo y tambin el alma. Se encontraba a un par de palmos de distancia cuando l extendi suavemente una mano para detenerla. Se sobresalt y le mir asombrada como si acabara de despertar de un distante sueo. Al mirarle a los ojos, emiti un jadeo y se llev una mano a la boca, con los ojos todava rebosantes de las lgrimas derramadas ante el altar. -Oh, Dios mo... No poda ser, pero lo era. Llevaba casi siete aos sin verle y no poda creerlo. l le roz la mano sin decir nada y entonces ella se en-treg sin vacilar, permitiendo que la rodeara con sus bra-zos. Era lgico que ambos hubieran acudido all y estu-vieran juntos aquel da en la iglesia, como dos nufragos a punto de ahogarse. Al final, Marielle se apart para mirar-romanticasdescargas.blogspot.com le. Estaba ms envejecido, ms agotado por las batallas y ms cansado. Tena unas pequeas cicatrices en el rostro y otra muy grande que ella no poda ver en el brazo, y la le-sin de la pierna, por supuesto. Pero, a pesar de las hebras grises que l tena en su cabello, Marielle se sinti una joven de dieciocho aos y not que el corazn le lata con la misma violencia que cuando estaba en Pars. Saba des-romanticasdescargas.blogspot.com de volver a mirarle. -Es un da muy difcil... para los dos... -De otro modo, no hubieran estado all. Le pareca increble volver a verle despus de tantos aos, y nada menos que en la catedral de San Patricio-. Has venido para quedarte? -le pregunt. Pareca ms alto y fuerte que antes, pero daba la impresin de tener los nervios a flor de piel. Charles mene la cabeza, pensando que ojal pudieran pasarse todo el da conversando, sentados en un banco de la iglesia. -No creo que pudiera soportar vivir aqu. Slo he venido para tres semanas y ya estoy deseando regresar a Espaa. -A Espaa? -pregunt Marielle arqueando una ceja. Su vida pareca tan ntimamente unida a Pars y a los recuerdos que ambos tenan de all que resultaba muy difcil imaginarle en otro lugar. -Llevo dos aos combatiendo en la guerra. - Marielle asinti en silencio. Le pareca muy lgico. -Una vez me pregunt si estaras all. -Era una lucha muy propia de l-. Tuve la corazonada de que iras. - No se equivoc, pues l no tena nada que perder ni 1 que ganar. Y ninguna razn para quedarse en casa. Y t? pregunt Charles mirndola. Era curioso que ambos se estuvieran haciendo aquellas preguntas en aquel lugar y que cada uno de ellos todava sintiera curiosidad por lo que haba hecho el otro. Marielle tard un buen rato en contestarle. .. Estoy casada dijo en un susurro. Charles asinti, procurando no dejar traslucir el dolor que ella le haba causado, a pesar de que le acababa de hundir un pual en una herida que no haba cicatrizado aun. -Con alguien a quien yo conozco? le pregunt. No era probable, pues llevaba diecisiete aos viviendo en el extranjero, aunque, a juzgar por las apariencias, deba de estar casada por lo menos con un Astor. -No lo s ^contest Marielle, pese a constarle que su marido, veinticinco aos mayor que ella, haba sido amigo del padre de Charles-. Es Malcom Patterson. Pronunci el nombre sin emocin y sin orgullo, inclinando la cabeza para que el sombrero le ocultara por completo el rostro. Charles adivin algo que no le gustaba y comprendi que no era feliz. O sea que eso era lo qe haba hecho en los siete aos transcurridos. No le extraaba, sino que ms bien le molestaba. Le conozco de nombre dijo framente, esperando que ella levantara la cabeza, para poder mirarla directamente a los ojos-. Y eres feliz? Hubiera merecido la pena negarse a regresar junto a l? Evidentemente, no. romanticasdescargas.blogspot.com Marielle no supo qu contestar. No caba duda de que ciertos aspectos de su matrimonio le gustaban. Malcom haba prometido cuidar de ella en un momento de su vida en que lo necesitaba desesperadamente, y haba cumplido su promesa. Jams la haba decepcionado y siempre haba sido amable con ella. Pero Marielle no se haba dado cuenta al principio de lo fro y distante que poda llegar a ser. Y, sin embargo, era en cierto modo el marido perfecto. Corts, inteligente, caballeroso y encantador. Pero no era Charles... no era la llama de la pasin de su juventud... no era el rostro con el que haba soado cuando se debata entre la vida y la muerte... ni el nombre que haba pronunciado... y ambos saban que jams lo sera. Estoy en paz, Charles. Y eso significa mucho. Con Charles no haba disfrutado de paz... sino tan slo de alegra, emocin, amor y pasin... y ms tarde, desesperacin. El dolor haba sido tan profundo como la alegra. -Te vi... en Espaa... cuando me hirieron... -dijo Charles en tono casi soador. Y yo te he visto todas las noches durante aos, hubiera querido decir Marielle, pero saba que no poda. En su lugar, se limit a sonrer. Todos tenemos nuestros fantasmas, Charles. Lo que ocurra era que algunos eran ms dolorosos que otros. -Conque es eso? Somos fantasmas? Nada ms? -Puede que s -y volvi a sonrer con melancola. % Haba tenido que pasarse dos aos en una clnica para comprender que todo haba terminado y aprender a vi-Vir con el dolor, y para poder seguir adelante despus de lo ocurrido. Ahora no poda poner en peligro todo aquello, ni siquiera por l, por l menos que por nadie. No poda permitirse el lujo de retroceder, por mucho que creyera amarle todava. Le acarici la mano y despus la mejilla, pero cuando l se inclin para besarla, apart levemente la cabeza, y entonces Charles la bes en la mejilla junto a la boca, y ella cerr los ojos mientras la abrazaba. Te quiero... siempre te querr... -- Sus ojos ardan con el fuego de una pasin no nacida del deseo, sino de la fe y de una preocupacin tan pro-. funda que casi no se poda resistir. Charles se preocupaba por todas las cosas con la misma intensidad y ella saba que algn da eso le costara la vida. Haba conseguido sobrevivir a duras penas a la fuerza de su pasin y fchora saba que ya no poda correr aquel riesgo. l tena sus cicatrices y ella tena las suyas, no menos dolorosas por el hecho de no haberlas sufrido en el campo de batalla. Yo tambin te quiero dijo en un susurro, sabiendo que no hubiera tenido que decrselo. Pero era un susurro del pasado, un saludo a todo lo que romanticasdescargas.blogspot.com haba existido y haba muerto con Andr. Podr verte de nuevo antes de regresar a Espaa? Era muy propio de l hacerla sentirse responsable de las cosas tan pronto como se lanzaba a luchar por algo. Marielle le mir sonriendo, pero esta vez neg con la cabeza. No es posible, Charles. Estoy casada. l sabe algo de m? Muy despacio y con expresin de profunda tristeza, Marielle sacudi la cabeza. No sabe nada. Cree que un verano tuve un comportamiento un poco alocado y perd la cabeza durante mi gira por Europa, tal como creo que mi padre les cont a sus amigos. Mi padre habl hace aos de un pequeo idilio. Y eso es todo lo que sabe Malcom. Jams ha permitido que le hablara de ello. No tiene ni idea de que estuvimos casados. Era muy propio de su padre haberle contado a la gente semejante historia. Jams le haba comentado a nadie su vida con Charles y el hecho de que ellos vivieran en Europa le haba facilitado la labor. A l slo le importaban las apariencias y la buena fama. Haba mentido para protegerla y le haba dicho a todo el mundo que su hija estaba es-tudiando en Europa. Tena que salvar la cara a toda costad y haba hecho todo lo posible por librar a Marielle de las consecuencias de su terrible error cuando sta se haba casado con Charles Delauney. Y ahora el marido de Marielle segua creyendo aquella mentira porque ella quera. Charles no poda creer que ella jams le hubiera dicho la verdad a su marido. Ellos se lo haban contado todo el uno al otro. Haban compartido todos sus secretos. Pero, a los dieciocho aos, qu se poda ocultar? A los treinta ya era distinto. No sabe absolutamente nada, Charles, por qu decrselo? Por qu decirle que se haba pasado veintisis meses en una clnica deseando morir... que haba tratado de cortarse las muecas... que haba tomado pastillas... y haba intentado ahogarse en la baera...? Por qu decirle todas aquellas cosas? Charles lo saba porque haba pagado las facturas... y ella se haba recuperado. Le vas a decir que hoy me has visto? Charles senta curiosidad por ella y por su matrimonio. Qu clase de matrimonio poda ser si ella jams le deca nada a su marido? Lo amaba y la amaba l a ella? Despus de los aos transcurridos, le haba dicho Tejuiero con toda naturalidad, y l la crea. Marielle merfte la cabeza en respuesta a su pregunta. *-Cmo puedo decirle que te he visto si ni siquiera ittbe de tu existencia en mi vida? fy Su mirada era sosegada y su semblante sereno. Estaba 'fytt paz y eso era lo ms importante. T le quieres? romanticasdescargas.blogspot.com ?X No lo crea, pero deseaba orselo decir. lt< -Por supuesto que s. Soy su mujer. -Ms bien lo respetaba y admiraba y se senta en deuda con l. Jams le fjaba amado con la misma intensidad que a Charles y jale amara. Ms an, ni siquiera lo deseaba. Un amor no aqul resultaba demasiado doloroso, y a ella ya no quedaba valor. Consult su reloj y volvi a mirar a es-. Tengo que irme. 7^-Por qu? Qu ocurrira si no volvieras a casa y te jeeras conmigo a la ma? -pregunt Charles como si ha-fera completamente en serio. *-No has cambiado. Sigues siendo el mismo hombre ,rUe me convenci de que me fugara con l en Pars. fPSonri al recordarlo, y l tambin sonri. Entonces era ms fcil convencerte. -Todo era ms fcil entonces porque ramos jvenes. T lo sigues siendo. i Pero en lo ms hondo de su corazn, ella saba que no. Se arrebuj en su abrigo, se puso el otro guante y em-j^ez a caminar muy despacio hacia la entrada principal I de la catedral. -Quiero volverte a ver antes de irme. Marielle lanz un suspiro y se detuvo. -Charles, cmo podemos hacer eso? -Si no lo haces, ir yo a t casa y tocar el timbre. -Seras capaz -dijo Marielle, rindose a pesar del dolor que los haba unido aquel da. -Te ser muy difcil explicarlo -dijo Charles. El solo hecho de pensarlo estuvo a punto de provocarle a Marielle una de sus habituales jaquecas. -Ya sabes dnde estoy. En casa de mi padre. Si no me llamas, te llamo yo. Al cabo de siete aos, la amenazaba como si tal cosa y segua estando tan guapo como antes. -Y si no llamo? -Te encontrar. -No quiero que me encuentres -dijo Marielle con la cara tan seria como la suya. -No s si creerte. Despus de tantos aos, no podemos... no puedo permitir que te vayas sin ms, Marielle, no puedo... lo siento. Estaba perdido y casi destrozado. -Lo s dijo Marielle, tomndole del brazo y cruzando con l la entrada principal justo en el momento en que el chfer de Malcom cruzaba una puerta lateral. ste se haba pasado una hora observndoles. Era una faceta de Marielle que no conoca, pero que en cierto modo no le extraaba. Malcom tambin tena su propia vida y ella era una joven muy hermosa. Hermosa y asustada, l lo saba muy bien. Se senta intimidada ante todo el mundo, y especialmente en presencia de su marido. Y el chfer se preguntaba ahora quin le pagara ms a cambio de la romanticasdescargas.blogspot.com informacin que acababa de obtener... la seora Patterson o su marido? Charles y Marielle bajaron lentamente los peldaos tomados del brazo hasta llegar a la acera. -No insistir si t no quieres -dijo Charles-, pero me gustara verte antes de irme. Pareca desearlo con toda el alma. Por qu? -pregunt Marielle, mirndole directamente a los ojos. l le dio la nica respuesta que le poda dar. Porque te sigo queriendo. i Las lgrimas asomaron a los ojos de Marielle mientras apartaba el rostro. Ya no quera amarle ni ser amada l, no quera recuerdos, dolor ni angustia. , -No puedo llamarte -le dijo, i -Puedes hacer lo que quieras. Y cualquier cosa que llagas, yo... s que eso tambin es muy duro para ti... )' Charles se volvi para contemplar la catedral, pensando en el aniversario que los haba unido, y despus la jir con los ojos llenos de lgrimas y vio que ella tambin estaba llorando mientras asenta muy despacio con la cabeza. W -S, es muY duro y no se puede borrar. -Ahora ya lo >$Hba. Tendra que vivir constantemente con aquel do-&r-. Lo siento muchsimo... -dijo Marielle, levantando e nuevo los ojos. i* Llevaba aos deseando decirle aquellas palabras y aho-' se las haba dicho, pero todo era distinto. * Charles sacudi la cabeza, la estrech con fuerza con-$& su pecho y la solt. Mirndola por ltima vez, ech a pdar por la Quinta Avenida sin decirle adis. No poda. |pa se lo qued mirando un buen rato y subi al auto-ll&vil de Malcom. Mientras el chfer la llevaba a casa, fns en Charles... en una vida perdida que jams volara a encontrar... y, sobre todo, en Andr. Patrick, el chfer, la acompa a casa, subiendo por la Quinta Avenida, pero ella no vio a Charles en la acera. Al final, giraron al este, enfilando la calle 64, donde estaba la casa en la que ella viva con Malcom desde haca seis aos. Era un bonito edificio situado entre la Quinta Avenida y la Madison, justo a la vuelta de la esquina del parque, pero ella jamas lo haba considerado suyo, sino de Malcom. Se haba sentido incmoda desde el principio y la intimidaba un poco porque haba muchos criados y haba pertenecido a los padres de Malcom, por lo que ste lo conservaba cual si fuera un santuario, con sus colecciones de incalculable valor por todas partes y los inslitos objetos que l haba adquirido durante sus viajes o conseguido a travs de conservadores de museos. A veces Marielle se senta en la casa como una obra de arte, algo que se poda exhibir, pero no tocar. Una especie de mueca expuesta en una vitrina. Los criados de Malcom la solan romanticasdescargas.blogspot.com tratar con deferencia, pero siempre dejaban muy claro que trabajaban para l y no para ella. Algunos llevaban mucho tiempo en la casa, por lo que, al cabo de seis aos, ella segua teniendo la sensacin de no conocerles muy bien. Malcom siempre le aconsejaba que mantuviera las distancias. Y lo haba hecho. No reinaba la menor cordialidad en su relacin con ellos. Y Malcom jams le haba permitido introducir el menor camJjio. La casa era suya y all se haca lo que l quera. Cuan' >||o las rdenes de Marielle entraban en conflicto con lase su marido, los criados las ignoraban cortsmente y ja fbs se volva a hablar del asunto. Malcom se encargaba personalmente de seleccionar a los criados, y casi todos asilos eran irlandeses, ingleses o alemanes. Malcom senta '."lina especial predileccin por todo lo alemn. Haba es-tudiado en la universidad de Heidelberg y hablaba el Idioma a la perfeccin. > Marielle se preguntaba a veces si la razn de que la i servidumbre le tuviera envidia en secreto se deba a su a|(5ondicin de antigua trabajadora por cuenta de Mal-,'{feom. A su vuelta de Europa en 1932 le haba resultado ^Imposible conseguir un empleo. Se encontraban en ple-$ia depresin, e incluso los que tenan ttulo universita-*jHO estaban en paro. Ella no tena la menor preparacin, jams haba trabajado y sus padres no le haban dejado nada tras haberlo perdido todo en el crash del 29, que fue prcticamente la causa de la muerte de su padre, el cual fypa era demasiado viejo para sobrevivir al golpe y empe- de nuevo desde cero. Al final, le fall el corazn, o antes ya le haba fallado el espritu. Cuando muri ^U mujer seis meses ms tarde, no quedaban ms que luios cuantos cientos de dlares. Marielle estaba todava n Europa por aquel entonces y Charles fue el encarga-i4o de la venta de la casa para poder liquidar las deudas. /Marielle estaba demasiado enferma para poder asumir la *esponsabidad de la situacin, y al regresar a Nueva Ifork se encontr sin nada y sin una casa adonde ir. Decidi alquilar una habitacin en un hotel del East Side y empez a buscar trabajo la misma semana de su llegada. Charles le haba prestado dos mil dlares. Era lo nico que haba querido aceptar de l. Estaba completamente sola y Malcom en cierto modo la salv. Y ella le estara eternamente agradecida. Se present en su despacho un glido da de febrero y le pareci que el rostro que la miraba sonriendo desde el otro lado del escritorio era un rayo de esperanza. Haba acudido a l porque saba que era uno de los amigos de su padre y confiaba en que supiera de algn trabajo para ella o de alguien que necesitara a una persona que hablara francs. Era lo nico que saba hacer, aparte de sus dibujos, aunque llevaba aos sin dibujar. No tena ninguna preparacin como secretaria, pero tras hablar con ella durante una hora, romanticasdescargas.blogspot.com Malcom la contrat hasta que encontrara otra cosa e incluso le pag la factura del hotel! Ella quiso devolverle el dinero ms adelante, pero Malcom se neg a aceptarlo. Saba que pasaba por unos momentos muy difciles y se alegraba de poder echarle una mano. Marielle aprendi enseguida el trabajo de auxiliar admi-nistrativa de una secretaria inglesa que no le tena la me-nor simpata, pero siempre se mostraba amable con ella. Nadie se sorprendi demasiado cuando Malcom empez a invitarla, primero a tranquilos almuerzos y despus a romnticas cenas. Ms adelante, empez a llevarla a importantes acontecimientos sociales, tras haberle sugerido discretamente que se comprara ropa nueva en una tienda donde le conocan. Al principio, a Marielle le daba un poco de apuro y no quera aprovecharse de l ni colocarle en una situacin incmoda. Y, sin embargo, l siempre se mostraba extremadamente amable, divertido y comprensivo con ella. Jams le haca preguntas sobre su pasado ni sobre el motivo de sus seis aos de permanencia en Europa. Las conversaciones entre ambos se centraban exclusivamente en el presente. Marielle se encontraba a gusto a su lado porque era un hombre muy simptico y educado. Todas sus iniciales reticencias haban desaparecido, y le pareca muy raro que l jams le Jjiubiera hecho proposiciones deshonestas. Al parecer, se pnformaba con que le vieran en compaa de una herbosa joven vestida con los elegantes modelos que l le compraba. Ella era entonces tremendamente tmida y a vfeces notaba que le temblaban incluso las piernas. Pero || no pareca darse cuenta de nada y, a su lado, ella se |nta siempre ms segura y mucho ms fuerte de lo que jpns se hubiera sentido en mucho tiempo. Ya no era la $e antes, pero al menos posea una nueva personalidad ton la cual poda convivir. i Estando con Malcom, nadie le haca preguntas. La jpate quera saber quin era, por supuesto, pero aparte , 4e su nombre, nadie se atreva jams a preguntarle dn-f$ haba vivido anteriormente ni por qu pona aquella cara tan seria. Todo el mundo se senta un poco intimi-&do por su belleza y por la persona que la acompaaba. Jk'veces, incluso le haca gracia. A su lado se senta segua y protegida de todo. Y eso fue precisamente lo que l | ofreci el da de Accin de Gracias en que le pidi 4$ne se casara con l. Le ofreci cuidar de ella y protegerla mientras viviera, lo cual no sera durante tanto feempo como ella, pues le llevaba un montn de aos. po fingi amarla y, sin embargo, a Marielle le pareci 'jjjjoe en cierto modo la amaba, pues siempre se mostraba Miable, considerado y corts con ella. En realidad, no aperaba nada ms de l. No hubiera podido correr el riesgo ni soportar el dolor si hubiera ocurrido algo o ||go hubiera fallado. romanticasdescargas.blogspot.com Los recuerdos de Charles seguan fjtendo muy dolorosos y lo dems era algo de lo que todava no poda hablar, ni siquiera con Malcom. Hubiera querido ser sincera con l y contarle las dolorosas circunstancias de su pasado, pero l jams haba querido que lo hiciera. Todos tenemos un pasado, querida le haba dicho sonriendo una noche mientras cenaban en el Plaza. Pero, a los veinticuatro aos, sospecho que el tuyo est todava bastante entero. Era tan tolerante y bondadoso con ella que Marielle hubiera podido revelarle su pasado, su dolor y sus heridas, y encontrar en l el alivio y la proteccin que necesitaba. Y eso era lo que le interesaba de l, no su casa ni sus joyas ni su dinero. Malcom haba estado casado un par de veces anteriormente y ella haba averiguado a travs de ciertas personas que hablaban ms de la cuenta que su generosidad era legendaria. Sin embargo, lo nico que ella quera de l era un refugio y un lugar en el que descansar durante el resto de sus das. Malcom haba intuido su miedo, pero no saba hasta qu extremo estaba destrozada. Slo esperaba de ella que estuviera dispuesta a darle hijos. No los haba tenido de ninguna de sus anteriores esposas y, a los cuarenta y nueve aos, deseaba con toda su alma tener un heredero para la fortuna Patterson. Su dinero haba sido acumulado por varias generaciones de gentes sin demasiados escrpulos, si bien cuando l naci el apellido de su familia ya era muy respetado. Y, con su comportamiento, Malcom haba conseguido acrecentar aquel respeto. Al principio, la proposicin la sorprendi un poco e in-cluso lleg a pensar que era una broma. Haban salido jun-tos muchas veces, por supuesto, y l haba sido extraor-dinariamente generoso con ella, pero hasta aquel momento Malcom no la haba besado tan siquiera una vez. No... no s qu decir... hablas en serio? Malcom la mir framente y tom su mano, extrandose de su infantil asombro. Despus se la acerc a los labios y le bes los dedos. -Pues claro que hablo en serio, Marielle. La mir a los ojos como un padre, justo lo que a ella ms le gustaba de l y lo que ms falta le haca. Llevaba menos de un ao en Estados Unidos y no tena a nadie en el mundo, Malcom-. Quiero que seas mi mujer. Cuidar bien de ti, querida, te lo prometo. Y si tenemos la 4tt6rte de que Dios nos conceda hijos, te lo agradecer el resto de mi vida. Era un ofrecimiento un poco extrao que ms pareca acuerdo comercial que un matrimonio. l quera que le diera hijos y ella necesitaba proteccin. Malcom le haba dicho que la amaba ni la haba mirado adoracin y ella no estaba enamorada de l en absoluto. La relacin era completamente distinta de la que j^iba mantenido con Charles, pero eso romanticasdescargas.blogspot.com era precisamente l> que ella quera. Sin embargo, la idea de tener hijos le i|Uba miedo. No estaba segura de poder correr nueva-j|fetnte aquel riesgo, pero no se atreva a decrselo. tyWY si no hubiera hijos? pregunt, observando la teocupada expresin de los ojos de Malcom mientras mte se preguntaba si quiz haba algo que l no saba a jjtear de que ya crea saberlo todo de ella. -En tal caso, seremos amigos contest Malcom sere-ente. respuesta la tranquiliz, aunque segua sin com-der por qu razn la haba elegido a ella, habiendo ttas mujeres que se hubieran muerto de ganas de cacon l. En realidad, l casi no la conoca. Pero por qu yo? Hay... muchas otras... ms adecua-$18... ms bonitas. t iSe ruboriz al pronunciar aquellas palabras, pues ya no lina dinero ni posicin social. Sus padres eran cierta-mente respetables, pero estaban muy por debajo de l y, por si fuera poco, no le haban dejado ni un centavo. Sin embargo, eso era precisamente lo que ms le atraa de ella. Era una muchacha sin vnculos, sin familia y sin obligaciones. Era suya en cierto modo, o lo sera cuando se casara con l. Malcom Patterson era un hombre obsesionado con las posesiones, las casas, los automviles, los cuadros, la coleccin Faberg, sus cosas. Marie-lle sera una nueva posesin... y, si pudiera darle hijos, una posesin extremadamente importante. Adems, era una chica muy sumisa y obediente y eso tambin le gustaba. Sera una atractiva esposa y puede que algn da, con un poco de suerte, se convirtiera tambin en una buena madre. Quiz debera decirte que te quiero -dijo Malcom en voz baja, a pesar de que ambos saban que no era cierto-. Pero creo que eso no es importante para ninguno de los dos. La conoca mejor de lo que ella supona. Puede que no tenga la menor importancia y que sea mejor as. Con el tiempo nos iremos queriendo, no te parece? Marielle asinti con la cabeza, anonadada ante aquella proposicin. Despus, Malcom la mir expectante, como si ella ya supiera lo que tena que decir y l slo estuviera esperando que lo dijera-. Tienes alguna respuesta para m? Marielle vacil, pero slo un instante. -Yo... -le mir preocupada. Ests seguro?... -Le daba miedo ms por l que por s misma. Y si lo decepcionara? Y si... y si volviera a venirse abajo? El ao recin transcurrido no haba sido muy fcil para ella. El nio de Lindbergh haba sido secuestrado dos semanas despus de su regreso a Estados Unidos y aquel hecho la haba trastornado. Cuando en mayo el mundo supo que el nio estaba muerto, experiment un dolor tan hondo que jams lo podra olvidar. Se pas varios das en la cama, alegando tener la gripe. Pero lo cierto era que no poda sostenerse en pie y estaba como anonadada. Al final, presa del terror, llam a su mdico de Suiza y ste la tranquiliz. Y si romanticasdescargas.blogspot.com volviera a ocurrirle? Y si Malcom supiera...? No me parece justo contigo aadi, bajando los ojos mientras las lgrimas rodaban por sus mejillas. De repente, Malcom experiment el impulso de esecharla en sus brazos y hacerle el amor. Era la primera r_ que ella le inspiraba semejante arrebato de pasin, or un instante, se pregunt si llegara a amarla algn Ja. i Por favor, cario... csate conmigo... har lo que t . ieras por ti... Era el nico lenguaje que conoca, pero ella sacudi la r__:za, mirndole con una triste sonrisa en los labios. ]'No tienes por qu hacer nada. Basta que seas amable >nmigo tal como siempre lo has sido. Demasiado ama-..-. No me lo merezco. No digas tonteras. Te mereces ms de lo que yo :do darte. Te mereces un marido joven y guapo que loco por ti y te lleve a bailar todas las noches. No un 30 al que quiz tendrs que empujar en una silla de LS cuando tengas cuarenta aos. Ella se ri ante la ;en que l le pintaba, pues le resultaba muy difcil _oinarse a Malcom sin la juvenil vitalidad que lo ca-terizaba. Era un hombre fuerte y enrgico que, a pede su cabello prematuramente blanco, aparentaba aos menos de los que tena-. Bueno, pues ahora te ya te he dicho lo que te reserva el futuro, quieres . jptar mi ofrecimiento? Marielle mir Malcom a los ojos y asinti con la ca-'Za de forma casi imperceptible. Cuando ste la estreg en sus brazos, no pudo evitar que las lgrimas aso-jllarati de nuevo a sus ojos. Deseaba ser buena con l jpra corresponder a su bondad, y estaba dispuesta a prometerle cualquier cosa. Jur en su fuero interno no decepcionarle jams. La boda fue un acontecimiento muy discreto. Les cas el da de Ao Nuevo un juez ntimo amigo de Malcom en el domicilio particular de ste, en presencia de menos de una docena de amigos. De todos modos, Marielle no hubiera tenido a nadie a quien invitar, aparte de sus antiguas compaeras de trabajo en el despacho de su marido, las cuales le tenan un poco de envidia. Su historia de Cenicienta no les haba producido la menor satisfaccin. Ella se haba llevado el trofeo que todas ambicionaban, aunque por otros motivos. Ellas queran el dinero, y ella, en cambio, slo buscaba proteccin. Luca un vestido de raso beige que l le haba comprado en Mainbocher, con un sombrero a juego confeccionado por Sally Victor. Estaba encantadora con sus ojos intensamente azules y su cabello cobrizo recogido en un elegante moo. Llor cuando el juez los declar marido y mujer y, a lo largo de todo el da, no se separ ni un solo instante del lado de su marido, como si temiera que algn espritu maligno romanticasdescargas.blogspot.com pudiera interponerse entre ellos. Pasaron la luna de miel en el Caribe cerca de Antigua, en una isla privada que un amigo les prest. All tuvieron a su disposicin una casa fabulosa, un yate y un ejrcito de discretos y eficientes criados britnicos. Fue una estancia maravillosa en cuyo transcurso Marielle descubri que su afecto por l aumentaba da a da en respuesta a sus conmovedores gestos de atencin. Su vida fsica en comn estuvo presidida por una enorme delicadeza y cautela. Malcom estaba deseando tener un hijo, pero no hasta el extremo de tratar a su mujer con desconsideracin. Era un hombre experto y ella disfrutaba con l en la cama, pero les faltaba algo. Pese a todo, ambos se lo pasaron muy bien juntos, y a su regreso a Nueva York tres semanas ms tarde, ya se haban convertido en excelentes amigos y Marielle entr en su nueva casa con una seguridad y una energa que llevaba muchos aos sin sentir. Sin embargo, una vez all, se impuso la realidad de la convivencia. La casa y los amigos eran de Malcom, los criados tambin eran suyos y Marielle tena que hacer todo lo que l quera. Los criados la consideraban una cazafortunas y la trataban como a una intrusa. El hecho de que previamente hubiera trabajado para $ despertaba envidias y encenda el fuego del odio. Sus rdenes eran desobedecidas, sus peticiones se ridiculiza-Jjan en secreto y sus pertenencias desaparecan o se es-tropeaban accidentalmente. Cuando, al final, decidi tuejarse a Malcom, ste la mir con expresin burlona, 'aconsejndole que diera tiempo a su gente para que se acostumbrara a ella, y ya vera cmo, poco a poco, todos ) % querran tanto como l la quera. ;> .' Malcom se pasaba todo el da en su despacho y llevaba Uha vida independiente, por lo que Marielle se senta tfuiy sola. Le gustaba exhibirla y la trataba muy bien, aero no lo comparta todo con ella, ni siquiera el dor-Usitorio. Le explic que por las noches se acostaba muy \tttde porque se dedicaba a leer documentos o hacer lla-4hadas al extranjero, que necesitaba estar solo, y no que-t |fa molestarla. Ella le sugiri introducir algn cambio en disposicin de las habitaciones e instalar un despacho intiguo al dormitorio donde pudiera trabajar por la he, pero Malcom se mostr inflexible y dijo que no era cambiar nada. Tras su boda con Marielle, su vida experiment la menor alteracin, aparte del hecho salir con ella con mayor frecuencia que antes. A pesar de atenciones, Marielle se senta a menudo una ms de sus x>leadas. Malcom le haba concedido una asignacin que cada "les era ingresada discretamente en una cuenta bancria '>ara que comprara todo lo que quisiera y donde quisie-;Jla. Pero los criados seguan siendo suyos, las personas con quienes se relacionaban eran exclusivamente amigos suyos y l segua romanticasdescargas.blogspot.com haciendo sus viajes de negocios solo. De hecho, Marielle viajaba ms con l cuando slo era Una secretaria auxiliar, por lo que hubiera podido sentirse celosa de la nueva secretaria que lo acompaaba en sus viajes de no haber sido porque sta le gustaba. Brigitte era una bonita berlinesa de conducta intachable que trataba a la esposa de su jefe con gran deferencia. Tena el cabello rubio claro, llevaba las uas pintadas de rojo y era muy eficiente en su trabajo. Pero, por encima de todo, siempre se mostraba amable con Marielle. Las secretarias ms antiguas le tenan celos tal como antes se los haban tenido a Marielle, quien se compadeca a menudo de ella cuando vea las cejas enarcadas de sus compaeras de trabajo. Brigitte la trataba siempre con mucho respeto y procuraba ayudarla siempre que ella llamaba al despacho. Cuando Marielle se qued embarazada, la joven empez a enviarle pequeos pero significativos obsequios para su futuro hijo. Incluso le hizo una manta y varios jersis, lo cual conmovi profundamente a Malcom. Pero, en general, ste apenas le prestaba atencin. Tena otras cosas en que pensar: sus importantes nego-cios, su mujer y el hijo que iba a nacer. '.-:. Marielle esperaba quedarse embarazada sin dificultad. Tal como le haba sucedido la primera vez, pero transcurrieron varios meses sin ninguna novedad. A los seis me?' ses, Malcom insisti en que acudiera a un especialista -Boston. l mismo la acompa y la dej una tarde en fL hospital. El equipo de especialistas la someti a un ex.% haustivo reconocimiento, pero no descubri ningn* anomala. Los mdicos les aconsejaron que lo siguieran! intentando e incluso les hicieron unas sugerencias que af ella la turbaron un poco, pero que Malcom acept de> muy buen grado. Ambos empezaron a preocuparse en i serio cuando transcurrieron otros seis meses sin nove- s dad. Finalmente, Marielle decidi pasar una tranquila * tarde con su mdico personal. ste no pudo facilitarle ninguna explicacin y se limit a decirle que algunas /* mujeres no estaban hechas para tener hijos. Muchas mujeres sanas que no tenan ningn tipo de problema no lograban concebir. Nadie tena la culpa. |;|E*TA veces dijo el mdico en voz baja, Dios no quie-j^ que ocurra. )jCada mes, al comprobar que no estaba embarazada, f|p|arielle se pona histrica, y la tensin le provocaba 'llJiias jaquecas espantosas. |||vvA m ya me ha ocurrido -dijo en un susurro sin atrea mirarle. Era algo que todava no le haba dicho a Malcom ni saba decirle, y mucho menos ahora que no conse-io&ia quedarse embarazada de l. feirv'Ha estado usted embarazada anteriormente? pre-Jl&Iit el mdico en tono intrigado. :||||Mientras la romanticasdescargas.blogspot.com examinaba, haba tenido ciertas dudas, 3 al no estar seguro, haba preferido no decir nada. !&>& especialistas de Boston se lo haban preguntado re-|tidamente, pero ella lo haba negado. Sin embargo, le ms confianza a aquel mdico porque ella misma 'lo haba buscado y era una de las pocas personas de su que no le deban ningn favor a Malcom y que, por ffnsiguiente, sabra guardar el secreto. -S contest. |*-Tuvo un aborto? pregunt el mdico. juella posibilidad le preocupaba. Saba por expe-acia que las mujeres sometidas a abortos clandestinos oscuras callejas raras veces podan concebir hijos ms :e. Recurran a unos carniceros y podan conside-afortunadas si no perdan la vida, aunque despus ^ no pudieran tener hijos. ;;^No. fe-Comprendo... El mdico la mir con repentina simpata-. Lo perdi espontneamente. No contest Marielle, haciendo una mueca como si acabara de experimentar un dolor fsico. Quiero decir, si... lo tuve... pero muri... ms tarde... Lo siento. Entonces Marielle se lo cont todo y rompi a llorar con desconsuelo, pero dos horas ms tarde, cuando abandon el consultorio, le pareci que se haba quitado un peso de encima y se sinti un poco ms tranquila. El mdico le haba asegurado que no haba ningn motivo para que no volviera a quedarse embarazada. Tuvo razn. Dos meses despus descubri con asombro y deleite que estaba embarazada. Ya haba perdido la esperanza e incluso haba pensado en la posibilidad de ofrecerle a Malcom el divorcio, pues no haba logrado darle los hijos que l tanto deseaba. Pero, de pronto, bri1-ll la luz y Malcom no caba en s de gratitud. La inundaba de joyas y regalos, almorzaba en casa para estar a su lado, la trataba como si fuera una alhaja de valor incalculable y se pasaba el rato forjando planes para su hijo. Prefera un varn, pero con una nia tambin se hubiera conformado. Iremos a por otro si es una nia -dijo alegremente mientras Marielle le miraba sonriendo. Para entonces, sta ya no poda verse los pies y llevaba, varias semanas sin dormir bien. La perspectiva de tener ms hijos la asustaba un poco, pero, por otra parte, ej embarazo le haba sentado muy bien y la emocin de; sentir la vida que llevaba dentro haba mitigado en parte el dolor de los ltimos aos. Se pasaba horas sentada, percibiendo los movimientos del hijo que llevaba en sus entraas y soando con el momento en que podra sostenerlo en sus brazos. El nio llenara un vaco que slo l hubiera podido llenar. Se repeta a s misma una y otra vez que no sera Andr, sino otro nio... Andr jams regresara, pero ella saba que acogera al segundo con todo el cario de su corazn, y lo mismo hara Malcom. romanticasdescargas.blogspot.com Su marido haba ordenado que todos los criados cuidaran de ella, cumplieran todos sus caprichos y la vigilaran para que no tropezara, se cayera o se cansara en exceso, pero la servidumbre no se mostraba tan entusiasta '(orno l y ms bien aprovechaba la oportunidad para de- en mayor medida que antes, sobre todo el ama llaves, que llevaba veinte aos en la casa, haba cono-lo a las dos esposas anteriores y segua considerando a paridle una intrusa provisional. La perspectiva de la lle-del nio la converta en una amenaza ms seria, por Q cual, en lugar de mostrarse complacidos, los ms malvlos se portaban peor que nunca con ella. El ama de ]taves, las doncellas y el chfer Patrick, un irlands que a $Marielle no le haba gustado ya desde un principio, e incluso la cocinera y todos los subordinados, estaban motos por el hecho de tener que atender sus pocos capri-s y se resistan a prepararle un t especial cuando i (afra una de sus frecuentes jaquecas. Pensaban que eso p* na una seal de debilidad por su parte, y a menudo se |*j postraban incluso groseros con ella. Hasta la niera que ( \i jijalcom haba contratado pareca considerarla un ser de 4tegunda categora. Era una inglesa que Malcom haba yftescubierto durante uno de sus viajes al extranjero y te-una cara que pareca de piedra y un corazn que no iba a la zaga. Costaba imaginar que pudiera ofrecer 'if^pno y ternura a un nio recin nacido. Se instal en la fllsa cuando faltaba un mes para que naciera el nio y, al 'ijlfcxla, Marielle se qued horrorizada. WParece una vigilante de prisin, Malcom. Cmo sdemos confiarle el cuidado de nuestro hijo? De he->, Marielle pensaba que no la necesitaban para nada, aba cuidado ella sola de Andr, pero el recuerdo era 4emasiado doloroso y no se lo poda comentar a Mal-Cm-. Puedo cuidarlo yo sola -aadi. Malcom se ech a rer y le dijo que era una tonta. Quera que todo el mundo la rodeara de mimos. Estars exhausta cuando nazca el nio. Necesitars descansar y la seorita GrirEn nos ir muy bien. Tiene unas referencias excelentes y ha trabajado en un hospital. Es justo lo que necesitas, aunque no te lo parezca. Los nios no son tan fciles de cuidar como t te imaginas. Marielle saba por experiencia que eran ms fciles de lo que l imaginaba, pero no se lo poda decir. A los dieciocho aos, haba cuidado de su propio hijo sin la ayuda de ninguna niera como la seorita Griffin. La seorita Griffin anunci, ya de entrada, que las ja-quecas de Marielle eran perjudiciales para el nio y probablemente constituan un sntoma de peligrosa debilidad en la madre. Pareca que quisiera avergonzar a Marielle para que sta hiciera un esfuerzo y se librara de ellas, pero el dolor era tan intenso que Marielle slo hallaba alivio descansando en la cama en una habitacin a oscuras. Las causas eran mltiples. La tensin, las preocupaciones, romanticasdescargas.blogspot.com cualquier discusin con Malcom, el cruel comentario de alguna criada, un resfriado, un virus, la falta de sueo, las comidas excesivamente copiosas e incluso un simple vaso de vino. Eran una tortura que la obligaba a pedir constantemente disculpas, como si fueran un grave defecto de su carcter, tal como haba insfe nuado la seorita Griffin.Slo Haverford, el mayordomo ingls, se mostraba amable con ella. Jams haba manifestado una excesiva curiosidad por su persona, pero siempre la trataba con educacin y amabilidad, a diferencia de la seorita Grif-fin, cuyo principal propsito pareca ser el de aliarse con. Malcom, que era el que la haba contratado. Imitando el-ejemplo del resto de la servidumbre, la niera empez, rpidamente a tratarla como si fuera una intrusa o el de-sagradable pero necesario vehculo para poder conseguir el hijo que Malcom deseaba. Al final, Marielle empez a tenerle miedo. Deseaba estar en compaa de personas que la quisieran y echaba de menos sus das felices con ^Charles antes de que naciera el nio. A veces, se tenda i la cama y se echaba a llorar, y as la haba sorprendido Icom en ms de una ocasin. ffc H-Es que ahora tienes los nervios a flor de piel. Procura tomarte las cosas tan a pecho -le deca l. f Tras haber hablado con la seorita Griffin, Malcom ensaba que Marielle se estaba comportando como una Snta. Se pasaba el da llorando, e incluso se llev un dis-isto al acudir al despacho y ver a Brigitte. Se haba vistan gorda y fea en comparacin con ella que, durante das, se neg a ir con Malcom a ninguna parte. l xuraba tener paciencia y comprenderla. Cuando ya Itaba poco para el parto, Marielle se puso inaguantable ^apenas poda dominar el temor. La seorita Griffin ex-ic que algunas mujeres tienen tanto miedo de dar a |lttz que lloran de slo pensar en el dolor. Todo lo cual jntribua a confirmar su teora sobre la debilidad e incluso la cobarda de Marielle. i Marielle haba insistido desde un principio en dar a en casa, pero Malcom quera que el nio naciera en Doctors' Hospital y tuviera a su disposicin los ms ''Ifecientes adelantos de la medicina moderna en caso de t) Vfue surgiera algn problema. Marielle pensaba que la at-, jllisfera de la casa sera ms tranquilizadora y, adems, le 5a confesado a Malcom que estaba preocupada por la sibilidad de un secuestro. Bruno Richard Hauptmann >a sido detenido en septiembre acusado del secuestro hijo de Lindbergh, y ella haba vuelto a obsesionarse an aquella idea. Malcom le dijo que su nerviosismo era consecuencia del embarazo. Slo su mdico saba lo que estaba ocurriendo y procuraba tranquilizarla, di-cindole que esta vez todo sera distinto. Los primeros dolores se produjeron una noche en que ella se encontraba leyendo en su habitacin y Malcom estaba romanticasdescargas.blogspot.com estudiando unos documentos en su propio dormitorio. Marielle esper un poco y despus fue a informar a su marido. Malcom corri a su lado en cuanto la vio. Patrick los acompa al hospital y Malcom no se separ de ella hasta que se la llevaron en una silla de ruedas. Para entonces, Marielle ya estaba medio adormecida por los medicamentos que le haban administrado y coment que todo aquello era muy distinto de lo de Pars. El mdico esboz una sonrisa y ambos hombres se intercambiaron una comprensiva mirada. Creo que no habr ningn problema dijo el mdico mientras las enfermeras se llevaban a Marielle-. Enseguida saldr. Malcom se sent a esperar en uno de los mullidos sillones de la espaciosa suite de habitaciones que haba reservado para ella. Era la medianoche, y Theodo-re Whitman Patterson naci a las cuatro y veintitrs minutos de la madrugada. Marielle le vio por primera vez a travs de un brumoso velo cuando el mdico se lo mostr envuelto en una manta. Tena una sonrosada cara redonda y cabello rubio claro, y pareci mirarla con asombro como si esperara ver a otra persona hasta que, al final, emiti un prolongado y agudo grito y todos los presentes en la sala de partos sonrieron mientras las lgrimas se deslizaban por las mejillas de Marielle. Pensaba que jams volvera a verle... le recordaba con tanta claridad... las mismas mejillas redondas, los mismos ojos de asombro... pero el cabello de Andr era negro como el de Charles... un sedoso cabello negro como ala de cuervo... en eso no era como l y, sin embargo, se'le pareca mucho. Se lo acerc al rostro y experiment una sensacin primigenia en el alma mientras una oleada de ternura y satisfaccin invada todo su ser. Se lo llevaron para lavarlo y presentarlo a su padre mientras ella se quedaba medio dormida y los mdicos efectuaban unas pequeas operaciones de reparacin. era de da cuando la acompaaron a su habitacin, Malcom dorma esperando su regreso, con una ella de champn enfrindose en un plateado cubo hielo. Malcom se despert en cuanto la camilla en-en la habitacin y ella le mir rebosante de felicidad tiorgullo... porque finalmente haba hecho realidad sus nos y cumplido los trminos del acuerdo. |*-Lo has visto? le pregunt mientras l se inclinaba besarla. S contest Malcom con lgrimas en los ojos. Era lo ms ansiaba en la vida-. Es precioso y se parece a ti. *-No, no es cierto -dijo Marielle, sacudiendo la cabeza poder pronunciar las palabras prohibidas... Se parece adr...-. Es un encanto, verdad? lir a la enfermera, sbitamente aterrada... y si hu-desaparecido?... y si le hubiera ocurrido algo?... si alguien se lo hubiera llevado?... |,Enseguida lo traern. Ahora est durmiendo. f-*-Lo quiero aqu, en mi habitacin. romanticasdescargas.blogspot.com rielle mir nerviosamente a Malcom y ste tom mano entre las suyas. -El nio est bien, no te preocupes. |-Lo s... pero quiero verle... iSNo quera apartar jams sus ojos de l, no quera sol-y no permitira que volviera a ocurrir... jams... ez a inquietarse y, por un instante, temi que le una jaqueca. Por suerte, pas el momento y Mal-llen una copa de champn. Ella fingi tomar un 3, pero despus de todo lo que haba pasado y los ^entos que le haban administrado, ni siquiera el J Cristal le resultaba apetecible. Poco despus le llevaron al nio y ella lo sostuvo en Sus brazos mientras dorma. Cuando el beb despert, se desabroch el camisn y le dio el pecho. Todo result extremadamente fcil, como si nada hubiera ocurrido y no se hubiera producido ninguna tragedia... el eterno instinto materno volva a ser suyo y ella se estaba dejando llevar por las manos de aquel diminuto ser. Malcom la mir arrobado y despus tom al nio en sus brazos y lo contempl con silenciosa adoracin. Ms tarde, dej descansar a Marielle y se fue a dormir a su habitacin, sabiendo que su vida estaba ahora colmada y era casi perfecta. A pesar de las dudas y los recelos de los dos ltimos aos, ahora se alegraba de haberse casado con Marielle. Todo haba merecido la pena a cambio de aquel hijo. La pesada puerta de roble se abri siniestramente cuando Marielle entr en la casa sin hacer ruido. An no se haba recuperado de la emocin de haber visto a Charles despus de tantos aos. El encuentro la haba conmovido profundamente. -Buenas tardes, seora. El mayordomo tom su abrigo mientras una de las doncellas esperaba alguna posible orden. Marielle lanz un suspiro. Haba sido un da muy difcil. An senta el fro del interior de la iglesia en sus huesos cuando se quit los guantes y los dej al lado de su bolso negro de ante. Buenas tardes, Haverford -le contest al anciano ma-yordomo. Est mi marido en casa? -No creo. Marielle asinti con la cabeza y empez a subir los peldaos sin saber si dirigirse a su habitacin o bien al tercer piso. Muchas veces quera visitar al nio, pero despus decida no hacerlo. Al principio, la presencia del hijo de Malcom le haba provocado toda una serie de reacciones contradictorias. Lo quera con una intensidad que jams hubiera podido sospechar... ms que la primera vez... con un amor ms profundo que el de sus ''"'dieciocho aos... ms fuerte que el que jams hubiera ^podido experimentar por otro ser humano. Y, sin em-j$>srgo,' exteriormente se mantena apartada y procuraba simular el amor que senta por l. Saba que, si esta vez romanticasdescargas.blogspot.com urna algo, o podra resistirlo. Por consiguiente, pro-aba no acercarse demasiado a l e incluso aparentaba : cierta indiferencia. Pero, a veces, no poda mantener i engao y tena que ir a verle. Por la noche suba des-za simplemente para contemplarle mientras dorma, ms guapo, ms suave, ms dulce y encantador que lquier nio que jams hubiera visto... era el premio f todos sus dolores, el regalo de Dios a cambio de todo i que haba perdido. Y ella slo viva para l. > Malcom tambin lo adoraba, por supuesto, y se queja extasiado ante sus manifestaciones de inteligencia, no estaba preocupado en absoluto por la seguridad Teddy, un nio encantador que era la alegra de tos lo conocan. jl Su presencia haba inducido a Malcom a desear otros Sjos, y durante el primer ao de vida de Teddy, Mal-intent dejar de nuevo embarazada a Marielle. Sus ltentos fueron infructuosos, si bien, teniendo a Teddy, ipoco le importaba demasiado. Ahora l y su mujer ipaban discretamente dormitorios separados, pues a no pareca importarle y ambos eran felices con la que llevaban. A los treinta aos, Marielle tena un ^o al que adoraba y un marido que la trataba como a reina. Y Malcom tena el heredero que deseaba, ibos se daban.por satisfechos. Marielle estaba un poco ms tranquila, menos en lo ',' concerniente a la seguridad de Teddy, a quien protega : como una leona. El secuestrador del hijo de Lindbergh haba sido ajusticiado dos aos atrs, pero ella se segua comportando como si en cada esquina acechara un se-cuestrador en potencia. Malcom le agradeca que cuidara tan bien de su hijo y que fuera una madre y esposa tan ejemplar, pues le haba dado el precioso nio rubio de sus sueos y ya no aspiraba a nada ms. Mientras suba muy despacio los peldaos, Marielle dud sobre la conveniencia de ir a ver a su hijo. En realidad, no estaba de humor para aguantar a la seorita Griffin. De pronto, oy sus risas a travs del pasillo del piso de arriba y sonri para sus adentros. Ya le haba visto aquella maana, y a veces ella misma se racionaba las visitas. Tena que hacerlo para que el amor no la dominara por entero. Se entregaba constantemente a aquel juego de no estar con l todas las veces que quisiera porque saba que, si alguna vez pasara algo, se volvera loca. Aun as, el nio estaba tan profundamente entretejido en las fibras de su alma que no hubiera podido apartarse de l. Pese a ello, si consegua racionar el tiempo que transcurra con l, podra hacerse la ilusin de conservar una cierta distancia y una cierta libertad. Pero, a cambio, el nio tena que pasarse casi todo el rato bajo la constante vigilancia de la inflexible seorita Griffin. Malcom haba insistido en que sta se quedara en la casa, pero a pesar de que haban romanticasdescargas.blogspot.com pasado cuatro aos, Marielle le tena tanta antipata como al principio. Por su parte, la seorita Griffin la segua tratando como si fuera una especie de deficiente mental. En su opinin, sus jaquecas, sus nervios, su temor a los secuestradores y la malsana y mal disimulada pasin que senta por el nio, alternada con perodos de retraimiento, eran sntomas de una personalidad desequilibrada, cosa que sola comentar con los criados cada vez que visitaba la cocina de la casa. La niera adoraba, respetaba y soaba en secreto con Malcom, el cual le llevaba apenas cuatro aos. Si el destino le hubiera sido un poco ms favorable, ella hubiera podido convertirse en su esposa y ocupar el lugar de aquepobre, pattica y nerviosa criatura que an segua ha-ido del hijoxde Lindbergh y de lo traumtica que ha-sido aquella experiencia. Cierto que haba sido un eso muy desagradable, pero ya haban pasado seis aos i entretanto, los Lindbergh haban tenido dos hijos ms. lle permaneci un buen rato en el rellano son-endo para sus adentros, y despus, como si la arrastrara fuerza invisible, subi lentamente los peldaos de de la escalera hasta el tercer piso. Sus elegantes aatos de ante resonaron en el pasillo mientras se acer-ja a l. La puerta del cuarto infantil estaba cerrada, se oan las risas del nio. Hubiera tenido que llamar |ft los nudillos, y saba que a la seorita Griffin no le ; a gustar, pero prefera el elemento sorpresa. Hizo gi- muy despacio el tirador de latn de la puerta y sta se ci poco a poco. El nio volvi la cabeza de bucles ados y grandes ojos azules y, al verla, su rostro se ilu-Kl con una sonrisa. -Mami! -exclam Teddy, cruzando la habitacin para ojarse en sus brazos. Ella lo levant del suelo mientras i nio aspiraba su perfume y le deca: Qu bien hueles. ^Siempre se fijaba en su perfume y en su aspecto y a le gustaba que le dijera que estaba muy guapa. Todas mujeres que lo rodeaban eran fesimas, excepto Bri-e, la secretaria de su pap, que a veces lo visitaba y le libros de cuentos alemanes y juguetes alemanes, jue deca que en Alemania todo era de mejor cali-id, opinin con la que la seorita Griffin no estaba de Cuerdo. Segn ella, lo mejor era lo ingls. Cmo ests, mi precioso prncipe? dijo Marielle, H'^ndole un beso en la mejilla y dejndolo de nuevo en ' 4jt suelo mientras la institutriz la miraba con expresin de reproche. Estamos muy bien, gracias, seora Patterson. bamos 4 tomar el t cuando usted ha entrado. A Marielle no le pareca muy bien que el nio tomara t, pero la seorita GrifEn lo consideraba un ritual sagrado y Malcom ya haba dado su sello oficial de aprobacin al t de la tarde. Como de costumbre, nadie prestaba la menor atencin a las recomendaciones de Marielle, quien hubiera preferido que su hijo merendara a base de leche y galletas. romanticasdescargas.blogspot.com -Buenas tardes, tata -dijo Marielle, esbozando una incierta sonrisa sin saber muy bien cmo sera recibida. A lo largo de los aos, le haba sido imposible explicrselo a Malcom y ahora tema que la seorita Griffin se quedara toda la vida en la casa. A los cuatro aos, era todava demasiado pronto para decir que Teddy no la necesitaba. Una doncella les sirvi el t a los tres. Era una antip-tica irlandesa que a Marielle jams le haba gustado. La haba contratado el ama de llaves y la seorita Griffin la adoraba. Se llamaba Edith y se haba hecho muy amiga del chfer. Llevaba el cabello teido de rojo y tena unos modales un tanto vulgares, pero lavaba de maravilla la ropa de Teddy y la de la seorita GrifEn. Y siempre vigilaba con inters el vestuario de Marielle. -Cuntame qu has hecho hoy le dijo Marielle a su hijo en tono de conspiradora mientras ambos tomaban el t. He jugado con Alexander Wilson. Tiene un tren contest el nio con la cara muy seria. Inmediatamente le explic a su madre cmo funcionaba y cmo se instalaban los pequeos puentes, las aldeas y las estaciones, y coment que ojal le hubieran regalado uno para su cumpleaos. Su cumpleaos se haba celebrado dos semanas atrs. Diciembre era un mes muy raro para Marielle, pues en l se cumpla el aniversario de muchas cosas buenas, pero tambin de otras muy malas. Puede que Pap Noel te traiga uno -dijo Marielle. . Saba que Malcom ya lo haba comprado y que, desde ca unas cuantas semanas, unos obreros estaban refor-ido el stano en el que iban a construir un cuarto cecial paja el tren, con montaas, colinas, lagos, y las (asmas aldeas que el nio haba visto en casa de los Tilson y le haba descrito con todo lujo de detalles a su re. -As lo espero. Teddy adopt un aire pensativo y desmir sonriendo a su madre y se acerc un poco a ella. Le encantaba aspirar su perfume, rozar la seda I su cabello y permitir que ella lo besara tal como lo pba besado la primera vez que lo vio. Era la persona atrayente que conoca y la quera por encima de Po... incluso ms que los trenes-. Hoy has hecho alcosa bonita? le pregunt. Siempre se lo preguntaba como si realmente le impor-i, de la misma manera que les preguntaba a Malcom y rigitte qu tal iban las cosas en el despacho. Malcom ;a y Brigitte se alegraba de que le dijera que era guapa, casi tanto como su mam. La joven berline-'& adoraba al nio, hasta el punto de que Marielle le ha-permitido llevarlo al zoo ms de una vez. En cierta sin, la muchacha se lo llev al Empire State Buil-; y Teddy dijo despus que era lo ms bonito que ja-hubiera visto. Al regresar a casa aquel da, el nio aba tan emocionado que incluso le dijo a Brigitte que , quera. 'Hoy he ido a la iglesia le contest Marielle en voz fcja romanticasdescargas.blogspot.com mientras la seorita Griffin la examinaba con seve-ad. Teddy la mir sorprendido, pues, por regla general, l .Sola acompaarla en tales ocasiones. Hoy es domingo? -No contest Marielle con una sonrisa. Se pregunt si se lo dira alguna vez. Tal vez cuando fuera un hombre. Sospechaba que algn da sera una persona con quien ella podra hablar-. Pero he ido de todos modos. Ha sido bonito? Marielle asinti con la cabeza. Haba sido bonito... y triste... Haba visto a Charles despus de muchos aos. No haba tenido el valor de hablarle de Teddy. No hubiera sido justo. l estaba combatiendo en Espaa, arriesgando su vida y tal vez deseando morir como ella lo haba deseado. Pero ahora ella tena un hijo maravilloso, un rayo de esperanza y de sol que iluminaba su vida. En un da como aqul no hubiera podido decirle a Charles que tena otro hijo. Slo le haba hablado de Malcom. Saba que no lo iba a llamar. No poda hacerlo... no hubiera sido correcto... l formaba parte de otra vida. He ido a la catedral de San Patricio. Ya la conoces, aquella iglesia tan grande, tan grande. Estuvimos all el ao pasado por Pascua. El nio asinti con la cara muy seria. La recuerdo. Volveremos otra vez? Le haba gustado ver a los patinadores sobre hielo del Rockefeller Center, al otro lado de la calle. Marielle permaneci un buen rato con l, rodendole con su brazo y leyndole un cuento, hasta que la seorita Griffin dijo que ya era la hora del bao y Teddy mir a su madre con expresin implorante. No te puedes quedar un poco ms? Por favor... Marielle lo deseaba con toda su alma, pero saba que alterar la rutina de la seorita Griffin era una falta de conducta que la niera no le iba a perdonar fcilmente. Lo puedo baar yo apunt tmidamente, sabiendo muy bien cul iba a ser la respuesta. A la seorita Griffin no le gustaban las intromisiones. -No es necesario, gracias, seora Patterson -dijo la ni-era, levantndose muy envarada. Dale un beso a tu madre, Theodore, y dile que hasta maana. |- Marielle capt enseguida la indirecta. -Pero es que yo no quiero verla maana. La quiero ver ora... yo tambin te quiero a ti, hubiera querido decirle rielle... quiero baarte, prepararte la cena, llevarte a J cama, quedarme contigo hasta que te quedes dormido l> besarte los ojitos, las mejillas y la nariz mientras duer-Pero no se lo iban a permitir. Slo poda visitar el to infantil, tomar el t con su hijo y despedirse de l i horas antes de que lo llevaran a la cama. -Maana iremos al parque, cario. Y puede que toemos una barca en el estanque. -Maana por la tarde se celebra una fiesta de romanticasdescargas.blogspot.com cumpleaen casa de los Oldenfields, seora Patterson. jjHaba quedado bien claro que Marielle se estaba en-Mnetiendo en sus compromisos sociales. TPues entonces lo llevar por la maana -dijo Marie-j mirando a la seorita Griffin con expresin desafian-, pero todo era intil, pues sta siempre ganaba porque itaba con el apoyo de Malcom y lo saba. Marielle se tita impotente y fuera de lugar, como si no existiera y i hubiera existido. Iremos maana por la maana repiti, tratando de tiquilizar a Teddy sin conseguir evitar que las lgrimas i por las mejillas de su hijo. j|;Maana estaba demasiado lejos para l. fj|*-No te puedes quedar? pregunt el nio. iMarielle sacudi tristemente la cabeza y lo estrech i instante en sus brazos. Despus se levant, procuran-disimular sus sentimientos mientras la niera se lle-i>a al lloroso Teddy al cuarto de bao. Marielle sali, i forrando suavemente la puerta a sus espaldas. Siempre le pareca una crueldad dejarle. Lo estaban criando unas ersonas desconocidas que ni siquiera eran amigas, y ella .lio se atreva a desafiarlas. La haban conducido a aquella I I casa para que tuviera un hijo y, una vez cumplida su misin, su presencia all ya no tena ningn objeto. Re-sultaba muy duro sentirse intil y despreciada. Sin em-bargo, su vida con Malcom no le desagradaba y, adems, tena al nio... slo le tena a l, por eso lo valoraba tanto. Se dirigi a su vestidor pensando en l y se quit la ropa, ponindose una larga bata de raso color rosa. Despus se mir largamente al espejo. Los aos haban sido benvolos con ella. Conservaba la misma figura de siempre, a pesar de haber tenido dos hijos, pero su rostro pareca ms maduro y ms sabio y sus ojos la delataban. Se sent y, casi sin querer, empez a pensar en Charles, que se encontraba a slo unas manzanas de all. Por un instante, experiment el deseo de llamarle, pero saba que no poda. No le quedaban ms que reproches, disculpas y arrepentimientos. No haba respuestas a sus preguntas y ahora ambos saban que jams las habra. Poco despus, Malcom regres a casa y le dijo que aquella noche tena una cena de negocios. Se disculp, diciendo que haba sido algo inesperado, la bes en el cabello y se retir inmediatamente a su habitacin. Ma-rielle pidi que le subieran la cena a la habitacin e intent leer la misma pgina del mismo libro varias veces sin conseguir entender el significado a pesar de sus esfuerzos. Tena la cabeza en otra parte. Durante toda la noche, los recuerdos de Charles la romanticasdescargas.blogspot.com asaltaron... Charles en Pars, cuando era joven, valiente y atolondrado... en Vencia... en Roma durante su luna de miel... rindose... gastndole bromas... nadando en un lago... corriendo por un campo... y la ltima vez... en Suiza... y el encuentro de aquella maana... Apoy la cabeza en la almohada y rompi finalmente a llorar sin poder resistir los recuerdos. Ms tarde, cuando la casa ya estaba en silencio, subi de puntillas al piso de arriba y Ijpntempl a su hijo dormido. Se arrodill en el suelo ito a su cama, le bes la aterciopelada frente y regres solitaria habitacin. Estaba deseando llamar a Char-., pero se senta demasiado en deuda con Malcom. aba hecho demasiado por ella. No poda llamar a res por mucho que le doliera... a pesar de lo que ta y de lo que l le haba dicho... saba que sus das Charles Delauney haban terminado para siempre. I I ir A la maana siguiente, Marielle hizo una de sus inslitas apariciones en el comedor a la hora del desayuno. Por regla general, le suban el desayuno en una bandeja a su habitacin, pero aquel da se haba despertado temprano. Encontr a Malcom abajo, leyendo el peridico de la maana mientras se tomaba unos huevos revueltos y un caf. En Italia, Mussolini acababa de exigirle a Francia la entrega de Crcega y Tnez. Buenos das, querida. Siempre se mostraba exquisitamente corts con ella y la saludaba como si fuera una encantadora invitada a la que no esperara ver tan temprano-. Has dormido bien? No demasiado -contest Marielle con inusitada sinceridad. En general, le resultaba ms fcil decir simplemente lo que se esperaba de ella... Muy bien... gracias... estupendo... maravilloso... pero aquella noche haba estado poblada de pesadillas. Otra vez una de tus jaquecas? Malcom dej el peridico para mirarla y vio que ofreca muy buen aspecto. Mucho mejor que el de otros das. No, pero se me ha hecho la noche muy larga. Seguramente beb demasiado caf despus de cenar. Tendras que beber vino o champn -le dijo Malcom sonriendo-. Eso te facilitara el sueo. |rTe quedars en casa esta noche? -pregunt Marielle. >reo que s. Pasaremos una tranquila velada delante Ula chimenea. -Cuando se acercaba la Navidad, sus vi-parecan un torbellino. La semana anterior haban |jdo a cenar cinco noches seguidas. Menos mal que lella semana haba sido un poco ms tranquila-. Qu i a hacer hoy? Juera acompaar a Teddy al parque esta maana, levaba una vida muy retirada, pens Malcom. Raras i sala y nunca almorzaba con sus amigos. l le haba $gentado a un montn romanticasdescargas.blogspot.com de gente y, sin embargo, desde tantos aos, segua siendo una persona extrema-lente retrada y reposada. Cada vez que l la instaba a un poco ms, contestaba que no tena tiempo, pero, lealidad, le faltaba valor para hacerlo. A saber qu horri-S pecados creera tener que expiar. ^Tambin quiero llevarlo a ver Blancanieves. Crees es demasiado pequeo? -pregunt Marielle. pelcula se haba estrenado aquel ao con un xito jresionante. lcom sacudi la cabeza, dejando el peridico. )e ninguna manera. Creo que le encantar. Lo cual & recuerda que tengo que ir a ver qu tal van los traba-* del cuarto del tren. ltaban slo doce das para la Navidad. uLo terminarn a tiempo? rielle saba que s, estando Malcom al frente del pecto. Su marido no hubiera tolerado que se incum-eran los plazos. Espero que s. Por cierto, tengo que ir a Washington tiemana que viene. Te apetecera acompaarme? ';/ * -Vas a ver a tus amigos? ' Malcom tena importantes amigos en el Departamento romanticasdescargas.blogspot.com intent acompaarles, pero por una vez Marielle se mantuvo firme y le dijo que ella y Teddy queran estar solos aquella maana. Teddy se alegr al or sus palabras y la seorita Griffin se ofendi tanto que, mientras ambos bajaban, la oyeron dar un portazo. Teddy se parti de risa. Mientras Marielle le pona el abrigo, Brigitte se detuvo a charlar un minuto con ellos antes de subir a ver a Malcom. "Vas a ir a algn sitio divertido esta maana, Teddy? int la joven con su ligero acento alemn, inter-biando una cordial sonrisa con Marielle. rielle siempre haba pensado que, en otras circuhs-s, ambas hubieran podido ser amigas. Pero Malcom i le haba permitido hacer amistad con sus empleados. -Vamos al parque le contest orgullosamente Teddy, ido con cario a su madre. Despus, reparando en jfivestido azul que luca la secretaria de su padre, se in- en una graciosa reverencia que hizo asomar una a los labios de Brigitte. Me gusta tu vestido, y. Ests muy guapa. i joven alemana se ruboriz levemente, lejor ser que eso me lo digas dentro de veinte s, jovencito. Teddy la mir perplejo mientras ambas gjeres sonrean. Pero gracias de todos modos. Creo t tambin ests muy guapo. Es nuevo el abrigo? ira un abrigo ingls de color azul marino con gorra a que la seorita Griffin haba mandado comprar l y que l aborreca con toda su alma. Jo contest el nio con indiferencia. Es el viejo. 3us mir a su madre y vio que ya se haba puesto smbrero de piel. Listo? le pregunt Marielle con una sonrisa, fcddy asinti con la cabeza y se puso de puntillas para un beso en la mejilla a Brigitte, aspirando el suave almizcleo de su perfume. Jue te diviertas, Theodore le dijo la joven mientras alejaba tomado de la mano de su madre y se volva vez ms para saludarla. lera haca tanto fro como la vspera, por lo que Ma- decidi pedirle a Patrick que los llevara en el coche teta la parte alta de la Quinta Avenida, donde estaba el ^Manque de las barcas. Teddy se puso loco de contento Guando entraron en Central Park desde la Quinta AveniI I I da mientras su madre le hablaba de sus tiempos en Pars. Su padre sola hablarle de sus viajes a Berln y Marielle saba que la seorita Griffin no paraba de cantarle las ex-celencias de Inglaterra. Un da haremos un viaje a Europa en un gran barco como el Normandie -le dijo Marielle mientras l la miraba extasiado. -Pap tambin ir? La idea de un viaje en barco lo entusiasmaba. Por supuesto que s. Iremos todos. A Marielle le encantaba viajar con el nio y no soportaba romanticasdescargas.blogspot.com dejarlo en casa. sa era una de las razones de que no quisiera acompaar a Malcom en sus viajes y se alegrara de que l raras veces se lo pidiera. Teddy ech a andar tomado de la mano de su madre con expresin pensativa mientras un fro viento les azotaba el rostro. Tena la nariz colorada y a Marielle le escocan los ojos, pero ambos iban debidamente protegidos con abrigos, sombreros y guantes. A lo mejor pap estar demasiado ocupado dijo tristemente el nio. -No, estoy segura de que en un viaje a Europa nos acompaar. Marielle quera tranquilizarlo, pero su hijo tena razn. Malcom siempre tena cosas que hacer, sobre todo ltimamente. Si est demasiado ocupado para acompaarnos, a lo mejor nos podramos reunir con l en Berln aadi Teddy. Era tremendamente listo y observador. Se haba dado cuenta de que Malcom haca muchos negocios con los alemanes. Por eso Brigitte le era tan indispensable en el despacho y seguramente por eso haba durado seis aos en el trabajo. Sus negocios con Alemania se haban triplicado a lo largo de sus aos de matrimonio. lo mejor tambin podramos ir a Londres -dijo / en atencin a la seorita Griffin-. Y podramos ver i Big Ben y la Torre de Londres... y tal vez el palacio de w... Y al rey! |staba muy impresionado por todas las cosas que la se-rita Griffin le haba contado, pens Marielle con una isa mientras seguan caminando y llegaban final-ate al estanque de las barcas. Pero aquel da la super-|pie estaba cubierta por una fina capa de hielo y Marie- experiment un estremecimiento al verlo. Atrajo al 5o hacia s como para protegerlo de algn mal y lo t rpidamente de aquel lugar. -'Hoy no hay nadie aqu. Vamos a ver el carrusel dijo, aeciendo intensamente mientras el viento silbaba a I alrededor. jpTeddy sufri una decepcin al ver que l estanque es-ba desierto. -Yo quera ver las barcas. |>iNo hay ninguna -dijo Marielle. Estaba muy asustada, ' el nio era demasiado pequeo para darse cuenta, ios. podramos caminar sobre el hielo? -pregunt iy, fascinado por la fina capa que cubra buena parte I estanque. ni se te ocurra, Teddy, me has odo? -contest arielle tirando con fuerza de l. l nio asinti con la cabeza, sorprendido ante la venencia de su reaccin. Fue entonces cuando crey :le al otro lado del estanque helado. Esta vez le pareci posible y pens que su mente le estaba gastando una ama. A lo mejor, se estaba volviendo loca. A lo mejor, romanticasdescargas.blogspot.com hecho de acudir aquel da al helado estanque de las , _cas haba sido demasiado para ella. Cerr los ojos un :7*ftstante como si quisiera aclararse la vista y los volvi a 'brir rpidamente. -Vamos a casa -dijo con la voz quebrada por la emocin mientras sus ojos se desviaban desde Teddy hacia el hombre al que haba credo ver al otro lado del lago, como si todava no estuviera segura de lo que estaba viendo. -Ahora? -pregunt Teddy al borde de las lgrimas-. Pero si acabamos de llegar. No quiero ir a casa. No podemos ir a ver el carrusel? -No... iremos a dar un paseo... por el zoo... Nos tomaremos un t... Mucho mejor, iremos a ver a los patinadores... Cualquier cosa con tal de alejarse de all. De repente, todo su cuerpo se estremeci. Mientras tiraba de la mano del nio para alejarse de all, el hombre rode corriendo el estanque en direccin a ellos. Cuando los alcanz, tena el cabello alborotado y los ojos encendidos de emocin. Fue entonces cuando ella comprendi consternada que no se haba equivocado. Al ver la expresin del rostro de su madre, Teddy se asust. Ella siempre le haba transmitido la vaga idea de que los desconocidos no eran muy de fiar y el aspecto de aquel hombre resultaba especialmente siniestro. Era alto, llevaba el pelo desgreado y se haba abalanzado sobre ellos casi sin resuello, asiendo inesperadamente los hombros de su madre. Al menos ahora Marielle saba que no estaba loca. No haban sido figuraciones suyas. Era Charles. Entonces record que el estanque de las barcas estaba muy cerca de la mansin de los Delauney. La vspera Charles se haba emborrachado como una cuba, y tras pasarse una larga noche en vela haba salido a tomar el aire para serenarse un poco antes de acudir a la cita con los abogados de su padre. -Qu ests haciendo aqu? -pregunt, mirndola primero a ella y despus al nio-. Y se quin es? Se pareca ligeramente a Andr y, sin embargo, era muy into. Posea un rostro casi angelical y sus ojos alegra-el corazn con slo mirarlos. |f-Es Teddy -contest Marielle con trmula voz. Teddy qu? -pregunt Charles, mirndola con una resin acusadora que enseguida la indujo a sospechar no estaba enteramente sereno. i-Teddy Patterson -contest ella, levantando la barbilla apartar la mirada. No poda hacerle eso, no tena de-ho a hacerla sentirse nuevamente culpable, no poda trozarle la vida... o quiz s?-. Mi hijo, eddy apret con fuerza la mano de su madre, pretndose quin sera aquel hombre tan raro. -Ayer no me hablaste del nio. Slo me hablaste de com. harles clav sus ojos en ella con una fuerza casi do-a, a pesar de lo cual ella lo resisti. Era ms valien-de lo que Malcom pensaba. Pero eso Charles ya lo a. romanticasdescargas.blogspot.com No me pareci el momento ni el lugar ms adecuado decrtelo. or qu no? pregunt enfurecido. Por qu no o dijiste? arielle conoca muy bien su furia. Era la misma que e aos atrs haba estado a punto de matarla. Me pareci injusto hablarte de l ayer. Y ahora? -pregunt Charles, acercando el rostro al mientras Teddy lo miraba aterrorizado. El nio es-a punto de ponerse a gritar, aunque slo fuera para teger a su madre-. Te parece injusto? -dijo Charles tando la voz. Marielle estaba muy serena y tranquila. Tena a ddy consigo y no permitira que Charles les causara el enor dao. A pesar de lo que haba ocurrido en el pa-, ya no le tena miedo. Y no permitira que l la ate-rizara. jl No creo que sea el momento ms oportuno para discutirlo dijo mientras atraa un poco ms a Teddy hacia s al tiempo que le acariciaba el rostro para tranquilizarlo. El gesto pareci intensificar la irritacin de Charles. Era un hombre extraordinariamente guapo, y a ella todava le temblaban las rodillas cuando lo miraba, incluso en aquellos momentos en que estaba totalmente fuera de s. -Por qu tienes un hijo? -le grit mientras ella trataba de no retroceder para no asustar a Teddy-. Qu es lo que tengo yo? No lo s... Las batallas de Espaa... tus creencias... tus amigos... tus escritos... Si no tienes nada ms, ser por-que as lo decidiste. No quera hablar en presencia de Teddy, pero no se atreva a alejarse sin ms por temor a provocar en Charles un nuevo arrebato de clera. Apret con fuerza la mano de su hijo, tratando de infundirle valor. -Eso es lo que t decidiste hace siete aos cuando me dejaste -le escupi Charles a la cara-. T lo decidiste por m. Hubiramos podido tener ms hijos. Tenemos que irnos dijo Marielle rompiendo a llorar mientras Teddy los miraba, preguntndose qu significara todo aquello. Qu clase de vida hubiera sido la nuestra? aadi. T me odiabas y era justo que as fuera porque yo tambin me odiaba a m misma... y puede que siempre me odie... Pero, mira, Charles, yo no hubiera podido aguantarlo. No te hubiera podido mirar a la cara, sabiendo lo que t sentas. Todo aquello ya se lo haba dicho siete aos atrs, antes de abandonar Europa. -Y yo te dije que quera que volvieras -replic Charles. -Ya era demasiado tarde. Marielle respir hondo y se frot los ojos, olvidndose por un instante de Teddy-. Creo que siempre me hubieras echado la culpa, tal como yo haca conmigo misma. pTodava le segua queriendo, pero jams hubiera podi-romanticasdescargas.blogspot.com Hpermanecer a su lado despus de lo ocurrido. Charles mir a Teddy como si todava no pudiera en su existencia. Era un nio muy guapo, puede : incluso ms que Andr. Despus clav de nuevo los en Marielle y sinti el ardiente deseo de hacerle. t-No te lo mereces -dijo, experimentando por un ins-ite el insensato impulso de abofetearla. Por qu se vuelto a casar? Por qu tena aquel hijo? Por qu haba dejado? Sin embargo, ambos saban por qu. ede que ella no hubiera tenido ms remedio que ha-or-. NO te lo mereces -aadi con la crueldad que tanto recordaba, la otra faceta de su gran amor, la fa-que lo haba inducido a golpearla sin piedad antes que ella lo dejara, uede que no. o hubieras tenido que dejarme. No tena ms remedio. Si me hubiera quedado, no iera podido resistirlo, iharles lo saba muy bien. Ambos se haban vuelto lo-, Ella con sus intentos de suicidio y l con el salvaje |ue de aquella noche tras sufrir la mortal herida de la dia. as nos hubiera valido morir... -dijo Charles con l-en los ojos mientras Teddy se apretujaba contra dre. terrible decir eso. ara ti tal vez... Ahora tienes otra vida... un marido... hijo. Pero por qu? Por qu, maldita sea, si yo tome despierto todos los das pensando en l... y en y pienso que ojal me hubiera muerto con l? iensas t alguna vez en l? Lo recuerdas... o acaso lo olvidado? Al or sus palabras, la rabia aflor sbitamente a los ojos de Marielle. Una rabia nacida de muchos aos de dolor y angustia, sobre los que Charles no saba nada. Cmo te atreves a decir eso? No pasa ni un solo da sin que lo recuerde y sin que piense en l... sin que vea su rostro cuando cierro los ojos... y sin que vea el tuyo... -Se haba pasado toda la noche en blanco, recordando y tratando de reprimir el impulso de llamarle-. Pero nada nos lo podr devolver por mucho que ahora destruyamos nuestras vidas o nos destruyamos el uno al otro. l se ha ido... y est en paz... Quiz ya es hora de que nosotros tambin alcancemos la paz. Yo jams la podr alcanzar sin ti dijo Charles mirndola con ardiente furia. Esta vez ella sacudi la cabeza sonriendo. A pesar de los aos transcurridos, Charles pareca ms infantil que antes. No haba crecido ni haba madurado, sino que se haba quedado igual, haciendo las mismas locuras de siempre, jugando a ser un expatriado, combatiendo en guerras ajenas y procurando por todos los medios no ser un adulto. Eso es una estupidez. Ni siquiera sabes quin soy yo ahora y puede que incluso no sepas quin era entonces. Quiz nuestra relacin hubiera muerto de muerte natural si las cosas hubieran sido distintas. De pronto, Marielle mir a romanticasdescargas.blogspot.com Teddy con una sonrisa y le dijo-: Teddy, te presento a un viejo amigo mo. Se llama Charles y a veces se comporta como un chiflado, pero es muy simptico. Le quieres decir hola? Teddy sacudi enrgicamente la cabeza y se ocult entre los pliegues del abrigo de piel de su madre. Haban dicho demasiadas cosas, pero, a sus cuatro aos, el nio casi no se haba enterado. Siento haberlo asustado dijo Charles/avergonzndose de su comportamiento. Llevaba barba de un da y ofreca un aspecto tremendamente sucio y descuidado. -Bien puedes sentirlo. Y total, para qu? De veras : lo puedes echar en cara? I Charles mir a Marielle y despus mir largamente al io. Cuando levant la vista, su expresin no se haba ido. Pareca ms trastornado que antes. Por pri-vez, Marielle se asust, recordando los malos mo-itos en que Charles se comportaba como si fuera un. -Tendra que ser mo. Lo tendra que ser... por dere-propio dijo mirando con dureza a Teddy, escondi-entre los pliegues del abrigo mientras ella le miraba pestaear. -Pero no es tuyo, Charles. p-Con qu derecho has seguido adelante...? Con qu cho has tenido un hijo sin m? -pregunt Charles . mal contenida rabia. fT accediste a concederme el divorcio. Tengo dere-a hacerlo -contest Marielle sin permitir que l la r-Me dijiste que si no te lo conceda, te moriras. |**Y estuve a punto de morir, tbos saban que era cierto. fe-Preferira que hubieras muerto antes de que hubieras ido este hijo sin ni. is ojos de Charles se clavaron como dagas en su coirn y Marielle retrocedi, asustada y asqueada, pre-Intndose cmo era posible que alguna vez lo hubiera lo. Record sus absurdas actitudes y el motivo por Cual lo haba dejado. basta, Charles. -Cuando l alarg la mano y le el brazo, Teddy lanz un grito y se escondi de-de su madre-. Ests asustando al nio y eso no es i. Ya basta! Me importa un bledo. Es mo... tendra que ser mo derecho propio. Ya basta! Marielle ya no le tena miedo ni a l ni a nadie. Consigui soltar el brazo de su presa, firmemente dispuesta a no permitir que toda su vida se derrumbara a su alrededor-. No es tuyo y yo tampoco lo soy... y An-dr tampoco era nuestro. Nadie pertenece a nadie en este mundo. Todos pertenecemos a Dios y estamos aqu de prestado... y, cuando termina el prstamo, y se acab... Es terrible... duele muchsimo... y, a veces, ocurre demasiado pronto... pero no nos perteneca... Yo no te perteneca ni t me pertenecas a m... y Teddy tampoco me pertenece. romanticasdescargas.blogspot.com Pero t le quieres, verdad? Por supuesto que le quiero. -Y l te quiere a ti? -S. Por qu t lo tienes todo y yo no tengo nada? -A lo mejor, porque he tenido suerte. O tal vez porque Malcom se compadeci de m... o quiz simplemente porque s, o porque yo estoy dispuesta a pagar un precio y t no. -Y cul es ese precio? Qu precio pagaste para casarte con l? Marielle se haba casado con un hombre al que no amaba y que no la amaba, y ella 16 saba muy bien. No era tan fcil como pareca a primera vista. Pero era algo que a Charles jams se le hubiera ocurrido hacer. A qu tuviste que renunciar exactamente cuando te casaste con l? A la esperanza... el amor... la ternura... la clase de amor y la pasin que ambos haban compartido en otro tiempo. Todo el mundo tiene que renunciar a algo cuando se casa. Por lealtad a Malcom, Marielle jams le hubiera confesado a Charles la verdad-. Tal vez renunci al pasado. asombra tu espritu de sacrificio -dijo despecti-ente Charles, mirndola enfurecido a travs de las mas del alcohol. Pues a m me asombra tu comportamiento. No has biado para nada. -Haba asustado a Teddy y no ha- llegado a ninguna parte. Ya no se poda llegar a nin- parte porque todo haba terminado-. No hay mo-para que me hagas eso o para que te lo hagas a ti 10. Qu es lo que pretendes? Al ver la furia de sus ojos mientras miraba a Teddy, ielle se puso nerviosa. El era as cuando beba, empre le ocurra lo mismo. Beba unas copas de ms, borrachera le duraba toda la noche y toda la maana da siguiente y, al final, estallaba la tormenta. En f.ta ocasin, haba destruido toda una habitacin de tel, un bar y un restaurante, e incluso haba estado a nto de matar a dos hombres... y a ella tambin, aun-e slo una vez. Slo una vez... pero ella saba de lo iie era capaz y no lo poda olvidar. sTe pido perdn dijo Charles mirndola con tristeza, o si no estuviera demasiado convencido. Despus a Teddy, el cual estaba atisbando por detrs de su . A ti tambin te pido perdn, jovencito. He sido / mal educado contigo y con tu madre. Es una mala tumbre que tengo, pero es que la conozco desde e mucho tiempo, casi desde que ramos pequeos, n dieciocho y veintitrs aos, eran casi unos nios, da me gustara conocerte mejor aadi. Teddy ti cortsmente con la cabeza sin tenerlas todas con-. Yo tuve un hijito tambin... se llamaba Andr... de nuevo a Marielle con los ojos llenos de lgri-Perdn... a lo mejor lo de ayer fue demasiado... f*olverte a ver... maldita sea... Apart romanticasdescargas.blogspot.com el rostro y respir iiondo, como si quisiera aclararse las ideas-. Por qu no lo puedo quitar de la cabeza y por qu duele tanto? : i f l' i Te ocurre a ti lo mismo? -pregunt, mirndola con ex-presin ms serena. Marielle asinti en silencio. Se lo haba dicho la vspera en la iglesia, pero ya no se acordaba porque se haba puesto a beber nada ms separarse de ella. -Ahora tenemos que irnos -repiti Marielle-. Se est haciendo tarde. Teddy tena que almorzar y acudir a la fiesta de cumpleaos con la seorita GrifEn. No haba sido una maana muy placentera. Ms bien horrenda. Y ella lo senta en el alma, porque el tiempo que pasaba con Teddy era muy valioso-. Lamento lo ocurrido. La vspera, cuando l todava ignoraba la existencia de su hijo, haba sido ms fcil. Ahora Charles estaba dominado por la clera y el rencor tras haberse pasado toda la noche bebiendo y compadecindose de s mismo mientras los vapores incendiarios de la furia y los celos prendan fuego a sus sentimientos. Me voy la semana que viene. Lo decid ayer. Volveremos a vernos? Marielle sacudi negativamente la cabeza, apretando con fuerza la mano de Teddy. -Por qu no? -T sabes por qu. Ests furioso conmigo, y si nos vemos ser peor. Por qu torturarnos pensando en lo que no puede ser? -Y quin ha dicho que no puede ser? T no eres feliz. Lo llevas escrito en la cara. Ests nerviosa, tensa y enroscada como un tornillo y tienes un nudo en el estmago. Es posible todo lo que nosotros queramos, basta con que tengamos el valor de tomarlo -dijo Charles en tono amenazador. -No me parece una conducta digna, Charles. -Puedo hacer lo que me d la gana. -Menuda suerte la tuya. -Te quiero. digas eso. -En los ojos de Marielle se encendi extrao fulgor-. Y, aunque fuera cierto, qu? T lo as, como t dices, y despus lo dejas y regresas a _paa. Qu sera entonces de m? IjCjuera hacrselo comprender, pero no era fcil en el ido en que se encontraba en aquellos momentos. lo mejor seras ms feliz de lo que eres ahora. O a lejor querras irte conmigo. :, simplicidad de la respuesta estuvo a punto de pro-iearle romanticasdescargas.blogspot.com a Marielle un acceso de risa. Despus de seis s, hubiera tenido que abandonar sin ms a Malcom y hijo y regresar a Europa con Charles como si nada biera ocurrido. Desde luego, estaba ms loco de lo pareca. fancluso podras llevarte al nio. i hospitalidad me abruma. Y Malcom? Qu sera veces se gana... a veces se pierde... l perdera... que ests diciendo es una indignidad, Charles, y jjpo sabes muy bien. Tambin me conoces lo bastante para saber que yo no sera capaz de hacerlo, vez -dijo Charles asindole la mueca con brus-jfedad-, tal vez se te podra obligar... Charles, aqu no estamos en Espaa y t no ests ^atiendo por mi libertad. Eso es ridculo -dijo Ma-tratando de disimular el miedo que le infunda su parecera ridculo que yo me apoderara de algo t quisieras... o amaras profundamente... para, de modo, obligarte... a reunirte conmigo? l'HPero qu ests diciendo? -pregunt Marielle, ate-rizada ante la sola idea de lo que l estaba insi-'} WUando. < "> -Oeo que ya me entiendes. '"> T no seras capaz de hacer eso. rCharles le estaba sugiriendo la posibilidad de secuestrar a Teddy para obligarla a irse con l, pero aun estando loco, no hubiera sido capaz de hacerlo. O s? Su mirada deca que s, pero las circunstancias decan que no. Sin embargo, cualquiera saba... Todo dependera de lo desesperado que estuviera, no crees...? De pronto, Charles le solt la mueca y se ech a rer. Marielle le mir aterrada. Lanzara un suspiro de alivio cuando supiera que se haba ido. De pronto, lament haberse tropezado con l en la iglesia la vspera. Puede que todava llorara la muerte de Andr, pero no caba duda de que la desgracia lo haba trastornado hasta el punto de convertirlo en alguien a quien ella ya no conoca ni quera conocer. Si alguna vez lo intentaras, quiero que sepas que jams lo conseguiras, y en lugar de irme contigo, yo te matara... y lo mismo hara mi marido. -Mira cmo tiemblo replic Charles soltando una risotada. Me das asco. Lo nuestro fue algo muy hermoso que yo he conservado amorosamente en mi corazn durante doce aos... junto con el recuerdo de una dulce y encantadora criatura... y ahora t lo utilizas vilmente para envenenarte a ti mismo y envenenar a cuantos te rodean. Antes no eras as. Puede que haya cambiado dijo Charles mirndola con una perversa sonrisa. Sin embargo, lo ms dramtico para los dos era el hecho de saber que no era cierto. l la segua queriendo, segua romanticasdescargas.blogspot.com echando de menos a su hijo y deseaba su regreso para poder recuperar un pasado que no haba conseguido olvidar. Adis -dijo Marielle mirndole tristemente mientras se alejaba con Teddy-. Tenemos que volver a casa. ra no le poda decir nada ms. Charles se los qued ndo, pero esta vez no le pidi que lo llamara. Estaba >so con ella, ms furioso de lo que jams hubiera es-en su vida. Cuando regresaron al automvil, Ma-e estaba muerta de fro y Teddy no haba dicho ni sola palabra en todo el rato. me gusta dijo el nio en cuanto el chfer cerr portezuelas del Pierre-Arrow. Obedeciendo las rde-de Malcom, Patrick los haba seguido hasta el parpara velar por su seguridad y haba vuelto a ver a es, aunque no haba podido or la conversacin, haba reconocido de la vspera y estaba tremenda-te intrigado por el comportamiento de Marielle. curioso que se hubiera llevado al nio, a no ser que lo quisiera presentar a aquel hombre. o es una mala persona -contest tristemente Ma-mientras regresaban a casa-. Es muy desgraciado y s ramos muy buenos amigos. ddy asinti con la cabeza, tratando de comprender-Despus mir a su madre y le hizo una pregunta perada. 'Quin es Andr? or sus palabras, Marielle se qued sin respiracin y un momento en contestar. dr era un nio que muri... hace tiempo... y les est muy triste desde entonces. Por eso se com-de esa manera tan rara. *?eddy volvi a asentir con la cabeza como si ahora estuviera muy claro. Y t tambin conocas a Andr, mam? -pregunt 'poco rato. Marielle asinti con la cabeza, reprimiendo las lgri-Ilas mientras apretaba con fuerza la mano de su hijo. Un , pa se lo explicara todo sin usar el subterfugio que esta-4* utilizando en aquellos momentos. Todava era muy petiV' 79 queo, y hubiera sido prematuro. Pero, aun as, ella tena que intentar responder a sus preguntas. -Yo tambin le conoca -contest enjugndose una lgrima de la mejilla. -Y era simptico? El detalle era muy importante para Teddy. Marielle ahog un sollozo en su garganta. -Era un encanto... y era muy pequeo cuando muri. -Las lgrimas rodaron por sus mejillas. No saba qu otra cosa decirle. En realidad, no haba nada ms que decir. Lo estrech con fuerza, alegrndose ms que nunca de tenerle a su lado. Estaba asustada por lo que le haba dicho Charles y se preguntaba si habra hablado en serio. Hubiera sido romanticasdescargas.blogspot.com capaz de llevarse al nio y obligarla a irse con l? Le pareca inconcebible. Saba que no eran ms que amenazas huecas. No se atrevera a causarle ningn dao a Teddy. Siento que hoy nos lo hayamos encontrado. -No te preocupes dijo Teddy sonriendo-. Me basta con estar contigo. Teddy le deca siempre unas cosas conmovedoras. -Qu te parece si maana vamos a ver Blancanieves? Era domingo, el da que Malcom aprovechaba para examinar papeles en casa. Y lo mejor era que la seorita Griffin tena el da libre y, por consiguiente, no habra intromisiones de ninguna clase. Teddy podra pasarse todo el da con ella, con la ayuda de Betty si fuera necesario, y Edith cuidara de l por la tarde. -Hurra! De verdad podremos ir a ver Blancanieves? Pues claro que podremos. Yo me encargar de todo. El nio salt del coche al llegar a casa y subi corriendo los peldaos mientras Haverford les abra la puerta, esbozando una leve sonrisa al ver el infantil entusiasmo del joven seorito Theodore. En su atolondramiento, Teddy estuvo a punto de cho con su padre. Por consiguiente, Marielle se pregunt fe el chiquillo le hara algn comentario a Malcom sobre res, pero por suerte tena demasiada prisa por ir a srzar y prepararse para la fiesta de-la tarde, y estaba iado emocionado con la perspectiva de ir a ver ancanieves como para acordarse de aquel tipo tan raro je haban visto en Central Park. Teddy ya estaba casi t el segundo piso de la casa cuando Marielle se quit el tigo. -Dnde habis estado? -pregunt Malcom en tono jfotrado. pAcababa de regresar del despacho, adonde sola acu-lir incluso los sbados, y estaba a punto de irse a almor-t a su club con un viejo amigo de California. Todos ellos rituales le encantaban y eran muy importantes l. ftHemos ido al estanque de las barcas, pero estaba hede hacer un fro tremendo. Marielle asinti. r-Vas a salir? -le pregunt. S -contest Malcom dndole un apresurado beso en mejilla-, pero no olvides que esta noche tenemos una en casa de los Whyte. Sus amigos iban a ofrecer un baile de Navidad y ella iba lucir un fabuloso modelo que Malcom le haba prado en Madame Gres, de Pars. Era un vestido do de raso blanco, y se iba a poner un collar y unos dientes de brillantes, unos zapatos plateados y un igo de armio largo hasta el suelo que l le haba redo para su cumpleaos. Estara sensacional. -Maana por la noche tambin tenemos algo que ha-fcer? pregunt. Malcom record la nota que haba dejado en su escri-'*Orio aquella maana. romanticasdescargas.blogspot.com -Emprender viaje a Washington un da antes de lo previsto. Saldr por la tarde, cenar por la noche con el secretario de Comercio y me preparar para dedicar todo el lunes a las conversaciones de negocios con el embajador. -El viaje era tan importante para l que incluso pensaba llevarse a sus dos secretarias-. No te importa, verdad? Ambos saban que no, pero l siempre tena la delicadeza de preguntarlo y ella le segua la corriente, fingiendo permitrselo. -Me parece muy bien. Maana por la tarde tengo una cita con tu hijo para ir a ver Blancanieves, y por la noche pasaremos una tranquila velada juntos. Marielle mir sonriendo a su marido, cuyos corteses modales eran un blsamo para ella despus de su tormentoso encuentro con Charles. -Seguro que no te apetece ir? -Aqu estaremos muy a gusto -contest ella mientras Malcom la besaba en la frente. Malcom le indic por seas a Patrick que estaba listo y el chfer regres al automvil para esperarle mientras Haverford le entregaba el sombrero. -Hasta luego, querida. Que pases una buena tarde. Procura descansar para lo de esta noche. No sea que te d una de tus jaquecas. A veces Marielle tena la sensacin de que todos la trataban como si fuera una invlida. Por supuesto que su discusin con Charles haba sido una chispa ms que suficiente para desencadenar una jaqueca, pero por suerte se encontr muy bien toda la tarde. Vio a Teddy al salir y regresar de la fiesta, y despus subi arriba a darle otro beso antes de salir por la noche. Al verla, la seorita Griffin solt un gruido, pues consideraba que ya le haba visto lo suficiente por un da, pero a ella le gustaba que su hijo la viera vestida de noe, sabiendo que eso le encantaba. El nio la contem-_ extasiado. |?I modelo de Madame Gres le sentaba de maravilla, envolva como las alas de un ngel y, al verla, Mal-w. le haba dicho que pareca una diosa. Llam la licin de todos los invitados a la fiesta de los Whyte, y hombres le comentaron a Malcom la suerte que ha-tenido al casarse con una mujer tan encantadora a ___ de doblarle la edad. |Mientras regresaban a casa, Malcom le dijo que estaba uy guapa, y ella le mir con una sonrisa de gratitud, taba pensando en Charles y en las amenazas que ste ba proferido en el parque contra Teddy. Lleg a la jiclusin de que Charles estaba furioso, pero jams en J vida hubiera sido capaz de causarle el menor dao ni a m hijo ni al &e nadie. Estaba disgustado por su negativa a vindole y, a falta de otra cosa mejor, le haba lan-unas amenazas. Aun as, se alegraba de no volver a e, pues ello slo romanticasdescargas.blogspot.com hubiera servido para avivar la antigua y hacerlos desgraciados a los dos. Si las relaciones ambos hubieran sido distintas, le hubiera revelado verdad a Malcom, pero tal y como estaban las cosas sa-i que no poda hacerlo. Malcom no tena ni idea de lo . artante que haba sido Charles para ella, no saba ni quiera que existiera, y mucho menos que ambos hubie-t estado casados y hubieran tenido un hijo que muri, \ la razn por la cual Charles aborreca a Teddy. *-Te veo preocupada. aire ausente y soador acrecentaba la belleza de su o, y por primera vez en mucho tiempo Malcom se prendi de que pudiera mirarla con deseo. ^Estaba pensando. ')' En qu? ' ' En nada en especial. * Bueno, pues t s que eres especial para m. Ella volvi a mirarle con una sonrisa distrada y Mal-com decidi no insistir en el tema. Una de las doncellas la esperaba levantada para ayudarla a desvestirse. Marielle se quit las joyas, las guard y se fue a dormir. Mientras permaneca tendida en la cama, pens en Charles y en todas las cosas que ste le haba dicho en el parque... pero aquella noche, cuando se qued dormida, no so con Andr... sino con Teddy. H Ja tarde siguiente, Marielle acompa a Teddy a ver canieves en el Radio City Music Hall. Despus se )n a tomar chocolate caliente al Schrafft's. Fue una deliciosa para los dos. Teddy coment que lo pasa-luy bien cuando la seorita Griffin tena el da libre, |*ntonces Marielle decidi plantearle nuevamente el a Malcom, el cual segua pensando que la seorita era muy necesaria para el nio porque le ensea-i a comportarse debidamente y, a su juicio, no haba como las institutrices britnicas. Mientras regresa-t(i casa en su automvil, Teddy y su madre se olvidara por completo de la seorita Griffin. Aquella noche rielle ba a su hijo en la enorme baera de mrmol su propio cuarto de bao y el nio se lo pas en ide. Usaron toneladas de espuma y dejaron todo el de bao mojado. Edith, la irlandesa pelirroja, se furiosa al verlo. Aquella noche le haban encomen-Jo el cuidado de Teddy, pero ella ya tena otros planes Patrick. Ambos pensaban ir al baile de Navidad del lo Irlands del Bronx y ya le haba pedido a Betty, ijoven ayudante de la cocina, que subiera a vigilar al o en su ausencia. Al volver, le entregara a Betty un ete de cinco dlares, se ira a la cama en la habitacin Jtigua al cuarto del nio y nadie se enterara de nada, consiguiente, no le hizo ninguna gracia tener que JrT; Ijj romanticasdescargas.blogspot.com ri .d 11 ! ! iim; limpiar el desastre que haban organizado en el cuarto de bao, a no ser que consiguiera que otra de las chicas lo hiciera en su lugar, cosa bastante improbable. Aquella noche Marielle cen con Teddy en la salita del cuarto infantil y despus le ley un cuento antes de llevarlo a la cama. All le cant villancicos y se tendi a su lado, acaricindole el cabello hasta que se qued dor-mido con su pijama rojo. Todo fue muy distinto de las rpidas buenas noches y las ventanas abiertas que el nio tena que aguantar cuando estaba con la seorita Griffin. Marielle se levant cuidadosamente de la cama para no despertarle. Mientras bajaba a sus habitaciones, se pregunt si lo estara mimando en exceso, tal como deca la seorita Griffin, y qu importancia podra tener eso, caso de ser cierto. ltimamente pasaba muchos ratos con l y cada vez le resultaba ms difcil mantener la distancia. Sus temores se haban desvanecido y disfrutaba estando a su lado. Qu mal haba en quererle demasiado? Se alegraba de tenerle y no poda creer que pudiera ocurrirle algo malo. Malcom tena razn, se preocupaba demasiado y ya era hora de que se tranquilizara un poco. Se fue a la cama con un ejemplar de Rebeca y, poco despus, Malcom la llam desde Washington, donde acababa de regresar de la cena. Eran las diez de la noche, y le dijo que haba pasado una velada deliciosa con Harry Hop-kins, que sustituira a Daniel Roper en el cargo de secretario de Comercio en un plazo de dos semanas, aunque la noticia era todava un secreto. A la cena haba asistido tambin Louis Howe, la mano derecha de Franklin Dela-no Roosevelt, con quien haba conversado largamente sobre los puntos de vista del presidente a propsito de Europa. Roosevelt estaba empezando a pensar que la guerra sera inevitable, aunque todava esperaba que, con un poco de suerte, se pudiera evitar. embajador alemn le haba revelado a Malcom cul t la situacin en Berln. Aunque el ejrcito alemn ha-, efectuado algunos movimientos, el embajador le haba pgurado que sus inversiones en aquel pas estaban a sal-Di Respondiendo a una pregunta de Malcom, el embaor reconoci que el asunto de la llamada noche de h cristales rotos haba sido un tanto embarazoso, si i todo quedaba compensado por el esfuerzo que Hitler ba haciendo en favor de la industria alemana, el cual ptraducira en una mejora romanticasdescargas.blogspot.com de la situacin mundial. Mal- estaba muy interesado en participar, y le coment a rielle que la conversacin con Howe, Roper y los asistentes a la cena haba sido fructfera. Alemania ados sus aliados tenan por delante un futuro extraor-riamente prometedor, le dijo a Marielle, la cual le ieci en silencio que la hubiera llamado para com con ella sus sentimientos. $u marido tendra que regresar muy pronto a Alema-pero ella se quedara en casa con Teddy, como de tumbre. *Por cierto, qu tal la pelcula? Malcom le encantaba que le contaran cosas de su Despus de Alemania, el nio era su mximo )r. pTeddy est entusiasmado. supona. Tengo entendido que es estupenda. Pue-| que os acompae a verla otra vez.. unque cada vez pasaba menos tiempo en casa, a Mal- le gustaba compartir las cosas con ellos. A pesar de i temores e inquietudes, Marielle era una madre excee. Malcom bostez y Marielle esboz una sonrisa, aba sido una jornada muy larga para l y no tan rela-ate como la que ella haba pasado en el cine y en el to de bao con la espuma. Mientras terminaba su versacin con Malcom, oy un extrao ruido en el pasillo, como de algo que golpeara contra un mueble, seguido de unas pisadas en la escalera. Prest atencin un instante, pero no oy nada ms. Ser mejor que te vayas a dormir le dijo a Mal-com- Maana tienes un da muy largo por delante. Regresars por la noche? Estaba tan ocupada cuando su marido se fue que haba olvidado preguntrselo. Ms bien el martes. Maana por la noche me gustara cenar con el embajador alemn, si est libre. Maana por la tarde tenemos unas reuniones y despus ya veremos. En cualquier caso, me parece ms conveniente regresar el martes. Ya te llamar maana por la noche. Ya hablaremos entonces. Ah, Malcom... buena suerte en las reuniones... De repente, Marielle experiment una oleada de gratitud hacia l. Le haba dado muchas cosas sin apenas pedir nada a cambio. Cudate, Marielle. Pasaremos una agradable velada juntos a la vuelta. Pronto llegara la Navidad, una fiesta muy significativa e importante para ambos, especialmente para Malcom, que, al no haber tenido hijos en sus anteriores matrimonios, estaba viviendo una nueva vida. Le haca mucha ilusin regalarle el tren a su hijo y mostrarle la estancia especialmente construida para acogerlo. Tras la llamada de Washington, Marielle permaneci largo romanticasdescargas.blogspot.com rato tendida en la oscuridad de su habitacin, pensando en l y en sus muchas virtudes. Sin embargo, dos horas ms tarde an no haba conseguido conciliar el sueo por culpa de Charles y de lo que ste le haba dicho junto al estanque del parque. Rez para que no le diera una jaqueca. Los dos encuentros con Charles la haban trastornado y, a veces, tras una noche de insomnio, al da siguiente le dola terriblemente la cabeza. Decidi itarse, y con una sonrisa en los labios subi descalza |en silencio al piso superior. Quera darle un beso a su mientras dorma, acariciarle el, cabello y contem-rlo un ratito antes de regresar a su cama. Vio que a al-lien se le haba cado una toalla en la escalera y pens habra sido alguna criada. Deba de ser el ruido que >a odo antes. A alguien se le habra cado la colada 'Ip. la escalera y habra dejado olvidada alguna pieza. Re-p la toalla y baj por el pasillo del segundo piso en jfeccin a la puerta de las habitaciones del nio. Haba estancias alrededor de una salita: una la ocupaba la orita GrifEn, otra estaba vaca y hubiera sido para el ido hijo que no haban tenido, y la ms grande era Teddy. Mientras cruzaba la salita en silencio, Male oy un leve ruido y pens que deba de ser Edith ie la habitacin que normalmente estaba vaca. Saba la seorita Griffin ya estara durmiendo en su cama fuella hora, pero, oficialmente, los domingos por la jiche los tena todava libres, por lo que Edith sola sus-lirla. Mientras se acercaba a la puerta de la habitacin |?Teddy, tropez con un inesperado obstculo y cay bruces al suelo, reprimiendo un grito para no desper-a Teddy. El objeto pareca grande y blando, y en el lento de caer, descalza y en camisn, algo le roz la la. Ella emiti un jadeo de terror, tratando de apar-: para que no volviera a rozarla. Pero la salita estaba a y no se poda ver nada. De pronto oy a su lado especie de ruido animal. Tanteando a ciegas las pa-encontr una mesita y encendi una lmpara, itndose qu hara en caso de que se encontrara a cara con un atacante. Sin embargo, no pensaba y dejar abandonado a su hijo. Lo que vio al encenia luz no fiie en absoluto lo que esperaba. Betty, la adante de la cocina, estaba enroscada como una pelo-k atada de pies y manos con una cuerda y con una toalla en la boca sujeta con otra cuerda a modo de mordaza. Tena el rostro congestionado y las lgrimas le bajaban por las mejillas, pero slo pudo emitir un gemido entrecortado cuando Marielle la descubri. Oh, Dios mo... qu ha pasado...? El sobresalto de ver a aquella chica atada y amordazada en el suelo le hizo olvidar todas las precauciones que previamente haba tomado para no despertar a Teddy. Habra sido un robo? Una pelea? Un intruso? Qu habra ocurrido? Y qu estaba haciendo all aquella chica de la cocina? Marielle le quit la mordaza de la boca y trat de romanticasdescargas.blogspot.com librarla de las ataduras mientras le haca atropelladas preguntas. Pero los nudos estaban muy apretados y las cuerdas eran muy recias. Mientras la chica emita incoherentes gritos histricos, se pregunt por un instante si no hubiera sido mejor cortarlas. Al final, Marielle consigui deshacer los nudos. Qu ha pasado? le pregunt a la chica, sacudindola desesperadamente por los hombros. Dnde est Edith? Y dnde se habra metido la seorita Griffin? Pero la chica estaba todava demasiado nerviosa para poder ex-plicrselo y slo poda sollozar y agitar los brazos como una loca. Presa de un fro terror, Marielle le pas por encima y abri de par en par la puerta del dormitorio de Teddy. Su peor pesadilla se haba hecho realidad. El nio haba desaparecido y la cama estaba vaca. No haba ni rastro de l, ninguna nota sobre la almohada, ninguna amenaza, ninguna peticin de rescate. Haba desaparecido sin ms, pero la cama an conservaba el calor de su cuerpo cuando ella la toc. Todo su cuerpo se estremeci al darse cuenta de lo que haba ocurrido. Regres junto a Betty y la sacudi, pero la chica no paraba de llorar y jadear y de frotarse las manos y los pies. |*-Qu ha ocurrido? Tienes que decrmelo! i-No lo s... Estaba oscuro... yo estaba durmiendo en I sof cuando me agarraron. Slo o las voces de unos ibres. pPero dnde estaba Teddy?, se pregunt Marielle de-jperada. Dnde demonios estaba Teddy? Qu estabas haciendo aqu? le pregunt a gritos a Jchica mientras sta lloraba sin atreverse a hablar. pin embargo, la criada saba que, al final, no tendra remedio que decir la verdad. *-Edith se fue... a un baile de Navidad... Me pidi que quedara con l... hasta que ella volviera... No s lo ha pasado. Creo que eran varios. Me cubrieron la con una almohada empapada en una cosa que ola mal y despus creo que me desmay. Cuando des-t, estaba atada y ellos haban desaparecido. Es todo q s hasta que usted me encontr. |^Dnde est la seorita Griffin? habra llevado ella al nio? Habra sido capaz? rielle corri como una loca a la habitacin de la ins-iz. Su nio haba desaparecido... alguien se lo haba x.. y ella no saba quin haba sido ni dnde esta-|su hijo, pero, en un rincn de su mente, una voz em-t a susurrarle algo... Habra hablado en serio cuan-la haba amenazado en el parque? Se lo habra io l? Habra sido capaz de hacerlo? Acaso por mza? Estaba medio mareada cuando abri de golpe erta del dormitorio de la seorita Griffin y la en-itr atada y amordazada y con la cabeza metida en funda de almohada en medio de un fuerte olor a pbtoformo. Cuando le quit la funda de almohada de la >eza, a Marielle le pareci que la niera estaba muer- pero al ver que se romanticasdescargas.blogspot.com mova, la dej momentneamente como estaba. Corri al telfono y llam a la centrali-P rezando para que lo encontraran enseguida. Hablando con una voz que no pareca la suya, facilit su identidad a la telefonista y le dijo que necesitaba ponerse inmediatamente en contacto con la polica. Qu es lo que ocurre? pregunt la mujer. Marielle dud un instante, temiendo que la noticia se filtrara a la prensa, pero despus pens que le daba igual. Haba perdido a un hijo y saba que no sobrevivira a la prdida de otro. -Por favor... por favor, que venga la polica enseguida... contest sin apenas poder hablar; rpidamente se sobrepuso y formul con palabras la peor pesadilla de una mujer-. Soy Marielle Patterson. Mi hijo ha sido secuestrado. Se produjo un breve silencio en el otro extremo de la lnea. Despus la telefonista entr en accin, anot los datos y Marielle colg el telfono con trmulas manos mientras Betty, sentada en el suelo, la miraba aterroriza-da, creyndose en cierto modo culpable de la desaparicin del nio. Marielle permaneci un buen rato sin moverse... pensando en l y evocando su carita y los suaves bucles que ella haba acariciado haca apenas unas horas mientras le cantaba para que se durmiera. Y ahora, a medianoche, su hijo haba desaparecido. Oy una especie de gruido desde el dormitorio de la seorita Griffin y corri en su auxilio. Le quit la mor-daza y despus llam a Betty para que la ayudara a desa-tarla. En cuanto desataron a la aturdida niera, sta em-pez a vomitar por efecto del cloroformo que le haban administrado. Cuando finalmente estuvo en condiciones de hablar, no pudo aadir ningn otro dato a lo que Betty haba dicho sobre los asaltantes. Haban irrumpido en su habitacin mientras ella dorma y le haba parecido or las voces de dos o ms hombres, pero enseguida haba perdido el conocimiento a causa del cloroformo. Marielle la escuch medio atontada. Era como si le ivieran contando una historia que le hubiera ocurri-a otra persona. No poda asimilar lo que haba pasa-De pronto, oy el timbre de la puerta y abandon . iendo la estancia, todava descalza y en camisn. El jo Haverford, enfundado en una bata, la vio bajar /lejo por la escalera cual si fuera el fantasma de un o. El mayordomo estaba durmiendo cuando lleg la ica y, en aquellos momentos, les estaba explicando a agentes que no ocurra nada y que deba de tratarse MU error, porque all no los necesitaban. ibr sido una broma pesada, una equivocacin... Haverford, mirndolos compasivo como si los po-illos hubieran metido la pata. ver bajar a Marielle con el cabello alborotado y el ms plido que la cera, los tres policas y el mayor-LO la romanticasdescargas.blogspot.com miraron con asombro y comprendieron de in-iato que no se trataba de ningn error. o es un error dijo Marielle plantndose sbita-tte en medio de ellos mientras Haverford iba en bus-un abrigo para cubrirla. Mi hijo ha sido secues--aadi con un sbito estremecimiento, pidamente la acompaaron al cuarto infantil del se-lo piso de la casa, seguidos de Haverford, que se de-un momento en el dormitorio de Marielle para re-sus zapatillas y su bata, y se qued petrificado de ibro al llegar al piso de arriba y escuchar el relato f Jas dos mujeres. No era un error. El nio haba des-cido. Uno de los policas empez a tomar notas Ltras otro hablaba con las mujeres y el tercero toma-el telfono. Desde la tragedia del hijo de Lindbergh, delito de secuestro ya no tena consideracin local, federal, por lo que las investigaciones corran a car- del FBI. que pareca ostentar el mando habl primero con irielle e inst a todos los presentes a no tocar nada de la estancia para no borrar las huellas dactilares que hu-bieran podido dejar los secuestradores. Todos asintieron mientras Betty lloraba con desconsuelo. Al ver el deplo-rable estado en que se encontraba la institutriz, Haver-ford sali para llamar al mdico. Haba alguna nota de rescate? Algn mensaje en algn lugar de la habitacin? pregunt el oficial que ostentaba el mando, un irlands de unos cincuenta y tantos aos. Tena cinco hijos y la perspectiva de perder a alguno de ellos lo aterrorizaba. Ya se imaginaba los sentimientos de Marielle, cuyas manos temblaban violentamente a pesar de su aparente calma y frialdad, y cuyo cuerpo se estremeca de pies a cabeza bajo la abrigada bata con que la haba cubierto Haverford. Descalza y con el cabello desgreado, miraba con la expresin propia de alguien que no acaba de comprender lo que ha ocurrido. El polica haba visto muchas veces aquella misma expresin en los incendios, en un terremoto, durante la guerra... o cuando se produca algn asesinato... Era un sobresalto que dejaba la mente y el alma entumecidas, pero que ms tarde o ms temprano dejaba sentir su efecto. Se haban llevado a su nio. Marielle contest que no haba encontrado ninguna nota ni ningn tipo de mensaje, slo a las dos mujeres atadas y amordazadas por los asaltantes. El polica asinti con la cabeza tomando notas y los dems llamaron a la comisara, pidiendo refuerzos. En cuestin de media hora, la casa qued inundada de luz mientras dos docenas de agentes la registraban de arriba abajo en busca de alguna pista. Pero, de momento, no haban descubierto nada. Los criados estaban todos levantados y el sargento O'Connor los estaba interrogando uno a uno. Ninguno de ellos saba nada ni haba visto nada. De pronto, Maje cay en la cuenta romanticasdescargas.blogspot.com de que Patrick y Edith no estala. Jams se haba fiado de ellos, y sospechaba que, por jrados motivos, ellos tampoco le tenan demasiada |tpata. Ahora se preguntaba si su odio los habra indu-a llevarse a Teddy. Costaba creerlo, pero todo era ible y mereca la pena investigarlo. Comunic su sncia a los agentes y la radio de la polica transmiti diatamente la descripcin de los dos servidores y la Cuanto antes los encontremos, mejor -dijo el sar-to O'Connor, evitando aadir que, de este modo, secuestradores dispondran de menos tiempo para sar dao al nio, llevrselo lejos o, en el peor de los as, matarlo. Marielle recordaba muy bien que el hijo |i Lindbergh haba muerto probablemente la misma le del secuestro. sargento le advirti adems que el hecho de trans-el boletn a travs de la radio de la polica atraera remedio a la prensa, pero si gracias al boletn se con-la encontrar al nio enseguida, merecera la pena |prer aquel riesgo. Marielle saba tambin que tena llamar a Malcom antes de que ste se enterara a tra- de la radio o lo leyera en el peridico de la maana a jptora del desayuno, pero no le dio tiempo a hacerlo jue llegaron los investigadores del FBI y la casa se l de agentes. Fue como una pesadilla o una mala pjcula en la que los agentes subieron y bajaron escale-fc abrieron ventanas, descorrieron cortinas, cambiaron sbles de sitio, destriparon el jardn, colocaron reflec-entre los arbustos, pararon a los peatones que pasa-por all e interrogaron a la servidumbre. Fue algo ahitamente irreal, y mientras suceda ella segua pen-ido que todo era una pesadilla de la que se desperta-a la maana siguiente. Seguro que era una pesadilla y despertara por la maana. No sera ms que uno de aquellos horribles sueos que sola sufrir cuando tena jaqueca. Seora Patterson dijo el sargento O'Connor, que se encontraba de pie a su lado, rodeado por media docena de hombres vestidos con traje oscuro y sombrero, todos menos uno, que deba de ser el jefe. Deba de tener unos cuarenta o cuarenta y dos aos, era alto, delgado y de cabello castao, y tena una cara muy seria y unos penetrantes ojos azules. Pareca tan duro como el acero y daba la impresin de conseguir siempre lo que quera-. Seora Patterson repiti el sargento O'Connor, ha-blndole con toda la suavidad posible en medio del ajetreo que reinaba en la casa, le presento al agente especial seor Taylor. Pertenece al FBI y le ha sido asignado este caso. El caso... Qu caso...? Qu haba ocurrido? Dnde estaba Malcom...? Y dnde estaba su hijito...? Encantada. Marielle le estrech rgidamente la mano mientras l la miraba framente sin dejar traslucir el menor sentimiento romanticasdescargas.blogspot.com cuando ella le expuso los pocos detalles que conoca. Haba intervenido tambin en el caso de Lind-bergh, pero en aquella ocasin la polica haba solicitado la colaboracin del FBI cuando ya estaba todo demasiado enredado y, por consiguiente, no se pudo hacer nada. Los secuestros eran su especialidad, y por lo menos ahora podran ponerse manos a la obra enseguida, aunque, de momento, tenan muy pocos elementos en los que basarse. El chfer y la criada haban desaparecido y se estaban transmitiendo constantemente boletines sobre ellos, pero, por lo dems, no se saba nada. Ni notas de rescate, ni pistas, ni huellas dactilares, ni descripcin de los hombres, nada en absoluto, excepto el modus opemn-di, el cloroformo y la desaparicin del nio. Sin embargo, lo que ms le intrigaba era aquella mujer. Sus ojos |aban totalmente aterrados, como si estuviera a punto j perder el control de un momento a otro, y sus manos tibiaban visiblemente, pero, por lo dems, se la vea to-lente serena y tranquila y hablaba en tono pausado y ri modales exquisitos. Pese a todo, el agente temi por i instante que estallara de golpe. Saba que su equili-o era tremendamente inestable y que estaba autnti-_jiente aterrorizada. Aun as, vestida con su camisn y |bata, pareca una emperatriz en un baile de gala, sere distante e increblemente hermosa. ^No hay algn sitio ms tranquilo donde podamos blar? -le pregunt, echando un vistazo a los agentes estaban revolviendo la casa de arriba abajo ante la pasible mirada de los criados. S -contest Marielle, indicndole el estudio de jlcom. Era una bonita estancia llena de libros raros, sofas y si-aes de cuero, presidida por un enorme escritorio en ;jue Malcom sola trabajar, el mismo que haba utiliza-I justo aquella maana antes de irse. I verlo, Taylor record que no haba visto al marido, it por l mientras ella le invitaba a sentarse y l se a su vez en uno de los sofas. st de viaje. En Washington. He hablado con l un par de horas antes de descubrir... antes de subir riba... o consegua pronunciar la palabra secuestro. a le ha llamado? rielle sacudi la cabeza con expresin profundante turbada. Cmo se lo iba a decir? -No he tenido tiempo de llamarle contest en voz como si, de pronto, se considerara culpable de lo r-_rrido. I? El agente asinti con la cabeza y la mir con curiosi-i. Proceda de un mundo totalmente distinto y jams i :i romanticasdescargas.blogspot.com haba conocido a nadie como ella. Tan distinguida, tan corts y, al mismo tiempo, tan amable y cordial. Taylor se haba criado en Queens y perteneca a una familia muy humilde. Ms tarde se haba alistado en la Marina durante la guerra y, al ser licenciado, se haba in-corporado al FBI, donde llevaba veinte aos de los cuarenta y dos que acababa de cumplir. Tena mujer y dos hijos y los quera con locura a los tres, pero sentado en aquella estancia, tratando de concentrarse en el caso, no tuvo ms remedio que reconocer en su fuero interno que jams en su vida haba visto a una mujer como aqulla. Era elegante y aristocrtica incluso vestida con un camisn. Su rostro era tan inocente y sus ojos reflejaban un dolor tan intenso que senta deseos de rodearla con sus brazos para consolarla. Crame que lo siento, seora Patterson dijo, haciendo un esfuerzo por volver a concentrarse en el caso-. Reptame exactamente cmo ocurri. -Al principio, la escuch con los ojos cerrados, pero despus los abri de vez en cuando para examinar su rostro en un intento de descubrir alguna discrepancia, algn fallo o alguna mentira, como las que l sola detectar con su infalible olfato. Pero aquello era distinto, all no haba ninguna mentira sino un terror intangible. Esper a que terminara su relato y entonces le pregunt: Hay alguna otra cosa? Algo que usted haya visto esta noche o en los ltimos das..., algo que la haya asustado o que ahora le parezca comprensible a la luz de lo ocurrido? Marielle mene la cabeza, sin querer compartir sus temores personales con un desconocido. -Hay alguna cosa que usted me quiera revelar, algo que quiera decirme a m antes de que se enteren los dems... incluso su marido? En otras ocasiones, Taylor haba hecho preguntas a las mujeres sobre sus amigos, novios o amantes, pero en aquel caso lo consideraba totiente fuera de lugar. No pareca una mujer capaz p... ms bien pareca una de esas mujeres por las que un ambre est dispuesto a entregar la vida. Hay alguien i su vida o alguien de su pasado capaz de hacerle eso a jted...? Se le ocurre alguna persona? lEsta vez se produjo un largo silencio antes de que MaHe sacudiera la cabeza con visible dolor. pConfo en que no. |r-Seora Patterson... pinselo bien... la vida de su hijo pede depender de la informacin que usted me facilite. |Marielle pens en Charles y sinti que el corazn le un vuelco en el pecho. Sera posible que quisiera jtegerle incluso en aquel trance...? Habra sido capaz hacerlo...? Pero poda ella correr el riesgo de no de- nada al agente Taylor? Antes de que tuviera tiempo abrir la boca para contestar, el sargento O'Connor i brevemente con los nudillos a la puerta y entr en romanticasdescargas.blogspot.com ^estancia para anunciar que la criada y el chfer estaban ,., casa, pero sin el nio. |-Dnde estn? pregunt el agente del FBI, molesto i aquella interrupcin. jjfHaba intuido que la mujer, tras mantener una lucha erior, estaba a punto de hacerle una importante reve-Cin. fc-Se encuentran en el saln. Por cierto, John... -El sar-tito de la polica mir con aire de complicidad a Taylor |con expresin de disculpa a Marielle. Estn borrachos E>mo cubas y ella luce un vestido de baile impresionan-Apuesto a que debe de ser suyo y usted ni siquiera se i enterado aadi, mirando a Marielle. Sin embargo, nada de todo aquello tena la menor im-artancia en aquel momento. Ella slo quera saber r ande estaba su hijo y quin se lo haba llevado. f'~Que los conduzcan a la cocina, les den caf bien cario hasta que vomiten y, entonces, que me avisen. El sargento asinti con la cabeza y se retir mientras John Taylor centraba de nuevo su atencin en la madre del nio. Al poco rato, volvi a entrar el sargento como si hubiera olvidado decir algo. Seora Patterson, ya hemos avisado a su marido. Marielle no supo si darle las gracias o no. Se senta culpable por no haberle llamado, pero prefera no haberlo hecho. Quera evitarle el sobresalto de enterarse a travs de un desconocido, pero lo cierto era que no haba ninguna manera suave de comunicar una noticia semejante. Slo poda pensar en lo mucho que Malcom quera a Teddy. -Qu ha dicho? -pregunt aterrada mientras el inspector estudiaba su reaccin. Se ha disgustado muchsimo. El sargento mir a John sin decirle a Marielle que su marido se haba echado a llorar a travs del telfono, pero no haba pedido hablar con ella. A O'Connor le haba parecido un poco extrao, pero a veces la gente de la clase alta tena un comportamiento muy raro. l ya haba visto de todo, secuestros y asesinatos, y estaba de vuelta de muchas cosas. Ha dicho que estar aqu por la maana. -Muchas gracias -dijo Marielle mientras el sargento se retiraba. Despus mir de nuevo al agente del FBI y ste comprendi que haba algo ms de lo que ella le haba dicho. Taylor se pregunt hasta dnde podra ser directo con ella y si ella le mentira, se desmayara o intentara abandonar la estancia enfurecida. Sin embargo, Marielle se limit a escucharle en silencio. Era un hombre alto, fuerte y muy bien parecido, pero a ella no le interesaba su aspecto, sino lo que le estaba diciendo. -Seora Patterson, a veces hay ciertas cosas que no queremos revelar a los desconocidos, cosas que no queremos confesarnos a nosotros mismos ni confesrselas a romanticasdescargas.blogspot.com stros seres queridos... pero, en un caso como ste, ran ser importantes. No hace falta que le diga lo est enjuego aqu. Usted ya lo sabe... todos lo sabe-Quiere pensarlo un poco y ver si hay algo ms me pueda decir? ites de que ella pudiera decir nada, el agente se reti- prometiendo regresar en cuanto hubiera hablado con rick y Edith. Marielle permaneci sentada en el estu-de Malcom y se pregunt qu le podra decir, saldo muy bien que no tendra ms remedio que con-en l. o Taylor entr en la cocina, Patrick y Edith es-todava muy bebidos, pero lo bastante serenos 10 para saber adonde haban ido, qu haban hecho quin se haban reunido. O'Connor lo anot fio en su cuaderno mientras Taylor hablaba con ellos, rick se puso furioso por el hecho de que se hubiera smitido un boletn de bsqueda de su persona, se-ido que resultara perjudicial para su reputacin, stin que ni a O'Connor ni a Taylor les importaba Irns mnimo en aquellos momentos. Ambos sospe-iiban que era un tipo muy poco de fiar, lo mismo que jjtth. pPor qu ha salido usted con l esta noche? -le pre-It Taylor a la criada mientras sta cruzaba las piernas ioptaba una pose seductora, vestida todava con el je de noche robado. Era el que Marielle haba lucido pspera en la fiesta de los Whyte y le haba ordenado a la tintorera. Edith pensaba hacerlo, pero prime-U haba, querido lucirlo, tal como haba hecho otras ve-: con las prendas de su seora. No se haba atrevido a dir prestado el abrigo de armio-. No hubiera teusted que estar trabajando? HBueno, y qu? -terci Patrick-. De qu hubiera rido que estuviera con el nio? Le hubieran dado \ cloroformo y le hubieran atado las patas como a un pollo. Y total, para qu? Por la mierda de sueldo que nos pagan? Estaba todava demasiado embriagado como para comprender que sus palabras podan ser perjudiciales para los dos. Edith, que ya estaba un poco ms serena, mir nerviosamente a su alrededor. -Yo no saba... supongo que hubiera tenido que... pens que, estando tan cerca la Navidad... De dnde ha sacado usted este vestido? Es mo -contest Edith con descaro-. Me lo hizo mi hermana. Taylor asinti con expresin comprensiva y despus se sent delante de ella como si la conociera muy bien y no tuviera la menor intencin de tragarse la trola. Si le pido a la seora Patterson que venga, estar ella de acuerdo con lo que usted dice o dir que el vestido es suyo? La chica inclin la cabeza y rompi a llorar mientras Patrick adoptaba una actitud cada vez ms beligerante. -Corta ya, ta... Y qu si te pusiste su vestido? Siempre los devuelves. Cualquiera dira que trabajamos para la romanticasdescargas.blogspot.com Virgen Mara, no te jode. Y adems aadi, apuntando amenazadoramente con un dedo a John Taylor-, no se vaya usted a creer nada de lo que le cuente esa falsa mosquita muerta. Dos veces la he visto yo esta semana con su amigo. Una vez incluso fue con el nio, por consiguiente no me venga usted ahora a insinuar que hemos sido nosotros. Hable con ella y pregntele por el to con el que se estaba besando el viernes en la iglesia y ayer en el parque delante mismo de Teddy. O'Connor tom nota con rostro impasible y John Taylor mir al chfer con silencioso inters. Saba que, manteniendo la boca cerrada, conseguira que Patrick siguiera hablando, tal como efectivamente ocurri menos de medio minuto ^ tarde. Si quiere que le diga la verdad, el to parece pt; luntico, desvariaba y le gritaba y pareca que la estu-era amenazando, pero despus intent besarla. El po-: Teddy se peg un susto tremendo y para m que ese de puta est ms loco que un cencerro. sQu le induce a usted a decir que es su amigo? La ; de Taylor sonaba muy tranquila, pero sus ojos eran : fros que el hielo. La haba visto usted con l otras ees? Patrick sacudi la cabeza tras reflexionar un instante. pNo... slo la otra tarde en la iglesia y ayer en Central jk. Pero puede que ella lo haya visto otras veces, por-ie me pareci que l la conoca muy bien. No siempre Acompao con el coche. -A veces conduce ella? i-De vez en cuando sale a dar algn paseo contest el fer tras otra pausa, aunque la verdad es que no lo |ce muy a menudo. Creo que se siente desgraciada. ene muchas jaquecas. Patrick acababa de pintar un retrato muy interesante, a Taylor le haba dado la impresin de que Marielle una persona mucho ms fuerte. rLa ha visto usted alguna vez con otro hombre? JPatrick lament tener que confesar que no, slo con jjjjil. Despus Taylor le hizo otra pregunta a la que l j hubiera querido responder. ||r-Ha visto usted alguna vez a la seora Patterson con mujeres? produjo una prolongada y significativa pausa, du-te la cual Patrick mir a la todava llorosa Edith, jJen estaba segura de que iba a perder el empleo a cau-|| del vestido. Eso la preocupaba ms que la desaparicin le chiquillo al que hubiera tenido que vigilar. f John Taylor repiti la pregunta para refrescarle la me-oqa a Patrick. -Ha visto usted alguna vez a su seora con otras mujeres? -No, que yo recuerde... excepto con las secretarias de su marido, claro. Taylor saba que podra ahondar ms tarde en aquel tema. Sin embargo, la cuestin del amigo lo intrigaba. La seora Patterson le pareca una mujer demasiado fra, distante y honrada como para eso. Pero, como uno nunca saba lo que romanticasdescargas.blogspot.com poda ocurrir, ahora no tendra ms remedio que interrogarla. Le molestaba tener que arrancar respuestas a la gente y causarle dolor, aunque, en realidad, el asunto que lo haba llevado hasta all era doloroso de por s, y todo merecera la pena con tal de que se consiguiera localizar al chiquillo. Se levant, mirando con desprecio al chfer qu tan antiptico le caa. Eran una pareja de mucho cuidado. Sin embargo, el instinto le deca que no era probable que estuvieran implicados en el secuestro. Tal vez hubieran aceptado un soborno y hubieran dejado alguna puerta abierta a cambio de una propina de mil pavos, pero ni siquiera estaba seguro de que lo hubieran hecho. Se aprovechaban de sus seores todo lo que podan, tomando prestado de vez en cuando algn vestido o un coche o no cumpliendo sus deberes para con el nio, pero dudaba mucho de que hubiera algo ms. Haban tenido suerte, pues le hubiera encantado poder darles su merecido. Regres al estudio tras haberle dicho a O'Connor que los soltara. Los volvera a interrogar por la maana. Ambos haban declarado reiteradamente que no haban visto nada inslito ni aquella noche ni en los das anteriores. Lo nico inslito, haba repetido Patrick, haba sido el encuentro de Marielle con su amigo. T qu piensas? le pregunt O'Connor a Taylor en voz baja antes de que ste abandonara la cocina. Seguramente no es ms que un embuste, pero se lo pintar de todos modos. j*No tiene pinta -dijo O'Connor sacudiendo la cabeza. ede que el amigo se hubiera llevado al nio. Era posibilidad, siempre y cuando ella estuviera liada otro hombre, aparte de su marido. Nunca se saba. sorpresas siempre las daban las personas de quienes ios se esperaba. o, no tiene pinta convino Taylor casi con tristeza. Pero, caso de ser cierto, convendra que hablara con antes de que regresara el marido. Al entrar en la es-jjlcia, la vio temblando como una hoja a pesar de la ca-accin, y entonces se compadeci de ella sin poderlo jrLe apetece tomar un trago o una taza de t? ?No, gracias contest tristemente Marielle. Saban 3? -pregunt esperanzada, aylor deneg con la cabeza. >*-Cree que pueden habrselo llevado, dejarlo en algu-tiparte y haber regresado despus? le haba ocurrido la idea mientras l los interroga-y estaba deseando comentrsela. |rEs posible, pero no probable. Por la maana los vol-t a interrogar, pero creo que lo ms seguro es que L salido simplemente a bailar y beber. mo ella, Taylor tambin haba sufrido una decep-i. Todo hubiera sido muy fcil si lo hubieran hecho romanticasdescargas.blogspot.com ^Ninguno de los dos me aprecia demasiado explic rielle. acos servidores de la casa de Malcom la apreciaban, le daba vergenza decirlo. Para ellos, el jefe era tlcom. Por mucho que ella se esforzara en ser amable, criados se mostraban fros, groseros y desconsidera-i y le hacan mucho ms dao de lo que imaginaban. Estar casada con Malcom no siempre era tan fcil como pareca. Muchas noches se senta tremendamente triste y sola. A pesar de los aos transcurridos, ella segua siendo fiel a su marido y era una buena madre para Teddy, pero nadie le reconoca el menor mrito. A veces le pareca que ni siquiera Malcom lo haca. Taylor estudi su rostro y le entr una duda. Por qu supone que no la aprecian? Lo pregunt sin dudar de sus palabras, pues l mismo haba visto el odio que reflejaban los ojos de Pa-trick y la expresin del rostro de Edith al hablar de sus vestidos. Creo que me tienen celos. Casi todos ellos estaban en la casa antes de que nos casramos. Para ellos, yo era una intrusa. Se entendan bien con mi marido y, de pronto, aparec yo y les sent muy mal. En una casa como sta, cada cual tiene su rincn, algo que le gusta y que no tendra que hacer y que no quiere que nadie descubra. Yo soy un estorbo y les molesto. Sus palabras le hicieron recordar a Taylor las jaquecas que ella sola sufrir. El detalle le haba quedado grabado en la mente y, a la luz de los comentarios del chfer, no poda evitar preguntarse si ella y Malcom seran felices en su matrimonio. -Puede que tenga usted razn -dijo el investigador del FBI en tono evasivo-. Qu me puede decir sobre lo que yo le he preguntado antes de salir de la habitacin? No se me ocurre nada ms contest Marielle. Segua luchando contra su conciencia, sus terrores y su negativa a creer que Charles se hubiera llevado a Teddy a pesar de lo que le haba dicho. No era posible que hubiera hablado en serio. -Est segura? Pasaron dos agentes de la polica y Taylor les hizo una sea, pidindoles t para ella y caf para l, si fuera posi. Eran las tres de la madrugada y el hecho de verla jiblar le haca sentir fro y cansancio. -No sabe algo? pregunt Marielle reprimiendo las rimas mientras l sacuda la cabeza. Todava no poda er.que, si suba al segundo piso, no encontrara a en su habitacin. El nio tena que estar all, aun-: en su fuero interno saba que no estaba. ^Seora Patterson -dijo Taylor muy despacio, levan-adose para cerrar la puerta de la estancia que el polica ba dejado abierta de par en par tras llevarles las bebi--.' Quiero discutir personalmente con usted algo que I dicho su chfer. Porque, si se entera la prensa, se va a liar un romanticasdescargas.blogspot.com escndalo maysculo. ates de que l le dijera nada, Marielle ya supo lo que 'iba a decir y, en el fondo, pens que sera un alivio ifesrselo. ~E1 seor Reilly dice que usted tiene un amigo. rielle sonri al or la palabra. Le pareci tan absur-| que no tuvo ms remedio que sonrer, aunque saba jp malicioso que poda ser Patrick, y ya se imaginaba lo i habra dicho. *-Un trmino muy curioso -dijo. p exacto? pregunt Taylor. pTaylor insista porque necesitaba saberlo todo de ella el bien del nio. En caso necesario, a pesar de su zura y delicadeza, no tendra el menor reparo en ser placable con ella. | Marielle le mir, lanzando un suspiro. o, no es exacto. -Resultaba casi gracioso que al-n pudiera considerar a Charles su amigo-. Es mi marido, y llevaba casi siete aos sin verle hasta hace par de das. Coincidimos casualmente en la catedral San Patricio. I El encuentro haba sido previamente concertado? I Marielle neg solemnemente con la cabeza, y por su 107 forma de mirarle, Taylor la crey. Sus ojos estaban llenos de angustia y l intuy que, detrs del nuevo dolor, se ocultaba un antiguo sufrimiento. Nos encontramos por pura casualidad. El ha estado hasta ahora en Espaa... combatiendo contra Franco. Lo que faltaba. Taylor tom un buen sorbo de caf. La noche haba sido muy larga, pero necesitaba estar despierto porque quera hablar personalmente y or el relato de sus propios labios antes de que el marido regresara a casa. Es un comunista? Marielle esboz una nueva sonrisa. Tambin tena gracia que le aplicaran aquel adjetivo a Charles, aunque, en realidad, nada tena gracia en aquellos momentos. No estando Teddy, nada poda tener gracia... ya nada sera alegre... ni bonito... no habra nada por lo que mereciera la pena vivir... pero l volvera. Esta vez todo sera distinto. Tendra que serlo. La historia tendra un final feliz. -No creo que lo haga por motivos polticos. Se pasa la vida luchando contra molinos de viento. Es un escritor muy idealista y soador. Estuvo en los encierros de Pamplona. Es amigo de Hemingway, y al ver que haba una guerra en Espaa, decidi participar. La verdad es que no lo s. Llevaba aos sin verle. No haba estado con l desde el ao mil novecientos veintinueve... y no le haba visto desde mil novecientos treinta y dos, el ao en que regres a Estados Unidos y me cas con Malcom. Y por qu ahora? Por qu ha venido de repente? Para verla a usted? -No -contest Marielle meneando la cabeza-. Por obli-romanticasdescargas.blogspot.com gaciones familiares. Su padre es muy viejo y est enfermo, y probablemente no tardar en morir. La llam al llegar o le escribi? Marielle sacudi la cabeza. -Cree que la sigui? Le molesta que usted se haya vuelto a casar? pMarielle lanz un suspiro, mirando con dureza al ins-ctor. -No creo que me haya seguido. No llam... y creo... : le molesta que me haya vuelto a casar... y que tenga IfTeddy... Es algo que l no saba. El viernes le dije que haba vuelto a casar... pero no le dije... nada... sobre dy. Y ayer vio al nio. |hAyer? pregunt John Taylor intrigado. En Central Park. Fuimos al estanque de las barcas, _.! estaba helado. fil fpTaylor asinti con la cabeza, extrandose de que huera habido un segundo encuentro. ^-Quera usted reunirse all con l? i-En mi vida se me hubiera ocurrido -contest Marie-mirando directamente al agente a los ojos sin dejar temblar. ^Pensaba usted en l? tarielle asinti con la cabeza en silencio. No haba sado en otra cosa desde que le viera en San Patricio. -No le parece que dos encuentros fortuitos son un co difciles de creer despus de siete aos? Se pasa ed siete aos sin verle y, de repente, se lo encuentra ualmente en dos ocasiones. No le parece que l la i de estar buscando deliberadamente? p~Tal vez contest Marielle pensativa. lEta posible. Ella misma se lo haba preguntado. |i*-Pretenda algo de usted? pregunt Taylor, escudriadola detenidamente. f De nuevo vacil antes de contestar. i'ir-S... quera verme. -Por qu? pNo estoy segura... para hablar... de cuestiones que ya |o tienen importancia. Ya todo termin... se acab... ri hace mucho tiempo. Llevo casada seis aos con lalcom... mi marido...hra Sus palabras se perdieron mientras clavaba los ojos en John Taylor. ste se haba presentado en su vida en un momento terrible, por lo que apenas se haba fijado en l. Vea su rostro y oa su voz, pero no saba quin era. Ya no saba nada. Se senta aturdida y tremendamente asustada cada vez que pensaba en Teddy. Cundo se cas usted con l? pregunt Taylor, prosiguiendo cuidadosamente el interrogatorio. En mil novecientos veintinueve... a los dieciocho aos... Mirando directamente a los ojos al agente del FBI, Marielle decidi decrselo todo-. Mi marido no lo sabe, inspector. Cree que fui un poco ligera de cascos en Europa cuando tena dieciocho aos y me parece que mi padre les insinu a sus amigos que yo haba mantenido una romanticasdescargas.blogspot.com aventura muy seria con un pretendiente inadecuado. Nada ms. Mi padre era un soador. Saba muy bien que yo llevaba cinco aos casada en Europa. Quise decrselo a Malcom cuando me pidi que me casara con l, pero se neg a escucharme. Dijo que todos tenamos un pasado y que era mejor no revelarlo. Slo saba la historia que mi padre haba divulgado para salvar las apariencias. No creo que mi padre les dijera jams a sus amigos que Charles y yo estbamos casados. Vivamos en Francia... aadi con la mirada perdida en la distancia y ramos muy felices. Qu ocurri para que todo cambiara? pregunt Taylor en voz baja, procurando centrarse en el dilogo y no distraerse con la belleza de Marielle. -Varias cosas contest evasivamente ella. Taylor se dio cuenta enseguida. Ocurri una sola cosa que destroz su sueo. Una sola. Una horrible tarde de la cual ninguno de los dos se haba recuperado. -Seora Patterson... Marielle... necesito saber qu ocurri... Por su propio bien... y por el de Teddy. Sus palabras llegaron directamente al corazn de Male e hicieron asomar las lgrimas a sus ojos. fp puedo hablar de ello ahora. Jams he podido... pSlo con su mdico en el consultorio. , -Tiene que hacerlo. |Marielle se levant y empez a pasear por la estancia; pues se acerc a la ventana y se pas un buen rato itemplando el jardn. Fuera estaba oscuro y en algn en medio de aquella oscuridad estaba Teddy. ndo volvi la cabeza para mirar a Taylor, ste vio en H fostr el dolor ms profundo que jams hubiera visto vida, y experiment un irreprimible impulso de r la mano para acariciarla. brame que siento tener que insistir. Taylor jams |>haba disculpado ante nadie, pero tampoco haba sen-> jams lo que senta por aquella mujer tan pura, fr-y delicada. Marielle aadi, llamndola por su tibre de pila sin pedirle tan siquiera permiso, en un ento de establecer con ella una mayor intimidad-. Me tiene que decir. (pijamas se lo he dicho a mi marido... quiz si l lo susi lo hubiera sabido... aiz no hubiera nacido Teddy y l no se hubiera ca-con ella. |MMe lo puede decir con toda tranquilidad. IfTaylor quera que confiara en l. !**Y despus? Se lo dir usted a la prensa? Faylor sacudi lentamente la cabeza. i-No puedo prometerle nada, pero le doy mi palabra I que tratar por todos los medios de guardar su secre-;a no ser que corra peligro la seguridad de Teddy. ato hecho? ' Marielle asinti con la cabeza y apart el rostro, miado de nuevo hacia el jardn. Ir "-Charles y yo tuvimos un hijo... un nio llamado Andr... Se le hizo un nudo en la garganta al pronunciar su nombre. Naci a los once meses romanticasdescargas.blogspot.com de nuestra boda... tena un sedoso cabello negro y unos grandes ojos azules. Era un angelito... un precioso querubn al que adorbamos. Lo llevbamos a todas partes. -Marielle se volvi hacia Taylor y sinti el repentino deseo de contrselo todo. Era guapsimo y siempre sonrea. Dondequiera que furamos, la gente se enamoraba de l. Mientras la escuchaba, John estudi con recelo la expresin de sus ojos. Charles estaba loco por l... y yo tambin... Un ao nos fuimos a pasar las navidades a Suiza. Andr tena dos aos y medio y nos divertimos mucho jugando con la nieve. Incluso construimos un mueco. Unas lgrimas de dolor empezaron a rodar por sus mejillas, pero Taylor no la interrumpi. Una tarde Charles quiso subir a esquiar a la montaa, pero yo prefer quedarme en Ginebra. Por consiguiente, Andr y yo nos fuimos a dar un paseo por la orilla del lago y nos pasamos un buen rato hablando y jugando. El lago estaba helado y yo me par a charlar con un grupo de mujeres y nios. Estaba conversando con una de las mujeres... aadi sin apenas poder hablar a causa de la emocin-. Ya sabe usted cmo son las mujeres, les en-canta hablar de sus hijos, y nosotras estbamos comentando lo traviesos que son los nios de dos aos... Mientras hablbamos... Marielle se roz los ojos con una trmula mano y, sin pensar, Taylor alarg la suya como si quisiera ayudarla, y entonces ella le asi fuertemente los dedos mientras hablbamos, se oy de pronto un terrible... un terrible... Marielle no poda seguir, e incluso pareca que le faltaba el aire, pero John le apret la mano con fuerza como si quisiera infundirle nimos. Marielle ya ni siquiera era consciente de su presencia, pues estaba perdida en un doloroso momento del pasado que a punto haba estado de costarle la vida-. Se oy un crujido jgrrible... casi un trueno... y el hielo se agriet y tres ni-cayeron dentro... uno de ellos era Andr... Corr pn las otras mujeres en medio de los gritos de la gente. > fui la primera en llegar al agujero... saqu a dos nii-.. consegu sacarlas... dijo entre sollozos pero a l > lo pude sacar... Lo intent... lo intent con todas mis as... hice todo lo que pude... incluso me met en el a, pero l haba resbalado bajo la capa de hielo. Al fi-r_, lo encontr... John Taylor la estaba escuchando fn lgrimas en los ojos-. Estaba todo azul, fro e inm-1 en mis brazos... Lo intent todo... Intent practicarle respiracin artificial, trat de darle calor... lleg la am-_ ticia y lo llevamos al hospital, pero... -Marielle le-pit los ojos y vio que John tambin estaba llorando el nio que haba muerto bajo el hielo en Ginebra. > lo pudieron salvar. Me dijeron que haba muerto en brazos cuando lo saqu del agua... pero entonces ya respiraba... Cmo pudieron saber cundo haba tierto? Y adems, qu ms daba? Yo tuve la culpa... libiera tenido romanticasdescargas.blogspot.com que vigilarle y no lo hice. Estaba ha-ido de l con aquellas estpidas mujeres... y lo per-L. Slo estuve un momento hablando con ellas, pero tmat... Y Charles? -Taylor pronunci la palabra clave sin iberse recuperado por completo de lo que acababa de ir, intuyendo a travs de la expresin del rostro de Ma-(.,elle que haba algo ms. jf -Me ech la culpa a m. Me tuvieron en el hospital. > quera estar all de todos modos... con Andr... Me ritieron estrecharlo en mis brazos mucho rato. Lo ac con fuerza, pensando que, si pudiera darle calor, O... Qu hizo Charles al llegar al hospital? pregunt Taylor en un suave susurro. Me peg... -contest Marielle mirndole a los ojos sin verle-. Me peg muy fuerte... una y otra vez... Despus creo que dijeron... que no importaba... dijeron que, cuando me ech al agua... -Qu le hizo su marido, Marielle? -Me golpe repetidamente... Dijo que yo haba matado a Andr, que yo haba tenido la culpa... Me peg... pero me lo mereca... y... -Marielle ahog un terrible sollozo y emiti un gemido de dolor casi animal. Perd al hijo que esperaba... Marielle mir de nuevo a Taylor y esta vez l le rode los hombros con su brazo y la atrajo hacia s para que so-llozara contra su hombro, mientras con la otra mano le acariciaba el cabello sin darse cuenta. Oh, Dios mo exclam Taylor comprendindolo todo de pronto-. Estaba usted embarazada... De cinco meses... Una nia... muri aquella noche, el mismo da que Andr. Marielle permaneci largo rato llorando en silencio mientras John la estrechaba en sus brazos. Lo siento... Siento en el alma lo que le ocurri... y siento tener que obligarla a pasar por este trance. Pero no tena ms remedio que hacerlo. Tena que averiguar el secreto que ella ocultaba. Lo haba adivinado en sus ojos, pero jams hubiera podido imaginar que pudiera ser algo tan trgico. -No se preocupe, estoy bien -dijo Marielle. Por una parte, era verdad, pero por otra no. Haba recordado de pronto la desaparicin de Teddy... y aquella circunstancia, aadida a las dems, era demasiado. Por eso John Taylor tena que localizar al nio. Estuve mal mucho tiempo... creo que fue un agotamiento nervioso o algo ms grave. Charles tampoco estuvo bien. Aquella noche me lo tuvieron que arrancar de encima a la fuerza, y despus me dijeron que se vino abajo durante el entierro. No lo s... A m no me dejaron ir. Estuve-ingresada puna clnica privada de Villars durante veintisis me-,. romanticasdescargas.blogspot.com Charles corri con todos los gastos, pero yo no le . Al final, le permitieron ir a verme antes de darme de . y entonces me pidi que volviera con l, pero yo poda. Ambos sabamos que yo haba matado a ttcstro hijo y puede que tambin a la que vena de calino. No slo haba dejado que se ahogara Andr, sino je me haba lanzado al agua helada y haba matado a la ia. *-Y qu otra cosa hubiera podido hacer usted? Dejar |e se ahogara? -No, hice lo que tena que hacer, pero tard dos aos _ comprenderlo y he tardado otros seis en aprender a pistirlo. Creo que... Marielle rompi nuevamente a __ con ms fuerza que antes. Cuando Teddy naci, _^s que Dios haba decidido perdonarme. Me cost icho quedarme embarazada y pens que era un caso. -Eso es una locura. Bastante castigo tuvo ya. Qu hami hecho para merecerlo? |Marielle mir con tristeza al hombre al que acababa : hacer partcipe de su vida. -Durante mucho tiempo he tratado de averiguarlo. ITaylor le volvi a acariciar la mano y escanci un co de brandy en la taza en la que ella acababa de to-rse el t, sirvindose a su vez un trago de una de las ..ellas de Malcom sin poder creer que ella jams le hu-|iera contado nada a su marido. Qu carga tan pesada ba tenido que soportar; no era de extraar que supera jaquecas. JvY el encuentro en la iglesia? -pregunt, a pesar de l$ue ahora ya imaginaba lo que habra ocurrido. Era el aniversario de... la muerte de los nios. Siemre voy a la iglesia y enciendo velas por ellos y por mis idres. De repente, apareci Charles como una visin. Taylor se pregunto si habra sido una visin agradable. Se senta fascinado por ella y le pareca asombroso que hubiera sobrevivido a semejante dolor. Era mucho ms fuerte y mucho ms profunda de lo que pareca. -Sigue enamorada de l? pregunt. -S, supongo que una parte de m siempre lo estar. Haba sido tan honrada y sincera con l que Taylor experiment un hormigueo en la piel al pensar en la acusacin del chfer, segn la cual ella tena un amigo. Pero esa parte de mi vida ya termin -aadi Marie-lle como si lo creyera sinceramente. Eso es lo que l quera? Que usted regresara junto a l? No lo s. Slo le vi un momento en San Patricio y estbamos los dos muy afligidos. Me repiti una y otra vez que yo no haba tenido la culpa, pero yo s que siempre lo ha credo. Me acus de haber asesinado a nuestro hijo, de ser negligente... Marielle volvi a apartar la vista, y esta vez l la oblig a tomar un sorbo de brandy. Y era verdad. Yo tena entonces veintin aos y comet un romanticasdescargas.blogspot.com terrible error. Me detuve a hablar con aquella mujer slo un momento y se me escap... Me sorprende que Charles est dispuesto a perdonrmelo todo, teniendo en cuenta lo que entonces pensaba de m. Est segura de que la ha perdonado? Marielle mir fijamente a Taylor. sa era la gran in-cgnita. No lo s. El viernes, cuando le vi en San Patricio, pens que s. Le dije que me haba vuelto a casar y creo que se sorprendi, y probablemente no le gust, aunque pareci aceptarlo. En cambio, al da siguiente, cuando le encontr en el parque... se puso furioso al ver a Teddy y le dio rabia que yo tuviera otro hijo y l no tuviera ninguno. Me dijo que no lo mereca, y tuve la impresin de iie me amenazaba, pero creo que no fueron ms que labras. Me dijo que me arrebatara al nio para obli-rme a regresar a su lado. |sjohn Taylor acababa de escuchar la msica que espera-i y ahora ya estaba casi seguro de que tenan al hombre, i nico que haba que hacer era encontrarle. Se alegra-de que Marielle hubiera confiado en l. Con un co de suerte, encontraran al nio, pondran al ex maldo entre rejas y podran olvidarse de l. Taylor se com-deca de los sufrimientos de Marielle, pero mucho |enos de los de Charles, el cual le haba pegado una pa-a su mujer en el hospital estando ella embarazada y, v^ lugar de consolarla, la haba acusado de asesinar a sus |jos y la haba abandonado un par de aos en una clni-dejndola soportar a ella sola el peso del remordi-|iento y la pena de la muerte de su hijo. En su opinin, uel hombre se mereca un castigo. -Cree usted que hablaba en serio cuando dijo esas sas? -pregunt Taylor. r-No lo s y no puedo asegurarlo. No me lo imagino sando dao a nadie y tanto menos a un nio. Pero no hasta qu extremo puede estar enojado. Por eso no ...: atreva a decirle a usted lo que haba ocurrido. |A1 final, haba sido una suerte que el chfer la hubiera fcusado de tener un amigo. | Ya eran las seis de la madrugada y no se haba produci-ninguna novedad sobre Teddy, pero con la informa-n que Marielle acababa de facilitarle llegara muy lejos, ylor anot cuidadosamente el nombre y la direccin Charles y prometi mantener una discreta charla con I antes de dos horas. Si su coartada fuera segura y l yera en sus palabras, la cuestin de Charles Delauney fledara cerrada y ya no se hablara ms del asunto. >, en caso contrario, Taylor empezara a actuar. En su aero interno, esperaba descubrir algo. Estaba claro que aquel sujeto era un insensato y la haba amenazado. Caba la posibilidad de que se hubiera llevado al nio como venganza por los hijos que haba perdido, y de cuya muerte romanticasdescargas.blogspot.com culpaba a Marielle, o simplemente como medio de atraerla de nuevo a su lado. Pero Taylor haba prometido no decir nada a la prensa ni al FBI ni a Malcom hasta que hubiera hablado con Charles Delauney. Era lo mejor que poda hacer por ella y Marielle se lo agradeca. Ya eran casi las siete cuando abandonaron el estudio y se dirigieron al vestbulo, donde todava se pasaron un buen rato conversando. Taylor hubiera querido prometerle que encontrara a Teddy. Era lo menos que se mereca, pues le daba la impresin de que su matrimonio con Malcom Patterson no era ms que un arreglo. Marielle slo tena a Teddy, y ste haba desaparecido. Adoraba a su hijo y estaba claro que jams regresara junto a Charles, con muy buen criterio, por cierto, segn Taylor, pero no tena a nadie que pudiera ayudarla. Pareca increble que el nio hubiera desaparecido a medianoche sin dejar ninguna huella. Lo haban sacado de la cama con su pijama rojo... y se lo haban llevado. su prolongada conversacin con John Taylor, Maulle vag por la casa como un fantasma. En un primer amento, se dirigi a su habitacin, pero no lo pudo sistir. Las paredes parecan cercarla y casi no poda res-r. Sin darse cuenta, sus pies la condujeron de nuevo |dormitorio de Teddy Era el nico lugar donde quera ar, la nica estancia donde poda sentir su presencia, i algo imposible de creer... y de comprender. Quin haberlo hecho y por qu? Estaba clarsimo que lo jran hecho por dinero. Ya se haban instalado en la osa unas lneas telefnicas adicionales y haba agentes |e la polica por todas partes. Esperaban una llamada o i nota de rescate y ya estaban estudiando los peridics de la maana en busca de algn mensaje de los se-aestradores. Se estaban utilizando los mtodos hbiles y algunos hombres del FBI aguardaban la llegada Malcom para hablar con l. Pero Marielle se senta ampletamente intil en aquellos momentos, pues no da hacer nada como no fuera rezar para que su hijo uviera vivo. Se arrodill junto a su cama e inclin la eza, recordando que horas antes ella misma lo haba |fcostado con el pijama rojo que tena un cuello azul borlo. Se lo haba confeccionado la seorita Griffin y aho-t ella se preguntaba si el nio tendra fro o estara asus-io... si seran amables con l y si le habran dado de comer. Mientras permaneca arrodillada all, sinti que no poda soportar su ausencia. Oy un ruido a su espalda y, al volverse, vio a la seorita GrifEn todava muy plida, pero ya vestida con su uniforme almidonado, mirndola con simpata por primera vez en muchos aos. Necesitaba decir algo, pero, como a Marielle, le faltaban las palabras. -Yo... -Le temblaron los labios, y apart la mirada sin poder resistir la contemplacin del angustiado rostro de la joven madre, en el que pareca reflejarse la angustia que ella misma senta. Lo siento... hubiera tenido que... romanticasdescargas.blogspot.com hubiera tenido que or... -La niera estall en sollozos mientras pronunciaba las palabras que tanto la atormen-taban. Hubiera tenido que impedirlo. Usted no poda saber nada... y ellos eran varios. --Perfectamente equipados para el trabajo, con cuerdas y cloroformo, y puede que incluso con armas de fuego. No tiene que reprocharse nada -aadi Marielle levantndose muy despacio para rodear a la niera con sus brazos. A pesar de su dolor, abraz a la seorita GrifEn como si fuera una chiquilla que necesitara consuelo. La niera se avergonz, recordando lo dura que siempre haba sido con ella. Ahora comprenda que no era tan dbil, insensata y superficial como pareca, sino que posea una silenciosa fuerza capaz no slo de sostenerla a ella, sino tambin a cuantos la rodeaban. Ambas mujeres permanecieron abrazadas largo rato en silencio. Despus Marielle volvi a bajar. Desde la esca-lera oy unos gritos confusos y comprendi que fuera haba unos reporteros que estaban tratando de superar la barrera policial y entrar en la casa, aprovechando que alguien haba abierto la puerta principal. Ya est aqu! -oy que gritaba un agente, y entonces se pregunt quin sera, y rez para que fuera alguien i pudiera ayudarla. Se asom por la barandilla y vio que , Malcom. Estaba en casa, plido y aristocrtico, vesti-I con abrigo negro, traje oscuro y sombrero. Su marido Iji los peldaos y, a medio camino, se reuni con ella, ava descalza y en bata. Le abri los brazos y perma-ci un buen rato estrechndola sin decir nada hasta jt, al final, subi con ella a su dormitorio. lrCmo ha podido ocurrir, Marielle? le pregunt i vez all-. Cmo es posible que hayan podido entrar tanta facilidad? Dnde estaba Haverford? Dnde pba.n las criadas? Dnde estaba la seorita Griffin? Era como si esperara que Marielle defendiera la inte-ad de su hijo y de su casa y ella le hubiera fallado, ojos estaban llenos de reproche y dolor y su mirada pjttraves como una espada. No poda darle ninguna usa ni explicacin. Ni siquiera se las poda dar a s No poda comprender lo que haba ocurrido, lo s... yo tampoco lo entiendo... o un ruido entras hablaba contigo, pero no pens que tuviera im-ancia... no se me ocurri que hubiera alguien en la i aparte de la servidumbre, quiero decir... ni siquiera . que Edith haba salido... sta le haba devuelto el vestido sucio, manchado de L y oliendo a humo de cigarrillos y a whisky barato, el vestido le daba igual. Slo le importaba su hijo. -Hubiera tenido que contratar un servicio de vigilan-i dijo Malcom contemplando la afligida expresin de p rostro-. Nunca pens... siempre consider que eras exagerada con tu obsesin por el caso Lindbergh... . lien hubiera podido imaginar que tenas razn? |Malcom estaba destrozado. Su romanticasdescargas.blogspot.com nico hijo haba desa-ecido y con l su esperanza y su felicidad. Marielle le r, temiendo que no pudiera resistir el dolor, y se sin-> culpable de lo ocurrido. Y, sin embargo, ella no tena culpa... no la tena en absoluto... o tal vez s? Todo era tan confuso como la primera vez. No saba quin tena la culpa ni por qu. El nio se haba ahogado porque se le haba escapado de la mano. Por qu haba conseguido ella salvar a las dos niitas y no a su propio hijo? Haba matado a la nia por haberse arrojado al agua en su intento de rescatar a Andr... o haba perdido a su hija a causa de los golpes que le haba propinado Charles? Y ahora, tena ella la culpa de lo que haba pasado... la tena su marido... la tena otra persona? Se pas las manos por el desgreado cabello y Malcom pens para sus adentros que tena pinta de loca. Tendras que vestirte le dijo, dejndose caer pesadamente en un silln-, hay policas por todas partes y fuera se amontonan los reporteros. Durante unos cuantos das tendremos que salir por el jardn. La polica dice que no ha habido ninguna peticin de rescate. Ya he llamado al banco y tienen preparados billetes marcados por si recibimos una llamada o una nota. De pronto, Marielle se alegr de que Malcom estuviera en casa. El se encargara de resolverlo todo. Obligara a los secuestradores a devolverles a Teddy. Le mir, pensando ms que nunca que lo haba defraudado, cosa que l jams le haba hecho a ella. Jams la haba decepcionado. Jams. Ni una sola vez en todos los aos que llevaban juntos. Lo siento muchsimo, Malcom... no s qu decir... El asinti con la cabeza sin decirle que ella no tena la culpa. Entonces Marielle comprendi que la culpaba de lo ocurrido. Malcom se levant muy despacio y, mientras se acercaba a la ventana para contemplar el jardn donde Teddy sola jugar, Marielle vio que estaba llorando, pero no se atrevi a consolarlo ni a decirle nada. Si le echaba la culpa por no haber vigilado suficientemente a Teddy, qu hubiera podido decirle para consolarlo? Le mir con impotencia y empez a sentir una conocida ada en la cabeza y, por un instante, estuvo a punto |, desmayarse. l se volvi a mirarla e inmediatamente jnoci los signos. Tena un aspecto horrible, pero no iaba. l tambin se encontraba muy mal. Ests plida, Marielle? Te duele la cabeza? o minti Marielle. No quera que nadie viera lo wl, asustada, vulnerable y destrozada que estaba. Tena : ser fuerte por Teddy y por todos. Trat de conservar equilibrio mientras luchaba contra una oleada de nu--. Estoy bien. Me voy a vestir. lubiera tenido que irse a la cama, pero saba que no siera podido dormir. Y adems, no hubiera podido >rtar las romanticasdescargas.blogspot.com pesadillas. $Voy a hablar con los hombres del FBI -dijo Malcom. labia llamado a algunos contactos de Washington y >s le haban prometido llamar al director J. Edgar jover, quien le haba facilitado una escolta que le rmiti regresar a casa a toda velocidad con su Fran-Twelve. El embajador de Alemania tambin haba foneado para expresarle su consternacin por lo irrido. sido muy amables dijo Marielle en un susurro, itndose si el agente Taylor le revelara a Malcom ^conversacin sobre Charles. I Sin embargo, si serva para encontrar a Teddy, lo darar bien empleado. Taylor le haba prometido guardar secreto mientras pudiera, pero no en el caso de que diera perjudicar al nio. Estaba dispuesta a sacrificar vida y su matrimonio por Teddy. I Malcom la mir largo rato y, por un instante, se sinti lpable. ' No quiero reprocharte nada, Marielle... s que t no es la culpa. Pero no comprendo cmo ha podido irrir. >Haba perdido al amor de su vida y pareca un rnoritl bundo, pero ella estaba en las mismas condiciones y no poda ayudarle. -Yo tampoco lo entiendo -dijo Marielle en voz baja. En cuanto Malcom abandon la estancia, se puso un vestido gris de lana de cachemir y unas medias grises de seda, se cepill el cabello, se lav la cara, se calz unos zapatos negros de cocodrilo y rez para que pudiera controlar su jaqueca. Cuando ms tarde se dirigi a la cocina para encargarle a la cocinera la preparacin de comida para los policas y los agentes del FBI que estaban trabajando en la casa, descubri que Haverford ya se haba encargado de hacerlo. Haba bocadillos, fruta, pasteles y tazas de humeante caf. Al subir arriba, vio que haban instalado un buffet en el comedor, pero que apenas nadie lo haba tocado, pues los hombres estaban muy ocupados y ni siquiera tenan tiempo para comer. -Les puedo ayudar en algo? le pregunt al sargento que estaba al mando. Haba cambiado el turno y O'Connor se haba ido a casa. No reconoca a ninguno de los hombres de la vspera, que seguan registrando la casa en busca de huellas dactilares y esperaban de un momento a otro una llamada de peticin de rescate. Al pasar por delante de la biblioteca, vio que Malcom estaba conversando con dos hombres del FBI. Los agentes le dirigieron una extraa mirada al verla. Qu habran dicho? Qu podan decir? Ella no tena la culpa de que se hubieran llevado a Teddy. Le echaban la culpa por lo de Charles? Se lo habran dicho a Malcom? romanticasdescargas.blogspot.com Cuando regres al saln, experiment un sobresalto al or un barullo tremendo en el exterior. La puerta principal se entreabri unos centmetros, se oyeron unos gritos y, de repente, se vio rodeada por media docena de vociferantes desconocidos mientras los flashes le estallaen la cara y una falange de agentes de la polica se itaba como un escudo para empujar de nuevo a los sores hacia el exterior. Slo se les escap una menu-|pelirroja que luca un ridculo sombrerito negro y un ptido horrendo. Mir a Marielle como si la conociera pintes de que sta pudiera comprender lo que estaba ido empez a bombardearla con sus preguntas. Cmo se encuentra, seora Patterson? Hay alguna icia? Ha sabido algo del pequeo Teddy? Qu sien-estos momentos? Tiene miedo? Cree que el nio sde estar muerto? luces que estallaban en la distancia la cegaban e in-icaban el dolor de su jaqueca. Mientras pugnaba por |arse, una poderosa voz tron a su lado, y unas manos tes la asieron por los hombros. Era John Taylor. pjSaquen a esta mujer de aqu! pelirroja desapareci de golpe, la puerta volvi a se y el guirigay de voces se convirti en un lejano o mientras John Taylor la sostena por el brazo y la ipaaba a un silln del vestbulo. En el momento de l en la casa, algunos reporteros haban consegui-pntroducirse, burlando la vigilancia policial. ldita escoria. La prxima vez, entrar por la cocina, ylor mir a Marielle con visible preocupacin, a pe-|f; de que l apenas se tena en pie de cansancio. Mien-le ofreca un vaso de agua que le haba pedido por a uno de sus hombres, ella le mir sin poder repri-las lgrimas. La clera de Malcom, el miedo que por Teddy y el agotamiento le haban provocado . jaqueca espantosa. La pelirroja le haba hecho unas Bguntas de muy mal gusto. Y si el nio hubiera muer-& IY si lo hubieran matado? Se mora de miedo y sufra ' el dolor de Malcom. Lanz un suspiro y mir a John ylor, avergonzndose de haber perdido la compostura. rPerdone. Por qu? Por ser humana? Esos hijos de puta me atacan los nervios. Taylor la mir a los ojos y baj la voz. Acababa de entrevistarse con Charles Delauney. Hay algn sitio donde podamos hablar a solas? La biblioteca tal vez? Marielle sacudi la cabeza. -Ahora est all mi marido, hablando con dos de sus hombres. Ya s -aadi tras reflexionar un instante. Despus encabez la marcha hacia una pequea sala de msica llena de viejos libros e instrumentos que Bri-gitte utilizaba de vez en cuando como despacho y en la que Malcom guardaba algunos de sus archivos. Haba un escritorio, dos sillones y un pequeo canap en el que Taylor acomod a Marielle, sentndose l en uno de los sillones. Slo la conoca desde la vspera, pero estaba dispuesto a creer en romanticasdescargas.blogspot.com sus palabras y a jugarse la reputacin por ella. Jams haba visto a otro ser humano semejante. Pareca un personaje sacado de un libro o de un sueo, y posea una fuerza interior y unos ideales que l jams haba observado en las personas de carne y hueso, por lo menos en las que l conoca. Y, sin embargo, era al mismo tiempo una joven extraordinariamente atractiva. Taylor no haba conseguido sacar nada en claro acerca de los dos hombres de su vida. Delauney le haba parecido un nio rico tremendamente mimado e indolente, que haba sufrido desengaos polticos y todava estaba llorando por lo que le haba ocurrido casi diez aos atrs y por el hecho de que ella no hubiera querido regresar a su lado despus de la tremenda paliza que l le haba propinado. No crea que Malcom le fuera muy til. Slo le conoca a travs de la prensa y siempre le haba parecido un hombre muy fro y orgulloso. Ocurre algo? pregunt Marielle temiendo que hubiera sucedido alguna desgracia todava peor. Se ha sabido alguna cosa? Sus grandes ojos miraron a Taylor, repentinamente stados, pero ste sacudi la cabeza y se apresur a aquilizarla. sobre Teddy. -Tena la sensacin de haber apartido con ella los secretos de toda una vida y deba protegerla por todos los medios a su alcance. Ha-| sufrido muchas penalidades, haba confiado en l y quera traicionarla. Pero tampoco quera poner en la vida del nio y estaba preocupado-. Me he ado tres horas hablando con Charles Delauney. larielle le mir con inquietud, preguntndose qu le bra dicho Charles. |rLe ha dicho usted lo que yo le he contado? S. Dice que lamenta haber reaccionado de aquella |bera despus de lo que ocurri, pero tambin dice TJ, cuando la vio el otro da con Teddy en el parque, M estaba bebido de la vspera y no recuerda muy bien fique dijo, aunque probablemente no debieron de ser muy agradables, si bien insiste en afirmar que no . la menor intencin de causar ningn dao y nunca a capaz de hacerle nada malo a Teddy. |*jY usted le cree? arielle mir al agente a los ojos. Necesitaba saber la i. Estaba dispuesta a creerle y a confiar en l. Le eca un hombre esencialmente honrado e intua que i la traicionara. Todava recordaba cmo la haba con-io y abrazado la vspera mientras ella lloraba por IrAh est el problema. -Taylor sacudi la cabeza y se lin en su asiento-. No le creo. Pero tampoco le creo if$)az de causarle el menor dao al nio como en el caso adbergh. Me he dado cuenta de que es un joven mal-ado, dispuesto a hacer lo que sea con tal de conseguir |t;que quiere... utilizando amenazas, coacciones... y co-i peores. Le creo capaz de llevarse a Teddy para atraerla a usted e incluso es posible que eso no le parezca una actuacin incorrecta. No estoy seguro. Ni siquiera s muy romanticasdescargas.blogspot.com bien lo que pienso. Pero le puedo decir que no me acabo de creer lo que dice. No me ha convencido demasiado cuando ha tratado de justificar sus amenazas con la excusa de que estaba bebido. Tena mirada de loco, iba desgreado y sin afeitar y el aliento le apestaba a alcohol. Su aspecto era el propio de un individuo disoluto al que no le han salido demasiado bien las cosas y que precisamente por eso est dispuesto a cometer toda suerte de disparates en nombre de la justicia. A fin de cuentas, estaba metido en una guerra que no le iba ni le vena por el puro placer de matar, o eso por lo menos le pareca a Taylor, el cual no entenda de causas polticas, guerras justas, encierros en Espaa o agresiones a la propia esposa embarazada tras haber perdido a un hijito. l no entenda a aquella gente. l slo entenda y se preocupaba por Marielle y slo Dios saba por qu deseaba ayudarla. Me preocupa este individuo y quiero que usted lo sepa. Lo cual significa que lo vamos a someter a vigilancia y puede que registremos su casa. Pero tambin significa que, a lo mejor, no podr guardar su secreto, y se lo quiero decir por si usted considera conveniente hablar con su marido antes de que se entere por otro medio. Marielle agradeci la advertencia y la posibilidad de poder decrselo a Malcom ella misma. Taylor era tan honrado como ella ya supona. Trat de sonrer, pero le dola tanto la cabeza que no pudo. Se encuentra mal? le pregunt Taylor al ver su repentina mueca de dolor. No, estoy bien. Las palabras ya no significaban nada, pero eran lo que se esperaba de ella. era mejor que descanse un poco. De lo contrario, se Jr abajo en el momento en que ms la necesitemos, larielle asinti con la cabeza, pero no crea que pura volver a dormir nunca ms... hasta que no le de-rieran a Teddy. O acaso tendra que vivir sin l? No a tocarle ni sostenerle en sus brazos ni saber dnde i.a o si estaba a salvo, si le cuidaban bien... De pron-jansi aspirar el perfume de su piel y su cabello... or isa... sentir sus bracitos alrededor de su cuello y ver la ce mirada de sus ojos. Cmo podra sobrevivir sin l -,ia que lo encontraran? Estuvo a punto de desmayarse pslo pensarlo. De repente, sinti en su brazo una te mano que pareci arrancarla de sus terrores, juante, Marielle...; lo vamos a encontrar, asinti en silencio y se levant, sabiendo que no ms remedio que decirle a Malcom unas cosas p/ graves. jfLe va usted a decir algo a mi marido sobre Charles? egunt. staba inquieta, pero no preocupada. Si se lo tena que se romanticasdescargas.blogspot.com lo dira. As de sencillo. No se poda ocultar L que pudiera perjudicar a Teddy. x voy a decir que, como otras muchas personas en momento, Charles Delauney es un posible sospe-.o. No estoy seguro de que pueda haber hecho algo, a le digo ya de entrada que el chico no me gusta. No gustan las amenazas que le lanz ni la idea de que ; enojado porque usted tiene un hijo y l no lo tiene. JO que, a su insensata manera, la sigue queriendo. Ce que desea que vuelva con l y considera que el hecho de que l lo quiera es razn suficiente para J usted corra a su lado. IyTaylor no le refiri a Marielle lo que Charles le haba mentado a propsito de su matrimonio con Malcom. de era una farsa y una impostura y que todo el mundo en la ciudad saba que l tena otras mujeres, que la gente comentaba que ella viva como una monja y que eso a Malcom le importaba un bledo. Por todo ello, Charles Delauney consideraba que haba motivos ms que suficientes para que ella abandonara a su marido. Haba dicho tambin que, a su juicio, Marielle no amaba a Malcom y se haba casado con l porque no tena a nadie en la vida, estaba atemorizada y se senta muy dbil tras su paso por la clnica de Suiza, y que todas esas circunstancias la haban inducido a buscarse un padre en lugar de un marido. Sin embargo, tras haber visto su cara de loco, Taylor comprenda muy bien que Marielle se hubiera casado con Malcom Patterson, por ms que, a los dieciocho aos, se hubiera sentido atrada por el joven, apuesto y romntico Charles Delauney. Sin embargo, los hombres como l tambin podan ser peligrosos... cometer locuras... pegar a sus mujeres... o proferir terribles amenazas y acusaciones. Pero eran tambin capaces de secuestrar a los hijos de los dems? sa era la gran, incgnita. Taylor no conoca la respuesta, pero de una cosa estaba seguro. En caso de que lo hubiera hecho Charles, el mvil no habra sido el dinero. Puede que por eso no se hubiera recibido ninguna nota de rescate. Charles poda haberse limitado a contratar a unos hombres para que secuestraran al nio y lo escondieran. Pero qu hara con l una vez lo tuviera en su poder? John Taylor se levant para salir con Marielle de la es-tancia. Ella le dio una vez ms las gracias por haberla avisado de lo que iba a decir a Malcom y, en el ltimo momento, se volvi a mirarle con el ceo fruncido. -Le cree usted realmente capaz de haber hecho una cosa as? Me refiero a Charles. Le pareca imposible. Siempre haba sido atolondrado y rebelde, pero no hasta aquel extremo... no poda creer se hubiera llevado a Teddy. Tanto la odiaba? Le eos-imaginarlo. -No lo s -contest Taylor con sinceridad-. Ojal sula respuesta. larielle asinti con la cabeza y regres al caos del sa-1. All vio a Malcom flanqueado por dos hombres del l y se romanticasdescargas.blogspot.com acerc a l para presentarle a Taylor. ^-Estaba deseando conocerle musit Malcom con el impasible. -He hablado con algunas personas acerca del caso lijo Taylor, guardndose de mirar a Marielle. ver a Malcom, las opiniones de Delauney no le pa-eron totalmente desacertadas. Aquel hombre no pa-z sentir el menor afecto por Marielle. Slo se preo-aba por su propio dolor ante la prdida de su nico y, en lugar de pedir ayuda a John, le exiga que en-itrara al nio. -Estamos preparados para una posible peticin de res-s, seor contest Taylor con un respeto que no sen-1 tras haber llegado a la conclusin de que Malcom no |;gustaba. |'*-Yo tambin lo estoy dijo Malcom. El Departa-ito del Tesoro nos enviar esta misma maana unos letes marcados. -Eso habr que hacerlo con mucho cuidado. Haba un desastre en el caso de Lindbergh y John no queque nada fallara esta vez-. Quisiera hablar con usted tarde, si tiene tiempo. |Taylor quera averiguar si Malcom sospechaba o tena piedo de alguien. Y, tal como hiciera con Marielle, de-aba verle a solas, pero tambin darle tiempo a Marielle que le hablara a su marido de Charles Delauney. Podemos hablar ahora mismo dijo Malcom frun-endo el ceo, rHaba dormido en el coche durante el viaje por carretera desde Washington y estaba ms descansado que Ma-rielle y John Taylor. -Lamento decirle que primero tengo que resolver otras cuestiones. Taylor quera regresar a su despacho, ducharse y afeitarse, tomarse otro caf y reflexionar un poco sobre lo que estaban haciendo. No tenan ninguna pista. Slo tenan a Charles y la confesin que les haba hecho aquella maana el chfer, segn la cual alguien le haba llamado unas semanas atrs ofrecindole cien dlares para que saliera con Edith aquella noche. El chfer pens que haba sido una suerte, pues ambos tenan previsto de todos modos asistir al baile navideo del Crculo Irlands del Bronx. Una semana atrs, haba recibido los cien dlares en un sencillo sobre que despus tir, y se gast el dinero sin pensar en nada ms. No reconoci la voz que le habl por telfono. Slo recordaba que tena acento, pero no saba si ingls o alemn. Insisti una y otra vez en que no lo recordaba. Sin embargo, aunque Delauney se hubiera llevado al nio, el trabajo no lo habra llevado a cabo l personalmente, sino que se lo habra encomendado a otras personas. Y adems, una semana atrs an no haba visto a Marielle y no saba que sta tuviera un hijo... o s? Habra sido un plan perfectamente organizado? La habra estado vigilando durante varias semanas o varios meses? Habra recibido noticias sobre ella en Europa? Se habra pasado varios aos planificando la venganza? No saba nada romanticasdescargas.blogspot.com porque apenas disponan de datos y era todava muy pronto. Pero por qu el chfer no haba sospechado nada al recibir la llamada? Hubiera podido ser alguien que quisiera cometer un robo o perpetrar un ataque contra Malcom o Marielle. Sin embargo, John Taylor saba muy bien que al chfer le impor-taban un bledo sus seores. Malcom pareci molestarse por el hecho de que Tay no pudiera hablar con l enseguida, y para que ste ptiprendiera con quin estaba tratando, volvi a menguarle su viaje a Washington. Pero Taylor ya lo haba aprendido todo perfectamente. El mensaje era: hazlo ^n y hazlo ahora tal como yo mando, si no quieres arre-jjltirte. Sin embargo, Taylor no era un hombre que se t intimidar y no estaba dispuesto a permitir que Mali lo avasallara. [p-Nos veremos esta tarde, seor. Le parece bien a las o? le parece muy bien. Supongo que sus hombres sa-dnde localizarle en -caso de que se reciba alguna .ada antes de esa hora, verdad? je un ligero bofetn en pleno rostro, una alusin a su andono del deber. Por supuesto que s. Muy bien pues. Por cierto, no se puede hacer nada Jitra esos buitres que tenemos delante de la puerta? p"Me temo que no. Todos creen que estn defendien-a primera enmienda a la Constitucin. Los podemos atener un poco a raya y alejarlos de la casa. Les dir a i hombres que se encarguen de ello. 2uide de que lo hagan -dijo Malcom en lugar de dar-5 gracias. En cuanto Taylor se retir, Malcom mir a ~,.aujer y le dijo en voz baja: No me gusta ese tipo. p-Pues es muy simptico. Anoche estuvo muy amable pntest Marielle sin entrar en detalles. ausencia de su marido, el agente le haba causado _ agradable impresin. JpPreferira que encontrara a nuestro hijo. Procura rerlo, Marielle. omo si ella pudiera olvidarlo. Marielle se pregunt f qu era tan cruel. Saba que estaba disgustado y que cierto modo le echaba la culpa de lo ocurrido. O so eran simples figuraciones suyas? Sentira remordimiento, tal como los haba sentido por Andr y la hijita que esperaba? Siempre iba a tener ella la culpa de todo? sa era la causa de sus jaquecas, la terrible impotencia que senta cuando fallaban las cosas y ella no poda cambiarlas. Pero ahora no tena tiempo de pensar en todo eso, no poda entretenerse pensando en lo que le haba ocurrido a Teddy. Tena que ser fuerte. Y saba que, antes de que John Taylor regresara aquella tarde, tendra que hablar con Malcom. Podramos subir arriba un ratito? le pregunt muy nerviosa a su marido. Este la mir con extraeza, como si le hubiera propuesto irse a la cama y l no pudiera creerlo-. Tengo que hablar contigo. -No es el momento -contest Malcom, tratando de quitrsela romanticasdescargas.blogspot.com de encima, pues quera devolverle la llamada al embajador de Alemania. Se senta muy honrado de que lo hubiera llamado. S lo es, Malcom. Es algo muy importante. No puedes esperar un poco? Por la expresin de sus ojos, Malcom comprendi que hablaba en serio y se sorprendi un poco. Para ser una mujer a la que solan temblarle las rodillas cada vez que la vida le planteaba la ms mnima dificultad, estaba resistiendo muy bien la situacin. Tena el rostro muy plido y se la vea cansada, por supuesto, pero se comportaba con mucha serenidad y, aparte del temblor de las manos que l haba observado inmediatamente, controlaba muy bien sus emociones. Lo que l no haba visto era la terrible escena en la habitacin del nio aquella misma maana y su desconsolado llanto mientras estrechaba contra su pecho el osito de peluche, y senta un nudo de terror en la garganta al pensar en lo que poda haberle ocurrido a su hijo. Pero se reprima porque saba que tena que hacerlo. De lo contrario, el pnico la hubiera hundido por completo. ||-Malcom, puedes acompaarme arriba un momen-1 repiti Marielle. -Bueno, subo enseguida. jLe esper paseando arriba y abajo por el vestidor. No ba por dnde empezar ni qu decir y se arrepenta de > haberle obligado a escucharla antes de casarse con l, entonces l no haba querido, mientras que ahora _j; tendra ms remedio que hacerlo. Malcom subi media hora ms tarde, cuando ella ya se Ipona a bajar a buscarle. Al final, apareci y se sent I una silla, mirndola con visible irritacin. Bien, Marielle. No s de qu demonios quieres ha-rme ahora. Espero que sea importante y tenga algo _e ver con Teddy. I^Podra tenerlo, pero confo en que no -dijo Marielle, Jibmodndose frente a l en un pequeo canap. Era pinoso que lo sintiera tan lejano a pesar de lo ocurrido, realidad, la distancia que los separaba pareca ms .. ide que nunca. Tiene que ver conmigo y creo que jimportante. Aos atrs, poco antes de casarnos, te dije ie haba ciertas cosas de mi vida que, a lo mejor, no te estaran y t me contestaste que todo el mundo tena Jjtk pasado y que eso careca de importancia. Preferas no iirgar en el pasado, pero yo me senta obligada a decirlo. -Marielle lanz un suspiro y sinti que volva a fal-el aire. Todo aquello le resultaba tan difcil que casi poda respirar. Pero se lo tena que decir. Y esta vez pla tendra que escuchar-. Lo recuerdas? -pregunt en i susurro mientras l se ablandaba por un instante. ,T_ lo mejor, el dolor y el sobresalto de haber perdido a feddy eran tan grandes que l no poda ofrecerle ningn pnsuelo, de la misma manera que ella y Charles no se liban podido consolar el uno al otro nueve aos atrs. romanticasdescargas.blogspot.com II veces, cuando el sufrimiento compartido es demasia-i grande, las personas slo pueden luchar solas. Se pregunt si sera eso lo que les estaba sucediendo ahora. Puede que Malcom no la considerara responsable de lo ocurrido. Pero tena que seguir. -Lo recuerdo -contest Malcom-. Pero eso qu tiene que ver con lo que ahora est pasando? O con Teddy? -pregunt, mirndola con una expresin acusadora a la que ella trat de no prestar atencin. No lo s. No estoy segura. Pero tengo que decirte lo que s. Marielle respir hondo. Mi padre les dijo a sus amigos que yo haba tenido una aventura juvenil y me haba desmandado un poco a los dieciocho aos durante nuestra gira por Europa. Y despus explic que yo haba decidido quedarme a estudiar en Pars. Bueno, pues slo una pequea parte de ello era cierta. Tuve algo ms que una aventura. Me fugu con Charles Delauney. Seguramente conoces a su padre. Malcom asinti en silencio. Le conoca muy bien. Era un viejo muy taimado y antiptico, dueo de una inmensa fortuna. Pero no conoca al hijo. Decan que era un escritor y un renegado de la peor especie, que se haba escapado de casa para combatir en la guerra a los catorce o quince aos y que despus se haba quedado en Europa. El viejo Delauney deca que su hijo era un intil, pero aparte de eso l no saba nada ms. Ahora la confesin de Marielle lo haba dejado de piedra. Me cas con l a los dieciocho aos y, cuando regresamos de la luna de miel, mis padres quisieron anular el matrimonio, pero yo ya estaba embarazada. Ellos regresaron a Estados Unidos y yo me qued en Pars. El matrimonio no se anul y tuvimos un hijo... Marielle tuvo que hacer un esfuerzo para reprimir las lgrimas. A pesar del tiempo transcurrido, el hecho de contar la historia dos veces en un mismo da le resultaba casi insoportable. Pero saba que tena que decrselo. La desaparicin de Teddy haca que todo fuera distinto. Se llamaba adr -aadi, tragando saliva y se pareca un poco a iy, slo que tena el cabello muy negro en lugar de libio como el suyo. ITrat de esbozar una sonrisa, pero Malcom no dijo a. El relato no le haca ninguna gracia y ella saba pte, por su bien, tendra que limitarse a los hechos esletos. No haca falta que su marido supiera lo mucho |ie ella haba amado a Charles ni lo mal que lo pas uido muri Andr. Bastaba con que le contara lo urrido y le dijera que Charles haba perdido los estri-al ver a Teddy. Se lo tena que decir para que no ra que estaba protegiendo a Charles. Al nico a en ella quera proteger en aquellos momentos era a idy. Y, para poder encontrarle, era necesario que jjalcom lo supiera todo. romanticasdescargas.blogspot.com luri cuando tena dos aos... en Suiza. Yo estaba _ vamente embarazada y la nia tambin muri. -Cmo murieron? pregunt Malcom, sintindose r un instante tremendamente incmodo. -Andr se ahog. -Marielle cerr fuertemente los >s para dominar sus sentimientos, pero a diferencia de que haba hecho John Taylor la vspera, Malcom Pat-son no se acerc a ella para consolarla-. Se me escap r. riendo por la superficie del lago... que estaba hela-!.. y cay dentro... con dos nias a las que yo salv, rato de no recordar el glido rostro comprimido con-el suyo mientras ella luchaba por reanimarlo, ni el pfame de la suave piel que tanto amaba... justo como ijde Teddy... si Teddy tambin mora... cmo podra brevivir? Malcom la mir sin decir nada. A l no _r_- salvarle. Estaba debajo de la capa de hielo expli-|& en un susurro, como si el hecho de contarlo repre-titara un esfuerzo semejante al de escalar una montaa medio de una atmsfera cada vez ms enrarecida, res siempre me consider responsable de lo ocurrido. Dijo que yo haba tenido la culpa por no haberle vigilado. Pero es que estaba hablando... con la madre de las dos nias... Ella dijo que yo no haba tenido la culpa, pero yo creo que s. Y Charles tambin lo crey. Aquel da se haba ido a esquiar y, al volver, intent matarme... o puede que no... Puede que el dolor lo hubiera trastornado... Sea como fuere, yo perd a la nia. Seguramente la hubiera perdido de todos modos por haberme arrojado al agua helada para rescatar a Andr, -Malcom asinti con la cabeza, hipnotizado por el horror de aquellas palabras, mientras su rostro palideca intensamente. Charles siempre pens que yo los haba matado a los dos y que yo tena la culpa de que los hubiramos perdido. Y yo... yo... A Marielle se le quebr la voz mientras miraba a Malcom con una angustia y una desesperacin que l jams podra comprender. Sufr una especie de agotamiento nervioso. Y me pas ms de dos aos... en una clnica o sanatorio, o como quieras llamarlo. Tena veintin aos cuando ocurri e intent varias veces quitarme la vida. Haba decidido revelrselo todo, porque ahora Malcom tena derecho a saberlo y no poda haber ningn secreto-. No quera vivir sin Charles y mis nios. Hice todo lo posible por morir, pero ellos hicieron todo lo posible por salvarme. No volv a ver a Charles durante todo aquel tiempo... mejor dicho, le vi slo una vez el primer ao. Fue a verme para comunicarme que mi padre haba muerto pocos meses despus que Andr. Dijeron que el sobresalto del crash de la Bolsa lo haba matado, y supongo que es cierto... No me dijeron que mi madre se haba suicidado seis meses ms tarde. Supongo que, sin pap y sin m... -Su voz se perdi, pero Malcom comprendi lo que haba querido decir. Tardaron un ao en decrmelo, cuando yo ya estaba un poco mejor. Al final, me romanticasdescargas.blogspot.com dieron de alta, diciendo que ya poda marcharme y que tena que regresar al mundo y prender a vivir con lo que haba ocurrido. Dijeron que ^i no haba tenido la culpa y no era responsable y que, I Charles lo crea, peor para l. -Respir hondo y mir travs de la ventana con expresin un poco ms tranquila. Fue a verme una vez antes de que yo saliera y me lijo que lo senta mucho, que estaba loco de dolor, y gjue yo no haba tenido la culpa y l no haba hablado en rio. Pero yo vi en su mirada que me segua conside-jido culpable de haber matado a sus hijos. Le segua meriendo aadi con toda sinceridad-, pero saba que, 1 me hubiera quedado con l, siempre me hubiera sen-Ido culpable. No poda volver junto a l. Tena que es-_ sola. Abandon la clnica, regres a Estados Unidos y ajamas le volv a ver. Entonces te conoc y t fuiste luy bueno conmigo. Me ofreciste un trabajo y me Ueste de atenciones. Cuidaste de m y fuiste siempre able y considerado. Nos casamos a pesar de que yo j quera volver a casarme. Pensaba que no hubiera sido sto... Tena un peso demasiado grande en la concien-rl. Pareci que a ti no te importaba... y... -De repente, fe avergonz. No tena a nadie en el mundo... y a veces iita miedo. T me hiciste sentir segura... Pens que odra ser buena contigo... y hacerte feliz. -Las lgrimas Jdaron por sus mejillas al recordar el da en que haba n&cido Teddy. Tuve una inmensa alegra cuando naci rddyI'Yo tambin dijo Malcom con la voz entrecortada isr la emocin. Slo he vivido para l. Siempre pens ae haba un pequeo misterio en tu pasado, Marielle, |ero jams sospech que fuera algo tan atroz. YLo s dijo Marielle mirndole con inquietud, por quera decrtelo antes de que te casaras conmigo, > t no me quisiste escuchar. Jams haba vuelto a ver I Charles desde que regres a Estados Unidos. Jams le >lv a ver hasta el viernes pasado. Nos tropezamos por casualidad en la catedral de San Patricio. Haba ido a en-cender unas velas por los nios y por mis padres. Era el aniversario de la muerte de nuestros hijos explic, ha-ciendo un esfuerzo por pronunciar la palabra que tanto aborreca y le vi all. Me dijo que haba venido a Nueva York para ver a su padre. Y qu otra cosa te dijo? pregunt Malcom con repentino inters. Quera volverme a ver y yo le dije que no poda. -Por qu no? Malcom la estaba aguijoneando, y a ella le doli que lo hiciera. -Porque te quiero y estamos casados. Por Teddy. Y entonces l se enfad? pregunt Malcom, casi esperanzado. -No, entonces no... Los dos estbamos muy tristes. Es un da terrible cada ao. Te llam despus? romanticasdescargas.blogspot.com No, me lo encontr al da siguiente en el parque con Teddy, junto al estanque de las barcas. Creo que haba bebido o que todava le duraba la borrachera de la vspera. Estaba como loco y se puso furioso al ver que tenamos un hijo... -confes Marielle. Era el punto esencial de toda la historia. Y qu dijo? Le hizo algn dao al nio? pregunt M ilcom, horrorizado ante lo que acababa de or. -Por supuesto que no. No le creo capaz, y yo jams se lo hubiera permitido. Marielle respir hondo. Pero se enfad muchsimo e incluso me amenaz. Dijo que no mereca tener una segunda oportunidad. Y me dijo no s qu tonteras de que se llevara a Teddy para obligarme a regresar junto a l. Pero yo estoy segura de que no hablaba en serio, Malcom. Aun as, me ha parecido que tenas que saberlo. La polica me pregunt si alguien me haba amenazado o tena alguna razn para ar enojado conmigo y, por el bien de Teddy, se lo |Malcom se sorprendi de que Marielle no hubiera ,itado de proteger a Charles Delauney, y adivin por la lirada de sus ojos que todava le amaba profundamente. !*-Y todo eso se lo has dicho a la polica? le pregunt. -S contest Marielle, asintiendo lentamente con la ibeza. |Ya no senta vergenza. Era doloroso, pero ella no ter. la culpa. Al final, haba conseguido aceptarlo. grrUna historia deliciosa. Ya me imagino lo divertido .: ser leerla en los peridicos. -El seor Taylor me ha prometido hacer todo lo posi-: por mantenerla en un plano confidencial. Pero ya ha i a ver a Charles. jfrVeo que ests muy bien informada sobre las investi-ciones. larielle prefiri no responder al comentario. |-Quera decrtelo yo misma porque creo que tienes echo a saberlo. Malcom se levant con una expresin profundamente rbada y por un instante Marielle se pregunt si estara , ojado con ella. p-Parece ser que tus contactos con Delauney han pues-jji-en peligro a nuestro hijo, Marielle. Se te ha ocurrido asarlo? )tra vez la culpa... y la responsabilidad... Por qu te-i que ser siempre ella la culpable? Por qu su vida, sus ares o su estupidez eran siempre motivo de dolor para dems? -S, lo he pensado. Pero yo no tena la menor inten-Sn de reunirme con l. Ocurri sin ms. ^Ests segura? Ests segura de que Delauney no te ha io siguiendo y no te esperaba en la iglesia? | Se llev una sorpresa tan grande como yo. Y el estanque de las barcas se encuentra a un tiro de piedra de la casa de su padre. -Pues entonces no hubieras tenido que ir -dijo Malcom, hacindole un claro reproche. No hubieras tenido que hacer nada que pusiera en peligro la vida de mi hijo. -No el hijo romanticasdescargas.blogspot.com de ambos, sino el suyo. Dados tus antecedentes, me sorprende que lo llevaras al estanque con el tiempo tan desapacible que haca. Era el comentario ms cruel que hubiera podido hacer. Marielle haba tardado muchos aos en superar aquel miedo y, adems, no haba permitido que el nio se acercara al agua. Cmo puedes decir eso? pregunt. Las palabras de Malcom la hirieron profundamente, pero a l le daba igual. -Cmo puedes esperar que te perdone despus de haberme contado esta historia? -dijo Malcom paseando por la estancia. Tuviste relacin con ese hombre tan violento que, segn has dicho t misma, quiso matarte y puede que matara a la hija que esperabas, y te atreves a exponer a mi hijo a este peligro a pesar de que te amenaz con llevrse-lo... Qu esperas de m, Marielle? Dolor por tus hijos muertos? O por mi hijo que ha sido secuestrado? T has trado a este hombre a mi vida, t lo has conducido hasta mi puerta, t llevaste a Teddy al parque y provocaste a ese luntico hasta el punto de inducirle a secuestrar a nuestro hijo, y ahora, qu esperas de m? Que te perdone? -dijo con lgrimas en los ojos y desesperacin en la voz, mien-tras Marielle le miraba llorando desconsoladamente. -No sabemos si l se lo ha llevado -dijo Marielle en tono angustiado. Se lo haba dicho todo y saba que jams la perdonara-. No sabemos nada. Yo slo s que, a lo largo de los aos, te has relacionado con personas que pueden haberle costado la vida a mi nico hijo... y al tercero de los tuyos. -Malcom -dijo Marielle cerrando los ojos como si es-iviera a punto de desmayarse-, cmo puedes decir >? -Porque es cierto -rugi Malcom-, quiz a estas horas ddy ya est muerto y enterrado en una tumba poco efunda que jams encontraremos, o puede que todava \p lo est, pero podra estarlo en cualquier momento. Es : que jams vuelvas a ver a nuestro hijo. -Su atro-juiora voz y sus terribles acusaciones eran la peor de las adulas-. Y lo que t tienes que comprender y decirte Iti misma es que llevaste a Teddy hasta l, provocaste a : hombre y trajiste a Charles Delauney a nuestra vida... vio hiciste, Marielle. rielle emiti un doloroso jadeo, pero no pudo de-jrle que estaba equivocado porque, a lo mejor, era cier-k Seguramente, ella haba tenido la culpa. Mientras le icuchaba, se hundi en un silln, y la jaqueca volvi a iispasarle el cerebro con tal fuerza que poco falt para jie se desplomara en el suelo. Volvi a or las voces, ex-priment el antiguo dolor y oy de nuevo el rumor del ua bajo el hielo. Estaba a punto de perder el sentido ando Malcom abandon la estancia. romanticasdescargas.blogspot.com pareci que haban transcurrido varias horas cuan-k> oy un ruido y, al levantar los ojos, vio a la criadita a Isque los secuestradores haban atado y amordazado la pera. Era Betty, llevndole la ropa limpia. En un inato de devolver un poco de normalidad a la casa, el se-Patterson haba ordenado que todo el mundo vol-al trabajo, a excepcin de Edith y Patrick, quean sido advertidos de que no salieran de la ciudad. I.FBI segua mostrando mucho inters por su historia. ||>-Qu le ocurre, seora Patterson? -pregunt Betty, rriendo a su lado. lMarielle daba la impresin de haberse desmayado, y taba a punto de caer del silln cuando Betty entr en la estancia. El sonido de la voz de la chica le devolvi la conciencia y entonces mir a su alrededor en medio del insoportable dolor, recordando enseguida lo que haba ocurrido y lo que Malcom le haba dicho... ella tena la culpa... ella haba atrado a Charles... y ste se haba llevado a Teddy... Pero de veras se lo haba llevado? Por qu? Tanto la odiaba? Tanto la odiaban todos? Estaba justificado aquel odio...? De pronto pens que ojal hubiera muerto aos atrs... bajo el hielo con sus hijos. Seora Patterson... -Estoy bien... -musit Marielle, tratando de levantarse, alisarse el vestido y pasarse una mano por el cabello mientras la atemorizada muchacha la miraba. Estaba tan plida como una muerta y pareca que estuviera a punto de vomitar. No me encuentro muy bien... me duele un poco la cabeza... pero no tiene importancia... Se encamin muy despacio hacia su dormitorio, seguida de Betty. La chica lo haba pasado muy mal la vspera, pero la polica le haba asegurado que ella no tena la culpa y no hubiera podido hacer nada por impedirlo y que, si lo hubiera intentado, probablemente la hubieran matado. Por consiguiente, ya no se senta culpable, sino afortunada, a diferencia de Marielle, que se senta culpable de todo lo que haba hecho en su vida a lo largo de nueve aos y casi no poda soportar el peso del remordimiento. Quiere una toallita mojada? No... no... muchas gracias... me tender un ratito en la cama. -Intent hacerlo, pero entonces la habitacin empez a dar vueltas a su alrededor y le pareci que iba a vomitar. Era como si estuviera borracha, pero mucho peor, porque le dola tremendamente la cabeza-. Hay alguna noticia? -pregunt, incorporndose levemente. |etty sacudi la cabeza y se acerc a la ventana para rrer las cortinas. Cuando la chica se retir, Marielle te-los ojos cerrados a causa del dolor, pero no dorma. iAl bajar, Betty se cruz con John Taylor, quien le pre-t dnde estaba la seora Patterson. La chica contes-que la seora estaba descansando porque le dola mulo la cabeza. romanticasdescargas.blogspot.com -Pues que descanse dijo Taylor. iAntes de reunirse con Malcom, quera asegurarse de le ella le haba hablado a su marido de Charles. Comidi que as haba sido nada ms entrar en la biblio-i. Malcom Patterson le salud con la cara muy seria. -Mi esposa me ha contado todo lo de Charles Delau-le dijo Malcom sin andarse por las ramas. John su-que le habra contado tambin todo lo dems, a sar de que no se le vea muy conmovido-. Es una his-tremenda. Cree que es el hombre que andamos iscando? |Estaba visiblemente preocupado por su hijo y no que-dejar ninguna piedra sin remover, aunque con ello se un escndalo. |Podra ser. No disponemos de ninguna prueba. Tie-una coartada no demasiado buena, pero la hemos P>mprobado. Estuvo bebiendo en un bar de la Tercera snida. Y antes haba estado con unos amigos en el 21. ique supongo que, en caso de que haya sido l, no lo sr hecho personalmente, sino que habr contratado a personas para que lo hagan. pMalcom se haba estado devanando los sesos desde que rielle le contara la historia. |; Si lo ha hecho por venganza, no habr peticin de cate. Y, de momento, no se ha recibido ninguna dijo fon tristeza. | As es. Pero el nio lleva menos de un da desapareci-x Podran ocurrir muchas cosas en las prximas horas. -Quiero que detengan a Delauney -rugi Malcom-. Ahora mismo! Me ha entendido? S, seor -contest John Taylor con la voz muy tensa-. Pero necesitamos alguna prueba y no tenemos ninguna. No hay absolutamente nada, aparte del hecho de que estaba bebido y profiri unas amenazas que, a lo mejor, no tienen el menor significado. Y ha estado casado con su mujer. Malcom le mir enfurecido y molesto por el sesgo que estaba adquiriendo la conversacin. -En tal caso, seor Taylor, creo que lo mejor que puede usted hacer es buscar alguna prueba, no le parece? -Me est usted insinuando que me la invente? -pregunt Taylor con curiosidad. Por muy poderoso, importante, inteligente o presuntamente encantador que fuera aquel hombre, John Taylor sospechaba que, en el fondo, Malcom Patterson era un grandsimo hijo de puta. No le estoy insinuando nada de todo eso. Le digo simplemente que la busque. -Si la hay, la encontrar. Muy bien. Patterson se levant para dar a entender que la conversacin haba terminado, cosa que a Taylor le hubiera hecho gracia de no haberle tenido tanta antipata. Por un instante, el agente del FBI se pregunt si su hostilidad no se debera al hecho de que estaba celoso. romanticasdescargas.blogspot.com Aquel hombre lo tena todo. Dinero, poder y una esposa por la que l hubiera estado dispuesto a dar su brazo derecho. Algo le deca que, para Malcom Patterson, Marielle era la nica de sus posesiones que no le importaba. -Me temo que tendr que hacerle todava unas cuantas preguntas. Faltara ms. .__jlcom volvi a sentarse. Estaba dispuesto a colaborar t hacer cualquier cosa con tal de recuperar a su hijo. -.-Tiene usted algn enemigo? Alguien que le haya (tigido alguna amenaza en el transcurso del ltimo ao, aque sean tonteras que entonces no le parecieran imites, pero que ahora tienen sentido a la luz de lo ha pasado? >Io se me ocurre nada. Me pas toda la noche pensn-durante el viaje desde Washington, pero no se me ___nadie que pueda haber querido causarme dao. rAlguna relacin poltica delicada? Algn antiguo pleado insatisfecho? -Malcom neg con la cabeza. ,^,-ina mujer con la cual usted haya mantenido rela-|nes? Procurar que todo lo que usted me diga no upase los lmites confidenciales -dijo Taylor, hacin-: la misma promesa que a Marielle. Puede que sea .portante. -Se lo agradezco, pero no ser necesario -contest fra-_ente Malcom-. No he tenido relacin con ninguna fpjer aadi casi ofendido por el hecho de que Taylor I lo hubiera insinuado. -Alguna ex esposa que pueda estar resentida porque .ed tiene un hijo con otra despus de tantos aos? -No creo, mi primera mujer est casada con uno de ; mejores pianistas del mundo y vive en Palm Beach, i segunda est casada con el presidente de un banco y Fve en Chicago. Despus, aadi un comentario que a jshn le pareci una grosera, aunque no lo dej traslu--. A diferencia de mi actual mujer, mis ex esposas no jfi personas peligrosas. Puede que Charles Delauney tampoco lo sea dijo laylor, sintindose obligado a defender a Marielle. ! No me importa quin sea, inspector. Yo slo quiero cuperar a mi hijo. |\ Faltaban once das para la Navidad. m Lo comprendo, seor Patterson. Todos queremos lo mismo. Y haremos todo lo posible por conseguirlo. -Vaya a hablar otra vez con Delauney. A Taylor no le gustaba recibir rdenes de un civil, pero se limit a asentir con la cabeza mientras se levantaba y le daba las gracias a Malcom por su paciencia. Mal-com pareca muy cansado, pero para ser un hombre de su edad y teniendo en cuenta lo ocurrido, su aspecto era bastante saludable. Antes de marcharse, Taylor pregunt por Marielle, y por las respuestas que le dieron comprendi que haba sufrido otro ataque de jaqueca. romanticasdescargas.blogspot.com Desde su dormitorio, Marielle oy los gritos de los re-porteros cuando l sali a la calle, abrindose camino entre ellos. Poco despus, la polica acordon la fachada de la casa para mantenerlos alejados. Pero para Marielle, tendida en la oscuridad y rezando en silencio por Teddy en medio de un dolor insoportable, no fue ms que un ruido. ido Taylor regres al da siguiente, an no se saba de Teddy. Los secuestradores no haban dicho ni i sola palabra, no haban hecho ninguna llamada ni Jliado ninguna carta, y no se haba recibido ninguna pacin de rescate. La prensa se lo estaba pasando en jtide. Todos los peridicos publicaban fotografas de icom y Marielle. El chfer Patrick haba concedido i entrevista en la que daba a entender que Marielle piba liada con un hombre y en la que se inclua una Ipgrafa suya con Edith, luciendo el vestido blanco liMadame Gres de Pars que la criada le habra birla-a Marielle. Se la haban tomado la noche del se-stro en el baile navideo irlands del Bronx y pa-fen muy contentos. En el peridico de la tarde erior, se publicaba una fotografa de Marielle, asus-i y desorientada en el momento en que los reporte-haban irrumpido inesperadamente en la casa, y _i en la que se la vea en camisn, tomada a travs de P ventanas de la biblioteca. Sin embargo, a pesar de la luacin de Patrick, no se mencionaba a Charles JElauney. Ininteresante reportaje dijo Malcom a la hora del de-ano. No me hace ninguna gracia leer que mi mujer r-ie relacin con otros hombres. |No la haba visto desde que la tarde anterior la dejara con su jaqueca, y todava estaba muy plida, a pesar de que ella aseguraba que ya se encontraba mejor. -Ya te dije lo que pas -replic Marielle, destrozada por lo que l le estaba diciendo. Quiz se lo hubieras tenido que explicar a Patrick. Marielle levant la vista de golpe y, por un momento, estuvo a punto de perder los estribos. Pero temi que le volviera a dar otro ataque de jaqueca. Y t tendras que procurar que tus espas te informaran un poco mejor, Malcom. Y eso qu significa? pregunt l, mirndola framente. Exactamente lo que parece. Ninguno de tus criados ha sido amable conmigo desde el da en que llegu a esta casa y t lo sabes muy bien. Tal vez t no sabes mandar, Marielle. O tal vez ellos saben algo que yo ignoro. Cmo te atreves! Siempre haba sido fiel, honrada y leal. Y ahora, a causa de Charles, Malcom le echaba la culpa de todo. Su marido haba cambiado de la noche a la maana, y Marielle lo consideraba tan injusto que abandon la estancia con lgrimas en los ojos. Al salir, tropez con John Taylor. romanticasdescargas.blogspot.com Buenos das, seora Patterson dijo Taylor. Al ver su rostro, se dio cuenta de que la tensin se estaba cobrando su tributo. Haba vuelto a ver a Delauney y le haba advertido de que no saliera de la ciudad, pero seguan sin tener ninguna prueba y su coartada era segura. De momento, no tenan ninguna pista sobre las personas que l hubiera podido utilizar para secuestrar a Teddy, pero el FBI estaba tratando por todos los medios de perfilar el caso, teniendo incluso en cuenta la posibilidad de que hubieran sacado a Teddy del estado y lo hubieran llevado a Nueva Jersey. Charles Delauney era el princii sospechoso y las personas que le haban pagado a Pa-ck los cien dlares para que pasara la noche fuera ha-i desaparecido sin dejar rastro. Ni Betty ni la seorita _rerson haban visto u odo, nada que les pudiera ser ||l. Hoy ya se encuentra un poco mejor? -le pregun-lmablemente. larielle asinti con la cabeza. Cmo poda encon-se mejor sin tener a Teddy a su lado? Jfe-Hay alguna noticia? ||*Todava no. Pero estamos trabajando en ello. Ms tar-\o ms temprano vamos a recibir una peticin de respe y entonces podremos actuar. Hoy quiero hablar con II criados para ver si alguno de ellos recuerda algo que s olvid al principio en medio de todo el alboroto se arm. . Marielle le pareci una decisin muy acertada, ems, Taylor quera hablar de nuevo con Malcom. 1 subir a la habitacin de su hijo, Marielle sorprendi lalcom acariciando los juguetes del nio con una _ao mientras deslizaba la otra por su almohada. Al verijas lgrimas asomaron a sus ojos y se sinti culpable I la amarga discusin que acababa de tener con l. .jos se encontraban sometidos a una fuerte tensin, r a su alrededor y se le volvi a partir el corazn de ,__Record haber acariciado la mejilla de Teddy entras ste dorma con el pijama rojo de cuello bor__< que le haba hecho la seorita Griffin. En el cuello |?a unos trenecitos primorosamente cosidos con hilo Juesta creer que un nio haya podido desaparecer < ms, verdad? dijo Malcom mientras ella asenta en encio. Despus la mir con tristeza y Marielle pens e estaba un poco ms amable que antes. En aquella bitacin uno poda estar afligido, pero no enojado. ilcom se sent en la mecedora que haba al lado de la cama de su hijo y permaneci un buen rato contemplando el lugar donde el nio dorma antes de que se lo llevaran. No hago ms que pensar en el tren que le tengo preparado en el stano -aadi con lgrimas en los ojos. Marielle apart el rostro para que l no viera las suyas-. Siento lo de esta maana. Estaba trastornado. Y te pido tambin perdn por lo de ayer... Es que todo esto me parece una pesadilla, Marielle. Qu vamos a hacer? Era la primera vez que lo vea desvalido y destrozado, romanticasdescargas.blogspot.com pens Marielle, compadecindose de l. Rezaremos para que regrese pronto a casa -dijo, es-trechando su mano. Poco despus se present Haverford para anunciarle a Malcom que Brigitte lo estaba esperando en el despacho. La joven le haba ayudado a seguir atendiendo los asuntos de su trabajo y se haba pasado varias horas llorando tras enterarse de la noticia. Marielle acompa a su marido cuando ste baj a su despacho; despus regres a su dormitorio. Por lo menos, haban hecho las paces. Al ver a Brigitte, la abraz llorando antes de que sta se fuera a trabajar con Malcom. Saba que Brigitte adoraba a Teddy. Ya era muy tarde cuando John Taylor termin de interrogar a la servidumbre por segunda vez y pidi ver a Malcom. No se sorprendi de lo que los criados le haban dicho porque Marielle ya le haba advertido. Le haban pintado el retrato de una mujer muy distinta de la que l haba visto la noche del secuestro. Una mujer dbil, consentida y asustada. La seorita Griffin le haba dicho que la seora Patterson era una persona demasiado nerviosa y que eso no era bueno para el nio. Tan nerviosa, aadi, que al principio no quera ni verlo, y tard mucho tiempo en acostumbrarse a l. Al principio, apenas mostraba inters por l, como si no estuviera muy segu|de quererle. Slo ltimamente haba empezado a de-rle un poco ms de tiempo a su hijo entre jaqueca y iueca. _ . ultima vez que Taylor haba hablado con Edith, sta (ba calificado a Marielle de nia mimada, dando a en-ier que hubiera podido decir cosas mucho peores y ido que la seora gastaba tanto dinero en sus vesti-que era un milagro que no hubiera arruinado a su iarido. Aadi que se pasaba la vida descansando y ha-ido la siesta y que no se preocupaba para nada del go-no de la casa, lo cual no tena demasiada importancia I realidad, pues nadie le hubiera hecho caso de todos ios. Todos trabajaban para el seor Patterson desde cho antes de que ella llegara. Incluso le echaba la culpa i la prdida de su empleo, no a Malcom, sino a Marielle. HE1 ama de llaves apenas dijo nada, sealando que no noca demasiado las costumbres de la seora Patterson que, adems, la traan sin cuidado. A ella slo le imaba el seor Patterson. >lo Betty tuvo palabras amables para ella. Haverford, su parte, pareca compadecerse de su seora, aunque i dijo por qu y se neg a facilitarle ms detalles a John jrlor. Cuando Taylor habl finalmente con Patrick, sigui con la historia del amigo hasta que el ins-fctor le aconsej que midiera sus palabras, pues haba ertas cosas que l ignoraba y que fcilmente le podran invertir en testigo, lo cual sirvi, por lo menos de mo-ento, para asustarle y obligarle a callar la boca. 'La imagen que Taylor obtuvo fue la de una romanticasdescargas.blogspot.com mujer nemente despreciada por ignorados motivos. Tal pmo ella misma haba dicho, era una proscrita en su apia casa y pocas de las personas que trabajaban para parecan conocerla o apreciarla. Taylor dedujo que una mujer muy retrada y solitaria, y todava le esta-i dando vueltas en su cabeza cuando entr en la biblioteca para hablar con Malcom. Mientras Haverford les serva el caf, decidi comentarlo. -Por qu razn le tienen antipata la mayora de los criados? -pregunt, echndose una cucharadita de azcar en el caf sin aadirle leche. El viejo mayordomo le mir en silencio. Malcom lanz un profundo suspiro y mir a travs de la ventana. -No es una persona muy fuerte, sabe?... es dbil y asustadiza y puede que ellos lo hayan intuido. Ha tenido... algunos problemas mentales en el pasado... y sigue sufriendo unas jaquecas espantosas. -Eso no es motivo para que la aborrezcan. Todos los criados la despreciaban como si no existiera y no pintara nada, como si slo trabajaran para su marido y no para ella. John Taylor no pudo por menos que preguntarse si Malcom no habra organizado las cosas de aquella forma para que ella se sintiera impotente en su propia casa. Al parecer, Marielle no ejerca la menor autoridad sobre nadie, y mucho menos sobre su marido. Hasta la seora Griffin haba confesado que jams obedeca las rdenes de la seora Patterson. Ella slo cumpla las que le daba el padre del nio, dijo. Al preguntarle Taylor por qu, no pudo explicarlo y slo supo decir que Marielle era una persona muy dbil que no saba lo que quera. Sin embargo, a Taylor no le haba dado esa impresin al hablar con ella. Le haba parecido sensata, inteligente y corts, y el hecho de que sufriera jaquecas no tena por qu significar que estaba loca. Todos la tenan por un poco chiflada y no se fiaban de sus criterios, cosa que Taylor no comprenda. No creo que nadie la odie, eso sera decir demasiado contest Malcom, esbozando una afable sonrisa que inmediatamente se convirti en una mueca de tristeza-. Pero no es una chica muy fuerte y ha tenido unos promuy serios. Nadie sabe si podr resistir tan si-|liera este golpe tan terrible. Podra ser la gota que hiderramar el vaso. $*-Lo cree usted as? -pregunt Taylor, intuyendo la istencia de algo que no lograba identificar. Haba otra que tambin quera saber, pero la guardaba para tarde. Quiere decir que est loca? -dijo Taylor. ;-De ninguna manera. Malcom pareci ofenderse lite semejante insulto-. Quiero decir que es muy frgil. |-r-Y acaso no es lo mismo? Acaso no me acaba de deque podra venirse abajo por el secuestro de Teddy? Jo piensan los criados de esta casa que es una persona gil, tal como usted dice, a la que, por romanticasdescargas.blogspot.com consiguiente, i hay que tomar muy en serio? Se lo ha dicho usted o los lo han adivinado? -Yo les he dicho que tienen que tratar conmigo y de-en paz a mi esposa -contest Malcom irritado-. Pero i veo la menor relacin entre esta cuestin y el secuesde mi hijo aadi secamente. 1A veces es importante tener una imagen completa. f-La imagen completa es la de una persona muy delica-con un pasado terrible que usted conoce muy bien y acabo de averiguar. Dos aos en una clnica mental y leve aos de jaquecas imaginarias -dijo Malcom con dureza que a Taylor no le gust en absoluto. 'Le pareci que la despreciaba y que haba transmitido juel sentimiento a todos los que vivan en la casa. Tay-sospechaba que slo Haverford tena otro concepto ella.Me est usted diciendo que sus jaquecas son imaginas? -Le estoy diciendo que es una neurtica. Malcom haba llegado ms lejos de lo que quera, y lir enfurecido a John Taylor, como si ste fuera el cul-ible. -Neurtica hasta el extremo de estar implicada con Charles Delauney en el secuestro de su propio hijo? Malcom pareci escandalizarse ante semejante insinuacin, pero tard un poco en contestar. -Jams se me haba ocurrido pensarlo, pero lo creo posible. Todo es posible. No lo s. Se lo ha preguntado a ella? Se lo pregunto a usted. La cree capaz de hacerlo? Cree que est todava enamorada de l? Taylor quera averiguar hasta dnde sera capaz de llegar Malcom en la condena de su propia esposa. La respuesta que obtuvo no le gust. No tengo ni idea, inspector. Eso lo tendr que descubrir usted. John Taylor asinti con la cabeza. Y usted, seor Patterson? Cules son sus relaciones con la seorita Brigitte Sanders? Era la pregunta que se haba reservado. Le encant la expresin de Malcom al or sus palabras. Cmo dice? Malcom le mir indignado. La seorita Sanders es mi secretaria desde hace seis aos, tal como usted seguramente sabe, y no tengo por costumbre mantener relaciones con mis secretarias. -Creo que se cas usted con la ltima -dijo John Taylor en tono burln. Malcom se ruboriz hasta la raz del pelo. La seorita Sanders es una persona de altas cualidades. Lo celebro dijo Taylor sin inmutarse. Pero el caso es que ustedes dos viajan mucho juntos, incluso a Europa. Y he comprobado cuando viajan en barco que sus camarotes siempre son contiguos. Haba estudiado cuidadosamente los planos de los buques. -Es normal que as sea, tratndose de una mujer que trabaja a mis rdenes. Puesto que lo ha investigado todo romanticasdescargas.blogspot.com ,bien, no me cabe la menor duda de que habr averi-do que muchas veces me llevo a la otra secretaria, la 3ta Higgins, que ronda los sesenta aos y se sentira lrmemente halagada si supiera lo que usted insina ella. .i embargo, no era la seora Higgins la que le intere-. a Taylor, sino Brigitte. Adems, le constaba que la Ora Higgins llevaba ms de dos aos sin acompaar a com en sus viajes, aunque prefiri no hacer ningn aventario. |pido perdn si la pregunta le parece impertinente, r. Pero de la misma manera que hemos tenido que idar en la historia de su mujer, es importante que uzeamos tambin la suya. A veces, las amantes desdadas pueden cometer actos muy desagradables. La seorita Sanders ni es mi amante ni est despecharse lo aseguro. .. rostro estaba todava arrebolado a causa de las insi-^.ciones de Taylor. Ambos comentaron brevemente piegocios de Malcom en Alemania y Estados Unidos ablaron de la posible existencia de personas que pu-an sentirse agraviadas por su actuacin. Pero, al pare- no haba nada que mereciera la pena. Lo nico que flor pudo sacar en claro al final fue que Teddy haba secuestrado o por dinero o por venganza. Si haba j por dinero, pronto recibiran noticias. Y, si haba sido venganza, no tena ms remedio que haber sido Char-j^John rez en silencio para que Delauney no le causa-.ingn dao al nio. |/olvieron a hablar de Delauney, y Taylor repiti que exista ninguna prueba contra aquel hombre ni __que lo relacionara con el nio o con el delito, expo las palabras que le haba dicho a Marielle. No se ia encerrar a un hombre en la crcel por ser un espido. Tena una coartada y no haba ninguna prueba y, aunque tuviera un motivo, todo estaba muy confuso. -Sigo pensando que es l -dijo Malcom solemnemente, saliendo de la estancia con John. Por desgracia, yo tambin lo creo dijo ste, asintiendo con la cabeza. Si lo es, confio en que podamos atraparle. Malcom le acompa hasta la puerta principal de la casa y Taylor procur abrirse paso entre los reporteros que esperaban en la calle. Dos horas ms tarde, mientras Malcom y Marielle estaban cenando en el comedor, se recibi la llamada. La atendieron dos agentes de la polica que se hicieron pasar por criados de la casa, e inmediatamente entr en funcionamiento la grabadora. Cuando Malcom se puso inocentemente al aparato, el magnetfono ya estaba gra-bando. Un desconocido pregunt por l, hablando con un fuerte acento del Bronx Sur o Jersey Este. Al habla Patterson. Cuatro policas y Marielle escuchaban a travs de sendas extensiones-. Quin es? romanticasdescargas.blogspot.com -Tengo aqu a un amigo... un chiquito vestido con un pijama rojo. Marielle se emocion al or las palabras. Se lo haban llevado exactamente cuarenta y seis horas antes, pens, apretando con fuerza el telfono mientras las lgrimas rodaban por sus mejillas. Cmo est? pregunt Malcom cerrando los ojos. -Muy bien. Pero creo que tiene un poco de fro. Necesitamos algn dinerillo para comprarle una mantita. Puedo hablar con l? pregunt Malcom con una entereza tan slo aparente, pues un polica estaba observando lo mucho que le temblaban las manos. -No... ahora duerme. Hablemos primero del dinero. -Cunto necesita? rues... digamos que con unos doscientos mil dlares podra comprar una manta muy apaadita. -Era el Iruple de lo que los Lindbergh haban pagado, pero i la pena-. En billetes no marcados, seor Listlo. En i de los armarios de la consigna de la estacin Grand parral. Los deja usted all. Sin policas ni billetes mar-Sos ni triquiuelas de ninguna clase. Los deja usted all jfta que nosotros los recojamos, y cuando estemos pre-tados, le devolveremos al nio. KY cmo puedo saber que el nio est bien? Ir-No lo sabr contest con dureza la voz. Pero, 10 me tome el pelo, hable con la polica o haga cual-er otra tontera... lo mataremos. irielle se mare al or las palabras y Malcom estaba jando profusamente cuando colg el telfono. Haba ptado todas las instrucciones y la llamada haba sido bada. ohn Taylor se present menos de media hora ms tar-Malcom estaba todava trastornado y Marielle tem->a de pies a cabeza. No les haban permitido hablar i el nio. Taylor les dijo que no haba forma de saber d llamada era autntica o si la haba hecho un chiflado ilguien que quera aprovechar la ocasin para ganarse lmente un montn de dinero. La gente era cruel y a ees se diverta con el sufrimiento ajeno. Pero, por lo ios, era una esperanza. Cuando Taylor abandon la incia, Malcom se cubri el rostro con las manos y ipi a llorar sin saber si alguna vez volveran a ver a ddy. El dinero se prepar a medianoche. La vspera, la Uni-i de Servicio Secreto del Departamento del Tesoro oa ingresado medio milln de dlares en billetes marros en la cuenta de Malcom. Taylor llam al presiden-t del banco y le pidi que entregara doscientos mil d-Colocaron el dinero en un maletn negro de piel de cocodrilo y, a las dos de la madrugada, ste ya estaba depositado en un armario de la consigna de la estacin Grand Central. Les haban dicho que, una vez colocado el romanticasdescargas.blogspot.com maletn, insertaran un anuncio en el Daily Mirror de la maana siguiente. A la maana siguiente, el peridico public el anuncio y cientos de policas vestidos de pai-sano invadieron la estacin Grand Central, paseando arriba y abajo, fingiendo dormir en los bancos, comiendo perritos calientes o leyendo revistas, a la espera de que alguien acudiera a recoger el dinero del rescate. Al cabo de tres das, comprendieron que nadie lo iba a recoger. La llamada haba sido una broma y Marielle sufri una decepcin tan grande que no tuvo fuerzas ni siquiera para levantarse de la cama. El sbado estaba muy plida y el aspecto de Malcom no era mucho mejor. Estaban destrozados porque faltaban apenas seis das para la Navidad, y la perspectiva de pasar las navidades sin Teddy les horrorizaba. Malcom mir a Marielle a la hora de cenar. Ninguno de los dos haba probado bocado. Por qu? Por qu no fueron a recogerlo? pregunt Marielle. Estaba obsesionada por aquella llamada en la que haban amenazado con matar al nio en caso de que algo fallara. Y si lo hubieran matado? Y si el miedo los hubiera inducido a matarlo? Taylor dice que fue una broma, ya lo sabes replic Malcom con dureza. El tampoco poda resistir la tensin. Sigo pensando que ha sido Delauney. Pues entonces, por qu no encuentran nada, maldita sea? Por qu no descubren quin lo ha hecho? Marielle subi a su habitacin. No poda resistirlo. La familiar presencia de John Taylor ya no la tranquilizaba. Al da siguiente, Malcom le pidi a ste un nuevo registro de la casa de Delauney, y Taylor prometi hacerlo. |E1 domingo por la tarde, casi una semana despus del cuestro, lo encontraron. Estaba en la bodega del sta-de la mansin de los Delauney, escondido detrs de _ cajas. Uno de los agentes descubri algo que al jicipio pareca un trapo. Sin embargo, cuando apart cajas y lo sac, descubri con asombro que acababa encontrar lo que andaban buscando. Era un pijama iantil de color rojo, con un cuello azul bordado con |necitos. Subi a toda prisa, pidi hablar con el ins-ctor Taylor y le mostr lo que haba descubierto. Tay-MC contempl largo rato el pijama y despus se pregun-H dnde estara el nio y qu habra hecho Delauney l. Tenan que averiguar muchas cosas. Regres al yir donde se encontraba Charles y le comunic el ha-Zgo. Al or sus palabras, ste se cubri el rostro con las mos y jur que l no lo haba hecho. -Mi hijo muri hace diez aos dijo, mirando a John i expresin implorante. Yo s lo que es eso... cmo piere que haya tenido el valor de hacerlo? Era absurdo, pens John, confiando en su fuero inter-i en que no hubiera sido Charles. John Taylor le coloc las esposas, y momentos des-romanticasdescargas.blogspot.com ls baj, sosteniendo en una mano el sobre cuidadosa-ente sellado que contena el pijama rojo. Charles De-ley acababa de ser detenido bajo la acusacin de aestro. >hn llam a Malcom para comunicarle la noticia y rielle rompi a llorar al enterarse de que haban entrado el pijama rojo. kPero dnde est l? Eso era lo nico que le importaba. ^Todava no lo sabemos. Ahora vamos a interrogar a /elauney con ms dureza. I Ambos comprendieron que John Taylor lo hara sin el |enor miramiento. i -Les volver a llamar en cuanto sepamos algo. Eso explicaba por qu razn no se haba recibido ninguna peticin de rescate. Charles lo haba hecho por venganza o por rabia, o para conseguir atraer a Marielle. El dinero no le importaba para nada. Tena lo nico que le interesaba: el nio. Pero qu habra hecho con l tras habrselo llevado? Dnde estara Teddy en aquel momento? Y, lo ms importante... estara vivo? Marielle estaba destrozada cuando John Taylor colg el aparato. No pudo evitar preguntarse qu estara pensando Malcom, el cual no le haba dicho ni una sola palabra y se haba limitado a subir a su dormitorio, cerrando silenciosamente la puerta a sus espaldas. aando se filtr la noticia de la detencin de Charles plauney, la prensa se alborot y, a la maana siguiente, nmero de reporteros que aguardaban delante del jjmicilio de los Patterson se haba quintuplicado. Mal-tn sali con una fuerte escolta policial y los reporte-,w acosaron tambin a John Taylor y al jefe superior de blica. Queran saberlo todo. La noticia era muy im-Mrtante y todos estaban deseando publicar el reportaje. 1 heredero de una de las mayores fortunas del pas ha-l sido detenido por secuestro... y, por si fuera poco, m el delito se mezclaban los motivos pasionales con la enganza... El acusado haba estado casado con la espo-i de otro magnate y la consideraba responsable de la fuerte de su hijo. A pesar de los esfuerzos de John Tay-r, la noticia se haba filtrado, y al llegar la Navidad, el :ndalo estaba en pleno apogeo. Para entonces, Charra Delauney ya llevaba cinco das detenido en las de-pndencias de la Jefatura de Polica y todava no se saba la de Teddy. Delauney juraba no saber nada y no te-r1 nada que ver con el asunto, lo cual le haca temer a phn Taylor que hubiera matado al nio. Sintindolo lucho, el agente del FBI no tuvo ms remedio que ex-onerles sus temores a Malcom y Marielle al llegar la ochebuena. Estaba casi seguro de que la obstinacin Delauney significaba que ste lo haba hecho por M romanticasdescargas.blogspot.com venganza, de modo que lo ms probable era que hubiera matado al nio. Oh, Dios mo exclam Malcom, estremecindose de angustia cuando Taylor se lo dijo. En cambio, Marielle reaccion con admirable entereza y trat de consolar a su marido, rodendolo con su brazo. Llevaba varios das sin sufrir ninguna jaqueca y toda su vida estaba concentrada en la espera de noticias sobre Teddy. No puedo creerlo dijo en un susurro tras recibir la noticia de labios de Taylor. No puedo creer que jams volvamos a verle. Aunque lo haya hecho Charles, me resisto a creer que l lo ha matado. Despierta de una vez! le grit Malcom en presencia de John Taylor. Cundo te vas a enterar de que ese hombre lo ha hecho para vengarse de la muerte de su hijo? Su hijo ha muerto y el mo tambin... Marielle comprendi con toda claridad que le echaba la culpa a ella. John Taylor tambin se dio cuenta, pero no poda decir nada para ayudarla. Hubiera querido susurrarle Animo! o abrazarla un momento antes de abandonar la estancia. Pero no poda hacerlo. Por consiguiente, se limit a estrecharle imperceptiblemente la mano antes de retirarse y dejarla con Malcom. Aquel ao no se celebr la Navidad ni hubo intercambio de regalos ni buenos deseos. Tampoco hubo adornos, y la habitacin de Teddy se convirti en algo as como un pequeo altar en memoria de todo lo que haban perdido. Ambos visitaban la estancia a cada momento como si quisieran renovar su esperanza y su valor. Marielle no poda creer que jams pudiera volverlo a estrechar contra su pecho y que hubiera desaparecido para siempre... no era posible... Charles no poda haberlo hecho. Cuando John se fue, permaneci despierta toda la no y, al final, comprendi lo que tendra que hacer. A maana siguiente, cuando Malcom sali para atender los asuntos, orden que sacaran su automvil y pidi a po de los agentes que la acompaara al centro de la dad. La peticin les pareci un poco rara, pero, tras ttisultarlo con el sargento que estaba al mando, acce-frron a hacerlo. La sacaron por la puerta de servicio, n un vestido y un sombrero negro y envuelta en un rigo de piel de su madre, y el vehculo avanz entre reporteros que esperaban en los alrededores de la P&. Marielle ocupaba el asiento de atrs, sentada entre s agentes. Llevaba sin salir de casa desde el secuestro y pareci horrible tener que abrirse paso entre monto-i de gente y ser conducida a la comisara por Cuatro cas. Pero saba que tena que hacerlo. Tena que ver-Icomo fuera. [Charles llevaba seis das en la prisin tras haber sido jfmulada oficialmente contra l la acusacin de secues-j>. romanticasdescargas.blogspot.com Taylor todava abrigaba la esperanza de que confesa-| o, por lo menos, les revelara el paradero del nio, x), de momento, el acusado no haba dicho nada. Juando Marielle lleg, los reporteros que aguardaban ato a los peldaos de la entrada trataron de acercarse a a, pero la escolta lo impidi. Una vez dentro, Marielle inci a quin quera ver, y los jefes empezaron a ha-r en susurros entre ellos. No era da de visita y no se lan quebrantar las normas. Marielle les explic que ifecesitaba verle. __final, uno de los sargentos la acompa a una peaea estancia y, diez minutos ms tarde, lo llevaron a su esencia. Vesta pantalones de tela gruesa y camisa, calaba una especie de botas de combate y llevaba barba de Jka semana. La expresin de dolor y tristeza de sus ojos p hizo comprender lo que deseaba saber antes incluso |p hacerle ninguna pregunta. Charles rompi a llorar al verla y el guardia los dej solos cuando l la estrech en sus brazos. Yo no lo he hecho, Marielle... te lo juro... no hubiera sido capaz... estaba loco... aquel da estaba borracho... no s qu me pas... al verte con l... me acord de Andr... Lo s... lo s... ssss... pero tena que hablar contigo. -Marielle se apart para mirarle y no se arrepinti de haber ido a verle. Necesitaba que l le dijera lo que haba ocurrido. Charles se sent muy despacio y ella tom asiento delante de l. Cuan lejos estaban el uno del otro y, sin embargo, cunto dolor compartan todava. Qu ocurri? -No lo s. Dijeron que haban encontrado el pijama del nio en el stano de mi casa. Dios mo, Marielle... dime que t no lo crees... Cmo llegaron hasta all? No lo s. Te juro por Dios que no lo s... soy un es-tpido... me he portado muy mal contigo... estaba equi-vocado... no saba lo que haca... pero me he pasado el resto de mi vida tratando de expiar mi culpa. Jams le he hecho el menor dao a nadie... he combatido por mis amigos y estaba dispuesto a morir por su causa porque no tengo nada ms que perder... por qu le iba a causar dao a tu hijo? Por qu te lo iba a causar a ti? Bastante dao te he hecho, bien lo sabe Dios... Charles se ech a llorar mientras ella tomaba su mano entre las suyas-. Te sigo queriendo. Lo s -dijq Marielle en un susurro. Ella tambin le quera. Pero a Teddy lo quera todava ms. Era su nio-Dnde est Teddy? Te juro que no lo s -contest Charles mirndola fijamente a los ojos. Y ella le crey. Te juro, Marielle, que, aunque me mataran, no podra decir nada porque nada s sobre el secuestro. Espero que encuentres al nio romanticasdescargas.blogspot.com br tu bien. A pesar de todas las estupideces que te dije, acreces encontrarlo. IGracias dijo Marielle asintiendo con la cabeza. !Cmo era posible que hubiera ocurrido? Cmo posible que se hubieran visto arrastrados a aquella lacin? .guardia regres y Charles dijo que tena que marchar-|. Marielle se levant y l la mir largo rato antes de re-rarse. (^Creme se limit a decirle mientras ella asenta en encio. ifareca sincero. Pero, si l no se haba llevado al nio, Huin lo haba hecho? No haba averiguado nada, pero menos saba que no haba sido Charles Delauney. Al de la pequea estancia, se tropez con John Taylor. -.era un agente del FBI y no un polica. Por consi-piente, aqul no era su sitio. Tal vez haba acudido all ra ver a Charles, pens Marielle mientras l la acom-aba a un despacho privado, mirndola con la cara _.uy seria. IQu est usted haciendo aqu? -le pregunt en un 10 casi tan encolerizado como el que hubiera podido Jilizar Malcom. i Sin embargo, Marielle se alegraba de haber hecho iguella visita. Haba merecido la pena. | Tena que verle contest. _,. _J usted una insensata. ;; Marielle mene la cabeza, sabiendo que no. IDice que l no lo ha hecho y yo le creo. Tena que ferie directamente y preguntrselo. -Y qu cree que le va a decir a usted? Que lo ha ^aatado l? replic Taylor furioso mientras ella haca fea mueca al or sus palabras. A usted no le va a decir la verdad. Tiene la soga al cuello y ahora es capaz de cualquier cosa con tal de salvarse. Y por qu me iba a mentir? -Y por qu le iba a decir la verdad? Se juega demasiadas cosas, Marielle. Hgame caso y no vuelva por aqu. No se acerque a l. Si podemos, encontraremos a su hijo, pero ese hombre no puede hacer nada por usted. No le ha causado ms que sufrimientos... djele... -Taylor saba muy bien que no era asunto de su incumbencia, pero tambin saba que l la estaba embaucando. Ahora ya saba demasiadas cosas acerca de Delauney. Su locura de Espaa, los arrebatos de furia que le daban de vez en cuando, las borracheras, la clera... la paliza que le haba propinado... y el hecho de que todava la quisiera. Tal vez no estaba en su sano juicio. Eso tambin se tendra que comprobar. Pero Taylor no quera que Marielle sufriera ms de lo que ya haba sufrido. Como se enterara la prensa, se iba a armar un escndalo-. Vamos, la acompaar a casa. -Marielle asinti, dispuesta a obedecerle-. Y la prxima vez que quiera hacer algo as, llmeme. romanticasdescargas.blogspot.com Y usted qu me va a decir? replic ella con una leve sonrisa en los labios. Taylor orden al agente que pusiera el vehculo en marcha y despus peg una carrerilla con Marielle mientras los fotgrafos los perseguan, disparando sus flashes. Ms tarde, los peridicos publicaron una fotografa en la que ella apareca subiendo a toda prisa al automvil, seguida de John Taylor. -Qu me hubiera contestado si yo le hubiera pedido que me acompaara aqu? -pregunt Marielle mientras ambos se acomodaban en el asiento de atrs. Le hubiera dicho que no contest categricamente Taylor, frunciendo el ceo. Por eso no le llam dijo Marielle sonriendo. Estaba mucho ms tranquila, pues crea en la sincerid de Charles tras haber hablado con l. John Taylor la . adi, pensando que era una mujer extraordinaria a la ,ae apreciaba mucho ms de lo debido. f La llevar a dar un paseo en automvil y le echar un en sermn la prxima vez que se le ocurra una idea este tipo -dijo Taylor corri si regaara a una nia. ? Eso es lo que yo me tema replic Marielle sin ha-ningn otro comentario durante el trayecto de releso a casa. I Mientras suban a la zona alta de la ciudad, Taylor se pompadeci de ella. Saba que estaba desesperada por la esaparicin de su hijo, y l tema que no pudieran en-Mitrarlo. Haba pensado lo mismo cuando el secuestro [ hijo de Lindbergh y, al final, su presentimiento se -oa hecho realidad. Al llegar, entraron por la puerta de t cocina y Marielle le dio las gracias por haberla acornado. Malcom no se lo agradeci tanto a la maana &jiente. Los peridicos publicaban la noticia de la visi-de Marielle a Charles con gran profusin de fotogra-s. En una de ellas, John la rodeaba con su brazo en el fromento de subir al automvil. t Malcom regres a casa lvido de rabia. Qu es eso, Marielle, me lo puedes explicar? Me estaba protegiendo de la prensa -contest ella seienamente. ' Y con razn. Los fotgrafos haban disfrutado de lo indo. Parece que lo est pasando muy bien. Fue suya la dea de nevarte a ver a Delauney? No, ma. Me lo encontr casualmente. Mira, Malcom... J siento, pero tena que verle... necesitaba escucharle. -Y te ha contado cmo ha matado a nuestro hijo? Eso es lo que te ha contado? O se ha puesto a llorar J>or el suyo? pregunt Malcom enfurecido. I Malcom, por favor... :! -Por favor qu...? Tu amante... tu ex marido o como t quieras llamarlo se lleva a mi hijo, y t me pides que me compadezca de l? Eso es lo que has hecho? Ir all a decirle lo mucho que te compadeces de l? Sabes de quin romanticasdescargas.blogspot.com me compadezco yo? Me compadezco de Teddy... de nuestro hijito, que probablemente yace muerto en algn lugar y que, a lo mejor, ha sido golpeado, acuchillado, martirizado y destrozado...Al or sus palabras, Marielle se cubri los odos con las manos y se puso a gritar sin poderlo resistir. -Basta! Basta! Basta! -grit, huyendo del comedor para subir a su dormitorio. No poda soportarlo. Estaban ocurriendo demasiadas cosas y todo el mundo la consideraba culpable. Ella tena la culpa... por haber conocido a Charles, por haber estado casada con l y por no haber podido salvar a su hijo. De esto ltimo Charles la consideraba culpable. Y ahora Malcom la culpaba del secuestro de Teddy. John Taylor acudi a visitarla aquella tarde y tuvo la delicadeza de no comentarle el alboroto que se haba armado en la prensa, pero no pudo darle ninguna noticia. Sin embargo, le dijo que iban a efectuar un nuevo registro en la casa de Charles. Al hacerlo, encontraron uno de los juguetes de Teddy, un osito de peluche, escondido nada menos que en el dormitorio de Charles. Ahora ya no les caba la menor duda de que era l. Esta vez incluso Marielle lo crey. mediados de enero, cuando ya haban transcurrido es semanas y media de la desaparicin de Teddy, se pciaron los preparativos del juicio sin que se hubiera averiguado nada sobre el nio. Malcom se haba ido tomos cuantos das a Washington para asistir a una sesin jonjunta de los comits de la Cmara de Representan-5 y el Senado sobre Asuntos Militares y entrevistarse c paso con el embajador norteamericano en Alemania, lugh Wilson, que haba regresado a casa para una bree visita. | Marielle, que llevaba una semana sin ver a John Tay-pr, se qued sola rodeada de guardias en la casa de Nueij^York. |i Una tarde se puso a repasar unos papeles para no penfar en Teddy y subir constantemente a su habitacin. Ya Uto poda soportar la radio, pues slo hablaba del juicio, cosa que le atacaba los nervios, o transmita los progra-Jnas preferidos de Teddy, como, por ejemplo, El llanero politario, lo cual la deprima y la haca llorar. Tampoco oportaba ver a Shirley Temple, pues le haca recordar a pfeddy. Al final, haban enviado a la seorita Griffin a toImarse unas breves vacaciones en casa de su hermana en pNueva Jersey. Estaba histrica perdida y Marielle prefera po verla cuando suba a la habitacin del nio. Ahora poda estar a solas all con su ropa, sus juguetes y los pe1 queos objetos que su hijo utilizaba, como, por ejemplo, el cepillo para el cabello. A veces se pasaba horas y horas acariciando sus cosas, sentndose en su silla preferida, tendindose en su cama y procurando no recordar la ltima romanticasdescargas.blogspot.com noche que lo haba visto. Aquella tarde Haverford se present en la biblioteca mientras ella guardaba los ltimos papeles. El mayordomo estaba muy apenado y se compadeca muchsimo de ella, pero jams se hubiera atrevido a decrselo. Hay alguien que desea verla. Una tal seorita Ritter. Dice que tiene una cita. -No conozco a nadie con ese apellido. -S, me conoce. Al or las palabras, Marielle se volvi y vio entrar a una joven en la estancia. Era bajita, pelirroja y tena aproximadamente su edad, pero, aunque su rostro le re-sultaba vagamente conocido, Marielle no lograba identi-ficarla. Por un instante, rez para que la desconocida le transmitiera una amenaza o le exigiera alguna suma de dinero a cambio de conducirla hasta su hijo, a pesar de que ya casi no abrigaba ninguna esperanza en este sentido. El dinero del rescate no haba sido recogido y an estaba en la consigna de la estacin Grand Central. Quin es usted? pregunt Marielle desconcertada, mientras Haverford se situaba a su lado, dispuesto a de-fenderla. De pronto, Marielle lo record. Era la reportera que haba conseguido entrar en la casa al principio. -Puedo hablar a solas con usted? -pregunt la joven mirando al mayordomo, sbitamente asustada. No... lo siento... no es posible contest Marielle, aparentando un valor que no senta. La chica pareca muy audaz y Marielle iba con pies de plomo. Es muy importante, por favor... suplic la joven, fcstida con un atuendo tan estrafalario como el de la ,. vez. i -Creo que no puede ser. Cmo ha llegado hasta | -Concertamos una cita para esta tarde -contest la .lica con descaro. Pero Marielle saba que no. Llevaba ms de un mes sin ablar con nadie, aparte de los investigadores y los agen-; de la polica. ILo siento, seorita... I*Ritter. Beatrice Ritter. Bea dijo la joven esbozan, una amable sonrisa con la esperanza de despertar el Iteres de Marielle y conseguir que sta la invitara a r_itarse. Pero Marielle no se dejaba convencer fcilmente. _.,. -... tendr que retirarse... |< Por un instante, la chica pareci sufrir una amarga deE^pcin, pero despus asinti con la cabeza. {-Lo comprendo. Slo quera hablarle de Charles. ' La pronunciacin de aquel nombre fue algo as como descarga elctrica. Marielle mir fijamente a la jor I -Por qu? Porque l la necesita. |vEl asunto era demasiado delicado como para discutirlo -bn romanticasdescargas.blogspot.com una desconocida. pSeorita...? dijo Haverford mirndola inquisitivaaente. Sin saber por qu, Marielle decidi permitir que la taica se quedara, aunque slo fuera un momento. Asinti con la cabeza y el mayordomo se retir, pero al salir pis a dos agentes y Marielle vio que stos se situaban ____i a la puerta. |-No comprendo por qu ha venido. La ha enviado Charles? No haba vuelto a tener noticias suyas desde que lo vi-sitara en la comisara y desde el hallazgo del osito que la haba convencido finalmente de su culpabilidad. Pero Bea Ritter quera ser sincera con ella y haba comprendido que tendra que exponer rpidamente el motivo de su visita antes de que le pidieran que se marchara. El propio Charles le haba dicho que Marielle jams accedera a recibirla. -Soy de la agencia AP y no creo que l lo haya hecho. Quiero ver si puedo contribuir a encontrar al culpable. He venido a preguntarle si usted estara dispuesta a ayudarme. Se haba explicado con la mayor claridad y concisin posible. -Me temo que no coincido con su opinin, seorita... Ritter dijo Marielle. Yo tampoco lo crea, pero se han encontrado dos cosas que lo relacionan con mi hijo, el pi-jama que el nio llevaba cuando lo secuestraron y su osito de peluche preferido. Nadie se ha puesto en contacto con nosotros aadi Marielle sin abrigar ninguna duda. A lo mejor los verdaderos secuestradores estn asustados o tienen alguna razn para no hacerlo. Tiene que haber una razn. La joven estaba convencida de la inocencia de Charles. Se haba pasado varias horas hablando con l y no le crea capaz de haber cometido aquel delito. Pero Marielle ya no crea en su inocencia. Se levant en silencio para dar a entender que la entrevista haba terminado. Siento no poder ayudarla. Sus ojos reflejaban un profundo dolor y su corazn estaba destrozado por la pena. No quera escuchar a aquella chica defendiendo a Charles. Ella slo quera que le devolvieran a su hijo. Le cree usted capaz de hacerlo? pregunt la periodista. \ Tena que saberlo. Necesitaba saber si Marielle le crea ipaz. Pero Marielle tema lo que ella pudiera publicar j los peridicos. Le creo capaz. No hay otra respuesta. Y adems ame,_z con hacerlo. Aunque la chica no estuviera convencida, ella s lo es-oa.. Despus de tantos aos, se le haba endurecido el orazn y ya no crea en Charles Delauney. -Estaba bebido -dijo Bea Ritter. Marielle comprendi entonces que romanticasdescargas.blogspot.com efectivamente haba ado hablando con l, y se molest ante su insistencia. JL lista, fuerte e increblemente decidida. Llevaba el cabe-j muy corto y luca un abrigo barato de color azul mari-0, como su vestido, y un ridculo sombrero con una flor ' color rojo, pero a su extraa manera, estaba muy guapa. El hecho de estar bebido no es una excusa. Lo sien-!>... -dijo Marielle encaminndose hacia la puerta. Bea Ritter se qued donde estaba. 'Seora Patterson, l la quiere... Marielle se detuvo en seco y se volvi a mirarla, enfu-:ida. I-Se lo ha dicho l? I -Est clarsimo. Hace muchos aos que para m no est tan claro, y quiero ni or hablar de eso. p Marielle estaba enormemente enojada con l y pro-adamente herida por lo que haba hecho. Pero Bea litter se negaba a compartir su punto de vista. I/Es inocente. Lo dijo con tanta seguridad y determinacin que Ma-elle estuvo casi a punto de creerla mientras la escuchaba, pero no quera que Charles la volviera a convencer. ; haba llevado a su hijo. Cmo se atreve usted a decir que es inocente! Si lo s, dnde est mi hijo? -l jura que no lo sabe -contest la joven sin apartar los ojos del rostro de Marielle. Si Charles supiera algo, nos lo dira. Usted ni siquiera le conoce. Le conoca mejor de lo que Marielle pensaba. Se haba pasado muchas horas con l en su celda, tras haber sobornado a dos agentes que lo custodiaban. Al principio, su intencin haba sido simplemente la de entrevistarle con vistas a un reportaje, pero por una extraa razn le haba credo. Estaba segura de que deca la verdad y se haba prometido a s misma hacer todo lo posible por ayudarle. A peticin suya, haba ido a ver incluso a Tom Armour, rogndole que se hiciera cargo de su defensa. Ambos se conocan desde haca aos, pero, en un primer momento el joven abogado criminalista haba rechazado todas las cartas y llamadas telefnicas de Charles. Bea haba logrado hacerle cambiar de parecer, convencindole de la inocencia de Charles en contra de todas las apariencias y recordndole que, si no aceptaba el caso y Charles perda, condenaran a muerte... a un inocente, y l era el nico que poda impedirlo. Gracias a Bea Ritter, Tom Armour haba aceptado finalmente su defensa. -Querr usted ayudarme? pregunt la joven con mirada implorante. Al igual que Tom Armour, Marielle no quera escucharla, pero, al final, la haba escuchado. Bea Ritter era muy persuasiva. -Encuentre a mi hijo y la creer -contest framente Marielle. romanticasdescargas.blogspot.com Lo intentar dijo Bea Ritter levantndose. Puedo llamarla si hubiera alguna novedad? Marielle vacil, pero despus asinti a regaadientes con la cabeza. Gracias. f Bea mir un instante a Marielle como si estuviera re-exionando acerca de todo lo que haba escuchado y fespus le dio nuevamente las gracias y se retir. > Marielle se encontraba todava sentada junto a su es-jritorio pensando en ella cuando lleg John Taylor con [ fiscal, un hombre alto, delgado, enjuto y de severa pariencia, el cual pareca estar absolutamente convenci-3 de que Charles Delauney haba secuestrado al nio y, icima, lo haba matado. Marielle hizo una mueca al or 5 palabras y Taylor se compadeci de ella. Todo aque-D era justo lo contrario de lo que pretenda Bea Ritter. | El fiscal le dijo que el juicio se celebrara en marzo y le qplic que se esperaba un veredicto de culpabilidad y le confiaba en la mxima colaboracin por parte de Jla y de su marido. I -Y eso qu significa, seor Palmer? | Significa que espero que asistan ustedes al juicio y que (aten de despertar el inters de los miembros del jurado. Quiero que comprendan lo que ha significado para uste-> la prdida de su hijo para que, de este modo, emitan i veredicto de culpabilidad contra Delauney. Con un DCO de suerte, si podemos demostrar o dar a entender lie cruz la frontera del estado con el nio, conseguimos nada menos que su condena a la pena de muerte, :ora Patterson! La forma en que el fiscal pronunci quellas palabras le provoc a Marielle un estremeci-niento de angustia. Palmer insinu adems que inten-ara conseguir un veredicto de culpabilidad, basndo-; ms en las emociones suscitadas por el caso que en autnticas pruebas. A Marielle no le gustaba la idea de exhibirse durante el juicio. A Taylor tampoco le agrada-l|ba, pero^comprenda el punto de vista del fiscal. William iPalmer era un fiscal muy respetado, pero tena muy Ipoco de humano-. Por supuesto que, si para entonces ^hubiramos encontrado a su hijo, nos gustara que l tambin compareciera en el juicio, aunque slo fuera brevemente. Marielle pens que le encantara. Con tal de que en-contraran a su hijo, estaba dispuesta a aceptarlo todo. -Alguna otra cosa? -pregunt un tanto molesta por los desagradables comentarios del fiscal. Palmer se levant sin darse por enterado. -Ya la tendremos informada -dijo ajustndose las gafas y mirndola como si estuviera calibrando sus aptitudes de testigo mientras recoga su cartera de documentos para marcharse-. Me gustara ver a su marido tan pronto regrese de Washington, si fuera usted tan amable de decrselo... Se lo dir. romanticasdescargas.blogspot.com El fiscal se fue y Taylor se qued. Marielle lanz un suspiro y se sent a su lado en el sof. Haba sido un mes muy largo, un perodo terrible, y seguan sin saber abso-lutamente nada de Teddy. No haba habido llamadas ni informaciones confidenciales, slo alguna que otra pista falsa y un puado de llamadas de la zona comprendida entre New Hampshire y Nueva Jersey efectuadas por personas que crean haber visto al nio. -Es un verdadero encanto -dijo Marielle refirindose al fiscal. Taylor solt una carcajada y encendi un cigarrillo. En los momentos en que la vida no la aplastaba hasta dejarla casi sin respiracin, poda ser muy graciosa. -Es mucho mejor en los tribunales que en un saln. -Me alegro por l -dijo Marielle mirando inquisitivamente a John. A su manera, ambos se haban hecho muy buenos amigos. A veces, Marielle tena la sensacin de que l era su nico aliado-. Supongo que el juicio ser espantoso. Ser muy duro. Y la defensa sacar a relucir cosas que a usted no le van a gustar... Quiz su estancia en la clnif o algo por el estilo. Tienen que hacer todo lo posible g desacreditarla. |jr-Por qu? Yo no acuso a Charles. I Sin embargo, ahora Marielle le crea culpable, aunque fe vez en cuando la asaltara alguna duda. Al comentarle jfrayior la visita de Bea Ritter, ste le dijo: iNo se mezcle con eso. Slo servira para hacerla su-Cualquier cosa que consiga la prensa, la utilizar darle una pualada por la espalda. Marielle tambin lo crea. Pero y si la chica de los es-larios sombreros tena razn? Era muy lista y pareca hablaba en serio. I.A veces no s qu pensar reconoci abatida-. Pero llora ya qu ms da. Teddy ha desaparecido. Todo lo ems no tiene importancia -aadi, mirando triste-lente a su alrededor. Haba perdido a tres hijos en un sacio de tiempo relativamente breve. |Para Charles s la tiene, porque est enjuego su vida. agarrar a lo que pueda para sobrevivir. |r-Quin es su abogado? IHa elegido a uno muy bueno. Un tal Tom Armour. y muy inteligente. Puede ser brutal en una sala de sticia; si hay alguien que le puede salvar el pellejo a )elauney, es l. No s si alegrarme o no. Ya no s qu pensar. Mal-sm dice que ha sido l. Cuando encontraron el osito... larielle parpade para disipar las lgrimas que haban somado a sus ojos. Pero no s... Cuando fui a ver a Charles, le cre. Sin embargo, si l no lo ha hecho, (dnde est Teddy? Era la nica pregunta a la que nadie poda responder, ientras la miraba, Taylor se sinti tan atrado por ella jue apenas prest atencin a sus preguntas. Nadie le ha-iba inspirado jams aquellos sentimientos, ni siquiera su esposa, y mucho menos las mujeres con quienes sola tra-..''II romanticasdescargas.blogspot.com tar en el curso de sus investigaciones. Algo en ella lo atraa poderosamente, algo tan frgil y vulnerable que, estando a su lado, slo senta el deseo de alargar la mano para acariciarla. -Ojal tuviera las respuestas a esas preguntas -dijo mi-rndola con dulzura, sentado a su lado en el sof mientras empezaba a oscurecer. Sera una noche muy fra, y Marielle se quedara sola como de costumbre. Malcom no estaba y, a pesar de la presencia de la polica, la casa resultaba muy vaca y solitaria. Le hubiera gustado llevarla a cenar a alguna parte donde hubiera ruido, risas, humo de cigarrillos y msica. Hubiera deseado apartarla de todo aquello, de los hombres que la pegaban y le destrozaban el corazn y de los que no le hacan el menor caso. Haba averiguado sobre Malcom Patterson muchas ms cosas de las que hubiera querido, y una de las cosas que saba con toda certeza era que Marielle reciba de quienes la rodeaban mucho menos de lo que se mereca. Y l quera con toda su alma modificar aquella situacin. Ojal pudiera librarla de todo esto, Marielle. No era un comentario muy profesional por su parte, pero Marielle se emocion. Es usted muy amable. Yo tambin lo quisiera... Antes pensaba que las cosas raras ocurran por algn motivo. Ahora me parece que ya no lo creo. Me han ocurrido demasiadas cosas. Pareca casi increble que, por horribles circunstancias totalmente imprevistas, aquella mujer hubiera perdido a tres hijos, pens Taylor. Tiene usted hijos? pregunt Marielle. Lo ignoraba casi todo de l, pero saba desde haca un mes que el agente del FBI se senta atrado por ella. Dos. Una nia de catorce aos y un nio de once. De pronto, Taylor se arrepinti de haberlo dicho, a pe de la aparente serenidad con la que Marielle le haba feuchado. prAndr tendra once... .' la nia, ocho... La nia que muri sin nombre y sin ser respirado ni una sola bocanada de aire... simplefente la nia Delauney. iHennifer y Matthew aadi Taylor para distraerla de i negros pensamientos. c-Se parecen a usted? pregunt Marielle con una isa. ; encantaba hablar con l de cosas normales, y no de aestros y asesinatos. ||Pues no s. La gente dice que el nio s. Es difcil sa-rio. Hbleme de usted. Qu hace en condiciones lmales? F larielle sonri al or su pregunta. B~Me gusta nadar, dar largos paseos, montar a caballo... |te encanta la msica... hace aos pintaba, pero lo dej ce romanticasdescargas.blogspot.com mucho tiempo... A raz de su estancia en la clni-pero eso no lo dijo. Me gustan todas las tonteras fjie sola hacer con Teddy. -Al final, siempre volva a lo |ismo. No poda pensar en otra cosa-. Vimos Blancaniepj el da que... el da que... ILo s -dijo John Taylor en un susurro. Lo recordaba _uy bien. Marielle asinti tristemente y, mientras l le ideaba los hombros con su brazo, se pregunt por qu Pa tan amable y se preocupaba tanto por ella. Le agra-eca mucho su presencia en los momentos en que ella Jas lo necesitaba-. Marielle... \ Pronunci su nombre en voz baja y despus, sin aadir ada ms, se inclin hacia ella y la bes. Marielle sinti |ue todo su cuerpo se funda mientras l la tomaba en .. brazos y la estrechaba contra su pecho. Slo poda ensar en su fuerza y en su bondad. No supo qu decir-cuando l se apart. Ambos parecieron extraarse de lo ocurrido, pero a juzgar por la expresin de su rostro, Marielle se senta feliz. No s muy bien qu decir... slo le dir que usted significa mucho para m... y no creo que hubiera podido sobrevivir a todo esto sin usted. -Quiero ayudarla... Taylor hubiera querido hacer algo ms que eso, pero no saba cmo expresarlo. Se apart muy despacio y se reclin contra el respaldo del sof, preguntndose por qu lo habra hecho pese a constarle que no haba teido ms remedio que hacerlo. l jams le hubiera podido ofrecer ninguna de las comodidades de las que ella disfrutaba. Slo le hubiera podido ofrecer lo nico que a ella le faltaba desde haca muchos aos: amor. De una cosa estaba seguro: Malcom Patterson no se la mereca. Marielle mir serenamente a John mientras ste le acariciaba y le besaba la mano. -Ama usted a su esposa? Quera saberlo por simple curiosidad. Deseaba conocerlo mejor. John, que jams hubiera podido mentirle, vacil antes de asentir en silencio con la cabeza. Es una mujer muy afortunada -dijo Marielle. Pero a Taylor no le apeteca hablar de su mujer. No pienso ms que en usted desde la noche en que la conoc. Aquella noche slo hubiera deseado estrecharla en mis brazos. Ambos se miraron largamente a los ojos sin decir nada y cada cual comprendi lo que el otro senta. Las palabras no eran necesarias. Slo se necesitaban el uno al otro. Ambos saban que l poda perder el empleo por culpa de lo que estaba haciendo... y perder de paso a su mujer... aunque, en realidad, a l le daba igual. Slo quera estar con Marielle, cuidar de ella y protegerla como jams nadie lo haba hecho. Marielle tambin se senta atrada por l, pero no acertaba a imaginar qu poT. ocurrir. Ambos estaban casados, aunque no feliz-ente, y por muy enojado que estuviera Malcom con en aquellos momentos, Marielle no romanticasdescargas.blogspot.com poda abando-rle despus de haber perdido a Teddy. ||*-Qu ser de nosotros? -pregunt en un susurro. -Qu quiere usted que sea? replic dulcemente No estoy muy segura. r larielle estaba preocupada. No quera lastimar a naje, ni a John, ni a su mujer y ni siquiera a Malcom. IJohn acarici su sedoso cabello color canela. Habra ,Tado dispuesto a dejar a Debbie por ella, pero saba |e, si se lo hubiera dicho, Marielle se hubiera asustado .: hubiera sentido culpable. No quera hacerle promeque no pudiera cumplir, pero la amaba con todo su azn. Quera estar a su lado, abrazarla, ayudarla y irle todo lo que jams haba tenido. La quera entera... I alma... su vida... y su cuerpo... -No ha tenido usted demasiada suerte, amiga ma le p con una triste sonrisa mientras sus ojos la miraban >n una dulzura que ella jams en su vida haba conocido. No, ms bien no... Con Teddy tuve suerte... y ahora liede que con usted... Quiz eso es lo mximo a lo que i puede aspirar... puede que lo mximo sean unos aos, fjios das... unos momentos... |Haba disfrutado de la presencia de Andr durante dos , ves aos... de la de Charles durante tres... y de la de bddy durante cuatro... Puede que fuera eso, puede que jjio fuera todo... Puede que el por siempre jams no stiera. Se conforma usted con muy poco. No he tenido ms remedio. Marielle mir a John a los ojos y ste se inclin de levo hacia ella para besarla. Esta vez se quedaron casi |$in respiracin y John temi no poderlo resistir. Quiero que seas feliz... le susurr ardorosamente mientras Marielle le miraba con tristeza. A pesar del de-leite que le haban deparado aquellos breves instantes, no esperaba ms y quera que l lo supiera. Lo nico que ella quera en aquellos momentos era encontrar a Teddy. -Lo estoy pasando muy mal... -dijo en voz baja. Lo s. Taylor tom su mano entre las suyas y pens que ojal pudiera resolver todos sus problemas. Puede que a su debido tiempo... Se estremeci al imaginar lo que podra ocurrir en caso de que jams encontraran al nio o de que slo descubrieran su cadver. Tienes que ser fuerte, Marielle le dijo, a pesar de que le constaba que lo era. Yo estoy aqu para ayudarte. En su fuero interno se pregunt por qu razn ella le peda tan poco-. Por qu le pides tan poco a las personas? Por qu eres tan honrada? Haba dado en el clavo. Por eso la odiaban todos. Porque no esperaba nada de ellos, porque daba sin recibir nada a cambio y en su presencia se sentan en falta. Era demasiado bondadosa, demasiado amable y demasiado pura, y estaba demasiado dispuesta a soportar el dolor que ellos le causaban. No seas tan buena... ni siquiera conmigo, Marielle... No lo seas... aadi, volviendo a besarla. romanticasdescargas.blogspot.com Esta vez ella le correspondi con tal pasin que, cuando finalmente se apart de l y le mir sonriendo, Taylor sinti que el corazn le daba un vuelco en el pecho. A pesar de su refinada dignidad, Marielle irradiaba una sensualidad que lo volva loco. Como no nos andemos con cuidado, vamos a tener un problema muy serio -dijo Marielle mirndole con detenimiento. No estoy muy seguro de que yo no lo quiera contest Taylor en voz baja. Marielle, en cambio, s lo estaba. Llevaba tres aos sin hacer el amor con un hombre y los msculos que se aditoan bajo la camisa de Taylor la atraan poderosa-_ite, pero en aquellos momentos no poda complicar-I la vida y ambos lo saban. |*-Cuando todo esto termine, usted y yo vamos a tener lie hablar muy en serio, seora Patterson. No s lo que I a ocurrir, pero s que no pienso soltarte fcilmente. John jams haba experimentado un sentimiento seejante por nadie, ni siquiera por su mujer, y no esba dispuesto a renunciar. En cuanto conoci a Maelle, comprendi que su vida iba a cambiar para mpre. Pero tambin saba que en aquellos momentos obligacin era encontrar al nio, y caso de no poder cerlo, por lo menos ayudarla durante el juicio y pro-rar por todos los medios que Charles Delauney fuera ndenado. -Te apetece comer algo antes de irte? pregunt Ma-Jle. -Tengo que volver al despacho contest John, sacu-|endo la cabeza y lamentando tener que irse. Raras ve-s regresaba a casa antes de las diez porque, en realidad, o le apeteca. Le haba dicho a Marielle que amaba a su lujer y era cierto... la haba amado en otros tiempos... |ero ahora quera ms a sus hijos, y eso era lo que los intena unidos, junto con la religin-. Te llamar ma-uia le susurr al odo, preguntndose en su fuero in-rno si ella se arrepenta de lo que haban dicho y si is tarde se avergonzara. Sin embargo, cuando Marie-_ se levant y le mir a los ojos, John descubri en los una profunda emocin. Debera sentirme culpable, pero no es as. Slo noto ma profunda sensacin de paz dijo ella. l tambin la senta. Era una sensacin agradable por-ique ambos lo necesitaban y lo queran. Pero podran disfrutar de ello alguna vez? Era todava demasiado pronto para responder a la pregunta. I -Buenas noches, seora Patterson -dijo Taylor, rozndole los labios con los suyos antes de abandonar con ella la estancia para enfrentarse a las miradas de los policas que todava permanecan de guardia en la casa las veinticuatro horas del da-. Buenas noches, Marielle... aadi en un susurro. Marielle le acompa sonriendo hasta la puerta principal y, romanticasdescargas.blogspot.com a los pocos minutos, subi a su habitacin. Era la primera vez que sonrea en un mes. Resultaba agradable volver a sentirse amada y deseada, aunque slo fuera por un instante. fiscal Bill Palmer se convirti en un asiduo visitante la casa mientras preparaba el juicio. Sola pasar mulo rato encerrado en una habitacin con Malcom ha-ido con la servidumbre; tambin haba mantenido rias conversaciones con los ex empleados Edith y Pa-|ck. Finalmente, a principios de marzo volvi a hablar nuevo con Marielle, pero esta vez a solas, sin la pre-icia ni de John Taylor ni de su marido. Antes de subir al estrado, quiero cerciorarme de que Sted tiene muy claro lo que ocurri, seora Patterson. Jsted me comprende, verdad? Por supuesto que le comprenda. Era una de esas per->nas que se escuchan cuando hablan, y no haba en l |iingn rasgo que suscitara la menor simpata. Llevaba el abello liso y tena el rostro muy plido. Deba de tener ios cuarenta y tantos aos, la misma edad de John Tay->r; era muy aficionado a los trajes a rayas y a las corbatas scuras, llevaba gafas de montura de concha y estaba vi-siblemente impresionado por Malcom. Le comprendo -dijo Marielle. Pero, en realidad, te-muy pocas cosas que decirle. Haba odo un ruido juella noche y, a eso de la medianoche, haba subido a darle un beso a Teddy, explic por centsima vez mientras el fiscal la escuchaba sin dejar traslucir la menor emocin. A l slo le interesaba conseguir la condena de Delauney. Aborreca a los hombres de su calaa, un rico disfrazado de socialista, un playboy malcriado que se crea con derecho a hacer cualquier cosa que le viniera en gana-. Encontr a Betty y a la seorita Griffin atadas y amordazadas. A la seorita Griffin le haban colocado una funda de almohada en la cabeza y le haban administrado cloroformo. Y Teddy haba desaparecido... eso fue todo... se haba esfumado sin dejar rastro. Desde entonces, no se haba sabido nada ms, exceptuando la falsa alarma de la peticin de rescate y el dinero dejado en la consigna de la estacin Grand Central. Nadie lo haba recogido ni haban vuelto a llamar, lo cual induca a la polica y al FBI a suponer que la llamada la haba hecho un chiflado. -Y el pijama encontrado en el domicilio de Delauney era el de su hijo? Mientras el fiscal la miraba, paseando arriba y abajo por la estancia, Marielle tuvo la sensacin de encontrarse en una sala de justicia. Creo que s contest en voz baja. No est segura. El fiscal se detuvo y la mir enfurecido. Estoy segura, pero... romanticasdescargas.blogspot.com Pero qu, seora Patterson? Malcom ya le haba advertido de que su mujer nunca estaba segura de nada y jams tena el valor suficiente como para hacer afirmaciones categricas o tener convicciones propias. No s cmo fue a parar all. Malcom le haba dicho al fiscal que no se fiara de las emociones de su mujer. Porque Delauney lo dej all. De qu otro modo hubiera podido ir a parar all junto con el osito de pelu-che del nio? Acaso usted no cree que Charles Delauney secuestr a su hijo? ^larielle reflexiono un buen rato en silencio. A lo lar-lide los dos meses y medio transcurridos, se haba hela misma pregunta y crea que s, pues las pruebas ^ i irrefutables, pero, cuando pensaba en Charles como tfsona, no estaba tan segura. Por lo visto, ste segua ido su participacin. Pero las pruebas... las prue-Js;.. el pijama... el osito... f|*S, lo creo contest con expresin apenada. i no est segura verdad? pregunt el fiscal, Ardiendo cada palabra como si le doliera. Hay alna otra persona que, a su juicio, pueda haber secues-jo al nio? larielle mene la cabeza, un tanto intimidada. Jo lo s. No creo que nadie lo sepa; de lo contrario, hubiramos encontrado. Tilliam Palmer la mir escandalizado. rNo quiere usted que se haga justicia, seora Patter-tt? No quiere que castiguen al hombre que secuestr hijo? Eso es lo que quiere su marido, usted no? fiscal hablaba como si el hecho de que ella no qui-ver ejecutado a Charles constituyera una muestra : falta de patriotismo. |"-Yo lo nico que quiero es que mi hijo vuelva a casa. -Acepta la posibilidad de que l pueda haberlo ma-pio? |Marielle cerr los ojos y asinti en silencio. Despus volvi a abrir, temiendo lo que pudiera ocurrir du-ate el juicio. Los dos meses y medio pasados haban io una pesadilla. Los periodistas los acosaban noche y y publicaban casi a diario fotografas suyas o de eddy o de Charles en primera plana. Ya no poda ni si-|Uiera poner la radio sin or hablar de s misma, de Dharles o de Malcom. Casi todos los comentarios eran lisos y muchos de ellos estaban llenos de falsas noticias candalosas. Al parecer, ella haba sido vista bailando en :i repetidas ocasiones, Malcom iba a pedir el divorcio, Char-les se haba fugado y Teddy haba sido visto con vida. Todo era falso y repugnante. Y William Palmer formaba parte de la pesadilla. Comprende que ese hombre puede haber matado a su hijo y, sin embargo, no est segura de que sea culpable. Es as? S contest finalmente Marielle. S, en efecto... No... romanticasdescargas.blogspot.com aadi, cambiando nuevamente de idea-. Creo que lo ha hecho l. Palmer la mir profundamente irritado mientras ella se levantaba y cruzaba la estancia, luchando contra sus propios sentimientos. -No estoy enteramente segura de que Charles Delau-ney haya secuestrado y posiblemente matado a mi hijo. Pero lo creo posible por el hallazgo del pijama y del osito de peluche. Palmer la mir con una glida sonrisa en los labios. se es mi trabajo, no le parece? Por qu no confa un poco ms en m, seora Patterson, y me permite que la convenza? No s si sabe que su marido cree en la cul-pabilidad del seor Delauney. Palmer estaba tratando de tranquilizarla, pero ella ya saba lo que pensaba Malcom y por qu. Malcom tambin le echaba injustamente la culpa a ella. Porque l no le conoce como yo. Lo supongo. Pero el seor Delauney Ja peg estando usted embarazada, no es cierto? Marielle tard un rato en contestar mientras contemplaba el jardn y pensaba que ojal pudiera ver muy pronto a su hijo jugando en l. Ms o menos. No s si llamarlo as. Me peg... pero estaba destrozado por la pena... Y no mat a la nia que usted esperaba como consecuencia de ello? Jo lo s. Pero no lo van a juzgar por haber matado a Hija. No, pero s tal vez por haber matado a su hijo. Si lo pp una vez, puede que lo haya vuelto a hacer. ;so es ridculo. Ambos casos son completamente discos y usted lo sabe. Le est usted defendiendo, seora Patterson? Le deder durante el juicio? ra lo nico que a l le interesaba saber. Estaba muy ocupado y quera averiguar qu terreno pisaba para ar que ella le estropeara el caso. pse no es mi trabajo, seor Palmer. No estoy aqu |ta defender a nadie. A m lo nico que me importa es j fY a m slo me importa la justicia. Pues entonces se har justicia dijo Marielle mirando i dureza a Palmer. ,ste se retir con la cara muy larga. Patterson tena ra-pi. Su mujer era imprevisible y no se poda fiar uno de H&, pues se dejaba arrastrar fcilmente por las emocio-|S. Estaba empezando a preguntarse si el chfer no ha-dicho la verdad. A lo mejor, todava estaba enamo-i de Charles Delauney. A lo mejor, haba tenido una -soltura con l. Quiz haba algo ms de lo que pareca (primera vista. Sin embargo, sus investigaciones no ha-i logrado descubrir la menor incorreccin en su nportamiento. Lo peor que haban dicho de ella era gastaba demasiado en ropa, pero eso a romanticasdescargas.blogspot.com Patterson no Meca importarle demasiado. iCuando Palmer se fue aquella tarde, John Taylor aca-|ba de llegar. Sus visitas se haban convertido en una pecie de rutina cotidiana. Disfrutaba hablando con ella, nque muchas veces los encuentros entre ambos con-tieran simplemente en tomar juntos una taza de caf. e gustaba estar cerca de ella, y muchas veces se pasaba njti largas horas en la casa simulando vigilar a sus hombres para poder estar all cuando ella bajaba. Se sonrean el uno al otro, se cruzaban una mirada, ella le llevaba un bocadillo y l alargaba una mano para acariciarla cual si fuera un adolescente. Le encantaba su perfume y la suavidad de su piel. Con un poco de suerte y siempre que no hubiera nadie cerca, se atreva incluso a besarla. Se mora de ganas de salir con ella, dar largos paseos en primavera o simplemente llevarla al cine y comer con ella palomitas de maz. Pero no podan ir a ningn sitio. En cuanto Marielle abra la puerta, se converta en un trozo de carne fresca en un mar infestado de tiburones. Tenan que quedarse dentro y esconderse para poder hablar. Le extraaba no ver casi nunca a Malcom cuando l visitaba la casa. Aquel hombre no estaba nunca, pero maldita la falta que a l le haca. Qu tal? le pregunt a Marielle en un susurro mientras se quitaba el abrigo. Al llegar, haba visto a Palmer alejndose en un taxi-. Palmer te trata bien? -Creo que est decepcionado porque no quiero ver a Charles en la silla elctrica. O al menos porque la idea no me entusiasma demasiado. -Eso tambin me preocupa a m -dijo John, acaricindole el brazo mientras ambos se dirigan a la biblioteca. Qu puedo decir para convencerte? -Mustrame alguna prueba... ensame al nio... Qu ms quisiera. Pero de veras ests convencida de su inocencia? No confes Marielle. Lo malo es que no estoy convencida al cien por cien de su culpabilidad. Creo que lo ha hecho l, pero no estoy completamente segura. Muchas veces se angustiaba al pensarlo y se alegraba de no formar parte del jurado. -En cuanto encontramos el pijama la cosa estuvo clarsima, y t lo sabes. - -~' Taylor tambin saba que ella no quera creer que Illio estuviera muerto por ms que el hecho de que t lo encontraran apuntara en ese sentido. Tal vez la ne-tiva a creer en la culpabilidad de Charles equivala a er en la posibilidad de que Teddy todava estuviera A lo mejor, Marielle no poda aceptar la verdad. Ev-nas veces John se preguntaba si lograran encontrar-El hallazgo del hijo de Lindbergh haba sido horroro- la romanticasdescargas.blogspot.com necesidad de tener que comunicar la noticia a los res y causarles aquel dolor haba sido un autntico cio. Por su condicin de padre, Taylor no poda sotar ni siquiera pensarlo. Y ahora Marielle quiz ten-|P que enfrentarse con algo muy parecido. Slo caba Ijperar que la muerte del nio hubiera sido rpida e indora. |*-E1 juicio va a ser horrible, verdad, John? pregunt rielle mientras ambos se tomaban el caf que les ha-. servido Haverford. El anciano mayordomo apreciaba a Taylor porque era able con Marielle y haca que todo el mundo se sin-|ra seguro estando l en la casa. Slo dos agentes de la olida sospechaban que su inters por Marielle rebasaba h lmites puramente profesionales, pero eran lo bastan-I' inteligentes como para mantener la boca cerrada. De amento, su secreto estaba a salvo, pero los sentimien- que experimentaban el uno por el otro eran cada vez s profundos. Procuraban vivir da a da, concentrn-ose en Teddy y en el juicio, pero ambos saban que, al al, tendran que enfrentarse el uno con el otro y con futuro. Por suerte, todava no tenan que tomar nin-,iina decisin. Creo con sinceridad que va a ser muy duro. Y supon-5 que sacarn a la luz muchas cosas que podran ser muy clorosas -contest John tomando un sorbo de caf. Ya estoy deseando que empiece. Marielle comprenda lo que John quera decir y saba tambin que Malcom la consideraba una criminal desde el da en que haban detenido a Charles Delauney. Como si ella hubiera conspirado con su antiguo marido o hubiera provocado en cierto modo el secuestro de Teddy. Ya no poda acercarse a l ni buscar su ayuda, pues la haba abandonado a la deriva en un mar de soledad y terror. -Por cierto, has vuelto a tener noticias de Bea Ritter? La activa pelirroja defensora de la causa de Charles los estaba volviendo locos a todos. Haba montado una campaa de prensa en favor de Charles y llamaba cada dos por tres a John Taylor, al abogado defensor, a los investigadores, al fiscal y a Marielle, quien ya no atenda sus llamadas. No tena nada ms que decirle, y el hecho de hablar con ella le atacaba los nervios. -Creo que llam ayer -contest Marielle, mirando s-bitamente a John con expresin burlona. Est enamorada de l? le pregunt. Aquella agraciada joven de aproximadamente la misma edad que Marielle posea una energa inagotable y un espritu de lucha admirable. Yo tambin me lo he preguntado, si he de serte sincero. Hay un montn de chifladas capaces de enamorarse de tipos como l acusados de crmenes espantosos, pero en cuya inocencia ellas creen a pies juntillas. Podra ser una de sas o, a lo mejor, no es ms que una reportera romanticasdescargas.blogspot.com entrometida. -Desde luego, parece que se preocupa mucho por l. Siempre que he hablado con ella, ha tratado de convencerme. -Lo s -dijo John sacudiendo la cabeza mientras apuraba la taza de caf. Eso es bueno para l porque necesita que le echen una mano, y unos comentarios positivos en la prensa no le vendrn nada mal. Sin embargo, ero que no nos perjudique a nosotros, Marielle. Pro-_i no colaborar inadvertidamente con la defensa aa-levantndose. Aparte de lo que t creas, no debes _rles. ..arielle hubiera querido preguntarle por qu, pero ya iioca la respuesta. Ellos buscaban la verdad sobre lo le haba ocurrido a Teddy. Cuando poco despus __se march y ella volvi a quedarse sola, Marielle ji a la habitacin de Teddy para acariciar sus juguetes .__ropas y cambiar el orden de sus ositos de peluche. ! senta constantemente atrada por aquella habitacin. Ipobre Malcom, en cambio, ya no poda subir, ftl da siguiente, pasado el medioda, lleg el abogado la defensa, Thomas Armour. Aquella maana haba .. ado para concertar una cita con Marielle y sta se oa puesto a su vez en contacto con John para pregun-le si poda recibirlo, a lo cual ste le haba contestado e, aunque no fuera ilegal, l no lo consideraba opor-10. Pese a todo, Marielle senta curiosidad por cono- a aquel hombre y haba preferido pedir previamente isejo. _!alcom se haba ido unos cuantos das a Boston y ella i recibi sola, vestida de negro, como si ya estuviera de .x El abogado vesta un traje de color azul marino y la un cabello rubio oscuro que deba de haber sido ,__claro en su infancia y unos ojos castaos de mirada [Urentemente amistosa. Pero su tono de voz no fue de-f__liado amable cuando empez a hablar con ella, si ien se mostr comedidamente corts y no trat de hera en ningn momento. Sus ojos se clavaron en ella, _.cando respuestas. Haverford lo acompa a la biblioteca y, tras unos ini-iles comentarios intrascendentes, Armour mir direc-aente a los ojos a Marielle y le hizo una pregunta dicta. Antes de que comience el juicio, me gustara tener alguna idea sobre lo que va usted a decir acerca de mi cliente. l no tena el menor inters en aceptar aquel caso y, al principio, haba pensado que Charles era simplemente un nio mimado, pero poco a poco le haba ido conociendo mejor y ahora era absolutamente leal a su cliente. -Qu quiere usted decir exactamente, seor Ar-mour? Marielle saba a travs de la prensa que haba estudiado en Harvard, era el socio ms joven de un importante bufete de romanticasdescargas.blogspot.com abogados y rondaba los cuarenta. Charles haba contratado al mejor y haba hecho muy bien. Pero, adems de su fama, Tom Armour posea un encanto especial que no proceda de su fsico, sino ms bien de la inteligencia y la determinacin que parecan emanar de su rostro. El seor Delauney me explic a grandes rasgos lo que ocurri... hace algunos aos. Creo que ambos sabemos a qu me refiero. Se refera a la muerte de Andr, pero ella le agradeci que no la mencionara. Reconoce que se port muy mal y sabe que ahora su comportamiento de entonces lo podra perjudicar gravemente. Usted es la nica persona que puede decir exactamente lo que hizo y por qu. Dgame, concretamente cmo lo interpreta? Creo que se volvi loco de dolor. Lo mismo que yo. Ambos cometimos locuras. Pero de eso hace ya mucho tiempo. Armour la estudi intrigado, pensando que, a pesar de su belleza, posea la mirada ms triste que l jams hubiera visto en su vida. Haba comprendido desde un principio que Charles Delauney segua enamorado de ella y se preguntaba si ella le correspondera, a pesar de la reiterada afirmacin de Delauney en el sentido de que ibos no haban mantenido ningn tipo de relacin an-; del secuestro. Es ms, a causa de Malcom, ella se ha-negado a volver a verle. Tom Armour apreciaba el -lie, pero necesitara muchos ms para convencerse. ||rCree usted que mi cliente es un hombre peligroso? A pregunta llevaba una carga de profundidad, por yo motivo Marielle reflexion un buen rato antes de jsponder. r-No, creo que es un insensato. Impetuoso e incluso tupido algunas veces. Pero no creo que sea peligroso ontest, esbozando una sonrisa que Tom Armour no devolvi. ...-Cree que se llev a su hijo? Marielle vacil un instante, tratando de ser sincera. ,-No lo s contest, mirando a Armour directamente -Jos ojos y descubriendo en ellos algo que le gustaba, recia honrado y digno de confianza. De haberle co-jcido en otras circunstancias, saba que hubiera podido amiga suya. Charles tena suerte de contar con l -^no abogado-. No lo s, pero creo que s. Las pruebas |taban ah. Sin embargo, cuando pienso en l tal como tal como yo le conoc... no comprendo cmo es posible que lo haya hecho. |'r-Cree usted que, si se hubiera llevado a su hijo, le iibiera causado algn dao? i-No s por qu... Marielle hizo una pausa y despus E)lvi a mirar a Armour a los ojos-. No s por qu no ,jedo creerlo. I; De haberlo credo, no lo hubiera podido resistir. Por qu cree usted que puede habrselo llevado? Por venganza a cambio del nio que usted perdi? Por specho porque usted no quiso volver a verle?... Por-ne todava la sigue queriendo? romanticasdescargas.blogspot.com I No estoy segura. Ojal lo supiera. Cree que alguien puede haber colocado pruebas falsas? Era lo que Charles le vena diciendo desde el principio y, al final, l haba acabado por creerlo. -Es posible, pero, quin? Y cmo se hubiera podido apoderar del pijama y el osito de Teddy si nunca hubiera tenido al nio? La defensa tambin lo haba pensado, pero eran unas preguntas de muy difcil respuesta a no ser que las perso-nas que se hubieran llevado a Teddy hubieran colocado las falsas pruebas para comprometer a Charles, cosa altamente improbable. Y de qu lo hubieran conocido? Era el punto ms dbil del razonamiento. Sin embargo, el ms fuerte era el hecho de que la madre no estuviera totalmente convencida de la culpabilidad de Charles Delauney. Armour tuvo la sensacin de que sta poda dejarse convencer fcilmente en uno u otro sentido, lo cual sera algo muy peligroso para Charles. El abogado hizo unas cuantas preguntas ms, tom algunas notas, le dio las gracias por haberle recibido y cerr su cartera de documentos. Mientras se levantaba, Marielle le mir y decidi ser sincera con l. Me haban aconsejado que no hablara con usted. Me haban dicho que era imprudente, aunque no ilegal le dijo, citando textualmente las palabras de John y sabiendo que tanto Malcom como el fiscal se hubieran puesto lvidos de rabia de haberlo sabido. Pues entonces, por qu lo ha hecho? pregunt Armour, fascinado no tanto por su apariencia fsica cuanto por su serenidad y su paz interior. No pareca una depresiva que hubiera estado recluida en una institucin mental. A lo mejor se haba venido abajo y haba deseado morir, tal como le haba explicado Charles. Pero ahora era evidente que ya se haba reIperado y que su glida superficie ocultaba un fuego liy vivo y un cerebro muy perspicaz. Le haba encanio hablar con ella. I-Seor Armour, yo slo busco la verdad. Es lo nico je quiero. Ms que la justicia. Si Teddy ha muerto, ijiero saberlo... y, por supuesto, tambin quiero saber ||in lo ha matado y por qu... Pero si est vivo, quiero lo encuentren... quiero saber dnde est para que aeda volver a casa. K'Tom Armour asinti con la cabeza. Lo comprenda y, ar sus propios motivos, l tambin lo quera. IEspero que lo averigemos, seora Patterson... por el en del nio, por el de usted... y por el del seor Deaney. I -Muchas gracias. I Haverford lo acompa a la puerta y Marielle le estulto mientras bajaba los peldaos. Pareca un hombre tmy capaz de controlar cualquier cosa que tocara. Envi-li romanticasdescargas.blogspot.com su confianza. Sin embargo, por debajo de su aire de eguridad ella haba intuido algo ms. Algo clido, fuer: y considerado. Mientras regresaba a la biblioteca, vol- a pensar en la suerte que haba tenido Charles al haberle contratado. El juicio se inici una fra tarde de marzo en que soplaba un fuerte viento y caa una glida lluvia que empapaba hasta el tutano. Los candidatos a miembros del jurado, el pblico y los representantes de la prensa ocuparon sus lugares en la sala justo la misma semana en que Hitler entr en Praga y anunci al mundo que Checoslovaquia le perteneca. Pero hasta Malcom pareca menos interesado que de costumbre en los acontecimientos mundiales, pues en aquel momento, slo poda pensar en el juicio de los Estados Unidos contra Charles Delauney. El juicio comenz a las nueve en punto y Malcom y Marielle llegaron en su automvil Pierce-Arrow conducido por dos agentes de la polica en compaa de cuatro hombres del FBI, entre los cuales figuraba John Taylor. Este se alegraba de poder estar al lado de Marielle y darle nimos, y ella, tenindole cerca, se senta ms valiente. Malcom no le haba dicho ni una sola palabra desde que abandonaran la casa. Sus silenciosas acusaciones haban sido muy duras de soportar a lo largo de los meses pasados. Marielle tena la cara tan griscea como su vestido cuando descendi del vehculo y l la sostuvo en silencio por el brazo mientras ambos suban los peldaos del palacio de justicia. Vesta un abrigo gris claro con un sombrero a juego que el viento estuvo a punto de llevarse cuando los representantes de la prensa se abalanzaronre ellos como una ola, obligando a los hombres del 51 a luchar a brazo partido para abrirse paso. Al entrar el edificio, Marielle comprendi una vez ms lo do-proso e intil que iba a ser aquel proceso. De qu iba a /ir si, al final, no conseguan recuperar a Teddy? Ha-transcurrido tres meses desde su desaparicin y sus peranzas de recuperarlo con vida eran cada vez ms es-s. Todo aquello no iba a ser ms que un ejercicio de aciones. I Los Patterson tomaron asiento en primera fila detrs . fiscal, John Taylor se sent al lado de Marielle y uno sus ayudantes se acomod al lado de Malcom. A sus ispaldas se sentaron otros dos hombres del FBI y dos po-i uniformados se situaron uno a cada lado y un poco elantados para ofrecerles la debida proteccin. Brigitte i les estaba esperando en la sala cuando llegaron. La jo-mir cordialmente a Marielle y salud con una cor-; inclinacin de cabeza a Malcom. Momentos despus pareci el alguacil y pidi que todo el mundo se levan-i para recibir al juez, el cual entr envuelto en su toga egra. Era un hombre alto y severo con una mata de ca-ello blanco muy parecida a la de Malcom. De hecho, ribos se tenan una cierta amistad, si bien todo el mun-i saba que el juez era muy imparcial, por romanticasdescargas.blogspot.com cuyo motivo lalcom no haba puesto el menor reparo a su nombra-iento como juez encargado del caso. Abraham Morrison ocup su asiento y mir con el stro muy serio a su alrededor. Se produjo un prolongado silencio, durante el cual la gente empez a remo-tverse en su asiento, especialmente los representantes de |la prensa, a los que el juez pareci dedicar una especial J atencin, pero tambin los miembros del jurado, los Pat-|| terson, el acusado y los letrados. Me llamo Abraham Morrison. -Sus palabras resona-l'ton en la sala-. Y no voy a tolerar la menor infraccin w\ en esta sala. Si alguien no observa el debido comporta-miento, lo expulsar con tal rapidez que la cabeza le dar vueltas. Cualquier ofensa al tribunal ser castigada con una pena de crcel. Si algn representante de la prensa se desmanda, ser expulsado con carcter permanente. Actuar judicialmente contra cualquier persona que intente ejercer coaccin contra algn miembro del jurado, influir o tan siquiera hablar con l. Lo han comprendido? Las cabezas asintieron y se oy un murmullo de voces-. Estamos aqu por una cuestin muy seria. Por un delito grave. Est en juego la vida de un hombre y es posible que un nio haya perdido la vida. Son asuntos que yo no suelo tomarme a la ligera. -Mirando directamente a los representantes de la prensa, el juez aadi: Si acosan ustedes a alguien de aqu, ya sea un miembro del jurado, el acusado o algn testigo, lo mandar expulsar sin contemplaciones. Han entendido ustedes las normas? Todo el mundo le mir en sobrecogido silencio-. Las han comprendido? -tron de nuevo s voz. -S, seor -contestaron todos a coro. Muy bien. Pues entonces ya podemos empezar. No permitir que el juicio se convierta en un circo. Quiero dejarlo muy claro desde el principio. Ms asentimientos con la cabeza mientras el juez se pona las gafas y empezaba a examinar cuidadosamente unos papeles. Marielle mir hacia la mesa del acusado y observ que Charles estaba ms plido y delgado, y que en sus sienes haba ms hebras grises que la ltima vez que ella le haba visto. Vesta traje azul oscuro, camisa blanca y corbata oscura, y pareca mucho ms respetable que la mayora de la gente que ocupaba la sala, aunque eso no fuera lo ms importante. Tom Armour tambin estaba muy serio y vesta traje a rayas con chaleco. Se le vea ms joven que la vez que haba visitado a Marielle, cosa que Malcom ignoraba. . juez Morrison volvi a recorrer de nuevo la sala n la mirada. Zteo que todos sabemos por qu nos hemos reunido __Se va a juzgar un caso de secuestro. El secuestro fel nio de cuatro aos Theodore Whitman Patterson. _j romanticasdescargas.blogspot.com padres estn hoy aqu aadi, sealando vagamente j>n la mano en direccin a Malcom y Marielle, la cual ot que se le aceleraban los latidos del corazn al or i palabras. Hubiera sido imposible que, despus de tres _ses de acoso constante, pudiera haber alguien que no piera quines eran, pero aun asi, el juez Morrison ha-querido presentarlos. Respetaba mucho las normas, o tambin le gustaba aadir algn que otro toque sonal a sus juicios-. El acusado se llama Charles De-r__iey y la teora, seoras y seores, y ahora me dirijo Especialmente a los miembros del jurado, es que el seor launey es inocente mientras no se demuestre su culpa-idad. El peso del aporte de las pruebas recae en la acu-cin. El fiscal, el seor William Palmer aadi el juez, .jalndole con un gesto de la mano, deber conven-cerles de que, ms all de cualquier duda razonable, el se-jior Delauney es culpable. Y a usted le corresponder, eor Armour dijo sealando a Tom-, convencerles de ae es inocente. Si el seor Palmer no presenta un argumento convincente, si no estn ustedes convencidos, si 10 creen ms all de cualquier duda razonable que el seor Delauney ha secuestrado a ese nio, entonces debern ustedes absolverle. Debern ustedes escuchar con I^nucha atencin y asumir muy en serio su responsabilidad. Y les anuncio que voy a aislar a este jurado. Se instalarn ustedes en un hotel a expensas del Estado mien-jtras dure el juicio y no podrn hablar con nadie ms que con sus compaeros del jurado. No podrn llamar a sus hijos ni hablar con su marido ni visitar a un amigo ni ir al cine. Debern quedarse con los dems miembros del jurado en el hotel hasta que hayan cumplido con su deber sin ningn prejuicio ni distraccin. Ni la prensa ni la radio les facilitarn la labor porque todo es muy confuso y tentador. Pero debern procurar por todos los medios mantenerse incontaminados hasta que todo termine. Si hay alguien para quien el hecho de permanecer aislado durante las prximas semanas pueda constituir un problema por motivos de salud o de responsabilidades familiares, les ruego que lo digan cuando se mencione su nombre. Vamos a necesitar doce miembros del jurado y dos suplentes. Seoras y seores, les agradecemos su colaboracin. Dicho lo cual, el juez se volvi hacia el alguacil y le orden que anunciara los nombres de los previstos miembros del jurado. La primera mujer estaba tan asustada que estuvo a punto de tropezar mientras se diriga a su asiento. Al mirarla, Marielle se dio cuenta de que temblaba como una hoja. El segundo miembro del jurado era tambin una mujer, una negra tan vieja y achacosa que tuvo dificultades para llegar a su asiento. Despus se acercaron dos hombres de mediana edad y un hombre de unos cuarenta aos mutilado de una pierna, una china con el largo cabello recogido en dos romanticasdescargas.blogspot.com trenzas, un joven negro muy guapo, dos chicas muy agraciadas, una mujer de mediana edad que no apartaba los ojos de Malcom y Marielle, otros dos hombres y, finalmente, dos mujeres de aspecto indefinido como suplentes. En cuanto todos se hubieron sentado, el juez Morri-son present a la sala al fiscal William Palmer. ste se volvi de cara al pblico y despus mir de nuevo con una sonrisa a los miembros del jurado. Buenos das, me llamo William Palmer. Soy el fiscal que actuar en este caso y estoy aqu en representacin pueblo de los Estados Unidos. Les represento a uste-en este caso y necesitar su ayuda para condenar a pte hombre seal vagamente a Charles, que segn ..otros entendemos secuestr al nio de cuatro aos Jeddy Patterson doce das antes de Navidad --especific, pmo si ello agravara el carcter del delito, aunque para i padres lo hubiera efectivamente agravado. Si alguno ustedes conoce a este hombre, o a m, o al abogado ^ la defensa seor Armour o al juez o a cualquier otra Jsrsona que est relacionada con nosotros, que lo diga pora y ser excluido para no prejuzgar el caso. Dganse-ai juez cuando les llame y les pregunte su nombre y afesin. IjEl fiscal se sent bruscamente, y entonces Tom Ar-gjjour se levant y se present. Marielle comprendi in-mediatamente que sabra ganarse ms fcilmente a los pembros del jurado. No les habl en tono displicente como haba hecho Bill Palmer y se expres con moles mucho ms suaves que los utilizados por el fiscal. ._plic que la acusacin contra el seor Delauney era jramente circunstancial y que existan dos objetos que Iflacionaban a su cliente con el caso, pero que no haba Inguna prueba de que hubiera secuestrado al nio ni que hubiera tenido algo que ver con el secuestro, iientras hablaba, Marielle observ que varios miem-pros del jurado asentan con la cabeza. Despus, el de-cnsor volvi a sentarse tras darles las gracias por su ayu-L y esboz una amable sonrisa que provoc las risitas de dos chicas e indujo al juez a mirarlas con el ceo se-eramente fruncido. Les recuerdo, seores tron el juez, que esto no es fim acontecimiento social ni un asunto divertido. Muy Ibien -aadi, mirando a los dems-, alguien de ustedes Pene algn problema de salud que le impida permanecer aislado? La anciana negra levant una mano y Morrison la mir con una sonrisa. -S? Su nombre, por favor, seora? Ruby Freeman. -S, seora Freeman? Son las piernas. Tengo mucha artritis y me duelen muchsimo dijo la mujer, mirndole con tristeza. Ya dijo el juez asintiendo comprensivamente con la cabeza. romanticasdescargas.blogspot.com Algunas noches apenas puedo moverme. Y mi hija... me atiende... y yo me quedo a cuidar al nio mientras ella trabaja. -La mujer se ech a llorar. Si no voy a casa... ella no podr ir a trabajar... y no tendremos con qu comer... su marido se mat en la fabrica donde trabajaba y... La dramtica historia pareci prolongarse indefinidamente. Lo comprendemos. Quiz su hija pueda encontrar a alguien que la ayude durante unos das. Pero dgame, seora Freeman, cree usted que sus dolores le impediran actuar debidamente en este juicio? Creo que s, seora. Nadie sabe lo que es la artritis hasta que la padece. Tengo ochenta y dos aos, la sufro desde hace veinte y me est matando. -Lo siento muchsimo. Queda usted excusada! Gracias por haber venido dijo cortsmente el juez. Como nadie ms levant la mano, el juez sigui adelante. Sin embargo, la primera miembro del jurado estaba tan nerviosa que pidi ser tambin excusada. Dijo que tena piedras en la vescula y que su marido estaba muy enfermo y la necesitaba. Ella y su marido estaban nacionalizados, pero eran alemanes. Antes de que pudiera aadir algo ms, el juez Morrison la eximi. La china de las trenzas no hablaba ingls y tambin fue eximida y las dos chicas que no paraban de rerse fueron nuevalente amonestadas por el juez. A continuacin, Bill __er se levant y empez a interrogar a los candidatos H miembros del jurado. Despus lo hizo Tom, y rechaz i varios de ellos. Los dos hombres de mediana edad eran industriales y jiieron aceptados. Ambos estaban casados y tenan nietos J aproximadamente la misma edad que Teddy. El mutipdo dijo que tena cuarenta y dos aos, que haba perdi-j la pierna en la primera guerra mundial y que se dedi-aba a la venta de plizas de seguros por cuenta de la ompaa Travelers Insurance. El joven negro trabajaba ..i Correos durante el da y por la noche tocaba el trom->n en el Small's Paradise, y explic que no tena tiem-para casarse, provocando con ello la risa de los prestes. Las dos chicas fueron descartadas porque el juez |onsider que no se comportaban debidamente. Ambas enan veintids aos, estaban solteras y crean que todo quello era un juego. Su eliminacin sirvi de advertenIfta para los dems. La mujer de mediana edad que no les |uitaba los ojos de encima a Malcom y Marielle trabajaba , amo secretaria y tambin era soltera. Viva en Queens y iiadie hubiera podido adivinar por la expresin de su ros-_ si le tena simpata a Charles o no. Miraba con tanta isistencia a los Patterson que, en determinado momen--D, el juez tuvo que recordarle que prestara atencin al proceso. Como consecuencia de ello, la defensa solicit romanticasdescargas.blogspot.com finalmente su sustitucin, pero ambas partes aceptaron a pas dos suplentes. Les quedaban ocho plazas vacantes y "tardaron cuatro das en llenarlas. Al final, consiguieron L jurado muy variado e interesante. Los dos hombres | de mediana edad se quedaron, pero a Marielle no le t cupo la menor duda de que Tom hubiera querido librar[ se de ellos, por temor a que se mostraran demasiado favorables a la acusacin. La tarea de adivinar los deseos de los abogados la fascinaba y, de haberse tratado de un juici sobre cualquier otra cosa, incluso le hubiera hecho gracia. Tanto el veterano mutilado como el joven msico negro fueron definitivamente aceptados. El ltimo fue un profesor de economa de la Universidad de Colmbia de origen chino. Los restantes miembros del jurado y los suplentes eran todos mujeres. La mas joven de ellas era mayor que Marielle y tena tres hijos, todos mayores que Teddy. Una mujer haba sido monja durante treinta aos y haba, abandonado recientemente los hbitos para regresar a casa y atender a su madre moribunda. Al morir su madre, haba decidido no regresar al convento, pero no se haba casado. Dos mujeres eran amigas y formaban parte del jurado por pura coincidencia. Ambas eran maestras en la misma escuela y estaban solteras. Tres mujeres estaban casadas, no tenan hijos y trabajaban como secretarias o empleadas de grandes empresas. Una de ellas haba trabajado durante algn tiempo en el despacho de un abogado, pero no tena ningn conocimiento jurdico especial, por cuyo motivo ninguno de los letrados puso reparos. Era a todos los efectos un jurado de gentes muy igualadas, formado por unas personas normales y corrientes. Poco antes del medioda del viernes, el juez orden que los miembros del jurado regresaran a sus casas, organizaran sus asuntos y disfrutaran de su ltimo firi de semana libre, pues a partir del lunes deberan permanecer aislados. Les orden adems que no leyeran los reportajes que publicaban los peridicos sobre el caso y no escucharan la radio durante el fin de semana. Despus aplaz el juicio hasta el lunes por la maana y Marielle se extra de que los cinco das que haba durado la seleccin del jurado la hubieran dejado exhausta. El procedimiento de escuchar los relatos de las personas y ver cmo los abogados las rechazaban o aceptaban se le haba hecho interminable. Mientras ella y Malcom se leitaban, Charles se retir de la sala para pasar otro fin semana en la crcel, y Tom Armour avanz por de-iite de Marielle como si no la conociera. |Los hombres del FBI los acompaaron a casa, y aque-tarde Bill Palmer acudi a visitar a Malcom. Ambos rmanecieron un buen rato encerrados en la biblioteca _. llamar en ningn momento a Marielle, quien se |ied en el saln, tomando caf con John Taylor. ste tena ninguna novedad, pero al menos resultaba sradable conversar con una romanticasdescargas.blogspot.com persona comprensiva des-as de las dificultades de la semana. Cada vez que Ma-ielle abandonaba la sala, Bea Ritter se le echaba enci-rogndole que la recibiera. La periodista llam fuella tarde, pero Marielle no se puso al telfono. Es-oa demasiado cansada y no le apeteca escuchar sus pplicas en favor de Charles, y mucho menos prestarle i ayuda que ella le peda. I Esta chica es tremenda coment Taylor. Debe de Star loca por l. -Algunas personas lo estn replic Marielle con una snrisa. Ya no tena ningn secreto para Taylor. Yo lo stuve en otros tiempos. Claro que entonces tena dieciocho aos. | -Y ahora? John Taylor estaba preocupado, pero no por el caso propiamente dicho. Marielle esboz una sonrisa. Ahora soy mucho ms lista dijo. Lo cual no significaba que deseara la pena de muerte a I Charles en caso de que no se la mereciera. An no esta-1 ba convencida y el FBI no haba logrado averiguar nada [ms. Slo haban recibido una informacin de alguien de Connecticut que, al parecer, haba visto a principios de semana a un nio que se pareca a Teddy. Sin embargo, cuando comprobaron la informacin tal como siempre hacan, result que haba sido un error. : . -Te veo cansada -dijo Taylor en voz baja mientras ella le volva a llenar la taza de caf. -Es que he tenido una semana muy dura. No tanto como la que viene y la siguiente. Taylor saba lo que se avecinaba porque conoca a los protagonistas. El fiscal era un hijo de puta que querra ganar el caso al precio que fuera. Saba que todo el mundo estara pendiente de l, incluso el presidente Roosevelt, y no estaba dispuesto a permitir que la defensa lo derrotara. Y Armour, por su parte, tambin era muy duro de pelar, aunque utilizaba un estilo ms limpio. Iba directamente hasta el fondo de las. cuestiones y entonces destrozaba a su adversario. Las cosas que sacaran a relucir no seran demasiado agradables. Ests preparada? Taylor tena sus dudas, pues, a pesar de su ductilidad, Marielle era extremadamente frgil y l no quera verla sufrir. Record su emocin cuando le haba hablado de Andr. Hasta aquel momento, lo haba resistido bastante bien, teniendo en cuenta que llevaba tres meses sin Teddy. Cualquier cosa que ocurra le advirti, no te dejes intimidar... no permitas que te hagan sentir culpable. Saba que se era el fantasma que ms la persegua desde haca aos-. T sabes que no lo eres -aadi, tratando de tranquilizarla. Ojal Malcom pensara lo mismo. Me sigue echando la culpa de todo. De haber trado a Charles a nuestras vidas y de haber provocado la desaparicin de Teddy. -T no tuviste la culpa de que ocurriera -dijo Taylor. romanticasdescargas.blogspot.com Aquel hombre era un necio, pens Taylor, y se ratific en su opinin cuando ms tarde le vio cruzar el vestbulo en compaa de Bill Palmer. Mientras hablaba con uno de sus hombres, Malcom le llam chasqueando los dedos como si fuera un perro. El fiscal va a necesitar su ayuda, seor Taylor dijo con la cara muy seria. Le tena muy poca simpata porje no haba logrado encontrar a Teddy-. Necesita una formacin. I -Sobre Delauney? _ Palmer asinti con la cabeza. I Por qu no nos sentamos a hablar en algn sitio? isugiri el fiscal. \, As lo hicieron, pero tras escuchar a Palmer, Taylor se aostr rotundamente contrario a lo que ste le propo-i. Era una campaa de desprestigio, una sucia bsque- del pasado que no tena nada que ver con Teddy y a . cual Taylor puso muchos reparos. El fiscal quera que ; ayudara a desenterrar ciertos hechos relativos a Marielle Charles cuyo recuerdo sera muy doloroso para ella. Pero eso qu tiene que ver con el caso? Son elementos que contribuyen a definir la imagen, ambre. No me vengas ahora con remilgos. Estamos ablando de ganar. De ganar, qu? La condena de un inocente o la de-encin del tipo que realmente lo ha hecho? Si es culpable, no necesitars para nada esa mierda, Palmer. Si t no me la consigues, lo har otro. De modo que de eso se trata ahora? De condenarle precio que sea? Y ella? Sabes el dao que le vas a ausar? Sera algo relacionado con la muerte de Andr en Ginebra y el perodo que ella haba pasado en una clnica |mental, pero Taylor saba tan bien como Palmer que, si Charles era efectivamente culpable, nada de todo aquello sera necesario. p -La seora Patterson me importa un comino, Taylor. Su propio marido est de acuerdo. Mira, si no hace falta, no lo utilizaremos. j Muy bonito r-dijo Taylor en tono sarcstico, pensan- do para sus adentros que le gustaban ms las tcticas de I Tbm Armour. Sus procedimientos eran mucho ms limpios y, adems, l no poda creer que Patterson estuviera dispuesto a sacrificar a su mujer con tal de fastidiar a De~ launey. Sin embargo, Malcom tena el convencimiento de que Delauney haba secuestrado y matado a su hijo y, por consiguiente, estaba firmemente decidido a hacer lo que fuera con tal de que lo condenaran. En el fondo, no se le poda reprochar, pens Taylor para sus adentros mientras empezaba a efectuar las llamadas. Por lo menos, si l se encargaba de obtener la informacin, podra prever las jugadas de Palmer y advertir de antemano a Ma-rielle para que estuviera preparada. Sin embargo, lo que l no saba era que Malcom tambin estaba efectuando unas llamadas en busca de cosas romanticasdescargas.blogspot.com ms gordas. El fin de semana transcurri con excesiva rapidez para Marielle, y el lunes por la maana regresaron a la sala de justicia y se inici el juicio propiamente dicho. la semana siguiente, las exposiciones iniciales fueron iuy duras comparadas con las amistosas observaciones je previamente les haban hecho a los miembros del prado. Sin embargo, algunos de los desagradables co-ientarios que hicieron los letrados resultaron extremaaente efectivos. En su exposicin inicial, el fiscal asegur al jurado y pblico en general que lo que tenan ante sus ojos a ciertamente un secuestrador, tal vez incluso un ase-lino de nios, pero tambin un hombre que haba atacado a las mujeres en el pasado y matado a hombres sin pestaear, un embustero, un comunista y una amenaza para todos los norteamericanos. Aadi que el pequeo eddy Patterson haba sido arrancado del domicilio de us padres en la oscuridad de la noche, que las personas ique estaban encargadas de su cuidado haban sido atadas, 'amordazadas y anestesiadas con cloroformo y hubieran podido morir fcilmente, y que el nio haba desaparecido sin dejar rastro y en aquellos momentos probable-Imente estaba muerto y enterrado en alguna zanja o en un campo y sus seres queridos jams lo volveran a ver. Al or sus palabras, Marielle se agarr con fuerza al (brazo de la silla mientras el fiscal segua comentando lo |: perverso que siempre haba sido Charles y lo encantador | que hubiera sido Teddy, aadiendo que todas las perso nas de buena voluntad haban sido privadas de algo con la intil muerte de aquel nio. En caso de que fuera cierto y Teddy no regresara jams, Marielle no tendra ms remedio que estar de acuerdo con l. Pero le resultaba todava demasiado doloroso creer que nunca volvera a ver a su hijo. La exposicin de Tom Armour fue ligeramente ms tranquilizadora. Dijo que Charles Delauney era un hombre honrado y profundamente desdichado, que nueve aos atrs haba perdido a su hijo e incluso a su hija no nacida, los cuales constituan toda su familia, y que, precisamente por haber conocido en carne propia el dolor que eso supona, jams en su vida hubiera sido capaz de causar el menor dao a un nio o de llevarse a los hijos de otro hombre. Haba combatido valerosamente en la primera guerra mundial y posteriormente en la guerra de Espaa, y no era un comunista, sino un hombre que crea en la libertad, un hombre inteligente, educado y honrado cuyos sueos juveniles se haban visto truncados y que, a pesar de ciertos errores y faltas no slo de palabra, sino tambin de conducta, no hubiera do capaz de secuestrar al hijo de nadie. Y la defensa lo iba a demostrar. Adems, record romanticasdescargas.blogspot.com Armour, el seor Delauney estaba siendo juzgado en aquellos momentos por un delito de secuestro y no de asesinato. Y si los seores del jurado estaban atentos a las pruebas, l tena la certeza de que lo absolveran. Mientras hablaba, Tom Armour se acerc lentamente al lugar donde se sentaban los miembros del jurado, los mir a los ojos uno a uno y les habl directamente, no en tono condescendiente, sino como si fueran unos amigos, tratando de conseguir que le comprendieran y creyeran en l. Les explic magistralmente que el fiscal sera quien presentara primero sus argu-mentos desde el principio hasta el final y que l sometera a interrogatorio a sus testigos, aunque no presentara argumentos hasta que el fiscal hubiera terminado su legacin. Y les record una vez ms que la acusacin ebera demostrar ms all de cualquier duda razonable le Charles Delauney haba secuestrado al nio Teddy itterson y que, si la acusacin no lograba convencerles, los deberan absolver a Charles tanto si ste les gustaba 10 si no. Sin embargo, l estaba seguro de que, en lanto hubiera terminado de exponer sus argumentos, los comprenderan que su defendido haba sido injus-ente acusado de aquel delito. Al terminar ambos letrados sus alegatos, se produjo un jfundo silencio, tras el cual el juez Morrison pidi al cal que llamara a su primer testigo. Marielle se qued lida al or su nombre. No tena ni idea de que el fiscal isiera llamarla a declarar como primer testigo. Arque ceja al pasar por delante de John y ste la mir con presin tranquilizadora, tratando de disimular su temor propsito de las intenciones de Palmer. Saba que la informacin que l haba obtenido a travs de las llamadas 10 era excesivamente perjudicial, pero ignoraba lo que Palmer y Malcom haban averiguado sin su colaboracin. Marielle ocup el estrado, se alis cuidadosamente la ffalda del vestido negro y mir a su alrededor, cruzando inerviosamente las piernas y volvindolas a descruzar. lEntretanto, Bill Palmer paseaba y la observaba como si hubiera en ella algo extrao o como si le inspirara recelo, [desplazando repetidamente la mirada desde ella hasta el [acusado, como si hubiera algo que no acabara de comprender o tratara de transmitir al jurado una impresin negativa o desfavorable. Su comportamiento puso nerviosa a Marielle, la cual mir primero al juez y despus a Malcom, que apart los ojos, y a John, que la estudi con la cara muy seria mientras ella esperaba la primera pregunta de Palmer. -Diga su nombre, por favor. l -Marielle Patterson. Nombre completo, por favor. Marielle Johnson Patterson. Marielle Anne Johnson Patterson -dijo Marielle, esbozando una sonrisa que l no le devolvi. romanticasdescargas.blogspot.com Algo ms? -No, seor. Dos mujeres del jurado sonrieron levemente y Marielle se sinti un poco mejor, aunque le temblaban tanto las manos que prefiri dejarlas apoyadas sobre su regazo para que nadie se diera cuenta. -Ha tenido usted alguna vez algn otro apellido, seora Patterson? Marielle comprendi adonde quera ir a parar el fiscal. -S. Por qu lo haca? De qu le iba a servir? No comprenda nada. -Quiere decirnos ese apellido, por favor? -dijo el fiscal, tratando de intimidarla con su voz de trueno. Marielle mir hacia Malcom y no pudo ver sus ojos. Delauney contest en voz baja. Quiere usted levantar un poco ms la voz para que la oigan los miembros del jurado, si no le importa? Marielle se ruboriz intensamente y pronunci el apellido en voz ms alta para que todos la oyeran mientras Charles la miraba con simpata. Delauney. De repente, Charles advirti lo que se avecinaba y la compadeci ms incluso que John Taylor. Palmer era ms listo de lo que ellos haban imaginado y pretenda desacreditarla ya desde un principio para quitar valor a cualquier otra cosa que ella pudiera decir ms adelante. No quera correr el riesgo de que Marielle pusiera p-blicamente en duda la culpabilidad de Charles y restara fuerza a sus argumentos en presencia del jurado. -Est usted emparentada con el acusado? ^Estuve casada con l. -Cundo fue eso? J-En 1926, en Pars. Yo tena entonces dieciocho aos. |i-Y qu clase de matrimonio fue el suyo? pregunt ner en tono aparentemente amistoso. A pesar de su risa, Marielle comprendi su intencin de destruir-Fue una boda muy sonada? O ms bien discreta? ir-Nos fugamos. |r-Comprendo... -Palmer la mir con expresin afligicomo si lamentara el error que haba cometido. Y ito tiempo estuvieron ustedes casados? I--Cinco aos. Hasta 1931. ;Y cmo termin el matrimonio? ;En divorcio? Si. |Con la frente cubierta por un fino velo de sudor, MaJle rez para no desmayarse o vomitar. ILe importara decirnos por qu, seora Delauney.. Jttgo, seora Patterson...? -pregunt Palmer, simulando plberse equivocado, aunque Marielle comprendi que i haba hecho a propsito para subrayar el hecho de je ella hubiera estado casada con Charles. S, le impor-pba decir por qu, pero no tena escapatoria. Le im-ortara decirnos la razn del divorcio? -Yo... nosotros... perdimos a nuestro hijo. Y no pudi-nos superar el golpe. -Lo dijo con tal serenidad que romanticasdescargas.blogspot.com anto John Taylor como Charles se enorgullecieron de lia. Ambos tenan el corazn destrozado por la pena, {pero Marielle no lo saba-. Creo que eso destruy nues-_ _' matrimonio definitivamente. Es sa la nica razn por la cual usted se divorci del eor Delauney? -S, habamos sido muy felices hasta entonces. ,( Comprendo dijo Palmer, asintiendo comprensiva-|fnente con la cabeza mientras ella empezaba a odiarle en I Hl su fuero interno, Y dnde estaba usted cuando obtuvo el divorcio? Marielle interpret errneamente la pregunta, pero no as Taylor. -En Suiza. -Estaba usted all por alguna razn determinada? Entonces Marielle comprendi que Palmer pretenda desacreditarla por completo. Pero no podra. Si la prdida de sus tres hijos no haba conseguido acabar con ella, nada podra hacerlo. Y mucho menos aquel hombre, aquel tribunal o aquel juicio. Mantuvo la cabeza muy alta y le mir directamente a los ojos. S, yo estaba internada en una clnica de all. Estaba usted enferma? No le iba a dar ms de lo que tuviera que darle, pens Marielle. Palmer saba muy bien lo que quera y por qu, pero ella tambin lo saba. Sufr un agotamiento nervioso cuando muri nuestro hijo. Hubo algn motivo especial para que ello ocurriera? Acaso su muerte fue inslitamente traumtica? Una larga enfermedad... una terrible enfermedad? A Marielle se le llenaron los ojos de lgrimas, pero no pensaba derramarlas. Se las enjug con el dorso de la mano y habl con trmulos labios mientras todos los presentes en la sala la miraban expectantes. Se ahog. Eso fue todo. Eso fue todo lo que ella tena que decir. Lo que deca el certificado de defuncin. Andr Charles De-launey, dos aos y cinco meses, muerte por ahogamiento. Y fue usted responsable de ese... accidente...? pregunt Palmer, acentuando la palabra casi como si quisiera insinuar que ella lo haba planeado. Charles le musit apresuradamente unas palabras al odo a Tom y ste se levant de inmediato para protestar. -Protesto, seora. El letrado est manipulando a la ^tigo y dando a entender que ella fue la culpable de muerte del nio. Eso no es lo que nosotros tenemos : dilucidar aqu. Aqu no se est juzgando a la seora terson, sino a mi cliente. juez Morrison arque una ceja, sorprendindose de .amabilidad de Tom Armour. j admite la protesta. Tenga la bondad de poner un jico menos de celo, abogado. romanticasdescargas.blogspot.com |*-Pido perdn, seora. Plantear la pregunta en otros rminos. Se sinti usted responsable de la muerte del or |Fue todava peor, porque de aquella manera ya no se ra saber si ella haba tenido la culpa o no y no habra odo de arreglarlo. i'S. | Y por eso sufri usted el agotamiento nervioso? i-Creo que s. |jEstuvo usted internada en una clnica mental? S -contest Marielle. :f Su voz era cada vez ms dbil y tanto Charles como t>hn Taylor se sintieron asqueados. Malcom Patterson aba directamente hacia adelante con expresin ines,. atable. Estuvo usted mentalmente enferma, no es as? Creo que s. Estaba muy trastornada. -Durante mucho tiempo? -S. Cunto tiempo estuvo usted all? -Dos aos. Ms de dos aos? Un poco ms. Tom Armour volvi a levantarse. j, Permtaseme recordar una vez ms al tribunal que I aqu no se est juzgando a la seora Patterson. -Se admite la protesta. Seor Palmer, adonde quiere usted ir a parar? Si interrogamos as a cada testigo, eso nos va a llevar seis meses. Si me concede un momento, seora, se lo mostrar. -Muy bien, pero dse prisa, abogado. S, seora. Vamos a ver, seora Patterson aadi Palmer dirigindose de nuevo a Marielle. Usted estuvo internada en una clnica mental durante ms de dos aos, no es cierto? -S. Palmer asinti con la cabeza y, por un instante, mir a Marielle casi con gratitud. Intent usted alguna vez suicidarse durante aquel perodo? Por un momento, Marielle estuvo casi a punto de marearse. -S -contest. -Cuntas veces? Marielle reflexion brevemente y, sin darse cuenta, se mir la mueca izquierda en la que ya no se podan ver las cicatrices gracias a una hbil intervencin de ciruga plstica. Unas siete u ocho veces contest, bajando los ojos. No se enorgulleca especialmente de ello y hubiera podido contestar que no se acordaba. Porque se senta usted responsable de la muerte de su hijo? -S -contest Marielle casi a gritos. Y dnde estuvo el seor Delauney durante todo aquel romanticasdescargas.blogspot.com tiempo? No lo s. Me pas varios aos sin verle. -Estaba l tan trastornado como usted? Tom Armour volvi a protestar, pero sus palabras no sirvieron para salvarla. -Est usted pidindole a la testigo que adivine el estaP de nimo de mi cliente. Por qu no reservar su testianio para ms tarde? -Se admite la protesta y se amonesta al letrado. Morrison ya estaba empezando a cansarse. Palmer vol-a disculparse, pero todo el mundo comprendi que lo lamentaba en absoluto. ,r-Estaba el seor Delauney con usted cuando el nio iahog? '-No. Estaba yo sola con l. Charles se haba ido a esjiar. IY l la culp de la muerte del nio? Protesto! grit Tom, Est usted tratando nueva-ttente de adivinar el estado de nimo de mi cliente. | Rechazada la protesta, seor Armour dijo el juez, adra ser un detalle importante. Rechazada la protesta. (-Le voy a repetir la pregunta, seora Patterson. -Esta ez Palmer dijo correctamente su apellido. Le ech el usado la culpa de la muerte de su hijo? Creo que, al principio, s... ambos estbamos tre-aendamente trastornados. Y l se enoj mucho? -S. Como cunto? Le peg? Marielle vacil. -Le peg? -Yo... Seora Patterson, est usted declarando bajo jura-lento. Le ruego que responda a la pregunta. Le peg Su marido? -Creo... que me dio un bofetn. -Seora. -Wliam Palmer le mostr un telegrama al puez y despus se lo entreg a Tom Armour para que lo I examinara. Este telegrama es del administrador del | hospital de la Sainte Vierge de Ginebra y en l se afirma [que, segn consta en los archivos, la seora Marielle De-jlii launey fue golpeada, ellos dicen battue, que se traduce como golpeada, por su marido en el hospital en ocasin de la muerte de su hijo. De resultas de ello, la seora sufri graves lesiones y aquella misma noche tuvo un aborto. Un murmullo recorri la sala mientras Palmer se volva a mirar a Marielle y sta palideca por momentos-. Es exacto el informe, seora Patterson? -S. No hubiera podido decir otra cosa, pues apenas poda hablar. Le peg el seor Delauney en alguna otra ocasin? -No. Y haba sufrido usted alguna enfermedad mental antes del incidente de la muerte de su hijo? -No, ninguna. Dira usted que ahora est totalmente restablecida? -S. Se produjo una breve pausa mientras Palmer consultaba unas notas antes de aadir: romanticasdescargas.blogspot.com Seora Patterson, sufre usted graves jaquecas? 01. -Cundo empez a sufrir esas jaquecas? En... despus de... durante mi estancia en Suiza. Pero las viene padeciendo desde entonces, no es cierto? -S. Hace poco? -S. Como cundo? -Este fin de semana -contest Marielle, tratando in-fructuosamente de sonrer. Cuntas veces dira usted que las ha padecido en el ltimo mes? -Puede que cuatro o cinco a la semana. -Tantas? pregunt en tono compasivo Palmer-. Y titas veces las sola sufrir antes del secuestro de su r? f-Puede que unas dos o tres a la semana. |>-Tiene usted algn otro problema derivado de su pallo, seora Patterson? Es usted inslitamente tmida o prada? La asusta a veces la gente? Teme asumir resiisabilidades... o que le hagan reproches? Tom Armour volvi a levantarse en un intento de im una carnicera. IhMi colega no es psiquiatra. Si lo considera necesario, Ibe llamar a un experto como testigo. ^-Seora dijo Bill Palmer, acercndose de nuevo al ado del juez con otro papel en la mano. Este tele- es del mdico de la seora Patterson en la Clini Verbeuf de Villers, y en l se confirma que la seora Itterson estuvo efectivamente recluida all. -Protesto! -grit Tom fuera de s, a pesar de que Mafclle no era su cliente. S-La seora Patterson no estuvo en la crcel! Se acepta la protesta. Por favor, cuide su lxico, seor ier. lPerdn, seora. La seora Patterson permaneci hos-|talizada all durante dos aos y dos meses a causa de un ^atamiento nervioso y una grave depresin. Al parecer, atent suicidarse varias veces y padeca graves jaquecas. : fue el diagnstico oficial. El doctor Verbeuf aade que |ene conocimiento de la persistencia de las jaquecas y dice (ae, en momentos de gran tensin como el actual, su sa-iid mental se podra considerar extremadamente frgil. Sin quererlo, el bondadoso mdico la haba destruido. , )ijera lo que dijera, Marielle sera considerada a partir |le aquel momento una perturbada y un testigo poco fidedigno. Pero Palmer an no haba terminado. ''* Una vez aceptado el telegrama del doctor Verbeuf como prueba B, el fiscal reanud las preguntas. -Ha mantenido usted alguna relacin con el acusado despus de su divorcio? -No, ninguna. romanticasdescargas.blogspot.com Le ha visto usted en los ltimos meses o, mejor dicho, antes del secuestro de su hijo? -S. Me lo encontr casualmente en la iglesia el da del aniversario de la muerte de nuestro hijo. Y al da si-guiente en el parque. Iba usted con su hijo en alguna de esas dos ocasiones? -S, en la segunda. Y cul fue la reaccin del seor Delauney? Se alegr de conocerlo? No. -Marielle baj los ojos para no tener que mirar a Palmer. Se disgust. -Dira usted que se enfad? S contest Marielle, asintiendo con la cabeza tras una leve vacilacin. -La amenaz de alguna manera? S, pero no creo que hablara en serio. Y cundo secuestraron a su hijo, seora Patterson? Si no otra cosa, el fiscal estaba consiguiendo que pare-ciera totalmente estpida. -Al da siguiente. Cree que hay alguna relacin entre las amenazas del seor Delauney y la desaparicin de su hijo? -No lo s -respondi con voz trmula. De pronto, Palmer cambi de rumbo. Ha besado usted al seor Delauney desde que se divorci de l, seora Patterson? Marielle dud un momento, pero inmediatamente asinti con la cabeza. Responda a la pregunta. -S. Y cundo fue? pCuando le vi en la iglesia. Llevaba casi siete aos sin ^_le y l me dio un beso. IFue un simple beso en la mejilla o un beso en la ca como en las pelculas? I El pblico empez a rerse, pero Marielle ni siquiera nri. John Taylor saba que Palmer haba hablado con i chfer y ste le haba soltado la historia del amigo. s -Fue un beso en la boca. Y le ha visitado usted en la crcel? I S, una vez. Seora Patterson, sigue usted enamorada del seor , elauney? i A partir de aquel momento, cualquier cosa que Ma|elle dijera sobre Charles sera intil. ) No creo contest Marielle tras una breve vacikcin. Cree usted que l ha secuestrado a su hijo? p No lo s. Tal vez. No estoy segura. -Y se siente usted de alguna manera responsable del ^cuestro? No estoy segura... contest Marielle con la voz uebrada por la emocin. Todos los presentes en la sala recordaron romanticasdescargas.blogspot.com la afirmacin el mdico suizo segn la cual su salud mental podra ser r__emadamente frgil en situaciones de fuerte tensin. palmer haba conseguido todo lo que se propona. La aba desacreditado por completo. Marielle daba la im-sin de ser una persona trastornada, confusa e insep__acerca de la culpabilidad de Delauney y de la suya Jttopia, una mujer que haba intentado suicidarse varias peces, que sufra constantes jaquecas y probablemente -_> culpable de la muerte por ahogamiento de su primer lijo. En caso de que la defensa la quisiera utilizar, no le ervira de gran cosa y Palmer lo saba. Haba consegui-io justo lo que quera, pero, al mismo tiempo, haba deillj , i'SS jado las cosas muy claras, y John Taylor ya saba quin le haba echado una mano. El propio Malcom. Por su parte, Taylor se senta culpable de las llamadas que haba hecho, a pesar de su carcter inofensivo. Gracias, seora Patterson dijo framente Bill Palmer, volvindose hacia Tom Armour-. Su testigo. La defensa desea llamar a la seora Patterson ms adelante, seora. Tom Armour quera dar ocasin a que todos se serenaran un poco, especialmente Marielle, la cual pareca ms muerta que viva cuando baj del estrado. El juez suspendi el juicio hasta las dos de la tarde. Mientras sala con Malcom, rodeada por los hombres del FBI, los periodistas se abalanzaron sobre ella a la entrada de la sala. Charles trat de decirle algo al pasar, pero ella estaba tan trastornada que ni siquiera le mir. Los reporteros tiraron de su ropa y le hicieron preguntas a gritos mientras ella abandonaba a toda prisa el palacio de justicia. Hblenos del hospital... de los suicidios... de su hiji-to... Cuntenoslo todo... vamos, Marielle, denos una oportunidad! Las voces retumbaban en sus odos cuando el automvil arranc para dirigirse a la parte alta de la ciudad. John Taylor miraba con la cara muy seria a travs de la venta-nilla y slo Malcom se atrevi a decirle algo en voz baja. Ha sido repugnante. Marielle le mir extraada sin comprender muy bien el significado de sus palabras, pero pensando que se refera a la forma en que Palmer la haba tratado. Sin embargo, la expresin de su rostro le hizo comprender que estaba hablando de las cosas que se haban dicho sobre ella, y entonces se le llenaron los ojos de lgrimas. Una vez a solas con l en la biblioteca de su casa, le pregunt qu haba querido decir. Malcom la mir con desprecio. -Cmo has podido, Marielle? Cmo he podido qu? Decirle la verdad? Qu re-jiedio me quedaba? l lo saba de todos modos. Ya has |romanticasdescargas.blogspot.com suicidios... las jaquecas... dos aos en na clnica mental... Te lo cont todo en diciembre. Era cierto, se lo haba dicho inmediatamente despus el secuestro de Teddy. A la maana siguiente, para ser exactos. I Entonces no me pareci tan grave. Malcom estaba autnticamente aterrado y Marielle se ^ergotiz. Mir al hombre al que crea conocer, subi torriendo a su habitacin y cerr la puerta. A los pocos Iriomentos, vio un papel deslizndose bajo su puerta. Llama a tu mdico, deca. Al principio, pens que era la broma de alguien, pero despus reconoci la letra : John Taylor y se pregunt por qu razn quera que *amara al mdico. Enseguida lo comprendi. En lo ms bondo de su ser, lo comprendi. Corri a buscar su Igenda, encontr el nmero y le pidi a la telefonista jjue llamara. En Villars eran las nueve de la noche, pero la saba que el mdico estaba all las veinticuatro horas el da porque viva en el mismo edificio. El doctor Ver-beuf se sorprendi al orla. Qu tal va todo por ah? -le pregunt. Marielle le explic lo del secuestro, suponiendo que /a lo saba, y l le dijo que ya haba contestado a muchas preguntas. Marielle no quiso decirle que la haba destro-do con su telegrama porque le constaba que se hubie-_i.c. llevado un disgusto de haber sabido que sus palabras lliaban sido tergiversadas. En otros tiempos, aquel hom-Ibre la haba salvado. Ests bien? le pregunt el mdico profundamente Ipreocupado. -Creo que s. :! 1 Les migraines?, an son frecuentes? Van un poco mejor algunas veces, pero no en este momento. Es muy difcil, con la desaparicin de Teddy... y Malcom... mi marido... tuve que contarle lo de Charles y Andr... y lo de la dinique. El nunca quiso que le dijera nada antes de casarnos. -Porque ya lo saba -dijo el doctor Verbeuf, extrandose de que ella no lo supiera. Me llam antes de que os casarais en... cundo fue?... En 1932? S, fue entonces. El mismo ao que t te fuiste de aqu. Te fuiste en febrero y l debi de llamar en octubre. Se haban casado tres meses despus, en enero. El da de Ao Nuevo. Le llam? pregunt Marielle, perpleja. Pero por qu? Quera saber si poda hacer algo por ti... para librarte de las jaquecas... para hacerte la vida un poco ms agra-dable... Yo le aconsej que tuvierais muchos hijos. -Ver-beuf lamentaba que la tragedia se hubiera vuelto a cebar en ella. Era una chica muy simptica y no haba tenido mucha suerte. Hay alguna noticia del nio? Todava ninguna. Tenme informado. romanticasdescargas.blogspot.com Lo har. Mientras colgaba el aparato, Marielle se pregunt si el mdico sabra para qu propsito se haba utilizado su te-legrama y cules seran los motivos de Malcom. ste lo saba todo desde el principio y, sin embargo, haba fingido escandalizarse cuando ella se lo dijo, e incluso haba permitido que Bill Palmer utilizara la informacin. Mientras regresaban al palacio de justicia, poco antes de las dos, no le apeteci comentrselo. Aquella tarde no le coment nada a John. Estaba ensimismada en sus propios pensamientos y tena demasiadas preguntas en la cabeza. i Por la tarde el fiscal llam a declarar a Patrick Reilly, el w~~ explic lo que haba visto en la catedral de San Pa-licio y describi la cara que haba puesto Delauney en I parque a la tarde siguiente. Dijo que Charles estaba rioso y que l lo haba visto agarrar y sacudir a Marie-__: por los hombros. I Marielle tard varias horas en poder hablar con Mal-|om. Ambos regresaron a casa en silencio y, al final, ella Realiz a su marido en el vestidor de su habitacin, .onde se estaba preparando para irse a cenar tranquilamente a su club, pues deca que necesitaba salir para que : le despejara un poco la cabeza. Me mentiste. t, Sobre qu? pregunt Malcom, volvindose hacia la con visible indiferencia. -Cuando desapareci Teddy, dejaste que te contara sda la historia que t ya sabas. Lo sabas todo... lo de idr... lo de Charles... lo de la clnica. Por qu no me . dijiste? _ -De veras crees que me hubiera casado contigo sin aber de dnde venas? -replic Malcom, mirndola con xpresin burlona. .; Aquella maana Marielle se haba puesto en evidencia |r lo haba puesto a l... la historia del beso a Charles )elauney en la iglesia haba sido repugnante. Me mentiste. , Y t has puesto en peligro la vida de nuestro hijo. Trajiste a ese hijo de puta a nuestra vida y, por tu culpa, II se llev l nio. -Al parecer, le importaba un comino |o que se haba dicho en el juicio sobre la fragilidad del pstado mental de Marielle; lo nico que le importaba era la prdida de su hijo-. No es asunto de tu incumbencia lo que yo supiera acerca de ti. Eso es cosa ma. Cmo tuviste el valor de contrselo a Bill Palmer? Si l no te hubiera desacreditado, hubieras sido capaz .;!! de apoyar a ese insensato con quien estuviste casada... a ese hijo de puta... ese asesino... porque t, a pesar de tu desconsuelo, an no ests segura de que sea culpable. -O sea que lo has hecho para que yo no pueda ayudarle? romanticasdescargas.blogspot.com Marielle ya no comprenda a su marido, e incluso dudaba de que lo hubiera conocido alguna vez. -Si le condenan a la silla elctrica por la muerte de Teddy, ser un castigo muy leve. O sea que es eso? Un juego de venganzas entre vosotros dos? l se lleva a Teddy y t, a cambio, le matas! Pero qu os pasa a todos? De repente, Marielle mir asqueada a su marido. -Sal de mi habitacin, Marielle. Esta noche no tengo nada ms que decirte. Marielle le mir sin poder creerlo. La haba destrozado deliberadamente para destruir a Charles. Ya no s quin eres. Eso ya no importa. Qu quieres decir? pregunt Marielle a gritos. Haba tenido un da espantoso y ya no aguantaba ms. -Creo que me comprendes muy bien. Todo ha terminado, no es cierto? Si es que efectivamente hubiera habido algo alguna vez. Qu tenan ambos en comn, aparte de Teddy? Todo termin el da en que Delauney se llev a mi hijo de aqu. Ahora puedes regresar junto a l cuando todo termine y los dos podis llorar por lo que habis hecho. Pero te aseguro que yo jams te perdonar. Marielle comprendi que hablaba en serio. Quieres que me vaya ahora, Malcom? Estaba dispuesta a hacerlo. Se hubiera ido aquella misma noche a un hotel si l hubiera querido. -Tanto te gustan los escndalos? Podras tener al menos la delicadeza de esperar hasta que termine el juicio y dejemos de ser el blanco de la atencin de la prensa. Marielle asinti en silencio y, poco despus, regres a U habitacin. Ya no haba nada que pudiera sorprender-. Estaba casada con un extrao, con un hombre que la Adiaba por haber perdido a su hijo. El tercero. La vida haba sido muy cruel con ella. Ocurriera lo que ocurriera, tanto si encontraban a Teddy como si no, ella saba que su matrimonio haba terminado. A la maana siguiente, Marielle desayun en su habitacin, pero slo se tom una taza de t y una tostada mientras echaba un vistazo al peridico. All estaba todo el horror de la vspera. La humillacin y la destruccin de que haba sido objeto a manos de William Palmer. En el primer artculo se deca que haba sido una enferma mental durante varios aos y que se haba puesto a gritar y la haban tenido que retirar a la fuerza del estrado. Era injusto lo que estaban haciendo con ella, y no poda creer que Malcom les hubiera ofrecido su colaboracin. Al llegar a l ltima plana, vio un artculo firmado por Bea Ritter. Al principio, no le apeteca leerlo, pero cuando su mirada lleg al final de la pgina, se le llenaron los ojos de romanticasdescargas.blogspot.com lgrimas y empez a leer. Serena, elegante y aristocrtica, Marielle Patterson subi ayer al estrado de los testigos y no perdi la dignidad ni la compostura mientras el fiscal la atacaba sin piedad en un intento de desacreditarla por completo. Lo intent, pero no pudo, ante la admiracin de todos los presentes. Marielle Patterson soport el dolor de tener que referir las circunstancias de la muerte de los dos hijos de su anterior matrimonio en un trgico accidente ocurrido casi diez aos atrs en un estremecedor relato que dej al pblico presente en la sala casi sin respiracin. Despus refiri su posterior divorcio de Charles Jelauney y su experiencia en una clnica de Suiza, cosa ique no sirvi para suscitar compasin o simpata, sino |jue ms bien se aprovech para ridiculizarla y desacredi-tarla como testigo... El artculo ocupaba media pgina y -conclua con las siguientes palabras: Una cosa es segura |tras haber visto a la madre de la vctima en el estrado de Jos testigos: Marielle Patterson es una seora en toda la Extensin de la palabra. Abandon la sala con la cabeza muy alta, aun cuando su corazn de madre estuviera destrozado por la pena. i Marielle se enjug los ojos con la servilleta y se levan-t para ponerse el sombrero. Las palabras de Bea Ritter haban sido muy amables, pero no alteraban el hecho de que su propio marido y el fiscal se hubieran propuesto causarle el mayor dao posible para impedir que pudiera ayudar a Charles Delauney, a pesar de que ella no tena :1a menor intencin de hacer tal cosa. Sin embargo, las dudas que ella haba manifestado acerca de su culpabilidad los tenan muy preocupados. John Taylor y los dems hombres ya la estaban espejando en el Pierce-Arrow cuando ella baj. Envuelta en I un abrigo de castor oscuro y vestida de negro con som- brero a juego, permaneci inmvil en el asiento sin dirigirles la palabra ni a Malcom ni a John mientras se di-) rigan al palacio de justicia. Malcom se pas todo el rato : mirando a travs de la ventanilla y John no se atrevi a decirle nada. Se limit a rozarle levemente la mano mientras se sentaba, pero procur disimular sus sentimientos. Hubiera querido ofrecerle todo su apoyo, pero eso era algo muy difcil en una sala de justicia. El juez Morrison les volvi a recordar a todos su obligacin de comportarse debidamente y, dirigiendo una penetrante mirada a los periodistas, les dijo que era una irresponsabilidad publicar cosas que, en realidad, no haban ocurrido. Le haba molestado la informai cin segn la cual Marielle haba tenido que ser sacada a rastras. Tras lo cual, se reanud la carnicera de la vspera. Al parecer, Bill Palmer haba llegado a la conclusin de que romanticasdescargas.blogspot.com el testimonio de Marielle no era suficiente y necesitaba la declaracin de otros testigos para seguir desacreditndola. Despus slo quedara por or la voz de Malcom, quien no abrigaba la menor duda acerca de la culpabilidad de Delauney y no manifestara la menor simpata por la madre del nio. El chfer, Patrick Railly, volvi a ocupar el estrado, y despus lo hizo Edith e incluso la seorita GrifEn. Con la ayuda de Bill Palmer, todos ellos ofrecieron la imagen de una mujer nerviosa, histrica e inestable, incapaz de gobernar su propia casa, cuidar de su hijo o prestar la menor ayuda a su marido. Dira usted que la seora Patterson es una persona res-ponsable? -le pregunt Bill Palmer a la institutriz mientras Tom Armour se levantaba por ensima vez para protestar. Esta mujer no es un testigo experto, y aqu no se estn juzgando las aptitudes de la seora Patterson. Llame usted a un psiquiatra si quiere obtener este tipo de testimonio, seor fiscal, pero no llame a declarar a una cria^ da, hombre de Dios! Le amonestar por desacato si no cuida usted su lenguaje, seor Armour! -rugi el juez. -Pido perdn. -Denegada la protesta. La carnicera sigui adelante sin que nadie le echara una mano a Marielle. John Taylor y Charles Delauney saban que nada de lo que se estaba diciendo era verdad, pero no podan decir ni una sola palabra amable en su favor. Incluso el marido se haba vuelto contra ella. Dira usted que era una buena madre? le pregunt finalmente William Palmer a la seorita GrifEn. La leve vacilacin de la menuda mujer bast para cau-arle un profundo dao a Marielle. Ms bien no. Al or sus palabras, todos se quedaron boquiabiertos de | asombro y Marielle la mir, a punto de desmayarse. Se lincn hacia adelante, pero John Taylor la empuj rpi-| damente hacia atrs con un firme gesto de la mano, antes I de que los representantes de la prensa se dieran cuenta. Le importa decirnos por qu? Es una persona demasiado enfermiza y demasiado j nerviosa. Los nios necesitan respirar una atmsfera es-I table y tener a su lado a personas fuertes como el seor I Patterson -contest la seorita GrifEn muy ufana. Marielle se pregunt qu le habra hecho a aquella | gente para que la odiaran tanto. . -Seora -dijo Tom Armour, levantndose de nuevo II con gesto cansado. Esto no es un juicio por la custodia ; de un nio. Aqu no tenemos que analizar las aptitudes Ei maternales de la seora Patterson. Se trata de un caso romanticasdescargas.blogspot.com de secuestro y an no he odo a nadie mencionar a mi ; cliente. De hecho, todas estas personas ni siquiera le co-I nocen. En realidad, apenas conocan a Marielle, pero Palmer quera asegurarse de que sta quedara totalmente destrozada antes de seguir adelante. Quera desacreditarla sin i que hubiera el menor asomo de duda para que, en caso i de que la defensa la llamara a declarar ms adelante, su testimonio no sirviera para nada. Quin prestara el > menor crdito a una mujer que se haba pasado varios aos recluida en una clnica mental y ni siquiera era considerada una buena madre por su propia servidum-I bre? Palmer haba hecho un trabajo perfecto y aquella tarde le puso el broche de oro. Malcom Patterson subi al estrado de los testigos despus del almuerzo a requerimiento de la acusacin. -Conoca usted la historia de su mujer, seor Pat-terson? -No. Los fros ojos azules de Malcom miraron directamente a William Palmer sin permitir ni por un instante que Marielle entrara en su campo visual. No tena usted idea de que hubiera estado internada en, una clnica mental, verdad? Por supuesto que no. De lo contrario, jams me hubiera casado con ella. Marielle ya saba que era mentira. Lo que no saba era por qu razn Malcom quera destruirla. Permaneci sentada muy erguida en su asiento con los ojos clavados en un punto de la pared por encima de la cabeza de su marido, pensando en los momentos felices que haba pasado... con el pequeo Teddy. Se senta totalmente incapaz de defenderse o de denunciar el engao de Malcom. Y eso era justamente lo que l pretenda. -Saba usted que haba estado casada con Charles De-launey? No. Ella jamas me lo dijo. Saba que haba tenido una breve aventura juvenil en Pars, pero nada ms. Me ocult la existencia de su anterior matrimonio. William Palmer asinti con la cabeza como, si se com-padeciera de l por el hecho de haber sido tan vilmente engaado por aquella mujer. Sabe usted algo sobre el seor Delauney? -Slo conozco lo que se cuenta de l. Su padre lo ha mantenido fuera del pas durante muchos aos. -Protesto! -dijo Tom Armour levantndose-. Tendramos que sentar en el estrado de los testigos al seor Delauney padre para que l mismo nos lo dijera. Y no existe la menor prueba de que la familia de mi defendido lo quisiera mantener alejado del pas. En realidad, es justo lo contrario. Queran que regresara a casa. I -Se acepta la protesta. Las habladuras no son vlidas, fuede usted seguir, seor Palmer. -Haba visto usted romanticasdescargas.blogspot.com alguna vez al seor Delauney? -Jams le haba visto antes de que se celebrara este juicio. -Le ha llamado, amenazado o acosado a usted o a al-n otro miembro de su familia inmediata? -Protesto! -Rechazada la protesta! -Amenaz a mi mujer y a mi hijo -contest Mal-fcom-. Le dijo a mi mujer que secuestrara al nio si ella i volva con l. -Y eso cundo fue? -pregunt Palmer. Malcom inclin brevemente la cabeza antes de contesar y despus mir directamente al pblico. -La vspera de la desaparicin de mi hijo. -Ha vuelto usted a ver a su hijo desde aquel da? Malcom sacudi la cabeza como si no pudiera hablar. -Quiere usted contestar, seor, para que conste en jacta? -le dijo Palmer con una delicadeza que no haba ipleado en ningn momento al hablar con Marielle. -Perdn... no... no le he vuelto a ver... -Y cunto tiempo hace de eso? -Hace exactamente tres meses. Se llevaron a mi hijito le once de diciembre... pocos das despus de haber cumplido los cuatro aos. -Ha habido alguna llamada o alguna peticin de res-Icate? -Slo ura, pero fue una broma. El dinero no ha sido Irecogido. La insinuacin estaba clarsima. Delauney no haba j pedido ningn rescate porque lo que l quera era ven-I garse, y el dinero no le haca ninguna falta. -Cree usted que su hijo est vivo? Malcom sacudi de nuevo la cabeza, pero al final con-1 test, haciendo un supremo esfuerzo. '- No, no lo creo. Creo que, si estuviera vivo, a estas horas nos lo hubieran devuelto. El FBI lo ha buscado en todos los estados. Si estuviera vivo, lo hubieran encontrado. Cree que el seor Delauney es el secuestrador? -Creo que contrat a unas personas para que se lo llevaran y probablemente lo mataran. Por qu est usted tan convencido? Encontraron en su casa... el pijama de mi hijo... y su oso de peluche preferido... Cuando lo secuestraron, el nio llevaba puesto aquel pijama contest Malcom, rompiendo a llorar en medio de la simpata de toda la sala. El fiscal esper a que se volviera a serenar y, en su asiento, Brigitte se enjug las lgrimas con un pauelito de encaje. Cree usted que su esposa sigue todava enamorada de Charles Delauney? Palmer hubiera querido utilizar la palabra liada, pero sus investigadores no haban logrado hallar el menor in-romanticasdescargas.blogspot.com dicio de que Marielle se hubiera acostado con l, por cuyo motivo haba preferido jugar sobre seguro y no utilizar nada que ms adelante le pudieran refutar. -S, lo creo. Segn me dijo mi chfer, dos das antes del secuestro ambos se reunieron en una iglesia y ella le bes repetidamente. Supongo que habr estado enamorada de l durante todos los aos de nuestro matrimonio. Tal vez por eso estaba siempre tan enferma. Todos hablaban de ella como si fuera una invlida y no una mujer profundamente trastornada que padeca jaquecas, haba sufrido una tragedia y, a pesar de todo, haba conseguido sobrevivir. Cree usted que su esposa tiene la culpa de que hayan secuestrado a su hijo? Palmer formul la pregunta como si esperara un veredicto, y Malcom demor la respuesta lo suficiente como para que todo el mundo creyera que lo iba a emitir. |v -Creo que ella tiene la culpa de que Charles Delauney baya secuestrado al nio. Ella tiene la culpa de que l la Considerase responsable de la muerte de su propio hijo y aya querido vengarse con el mo. Ella tiene la culpa de aberlo trado a nuestras vidas contest Malcom, mi-^d primero al pblico y despus a Marielle, la cual nantena la vista apartada. -Seor Patterson, aunque usted considere que su esposa es en cierto modo responsable de... esta tragedia, |sera capaz de vengarse de ella, de castigarla o de causar o a alguien a quien ella amara? Sera capaz de causarle algn dao a ella? Ya se lo haba causado, tal como bien saba Marielle. (Con todo lo que haba hecho en los das anteriores, con su comportamiento desde la desaparicin de Teddy y con lo que acababa de declarar. Bastante grave era ya que hubiera perdido a su hijo como para que, encima, su marido la atacara y pretendiera destruirla, a pesar de sus denodados esfuerzos por impedirlo. ;, Sera usted capaz de vengarse de ella o de cualquier j otra persona? repiti William Palmer. Malcom pronunci una sola palabra con una voz que reson solemnemente en la sala cual si fuera la del mismsimo Dios. -Jams. Gracias, seor Patterson. -Palmer se volvi hacia Tom. Su testigo, seor Armour. Tom se levant, pero se pas un buen rato sin decir nada. Despus empez a pasear lentamente por la sala, se acerc al jurado, mir con una sonrisa a alguno de sus miembros como si quisiera tranquilizarlos y, finalmente, se situ delante de Malcom con el semblante muy serio. -Buenas tardes, seor Patterson. Buenas tardes, seor Armour. M romanticasdescargas.blogspot.com En contraste con la inslita seriedad de Malcom, Tom Armour daba la impresin de estar absolutamente relajado. -Dira usted... -pregunt el abogado defensor, utilizando la tctica de extender las frases para poner nervioso al testigo que su matrimonio con su esposa ha sido feliz? Yo dira que s. -A pesar de su enfermedad... su irresponsabilidad... y sus jaquecas? Por un instante, Malcom no supo qu responder, aunque enseguida recuper el aplomo. -Ciertamente todo eso no me facilit las cosas, pero creo que he sido feliz. -Muy feliz? Muy feliz contest Malcom, molesto por el hecho de no poder adivinar la intencin del abogado de la defensa. Haba estado usted casado anteriormente? Malcom solt una especie de gruido y proyect la barbilla hacia afuera. -S. Dos veces, como todo el mundo sabe aadi. Lo sabe su esposa? Por supuesto que s. Dira usted que ello pudo suponer un obstculo en su actual matrimonio? De ninguna manera. Le hubiera molestado saber que la seora Patterson haba estado casada anteriormente? Esta vez, Malcom vacil. Probablemente no, pero hubiera preferido que ella hubiera sido sincera conmigo. Por supuesto convino Tom. Seor Patterson, ha tenido usted otros hijos? No, Theodore es... era... mi nico hijo. , Ha dicho usted... era. Ya no cree que pueda estar pivo? -pregunt Tom, mirando sorprendido a Malcom, ;omo si le pareciera inconcebible. No... ya no creo que pueda estar vivo. Creo que el eor Delauney lo ha matado. Malcom lo dijo para irritar a Tom, pero no consigui Jju propsito. i Comprendo. Pero, si est muerto... todos los preseniles deseamos que no lo est, por supuesto... pero, si lo jjpstuviera... cmo describira usted este acontecimiento le su vida? I Disculpe... no le entiendo. I Tom Armour se acerc un poco ms y le mir direcitamente a los ojos. Si su hijo estuviera muerto, seor Patterson, qu jjentira usted? Qu es lo.que hara? pregunt Tom en jtono implacable. E Malcom le devolvi la mirada y contest sin vacilar: Estara destrozado... mi vida ya jams volvera a ser la misma. romanticasdescargas.blogspot.com Cree usted, seor Patterson, que eso lo destruira? Malcom inclin la cabeza, y asinti y la volvi a le-| vantar para mirar a Tom. Naturalmente que s... es mi nico hijo... Tom le mir con expresin comprensiva y se acerc !un poco ms. Lo destruira, verdad?... pues entonces, por qu le extraa tanto que la muerte de los dos hijos de su anterior matrimonio destruyera a su esposa? Acaso no es lo I mismo? (No, yo... Malcom se azor un instante mientras John Taylor apretaba los labios y Marielle procuraba no escucharle. Supongo que debi de ser un momento muy difcil. Ella tena veintin aos por aquel entonces... y estaba embarazada de cinco meses... su hijo se muere... su padre muere unos meses ms tarde... y su madre se suicida seis meses despus... y su marido, loco de dolor por la muerte del nio, le echa la culpa a ella. Qu hubiera hecho usted, seor Patterson? Qu sentira? Cmo lo resistira? -Yo... no... Malcom no supo qu contestar mientras los miembros del jurado miraban atentamente a Tom para no perderse sus palabras. Se encuentra hoy su esposa presente en la sala? S... claro... Me la quiere usted sealar? Seora dijo William Palmer levantndose para protestar-, es necesaria esta estupidez? Tenga un poco de paciencia, abogado. Siga, seor Armour, pero djese de tonteras, si no le importa; tenemos que escuchar muchos testimonios y nuestros amigos del jurado no quieren pasarse la vida en un hotel a expensas de los contribuyentes. Se oyeron unas risitas en la sala mientras Tom Armour esbozaba una sonrisa. Marielle se extra de la repentina frivolidad del defensor, tan contraria al comportamiento que ste haba venido observando hasta entonces. Seor Patterson, tiene usted la bondad de sealarnos a su esposa? Malcom lo hizo. Hoy ella est aqu, a pesar de que ayer no le debi de ser nada fcil hablar de la muerte de sus hijos, del secuestro del tercero, de su estancia en la clnica de Suiza... o de su matrimonio con el seor Delauney... Sin embargo, est aqu. Sentada al lado de John Taylor, Marielle pareca muy serena. Al mirarla, Malcom a duras penas pudo disimular su irritacin. Est usted de acuerdo conmigo, seor? Yo la veo nuy normal y probablemente as la ven todos los pre-entes. romanticasdescargas.blogspot.com Dira usted que lo est resistiendo muy bien a esar de todo? Supongo que s -reconoci Malcom a regaadientes. Dira usted que sus anteriores problemas pertenecen pasado? No lo s contest bruscamente Malcom. Yo no oy mdico. Cunto tiempo llevan ustedes casados? Ms de seis aos. Ha estado ella internada en algn hospital por problemas mentales durante todo ese tiempo? -No. Cree usted que ella ha hecho alguna vez algo capaz Je poner en peligro a su hijo? -S -contest Malcom casi a gritos. I Esta vez Tom se desconcert y decidi actuar rpida-mente antes de que la cosa pasara a mayores. La respuesta de Malcom lo haba sorprendido. -Qu hizo para poner en peligro a su hijo? Se confabul con Charles Delauney. Incluso llev al nio al parque y lo expuso a la accin de ese hombre! Y despus l se llev a Teddy! grit Malcom, agitando las manos mientras Tom lanzaba un suspiro de I alivio. -La seora Patterson ha declarado que el encuentro ; no haba sido planeado y que ella se tropez casualmente con el seor Delauney. Yo no la creo. Le ha mentido ella alguna vez? -S, a propsito de sus problemas mentales y de su matrimonio con Delauney. Tom saba que era mentira, pero prefiri no contradecir a Malcom de momento. Si eso es cierto, seor Patterson, me puede decir si ella le ha mentido en alguna otra ocasin? -No lo s. Muy bien pues, aparte del encuentro en el parque la vspera del secuestro de Teddy, ha hecho ella alguna vez algo capaz de poner en peligro a su hijo? Conducirlo a algn lugar peligroso... abandonarlo en algn sitio sin vigilancia, incluso dejarlo solo en la baera? -No lo s. No cree que, si ella hubiera expuesto a su hijo a algn peligro, usted lo recordara? -Naturalmente que s! Malcom se estaba embrollando poco a poco, pens Taylor complacido. -Cree usted que su esposa le ha sido fiel, seor? No lo s. Ha tenido usted algn motivo para dudar de su fidelidad? -Pues, en realidad, no -contest Malcom como si no le importara demasiado. Usted viaja mucho, no es cierto, seor? -No tengo ms remedio. Por asuntos de negocios. romanticasdescargas.blogspot.com Claro. Y qu hace la seora Patterson cuando usted sale de viaje? Se queda en casa contest Malcom enfurecido-. Con jaqueca. Se oyeron algunas risas en la sala a pesar de la serenidad con la que los miembros del jurado estaban siguiendo las palabras de Malcom. Le acompaa ella alguna vez en sus viajes, seor Pat-terson? Raras veces. Y eso por qu? Prefiere usted que no le acompae? No. Era ella la que prefera quedarse en casa con nuestro hijo. f i;Ya. La imagen de la mala madre se estaba haciendo pntamente pedazos entre las manos de Tom Armour-. viaja usted solo, seor? i, -Pues claro. I No se lleva a nadie? I -Por supuesto que no -contest Malcom irritado por i impertinencia. I -Ni siquiera a una secretaria? Por supuesto que me llevo a una secretaria. No po-ra hacer el trabajo yo solo. Ya. Se lleva usted siempre a la misma o las cambia? |, A veces me llevo a las dos. Y, cuando slo se lleva a una, dgame, tiene alguna referencia? | Suelo llevarme a la seorita Sanders. Trabaja conmi-,j desde hace muchos aos -dijo Malcom como si estu-iera hablando de una anciana de cien aos. Pero Tom rmour haba hecho las correspondientes averiguacio-jies y saba que no era as. Cunto tiempo hace que trabaja para usted, seor? Seis aos y medio. Y mantiene usted relaciones con ella, seor Pat-erson? -Por supuesto que no! -rugi Malcom-. Yo nunca titengo relaciones con mis secretarias! Quin fue su ltima secretaria antes de la llegada de . seorita Sanders? Malcom estaba perdido y lo saba. -Mi mujer. La seora Patterson fue su secretaria? El juez sonri al or la pregunta y Tom Armour abri enormemente los ojos como si no lo supiera. -Slo durante unos meses antes de que nos casramos. -As fue como la conoci? Supongo que s, aunque conoca vagamente a su padre. Conoce usted tambin al padre de la seorita San-ders, seor Patterson? No sera fcil contest Malcom, mirando enfurecido a Tom Armour-. Es panadero en Francfort. Ya. Y dnde vive la seorita Sanders? -No tengo ni idea. El interrogatorio haba conseguido despertar el inters de Marielle. romanticasdescargas.blogspot.com Nunca ha estado usted en su casa? Puede que alguna vez... por motivos de trabajo... -Y no recuerda dnde vive? Bueno, s. En la esquina de la 54 y Park. Parece una zona muy elegante. Y es bonito el apartamento? Es muy agradable. Grande? Bastante. -Tiene ocho habitaciones, comedor, un despacho para usted, dos dormitorios, dos vestidores, dos baos, un saln inmenso y una terraza? -Es probable. No lo s. Para asombro de Marielle, a Malcom se le haba puesto la cara colorada como un tomate. Paga usted el alquiler del apartamento de la seorita Sanders, seor Patterson? Marielle mir con incredulidad a su marido. Qu necia haba sido al no sospechar jams. Brigitte siempre se haba mostrado muy amable y cariosa con ella y muy generosa con Teddy. Sin poderlo evitar, se enfureci. Brigitte y Malcom la haban tomado por tonta y ciertamente lo haba sido. -Yo no pago el apartamento de la seorita Sanders -contest Malcom con expresin muy digna. Cunto gana la seorita Sanders? -Cuarenta dlares semanales. -Es un sueldo aceptable, pero desde luego insuficiente __pagar un alquiler que asciende a seiscientos dlares |ensuales. Cmo supone usted que paga el alquiler, or Patterson? Eso no es asunto mo. Ha dicho usted que su padre es panadero. ^Seora dijo Bill Palmer con aire de fingido aburri-Juento-. Qu se pretende con todo esto? Con todo esto se pretende demostrar contest Tom jmour, abandonando el tono aparentemente despreo-(japado, que, a pesar de la mala memoria del seor Pat-Irson, sus extractos bancarios, sus cheques y sus fichas ftdican que l es quien paga el alquiler del apartamento. fLos investigadores de Tom haban realizado un buen abajo. JBueno, y qu? |i:Seamus O'Flaherty, el portero de la casa, ocupar el jStrado para decirnos que el seor Patterson acude all !>das las tardes al salir del despacho y a menudo se que-a pasar la noche en el apartamento. Y, cuando viajan, _JOS suelen compartir el mismo dormitorio. La seo-Jta Sanders va al trabajo con un abrigo de visn, y estas Jfvidades pasadas, dos semanas antes del secuestro de su |pjo, el seor Patterson le regal a Brigitte Sanders un aliar de brillantes de Cartier. Para m est muy claro, jpora, que el seor Patterson ha mentido. -Rechazada la protesta, seor Palmer -dijo amabletiente el juez, romanticasdescargas.blogspot.com plenamente consciente de la categora de p/ialcom. Quisiera recordarle una vez ms, seor Pat-|erson, que est usted declarando bajo juramento. Quiz seor Armour tendr la bondad de plantear la pre-g_anta en otros trminos. I Faltara ms, seora dijo Tom encantado. Seor iPatterson, permtame que se lo vuelva a preguntar. Man-ene usted relaciones con Brigitte Sanders, s o no? Por un instante, no se oy en la sala ni el vuelo de una mosca. Antes de que el testigo pudiera contestar, el fiscal volvi a levantarse. Eso no guarda relacin con el caso, seora. No estoy de acuerdo -dijo framente Tom Armour-. La acusacin ha desacreditado por completo a la seora Patterson como testigo, afirmando que mantena relaciones con mi cliente, lo cual no es cierto. Mi cliente llevaba dieciocho aos fuera del pas hasta poco antes del secuestro. Sin embargo, se da por sentado que, en su ca-lidad de amante rechazado o ex marido ofendido, el seor Delauney quera vengarse. Si es cierto que el seor Patterson mantiene desde hace tiempo relaciones con la seorita Sanders, cabra tambin la posibilidad de que sta quisiera vengarse. -Vengarse por un collar de brillantes? -puntualiz Palmer, provocando estruendosas carcajadas entre el pblico. Responda a la pregunta, seor Patterson repiti a regaadientes el juez. Mantiene usted relaciones con la seorita Sanders? Puede que s contest Malcom en un susurro. -Tendra usted la bondad de levantar un poco ms la voz? -dijo amablemente Tom. S, s... las mantengo... pero ella no ha secuestrado a nuestro hijo. Marielle se volvi a mirar a Brigitte y vio que estaba intensamente plida. Cmo lo sabe? le pregunt Tom Armour a Malcom. -Ella no hubiera sido capaz de hacer tal cosa -contest Malcom indignado. -Mi cliente tampoco. Tiene usted intencin de casarse con la seorita Sanders, seor? j;Por supuesto que no. i Tom arque una ceja. \ Regala usted a todas sus secretarias abrigos de visn ' collares de brillantes? Por supuesto que no. , Desea ella casarse con usted? i No tengo ni idea. La cuestin no se ha planteado jams. | Muchas gracias, seor Patterson. Puede usted retiarse. Sin embargo, Bill Palmer le quera hacer otra pregunta. Seor Patterson, le ha amenazado a usted alguna vez i seorita Sanders o ha amenazado con causarle dao a fi hijo o con arrebatrselo? De ninguna manera contest romanticasdescargas.blogspot.com Malcom horroriza-o. Es una joven muy amable y educada. Y tena unas piernas sensacionales y ciertas habilidades tjue Marielle jams hubiera podido sospechar. Gracias. No tengo ms preguntas. Malcom regres a su asiento con el rostro intensamen-arrebolado. Poco despus, Brigitte abandon la sala, vi salir, los representantes de la prensa se abalanzaron so-ore ella y le desgarraron el vestido antes de que finalmente consiguiera subir a un taxi con lgrimas en los ojos. Despus, la acusacin llam a declarar a toda una serie de expertos forenses para que stos confirmaran que el osito y el pijama pertenecan efectivamente a Teddy. [ El ltimo testigo del da fue un hombre que afirm ha-ber sido compaero de escuela de Charles Delauney y haber recibido amenazas de ste cuando tena catorce aos. El testigo, un joven y nervioso abogado de Boston que se haba ofrecido voluntariamente a prestar declaracin, seal que Charles siempre le haba parecido un poco chiflado. Tom protest, y su protesta fue aceptada. Los miembros del jurado ya estaban empezando a dar muestras de cansancio al trmino de la larga jornada. Al final, se suspendi la sesin y todo el mundo pudo abandonar la sala. Al salir, John y Marielle se intercambiaron una significativa mirada y Malcom no dijo ni una sola palabra durante el camino de regreso a casa. Al llegar, ste se encamin directamente a la biblioteca, cerr la puerta y efectu varias llamadas telefnicas. Media hora ms tarde, sin decirle nada a Marielle, se fue dando un portazo. John Taylor y los hombres del FBI fingieron no darse cuenta. Todos saban lo que haba ocurrido aquel da durante el juicio. En cuanto Malcom sali, John fue a ver a Marielle y ambos se pasaron un buen rato conversando en voz baja. -Te ha sorprendido? -pregunt John, refirindose a Brigitte. Marielle se senta como un globo desinflado. La tarde haba sido agotadora y tambin muy triste en muchos sentidos. Pues s. Desde luego, hay que ver lo tonta que soy, pero el caso es que ella siempre me haba gustado. Es muy simptica y siempre ha sido muy cariosa con Teddy. Marielle record los pequeos obsequios que le haca, los caramelos, los juguetes, los jersis... y, de pronto, se sinti una estpida. Se pregunt desde cundo deban de ser amantes. Probablemente desde el principio, pens, evocando el tiempo transcurrido. Qu tonta haba sido, y ellos qu hipcritas. -Probablemente le haca carantoas a Teddy para complacer a tu marido. Tal vez dijo con tristeza Marielle. Pero, en realidad, da lo mismo. A algn sitio tena que haber ido Malcom para satisfacer romanticasdescargas.blogspot.com sus necesidades, pues ambos llevaban aos sin costarse juntos y ella saba que su marido era un ombre muy fogoso. No saba por qu razn jams aba sospechado de Brigitte. Una vez la idea cruz Ugazmente por su mente. Fue un da en que la joven lemana estaba especialmente guapa. Al principio, se nti un poco celosa de que viajaran juntos, pero des-Dus ya no volvi a pensar en ello. Ahora se haba enerado de que l visitaba el apartamento de la chica to-:os los das al salir del trabajo y a menudo se quedaba pasar la noche all, e incluso pagaba el alquiler del partamento. Estaba ms casado con Brigitte que con a o, por lo menos, as se lo pareca ahora. Ya no te-Ha ningn vnculo con l. Ninguna lealtad, ninguna adeudad, ningn cario los una... ni siquiera el de reddy. John la estudi en silencio y pens en su propia espota y en lo que ocurrira cuando terminara el juicio. Saba mejor que nadie que aquella situacin no se podra prolongar indefinidamente. Sin embargo, a pesar de los sentimientos que ambos compartan, tanto l como Marielle evitaban hablar del futuro. Estaban sucediendo demasiadas cosas en sus vidas como para que pudieran pensar en otra cosa que no fuera el juicio y la bsqueda de Teddy. Casi me compadezco de Malcom -dijo ms tarde , Marielle mientras acompaaba a John a la puerta. ste lo pasaba muy bien conversando con ella y lamentaba tener que dejarla sola por las noches-. Debe de haber un trago muy duro que lo hayan descubierto en < pblico. Malcom estaba furioso en el estrado y Brigitte pareca muerta de miedo. I No tan duro como el que t tuviste que pasar ayer i dijo John. Cmo era posible que lo compadeciera? Era una mujer sorprendente. Ha mentido descaradamente desde el principio. Pero, al final, lo haban descubierto. No haba confesado que ya saba lo de Charles y lo de la clnica, pero eso el jurado lo desconoca. Slo saba que era un hipcrita y tal vez un embustero-. Se lo tiene bien merecido. Se merece cosas mucho peores por lo que te ha hecho. Lo que hicieron contigo no tiene perdn. -Lo hicieron muy bien. Ahora ya no tienen que temer que yo me muestre comprensiva con Charles y debilite los argumentos de la acusacin. Marielle pens que ojal no tuviera que regresar a la sala y pasar por aquellas situaciones tan dolorosas. -Le sigues creyendo inocente, Marielle? No estaba segura. No lo estaba desde haca algunos meses. -No lo s. La verdad es que no s qu pensar... las pruebas estn ah y, sin embargo, yo crea conocerle mejor a pesar de los aos transcurridos. No le cre cuando me amenaz en el parque... despus Teddy desapareci... y ya no supe qu pensar. romanticasdescargas.blogspot.com Ya no poda resistir los recuerdos... la cama vaca que an estaba caliente cuando ella la toc. Haban pasado tres meses desde la ltima vez que viera y estrechara en sus brazos a su hijito... a aquel nio que, segn ellos, no estaba en condiciones de cuidar debido a la debilidad e inestabilidad de su carcter. Si l fuera inocente... si encontrramos a Teddy... John no haba perdido la esperanza, pero lo dudaba, porque ya haba pasado demasiado tiempo y el caso estaba empezando a parecerse cada vez ms al de los Lind-bergh volveras con Charles? Quera preguntrselo desde haca varios das. Lo quera saber porque, en lo ms hondo de su ser, estaba seguro de que ella le segua queriendo. -No lo s -contest Marielle con toda sinceridad-. jlo lo creo. No podra. Hay demasiado dolor entre no-tros. Piensa en lo que sentiramos cuando nos mirra-aos a la cara cada maana. Si l es inocente y Teddy ,jielve a casa... Charles jams me lo perdonar... aa-p, mirndole a los ojos. T no tienes la culpa de todo lo malo que ocurre en fste mundo -dijo John en tono levemente hastiado-. T 3 pronunciaste aquellas amenazas en el parque, fue l uien lo hizo. l es el maldito estpido que secuestr al |io o que se ha metido en un lo tremendo por boca-fas. T lo nico que hiciste fue ir al parque con tu hijo, t no tienes la culpa de eso, mujer, y tampoco la tienes el secuestro de Teddy ni de la muerte del otro nio... |)eja ya de creer en todas esas mierdas que te estn di-feiendo esos miserables. Marielle le mir con una sonrisa. Le quera porque :ea en ella, la protega y la cuidaba, y porque estaba ratando de encontrar a Teddy. Pero se preguntaba qu es quedara cuando todo terminara. Probablemente tiuy poco. Seran amigos, pues se haban conocido en nas circunstancias que siempre seran muy dolorosas ara ella. Sin embargo, ahora John estaba preocupado or las declaraciones de los testigos de los ltimos das, aba lo que se propona Patterson. En caso de que en-ontraran al nio, sospechaba que ste solicitara el di-jyorcio y la custodia de su hijo, acusando a Marielle de Ser una madre inepta. En tal sentido apuntaban las insinuaciones de inestabilidad mental y las declaraciones de la niera y las criadas. John Taylor ya haba adivinado !por dnde iba Malcom, pero no quera asustar a Marielle. Puede que sus temores no se hicieran realidad. Puede que jams encontraran a Teddy. -Cudate -le dijo en un susurro cuando ms tarde baj los peldaos de la entrada, pensando que ojal pu-l diera besarla. Mientras suba a su habitacin, Marielle supo con toda certeza que Malcom estaba con Brigitte. Aquella noche su marido no se molest en regresar a casa ni romanticasdescargas.blogspot.com en llamar tan siquiera. La simulacin ya haba terminado. Marielle se pregunt dnde estaran los amantes en aquellos momentos para burlar a los reporteros que les seguan vidamente los talones y cuntas veces la habra llamado desde el apartamento de Brigitte. Era curioso lo poco que conoca a su marido. Le crea un hombre respetable, bueno y carioso con ella, sin sospechar que llevaba aos tramando intrigas, que saba lo de Charles y la clnica y la haba estado engaando con Brigitte. La imagen no era muy agradable. Estaba todava pensando en ello cuando, a las diez de la noche, tendida en su cama en la oscuridad de su dormitorio, son el telfono. Estuvo a punto de no contestar, pensando que sera l. Pero siempre caba la posibilidad de que fuera una llamada sobre Teddy. Saba que los policas que estaban todava en la casa la atenderan, pero aun as quera escuchar. Se sorprendi al or a Bea Ritter, pidindole al polica que le pasara la llamada a ella, cosa que ste se neg a hacer. No se preocupe, Jack, ya la tengo. S? Seora Patterson? -S. Soy Bea Ritter. La joven habl con la nerviosa voz propia de una rujercita rebosante de vitalidad que andaba en busca de un gran reportaje. Marielle le dio las gracias por la sorprendente honradez del artculo que haba escrito sobre ella y la pequea pelirroja se azor al or sus palabras-. Es que le hicieron una faena. Me pareci repugnante. Al menos no me sacaron a rastras de la sala como dijeron los dems. -Son un hatajo de sinvergenzas. Si las cosas no ocupen tal como ellos quieren, se las inventan. Yo eso no lo jams. La reportera no esperaba que le pasaran la uada a Marielle, y ahora se alegraba de poder hablar $n ella como si fuera una amiga de toda la vida, aunque na un poco de miedo, porque el asunto era muy importante . Le pido perdn por llamarla tan tarde... no [|ba si lograra hablar con usted... seora Patterson, adramos reunimos un momento? E-Por qu? Tengo que hablar con usted. No puedo decirle nada ir telfono, pero es necesario. |Tiene algo que ver con mi hijo? Ha recibido infor-iacin confidencial? {Quiz haba una posibilidad, una esperanza, pens larielle mientras el corazn le daba un vuelco en el echo. No. No directamente. Tiene que ver con Charles )elauney. s t Por favor, no me pida eso. Por favor... ya ve usted lo fue hicieron conmigo ayer... yo no puedo ayudarla. Le ruego que me escuche... quiero contribuir a en-ontrar al romanticasdescargas.blogspot.com secuestrador de su hijo y Charles no lo es. Es-oy convencida de ello. Saba l que usted me iba a llamar? Bea se ruboriz intensamente y mene la cabeza al patio extremo de la lnea. ' Apenas me conoce. He ido a verle unas cuantas ve-pes, pero est tremendamente trastornado. Sin embargo, Aro creo que es inocente y quiero ayudarle. I -Pues yo quiero encontrar a mi hijo. Es lo nico que ae interesa -dijo tristemente Marielle. Lo s... yo tambin lo quiero... usted se lo merece... Por favor, permtame que hable con usted... slo unos minutos. -Cundo? Un encuentro entre ambas causara furor en la prensa y probablemente se organizara un escndalo. Bastante escndalo haba provocado la revelacin de las relaciones entre Malcom y Brigitte. Yo... creo que no... -Por favor... -insisti la joven casi al borde de las l-grimas. Al final, Marielle cedi. De acuerdo. Puede venir. -Ahora? -S. Puede estar aqu dentro de media hora? Bea hubiera deseado no tardar ni medio minuto. Cuando lleg, Marielle la estaba esperando en la planta baja. La audacia y el atrevimiento de la joven reportera de veintiocho aos se haba esfumado de golpe, y ahora pareca casi una nia. Era una chica menuda y bajita, vestida con unos pantalones holgados, un grueso jersey y un impermeable. -Gracias por recibirme -dijo en tono casi atemorizado mientras Marielle la acompaaba a la biblioteca y cerraba la puerta a sus espaldas. Esta vesta jersey y pantalones negros, llevaba el cabello recogido hacia atrs, iba sin maquillar y era la viva imagen de la pureza, de la cual se haba enamorado per-didamente John Taylor. No s qu espera usted de m dijo Marielle en voz baja mientras ambas tomaban asiento. Ya le he dicho por telfono que no puedo hacer nada por ayudarla. -No necesito su ayuda -confes Bea Ritter, mirndola con expresin pensativa. Llevaba varias semanas deseando ver a aquella mujer, y ahora que lo haba conseguido se le antojaba extrao permanecer sentada a su lado como si fueran amigas y desearan lo mismo, aunque por distintos motivos. Bea quera que encontraran al nio para que Charles fuera absuelto, y Marielle slo aera recuperar a su hijo. Deseaba simplemente ha-^ con usted para saber qu piensa... pero no lo que iiere que digan los peridicos... o lo que ha declara-en el juicio... Usted no cree que l lo haya hecho, romanticasdescargas.blogspot.com -erdad? |Ayer fui sincera en el juicio contest Marielle, lan--riido un suspiro, y preguntndose por qu habra acce-lido a recibir a la joven. Tena tanta energa y era tan ve-jemente que casi la pona nerviosa, pero, por otra parte, : senta un poco en deuda con ella. Sin embargo, de a servira repetir lo mismo que ya haba dicho?-. Es para la prensa? y Bea deneg con la cabeza y Marielle comprendi que "p menta. |No, es para mi informacin particular. Porque yo ..apoco creo que lo haya hecho l dijo Bea como si ya jipiera que Marielle opinaba lo mismo, por ms que lo egara. l Por qu? I -Puede que est un poco loca, pero le creo. Confo en 1 y admiro todo lo que hace. Creo que ha sido un in.nsato y ha cometido algunas estupideces, y que no hu-iera tenido que decir lo que le dijo a usted en el par-ue. Pero, si hubiera tenido intencin de secuestrar al Jo, no lo hubiera dicho. | Yo tambin lo pensaba... hasta que encontraron el pijama del beb... Era curioso que lo siguiera llaman-i el beb a los cuatro aos... el beb al que quiz ja-.s volvera a ver. De repente, tuvo que reprimir las l-rimas. Cmo lleg el pijama hasta all si l no se lo JLev? k -Seora Patterson... Marielle... la puedo llamar as? |-Ambas pertenecan a dos vidas y dos mundos distintos, pero, por un breve instante, eran unas amigas con el co-nn objetivo de encontrar a un nio. Marielle asinti con la cabeza-. l jura que alguien lo coloc all. Creo que alguien cobr para colocarlo... tal vez alguien de aqu, de esta casa. -Pero era el pijama que l llevaba. Yo lo vi. Con unos trenecitos bordados, el mismo que llevaba el da en que lo secuestraron. No tiene otro pijama igual? Marielle sacudi la cabeza. -No exactamente. La joven reportera la mir angustiada. Deseaba con toda su alma ayudar a Charles. -Por qu se preocupa tanto? -le pregunt Marielle mirndola directamente a los ojos-. Por los hechos en s o por el hombre? Es por l contest Bea sin pestaear. Despus pregunt en un susurro-: Usted todava le ama, verdad? Marielle vacil sin atreverse a confiar en ella, pero, al final, lo hizo, sabiendo que su confianza no se vera de-fraudada. Siempre le he querido y supongo que siempre le seguir queriendo. Pero ahora ya forma parte de mi pasado. Poco a poco, Marielle lo estaba empezando a comprender. romanticasdescargas.blogspot.com -Charles dijo lo mismo cuando habl con l. Pero l tambin la quiere. Creo que ahora es un poco menos alocado y que todo eso lo ha hecho recapacitar. -Un poco tarde -dijo Marielle esbozando una triste sonrisa. -El cree que el nio est vivo en alguna parte aadi Bea, tratando de darle nimos, ya que no poda ofrecerle ninguna respuesta. -Ojal fuera verdad. El FBI piensa que ya es muy tarde. Temen que... Sin poder terminar la frase, Marielle apart el rostro >n los ojos llenos de lgrimas. Todo le pareca intil. pe qu iba a servir el juicio? Cualquier cosa que le hi-eran a Charles no servira para que ella recuperara a su lo. I-No lo creo -dijo Bea Ritter, alargando la mano para jzar la de Marielle-. Har todo lo que pueda para ayu-rles a encontrarlo. Echar mano de todo lo que pueda jcer la prensa y de todas las informaciones que consiga. Tena unas curiosas conexiones con el mundo del ipa, explic, gracias a una serie de artculos que ha-publicado y que al jefe de los bajos fondos le haban icantado, pues en ellos lo presentaba casi como una es-e de hroe, por lo que l le haba prometido echarle la mano siempre que lo necesitara. Desde que haba ablado con Charles, estaba deseando llamarle. I -Qu quiere usted de m? -pregunt Marielle con cansado. La joven le resultaba simptica, pero ya muy tarde y todo le pareca intil-. Por qu ha ve-lido? I Quera mirarla a los ojos y ver por m misma lo que sted cree. Puede que usted no lo sepa... pero tampoco st segura de que l lo haya hecho. Es cierto. I Me parece muy natural. Si yo estuviera en su lugar, posible que pensara lo mismo. Lo debi de pasar us-sd muy mal cuando... I Marielle comprendi que se refera a la muerte de su primer hijo. l se volvi loco -dijo-, y puede que todava lo est. Un poco -dijo Bea. Tiene que estarlo para haberse ido a combatir a Espaa. -Sin embargo, ella admiraba su conducta y le encantaban sus escritos. Un da Charles le Ihaba mostrado algunas de sus obras y ambos se haban Ipasado varias horas conversando. Despus Charles le ha-iba dicho entre lgrimas que l no haba secuestrado al nio y ella haba decidido ayudarle, sabiendo que Ma-rielle era una pieza clave. A pesar de todo lo que le haban hecho, sta poda ayudar a Charles-. Siento lo de su marido aadi cautelosamente la joven. -Yo tambin. No ser muy bonito lo que maana publique la prensa. -Ms bien no. -Bea ya haba visto algunas pginas sueltas. Pero servir para suscitar un poco ms de simpata hacia usted. El otro da la atacaron sin piedad. Fue tan repugnante que por eso escrib el artculo. romanticasdescargas.blogspot.com Era una especie de Robin Hood, siempre estaba dispuesta a defender a los desgraciados, los pobres, los derrotados. Desde luego, ella y Charles tenan muchas cosas en comn. -Por qu Charles? -pregunt Marielle en voz baja-. Por qu l? Por qu se preocupa usted tanto? No quiero que le maten injustamente. Tampoco cre jams que Bruno Hauptmann fuera culpable. S que haba algunas pruebas, pero muchas eran simples indicios y, en su mayora, eran productos de la histeria creada por los medios de difusin. Fue mi primer trabajo, yo tena veintin aos y pens que podra modificar la situacin, pero no pude. Es posible que esta vez lo consiga. O que, por lo menos, muera en el intento. Marielle no se atrevi a preguntarle nada ms, pero adivinaba algo en los ojos de la chica, por lo que, al cabo de un rato, decidi lanzarse. Est usted enamorada de l? No experimentaba celos ni ningn sentimiento de propiedad. Era una simple pregunta. Bea Ritter la mir largamente a los ojos antes de contestar. No estoy muy segura. No quiero estarlo, pero no se trata de eso. Sin embargo, era el motivo de que se preocupara tanto por l, y Marielle lo saba. -Y l lo sabe, o es tan tonto como era antes? pre,jnt Marielle con una sonrisa. En ocasiones se haca el sueco cuando le convena, aunque en aquellos momentos su problema era muy ,-ave. , -Puede que sea tan tonto como antes -contest Bea pndose, pero es que ahora mismo est un poco ocupado. Con la tarea de intentar salvar su vida. -De pron-o, Bea frunci el ceo. Volvera usted con l? pregunto. I- Marielle mene la cabeza sin vacilar. Haba entre ellos demasiado dolor y demasiada tristeza. Lo amaba y lo fiara siempre, pero l ya no significaba nada. Pens que la pequea pelirroja podra ser ideal para l en caso que resultara absuelto. Estaba en deuda con ella, aunque no lo supiera. -Qu va usted a hacer ahora, Bea? No lo s... voy a exigir el pago de algunas deudas... .lablar con algunos amigos... me pondr en contacto con algunos investigadores privados que conozco... rPuede que hablara incluso con Tom Armour en caso de que necesitara dinero. A lo mejor, ste accedera a pagar un precio a cambio de algunas informaciones confidenciales o favores especiales. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa, llamar a quien fuera, ir adonde fuera y pagar a quienquiera que se lo exigiera. Puede que no {averigemos nada, pero al menos lo habremos intentado... y romanticasdescargas.blogspot.com es posible que eso nos conduzca hasta Teddy. Me tendr informada si averigua algo, verdad? Inmediatamente. (Ambas se levantaron y Marielle acompa a la reportera hasta la puerta. Saba que jams sera su amiga, pero la chica le gustaba. Posea una personalidad inslita y era extremadamente lista. Charles era ms afortunado de lo que crea al haberla encontrado. Bea Ritter se perdi en la oscuridad, y cuando Marie-lle volvi a subir a su dormitorio, ya era pasada la me-dianoche. Apag la luz y, tendida en la cama, pens en Malcom, que probablemente se encontraba en un apartamento de Park Avenue... y en su hijito. Rez para que estuviera dormido en una cama de alguna casa en medio de personas extraas. Ipurante la celebracin del juicio a lo largo de varias se-as, Hitler se apoder de Memel, en el Bltico. El ijuicio acaparaba las primeras planas de los peridicos y |Su inters superaba el de los acontecimientos mundiales, por lo menos en Nueva York. Sin embargo, Gran Breta-|a y Francia haban anunciado su propsito de apoyar a Polonia. A finales de marzo, y para gran dolor de Char-iles, termin la guerra civil en Espaa con la cada de | Madrid en manos del general Franco. Se haban produ-icido ms de un milln de muertos y una poblacin en-itera haba desaparecido en slo tres aos. Para Charles Ifue una tragedia tan grande como sin duda lo sera para sus amigos de Europa. Los combates haban terminado y (ellos haban perdido la guerra. Pero ahora Charles Dell launey tena que combatir en su propia guerra y en la I batalla por su supervivencia. Marielle no volvi a tener noticias de Bea Ritter des-I pues de su visita de aquella noche, pero sigui leyendo I sus artculos y emocionndose con sus opiniones. Como era de esperar, la revelacin de las relaciones entre Malcom y Brigitte fue objeto de la atencin de la prensa durante varias semanas, pero, a pesar de los constantes requerimientos, Marielle se mantuvo al margen y no hizo ningn comentario. Llevaba varias semanas sin apenas dirigirle la palabra a Malcom y slo haba visto una vez a Brigitte. La muchacha la haba mirado con al-tivez, aferrndose a Malcom como si quisiera demostrar que ella era la triunfadora. Marielle pens que era una triste manera de defenderse y no envidi su apurada situacin. Se senta traicionada por las mentiras de ambos y por la falsa amabilidad de Brigitte, pero ya no estaba enojada y ni siquiera celosa. Su marido llevaba mucho tiempo sin pertenecerle, pero a ella le dola su engao. Malcom haba rechazado su intento de discutir el asunto y haba fingido estar indignado, dicindole que, tras su vergonzoso comportamiento con Charles, l no le deba ninguna explicacin, lo cual slo sirvi para confirmar su culpabilidad, cosa que, por otra parte, ya haba quedado romanticasdescargas.blogspot.com suficientemente demostrada. Marielle le dijo framente que, mientras siguiera viviendo en el apartamento con la chica, la prensa los acosara sin piedad. Entonces l volvi a la casa, pero aun as ella apenas le vio. La tensin entre ambos era tan insoportable como el juicio, por el que desfilaron testigos expertos, investigadores y personas corrientes que intentaron respaldar la teora de la culpabilidad de Charles y que fueron atacadas una a una por Tom Armour. Al cabo de tres semanas, la defensa tuvo una oportunidad. Tom Armour llam a declarar a Marielle como primer testigo. Al principio, la gui cuidadosamente por el mismo terreno, tratando de reconstruir lo que Bill Palmer haba destruido. El retrato que surgi de sus manos fue muy distinto del que haban pintado Malcom y Bill Palmer. En lugar de una mujer mentalmente enferma e incapaz de cuidar de su propio hijo, Tom se dedic a explicar lo que rermente haba ocurrido y el dolor que ella haba sentido por la muerte de su hijo y la prdida de la nia que esperaba. Despus reconoci abiertamente que Charles haba perdido los estribos y la haba tratalo muy mal. Nadie pudo contener las lgrimas en la sala lando le pidi a Marielle que describiera la forma en jue haba buscado a tientas a Andr bajo la capa de hie-del lago de Ginebra. Marielle dijo que slo haba po-lido salvar a las dos nias, pero no as a su hijo, el cual se aba hundido ms profundamente bajo el hielo; cuando consigui recuperarlo, ya estaba muerto, por lo que slo ido estrechar su cuerpecito sin vida entre sus brazos. Marielle tuvo que interrumpir varias veces su relato, en que no omiti su ingreso en el hospital y la prdida aquella misma noche de la nia que esperaba. Ambos se aban quedado de golpe sin sus dos hijos y Charles no Ipudo soportar el dolor. Ms tarde, ella se vino abajo y se pas varios meses deseando morir para reunirse con ellos. ! -Siente lo mismo ahora? le pregunt suavemente Tom mientras varios miembros del jurado se sonaban la nariz. -No -contest Marielle con tristeza. -Cree que Teddy todava est vivo? Los ojos se le llenaron de lgrimas, pero sigui ade-llante. -No lo s... espero que s... lo espero con toda mi [alma... Marielle mir a los reporteros y despus al p-blico de la sala. Si alguien sabe dnde est... por favor, que lo lleve a casa... haremos lo que sea... pero que no le , causen dao... Un fotgrafo se acerc corriendo y le dispar el flash en la cara mientras el juez ordenaba al alguacil que lo expulsara de la sala. -Si alguien lo vuelve a hacer, lo enviar a la crcel, est claro? rugi el juez Morrison. romanticasdescargas.blogspot.com Despus le pidi disculpas a Marielle, que ya haba re-cuperado la compostura, y sta se dispuso a escuchar la siguiente pregunta de Tom. -Cree usted que Charles Delauney ha secuestrado a su hijo? La pregunta era peligrosa, pero el defensor quera que todo el mundo supiera lo que ella pensaba, pues no crea que estuviera demasiado convencida. -No estoy segura. -Le cree usted capaz de haber hecho una cosa as? Usted le conoce mejor que nadie. l le ha amado, le ha hecho dao y ha llorado con usted... incluso le ha golpeado... y probablemente la ha tratado mucho peor que a nadie. El propio Charles se lo haba confesado y, sin embargo, lo que Marielle le haba dicho de l lo induca a suponer que sta no lo consideraba culpable-. Sabiendo lo que usted sabe de l, seora Patterson, le cree culpable de haberse llevado a Teddy? Marielle dud un buen rato. Finalmente sacudi la cabeza y se cubri el rostro con las manos mientras Tom Armour esperaba. Sigue usted enamorada de este hombre, seora Patterson? Marielle mir con tristeza a Charles. Qu cosas tan horribles les haban sucedido, qu desgracias haban com-partido y, sin embargo, en otros tiempos ambos haban sido inmensamente felices. No contest en un susurro. Le quiero y seguramente le querr siempre. Fue el padre de mis hijos. Le quise mucho cuando era ms joven... pero ahora... slo me inspira compasin, y si ha hecho eso tan espantoso, espero que me devuelva a mi hijo sano y salvo. Pero ya no estoy enamorada de l. Nos hemos hecho demasiado dao el uno al otro durante demasiado tiempo. Tom Armour asinti respetuosamente con la cabeza. Era una mujer extraordinaria. Se haba mantenido firme bajo los interrogatorios, haba desnudado su vida y su alma, haba perdido a dos hijos y posiblemente a un tercero a manos de un cruel destino, y todava se mantena sn pie. La admiraba ms de lo que nunca hubiera admi-pado a una persona, pero no lo dej traslucir mientras sgua adelante con las preguntas. -Ha mantenido usted relaciones con el seor Charles Delauney despus de su boda con el seor Patterson? No contest serenamente Marielle. -Ha mantenido relaciones con algn otro hombre? [Le ha sido usted infiel alguna vez a su marido? pre-y.-gunt Tom mirndola directamente a los ojos, sin que pella parpadeara ni apartara los suyos. No, jams declar con firmeza mirndole a los ojos. | Era cierto. Slo haba besado a John Taylor, pero enterneces su matrimonio ya haba terminado. Gracias, seora Patterson, puede usted retirarse. No | tengo ms preguntas. romanticasdescargas.blogspot.com Tom la ayud a bajar y ella regres a su asiento sin ex-jperimentar la sensacin de derrota que haba experi-| mentado tras ser interrogada por Bill Palmer. Tom llam a declarar a continuacin a Haverford, el [mayordomo. ste describi a Marielle como una mujer honrada, sincera e inteligente, una autntica seora, aadi con orgullo mientras ella le escuchaba conmovida. El mayordomo explic que Marielle siempre haba sido una madre maravillosa para su hijo y que a l siempre le haba extraado que los criados del seor Patterson la trataran tan mal. Era como si todos pensaran que no tenan que obedecerla a ella, sino tan slo al seor I Patterson y l mismo haba tenido muchas veces la impresin de que el seor Patterson no la apoyaba. La trataba como si no fuera la duea de la casa, sino una invitada y.as la consideraba la servidumbre. El mayordomo declar que la seorita Griffin se haba comportado muy mal con ella, que el ama de llaves todava haba sido peor y que Edith se pona su ropa, cosa que todo el mundo saba, incluido el seor Patterson. Y que en la cocina todo el mundo la ridiculizaba y se burlaba de ella. -Est usted diciendo que la seora Patterson no era respetada en su propia casa? -pregunt Tom Armour, insistiendo en el tema para evitar que el detalle pasara inadvertido a los miembros del jurado. As es, seor contest Haverford, dignamente vestido con un traje oscuro que le haban confeccionado a la medida en Londres. .Y cree usted que su comportamiento propiciaba esta actitud, seor Haverford? Es la seora Patterson, tal como anteriormente se ha insinuado en esta sala, una mujer dbil e irresponsable, carente por completo de cualquier mrito? El anciano mayordomo se alter visiblemente ante la pregunta, creyendo que el abogado haba interpretado errneamente sus palabras. Lo que yo he dicho, seor, es que se trata de una de las mejores personas que he conocido. Es una mujer honrada a carta cabal, prudente, bondadosa y considerada, y despus de todo lo que ha sufrido, no comprendo cmo es posible que alguien pueda decir que es una mujer dbil. La seorita GrifEn, en cambio, se haba desmayado varias veces desde el secuestro y el mdico le haba tenido que recetar unas pastillas. Quiere usted decirnos por qu motivo cree usted que nadie respetaba a la seora Patterson en su propia casa? Haba alguna razn lgica? Bill Palmer hizo ademn de protestar, pero despus pens que no mereca la pena. Aquel anciano era inofensivo. Haverford asinti enrgicamente con la cabeza, ansioso de que el jurado se enterara. -El seor Patterson nos dijo al principio que... -l romanticasdescargas.blogspot.com Imayordomo trat de recordar las palabras exactas, pero 10 pudo-, que ella estaba mal de la chaveta, bueno, no ple estas palabras, pero nos dijo que era una persona Imuy frgil y nerviosa, dndonos a entender que debera-Ifnos escuchar cortsmente sus rdenes, pero no obedecerlas. Aadi que ella no saba nada acerca del gobier-|no de una casa ni del cuidado de los nios. Eso nos hizo comprender lo que pensaba de ella el seor Malcom. Marielle tambin lo comprendi mientras escuchaba las palabras del mayordomo. Sin embargo, no compren-Ida qu razn haba impulsado a su marido a comportar-|se de aquella manera. La haba convertido en objeto de I burla y desprecio desde un principio. A lo mejor, lo I quera controlar todo, y en su casa no haba lugar para ella como no fuera en calidad de madre de Teddy, aunque ni siquiera le haban permitido demostrar eso. -Estaba usted al corriente de las relaciones del seor Patterson con la seorita Sanders? -pregunt Tom. -Lo estaba o, por lo menos, lo sospechaba -contest Haverford con expresin de fro reproche. Le coment usted alguna vez sus sospechas a la seora Patterson? -Por supuesto que no, seor. -Muchas gracias, seor Haverford. Tom ofreci su testigo a la acusacin, pero Bill Palmer opt por no hacerle ninguna pregunta, pues no le atribua la menor importancia. Sin embargo, su declaracin haba conmovido no slo a Marielle, sino tambin a los miembros del jurado. Marielle senta que su buen nombre haba sido en cierto modo restaurado gracias a la declaracin del mayordomo. A pesar de todo, le haba dado un poco de vergenza que todo aquello se divulgara en pblico, aunque tambin se haba alegrado al comprobar que lo que ella pensaba no eran simples figuraciones suyas, sino una autntica realidad. No obstante, segua sin comprender por qu razn Malcom la haba querido rebajar ante los dems. Tena que haber un motivo. O acaso l se haba enamorado de Brigitte casi al principio? Habra tratado de librarse de ella? Esperaba tal vez que ella huyera o se hartara y le dejara a Teddy? Antes hubiera preferido morir. Pero por qu humillarla, mentirle y engaarla? Y por qu se habra tomado la molestia de casarse con ella? Habra sido todo una mentira desde el principio? Recordando la dulzura de los primeros das, Marielle no poda creerlo. El siguiente testigo que Tom llam a declarar fue Brigitte Sanders. Se oyeron unos fuertes murmullos en la sala mientras la joven se acercaba al estrado. No caba duda de que era muy guapa, y emanaba de ella una sensualidad en la que Marielle jams haba reparado. Tal vez porque ahora la muchacha ya no tena nada que ocultar. El secreto se haba descubierto y, en cierto modo, Brigitte se enorgulleca de ello. Luca un ajustado vestido negro de apariencia muy romanticasdescargas.blogspot.com cara y llevaba el cabello impecablemente peinado en una corta melena, y las uas y los labios pintados de rojo. Al lado de una mujer tan llamativa, Marielle pareca un pequeo gorrin, y no acertaba a comprender que su rival pudiera resultar en aquellos momentos tan fra, dura y calculadora en comparacin con ella. La altiva alemana respondi en tono insolente a las preguntas de Tom Armour. Marielle, que jams la haba odo expresarse de aquella manera, pens que, tal vez, la joven actuaba a la defensiva tras descubrirse ante el mundo su secreta condicin de amante de Malcom. Brigitte reconoci que Malcom pasaba todas las tardes con ella e incluso algunas noches, y dijo que ste jams haba sido feliz con su esposa y que slo se haba casado Ipara tener hijos. Marielle experiment un sobresalto al i or sus palabras y se pregunt si sera cierto lo que la jo-Iven acababa de decir. -Pero ni eso supo hacer bien -dijo Brigitte en tono burln. La cordialidad, la preocupacin y la amabilidad que I siempre haba manifestado en su trato con Marielle y I Teddy haban desaparecido como por arte de ensalmo. ^Estaba dispuesta a contarlo todo a pesar de la tensa ex-ipresin del rostro de Malcom. -Tendra usted la bondad de explicarnos un poco i mejor este ltimo comentario, seorita Sanders? -le dijo amablemente Tom. -Bueno, tard muchsimo tiempo en quedarse emba-Irazada. Tom Armour se abstuvo de sealar que, a lo mejor, ello se deba a que el seor Patterson pasaba demasiadas noches en su apartamento. -De hecho, ya se haba cansado de esperar y estaba a punto de solicitar el divorcio cuando ella se qued em-I barazada. Se oy un murmullo entre el pblico mientras Marielle bajaba la mirada y se ruborizaba intensamente, senta-I da al lado de John Taylor, el cual no se movi ni le dijo nada, pero la compadeci con toda su alma, sabiendo lo discreta y reservada que era. Lo que all se estaba dicien-do no deba de ser nada fcil para ella. -Por aquellas fechas ya mantena usted relaciones con el seor Patterson? -le pregunt Tom Armour a Brigitte. Al ver que sta no contestaba, aadi: Quiere que le repita la pregunta? Permtame recordarle que est declarando bajo juramento. -S, ya las mantena -contest Brigitte bajando ligeramente la voz. -Cundo se iniciaron exactamente? Marielle contuvo la respiracin, pues senta curiosidad por saberlo. Dos meses despus de que ellos se casaran. En febrero. Marielle crey adivinar cundo. Fue el primer viaje de romanticasdescargas.blogspot.com negocios que Malcom hizo sin ella. No esper mucho tiempo. Fue entonces cuando empez a enfriarse, y ella pens que estaba decepcionado porque no llegaba el ansiado embarazo, pero, en realidad, ya haba cado vctima del hechizo de Brigitte. Se llev usted un disgusto cuando el seor Patterson se cas con ella y no con usted? No, yo... La pregunta pareci desconcertar ligeramente a Brigitte-. Yo saba que el seor Patterson quera tener hijos y... Malcom... siempre ha sido muy generoso conmigo. Eso decan. Tom le pregunt por qu razn Malcom haba preferido tener hijos con Marielle y no con ella en caso de que se divorciara de Marielle, a lo que ella contest que jams haban comentado el tema, cosa que Tom no crey. Algo habran comentado, pens al ver la mirada que la joven le diriga a Malcom. Brigitte explic que viajaban juntos a todas partes, y especialmente a Alemania, donde el seor Patterson tena muchos negocios, aadiendo en tono de desafo que no le daba vergenza ser su amante. Tom lo puso un poco en duda. Brigitte declar que quera mucho al nio y que Malcom lo adoraba, y haba sufrido un golpe muy duro con el secuestro. Dijo tambin que raras veces haba visto a Marielle con su hijo. Siempre estaba en la cama con jaqueca explic, utilizando el mismo tono despectivo que haban empleado los criados al hablar de ella. Ninguno se haba referido con simpata a Marielle, excepto Haverford. I, Brigitte baj del estrado haciendo una exhibicin de | piernas y contoneando las caderas al pasar por delante de , Malcom, que apart la mirada, fingiendo no darse cuen-f ta. Durante casi una semana, los procedimientos del jui-; ci se desarrollaron con toda normalidad. Otros exper-'. tos forenses e investigadores fueron llamados a declarar. j No se haba encontrado en el lugar de los hechos ninguna huella digital ni ninguna otra prueba que se pudiera !; relacionar con Charles, exceptuando el pijama y el juguete encontrado en su casa, los cuales, segn afirm Tom Armour, hubieran podido ser colocados fcilmente por otra persona. Nadie en el domicilio de los Delauney | haba visto al nio, y la coartada de Charles para la noche del secuestro era muy slida. Hubiera sido muy difcil condenarle. Finalmente, a las cuatro semanas de ha-; berse iniciado el juicio, Charles subi al banquillo de los acusados en medio de un silencio sepulcral. Con la cara muy seria, ste prest solemnemente juramento y prometi decir la verdad, mirando nerviosamente hacia el jurado. Tom Armour ya se lo haba explicado todo y le haba advertido de todas las posibles trampas. Tom le pregunt dnde haba vivido durante sus dieciocho aos de romanticasdescargas.blogspot.com permanencia en Europa. Charles contest que haba vivido muchos aos en Francia y que los ltimos aos los haba pasado en Espaa, luchando contra Franco. Combati usted tambin en la Gran Guerra, seor Delauney? -pregunt Tom. Charles contest afirmativamente. Estaba muy guapo y muy plido, y a Marielle le pareci mucho ms maduro que el da en que le haba visto en la catedral de San Patricio. Haban sido unos cuatro meses tremendamente dolorosos para l. Para acabar de complicar sus problemas, su abogado le haba comunicado que su padre se estaba apagando rpidamente. Cuntos aos tena usted cuando se alist como vo-luntario? Quince. Tom asinti en gesto de aprobacin. Y fue usted herido en combate mientras luchaba al servicio de su pas? S, en Saint-Mihiel. Despus regres aqu y me pas tres aos estudiando, pero volv a Europa en 1921. Pas algn tiempo en Oxford e Italia y despus me traslad a Pars. -Fue all donde conoci usted a su esposa, la actual seora Patterson? En efecto. Charles mir con una sonrisa a Marielle, que pareca preocupada. Quera que se hiciera justicia tanto para Charles como para su hijito-. La conoc en 1926. Ella tena dieciocho aos y nos casamos a finales de aquel verano. La amaba usted, seor Delauney? pregunt Tom mirndole a los ojos, como si el detalle fuera muy importante. Amaba usted a su esposa? S... la amaba muchsimo... era muy joven... maravi-llosa... y tena una personalidad extraordinaria. Todo era nuevo y emocionante con ella... La mente de Charles se distrajo por un instante. Despus, ste mir a Tom como pidindole disculpas y aadi en voz baja: ramos muy felices. -Y tuvieron un hijo, verdad? Charles asinti con la cabeza. Un nio... Andr... naci cuando llevbamos casi un ao casados. Era un nio encantador. Como todos los nios, pens Marielle... Teddy tambin lo era... todos lo eran. Quera usted mucho al nio? -S. Demasiado tal vez? Es posible. Los tres estbamos constantemente juntos. Viajbamos mucho, yo me dedicaba a escribir y Marielle cuidaba ella sola del nio y era una madre estupenda. -No contrataron una niera? -pregunt Tom, inte-I rrumpindole. -No quera que nadie la ayudara. romanticasdescargas.blogspot.com Marielle sonri al recordarlo., La vida era entonces mucho ms sencilla, sin personas como la seorita Griffin. O sea que ustedes tres estaban muy unidos. Extreia madamente unidos? I -Creo que s. Cree usted que esta circunstancia pudo agravar el trauma de la prdida del nio? Supongo que s. Ambos ramos muy jvenes... y nos /vinimos abajo. Yo le ech la culpa a ella y ella me la I ech a m... pero ya todo nos daba igual. Ella le ech la culpa a usted? Bueno, no exactamente... me refera a lo de la nia... I La verdad es que Marielle se culpaba a s misma de lo ocurrido y yo fui muy duro con ella. -La voz de Charles se quebr a causa del remordimiento mientras sus ojos se clavaban en Marielle, sentada al otro lado de la sala-. Ms tarde comprend que me haba equivocado. Pero, en aquellos momentos, me fue imposible acercarme a ella... porque Marielle no quera verme y los mdicos I pensaban... pensaban que se trastornara si yo iba a visitarla a la clnica. Tom decidi agarrar el toro por los cuernos para que no hubiera ningn secreto para el jurado. Le peg usted el da en que muri su hijo, seor I Delauney? -pregunt con la cara muy seria mientras Charles asenta tristemente con la cabeza. S. Aquella noche me volv loco... acababa de ver al nio... y no poda creer que ella hubiera permitido que ocurriera aquella desgracia... Senta deseos de destrozarlo todo... de morir... la golpe sin piedad... El recuerdo lo perseguira toda la vida. -Perdi ella a la nia que esperaba como consecuencia de los golpes? -No -contest Charles mirando angustiado a Marie-lle. El mdico dijo que la nia ya estaba muerta cuando mi mujer lleg al hospital. La exposicin al agua helada haba provocado la muerte del feto. Pero eso a ella no se lo dijeron. Marielle reprimi un sollozo al or aquellas palabras, pues no saba que la nia ya estaba muerta. Slo le dijeron que la haba perdido en medio de todo el horror de aquella noche. Y entonces usted la consider responsable de la prdida de sus dos hijos, no es as? Tom Armour sigui adelante con el implacable interrogatorio de su cliente mientras Bea Rdtter le escuchaba aterrorizada, sabiendo, sin embargo, que para salvarle se tena que decir todo. Como una terrible herida que hubiera que desinfectar y cauterizar para salvar al paciente. S contest Charles Delauney en un susurro. S... y me equivoqu. Ella no tuvo la culpa. Pero ya era tarde cuando romanticasdescargas.blogspot.com lo comprend. -De haber podido, la hubiera usted matado aquella trgica noche? No! grit Charles escandalizado. No quera hacerle dao. Me lo quera hacer a m. -Lo tuvieron que separar de ella a la fuerza cuando la estaba golpeando o se detuvo usted voluntariamente? Yo me detuve, la dej tirada all, sal a la calle y me pas toda la noche bebiendo. Cuando regres a la maana siguiente para pedirle perdn, ella estaba en el quirfano. Haba perdido a la nia y no se pudo recuperar de la conmocin. Yo... Ya no la volv a ver ni habl con Ulla. Mientras lo deca, las lgrimas rodaron por sus mejillas I y por las de Marielle. Asisti usted al entierro de su hijo? -S. Y su esposa? Charles deneg con la cabeza. No. Estaba muy mal. An se encontraba ingresada en el hospital de Ginebra. Ese hospital era muy distinto de la Clinique Verbeuf de I Villars, tal como todo el mundo ya saba. Ha deseado alguna vez volver a tener hijos, seor? I pregunt Tom. Charles sacudi inmediatamente la cabeza. No. No quiero volver a tener hijos. se es uno de los motivos por los cuales no me he vuelto a casar. Pienso que ya tuve un hijo y que ste nos fue arrebatado. Me [he pasado la vida ocupado en otras cosas, escribiendo sobre cuestiones que a m me parecan importantes y combatiendo por causas en las que yo crea porque tengo menos que perder que otros hombres y, si me matan, nadie lamentar mi muerte. He vivido con entera libertad. Teniendo esposa e hijos, no hubiera podido hacerlo. Envidia a las personas que tienen familia? No contest serenamente Charles. Jams he envidiado a nadie. He elegido unas opciones y he vivido de acuerdo con ellas. -Ha deseado usted alguna vez regresar junto a su esposa? S confes Charles en voz baja. Antes de que ella saliera del hospital, le ped que regresara a mi lado, pero ella no quiso. Dijo que siempre se sentira responsable de lo que haba ocurrido y no crea que yo la hubiera per-donado. -Estaba usted enamorado de ella por aquel entonces, seor Delauney? S, lo estaba contest Charles sin avergonzarse de reconocerlo. -Y cree que ella segua enamorada de usted? Creo que s. -Y sigue usted enamorado de ella en la actualidad? romanticasdescargas.blogspot.com -S -contest Charles en un susurro-. Puede que lo est siempre, pero comprendo que nuestras vidas han seguido derroteros distintos y ya ni siquiera creo que pudiramos llevarnos muy bien aadi, mirando con una dulce sonrisa a Marielle. No creo que ella fuera muy feliz acampando en las montaas mientras su marido combate en las trincheras. Las personas presentes en la sala sonrieron al or sus pa-labras. Pocas mujeres hubieran estado dispuestas a hacerlo, exceptuando tal vez una, que lo hubiera seguido con los ojos cerrados a cualquier montaa que l quisiera. -Cunto tiempo haca que no la vea cuando se tropez casualmente con ella en la catedral de San Patricio el pasado mes de diciembre? Casi siete aos. Y se emocion mucho al verla? -Muchsimo. Era el aniversario de la muerte de nuestro hijo y el hecho de verla signific mucho para m. Y ella se alegr de verle, seor? Creo que s. -Le dio ella a entender que estara dispuesta a volver a verle? No contest Charles, sacudiendo enrgicamente la cabeza. Dijo que no poda a causa de su marido. Sus palabras contrastaron fuertemente con la declaracin de Malcom acerca de su nido de amor con Brigitte. Se mostr inflexible sobre esta cuestin. -Y usted se enfad? -No, simplemente lo sent. Yo nicamente pensaba en el pasado y en lo que antes tenamos, y deseaba volver a i verla. -Le habl ella de su hijo? -No me dijo nada, y me llev una sorpresa cuando vi al nio al da siguiente. Me haba pasado la noche be-\ hiendo y an me duraba la borrachera. Me enoj con ella por o habrmelo dicho la vspera. Era un nio muy guapo, y yo solt una sarta de estupideces y le dije que no se lo mereca. Creo que, en medio de los vapores del alcohol, me refera ms a m mismo que a ella, pero el caso es que me comport muy mal. -La amenaz usted? -Probablemente s -contest Charles con toda sinceridad. -Hablaba usted en serio? -No. -La llam para repetirle las amenazas o la haba llamado antes? -No. -Ha amenazado usted alguna vez a alguien con causarle algn dao fsico y ha cumplido posteriormente sus amenazas en algn momento de su vida? Jams. -Y esta vez fue distinto? Cumpli sus amenazas, seor romanticasdescargas.blogspot.com Delauney? -pregunt Tom, levantando la voz para que se le oyera bien en toda la sala. -No, no cumpl las amenazas. Nunca hubiera sido capaz de causarles el menor dao ni a ella ni al nio. -Se llev usted de su casa a Theodore Whitman Pat-terson, el hijo de los Patterson, la noche del once de diciembre del pasado ao o contrat o se ali con alguien para que lo hiciera? -No, seor. -Sabe usted dnde est el nio? No... lo siento, pero no lo s... Ojal lo supiera... -Encontraron el pijama y el juguete del nio en su casa una semana ms tarde? -S. Tiene usted idea de cmo llegaron hasta all? Ninguna en absoluto. Cmo cree usted que llegaron hasta all, seor Delauney? No lo s. Pens que alguien los deba de haber colocado para comprometerme. -Y por qu cree usted que alguien pudo hacer tal cosa? Para que yo pague por el delito que ellos han cometido. Es el nico motivo que se me ocurre. Tiene usted alguna idea de quin puede ser? -No. Tiene algn enemigo, alguien que haya jurado causarle dao? No... como no sea el generalsimo Franco... Algunas personas sonrieron al or su comentario. Es usted comunista, seor Delauney? No contest Charles. Soy republicano, o mejor dicho, lo era. Ahora soy ms bien un espritu Ubre. -Pertenece usted al Partido Comunista? -No. Le guarda usted rencor a la seora Delauney... la actual seora Patterson, por haberle dejado? O al seor Patterson por ser su marido? Charles mir a Malcom de hombre a hombre con deseos de escupirle a la cara, pero reprimi el impulso y se concentr en la respuesta. -Por lo que he odo en esta sala, no se la merece, pero yo no les guardo rencor ni a l ni a Marielle. Bastante ha sufrido ella en la vida. Se merece algo mejor de lo que somos nosotros dos, y merece que le devuelvan a su hijo. r Las lgrimas asomaron a los ojos de Marielle al or sus palabras. Era un hombre honrado, siempre lo haba sido. Ahora ya no poda creer que se hubiera llevado a Teddy. i Tom Armour rez para que el jurado pensara lo mismo. -Es usted culpable del delito del que se le acusa, seor Delauney? Pinselo con cuidado y recuerde que est ! declarando bajo juramento. Est usted implicado en el i1 secuestro del nio en cuestin? romanticasdescargas.blogspot.com Charles mir solemnemente a su defensor, sacudiendo I muy despacio la cabeza. Juro que no he tenido nada que ver con eso. Tom Armour mir al fiscal. Su testigo, seor Palmer. ( El fiscal trat de hacerlo picadillo, obligndole a decir que haba mentido y mostrndole como un monstruo . de maldad por haber golpeado a Marielle tras la muerte I de su hijo. Pero ahora ya se haba dicho todo abiertamente, no quedaba ningn secreto por desvelar y Charles se atuvo fielmente a lo que previamente haba decla-_ rado. Sigui afirmando que no tena nada que ver con el I secuestro y no tena ni idea de cmo haba ido a parar el pijama al stano de su casa. Los expertos no haban descubierto ninguna prueba de la presencia del nio en aquel lugar, ni restos de piel, uas o cabello, ni otras prendas ni ninguna otra seal de que el pequeo hubiera estado en contacto con Charles Delauney. Su declaracin se prolong por espacio de dos das agotadores, al trmino de los cuales el misterio an no se haba podido resolver. Charles se declar inocente hasta el final. Ahora slo quedaba por saber si su declaracin haba logrado convencer al jurado. Aquel da Malcom abandon la sala por su cuenta y Marielle entr en la iglesia antes de regresar a casa. Quera rezar por su hijito y por un satisfactorio resultado del juicio. La Pascua ya haba pasado, otros nios haban recibido huevos y pollitos como regalo, pero en su casa el cuarto de Teddy segua vaco. Se le parta el corazn de pena al verlo, pero cada da encontraba alguna razn para subir a buscar algo, guardar una cosa o doblar una prenda. La seorita Griffin segua con su hermana en Nueva Jersey y el ama de llaves le haba comentado recientemente a Marielle que la niera se ira muy pronto a cuidar a otro nio a Palm Beach. Qu suerte, pens Marielle... qu suerte poder seguir con otro nio. Sin embargo, ella no tena ningn otro nio en perspectiva y slo quera recuperar a Teddy. Se mora de dolor cuando recordaba su sedoso cabello, la tersura de sus mejillas y los dulces besos de sus labios. Ahora l no estaba... haba desaparecido... tal vez para siempre. Trataba de aceptarlo da a da, pero el solo hecho de pensar en l haca que la traicin de Malcom no tuviera importancia. Permaneci un buen rato de rodillas ante el altar de la iglesia de San Vicente Ferrer hasta que, al final, John Taylor se acerc y se arrodill a su lado. Aquel da haba estado con ella en la sala, pero no poda ayudarla, pues no se haba descubierto nada ms. En realidad, no se haba producido ninguna novedad desde el hallazgo del pijama y el osito de peluche en la casa de Charles De-launey. Los alegatos finales se pronunciaran al da siguiente y l no poda hacer nada. En su opinin, Charles Delau-ney haba romanticasdescargas.blogspot.com actuado muy bien e incluso haba conseguido suscitar algunas dudas, aunque l le segua considerando culpable. Apoy una mano en el brazo de Marielle. Estaba ms delgada y tena la cara muy plida, pero apenas sufra jaquecas. -Quieres volver a casa? -le pregunt. Marielle asinti con la cabeza, lanzando un suspiro. Algunas veces experimentaba el deseo de permanecer ! eternamente de rodillas, suplicndole a Dios que le de-f Volviera a Teddy. Llevaba varios meses pidindoselo. Apenas dijo nada durante el camino de regreso a casa. | Los periodistas seguan montando guardia junto a la en-: trada, pero Taylor era muy hbil en esquivarlos y hacerla ; entrar por la puerta de la cocina. Le pareca imposible que el juicio estuviera a punto de terminar. La polica permanecera con ellos algn tiempo y el FBI seguira investigando, pero no haba ninguna pista y no se haban recibido llamadas, ni siquiera de los tpicos chiflados que llamaban a medianoche. Ya no haba ninguna razn para seguir montando guardia en la cas. Slo quedaba por ver qu hara el jurado con Charles Delauney. Taylor se preguntaba si ello sera tambin un motivo de inquietud para Marielle. Saba que ella le segua queriendo, proba-blemente ms de lo que deca. -Quieres estar sola? -le pregunt al llegar a casa. Marielle asinti, mirndole con gratitud. Al final, se quedara sin nadie. Ella y Malcom haban terminado, Teddy haba desaparecido... y si ejecutaban a Charles, no quedara en el mundo nadie que alguna vez la hubiera querido. Muchas veces se aterrorizaba al pensarlo, y Taylor saba que lo estaba pasando muy mal. -nimo -le dijo, rozndole suavemente el brazo y despus la mejilla-, a veces las cosas no son tan malas como parecen. Sin embargo, ambos saban que en aquel caso lo eran. Mientras ella suba lentamente por la escalera con la ca-beza inclinada, Taylor empez a preocuparse. Y si co-metiera la locura que haba cometido aos atrs? Estaba a punto de quedarse o de seguirla al piso de arriba cuando uno de los agentes le dijo que Malcom estaba en casa. Entonces se limit a encargarle al agente que no la perdiera de vista y regres a su despacho. Tras despedirse de John, Marielle subi a la habitacin de Teddy. Se sent en la mecedora y cerr los ojos. Afuera estaba oscureciendo y haba algunas estrellas en el cielo. Las poda ver a travs de los visillos de la ventana. Record las canciones infantiles que le sola cantar a su hijo y las que le cant la ltima noche que lo haba acos-tado. Mientras las lgrimas rodaban por sus mejillas, oy un ruido y, al volverse, vio a Malcom. Qu ests haciendo aqu? le pregunt su marido con frialdad. -He venido para estar ms cerca de Teddy. No te va a servir de nada dijo Malcom. Est muerto. romanticasdescargas.blogspot.com Gracias a tu ex marido. -Por qu eres tan cruel? -se atrevi a preguntarle Marielle. Y cmo es posible que ests tan seguro de que ha muerto? Cmo sabes que no regresar a nosotros? Malcom Patterson la mir en silencio. Se haba quitado la mscara al principio del juicio. Haban descubierto su secreto y ya no le importaba. Se iba a divorciar de ella. Si vuelve, Marielle, no regresar a nosotros, a ti, porque t no ests en condiciones de ser su madre. Era justo lo que Tom Armour se tema. Las declaraciones de la niera y las criadas, el telegrama de la clnica mental... todo demostraba que Marielle no estaba en condiciones de cuidar del nio... en caso de que lo en-contraran. -Quin eres t para decidirlo? -replic tristemente Marielle. Y por qu me odias tanto? ' Yo no te odio. Simplemente te desprecio. Eres dbil... y dejaste que ese comunista entrara en tu vida, nos robara a nuestro hijo y lo matara... T sabes que eso no es cierto dijo Marielle sin le-vantarse de la mecedora mientras l se acercaba. Eres una insensata, Marielle. Una insensata y una embustera -los ojos de Malcom ardan de clera. Cmo puedes esperar que alguien te respete? -Y Brigitte? -pregunt serenamente Marielle-. Es mucho mejor? La ofensa todava le dola. Malcom se haba pasado toIdos aquellos aos conspirando contra ella. Pero por qu? Por qu la odiaba? Lo habra hecho en su propio beneficio o en el de Brigitte? Brigitte no tiene nada que ver con eso. No hubiramos tenido que casarnos. Pues entonces, por qu lo hicimos? Marielle ya no saba nada. Ya no comprenda a su marido. Puede que, si hubiera conocido antes a Brigitte, no me hubiera casado contigo. Pero te conoc a ti primero. I Y deseaba por encima de todo tener hijos. Despus de dos matrimonios estriles, Marielle haba sido la respuesta a sus oraciones. Era joven, estaba desva{lida y no tena a nadie en el mundo. A Malcom le gust la idea de poderla controlar. La historia de la clnica no le haba importado en absoluto. Pens, por el contrario, que ello servira para tenerla mejor bajo su dominio. -O sea que slo fue para tener un hijo? -Tal vez. La haba utilizado como un objeto. Como una herramienta para darle un hijo. Pero ella saba que haba algo ms y l tambin, tanto si lo reconoca como si no. Al principio y durante un breve perodo, Marielle tuvo la certeza de que l la amaba de verdad. Despus... lleg Brigitte. Ahora lo comprenda todo. Y qu vas a hacer ahora? Casarte con Brigitte y tener romanticasdescargas.blogspot.com ms hijos? Malcom no le dijo que Brigitte no poda tener hijos y que lo suyo era una autntica pasin. Lo que hagamos no es asunto de tu incumbencia, Marielle. Me ir en cuanto termine el juicio romanticasdescargas.blogspot.com ms. Marielle estaba exhausta, pero se alegraba de or su voz. Los prximos das sern todava peores. Los alegatos finales y el veredicto van a ser algo tremendo. Tienes que conservar la calma, Marielle. Y l estara a su lado para ayudarla. -Lo s... Ahora estoy bien... John, no hay ninguna noticia, verdad?... Me refiero a Teddy. No contest Taylor. Saba que ella ya lo estaba empezando a aceptar. Al cabo de cuatro meses ya no quedaban muchas esperanzas-. Si supiera algo, te lo dira enseguida. -Ya lo s. Marielle... Taylor saba que los telfonos estaban intervenidos y, por consiguiente, no poda decirle cunto la amaba. -Ya lo s... no te preocupes. Marielle hablaba con una vocecita tan triste que Taylor se compadeci de ella y sinti el vehemente deseo de estrecharla en sus brazos. Sola en su dormitorio, ella le escuch en silencio mientras dos solitarias lgrimas ro-daban por sus mejillas. Eran lgrimas no slo de dolor, sino tambin de agotamiento. Procura ser fuerte durante unos cuantos das ms. A lo mejor podremos pasar algn tiempo juntos cuando todo esto termine. Taylor saba lo mucho que ella necesitaba alejarse de all. Aquella noche haba estado a punto de venirse abajo, y l tema que le volviera a ocurrir. Nos veremos maana le dijo en voz baja. -Buenas noches -musit Marielle colgando el aparato. Mientras ella se quedaba dormida aquella noche, Bea Ritter decidi llamar a Tom Armour. Tom Armour haba estado retocando sus argumentos fi-inales hasta muy tarde y, al llegar a casa, pens con satisfaccin que le haba salido justo lo que l quera. Se desperez, bostez, ley una vez ms lo que haba escrito y, al final, decidi prepararse un bocadillo. Su apartamento estaba tan desordenado que cualquiera hubiera dicho que haba ratones por todas partes. Cuando abri el frigorfico, record que estaba vaco. Lo estaba estudiando medio muerto de hambre cuando son el telfono y > dud si contestar o no. Seguramente seran los malditos \ reporteros, pero tambin poda ser algo importante. -S? -contest en tono distrado. No saba si mereca S la pena salir a comprarse algo o si sera mejor que se fue-| ra a la cama sin ms para estar ms descansado por la ma-ana. Descansado, pero indudablemente hambriento. Aquel I da tambin se haba saltado el almuerzo, y oy que le i grua el estmago mientras sostena el telfono contra [i su odo, preguntndose quin podra ser a aquella hora. i La nica mujer interesante de su vida le haba anunciado \ que se iba a casar con otro poco antes de la Navidad, ; romanticasdescargas.blogspot.com alegando que l estaba casado con su trabajo y ella ya es-taba hasta la coronilla de orle hablar de sus juicios. Sin embargo, a sus treinta y seis aos, Tom haba logrado convertirse en uno de los ms prestigiosos y brillantes abogados penalistas de la ciudad. -Es usted el seor Armour? -Era una voz femenina que l no reconoci, pero cuyo timbre le resultaba muy agradable. -Y quin quiere que sea a esta hora? El mayordomo? De repente, Tom se pregunt si sera alguna chiflada que le llamaba a propsito de Charles Delauney. El hecho de encargarse de su defensa haba sido muy interesante, pero al principio le haba supuesto tener que recibir numerosas llamadas de chiflados y amenazas annimas... Cmo es posible que pueda usted defender a semejante monstruo?, y cosas por el estilo-. Con quin hablo? pregunt, frunciendo el ceo con expresin perpleja. Haca varias semanas e incluso varios meses que no le llamaba nadie a casa, y mucho menos una mujer de atractiva voz. -Soy Beatrice Ritter. Es usted Tom? El mismo que viste y calza. Saba quin era y le tena simpata. Le cobr aprecio cuando ella fue a verle al principio para pedirle que asu-miera la defensa de Charles. Y le gustaban los artculos que haba escrito sobre Marielle, Charles y el juicio. No le haba resultado difcil comprender que estaba de su parte. -Necesito hablar con usted -dijo Bea en tono apremiante. Pues aqu me tiene. Nos podramos ver en algn sitio? Tom consult su reloj e hizo una mueca. Se encontraba de pie en la cocina con su camisa blanca y sus pantalones con tirantes tras haberse pasado toda la tarde en la sala de justicia. En las ltimas catorce horas slo haba tomado una infinidad de tazas de caf cargador Son casi las once dijo. No podra usted esperar hasta maana por la maana? I -No, no puedo -contest Bea casi en tono suplicante. Ocurre algo? -Tengo que verle. Acaso ha asesinado a alguien? ( Hablo en serio... por favor... confe en m... Es algo jue no puede esperar hasta maana por la maana. Supongo que estar relacionado con mi cliente, no? .. Bea se haba convertido en la defensora de su causa por cazones que Tom no acababa de comprender, aunque es-aba dispuesto a aprovecharse de la circunstancia siempre cuando ello redundara en beneficio de su cliente. -S, totalmente. Y dice usted que no puede esperar? ICreo que no contest Bea en tono muy serio. -Estara dispuesta a venir a mi apartamento? Casi ninguna chica hubiera accedido a visitar el apartamento de un hombre a romanticasdescargas.blogspot.com semejante hora de la noche, pero ella no era una chica normal, sino una reportera y, por consiguiente, estaba acostumbrada a hacer cosas que ningn hombre o mujer en su sano juicio hubiera hecho, y Tom admiraba su valor. Le encantaba el empuje de aquella mujercita. Tal vez algn da se hicieran amigos, pero no en aquel momento. -Voy ahora mismo -dijo Bea entusiasmada-. Pero no | me diga que vive en Nueva Jersey. -Qu le parece la calle 59, entre Lexington y la TerI cera? Tom viva en una tranquila casa de piedra arenisca. , Me parece que estoy de suerte. Yo vivo en la 47. To-l mar un taxi y estar all dentro de cinco minutos. -Tendra usted la bondad de hacerme un favor? Faltara ms. Podra comprarme un bocadillo de rosbif? No he comido nada desde la hora del desayuno. -Con mostaza o mayonesa? Las dos cosas. Lo que sea. Estoy muerto de hambre Cuente con ello. El timbre son veinte minutos despus y, al abrir la puerta, Tom la vio con unos pantalones azul marino, un jersey azul claro y una cinta azul en el cabello, sosteniendo en la mano una bolsa de papel marrn con una cerveza, dos botes de encurtidos y un bocadillo. Es usted una santa. Ya ni siquiera le importaba el asunto que la haba llevado hasta su casa. Le bastaba con que le hubiera llevado la cena. Quiere compartir la cerveza conmigo? -No, muchas gracias -contest Bea meneando la cabeza mientras se sentaba en una silla de la cocina de Tom. Parecan unos viejos amigos, a pesar de que apenas se conocan. Sin embargo, Tom saba que la reportera haba asistido a todo el juicio y, de una forma indirecta, ambos haban combatido en la misma guerra. Cmo cree usted que marchan las cosas? No estoy muy segura. Los sentimientos del jurado son muy difciles de adivinar. A veces me parece que los hombres le tienen ms simpata que las mujeres, pero no estoy segura. Por lo menos, usted ha conseguido devolver un cierto grado de credibilidad a Marielle Patterson. Malcom Patterson ha resultado ser un grandsimo hijo de puta. Tom asinti con la cabeza, plenamente consciente de que estaba hablando con una reportera y aquello poda ser una trampa-. Ha hecho usted un trabajo estupendo con Charles Delauney. Gracias. Hoy Charles ha estado muy bien en el banquillo de los acusados, o eso, por lo menos, me ha parecido a m. A m tambin dijo Bea. Haba conseguido llamar su atencin mientras bajaba del banquillo, y l le haba dirigido una sonrisa al iiacerle ella el signo de la victoria. Charles estaba un poco ex-_ romanticasdescargas.blogspot.com traado por el inters y la confianza que la periodista le I manifestaba, y su celo le desconcertaba un poco, aunque no caba duda de que la chica le gustaba. No tanto como l le gustaba a ella, aunque algo era algo... a no ser... pero todo dependera de Tom Armour... y del jurado. _ Bueno pues, qu me cuenta? Qu le trae por aqu a H esta hora con un bocadillo de rosbif? Supongo que no ha venido simplemente para decirme que le gusta mi estilo oratorio. -No -dijo Bea sonriendo-, aunque lo hace usted muy bien. Mejor que la mayora de abogados que yo he visto. ;. De pronto, Bea Ritter se puso muy seria. Tena algo importante que decirle. Y ambos saban que el tiempo de Charles Delauney se estaba agotando. Los dos abogados haran sus alegatos al da siguiente, y despus todo estara en manos del jurado-. He hecho una cosa muy rara confes mientras aceptaba un encurtido. He llamado a una persona sobre la cual escrib unos reportajes hace algn tiempo... bueno... el ao pasado. Probablemente usted sabe quin es. Se llama Tony Caproni, El jefe del hampa de Queens? pregunt Tom asombrado. Veo que se relaciona usted con gente poco recomendable, seorita Ritter. Escrib un reportaje muy bueno sobre l y resulta que le encant. Me dijo que, si alguna vez necesitaba un favor, no dudara en llamarle. Y eso es lo que he hecho. -Ha llamado a Caproni? Por qu? Tom admir una vez ms el arrojo de la chica. Tony Caproni era uno de los hombres ms peligrosos de Nueva York, pero tambin uno de los ms poderosos en el mundo del hampa. -Quera saber si se haba enterado de algo o si saba de alguien que supiera alguna cosa... A lo mejor, en los bajos fondos hay alguien que sabe realmente quin ha secuestrado al nio o... qu s yo, pens que merecera la pena probarlo. Y qu? Supongo que no habr conseguido averiguar nada. El FBI utiliz la misma tctica. Se pusieron en contacto con todos los confidentes y sus conexiones del mundo del hampa, pero no sacaron nada en claro. Lo mismo le ocurri a Tony la primera vez que le llam. -Bea dej el encurtido en su plato y asi el brazo de Tom. Esta noche me ha llamado. Se ha limitado a facilitarme el nombre y el telfono de un tipo, y me ha dicho que le llame. Tom dej de comer y se la qued mirando fijamente. -Sabe algo? -Alguien... no sabe quin... le pag cincuenta mil dlares para que colocara el pijama y el juguete en el stano de Delauney. No quiere declarar en el juicio, pero si le prometemos inmunidad lo har. Est asustado, Tom. Se muere de miedo, pero se compadece de Charles y dice que est romanticasdescargas.blogspot.com dispuesto a hacerlo. Ha dicho tambin que cree que el nio est vivo y que quiere hablar antes de que ocurra algo irremediable. La madre que lo pari... Dios mo... dme su nmero. -Bea lo sac del bolso y l tom el telfono, mirndola-. No ser una encerrona, verdad? Como utilice usted todo eso en los peridicos, la mato. Le juro que es verdad. Sin saber por qu, Tom la crey. El juez Abraham Morrison hizo sonar su mazo y el juicio se inici a las diez menos cuarto en punto de la maana siguiente. Tom Armour estaba impecable con su blanca camisa almidonada, su traje oscuro y su corbata nueva. Incluso se haba levantado un cuarto de hora antes para lustrarse los zapatos. Quera ofrecer su mejor aspecto al final del juicio, que era cuando realmente importaba. Charles tena una apariencia muy sobria, con un traje gris y una corbata de su padre. -Seoras y seores, hoy vamos a escuchar los argumentos finales les explic el juez a los miembros del jurado. stos se haban pasado el ltimo mes en el Chelsea Hotel y deban de estar un poco cansados. Algunos de ellos parecan muy nerviosos. Mientras el juez les hablaba, Tom Armour se levant y solicit permiso para acercarse al estrado, cosa que hizo en compaa de Bill Palmer. Qu ocurre, abogado? le pregunt el juez en voz baja, mirndole con el ceo fruncido. Tenemos nuevas pruebas, seora, y ha surgido un pequeo problema. Podra hablar con usted en su despacho? El juez no pareci alegrarse demasiado al or sus palabras; Estaban a punto de terminar y ahora le hablaban de nuevas pruebas. Qu significaba todo aquello? -De acuerdo pues -dijo, indicndoles con un gesto de la mano que lo acompaaran. Permanecieron reunidos hasta las once y media, discutiendo entre s y con el juez, el cual se mostraba plenamente dispuesto a permitir que el hombre declarara, pero no a concederle la inmunidad. Si lo que deca era cierto, el hecho de colocar el pijama en la casa de Charles Delauney era un delito de mayor cuanta que no se poda pasar por alto y, adems, caba la posibilidad de que el tipo supiera algo ms sobre el secuestro y no quisiera decirlo. -Yo aconsejo que se le detenga -dijo Palmer. -Pero yo no puedo revelar mi fuente -replic Ar-mour. Y si miente? -Y si no miente? Si l coloc el pijama y el oso de peluche, eso significa que Charles Delauney no es culpable. Pero quin demonios es ese tipo, maldita sea? pregunt Palmer casi a gritos. Lo siento, no lo puedo revelar hasta que lleguemos a un romanticasdescargas.blogspot.com acuerdo. El juez estaba completamente exhausto cuando los tres llegaron finalmente a un acuerdo, que no era en modo alguno de su agrado. -Le concedo cuarenta y ocho horas para que lo compruebe y averige si es un fraude o no. Utilice al FBI, la Armada y el Ejrcito. Me importa un bledo lo que haga, pero encargese de entregarme ago un poco ms slido. No puedo prometerle nada a ese hombre. Haga averiguaciones y descubra qu es lo que pasa. Pero dentro de cuarenta y ocho horas ser mejor que vuelva a esta sala con las pruebas; de lo contrario, lo juzgar por desacato y meter entre rejas a su confidente. Me ha entendido? S, seor. Muchas gracias dijo Armour, radiante de satisfaccin. Dispona de dos das para obrar un milagro, pero confiaba en que el amigo de Bea le echara una mano. Acepta usted un aplazamiento de dos das, seor Palmer? -pregunt el juez. Acaso se me ofrece otra opcin? dijo Palmer molesto, pero resignado. Haba guardado sus mejores bazas para el final. -Ms bien no -contest el juez mirndole mientras Tom sonrea. Pues entonces lo acepto, qu remedio me queda. Esperemos qu la prueba sea vlida. Personalmente, creo que ser una tontera. Este maldito hijo de puta de Charles Delauney es culpable y sanseacab. -No hable usted en estos trminos de mi cliente -le dijo severamente Tom Armour. Pues entonces no acepte como cliente a personas como l. Los tres hombres abandonaron el despacho y el juez explic a todos los presentes que, ante la posibilidad de que se hubieran descubierto nuevas pruebas, el juicio se aplazara dos das para que se pudieran llevar a cabo las correspondientes indagaciones. El tribunal se volvera a reunir el viernes. Despus el juez dio las gracias a todo el mundo y Tom le explic a Charles en voz baja lo que haba ocurrido, hacindole una sea a John Taylor en el momento de levantarse. Puedo hablar un minuto con usted? Necesitamos ayuda. -S, por supuesto. Oficialmente, John estaba all para ayudar a la acusacin, aunque, en realidad, su misin era la de ayudarlos a todos encontrando a Teddy. -Podramos ir a un sitio tranquilo? Mientras se llevaban a Charles para conducirlo de nuevo a la crcel, Tom sigui a Taylor hasta un despacho vaco. -Qu hay? romanticasdescargas.blogspot.com No estoy muy seguro, pero creo que puede ser algo muy bueno. Tom le explic a Taylor cul era su fuente y lo que haba dicho aquel hombre. Est muerto de miedo. Cobr la pasta que cierta persona le entreg y ahora se ha convertido en cmplice o, por lo menos, puede ser acusado de obstaculizar a la justicia. Tiene unos antecedentes penales como la copa de un pino, est en rgimen de libertad vigilada y teme presentarse a declarar. Tonto no es, desde luego. Quin es? Puede que yo le conozca. Es probable. Pero me tiene usted que garantizar la in-munidad para ese to si se lo digo. -Yo no le puedo garantizar una mierda, Armour. Pero le garantizo una patada en el trasero si no me dice ahora mismo qu es lo que hay. Aqu no se trata tan slo de salvar el pellejo de su cliente. Estamos buscando a un nio de cuatro aos que quiz est muerto o quiz no, y que si no lo est corre un grave peligro. Ya lo s, maldita sea. Pero no puede usted obligarme a revelar mi fuente. El to cree que el nio est vivo. Tiene que prometerme que no le detendr. -No pienso detenerle. Quiero hablar con l. Si usted lo desea, puede acompaarme. Quin es? Armour tema causarle problemas al tipo, pero aun as se lanz: -Se llama Louie Polanski -contest con cierta vacilacin, rezando para que Taylor no lo detuviera sin ms. Louie? Louie el Amante? Nos conocemos desde hace aos. Lo met en chirona hace quince, cuando yo no era ms que un chaval... y le salv la vida. Sus compinches queran liquidarlo y nosotros le ofrecimos la proteccin de una cmoda celda durante cinco aos. Me quiere mucho dijo Taylor esbozando una sonrisa. -Habla usted en serio? -pregunt Tom sin salir de su asombro. -A m me lo dir, lo juro. Tom volvi a llamar a Louie y ste accedi a reunirse con l y con John Taylor. Se reunieron a la una en un restaurante italiano del Greenwich Village regentado por gente del hampa. Tom Armour no lo haba visitado jams, pero Taylor lo conoca muy bien por haber sido durante aos una taberna clandestina en tiempos de la prohibicin. El hombre era un tipo gordo, calvo y bajito con el rostro empapado de sudor. Estaba hecho un manojo de nervios cuando confes su accin, pero pareci alegrarse sinceramente de ver a John Taylor. No hubiera tenido que hacerlo. Ha sido una locura. Pero era mucho dinero y pens que sera muy fcil. Y lo haba sido. Hasta aquel momento. Quin demonios puede haberle pagado esa pasta para comprometer a Delauney? pregunt romanticasdescargas.blogspot.com Taylor mirando a Tom. Alguien que est empeado en hundir a su cliente. -Ojal lo supiera -dijo Tom. -Corren rumores de que el nio est vivo, pero yo no s dnde ni quin lo tiene dijo Louie en un susurro, mirando hacia atrs por encima del hombro. Por qu lo creen? Podras enterarte? dijo Taylor con repentino inters. Lo preguntar, pero me parece que alguien lo est ocultando. Una elevada suma d dinero cambia de mano y deben de haber contratado a gente muy buena, porque nadie se ha ido de la lengua. Excepto Louie, gracias a Dios. Taylor rez para que los compinches de Louie no se equivocaran y Teddy todava estuviera vivo. -Tienes alguna idea de dnde podra estar el nio? Alguna pista? Algo que nos permita llegar hasta l? A lo mejor, ya ha salido del pas. Era una posibilidad que ya se les haba ocurrido, pero durante varios meses haban montado una estrecha e in-fructuosa vigilancia en todos los puertos y aeropuertos e incluso en las fronteras de Canad y Mxico. Sin embargo, en aquellos momentos les pareca que o Teddy ya estaba muerto o nadie tratara de sacarlo del pas. Pese a todo, John tena sus dudas. La vigilancia en los puertos se haba reducido justo la semana anterior. Merecera la pena echar otro vistazo. Mir a Louie y le dijo: Me acabas de dar una idea, Louie. No sabes cunto te quiero. Ah, s? Pues entonces, cmo me lo vas a recompensar?... Mire... voy a devolver el dinero... slo me he gastado diez de los grandes. Devolver los cuarenta que me quedan. Dselos al FBI o al juez, pero por el amor de Dios, no quiero ir a la crcel por una mierda de pijama de nio. Vamos a ver dijo Taylor mirndole con la cara muy seria-. Si descubrimos algo, te conseguir un trato justo por haberme ayudado a encontrar al nio. Si no lo encontramos, podras verte metido en un lo muy gordo. Pero har lo que pueda. Ya te llamar. S... dgame algo... Louie el Amante mir muy nervioso a Tom mientras John Taylor se levantaba para efectuar una llamada telefnica. Gracias por acceder a hablar con nosotros le dijo Tom. Eso podra significar la vida de mi cliente. -S -dijo Louie esbozando una nerviosa sonrisa-, y tambin mi salvacin. Pero... a m no me gusta que nadie haga dao a un nio. Es una barbaridad, usted ya me entiende. Como lo de Lindbergh. Yo entonces estaba entre rejas, cumpliendo condena por un pequeo atraco a un banco. Me da asco que haya tipos as... capaces de matar a un nio. romanticasdescargas.blogspot.com Cree que lo pueden haber matado? pregunt Tom, preocupado no slo por su cliente, sino tambin por Marielle, a la que admiraba por su comportamiento a lo largo del juicio, a pesar de lo que haba sufrido con la prdida de sus primeros hijos y del calvario que ahora estaba viviendo con Malcom. Es difcil decirlo contest Louie. A veces, cuando hay mucho dinero de por medio, puede pasar lo uno o lo otro. Y corren rumores de que aqu hay mucha pasta. -Ojal supiera quin lo ha hecho -dijo Tom, absolutamente seguro de que no haba sido Charles Delauney. Ya lo estaba al principio, pero ahora no le caba la menor duda. Sin embargo, en caso de que se tratara de un trabajo de profesionales, tema que jams averiguaran quin lo haba hecho y que nunca encontraran al pobre Teddy. Taylor regres con semblante preocupado. Qu ocurre? le pregunt Tom. No lo s. Puede que sea un esfuerzo intil, pero vamos a destripar el puerto en los prximos das. Nunca se sabe lo que se puede encontrar. Me han dicho que vamos a registrar diez cargueros y seis buques de pasajeros, que nos tendrn un buen rato ocupados. T vete a lo tuyo, Louie, a ver qu averiguas. -En el peor de los ca-sos, podran conseguir, por lo menos, que ste hiciera una declaracin sobre la colocacin del osito y el pijama, sabiendo, sin embargo, que la tarea de protegerle no iba a ser nada fcil-. Ya te llamar. Gracias por el almuerzo dijo Louie. No se arrepenta de haber acudido a la cita. Si encontraban al nio, puede que hubiera merecido la pena. Un hombre tena que obrar de vez en cuando segn los dictados de su conciencia, aunque ello le acarreara dificultades. Al salir del restaurante, Taylor se dirigi a una cabina telefnica para llamar a Marielle sin que nadie le oyera. -Hola, soy yo. -Saba que ella reconocera su voz-. Quieres reunirte conmigo en la misma iglesia de ayer dentro de... unos veinte minutos? Pues claro contest ella sorprendida. Sali sola por la puerta de atrs sin que nadie se diera cuenta y ech a andar calle abajo como una persona normal. Llevaba un pauelo anudado alrededor de la cabeza, una chaqueta de lana y gafas ahumadas. Ocurre algo? pregunt con inquietud. No contest Taylor esbozando una tranquilizadora sonrisa, pero voy a estar muy ocupado durante un par de das. Si no me ves, no te preocupes. -Tiene algo que ver con las nuevas pruebas que ha mencionado el juez? pregunt Marielle. Le extraaba mucho, pues haba visto a Taylor todos los das desde la noche del secuestro y l era el nico apoyo con el que contaba en aquellos momentos. S, tiene que ver. romanticasdescargas.blogspot.com Es... algo relacionado con Teddy? Lo habran encontrado... o habran encontrado su cuerpo?, pens Marielle sin atreverse a preguntarlo. -No creo, pero lo tenemos que comprobar. T no te preocupes, ya me pondr en contacto contigo si descubrimos algo le asegur Taylor. No quera alentar sus esperanzas porque no hubiera sido justo-. Pero antes quiero hacerte una pregunta. Esta maana he encontrado casualmente una cosa en mi despacho. Era, junto con un comentario de Louie el Amante, lo que precisamente le haba inducido a pensar en el puerto. Ambas cosas le haban llamado la atencin. Al principio, pens que era simplemente un error o algo que Marielle no le haba dicho-. T y tu marido tenis previsto emprender algn viaje en las dos prximas semanas? -Malcom? Hace varias semanas que casi no me dirige la palabra y ayer me anunci que se iba a divorciar de m. No pareca muy disgustada. Se lo estaba tomando todo muy bien dadas las circunstancias. No me digas. O sea que no tienes en proyecto ningn viaje con l, verdad? Estaba seguro de que no, pero quera cerciorarse. No, por qu? pregunt Marielle perpleja. No crees que l podra haber planeado una pequea luna de miel para intentar arreglar las cosas? Conmigo no, desde luego. Me dijo que ya me llamara su abogado. Y eso cundo fue? Anoche al volver de la iglesia. De pronto, Marielle record algo que Malcom le haba dicho en la habitacin de Teddy-. Me dijo que pensaba irse de todos modos. Te refieres a eso? Puede ser. Taylor no quiso decirle que el seor Malcom Patterson y su esposa tenan reservado pasaje en el Europa. Probablemente Malcom viajara con Brigitte y la hara pasar por su mujer, tal como haba hecho otras veces. A bordo de un barco, la gente sola ser bastante discreta. Mientras l se encontrara de viaje, su abogado se pondra en contacto con Marielle. Menudo hijo de puta-. Me extra, pero ya pens que deba de ser un error. Acaso pensabas que tena intencin de largarme? pregunt Marielle con una sonrisa que no consigui disipar la tristeza de sus ojos. Los cuatro meses transcurridos haban sido muy duros para ella, pens Taylor, ansiando estrecharla en sus brazos, pero sabiendo que no era el lugar ni el momento. No se te ocurra largarte de la ciudad sin que el FBI te pise los talones, seora Patterson. -Me encantara poder hacerlo -dijo Marielle cruzando con l el umbral del prtico de la iglesia para salir a la calle-. romanticasdescargas.blogspot.com Cundo te volver a ver? En cuanto consiga escaparme. Pasar por tu casa o te llamar. O en todo caso te ver en la sala el viernes por la maana contest, rodendole los hombros con su brazo. Cudate le dijo Marielle. Taylor saba que estara constantemente preocupado por ella. La acompa un buen trecho del camino de vuelta y despus la vio subir a toda prisa por la calle de la mansin Patterson. Entonces tom un taxi para regresar a su despacho. Marielle se pas dos das sin tener noticias de nadie y Malcom se traslad a Washington para visitar al embajador de Alemania en compaa de Brigitte. Tom Armour estaba ocupado en la redaccin de sus argumentos finales y en la tarea de calmar a Charles, que pareca un manojo de nervios, a pesar de que l le haba contado parcialmente la historia de Louie. Si Charles hubiera conocido todos los detalles, Tom saba que se hubiera vuelto loco de emocin. Slo le haba dicho que Louie haba colocado el osito y el pijama en su casa. Pero no le dijo que, a lo mejor, Louie no estara dispuesto a declarar en caso de que el FBI no le prometiera inmunidad y proteccin. Pero eso demuestra que soy inocente -dijo Charles casi a gritos. Lo s. Pero es necesario que el tipo acceda a declarar. Cmo se llama? pregunt Charles como si tal cosa tuviera importancia. -Louie el Amante -contest Tom esbozando una sonrisa. Qu bien. Justo la clase d to que yo necesito. -Mira, amigo mo, si l coloc el pijama y est dispuesto a declararlo en el juicio, se es exactamente el to que necesitas. Y cmo demonios lo has encontrado? Charles estaba empezando a abrigar alguna esperanza, pero las cosas tendran que ocurrir de una determinada manera para que l fuera declarado inocente, pues si el tal Louie el Labios o como se llamara decidiera desaparecer, l saba muy bien que estara completamente perdido. -Pues resulta que una amiga o, por lo menos, admiradora tuya me facilit una informacin confidencial en mitad de la noche. -Quin es? -pregunt Charles intrigado. Beatrice Ritter contest Tom en tono evasivo. Es una chica estupenda, verdad? Y tiene una energa extraordinaria -dijo Charles-. A veces me recuerda a Marielle cuando era ms joven. Era una autntica chispa, llena de vida y entusiasmo. Creo que la vida se lo debi de arrebatar todo. O, a lo mejor, fui yo -aadi con tristeza. Ahora Marielle era una persona muy seria y reposada. Y, sin embargo, en parte deseaba rerse, pasarlo bien y volver a ser feliz. Tom Armour se haba dado cuenta la vez que haba hablado con ella-. T crees que romanticasdescargas.blogspot.com algn da se podr recuperar de todo eso? le pregunt a Tom, sabiendo que ste tena un instinto infalible a pesar de que apenas la conoca. -Supongo que s. No creo que vuelva a ser la chica alegre y despreocupada que era antes, pero pocas personas lo son cuando cumplen los treinta. Lo superar, pero no lo olvidar. Seguir adelante porque es muy fuerte -contest Tom, lanzando un suspiro y pensando que Marielle se mereca cosas mucho mejores. -Cmo es posible que ests siempre tan contento? le pregunt Charles en tono de chanza. Ambos se haban hecho muy amigos en los cuatro ltimos meses. Charles respetaba a Tom y Tom le tena mucha simpata a Charles. Porque debo ser medio tonto. l tambin saba lo que eran las tragedias. Se lo haba contado a Charles al principio, cuando ste le haba ha-blado de Andr. Haba perdido a su mujer y a su hijita diez aos atrs en un accidente de automvil poco despus de terminar sus estudios de derecho. Curiosamente, haba sido el mismo ao en que Charles perdi a Andr. Y l tampoco se haba vuelto a casar, pero le encantaba su trabajo y pensaba que, a lo mejor, lo hara algn da cuando tuviera tiempo... cuando no estuviera defendiendo a chiflados como Charles Delauney... cuando tuviera la valenta de volver a amar a alguien... Pero para Tom Armour ese da an no haba llegado. Tom tuvo que hacer un gran esfuerzo para serenar a Charles durante dos das, pues ste no haca ms que preguntarle si tena alguna noticia de John Taylor. Pero no haba tenido ninguna. El tambin estaba en ascuas y slo se haba atrevido a llamarle una vez. Por suerte, lo haba encontrado en su despacho. Pero usted sabe lo que es registrar de arriba abajo diez barcos? Hemos registrado todo el maldito puerto, no s si comprende lo que es eso. Y haban solicitado la colaboracin de la Junta del Puerto de Nueva Jersey, pero all las cosas haban sido ms fciles, porque en aquellos momentos slo tenan petroleros. En cambio, Manhattan era un autntico manicomio y todos los responsables de los buques extranjeros haban protestado airadamente por los registros. Sin embargo, cuando les dijeron de qu se trataba, estuvieron un poco ms dispuestos a colaborar, aunque no demasiado. La noticia del secuestro de Teddy ya era un poco antigua, y a pesar del juicio, la gente ya estaba empezando a olvidarla y haba perdido inters por ella. Las molestias de un registro exhaustivo, con todo lo que ello supona, eran enormes. Haban registrado incluso el Europa, en el que Malcom tena previsto viajar, pero no haba nada. Y, adems, los alemanes se haban tomado muy mal el registro romanticasdescargas.blogspot.com de su barco. -Ya le dije que le llamara cuando supiera algo. No he estado en mi despacho desde anoche, y slo he venido para ducharme porque ya no aguanto ms. Acaso tiene usted alguna queja, seor Armour? -pregunt Taylor con aspereza. Tom no se ofendi porque comprendi que el hombre estaba tremendamente cansado. No tengo ninguna queja, sino tan slo un cliente nervioso. Pues dgale que se tome una taza de tila. Estamos haciendo todo lo que podemos. Me quiere hacer un favor? -pregunt Taylor en tono vacilante. Pues claro. Suelte lo que sea. De qu se trata? Quiere que llame a Louie el Amante? dijo Tom esbozando una sonrisa al or la carcajada de Taylor. No. A Marielle Patterson. Debe de estar muy preocupada porque no sabe lo que ocurre. No le dije que Louie haba cobrado cincuenta de los grandes para colocar el pijama en la casa de Delauney. Me limit a decirle que tenamos una nueva pista. No quera que se pusiera nerviosa. Faltara ms. Qu quiere que le diga? -Pues no lo s... -Taylor pareci dudar un poco mientras Tom se preguntaba cul deba de ser la razn de su inters por ella, aunque inmediatamente pens que se estaba volviendo demasiado cotilla y que aquello no era asunto suyo-. Cercirese de que est bien. Patterson la trata muy mal. Se va a divorciar de ella, sabe? Es un miserable dijo Tom sin sorprenderse demasiado. Eso es lo que yo digo. No sabe la suerte que ha tenido. Pero yo creo que lo va a pagar muy caro con la pequea seorita Sauerkraut. Por debajo de su melenita rubia, creo que la ta es una bruja de mucho cuidado. Me permitir que cite sus palabras, agente especial Taylor? -pregunt Tom mientras Taylor sonrea. Cuando usted quiera, abogado. Tiene usted que reconocer que la pequea kraut estaba muy guapa en el estrado dijo Tom tratando de animar a su interlocutor. Taylor reanud su trabajo y empez a reorganizar a sus agentes. Ya haban registrado doce barcos y todava les quedaban cuatro. Tom consigui llamar a Marielle, tal como le haba prometido a Taylor. -Es que ocurre algo, seor Armour? -Marielle pareca muy preocupada-. No hago mas que preguntarme si se habr recibido alguna informacin sobre... sobre... No se atreva a decirlo. Temo que encuentren el cuerpo de Teddy. Creo que, en tal caso, nos lo deberan decir... No s qu es peor, no saberlo o saber finalmente que todo ha terminado. romanticasdescargas.blogspot.com A Tom ambas cosas le parecan horribles. Todava recordaba el momento en que le haban comunicado la desgracia sufrida por su mujer y su hijita. Fue algo insoportable. Pero aquella situacin ya duraba demasiado y, a lo mejor, hubiera sido un alivio saber que el nio haba muerto, en lugar de quedarse para siempre con la duda y no averiguarlo jams. Haban tardado dos meses en encontrar al nio de los Lindbergh. Espero que pronto tengamos buenas noticias para usted. Sabe lo que estn haciendo? Tom no quera decirle que estaban registrando el puerto de arriba abajo en busca de Teddy. Creo que estn examinando unas pruebas adicionales, pero maana ya estar todo listo. Cmo se lo ha tomado Charles? -Pues... -Tom se inclin en el silln de su escritorio, esbozando una sonrisa. Marielle tena una bonita voz, y a l le encantaba hablar con ella. Le haba gustado su comportamiento a lo largo de todo el juicio, pero jams haba pensado en ella al margen de su relacin con De-launey. Si quiere que le diga la verdad, me est volviendo loco. -Eso es muy propio de Charles -dijo Marielle-. Est muy preocupado? Ya se puede usted imaginar. No obstante, es posible que las nuevas pruebas le sean beneficiosas. Eso esperamos, por lo menos. El FBI est haciendo las debidas averiguaciones. En caso de que haya alguna novedad, ya se lo diremos. Gracias. Marielle no hubiera tenido que estar de su parte, aunque, en realidad, las partes ya no existan. Todo el mundo buscaba la verdad... y buscaba tambin a Teddy. Los dos das siguientes le parecieron interminables, pues Malcom se haba ido y John estaba trabajando en las investigaciones. De repente, no tena a nadie con quien hablar y la casa se le antojaba inslitamente vaca. Entonces empez a pensar en lo que hara cuando se fuera de all. No tena adonde ir ni nada que hacer ni familia a la que recurrir. Estaba un poco asustada, pero no tanto como hubiera estado aos atrs. Malcom ya no le importaba. Le haba hecho demasiado dao. Bea Ritter la llam al segundo da, pero tampoco le ^ dijo en qu consistan las investigaciones. Simul no saber nada y no le revel que era ella quien le haba facilitado la informacin a Tom Armour. La llam simplemente para saludarla y preguntarle si haba alguna otra pista sobre Teddy. -No, ninguna. Ha vuelto usted a ver a Charles? Le vi hace unos das. Est muy nervioso ahora que ya se acerca la decisin del jurado. Bea rezaba para que no fuera necesaria. romanticasdescargas.blogspot.com Al llegar la medianoche todava no se haba descubierto nada. An quedaban dos barcos por registrar, pero en uno de ellos se oponan al registro. Era un barco de bandera alemana y sus responsables afirmaban que el registro era ilegal. Tardaron ocho horas en obtener una orden judicial. A las diez en punto de la maana siguiente, mientras el juez Morrison peda orden en la sala, John Taylor subi a bordo del ltimo barco con los representantes del servicio de guardacostas, la Junta del Puerto y el FBI, plenamente convencidos de que no iban a encontrar nada. Pero tena que hacerlo, aunque slo fuera por Marielle. Llam a Tom Armour desde el muelle poco antes de que ste saliera de casa para dirigirse al palacio de justicia. -Qu hay? -Nada. Tenemos las manos completamente vacas. No hay rastro de Teddy, no se ha recibido ninguna informacin confidencial, nadie quiere hablar y nadie sabe nada. Nos hemos puesto en contacto con todos nuestros confidentes y nada. Louie el Amante no contesta al telfono. Creo que tiene miedo. A lo mejor, nos ha dejado plantados. Taylor no tena ms que malas noticias. -Mierda. Y ahora qu hago? -Pues presenta usted sus argumentos finales tal como pensaba hacer hace un par de das. Pero es que l no lo ha hecho, maldita sea. Ya oy usted lo que dijo aquel hombre. Alguien le pag cincuenta de los grandes para colocar el pijama en su casa. Ya, pero quin lo va a declarar? Usted?, yo? En tal caso, sera un simple rumor. -Usted no puede hacer eso! -exclam Tom casi al borde de las lgrimas, pero Taylor estaba demasiado cansado y ya todo le daba igual. An le quedaba un barco por registrar y no poda con su alma. -Mala suerte, qu le vamos a hacer. Llevo dos das sin dormir y he registrado todos los cochinos barcos de este puerto (y tambin unos cuantos muy bonitos, pero a l ya todos le parecan igual)- y no he encontrado una mierda. Aunque su cliente no lo haya hecho, yo no puedo proporcionarle las herramientas que podran exculparlo, y no hemos encontrado al nio. Qu ms quiere que le diga? -Solicitar la anulacin del juicio por error de proce-dimiento dijo Tom con trmula voz. Estaba tan disgustado como Taylor. A pesar de todos los esfuerzos, nadie quera hablar. Una anulacin sobre qu base? pregunt Taylor en tono cansado mientras sus hombres suban a bordo del barco alemn para registrarlo, sin demasiadas esperanzas de descubrir algo. Saban que no iban a encontrar al nio. O estaba tan bien escondido que jams lo podran encontrar o romanticasdescargas.blogspot.com estaba muerto y enterrado en algn lugar y tardaran muchos aos en localizarlo-. Cmo demonios va a conseguir la anulacin del juicio? repiti Taylor al ver que Tom no contestaba. -No lo s... dme un poco de tiempo... Se le ocurre alguna razn por la cual se pueda solicitar un nuevo aplazamiento? -Ninguna. Y como Louie no aparezca pronto, el juez _ nos va a pedir cuentas a usted y a m. S, ya lo s. Le enviar un mensaje a la sala a travs de uno de mis hombres cuando terminemos el registro de este barco, pero no se haga ilusiones. Las ilusiones de Tom ya estaban tan por los suelos que ste tema decirle a Charles que Louie el Amante haba desaparecido. Cmo! grit Charles cuando Tom se lo comunic. Se ha largado dijo Tom en un susurro, entrando con su cliente en la sala. -El muy hijo de puta. Cmo es posible que esos imbciles lo hayan dejado escapar? -Baja la voz dijo Tom mientras el juez peda orden en la sala-. Tena mucho que perder. Hubiera podido ir a la crcel por lo que hizo. Est en libertad vigilada y tiene unos antecedentes penales tremendos. Es una guarrada, pero no se lo reprocho. Pues yo s. Me van a ejecutar por un delito que no he cometido. Tom le mir sin inmutarse, pero sinti una fuerte punzada en la boca del estmago. -No voy a permitirlo -dijo en tono tranquilizador. Sin embargo, su confianza estaba hecha jirones cuando el juez, mirndoles con expresin recelosa, les pidi a l y a Bill Palmer que se acercaran al estrado. -Y bien, abogado? Dnde estn las nuevas pruebas? Tenemos un testigo? No, seora contest Tom Armour con expresin profundamente abatida-. El FBI se ha pasado dos das investigando sta y otras pistas, pero de momento no hay nada. Haba sido tan brutalmente sincero, que el fiscal se alegr al or sus palabras. -Y su confidente? -pregunt el juez mirndole con dureza. -Ha desaparecido, seora. De momento. No puedo creer que usted haya malgastado dos das del tiempo de este tribunal y de los contribuyentes, seor Armour dijo el juez, pasando de golpe del reproche a la furia. -Tenamos que comprobarlo, seor. Yo quera pedir un nuevo aplazamiento, pero... -Ni se le ocurra, abogado -dijo el juez, mirando enfurecido a ambos letrados mientras les indicaba con un gesto de la mano que regresaran a sus asientos. romanticasdescargas.blogspot.com Bill Palmer mir muy contento a Malcom, rgidamente acomodado en su asiento, y a Marielle, sentada en silencio a su lado. Ambos esposos jams se dirigan la palabra en la sala. El juez pidi nuevamente orden y le dijo a Bill Palmer que expusiera sus argumentos finales. Tom Armour no se lo poda creer. Haban estado a punto de dar con la clave y la haban perdido. Charles estaba al borde de las lgrimas y Bea Ritter se preguntaba qu haba pasado, pero nadie se lo poda decir. En sus argumentos finales, Bill Palmer hizo todas las sombras afirmaciones que caba esperar. Record a los miembros del jurado todos los errores, todas las estupide-ces, todas las debilidades y las amenazas, todas las borra-cheras y los actos violentos menores y mayores cometidos por Charles, su ataque contra Marielle y la destruccin de una taberna de barrio de Pars a los diecinueve aos. Todo ello era, segn Bill Palmer, una manifestacin inicial de la falta de control, el desenfreno y la actitud violenta que ms tarde le haba conducido al secuestro y asesinato del pequeo Teddy. Su violencia en los combates blicos, la sed de sangre que le haba inducido a participar en la Gran Guerra a los quince aos... las inclinaciones comunistas que lo haban llevado hasta Espaa... y las amenazas que haba proferido en Central Park y que haba cumplido apenas treinta y seis horas despus. Y el pijama rojo encontrado en el stano, prueba inequvoca de que haba secuestrado efectivamente a Teddy. Aquel hombre era un secuestrador, tron la voz del fiscal en la sala, y casi con toda certeza haba matado a un nio indefenso. Mientras las palabras resonaban en la sala, se oy un leve revuelo y un sordo rumor. Al final, Marielle no haba podido resistirlo y acababa de desmayarse. Al volver en s, Marielle oy un terrible murmullo de voces, vio borrosamente las luces del techo y not algo fro y hmedo en la frente. Abri los ojos y se dio cuenta de que la haban llevado al despacho del juez. La se-cretaria sostena un lienzo hmedo en sus manos y haba llamado a un mdico, pero ella insista en que ya estaba bien. Trat de incorporarse, pero se senta muy dbil. Vio a los dos abogados y a su marido. Alguien le estaba aplicando algo fro en la parte interior de las muecas y le estaba ofreciendo un vaso de agua. Era Bea Ritter. Se haba abierto paso entre los fotgrafos y pasado casi por encima de sus cabezas para llegar hasta ella. Bea, y no Malcom, haba pedido ayuda, arrodillada a su lado en el suelo. Malcom estaba simplemente molesto y avergonzado, y no pareca compadecerse lo ms mnimo de su mujer. -Seora Patterson? -dijo el juez-. Desea que alguien la acompae a su casa? La cabeza le dola terriblemente. Hubiera deseado irse a romanticasdescargas.blogspot.com casa, pero le pareca un acto de cobarda no quedarse hasta el final. Se senta en deuda con Charles, con Malcom o con alguien que no saba muy bien quin era, pero que deba de estar por all. Tal vez para demostrarles a todos que no era tan dbil como pensaban. Pero todo el mundo la miraba como si se compadeciera de ella. -Ya estoy bien. Si no le importa... podra quedarme aqu un ratito. Por lo menos, el tiempo suficiente como para recuperar la compostura. Haba usted terminado de exponer sus argumentos finales, seor Palmer? -pregunt el juez. Bill Palmer asinti con la cabeza. No esperaba que aquel drama inesperado pusiera punto final a sus afirmaciones, pero no lo haba perjudicado, sino que ms bien le haba sido beneficioso. -S, seora -dijo-. Acababa de terminar. En tal caso, por qu no suspendemos la sesin? El seor Armour podr exponer sus argumentos despus de la pausa del medioda. Le parece bien, abogado? Ya eran las once y media y a Tom no le hubiera gustado tener que interrumpir su alegato; por consiguiente, contest que s, mirando con inquietud a Marielle. Estaba ms plida que la cera y ofreca un aspecto horrible. El juez tambin se haba dado cuenta. Creo que la seora Patterson debera regresar a casa y descansar un rato durante la pausa dijo ste, dirigindose a todos en general. -Gracias, seora -musit Marielle mientras Tom la miraba y Bea le daba unas cariosas palmadas en la mano. Malcom hizo la comedia de sostenerla por el brazo mientras la acompaaba al automvil, pero al regresar a casa la dej abandonada a su suerte. Marielle se tendi en la cama con un lienzo fro sobre la frente y trat de beber un poco de t, pero ya era demasiado tarde. Estaba sufriendo un terrible acceso de jaqueca. Sin embargo, por muy mal que se encontrara y por intenso que fuera el dolor, saba que a la una y media tendra que regresar a la sala. De pronto, se sinti sin nimos para volver. Era como si hubiera estado esperando algo y justo aquella maana hubiera comprendido finalmente que su esperanza no se iba a cumplir. Tena la extraa sensacin de que todo haba sido un terrible juego en el que, si ganaba, recuperara finalmente a su hijo. Alguien confesara lo que haba hecho con el nio y dira que lo lamentaba. Todo tendra un final razonable y el dolor quedara compensado con creces. Eso es lo que haba esperado, pero ahora comprenda que no iba a ser as. No haba nada. Slo palabras, personas y actores... y embusteros... Al final, alguien emitira el veredicto de inocente o culpable y entonces ejecutaran a Charles o le devolveran la romanticasdescargas.blogspot.com libertad, pero a ella nadie le devolvera a Teddy. Jams. Eso no formaba parte del trato. Tendida en la cama, Ma-rielle se sinti invadida por una oleada de confusin. Malcom entr a la una y cuarto en su dormitorio, a oscuras, y la mir con profundo desprecio. -Vienes? -le pregunt. No estaba en condiciones de moverse y no crea que pudiera llegar hasta el palacio de justicia. -Me parece que no puedo -contest Marielle con un hilillo de voz. Ahora apenas poda abrir los ojos, y mucho menos in-corporarse. Eso son idioteces dijo Malcom bruscamente. Debes ir. Quieres que piensen que tienes miedo? Lo deca como si fuera un pecado mortal. Tan imperdonable era el miedo? El segundo pecado mortal. El miedo. El primero era la debilidad. Y el amor? Tambin era pecado? Haba pecado acaso por haber amado a Charles... y a Andr... y a la nia que no lleg a nacer... o a Teddy? Dnde estaba la palabra amor en el vocabulario de Malcom? O acaso ni siquiera exista? Slo existan la responsabilidad, la obligacin y el deber? La cabeza le daba vueltas. A lo mejor, Malcom slo reservaba el amor para Brigitte. Si no vas, Marielle, pensarn que te habas confabulado con Delauney y no puedes soportar verle condenado. Es eso lo que quieres? Es eso lo que quieres que diga toda la prensa? Bueno, pues yo no. Levntate y enfrntate con lo que sea grit Malcom en la oscuridad. Temblando de pies a cabeza, Marielle hizo acopio de todas las fuerzas que le quedaban, se incorpor muy despacio, se quit el lienzo que le cubra la frente y mir a su marido haciendo una mueca de dolor. -Me he pasado la vida enfrentndome con muchas cosas, Malcom, cosas que t no podras resistir ni siquiera ahora. Por consiguiente, no vengas a decirme que me levante dijo, escupindole las palabras como jams se haba atrevido a hacer desde que le conoca. Haba sido tremendamente cruel con ella desde el secuestro de Teddy, y ya estaba harta. Ella no tena la culpa, l tampoco, y probablemente no la tena ni siquiera Charles. Lo habra hecho algn demente desconocido. Quienquiera que lo hubiera hecho, ya todo haba terminado. Por qu seguir echndole la culpa a ella? Ests horrible le dijo Malcom, mirndola mientras se cepillaba el cabello y se lo recoga en un moo. Se lav la cara y se aplic un poco de carmn en los la-bios, pero no consigui mejorar demasiado su aspecto. Despus se puso unas gafas ahumadas y lo acompa al automvil, pensando que llevaba mucho tiempo sin ver a John Taylor. romanticasdescargas.blogspot.com Se sent en el automvil al lado de Malcom con los guardianes y los agentes y, al llegar, ambos se abrieron paso entre las manos y las personas que queran tocarles y hacerles preguntas, procurando esquivar a los reporteros y cubrirse la cara para evitar que los fotografiaran. El dolor de cabeza la estaba matando. Cuando llegaron finalmente a sus asientos, Marielle se quit las gafas ahu-madas. ~ /' Por primera vez a lo largo de todo el juicio, el juez haba llegado con diez minutos de retraso. Tom estaba examinando sus notas y Charles mantena los ojos cerrados. Ya haba perdido la esperanza, a pesar de la habilidad de Tom. Estaba seguro de que, sin la declaracin del confidente acerca del pijama y el oso, sera declarado culpable. El juez haba invitado a Tom a exponer sus argumentos finales y ste acababa de levantarse cuando John Taylor entr en la sala y se detuvo un momento mientras el juez, que le conoca muy bien, el fiscal y el defensor le miraban con expresin expectante. Todos los presentes en la sala se preguntaron por qu razn el habitualmente impoluto agente del FBI ofreca un aspecto tan sucio y desaliado. Llevaba unos pantalones de trabajo y un spero jersey e iba enteramente cubierto de polvo y aceite. A pesar de su inslita apariencia tan impropia de una sala de justicia, John se encamin directamente hacia Marielle y le dijo que lo acompaara, mirando al juez como si le pidiera disculpas. Marielle abandon la sala con l sin decirle ni una sola palabra a Malcom, y entonces todo el mundo volvi la cabeza para mirarles y se oyeron unos murmullos inmediatamente acallados por el juez. -Les recuerdo, seoras y seores -tron el juez-, que el seor Armour est exponiendo sus argumentos finales. Tom trat de concentrarse en lo que estaba diciendo y no pensar en el motivo por el cual John Taylor haba abandonado la sala en compaa de Marielle. Tuvo la terrible corazonada de que haban encontrado el cuerpo de Teddy, y Taylor quera informar primero a Marielle en privado. Pero, en tal caso, no hubiera pedido a Malcom que tambin lo acompaara, o quiz haba pensado que sera mejor no hacerlo? Trat de centrar su atencin en el tullido... la ex monja... el joven msico negro... y de explicarles que Charles era un hombre excelente injustamente acusado, y que el fiscal no haba logrado demostrar ms all de cualquier duda razonable que fuera culpable del delito del que se le acusaba, aadiendo que, si examinaran bien su conciencia, no podran enviar a aquel hombre a la silla elctrica por algo que haba dicho sin querer en un momento de ofuscacin y embriaguez. Pero, mientras pronunciaba su alegato, no pudo evitar preguntarse por qu razn Marielle habra aban-donado la sala. Era lo que todo el mundo se estaba pre-guntando. Malcom era el nico que pareca conservar la romanticasdescargas.blogspot.com calma. Mientras suba a un automvil, Marielle mir aterrorizada a John. Qu pasa? le pregunt con inquietud. Qu ha ocurrido? Quiero que confies en m. Tengo que llevarte a un lugar. Cmo te encuentras? John la mir preocupado, porque la haba visto tambalearse, a pesar de que nadie le haba dicho que se haba desmayado aquella maana. -Estoy bien, pero me duele terriblemente la cabeza contest Marielle haciendo una mueca. Siento tener que hacerte esto. No ser tan malo como te imaginas y procurar ayudarte, pero necesito que me acompaes. John puso en marcha el vehculo y se dirigi hacia el West Side. Acaso me vas a detener? pregunt Marielle sbita-mente*asustada. Sera posible? Se habra vuelto loco? Acaso pensaba que estaba en connivencia con Charles? Se lo habra dicho Malcom? Sera su venganza final? Por supuesto que no contest John, dndole una palmada en la mano y arqueando una ceja para aliviar la tensin del momento. Es que tengo que hacerlo? No s contest nerviosamente Marielle. No s adonde vamos. No hubiera tenido que acompaarnos tambin Malcom? Haba pensado lo mismo que Tom y tema que le exigieran identificar el cuerpo de Teddy. No hubiera podido resistirlo. A lo mejor, John crea hacerle un favor lle-vndola all a ella sola. -No, l no tiene que acompaarnos -contest John sacudiendo la cabeza. No te preocupes, Marielle, y confia en m. No pasar nada y no ser tan difcil como te imaginas. La mir y experiment el impulso de besarla, pero en aquellos momentos tena un asunto muy serio entre manos. -No me puedes decir de qu se trata? -pregunt Marielle casi al borde de las lgrimas. Taylor se haba limitado a decirle en la sala: Seora Patterson, tengo que pedirle que me acompae. Al or sus palabras, Malcom se haba sorprendido casi tanto como ella. Lo siento, Marielle, pero no te lo puedo decir. En estos momentos, se trata de un asunto oficial. Taylor volvi a darle unas palmadas en la mano y le dej una tiznadura en los dedos. Marielle asinti con la cabeza, tratando de ser valiente, pero la jaqueca era tan fuerte que apenas la poda resistir. John le hizo algn que otro comentario durante el breve trayecto, pero era evidente que estaba muy preocupado, y Marielle no pudo por menos que observar su romanticasdescargas.blogspot.com inexplicable desalio y suciedad. John estaba tan enfrascado en sus propios pensamientos que ni siquiera se percat de su silencio. Minutos despus llegaron al puerto y se dirigieron a los muelles, donde esperaban doce automviles del FBI. Todo el mundo la observ con inters cuando descendi del vehculo con la ayuda de Taylor. No quiero tocarte porque voy muy sucio dijo Tay-lor sonriendo. Ella le mir con gratitud. Inmediatamente subieron a bordo de un pequeo barco alemn no demasiado bonito ni demasiado limpio en cuyo interior se aspiraba un penetrante olor a col que no contribuy precisamente a mejorar la jaqueca de Marie-lle. El capitn de aquel carguero, que tambin aceptaba pasaje, los estaba esperando con la cara muy seria en el reducido comedor del barco. Taylor le present a Ma-rielle en presencia de media docena de hombres del FBI, que no se saba muy bien si la estaban custodiando a ella, al capitn o a John Taylor. El capitn se adelant para saludarle. Seora Patterson, estoy desolado. Esto ser una vergenza para mi pas -dijo inclinndose solemnemente como si quisiera besarle la mano. Al or sus palabras, Marielle not que la cabeza le em-pezaba a dar vueltas. Comprenda que deban de haber encontrado el cuerpo de Teddy, y mir desesperada a John Taylor, como si le suplicara en silencio su ayuda. Taylor le ofreci una silla para que se sentara y le pidi por seas un vaso de agua a uno de sus hombres. Despus se lo acerc a los labios y permiti que se apoyara contra l, exhortndola a tener valor y consolndola como hubiera podido hacer una madre con su hijito. Marielle sacudi la cabeza con los ojos cerrados y sinti deseos de morir. Saba que no podra resistirlo. Ests bien, Marielle... no va a pasar nada... Marielle abri los ojos. Sern slo unos minutos. Quiero que examines a unas personas... eso es todo. Slo quiero que las mires y me digas si las conoces. Estas personas estn muertas? pregunt Marielle, gimoteando como una nia mientras l le acariciaba el cabello con una mano y apoyaba la otra en su hombro. -No, estn vivas. No te va a pasar nada. Simplemente tienes que mirarlas y decirme si las conoces o no. Muy bien. Estaba tan asustada que apenas poda respirar. Se alegr de que le hubieran ofrecido una silla, pues saba que no hubiera podido permanecer de pie. Momentos despus entr un hombre en la estancia, escoltado por dos agentes del FBI. Era alto, rubio y muy delgado, y tena un rostro de facciones muy duras que trat de desviar hacia un lado, romanticasdescargas.blogspot.com pero los hombres del FBI le dieron un fuerte empujn, obligndole a mirar cara a cara a Marielle. Se encontraba a unos dos metros de distancia y Marielle lo mir atemorizada, a pesar de que los agentes lo sujetaban con fuerza y no hubiera podido escapar. Conoces a este hombre, Marielle? Le has visto en alguna parte? Fjate bien. Marielle sacudi la cabeza y dijo que no, sin saber por qu la haban conducido hasta all, pero sin atreverse a preguntarlo. Saba que tena algo que ver con su hijo, pero en caso de que lo hubieran matado, prefera no saberlo. Se llevaron al primer hombre y, cinco minutos despus, hicieron pasar ar segundo. Era moreno y bajito, tena una fea cicatriz que le cruzaba la cara hasta la barbilla y miraba a Marielle como si sintiera deseos de matarla. En determinado momento, dijo algo en alemn en un tono gutural tan siniestro que Marielle se apoy contra John Taylor, quien se apresur a tranquilizarla. Nadie te va a hacer dao, Marielle. Yo nunca lo permitir. Ella asinti como una nia sin querer saber lo que haban hecho aquellos hombres. Despus entr una rolliza mujer rubia de unos treinta aos que le dirigi al capitn unas enfurecidas palabras en alemn hasta que ste le orden a gritos que se callara, mientras ella miraba con ojos suplicantes a Marielle, como si le pidiera ayuda. -Qu dice? -pregunt Marielle. -Dice que ella no ha hecho dao a nadie -explic el capitn. La mujer aadi algo ms, y el capitn volvi a ordenarle que se callara. Quines son estas personas? le pregunt Marielle a John. -Eso es lo que yo quera saber primero a travs de ti. No conoces a ninguna de ellas, Marielle? Ests segura? -A ninguna. Jams las haba visto. Nunca han trabajado a tu servicio aunque fuera por muy poco tiempo... o al servicio de Malcom? -No lo s. Yo jams las he visto -repiti Marielle. Estaba completamente segura. John asinti con semblante inexpresivo mientras les indicaba a sus hombres que se llevaran a los tres alemanes. Cuando stos hubieron abandonado la estancia, volvi a hacerles una sea a los hombres y se inclin para decirle algo a Marielle. Quiero que seas fuerte... quiero que seas muy fuerte, Marielle... Dame la mano... te vamos a mostrar a alguien... y quiero que me digas si le conoces. Marielle no tendra valor para'contemplar a su hijo muerto. Haba visto a Andr cuando se ahog, lo haba estrechado en sus brazos y contra su corazn, y saba que ahora no podra volverlo a hacer... saba que no podra. Rompi a llorar y trat de soltarse mientras John la sujetaba. romanticasdescargas.blogspot.com -No puedo... -grit, hundiendo el rostro contra el pecho de John. No puedo... por favor... no me obligues... -Te lo suplico, Marielle -dijo John, casi a punto de llorar. No quera hacerle dao, pero el nio que haban encontrado pareca sordomudo y daba la impresin de no comprender sus palabras. No saban si estaba drogado o asustado o si no entenda el idioma. El capitn no recordaba haberle visto en ningn momento, a pesar de que el grupo ya llevaba cinco das a bordo. El nio no se pareca al hijo de los Patterson, pero algo en sus ojos haba llamado la atencin de John. El color del cabello tampoco coincida, y estaba mucho ms delgado que el nio de las fotografas y pareca tambin ms mayor, pero aun as... saba que se lo tena que mostrar a Marielle antes de que el buque zarpara. Un sexto sentido le deca que algo raro haba en aquella gente. Pero ella segua aferrada a l, sin querer mirar. -Tienes que hacerlo, Marielle... por Teddy... -dijo John, clavando los ojos en ella. Despus le estrech fuertemente la mano y ella volvi lentamente la cabeza para mirar al nio que acababa de entrar. Todo pareci detenerse de golpe. Marielle se le-vant y le contempl sin poder creer lo que estaba viendo. Le haban cortado el cabello y se lo haban teido de castao oscuro, pero en las races ya asomaba el color rubio. El nio la mir a su vez sin poder creer que ella hubiera acudido finalmente a rescatarlo. Marielle lanz un grito y corri a abrazarlo. Poco a poco, el nio rompi a llorar, primero en sollozos y despus en un llanto desgarrador, abrazndose a la madre que ya crea perdida para siempre. El capitn tambin llor de emocin mientras John Taylor contemplaba la escena con lgrimas en los ojos. Marielle se pas un buen rato sin mirar a nadie. Lo nico que vea y senta era el nio que estrechaba en sus brazos y al que ya crea perdido para siempre. Mi chiquitn... mi amor... dijo, abrazndolo con fuerza como si jams quisiera soltarlo. Finalmente, el capitn los ayud a bajar y los hombres del FBI esposaron a los tres alemanes. El capitn volvi a disculparse y John le dijo que el barco tendra que per-manecer retenido en el puerto hasta que terminaran las investigaciones. Dos docenas de hombres se quedaron montando guardia en el barco mientras John ayudaba a Marielle y a Teddy a subir al automvil. Tena que acom-paar a Marielle al palacio de justicia para informar al juez, pero primero pidi varios hombres de refuerzo. Necesitara un ejrcito para protegerlos en la sala. Contempl al nio, sentado en el regazo de su madre, y vio que estaba muy serio y se aferraba a ella como si temiera romanticasdescargas.blogspot.com perderla. Hola, hombrecito le dijo, acaricindole suavemente los dedos, te hemos estado buscando mucho tiempo. Teddy le mir con recelo sin saber si confiar en l o no. Me dijeron que te habas muerto -dijo Teddy en un susurro, mirando a su madre-, y despus me metieron en una caja que tena unos agujeros... y me daban galletas. Son simpticos estos krauts dijo John. Siempre me han gustado. Tendran que contar muchas cosas. Desde el momento de su detencin, haban insistido en afirmar que los haba contratado el padre del nio para que lo llevaran a Ale-mania, donde estara ms seguro, pero se haban negado a revelar el nombre del padre. Slo haban dicho que los progenitores del nio eran alemanes. Sin embargo, uno de ellos guardaba una tarjeta con el nombre de Malcom y un nmero de telfono que John identific como el del apartamento de Brigitte Sanders. No obstante, eso no se lo haba dicho a Marielle. Sera interesante escuchar a los alemanes en cuanto stos empezaran a hablar. -No s qu decir -musit Marielle, estrechando con fuerza a Teddy mientras se dirigan a toda prisa al palacio de justicia. Jams pens que conseguiramos encontrarle... y tena mucho miedo... Pensaba que me habas llevado all para... No pudo pronunciar las palabras y, de pronto, se dio cuenta de que la jaqueca haba desaparecido. Sentada al lado del hombre que lo haba encontrado, slo poda pensar en Teddy. -Ya s lo que pensabas -dijo John-. Pero yo no te hubiera podido hacer eso... Si hubiera ocurrido lo que t temas, hubiera llevado a Malcom. Quera que t los vieras primero, porque ellos decan que haban sido contratados por los padres del nio. -Malcom se pondr loco de contento -dijo Marielle esbozando una sonrisa. Se alegraba por l. No mereca perder a su hijo. John Taylor no dijo nada. Veinte hombres del FBI los estaban esperando a la entrada del palacio de justicia cuando llegaron. John les orden que rodearan a Marielle y al nio casi formando una jaula, mientras Teddy miraba a su madre asustado y sta le deca que todo ira muy bien y que pronto vera a su pap. Cuando entr John Taylor en la sala rodeado por sus hombres, todo el mundo comprendi que algo importante estaba a punto de ocurrir. El juez mir al grupo y Tom Armour dej una frase sin terminar. El extrao grupo avanz por la sala y, al llegar a la altura del estrado del juez, los hombres se apartaron lentamente obedeciendo las rdenes de Taylor. Entonces apareci Marielle sosteniendo en sus brazos a un chiquillo muy sucio de cabello castao. El juez se levant asombrado. romanticasdescargas.blogspot.com Acaso es...? El juez mir primero a Marielle, que estaba llorando de emocin, y despus a Taylor, mientras una mujer del pblico lanzaba un grito y los reporteros trataban infructuosamente de acercarse. -Dios mo... es el nio! -grit alguien-. Est vivo! Es Teddy. El juez volvi a sentarse entre los murmullos del pblico y orden a la polica que despejara la sala. Sin embargo, lo que ms le llam la atencin a John fue la reaccin de Malcom. Al ver al nio, ste no hizo lo que haba hecho Marielle. Primero se levant, volvi a sentarse y mir a su alrededor como si buscara a otra persona, y slo entonces se adelant. Su primera reaccin no haba sido la de correr a abrazar a su hijo, y su emocin tampoco haba sido comparable a la de Marielle, quien tema que su hijo estuviera muerto y, al verle, haba lanzado un grito de alegra incontenible. Charles mir con una sonrisa al nio y a Marielle y rompi a llorar, recordando otro momento y otro da, pero alegrndose de que esta vez todo hubiera sido distinto. -Gracias a Dios que est vivo -le dijo a Tom Armour en voz baja mientras ste trataba de reprimir su propia emocin. l tambin saba lo que era perder a un hijo y se alegraba de que lo hubieran encontrado. Charles ni siquiera pensaba en s mismo, simplemente se alegraba por Marielle. Malcom se acerc con la cara muy seria. -Gracias a Dios que lo han encontrado -dijo. Pero sus ojos estaban secos, y Taylor observ que pareca enojado. Trat de apartar al nio de Marielle, pero ste se neg a separarse de su madre. -Me dijeron que mami haba muerto -dijo Teddy todava asustado. Deban de ser unas personas muy malas replic Malcom, mirando a su hijo con una extraa expresin. John Taylor se le acerc para pedirle que se reuniera con l en el despacho del juez. La sala ya haba sido despejada y slo quedaban all los dos abogados, el acusado, Marielle, el nio, los miembros del jurado y numerosos hombres del FBI. El juez se haba retirado a su despacho en compaa de Malcom y John Taylor. Marielle no tena ni idea de lo que estaba pasando, pero permaneci sentada conversando tranquilamente con Charles y Tom en medio de una sensacin de paz y bienestar que jams en su vida haba conocido. Dos hombres del FBI haban salido para comprarle a Teddy un cucurucho de helado que el nio estaba saboreando ahora alegremente sin soltar para nada la mano de su madre. Y ella apretaba la suya como si jams le hubiera perdido. La pesadilla de los ltimos meses se haba desvanecido para siempre. Teddy haba regresado sano y salvo. Despus de cuatro meses, por la gracia de romanticasdescargas.blogspot.com Dios y de John Taylor y quiz tambin de Louie el Amante, Teddy haba regresado junto a su madre. El juez tard un buen rato en salir en compaa de John y Malcom, el cual estaba tremendamente serio. John haba recibido dos interesantes llamadas desde su despacho. An tenan que averiguar muchas cosas, pero saban que los secuestradores, o al menos los tres alemanes detenidos en el barco, haban sido contratados por Malcom. De eso ya no les caba la menor duda. Tenan incluso papeles que lo demostraban y un pasaporte falso para el nio, presuntamente facilitado por Malcom. En l se deca que su nombre era Theodore Sanders. -Esto es absurdo -dijo Malcom en cuanto recibieron la llamada-. Me quieren comprometer en algo con lo que yo no tengo nada que ver -aadi indignado, recordndole inmediatamente a Taylor sus influyentes amistades. -Han utilizado su nombre, seor Patterson replic tranquilamente John-. Ya tendr usted ocasin de iden-tificarlos y de defenderse. Luego hablaremos de eso, pero lo haremos en mi despacho. Una importante suma de dinero ha cambiado de manos, y hay muchas personas que han cometido delitos y han recibido dinero de usted. Tendr usted que responder de las acusaciones de conspiracin y extorsin. Por no hablar de las reclamaciones que le pueda hacer el seor Delauney dijo severamente Taylor. Al juez le pareca increble que aquel hombre hubiera secuestrado a su propio hijo o hubiera contratado a unos delincuentes para que lo hiciesen. Por qu razn lo habra hecho? Eso lo tendra que averiguar el FBI. l debera enviar a los miembros del jurado a sus casas y decretar la libertad de un inocente. O al menos, eso pareca. No crea que Delauney hubiera planeado el secuestro y, adems, el nio haba sido encontrado sano y salvo. No caba duda de que estaban siguiendo una buena direccin. -Seoras y seores -les dijo solemnemente el juez a los miembros del jurado, parece ser que se ha cometido un error judicial o que lo hubiramos podido cometer en caso de haber seguido adelante. Creemos que Charles Delauney es inocente del delito que se le imputa. A la espera de ulteriores investigaciones, voy a decretar su libertad y a enviarles a ustedes a sus casas y a sus familias. Vamos a pedirle al seor Delauney que no abandone la ciudad, y si el caso es sobresedo tal y como yo espero, ya sern ustedes debidamente informados. Les agradecemos lo que han hecho, su buena voluntad y el tiempo que nos han dedicado -aadi, saludndoles con una inclinacin de cabeza. Los miembros del jurado se levantaron como si estuvieran deseando echar a correr. Sin embargo, todos miraron con una sonrisa a Marielle, algunos le desearon buena suerte a Charles e incluso una de las mujeres se detuvo para darle un beso a Teddy. romanticasdescargas.blogspot.com Seor Delauney, voy a decretar su libertad sin fianza con la condicin de que no abandone usted la ciudad de Nueva York hasta que todo este asunto est debidamente resuelto. Est claro? -S, seor contest Charles lanzando un suspiro de alivio, como si le hubieran quitado un enorme peso de encima. -Espero noticias suyas, seor Taylor -le dijo el juez a John mientras los hombres de ste se llevaban a Mal-com sin esposas. Malcom no le haba dicho ni una sola palabra a Marielle y apenas haba hablado con Teddy. John se qued para acompaar al nio y a su madre a casa. -Eres un hombre libre -le dijo Tom a Charles esbozando una sonrisa. Quieres que te acompae a casa en mi automvil? -Te lo agradecera mucho contest Charles-. Me alegro de que hayas recuperado al nio aadi en voz baja, dirigindose a Marielle-. No hubiera podido soportar que tambin lo perdieras. No te lo mereces -dijo, dndole un beso en la mejilla. Siempre te querr musit mientras Teddy lo miraba y Marielle asenta con la cabeza. Ella tambin le querra, pero ya no poda darle nada. Se lo haba dado todo tiempo atrs y ahora lo que le quedaba era para Teddy. Vamos, os acompaar a casa dijo John rodendole los hombros con su brazo y saliendo con ellos de la sala, mientras Charles les segua con la mirada. Minutos despus Tom acompa a su cliente a casa. Bea Ritter los estaba esperando en los peldaos del palacio de justicia. Al ver entrar a Marielle rodeada por los hombres del FBI, la reportera haba comprendido que algo increble tena que haber ocurrido. Y entonces se sent a esperar en los peldaos sin poder contener las lgrimas. Estoy en deuda con usted le dijo casi tmidamente Charles-. Usted y Tom han sido los nicos que han credo en m. Durante algn tiempo, lo tuve muy mal. Bea asinti en silencio mientras l la abrazaba afectuo-samente. Despus, Tom acompa a su cliente a la mansin de los Delauney, donde el anciano mayordomo, que llevaba casi cuarenta aos trabajando en la casa, estuvo a punto de sufrir un desmayo al ver a Charles. Los peridicos vespertinos publicaron la noticia del hallazgo de Teddy en un barco alemn por parte de unos agentes del FBI presuntamente armados con ametralladoras. A las ocho en punto de la maana siguiente, Charles Delauney se convirti en un hombre libre, pues el juez Morrison sobresey oficialmente el caso de los Estados Unidos contra Charles Delauney. A la vista de todas las pruebas existentes, Tom Armour haba llamado al juez a su domicilio particular, rogndole que firmara la orden. Para entonces, John Taylor ya haba obtenido una tonelada de pruebas contra Malcom. Sus influyentes amistades no podan creer que ste hubiera contratado a la flor y nata del romanticasdescargas.blogspot.com mundo del hampa para que secuestrara a su propio hijo a cambio de un dineral. Ms de un milln de dlares haban cambiado de manos para mantener al nio escondido hasta que el inters empezara a menguar y l lo pudiera sacar del pas. Al final, haba buscado a un selecto equipo alemn para que lo condujera al pas donde Malcom tena previsto instalarse con Brigitte. Llevaba mucho tiempo planendolo, casi desde que el nio haba nacido. Para entonces ya saba que se haba equivocado al casarse con Marielle y no con Brigitte. Marielle era distinguida, honrada y amable, una esposa perfecta en muchos sentidos. Pero l quera a Brigitte, y deseaba compartir su vida con ella aunque no pudiera darle hijos. La idea haba ido madurando poco a poco, pues al principio ambos slo hablaban de divorcio. Marielle era demasiado frgil y estaba demasiado marcada por el pasado. Al principio, a Malcom le haba gustado que no tuviera ningn vnculo, pero ms adelante su sumisin le haba parecido una carga. En contraste con ella, Brigitte era ms fuerte y totalmente independiente, e incluso le exiga cosas que le daban miedo, como cuando, por ejemplo, lo amenazaba con dejarlo. Sin embargo, Malcom haba ido aplazando la cuestin del divorcio porque no quera dejar a Teddy. Haba pensado incluso en la posibilidad de solicitar judicialmente la custodia del nio, pero no estaba seguro de poder conseguirla. Al final, Brigitte le sugiri la idea de irse a vivir a Alemania con ella y el nio, y fue entonces cuando decidi actuar. Si el nio fuera dado por muerto, todo el mundo dejara de buscarle, incluida su madre. Y si, ms adelante, l se casaba con su secretaria y adoptaba al hijo de sta, quin lo podra saber? Quin podra sospechar? A todo el mundo le parecera muy lgico que tratara de aliviar el dolor de la prdida. Quin podra imaginar que aquel nio era Teddy? Tras mantenerle uno o dos aos bien escondido en Alemania, Teddy parecera un nio alemn. El plan era muy ingenioso, y con l conseguira librarse de Marielle para siempre. Sin embargo, haba utilizado a muchas personas: Charles, Marielle, el nio, los que lo haban secuestrado y los que lo haban ocultado. Muchas personas haban sufrido y sufriran por su culpa. El juez escuch el relato casi con repugnancia mientras John Taylor reprima sus deseos de matar a Malcom. El plan estaba tan bien urdido que Malcom ya haba empezado a trasladar incluso buena parte de sus negocios a Alemania sin que nadie se diera cuenta, pues tena grandes inversiones en aquel pas. Antes de que finalizara el ao, pensaba trasladarse a vivir all con Brigitte. A cambio de su complicidad, Brigitte haba cobrado medio milln de dlares que ya se encontraban depositados romanticasdescargas.blogspot.com en un banco de Berln. Y los dems colaboradores tambin haban cobrado lo suyo. El plan haba costado una fortuna, pero una fortuna muy bien gastada ajuicio de Malcom. Quera librarse de Marielle y quedarse con el nio para educarlo como un alemn. Estaba harto de los Estados Unidos, deca. Era Hitler quien dirigira el mundo, el nico que saba gobernar un pas. Todos sus esfuerzos, sus intereses e incluso su dinero los quera poner al servicio de Adolf Hitler, y segn l, el mejor regalo que poda hacerle a su hijo era educarle como un alemn. A John Taylor y a sus colaboradores les pareca algo increble. Y lo ms curioso era que nadie, excepto Louie el Amante, se haba ido de la lengua. Sin embargo, en cuanto el castillo de naipes se empez a derrumbar, los implicados empezaron a hablar para salvar el pellejo. No tenan la menor intencin de sufrir las consecuencias de los actos de Malcom. En muy pocos das, John Taylor consigui reunir ms declaraciones de las que esperaba. Todava no poda acusar a Malcom del secuestro porque Teddy era su hijo. Pero haba acusado a los que se haban llevado al nio, y Malcom haba sido acusado de connivencia y asociacin con delincuentes. Curiosamente, Charles Delauney le haba venido como anillo al dedo en el momento ms adecuado. Cuando Pa-trick le inform del encuentro entre Charles y Marielle en la catedral de San Patricio, le pareci que haba encontrado un chivo expiatorio perfecto. El momento no hubiera podido ser ms oportuno. Pagando cincuenta mil dlares ms para que alguien colocara el pijama y el osito de peluche en la casa de Delauney, consigui sellar el destino y la culpabilidad de Charles. Tena fcil acceso al pijama porque el nio se encontraba en Nueva Jersey, donde haba permanecido oculto durante cuatro meses a la espera de que se volvieran a abrir los puertos. En mayo, l y Brigitte zarparan en el Europa, tras haber echado la culpa a Marielle del secuestro del nio. Malcom proclamara ante el mundo que l era la parte agraviada y seguira buscando consuelo en los brazos de la fiel seorita Sanders. Estaba todo tan bien organizado que el plan hubiera ido como la seda si John Taylor no lo hubiera echado todo a rodar en el ltimo momento con su hallazgo de Teddy a bordo del pequeo carguero alemn. Faltaban apenas dos das para que zarpara. Todo el mundo se estremeca de slo pensarlo. En opinin de Malcom, el plan era perfectamente lcito, pues el nio era su propio hijo y l slo quera librarse de Marielle y educar a su hijo como un alemn. Aunque ello le exigiera pasarse el resto de su vida en Alemania, no le importaba, pues aquel pas le gustaba mucho ms que el suyo. De momento, sin embargo, Malcom no ira a ninguna parte. Se encontraba en libertad bajo fianza a la espera de un juicio que se celebrara a finales de julio, y entretanto viva romanticasdescargas.blogspot.com escondido con Brigitte en la zona norte del estado de Nueva York. Brigitte tambin haba sido acusada de connivencia y se haba comentado la posibilidad de que fuera deportada. Marielle slo deseaba abandonar la ciudad y pasar una temporada tranquila con Teddy. No quera ver a Malcom ni a Brigitte y tema tener que asistir al juicio, pero no tendra ms remedio que comparecer como testigo de la acusacin. Entretanto, pensaba irse a pasar tres meses a Vermont, pero primero tena que hacer unas cuantas cosas, entre ellas ir a ver a un abogado para hablar de su divorcio. Se lo explic a John cuando ste fue a visitarla antes de que ella tomara la decisin de irse de vacaciones con Teddy. Taylor se haba pasado varios das muy ocupado, aunque casi todos los das procuraba encontrar un momento para ir a verla. Sus agentes ya no custodiaban la casa, la polica ya se haba retirado y casi todos los criados se haban ido. Marielle estaba buscando un apartamento para vivir con Teddy. -Quera hablar contigo antes de que te fueras. -La prensa hablaba casi a diario de l por haber sido el hroe que finalmente haba conseguido encontrar al hijo de los Patterson, pero el caso de Malcom, Brigitte y sus com-pinches lo estaba volviendo loco. Haba un total de veintids personas implicadas, todas ellas acusadas de distintos delitos-. Qu es eso de Vermont? -pregunt, mirndola con expresin dolida. No le gustaba la idea de no ver a Marielle, aunque slo fuera durante unos meses. La quera tener constantemente a su lado. -Me ha parecido que nos vendra bien un poco de aire del campo. Sobre todo, antes de tener que pasar por la prueba de otro juicio. No obstante, esta vez estara preparada, y John no se separara de ella. Le mir tmidamente, pensando que tena muchas cosas que decirle, aunque todava no haba llegado el momento. -De veras te piensas ir? -le pregunt John mirndola esperanzado. En cierto modo, las cosas estaban saliendo mucho mejor de lo que l haba imaginado. Marielle haba recuperado a su hijo y se haba librado de Malcom. Pero qu iba a hacer l? La mir a los ojos, preguntndose si de veras quera dejar la mansin Patterson. Marielle asinti en silencio. No se arrepentira de marcharse de aquella casa. Los nicos recuerdos felices que conservaba de ella eran los de Teddy, y ste se ira con ella. -La casa pertenece a Malcom contest Marielle mi rndole a los ojos, sin que l se atreviera a hacerle las mil preguntas que le rondaban por la cabeza-. Nos basta con romanticasdescargas.blogspot.com un pequeo apartamento -aadi en un susurro. -Y qu ms? Qu quieres ahora de mi? -pregunt Taylor. El s saba lo que quera, pero tema no poder alcanzarlo. La quera a ella para siempre. Tu amistad... Tu amor... tu vida, pens Marielle, sabiendo que no tena ningn derecho a decirlo. -Eso es todo? pregunt John con tristeza. Se haba pasado varias semanas aplazando aquella conversacin porque tema lo que ella le pudiera contestar en caso de que le confesara su amor. Se haban prometido mutuamente esperar a que terminara el juicio, pero ahora ya haba llegado el momento y ella haba tomado una decisin. No quera ser la culpable de la destruccin del matrimonio de John, Qu quieres de m, Marielle? -repiti-. Qu permitirs que yo te ofrezca? -El regalo del tiempo. Tiempo para sanar y para disfrutar de mi hijo. Pero yo te debo a ti algo ms que eso, John... te lo debo todo... -dijo Marielle con una sonrisa-. Te debo el no arrebatarte nada y no destruir lo que tienes... el no robarte tu hogar, tu mujer y tus hijos. Qu te quedara si los dejaras? -pregunt con tristeza. Taylor saba que Marielle era mucho ms sensata que l. -Te tendra a ti y a Teddy... -contest en un susurro. -Y tambin el remordimiento y el pesar... Puede que algn da llegaras a odiarme por eso. Malcom haba acabado odindola y Charles tambin, y ella saba lo que era pasar por aquella situacin. Apreciaba demasiado a John Taylor como para perderle. Le amaba ms de lo que l supona, pero no se lo pensaba decir. -Entonces, no permitirs que me fugue contigo, verdad? dijo John acariciando suavemente su mano mientras reprima el impulso de besarla. Ese era en parte el motivo de que ella quisiera irse, pero no se lo poda decir. Saba que lo amaba demasiado como para estar a su lado sin ceder a la tentacin, y no quera destruir su matrimonio ni la relacin con sus hijos. -T les necesitas -le susurr mientras l la estrechaba en sus brazos. Y ellos te necesitan a ti. Ella tambin lo necesitaba, pues aparte de Teddy, no tena a nadie ms. Y yo te necesito a ti ~dijo John en tono apremiante. Jams haba conocido a nadie como ella. Por un instante, crey que conseguira convencerla de que se escapara con l. Sin embargo, al mirarla a los ojos comprendi que no era posible. Marielle tena derecho a disfrutar de lo que ella quisiera. De soledad, paz y sosiego. Puede que ella tuviera razn en lo que le haba dicho sobre Debbie. -No te quiero perder, Marielle. Tampoco quera perder la promesa de otras cosas, aunque romanticasdescargas.blogspot.com ahora semejante promesa ya se hubiera esfumado. -No me perders. Siempre me tendrs aqu. La ternura de sus ojos era un tormento para l. Y cuando ya no te tenga? Y cuando pertenezcas a otro? pregunt tristemente, sabiendo mejor que ella que aquel da no tendra ms remedio que llegar. Marielle se lo mereca ms que nadie, mucho ms que l. Seguiremos siendo amigos, ya te lo he dicho... no me perders. A menos que t quieras contest Marielle con una sonrisa. Despus lo bes suavemente en los labios mientras l la estrechaba en sus brazos. Ambos se pasaron un buen rato conversando, hasta que al final John la dej para re-gresar a su casa sin saber si era una persona juiciosa o insensata. Tardara aos en saberlo y, sin embargo, l haba comprendido desde el principio que sus mundos eran demasiado distintos, cosa en la que Marielle ni siquiera haba pensado. Taylor se pas varios das muy solo sin ella, y a veces descargaba su mal humor en los sospechosos a los que estaba interrogando en relacin con el caso Patterson. Ella tambin se senta sola sin l. Saba que hubiera podido llamarle, pero por su bien prefera no hacerlo, y adems, estaba ocupada en los preparativos de su viaje a Vermont con Teddy. Al final, haba decidido alquilar una casa en la que, al parecer, haba vacas, gallinas y un perro pastor. Teddy ya se haba recuperado por completo. Haba engordado, estaba sano, era feliz y buena parte del tinte castao haba desaparecido, aunque por las noches an estaba nervioso y a veces sufra horribles pesadillas. Dorma en la cama de Marielle y ella misma se encargaba de cuidarle. Haverford era el nico criado que les quedaba, pero se ira en cuestin de pocos das y se alegraba de poder ayudarles. Precisamente estaba sirvindole a Teddy una Copa de helado cuando Charles acudi a la casa para despedirse de Marielle y de su hijo. Regresaba a Europa al da siguiente. Otra vez a Espaa? pregunt Marielle mientras l la acompaaba a la cocina. -De momento no. -Pensaba ir a Inglaterra para alistarse en el ejrcito, pero despus de todo lo que haba ocurrido, saba que no estaba preparado y prefera regresar a Pars antes de volver a participar en una guerra-. Primero nos iremos a la Costa Azul a pasar el verano. Charles se ruboriz como si se avergonzara de ello, pero ambos saban que se tena bien merecidas aquellas vacaciones. Sin embargo, a Marielle le hizo gracia algo que haba dicho, y no pudo resistir la tentacin de hacerle una pregunta mientras Teddy le ofreca parte del enorme helado de chocolate que se estaba zampando en la cocina de los Patterson. -Nos iremos? -le pregunt Marielle-. Vas con un amigo? romanticasdescargas.blogspot.com Ya sospechaba lo que haba ocurrido, pues los haba visto pasear juntos ms de una vez y se alegraba mucho por ellos. Puede que lo merecieran ms que nadie. -Bueno, bueno -dijo Charles entre risas, sabiendo que ella ya lo haba adivinado. Marielle era tremendamente juiciosa, y lo ms curioso era que l todava la segua queriendo. -Es alguien a quien yo conozco? -pregunt Marielle. Le resultaba un poco raro que, despus de tantos aos, pudieran volver a ser amigos, aunque ahora ya saba que nunca volveran a estar separados. De pronto, todo haba cambiado. -Me llevo a Bea conmigo a Pars. -Haces bien. Le debes eso por lo menos -dijo Marielle en tono burln mientras l la miraba sonriendo-. Fue muy buena conmigo durante el juicio. Y con l haba sido todava mejor. Charles se qued un ratito conversando con ella, y despus Marielle se despidi de l con un beso, desendole toda la suerte del mundo. Ahora ya era libre, pero le segua queriendo. A quien no quera era a Malcom. Tema lo que pudiera ocurrir despus del juicio, pues estaba convencida de que, gracias a sus amistades, Malcom no lo pasara demasiado mal. Sin embargo, ella quera alejarse de l, y no hubiera soportado verle cerca de Teddy. Por suerte, John Taylor le haba prometido su mxima proteccin, pero saba que no podra pasarse la vida huyendo. En un determinado momento tendra que enfrentarse con l. El FBI le haba asegurado que Malcom jams podra arrebatarle a Teddy. La haba maltratado durante tanto tiempo y haba sido tan cruel y desalmado que incluso le negaran el derecho de visita. Algunas veces Marielle se preguntaba si llegara el da en que volvera a amar y a confiar en alguien, aparte de Teddy. l era lo nico que le importaba. Era la alegra y la razn de su vida. La vspera de su partida hacia Ver-mont, Marielle termin de hacer el equipaje. Estaba de-seando dejar la casa de Malcom. Se lo llevara todo. Le haba dicho a su marido que la casa estara desocupada cuando l regresara con Brigitte. Prefera irse a vivir a un hotel con Teddy. Era una casa maldita y no quera vivir en ella. Le haba sido un poco difcil explicrselo a Teddy, pues el nio an no saba que lo haba secuestrado su padre. Haba adivinado instintivamente que algo ocurra y haba odo algn que otro comentario en voz baja, pero era todava muy pequeo y, en realidad, no comprenda nada. Mariee le haba dicho que Malcom permanecera ausente mucho tiempo y no sera probable que ellos le vieran. Teddy se sorprendi, pero no se puso muy triste, pues se encontraba a gusto con su madre. La vspera de la partida son el timbre de la puerta y Ha-verford anunci que era Tom Armour. Marielle se romanticasdescargas.blogspot.com extra de que el abogado hubiera acudido a verla. Charles ya no estaba, y ella no haba vuelto a ver a Tom desde el juicio, pero ste se haba enterado de su marcha a travs de John Taylor. Baj lentamente la escalera para recibirle. Estaba muy guapo, pero pareca un poco nervioso. Marielle le salud cordialmente, como si esperara su visita. -Hoy me he enterado en el palacio de justicia de que se va -le dijo tmidamente Tom mientras ella le estrechaba la mano y Haverford se retiraba para preparar el caf. Haca das que quera ir a verla, pero lo haba aplazado porque le faltaba valor. Deseaba despedirse personalmente de ella, pero con todo lo que haba pasado despus, no haba tenido ocasin de hacerlo. Se va a Vermont, verdad? Era lo nico que le haba dicho Taylor, pero l haba visto algo ms en sus ojos. Por un instante, se pregunt qu habra sucedido. Marielle asinti con una sonrisa mientras ambos se sentaban en la biblioteca que haba sido escenario de tantos acontecimientos en los ltimos meses. No saba cul poda ser la razn de la visita de Armour, pero se alegraba de verle. Haba defendido muy bien a Charles y ella lo apreciaba por la amabilidad con que la haba tratado durante su declaracin en el juicio y por su innata fortaleza y su amabilidad. -Teddy y yo necesitamos irnos de aqu una temporada -le explic mientras Haverford entraba con la bandeja del caf y se volva a retirar discretamente. Qu tal est el nio ahora? pregunt Tom mirando a su alrededor. Era una casa preciosa, y no poda evitar preguntarse si ella lamentara tener que dejarla. Marielle sonri al ver la expresin de su rostro. Saba lo que estaba pensando. No lamentaba nada, sino que ms bien estaba deseando marcharse. -Se encuentra muy bien. A veces todava tiene pesadillas y no le gusta hablar de lo que ocurri. Es lgico. Ambos saban que aquellos hechos lo iban a marcar para toda la vida, a pesar de que an no saba que el secuestro haba sido planeado por su propio padre. Marielle confiaba en poder ocultrselo durante muchos aos, lo cual era una manifestacin de su increble honradez, pens Tom, sin sorprenderse demasiado tras haber sido testigo de su comportamiento durante el juicio. Ahora se la vea muy serena y tranquila y tena una mirada un poco extraviada, pero a su manera pareca feliz. -Y usted? -pregunt cortsmente Tom-. Qu tal est? Ya no sufre jaquecas? Marielle sonri. No haba sufrido ninguna desde que terminara el juicio. Por primera vez en muchos aos se romanticasdescargas.blogspot.com encontraba bien. Era como si hubiera superado una terrible prueba y, tras haber logrado vencer a los demonios, hubiera salido fortalecida de ella. -Estoy muy bien. Marielle hubiera querido agradecerle su amabilidad durante el juicio, pero no saba cmo hacerlo. Era un hombre extremadamente apuesto, y ella no haba podido por menos que observar lo guapo que estaba con sus pantalones blancos, la americana y la corbata roja. Se ruboriz y trat de disimularlo cambiando la posicin de un libro sobre la mesita. -Marielle... -Tom comprendi que la iniciativa tendra que tomarla l. No quera que se fuera sin antes haber hablado con ella-. Yo... quisiera llamarla cuando est en Vermont... -Marielle le mir sorprendida y, de repente, se pregunt si no habra acudido a visitarla en representacin de Malcom. Al ver la mirada de sus ojos, Tom le roz delicadamente la mano para tranquilizarla-. Me estoy armando un lo -dijo, sintindose de pronto tan turbado como un adolescente. Haca mucho tiempo que no me comportaba de esta manera. -Porque haca mucho tiempo que no conoca a nadie que se pareciera ni de lejos a ella. Le recordaba a su difunta esposa y, sin embargo, era muy distinta. Marielle era la mujer ms ntegra que jams hubiera conocido, y tambin la ms dulce y, al mismo tiempo, la ms fuerte. Y haba sido muy desgraciada en los ltimos diez aos. Cuando regresara de Vermont, l confiaba en poder resarcirla de todo. Tendr usted telfono en Vermont? Quera hablarle del futuro, pero no saba cmo hacerlo. Marielle sonri y crey adivinar sus sentimientos. Le pareca increble, pues Tom siempre se haba comportado con la frialdad propia de un profesional. Sin embargo, por debajo de la capa superficial de seriedad, ardan unas poderosas emociones. Creo que tendremos una lnea colectiva entre varios abonados. Muy bien, pues entonces les daremos a sus vecinos algo de que hablar dijo Tom soltando una carcajada. Procurar inventarme alguna noticia sabrosa cuando la llame. Sin embargo, ambos estaban hartos de noticias despus de tantos meses. Esperaba poder llevar una existencia tranquila, pens Marielle, observando con inters a Tom mientras comentaba con l su nueva vida en el campo, donde slo permanecera unos cuantos meses, hasta que se celebrara el juicio de Malcom. Entonces tendra que regresar y buscar un apartamento donde vivir con Teddy. Haverford se ira al da siguiente, en cuanto ellos em-prendieran su viaje a Vermont. Cuando regresaran, la vida sera muy distinta, pero ella no lo lamentaba. romanticasdescargas.blogspot.com No s si le parecera demasiado precipitado... dijo Tom, ms azorado que un colegial- que, a la vuelta, yo... nosotros... -Mir a Marielle sin poder creer que aquello pudiera ser tan complicado. Llevaba varias semanas pensando en ella y no crea que le resultara tan difcil, pero ahora no se atreva a decrselo. Al final, respir hondo y tom su mano en la suya, mirndola con la cara muy seria. Marielle... es usted una mujer extraordinaria y me gustara mucho poder conocerla mejor. Ya est. Lo haba dicho, pens, lanzando un suspiro de alivio. Aunque ella le dijera que no quera volver a verle, por lo menos sabra lo mucho que l la apreciaba-. Siento una profunda admiracin por usted desde la primera vez que la vi. Marielle volvi a ruborizarse y se sinti extraamente joven y vulnerable. Cuando ella le mir, Tom descubri en sus ojos algo que le produjo una intensa emocin. -Es curioso que de tanto dolor... y de una cosa tan horrible... hayan podido surgir tantas cosas buenas dijo Marielle, pensando en todas las bendiciones que haba recibido. Mientras miraba a Tom, se oy un ruido en la puerta y apareci la mayor de ellas, vestida con un pijama azul. Pero qu haces t aqu? pregunt sonriendo, mientras Teddy entraba en la estancia con cara de diablillo. -No poda dormir sin ti -contest el nio, sentndose sobre sus rodillas y mirando a Tom con inters. -S, podas. Estabas roncando cuando yo me he ido. No, no es verdad. Marielle le present a Tom sin explicarle de qu le co-noca. -Estaba fingiendo dijo Teddy bostezando satisfecho mientras se apoyaba posesivamente contra su madre. Tengo entendido que te vas a Vermont le dijo Tom. Le encantaban los nios, y especialmente aqul, despus de todo lo que haba pasado. S dijo Teddy con orgullo, y tendremos vacas, caballos y gallinas. Y mami dice que podr montar en un caballito. -Cuando yo tena tu edad, tambin pasaba los veranos en Vermont le dijo Tom mirando a su madre con una sonrisa. Haba dicho lo suficiente y, aunque se hubiera expresado con torpeza, ella haba comprendido perfectamente sus intenciones y le haban gustado. Ambos se intercambiaron una mirada de complicidad por encima de la cabeza del nio, que tan inesperadamente haba favorecido su acercamiento. -Y t tenas un caballito? -pregunt Teddy, sbitamente intrigado. Llevaba mucho tiempo sin ver a su pap y, a veces, todava le echaba de menos. Mam le haba dicho que pap haba emprendido un viaje muy, muy largo. Deba de estar por lo romanticasdescargas.blogspot.com menos en frica, o quiz en un barco, y ni siquiera lo podan llamar. Tena un caballito y una vaca que ordeaba yo mismo. Si voy a Vermont, te ensear cmo se hace. -Irs a Vermont? -pregunt Teddy con tanto inters como su madre. -No se me haba ocurrido -contest Tom, el cual tena previsto dejarlo todo en suspenso hasta la vuelta de Marielle-, pero no sera mala idea. -Mir a Marielle y ambos se intercambiaron una sonrisa. Se alegraba de haber tenido la valenta de ir a verla antes de que se fuera. En caso contrario, se hubiera torturado durante varios meses, mientras que ahora quiz no tendra que hacerlo-. A lo mejor, podra subir un fin de semana. Conoca un hotel encantador cerca del lugar donde ellos estaran, y la idea lo atraa enormemente, pens, contem-plando al nio sentado sobre el regazo de su madre. -An sabes montar a caballo? -le pregunt Teddy con la cara muy seria. Yo creo que s contest Tom rindose. Si no sabes aadi generosamente Teddy, yo te ensear. Los tres se dirigieron entre risas a la cocina en busca de unas galletas para Teddy. Haverford se haba retirado a su habitacin para hacer el equipaje. Marielle saba que el mayordomo lamentaba tener que dejarles, pero no quera seguir trabajando para Malcom, y ella no se poda permitir el lujo de tenerle a su servicio. Haba aceptado la pequea pensin que Malcom le haba ofrecido y no quera nada ms. Teddy heredara los bienes de su padre cuando fuera mayor. Tom llen un vaso de leche para el nio, Marielle sac unas galletas de chocolate y, al final, los tres se sentaron y se pasaron un buen rato riendo, hablando y comiendo galletas hasta muy pasada la hora en que Teddy hubiera tenido que irse a la cama. Eran casi las once cuando Tom se march, tras haber ayudado a Marielle a acostar al nio. Despus ambos bajaron al vestbulo, donde Tom se detuvo un instante para mirar con anhelo a Marielle. Gracias por haberme permitido pasar un rato con usted esta noche le dijo, ansiando acariciar su cabello, sus mejillas y su cuello, aunque saba que todava era demasiado pronto para eso. -Me alegro de que haya venido. -Marielle no esperaba volver a verle, pero ahora su visita le haba abierto un nuevo horizonte. Segua echando de menos a John Tay-lor, pero saba que haba tomado la mejor decisin por su bien. El hecho de haber pasado un rato agradable con Tom haba sido un regalo inesperado-. No haba tenido ocasin de decirle lo mucho que lo admir durante el juicio. Sin embargo, Tom ya no quera pensar ms en todo aquello. Slo quera pensar en Vermont y en cosas agradables, y en romanticasdescargas.blogspot.com los veranos en el campo en compaa de Teddy. Cuando ella regresara para comparecer como testigo en el juicio de Malcom, l estara a su lado para ayudarla. No quera que pasara sola por aquel trance. No quera que volviera a pasar por ninguna dificultad, slo quera que disfrutara de paz y felicidad. No piense en eso le dijo con dulzura, extendiendo una mano para atraerla un poco ms hacia s. Procure olvidarlo. -El pasado haba terminado. Tanto el de Marielle como el suyo. Haba sido demasiado doloroso y l quera cerrar firmemente la puerta a sus espaldas-. Piense tan slo en Teddy y en su caballito. -Ambos se miraron a los ojos sonriendo-. La echar de menos cuando se vaya a Vermont -aadi con toda sinceridad. Apenas se conocan y, sin embargo, l saba que conoca a Marielle mucho mejor que a la mayora de sus ms ntimos amigos, y que a muchas de las mujeres con quienes haba salido. Le encantaba todo lo que saba acerca de ella. Yo tambin le echar de menos a usted dijo Marielle, sintindose enteramente a gusto con l y rebosante de esperanza por primera vez en muchos aos. Le llamaremos a travs de nuestra lnea colectiva. -Yo la llamar primero -dijo Tom en un susurro. Ya haba anotado el nmero. Tenga cuidado con la carretera -aadi, atrayndola un poco ms hacia s para besarla mientras ella cerraba los ojos-. Buenas noches, Marielle... hasta muy pronto... La mir largo rato desde la puerta y despus se alej, mientras ella la cerraba y pensaba en lo extraa que era la vida. Nunca se saba lo que poda ocurrir. Haba pensado tantas cosas que despus no se haban hecho realidad... que ella y Charles viviran siempre juntos, que su vida sera feliz y emocionante y que tendran un montn de hijos... que Malcom la querra y la protegera siempre... que jams le podra ocurrir nada malo porque l era bueno y honrado... y que jams volvera a ver a Teddy. Se haba equivocado en todo, y especialmente en lo de Teddy, gracias a Dios. El nio estaba otra vez en casa y era lo nico que le importaba. Era la luminosa estrella de su esperanza, gracias a la cual ella haba logrado sobrevivir. Pero ahora haba otra cosa. Los dems se haban ido. Las pesadillas pertenecan al pasado. Los sueos se haban desvanecido en la bruma. Y ella y Teddy estaban solos con sus recuerdos malos y buenos y con toda la vida por delante. Saba que el sufrimiento los fortalecera y que aquella temporada en Vermont les sentara muy bien... y cuando volvieran a casa, iniciaran una nueva vida... y Tom Armour los estara esperando con toda la honradez y la dulzura que atesoraba su alma. Y puede que entonces sus sueos se hicieran realidad. Lo esperaba con todo su romanticasdescargas.blogspot.com corazn; y lo mismo esperaba Tom cuando regres a su apartamento. Marielle esperaba que las pesadillas jams los volvieran a acosar y soaba con otras muchas cosas, sobre todo para Teddy. Por la maana se fueron. Haverford permaneci en la puerta saludndolos con la mano mientras ella y Teddy se alejaban en el viejo Buick de Malcom. Haverford conoca a Marielle desde que sta se haba casado con Malcom, y a Teddy desde que haba nacido. Y ahora se iban al futuro que la vida les tena reservado. El mayordomo cerr en silencio la puerta pensando en el nio e introdujo la llave en un sobre para envirsela a los abogados. La casa estaba vaca y la familia se haba ido. Mientras bajaba los peldaos y paraba un taxi, les dese lo mejor a todos, y sinti que la esperanza renaca en su pecho. En aquel preciso instante, Marielle estaba cruzando un puente, y Tom Armour, de camino hacia el palacio de justicia para intervenir en un nuevo juicio, pens en ella y en Teddy.