CULTURA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD El arte 2008 Profesiones | 63 CULTURA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD…

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  • 63Profesiones |Septiembre-octubre 2008

    CULTURA

    PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

    Carolina Lpez lvarez

    El pasado 8 de julio el Comit de Patrimonio Mundial de laUNESCO, reunido en la ciudad canadiense de Qubec, acor-daba la inclusin de 17 nuevos yacimientos de arte rupestre denuestro pas en la lista internacional de lugares PatrimonioMundial. A las pinturas de la Cueva de Altamira y del Arco Me-diterrneo, incluidos en 1985 y 1998 respectivamente, se unenahora nuevas manifestaciones de arte rupestre repartidas entrelas provincias de Asturias, Cantabria y Pas Vasco. Estos con-juntos artsticos presentan una riqueza artstica y cultural degran valor gracias a los que se ha podido conocer la evolucinexperimentada por la humanidad a lo largo de los siglos.

    Un hallazgo importante pero cuestionadoDespus de Altamira, todo parece decadente. Esta clebre fra-se pronunciada por el maestro Picasso despus de su visita a lacueva de dicho nombre da cuenta de la relevancia del conjuntopictrico que all se admira. La gran sala, que contiene pinturasde singular realismo realizadas en policroma, ha sido conside-rada como la Capilla Sixtina del arte cuaternario e influenciade algunos pintores.

    El origen de los dibujos de Altamira se sita en el Paleoltico Su-perior, coincidiendo con los periodos de las ltimas glaciacionescuando los cazadores se refugiaban en cavernas en cuyas paredesaprovechaban para expresar sus principales inquietudes en rela-cin con temas religiosos y filosficos, pero, sobre todo, con la cazay los animales. El bisonte es uno de los principales protagonistas delas historias paleolticas representadas. Todo ello se sabe gracias altrabajo de los investigadores que, a pesar de haber dudado de la au-tenticidad de las piezas durante algunos aos, coincidiran en re-saltarlo como patrimonio esencial para el conocimiento de este tipode arte y, en general, de la vida y cultura de nuestros antepasados.Este fue el caso de la Cueva de Altamira, en Santillana del Mar(Cantabria), descubierta por Marcelino Sanz de Sautuola en 1879pero que no adquirira su reconocimiento universal hasta 1902,tras el hallazgo de pinturas rupestres de similares caractersticas encuevas del sur de Francia. Altamira constituye uno de los princi-pales hallazgos arqueolgicos de la historia, datado en el Paleolti-co Superior, en los periodos Magdaleniense y Solutrense.

    Todo un avance para la pocaAl admirar las pinturas, resulta sorprendente la calidad de lasmismas. El realismo con el que estn representadas las figuras ylas tcnicas de pigmentacin empleadas constituyen todo un

    avance para la poca en la que fueron realizados dichos graba-dos, en torno al ao 12.000 a.C. Los artistas utilizaron el relievenatural de las rocas para proporcionar a sus ilustraciones efectosde volumen y movilidad. Son representaciones caracterizadaspor una gran expresividad. A la hora de colorearlas emplearonpigmentos minerales rojizos y ocres obtenidos a partir de xidode hierro en polvo mezclados con grasa animal y agua, as comocarbn vegetal para contornear las figuras. Estos materiales eranaplicados por los artistas con la mano o con un tampn de ma-teria vegetal. Los expertos destacan tambin el uso de huesoshuecos a modo de aergrafos para la aplicacin del color.

    Arte repartido por toda la geografaAdems de la Cueva de Altamira, en 1998 la UNESCO recono-ca el arte rupestre del Arco Mediterrneo de la Pennsula Ibricapor tratarse del conjunto de arte rupestre ms grande de Europay por constituir una imagen excepcional de la vida humana en unperiodo fundamental de la evolucin cultural de la humanidad.En este caso, se trata de manifestaciones artsticas pertenecientesal Epipaleoltico y Neoltico (entre el 10.000 y el II milenio a. C.)encontradas en ms de 750 localizaciones rocosas y acantilados delas comunidades autnomas de Andaluca, Aragn, Castilla-LaMancha, Catalua, Murcia y Comunidad Valenciana. En dichasrepresentaciones se observan diferentes grafismos de tipo geom-trico e imgenes que ilustran escenas de caza, guerra o danza enla que aparecen seres humanos y animales.

    Las ltimas en ser reconocidas como Patrimonio de la Huma-nidad, como se comentaba con anterioridad, han sido las pintu-ras de las cuevas de la cornisa Cantbrica, incluidas bajo la cate-gora de la Cueva de Altamira. Por su nmero y calidad, estasmanifestaciones representan una valiosa monografa, excepcio-nalmente rica y diversa, del arte paleoltico superior. La im-portancia de estos yacimientos radica, tal y como explicaba elministerio de Cultura recientemente, en su vinculacin con laaparicin del homo sapiens y con el surgimiento de una nueva cul-tura relacionada con el desarrollo de la expresin artstica a tra-vs de la pintura, el grabado y la escultura. En definitiva, en serun testimonio excepcional para la historia de la civilizacin.

    Hace alrededor de 15.000 aos ya existan seres humanos con dotes artsticas. As se compruebaen las representaciones de arte rupestre que se conservan en cuevas y grutas de nuestra geogra-fa y que constituyen el legado artstico ms importante de la Prehistoria. Adems de la conocidaCueva de Altamira, los conjuntos hallados tanto en la cornisa cantbrica como en el arco del Me-diterrneo amplan la relevancia adquirida por este tipo de arte desarrollado por los hombres delPaleoltico.

    El arte de nuestros antepasados del Paleoltico

    Estos conjuntos artsticos presentan una riquezaartstica y cultural de gran valor gracias a losque se ha podido conocer la evolucinexperimentada por la humanidad a lo largo de los siglos