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CONFLICTOS REGIONALES Y PODER CENTRAL EN LOS PAIsES ANDINOS: LOS CASOS DE AYACUCHO EN PERÚ Y DE GUAYAQUIL EN ECUADOR Por Francisco Jiménez Sánchez del original en francés

Author: tranlien

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  • CONFLICTOS REGIONALES Y PODER CENTRAL EN LOS

    PAIsES ANDINOS: LOS CASOS DE AYACUCHO EN PER Y DE

    GUAYAQUIL EN ECUADOR

    Por Francisco Jimnez Snchez

    del original en francs

  • ISBN-9978- 25- 026 - 3

    Reservados los derechos de autor de acuerdo a la Ley de Propiedad Intelectual. Sin embargo, la Universidad de Especialidades UEES autoriza la reproduccin parcial de este Cuaderno Docente No 1, cuando se trate de citas acadmicas o periodsticas, debiendo e~~ecflcarse la referencia del autor, ttulo de la obra y, adems, que se trata (!~ una publicacin de la UEES.

  • SUMARIO

    Introduccin

    1. Dos estructuras regionales similares 1.1 La divisin geogrfica 1.2 Los antagonismos culturales regionales 1.3 La estructura poltico - administrativa

    2. La dismil materializacin de los antagonismos regionales

    2.1 Las expresiones populares de descontento 2.2 Las reivindicaciones de los actores 2.3 La confrontacin con el Estado y con la "otra

    regin"

    3. La canalizacin (o desborde) de las frustraciones regionales

    3.1 La dominacin econmica 3.2 El tratamiento poltico - institucional de las

    frustraciones 3.3 La accin de los poderes polticoS locales

    Conclusin: Los extremos de la cuerda Bibliografa Anexos

  • ADVERTENCIA

    Habiendo sido originalmente realizado este estudio en 1999, algunos de los presupuestos de hecho y circunstancias particulares en que se realiz, especialmente en lo que se refiere a las autoridades polticas del momento, han cambiado ya, aunque buena parte de las deficiencias estructurales en los sistemas analizados, que sirvieron de soporte analtico al trabajo, se mantienen inalteradas.

  • A mis hijos, estrellitas de luz A mis padres, infatigables guas

    A Brigitte, sustento de mi aliento

  • INDICE

    Introduccin............................................................................. 1

    1. Dos estructuras regionales similares .................................. 10

    1.1 La divisin geogrfica ....................... .. 10

    1.1.1 Un marco geogrfico anlogo ........... . 11

    a) La Costa, la Sierra y la Montaa peruana ....... 12

    b) La Costa, la Sierra y el Oriente ecuatoriano .......... . 16

    1.1.2 La distinta localizacin regional de las dos ciudades .... 19

    a) Ayacucho y el Per "profundo" . 20

    b) Guayaquil: un puerto comercial ... 23

    1.2 Los antagonismos culturales regionales 26

    1.2.1 Una misma dualidad cultural 28

    a) El Per "espaol" y el Per "indgena" . 29

    b) El Ecuador "cholo" y el Ecuador "chulla " ........... . 32

    1.2.2 Un sentimiento de antagonismo local experimentado de manera dismil 36

    a) Ayacucho y la dominacin cultural.................................. 37

    b) Guayaquil y la autonoma cultural .......... . 40

    1.3 La estructura poltico - administrativa ..................... 44

    1.3.1 Un Estado centralista y una organizacin administrativa comparable ............ ............................................................................... 45

    a) Per: una organizaCin administrativa en funcin de

  • Departamentos ..... .. 47

    b) Ecuador: una organizacin administrativa en funcin de Provincias ..... 49

    1.3.2 Un Municipio dbil y una descentralizacin poco eficaz .. 52

    a) El Municipio peruano y la descentralizacin institucional.......... 52

    b) El Municipio ecuatoriano y la descentralizacin territorial. 56

    2. La dismil materializacin de los antagonismos regionales. 61

    2.1 Las expresiones populares de descontento 61

    2.1.1 Crisis subyacente y crisis manifiesta 62

    a) Ayacucho y una crisis subyacente 63

    b) Guayaquil y una crisis manifiesta 66

    2.1.2 Levantamientos violentos y protestas mesuradas 70

    a) Los levantamientos violentos de 1969...... 71

    b) Las manifestaciones "mesuradas" de 1999 ............................... 74

    2.2 Las reivindicaciones de los actores 79

    2.2.1 Las reivindicaciones contra el "adversario estatal" ... 80

    a) Ayacucho y la lgica de destruccin del Estado ... 81

    b) Guayaquil y el cuestiona miento del centralismo estatal. 85

    2.2.2 Las reivindicaciones y la problemtica del desarrollo ... 87

    a) Ayacucho y una reivindicacin estructural 88

    b) Guayaquil y una reivindicacin tpicamente espacial 91

    2.3 La confrontacin con el Estado y con la "otra regin" 94

    2.3.1 Una diferencia conceptual de los medios a utilizarse. 95

  • a) Ayacucho y la violencia instrumental ................................... ,.... 96

    b) Guayaquil y la oposicin poltica ................................................ . 99

    2.3.2 La materializacin del antagonismo contra el Estado y la "otra regin" ..................................................................... ............................. 102

    a) Ayacucho y la materializacin de la violencia ......................... 103

    b) Guayaquil y la regionalizacin del Parlamento ......................... 105

    3. La canalizacin (o desborde) de las frustraciones regionales 113

    3.1 La dominacin econmica .' 113

    3.1.1 La estructura de dominacin econmica .......... 115

    a) Ayacucho y la desintegracin de la clase "terrateniente" . .. 115

    b) Guayaquil y la afirmacin de la clase "agro-exportadora" ... 119

    3.1.2 Los actores econmicos (o sus substitutos) 122

    a) Ayacucho y el Frente de Defensa del Pueblo. 123

    b) Guayaquil y las Cmaras de la Produccin ............... . 127

    3.2 El tratamiento poltico-institucional de las frustraciones ................ 131

    3.2.1 La Universidad y el "trabajo" ideolgico ....... . 132

    3.2.2 El partido poltico y la "representacin" de los intereses regionales ............... ,.. ..................... 139

    3.3 La accin de los poderes polticos locales ................................... . 148

    3.3.1 La legitimidad y la represin de los poderes polticos locales. 149

    3.3.2 Los poderes polticos locales y la estructura de dominacin ...... 157

    Conclusin: Los extremos de la cuerda. 164

    Bibliografa 170

    Anexos

  • ANEXOS

    Anexo 1: Mapa regional de Per Anexo II: Mapa regional de Ecuador Anexo III: Mapa administrativo de Per Anexo IV: Mapa administrativo de Ecuador Anexo V: Mapa administrativo del Departamento de Ayacucho Anexo VI: Mapa administrativo de la Provincia del Guayas Anexo VII: Organizacin administrativa del Estado Peru~no Anexo VIII: Organizacin administrativa del Estado Ecuatoriano Anexo IX: Resumen cronolgico de los levantamientos de 1969 Anexo X: Resumen cronolgico de las manifestaciones de 1999 Anexo XI: Las veinte compaas ms importantes del Ecuador en 1997 Anexo XII: Las veinte primeras compaas exportadoras del Ecuador en 1997 Anexo XIII: Crecimiento de la poblacin universitaria en la Universidad San Cristbal de Huamanga (UNSCH) y crecimiento a nivel nacional (1959 - 1980)

  • INTRODUCCiN

    Amrica Latina es un terreno particularmente frtil para la expresin de conflictos y antagonismos de tipo regional. En estos pases, formados por sociedades heterogneas, mltiples composiciones tnicas, grandes diferencias culturales y desigualdades extremas, la idea de nacin, que pudiere mitigar las reivindicaciones regionales, ha tenido tradicionalmente problemas para poder ser concebida. As, las circunstancias en que los pases latinos habrn estado en condiciones de movilizar mayoritariamente los sentimientos nacionales, son aquellas en que la integridad territorial podra haber estado en juego. Pero, inclusive, bajo esas circunstancias, cada regin habr tenido sus propios puntos de vista sobre el conflicto, as como sobre la posicin a adoptar en relacin con el enemigo1 .

    En esas condiciones, es decir, en pases donde la identidad nacional debe todava ser construida, las manifestaciones de antagonismo regional pueden ser no solamente muy numerosas, sino tambin muy diferentes en contenido y expresin, pues si bien esos estados comparten un determinado nmero de caractersticas, no se puede llegar hasta afirmar la eventual uniformidad de los problemas sociales que los afectan. El mismo Simn Bolvar, al pretender agrupar a los pases latinoamericanos bajo la autoridad de un gobierno centralizado, dividi

    1 Esto se verific en el conflicto territorial que existi entre Per y Ecuador, donde las diferentes regiones de cada uno de esos pases haban expuesto opiniones divergentes cuando estall el conflicto, en 1995, y cuando se firm el Acuerdo de Paz, en 1998. Vase Pablo Cuvi, "Al filo de la paz", Quito, Dinediciones, 1999, p. 81.

    1

  • hipotticamente a Amrica Latina en tres grandes grupos: El primero, formado slo por Brasil; el segundo, por Argentina, Uruguay y Chile; y, el tercero, aquel que quera reagrupar, formado por los dems pases del sub-continente latinoamericano, desde Mxico hasta Per2

    No obstante, ms all del simple reconocimiento de "grupos de pases", dentro del universo latinoamericano, existen ciertas unidades estatales, como Ecuador y Per, donde las caractersticas comunes son todava ms numerosas. La existencia de esas caractersticas pOdra justificar la inclusin de una categora ms especfica, al interior de la que los considera como pases "andinos", ya que otros pases como Bolivia y Colombia3 ostentan tambin esa calidad. En este punto, socilogos y escritores han expresado su pensamiento, como Mario Vargas Llosa4 , que de manera general considera que "Ecuador y Per presentan las mismas caractersticas geogrficas e histricas, estn poblados por las mismas razas y hacen frente a problemas polticos, econmicos y culturales perfectamente intercambiables".

    En una perspectiva ms tnica, el socilogo Carlos ReynaS afirma por su parte que "tres siglos antes de

    2 Vase Indalecio Livano, "Bolvar", Bogot, Oveja Negra, 1987, 6a ed., p. 357 Y s. 3 La lista pOdra ser todava ms larga en la medida en que la Cordillera de los Andes atraviesa verticalmente Amrica del Sur. 4 Vase Mario Vargas Uosa, "Equateur-Prou, une guerre absurde", Pars, Diario Libration, 17 de Febrero de 1995. 5 Vase Carlos Reyna, "Dos Pases y Una Historia Comn", en Per El Dorado, Ed. Especial, oct-dic., 1998, p. 11-16.

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  • la formacin de las repblicas de Ecuador y Per sus historias y sus culturas estaban ya entrelazadas. Los ltimos incas cuyo imperio se agrand muy rpidamente, fueron aquellos que comenzaron el entrelazamiento: ellos caminaron constantemente entre su lugar de nacimiento, el Cuzco, y lo que se conoca como el Reino de Quito. En sus largos desplazamientos llevaban y traan personas de una poblacin a otra. Por eso Per, de la misma manera que Ecuador, reivindican un mismo pasado marcado por la tradicin Inca, una reivindicacin que no es formulada por ningn otro pas de la regin". Esas afirmaciones, que no deben tomarse como absolutas,

    ,suponen de todas formas un grado de similitud desde el punto de vista cultural, geogrfico, poltico e histrico, que analizaremos en el transcurso de este estudio.

    Debemos, empero, anotar que "la heterogeneidad estructural", al interior mismo de esas unidades estatales, complica la distincin entre lo que es y lo que no es un movimiento regional. Esa heterogeneidad estructural se traduce por la coexistencia, dentro de un mismo espacio, de diferentes pueblos y tradiciones culturales, condicionados ciertamente por un pasado histrico complejo y por una estructura geogrfica irregular. Es importante, entonces, conocer las caractersticas que permiten calificar a un movimiento social determinado, como si se tratara tambin de un movimiento regional, para lo que debe tenerse en cuenta que toda reivindicacin social manifiesta una cierta "regionalidad", en la medida en que se desarrolla de una manera especfica y bajo los

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  • condicionamientos territoriales de un espacio determinado.

    Sin embargo, segn Alain Tourain, "los movimientos sociales se definen por la combinacin de un principio de identidad, de un principio de oposicin y de un principio de totalidad". As, cuando se trata de movimientos sociales regionales, el principio de totalidad, que sirve para "delimitar el campo en el cual se sita la accin y el conflicto", se entremezcla con el principio de identidad. Ambos se refieren a un territorio determinado, pues las caractersticas o adherencias tpicas de los movimientos regionales involucran siempre, primeramente, a ese factor. La regin sera por tanto, segn la expresin de Roberto Laserna 7 , "una parcialidad territorial diferenciada, que forma parte de un conjunto ms vasto, definida por la naturaleza de las relaciones que ah se desarrollan". Siguiendo a este autor, el tipo de accin que nos interesara sera el que "expresa una identidad que hace referencia a un espacio territorial regional reconocido, del cual se reivindican ciertas particularidades".

    Esas particularidades podran ser de carcter econmico, cultural, tnico, histrico, geogrfico o poltico, pero deben invariablemente afectar un territorio especfico, para ser consideradas como regionales. Una primera distincin se impone con los poderosos movimientos indgenas ecuatorianos que

    6 Citado por Roberto Laserna, "Movimientos sociales regionales (Apuntes para la construccin de un campo emprico)", Pensamiento Iberoamericano, NO 10, jul.-die. 1986, p. 84 Y s. 7 Vase R. Laserna, op. cit., p. 85.

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  • expresan una dinmica diferente de la regional. Es el caso de la "Confederacin de Nacionalidades Indgenas del Ecuador (CONAIE)" que, despus de los levantamientos de 1990, se convirti en un actor poltico de primer orden y ha ido progresivamente adquiriendo mayores espacios de poder en el manejo de la cosa pblica. En ese levantamiento, como en otros similares patrocinados por la agrupacin, se superpone el elemento tnico o cultural, al elemento territorial, razn por la que se dificulta un anlisis exclusivamente desde el punto de vista regional.

    Asimismo, el hecho de que los movimientos regionales sean definidos territorialmente, en relacin con un conjunto ms vasto, permite determinar el principio de oposicin denunciado por A. Touraine. El adversario no podra ser otro que aquel que se encuentra figurativamente fuera de ese territorio, es decir, el Estado o la "otra regin" con la que ste se encontrara identificado. El problema regional es consecuentemente un problema espacial, segn el cual la regin no ocupa el lugar que le debera normalmente corresponder, dentro de un desarrollo poltico y econmico equilibrado de un pas. La "falta" sera imputable al Estado y a la regin que estara detrs de l. Nos concentraremos de esta forma en detectar y estudiar los movimientos que renan las caractersticas antes descritas, aunque cabe precisar que esos elementos de anlisis son insuficientes para dar cuenta de un fenmeno que, en pases como Per y Ecuador, involucra ms de una realidad regional.

    Si, por un lado, ambos pases comparten iguales realidades regionales acreditadas por la existencia de

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  • una regin Montaosa, una Costa y una regin Amaznica, por otro, encontramos problemticas intra-regionales dismiles, al interior de cada uno de esos conjuntos nacionales. Por ejemplo, en cuanto a la sierra peruana, es cuestionable afirmar que el problema regional sea el msmo en el departamento de Cuzco, que en el departamento de Ayacucho. De igual forma, en la costa ecuatoriana, vemos que hay suficientes divergencias entre las reivindicaciones regionales formuladas en la provincia de Manab, con las de la provincia del Guayas, como para evitar sugerir una posible identificacin. Debemos por ello establecer un segundo criterio, para explicar el fenmeno regional en Per y Ecuador, que se refiere simplemente al grado de importancia que los diferentes tipos de conflictos regionales hubiesen tenido en cada pas.

    Tal categorizacin estara determinada utilizando la frmula propuesta por R. Laserna8 , para quien un movimiento regional trasciende cuando "introduce la dimensin espacial de la poltica como resultado de su accin regional". Dicho de otro modo, el tipo de antagonismo que nos interesa es el que ha exigido una decisin o atencin poltica especfica por parte del Estado, y cuyo punto de referencia ha sido la regin. Reconociendo la ambigedad de la frmula, consideramos que ese habra sido el caso producido en la ciudad de Ayacucho, en Per, y de Guayaquil, en Ecuador, pues ambas ciudades marcaron a su manera el panorama poltico nacional, hasta el punto de poner en juego, en un momento dado de la historia de cada pas, el conjunto del edificio

    8 Vase R. Laserna, op. cit., p. 99.

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  • institucional. El caso de Ayacucho es ciertamente ms tangible, en la medida en que de esa regin surgi el grupo "poltico", despus terrorista, ms radical en la historia del Per: Sendero Luminoso.

    Si el caso de Guayaquil es menos visible en trminos de violencia pura, es igualmente relevante dado que la ciudad portea ocupa un lugar privilegiado en el ordenamiento poltico ecuatoriano. Las manifestaciones regionales de 1999, que se desarrollaron en la ciudad e hicieron pensar a algunos analistas en la posibilidad de una "balcanizacin ll del Ecuador, constituyen prueba fehaciente de su importancia. Esas manifestaciones mostraran tambin, al igual que el desenlace en la ciudad peruana, un aspecto esencial de nuestro estudio, que es la eventualidad de la violencia regional. Violencia que en el caso de la ciudad guayaquilea, pese a las previsiones ms negativas por causa de los conflictos sociales producidos, no se materializara, y esto dentro de una regin inmersa en una crisis econmica y social sin precedentes.

    Lo dicho nos lleva al hilo conductor de este trabajo: Por qu la violencia potencial, que se encuentra presente en la mayor parte de los movimientos de reivindicacin o de cuestionamiento regional, pudo ser canalizada en Guayaquil y no en Ayacucho? Para responder, corresponder estudiar los factores que permitieron esa canalizacin, o provocaron el desborde, de esas energas. La investigacin supone que se trate de encontrar el momento de ruptura en cada tipo de conflicto regional, lo que en el caso de Guayaquil, por la naturaleza misma de su tipo de

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  • oposicin9, es menos perceptible que en el caso de Ayacucho. Con esas ideas, hemos decidido tomar como referencia las manifestaciones regionales de 1969, en la ciudad serrana de Ayacucho, y de 1999, en la ciudad costea de Guayaquil. Suficientes indicios parecen apuntar, en el caso de la ciudad de la sierra peruana, a que en ese momento toman forma los elementos que ms tarde contribuiran a dar nacimiento a Sendero Luminoso.

    Por el contrario, en el caso de Guayaquil, la eleccin del momento se justifica por la particular intensidad de las manifestaciones de 1999, que pusieron una vez ms de relieve las profundas contradicciones que atraviesan a la sociedad ecuatoriana. Debemos admitir, sin embargo, que la metodologa de anlisis encuentra sus lmites en el hecho de que treinta aos separan los dos movimientos. Por tanto, hemos decidido estudiar cada variable, que pudiere afectar el escenario regional, dentro del contexto de su poca, tratando siempre de enfocarla en relacin con la situacin actual. An as conviene sealar, especialmente en el caso de Per, que varios aspectos, como el problema cultural, se mantienen bsicamente inalterados a pesar del paso del tiempo, lo que facilita el anlisis. Con esto, hemos dividido el estudio en tres partes que sern examinadas sucesivamente, empezando por desglosar la estructura regional en cada pas que, como ya dijramos, comparten un determinado nmero de caractersticas.

    9 Esencialmente poltica.

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  • En este punto, admitiendo que estamos ante una divisin regional reconocida y aceptada, se han considerado las diferentes categoras que podran afectar al escenario regional, y que a nuestro criterio son: la geogrfica, la cultural y la poltica. Posteriormente, expondremos la materializacin de esos antagonismos, empezando por la descripcin del momento en que estos se produjeron, para analizarlos luego bajo el prisma de las reivindicaciones de los actores, y de los medios escogidos por ellos para enfrentarse al Estado y a la "otra regin". Este ser el anlisis previo, antes de evaluar las diferencias reales entre los dos tipos de conflicto regional. Finalmente, se sintetizarn los factores que, a nuestro juicio, hubiesen tenido una incidencia en la canalizacin o desbordamiento de las frustraciones regionales, y que consideramos son esencialmente tres: el factor de la dominacin econmica, el tratamiento poltico-institucional de las frustraciones y la accin de los poderes poltiCOS locales, los tres dentro de un contexto donde el elemento cultural habra jugado un rol decididamente importante.

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  • 1. DOS ESTRUCTURAS REGIONALES SIMILARES

    El estudio de las expresiones de antagonismo regional supone el examen de los elementos estructurales que existen internamente en la regin, pues estos, y la manera en que se manifiestan, son susceptibles de tener una influencia sobre el comportamiento de los actores regionales, sus tipos de frustraciones y consecuentes reivindicaciones. Si se acepta que las dos ciudades forman parte de conjuntos regionales coherentes, con una historia propia, debemos empezar por tener en cuenta el factor geogrfico y el factor cultural. Adicionalmente, por el mismo hecho de estar inmersa dentro de una organizacin estatal, el estudio estructural de la regin implica tambin el conocimiento de su aparato poi tico-adm in istrativo.

    1.1 LA DIVISiN GEOGRFICA

    Siendo la regin, principalmente, un territorio delimitado dentro de un conjunto territorial ms vasto, examinaremos primero el elemento geogrfico. El anlisis de este elemento permitira tener una idea de los factores que inciden en el potencial econmico de la regin, as como de los accidentes geogrficos que hubiesen podido contribuir a darle forma a la identidad regional. En el caso de Amrica Latina, la divisin regional se encuentra determinada por la Cordillera de los Andes, que atraviesa longitudinalmente el sub-continente y confiere a Per y Ecuador el calificativo de pases andinos. Dichos pases comparten tambin otras particularidades geogrficas menos andinas,

    10

  • como la existencia de una regin amaznica lO . Pero, si ambos disponen en general de un marco regional anlogo, las dos ciudades cuyas reivindicaciones regionales van a ser estudiadas, ocupan una posicin estratgica sustancialmente diferente. Un estudio previo de las caractersticas geogrficas y del potencial econmico de cada regin es necesario, antes de examinar la posicin de Guayaquil y Ayacucho dentro de estos escenarios.

    1.1.1 UN MARCO GEOGRFICO ANLOGO

    Bordeando el Ocano Pacfico, los Andes se extienden desde el estrecho de Magallanes hasta Venezuela y se encuentran separados del Ocano por planicies costeras, en ocasiones estrechas, como en Per, en ocasiones ms extensas, como en Ecuador. En ambos pases encontramos una Costa y una Sierra, a las cuales se agrega una tercera regin que es la Amaznica. Esta ltima, constituye una inmensa planicie en forma de embudo o abanico orientado hacia los Andes y atravesado por el ro ms caudaloso del planeta, el Amazonas, que se extiende a lo largo de 6.420 kms. Dicho ro, se nutre con decenas de afluentes que descienden del castillo de agua andino y que a su vez provienen de los estados, tambin andinos, limtrofes con el Brasil 11 . Asimismo, encontramos en ambos pases lgicas similares de produccin, condicionadas claro est por el hecho de que el Per es un pas cinco veces ms

    10 Otros pases como Colombia comparten tambin esta divisin regional bsica. 11 Vase Alain Rouqui, "Amrique Latine (Introduction al' Extreme occident)", Paris, Seuil, 1998, p.49.

    11

  • grande que el Ecuador12 y, siendo el Per un vasto territorio, hallamos ms frecuentemente en una misma regin espacios desarrollados con otros ms aislados.

    a) La Costa, la Sierra y la Montaa peruana El Per se extiende aproximadamente por 2.000 kms., de norte a sur, es decir, a lo largo de la cordillera montaosa de los Andes que atraviesa el pas. A pesar de que la cordillera cubre slo un cuarto del territorio peruano, juega un rol esencial en el pas pues constituye prcticamente su reservorio abastecedor de agua. La cadena montaosa contribuye tambin a multiplicar 105 accidentes geogrficos, en funcin de los desniveles territoriales que crea y de la extensin de cada desnive\. Pero, sobre todo, los macizos andinos contribuyen a dividir el pas, tal como lo afirma Jos Carlos Maritegui 13 , para quien la geografa fsica del Per consta de tres regiones bien definidas: la Sierra, la Costa y la Montaa (o selva amaznica).

    Segn ese autor, la divisin geogrfica "atraviesa toda la realidad social y econmica peruana". Su opinin se encuentra fundada sobre criterios tnicos, econmicos y sociolgicos y va ms all de los simples criterios topogrficos o ecolgicos. As, desde el punto de vista socioeconmico, Jos C. Maritegui consideraba que "la montaa no tiene todava significacin", debido a que la poblacin del

    12 El Per cuenta con 1'285.215 km 2 mientras que Ecuador posee actualmente 256.370 km? 13 Vase Jos C. Maritegui, "7 ensayos de interpretacin de la realidad peruana", http://ekeko.rcp.net.pej7ENSAYOS/ENSAYOS/ Ensayo6C. htm.

    12

  • pas se concentraba, y todava se concentr, en su mayor parte en la costa y sierra peruanas. Tenemos entonces que ambas cadenas cruzan la Sierra estrechndose en el sur, para separarse de nuevo y continuar de la misma manera hacia el Ecuador. Las altiplanicies andinas, dominadas por grandes montaas, tienen en algunos lugares del sur del pas ms de 350 kms. de ancho, encontrndose en esta parte de la Sierra la antigua capital del imperio Inca, el Cuzco, que constituye una de las ciudades ms representativas de la regin.

    Por esos motivos, segn Jos C. Maritegui 14 "el regionalismo no es en ninguna parte tan sincera y profundamente sentido como en el Sur y, ms precisamente, en los departamentos del Cuzco, Arequipa, Puno y Apurmac" ya que sta constituira la ms orgnica de las regiones peruanas. Sus departamentos habran preservado una antigua unidad heredada de los tiempos de la- civilizacin Inca. En todo caso, las praderas de esas altiplanicies sureas, an gozando de grandes espacios, no son generalmente propicias para el desarrollo de la agricultura, a causa de su altitud y de la baja temperatura 15 Su rol es ms bien de servir a la cra de animales que puedan adaptarse a los rigores climticos. La extensin de la sierra peruana permite, no obstante, encontrar otros lugares ms aptos para el cultivo de vegetales y frutas, como es el caso del norte peruano, donde una menor altitud

    14 Vase J. Maritegui, op. cit., Ensayo6C.htm. 15 Vase Jos M. Caballero, "Economa agraria de la sierra peruana', Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1981, p. 28 Y s.

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  • combinada con un cierto grado de humedad favorece el trabajo agrcola.

    Por otra parte, la calidad del suelo no es la misma en los dos lados de las cordilleras. La parte orientada hacia el Pacfico es generalmente rida y estrecha, con condiciones nfimas para la agricultura, mientras que la de los valles del lado oriental es ms extensa, ms hmeda y mejor adaptada a ese tipo de actividad. La configuracin de la sierra peruana posee de acuerdo con esta descripcin una gran heterogeneidad, a pesar de que algunas zonas puedan compartir ciertas caractersticas. Dentro de esto, la produccin en los aos 60 giraba alrededor de los cultivos de maz, la papa y la cra de bovinos, que se nutran de las raras hierbas existentes a 4.500 mts. 16 , en las extensas altiplanicies antes descritas. La produccin minera era tambin Importante en la regin, tal como lo prueba la explotacin corriente de yacimientos de zinc, plomo y plata. Sin embargo, hay que reconocer que el conjunto de la produccin era significativamente menor al de la Costa, donde estaba situada la capital del pas, Lima.

    Esa gran ciudad se encuentra en el centro oeste del pas, dentro de una estrecha franja costera de algunas decenas de kilmetros. Debido a las caractersticas desrticas de dicha franja, las ciudades se ubicaron en los valles frtiles (oaSiS) atravesados por pequeos ros que se alimentaban de las lluvias que caan en la Sierra. Pero, a pesar de

    16 Vase Ofiver Dol/fus, "Le Prou (Introducton gographque I'tude du dveloppement)", Pars, IHEAL, 1968, p. 11 Y s.

    14

  • su estrechez, en aquella zona se cultivaron la mayor parte de los productos de exportacin entre los que se encuentran el algodn, la caa de azcar y el caf. La productividad llevara a los estudiosos locales a acreditar una contradiccin marcada por la presumible "prosperidad" de las zonas costeras, donde se concentrara la riqueza del pas, y la "pobreza" de la Sierra, donde el ingreso per cpita sera bastante ms reducido que en la Costa. Es la misma oposicin - en otros trminos - que se encontrara entre los productos costeros de exportacin y los productos serranos de consumo interno, estos ltimos abasteciendo con dificultad el mercado regional o, incluso, la misma oposicin entre una minora urbana relativamente acomodada y una poblacin campesina mayoritariamente pobre. Esos seran diferentes aspectos de un mismo fenmeno de distribucin de ingresos caracterizado por su desequilibrio.

    El contraste sera hoy ms evidente que nunca, en la medida en que Lima y Callao concentran el 90% de los servicios comerciales y el 75% de la produccin industrial del pas17 Pero, la dominacin costera se habra impuesto sobre todo en el centro y el norte del pas pues el sur se habra mantenido fundamentalmente "serrano". Para explicar este fenmeno, Jos C. Maritegui18 afirmaba que en el sur del pas la franja costera "tiende a estrecharse todava ms, arrinconada por los colosos andinos", lo que segn dicho autor "ha impedido la implantacin

    17 Vase Gran Enciclopedia del Per, Barcelona, Lexus Ed., 1998, p. 719. 18 Vase J. Maritegui, op. cit., Ensayo6C.htm.

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  • del Per costeo y mestizo" en esa parte del pas. La conclusin de este breve anlisis nos conducira, al menos hasta finales de los 80, a la constatacin de un Per "costeo", conformado esencialmente por las ciudades costeas del centro y del norte del pas, del cual Lima constituira el eje, y de otro Per "andino" o "serrano", cuyo ncleo cultural se encontrara probablemente en el sur del pas, esto es, en el Cuzco.

    b) La Costa, la Sierra y el Oriente ecuatoriano "Entre los Andes - gigantescas arrugas de la tierra -y la selva tropical bullente de vida informe, se desenvuelve la vida del hombre ... la geografa no es un factor aglutinante, unificador, sino por el contrario, dispersante, centrfugo. En vez de un pas ha creado tres pases an imperfectamente unidos ... la montaa y la selva, separadas por corta distancia en kilmetros lineales, se miran hostiles. Pero tienen un sino fatal: la complementacin. En la bsqueda de esta ruta est el destino y el drama del pueblo ecuatoriano"19. Conforme a esta lectura de los escritos de Leopoldo Benites Vinueza, el Ecuador estara tambin dividido en tres regiones claramente definidas: la Costa, la Sierra y el Oriente (la amazona) aunque "la Selva" a la cual se refiere el texto pueda ser interpretada como la Costa o la Amazona. El Ecuador cuenta adems con una cuarta regin, la insular, conformada por las Islas Galpagos que se encuentran a 1.000 kms. de las costas ecuatorianas.

    19 Escritos de Leopoldo Benites Vinueza. Citados por Miguel Donoso, "Ecuador: identidad o esquizofrenia", Quito, Ed. Eskeletera, 1998, p. 9.

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  • La existencia de la Cordillera permitira considerar al Ecuador como parte tambin de los pases que conforman el espacio andino. De hecho, los Andes recorren verticalmente el pas, a travs de las dos cadenas montaosas anteriormente descritas que tienden sucesivamente, a medida que ellas avanzan, a estrecharse y a separarse. La extensin de ambas cordilleras, que cruzan de norte a sur el territorio ecuatoriano, es de 600 kms., es decir aproximadamente un tercio de la extensin que tienen en el Per. La una, oriental o "real", se encuentra a una distancia promedio de 60 kms. de la cordillera occidental y posee montaas cuya altura es frecuentemente superior a los 4.100 mts. Esas montaas terminan de manera relativamente abrupta al este, cuando ceden terreno a la planicie amaznica. La otra cordillera, la occidental, tiene un nivel promedio de altitud un poco ms bajo, ms estrecho e irregular que la oriental.

    Las planicies andinas situadas entre las dos cordilleras fluctan de acuerdo a esto, entre los 2.500 y 3.000 mts. de altitud, con una amplitud que generalmente es superior a los 70 kms. Es all donde las poblaciones se han establecido, especialmente la capital, Quito, situada al norte del pas. En cuanto a su actividad agrcola, la Sierra se concentra, de manera similar que en el Per, en los cultivos de cereales, frutas y pa~as, que son principalmente para consumo intern02 No obstante, a diferencia de su contraparte peruana, el importante desarrollo

    20 Aunque tambin hay otros de amplia exportacin, como el cultivo de flores.

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  • poltico, industrial y de servicios financieros, especialmente de la ciudad de Quito, producen un equilibrio econmico regional, en relacin con la produccin costea, aunque ese factor favorece ms a la sierra norte del pas que a la sierra sur, menos provista en recursos.

    La otra regin importante, la costa ecuatoriana, se encuentra menos encerrada que en el Per. Su vasta planicie costera, que vara entre los 50 y 200 kms. de ancho, se extiende de norte a sur del pas por aproximadamente 550 kms. Esa planicie se sita entre la cordillera costanera de baja altitud (800 mts. promedio), que corre paralela al perfil costanero, y los colosos andinos que se extienden al este. Adicionalmente, la regin se encuentra baada al sur por el ro Guayas, que es el ms importante de la zona y que da nombre a la provincia enclavada en ese territorio. El ro desemboca en el Golfo de Guayaquil, eje de la regin costera, donde est situada la ciudad portuaria del mismo nombre. La produccin de la Costa se basa tambin, como en el caso peruano, en cultivos destinados a la exportacin e incluso el banano, cacao, caf, azcar y camarn21 , producidos en la regin, habran representado en 1997 poco menos de un tercio del total del producto interno bruto del pas22 .

    21 A pesar de que no es muy exacto, la produccin de camarones en el Ecuador es considerada como un cultivo, en el sentido agrcola del trmino. Esto se da porque en esa actividad se aplican tcnicas comparables a las de la agricultura. 22 Vase Annuaire conomique et gopolitlque mondial, "L'Etat du monde", Paris, La Dcouverte, 1997, p. 697.

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  • En otros sectores de la economa, como la industria y los servicios financieros, la ciudad de Guayaquil constituye asimismo un lugar particularmente activo, en su calidad de segundo gran polo de desarrollo del pas. La naturaleza ha querido de esa forma, en el Ecuador, igualmente que en el Per, una separacin clara entre Costa y Sierra, adems de que estamos ante dos pases condicionados por un mismo pasado Inca y una misma lgica de colonizacin espaola. Sin embargo, mientras que la capital del Per es "costea" y "su regin" absorbera econmicamente a la sierra peruana, la capital del Ecuador es "serrana" y las relaciones regionales seran relativamente ms equilibradas. Esos elementos de un mismo fenmeno regional van a tener ciertamente una incidencia, tal como lo demostraremos ms adelante, no tanto en el surgimiento de los antagonismos sino en su intensidad. A efectos de este estudio examinaremos, primero, la posicin estratgica de Ayacucho y de Guayaquil, en relacin con sus medios geogrficos respectivos, y las consecuencias que de este anlisis se derivan.

    1.1.2 LA DISTINTA LOCALIZACiN REGIONAL DE LAS DOS CIUDADES

    Si ambos pases comparten, en principio, una misma estructura regional que los divide en tres regiones, las dos ciudades que nos interesan poseen una localizacin estratgica sustancialmente distinta. Mientras que Ayacucho se encuentra en las profundidades de la sierra peruana, Guayaquil es el principal puerto comercial del pas. Esta circunstancia, que supone una ventaja comparativa

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  • evidente para la ciudad de la costa ecuatoriana, es la primera, no la nica, a tomar en cuenta para empezar a sacar conclusiones sobre la posibilidad de brotes violentos, en las reivindicaciones regionales producidas en una u otra ciudad. Un breve anlisis de la situacin geogrfica de cada una constituye el presupuesto de base para avanzar en el estudio de sus respectivas expresiones de antagonismo.

    a) Ayacucho y el Per "profundo,,23 En la parte sur de la sierra peruana se encuentra, en los aos 60, poco menos de un cuarto de la poblacin total del pas, repartida, tal como lo referimos anteriormente, entre zonas con valles y cuencas secas y desrticas, con otras ms irrigadas y favorables a la agricultura. En uno de esos valles secos, desrticos, enclavado sobre rocas volcnicas, porosas, al oeste del Cuzco, se sita, a 2.700 mts. de altitud, la ciudad de Ayacuch024 La solidez y altitud de la montaa no han favorecido en ese lugar la instalacin de poblaciones o de una buena red de comunicaciones, a lo que debe agregarse la pobre aptitud y calidad de los suelos para la agricultura. As pues, si todo el departamento de Ayacucho cuenta en esa poca con unos 500.000 habitantes25 , la capital departamental del mismo nombre no pasa de los 50.000.

    23 Segn la expresin de Carlos 1. Degregori, "El Surgimiento de Sendero Luminoso (Ayacucho 1969 - 1979r, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1990, p. 42. 24 En quechua Ayacucho quiere decir "Rincn de los muertos" a causa de una batalla de la poca incaica. 25 En 1981, el nmero de habitantes, que no haba variado mayormente, representaba el 3% de la poblacin total del pas. La superficie total del departamento, de 43.815 km 2 , es equivalente tambin a 3,44% del territorio nacional.

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  • Efran Morote26 , historiador de los aos 70, describe la provincia de Huamanga, donde se encuentra la ciudad de Ayacucho: "Huamanga no lleg a ser zona agrcola o ganadera importante. Milenarios cataclismos dejaron su faz resquebrajada cubierta de sedientas, de estriles tobas, y cuando el esfuerzo humano pudo mudar en mieses la infecundidad, guerras de indios o espaoles, repartimientos de tierras o mitas mineras completaron la obra de los volcanes. Los indios y mestizos, 'habitadores pobres y necesitados' que se asentaron en esa tierra de buen temple, a mitad del camino entre Cuzco, capital del Imperio Inca, y Lima, capital del Per colonial, comprendieron, entonces, que slo pOdran sobrevivir merced a las manos de sus artesanos y a los pies de sus arrieros".

    La actividad agrcola se desarroll por tanto en zonas ms irrigadas o limtrofes, como en las provincias de Huanta y de la Mar. En esas provincias, -los cultivos de maz, de cebada, de trigo y de papa sirvieron para paliar, no para eliminar, los problemas de productividad de la zona. Ms al sur, en las provincias meridionales del departamento (Lucanas y Parinacocha) la cra de animales se desarroll mayormente por la demanda proveniente de Lima, utilizndose la ruta panamericana y las vas de penetracin de la Sierra 27 . Esa parte sur del departamento no mantuvo mayores relaciones con su capital, Ayacucho, sino que organiz su propia

    26 Relatos de Efran Morote. Citados por C. Degregori, op. cit., p. 21 Y S.

    27 Vase O. Dollfus, op. cit., p. 69 Y s.

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  • economa en funcin de la Costa y del mercado limeo. Confirmamos en funcin de esto, el anlisis de Jos C. Maritegui28 , segn el que "el movimiento espontneo de la economa peruana se realiza por las vas de comunicacin trans-andinas".

    Segn el mismo autor, la preferencia de las vas de penetracin, sobre las vas longitudinales, era evidente ya que "las distancias inter-andinas son mucho ms significativas que las distancias entre las ciudades y los pueblos de la Sierra y de la Costa". Por ello, la ciudad de Ayacucho, capital del departamento del mismo nombre, se encontraba considerablemente aislada, incluso en relacin con las provincias que formaban parte del mismo departamento. A falta de ser una zona de actividad agrcola o de cra de animales o el eje hacia el cual coincidiera la produccin de la provincia o del departamento, la ciudad y sus zonas vecinas se consagraron, por fuerza de las circunstancias, a la manufactura, para poder satisfacer sus necesidades econmicas. Los talladores, los escultores y los trabajos de orfebrera ocupaban de hecho a un porcentaje considerable de los habitantes de la ciudad, sin lograr por eso extirpar a la zona de su estado de gran pobreza. A pesar de ello, el aislamiento de la ciudad era un fenmeno relativamente nuevo pues, paradjicamente, coincidira con el advenimiento de los medios modernos de comunicacin.

    Es ms, durante la poca colonial, Ayacucho fue una ciudad de la Sierra frecuentada por la ruta del Cuzco

    28 Vase J. Maritegui, op. cit., Ensayo6C.htm.

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  • y habitada por familias de dirigentes de las minas de mercurio, de Castro Virreina y Huancavelica29 . De la historia espaola de la ciudad constituyen prueba evidente sus 38 Iglesias, la ~ran plaza y las numerosas "casonas solariegas" o con techos de tejas redondas, de la alta sociedad local de la poca. Se trata, en todo caso, de una situacin que pertenece al pasado pues desde comienzos del siglo XX, Ayacucho y sus zonas vecinas se convirtieron progresivamente en una regin de emigracin, ms o menos aislada, a causa de los problemas de comunicacin y de la gran carencia econmica. Es en esas condiciones que la ciudad conoce los conflictos sociales de los aos 60, facilitados en cierta medida por los factores antes descritos y por otros que detallaremos ms adelante.

    b) Guayaquil: un puerto comercial La situacin geogrfica y comercial de Guayaquil es naturalmente distinta de la de Ayacucho. Primero, la posicin de la ciudad a orillas del ro Guayas, referente geogrfico y econmico de la regin costera, le asegura un control de las actividades litorales. El ro, que desemboca en el Golfo de Guayaquil, constituye el ms importante sistema de riego de la planicie costera. Incluso otros ros tambin importantes, como el Daule y el Babahoyo, que abastecen el interior del pas, convergen hacia ste asegurando la irrigacin de aproximadamente 40.000 kms2 de territori031 . La ciudad de Guayaquil

    29 Vase O. Dollfus, op. cit., p. 65 Y s. 30 Casas tpicas concebidas segn la arquitectura espaola (castellana) . 31 Vase Library of Congress (U.S.), "Ecuador - a country study", http://kweb2.loc.gov/frd/cs/ ectoc. html.

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  • fue fundada y se desarroll a partir de una pequea colina - "el cerro Santa Ana" - que se extiende sobre la ribera occidental del Guayas, en un sitio caracterizado por la existencia de manglares, que con los recursos y la impulsin del delta se orient poco a poco al cultivo de productos tropicales destinados a la exportacin.

    De esta suerte, la ciudad costera, que en principio haba sido fundada para facilitar el comercio de la capital, Quito, con Espaa, comenz a adquirir una fisonoma propia pero su configuracin definitiva, as como su afirmacin econmica, comenzaran verdaderamente en el siglo XVIII, con la produccin de cacao. Ecuador se convertira en el primer productor mundial de ese cultivo, en la primera mitad del siglo XX, lo que motivara importantes flujos migratorios que a su vez terminaron por aumentar considerablemente la poblacin de la ciudad. Es una tendencia confirmada en los aos 50 y 60, con la produccin de banano y el surgimiento de la industria qumica, plstica y de electrodomsticos32 En general, si la industria alimenticia se considera la ms desarrollada, tambin se produce una cierta diversificacin de la produccin, facilitada en parte por la tcnica y capital extranjero, que contribuiran a cambiar el aspecto tradicional de la ciudad.

    Enriquecida por la colonizacin de zonas silvestres desde fines del siglo XIX, la ciudad se convirti no solamente en el lugar de residencia de los grandes y medianos propiet9rios de tierras, sino tambin en

    32 Vase Encyclopaedia Universalis France, 1998.

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  • una plaza financiera y comercial importante. La presencia de compaas de exportacin y de establecimientos bancarios le asegur un rol de decisin que fue ms all del marco regional. La ciudad se desarroll en funcin de los mercados internacionales y se distingui de la lgica de produccin de la capital que tambin se desarrollaba, entre otros aspectos, como centro poltiCO administrativo. Sobre este punto, la diferencia salta a la vista entre una ciudad como Ayacucho, aislada inclusive en relacin con sus propias provincias, y otra como Guayaquil, hacia la cual coinciden diversos productos de exportacin de buena parte del pas33 .

    Por otro lado, si la oferta de empleo en el sector secundario supuso un flujo migratorio importante, que provino del interior del pas, el factor arrastr tambin consigo grandes problemas de urbanismo y pobreza. La vivienda tradicional de la Costa, construida sobre pilotes de caa, se convirti en urbana por necesidad. Miles de Guayaquileos, que construyeron sus casas de caa sobre pilotes asentados en las riberas del delta, debieron avanzar en muchos casos por encima del agua. Esa forma de ocupacin se mantiene hasta el da de hoy, a pesar de todo, como el proceso principal de urbanizacin para los habitantes pobres de la ciudad de Guayaquil34, as como para los numerosos migrantes de las poblaciones rurales vecinas de la Sierra, que se aventuran en la ciudad.

    33 La excepcin ms importante la constituye el petrleo que es exportado a travs del puerto de Esmeraldas. 34 Actualmente, la pobreza afecta por lo menos al 60% de los habitantes de la ciudad.

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  • A pesar de esas particularidades, la ciudad, que hoy posee aproximadamente dos millones y medio de habitantes, est considerada como uno de los dos principales centros industriales y econmicos del pas, especialmente debido a su puerto y al dinamismo agrcola costeo. Su localizacin estratgica, en relacin con el resto del pas, se presenta por lo explicado de manera distinta que en Ayacucho. En sntesis, tenemos por un lado una ciudad situada en las profundidades de la sierra peruana, gradualmente pobre y aislada y, por otro, una importante ciudad costera, que sirve de puerto comercial, activa econmicamente pero con graves problemas de pobreza, como es Guayaquil. Para concluir la seccin, cabe sealar que el posicionamiento geogrfico distinto, de Guayaquil y de Ayacucho, va a tener una incidencia en la configuracin de los conflictos sociales regionales a desarrollarse en cada ciudad y debe, adems, ser apreciado en relacin con otros factores igualmente relevantes, como el factor cultural.

    1.2 LOS ANTAGONISMOS CULTURALES REGIONALES

    Si se considera que la regin no es la consecuencia de una divisin administrativa artificial sino que constituye, por el contrario, una entidad orgnica e histrica coherente, el estudio del elemento cultural es til para evaluar el alcance posible de las frustraciones regionales. Dentro de eso, se podra definir a la cultura como "un sistema de significaciones comnmente aceptado por los

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  • miembros de una colectividad social, que de tal sistema hacen uso en sus interacciones,,35. Al respecto, Bertrand Badie y Guy Hermee6 consideran que "para estar dotado de una cultura propia, una comunidad o colectividad debe caracterizarse por interacciones sociales que sean suficientemente densas y autnomas. Densas, para que esas interacciones sean generadoras de modelos culturales. Autnomas, para que estos modelos culturales sean distintos de aquellos promovidos por otras colectividades".

    En relacin con la dinmica regional sera necesaria la existencia mnima, dentro de un mismo pas, de dos modelos culturales distintos, si queremos hablar de antagonismo cultural regional. Estando conscientes de las naturales limitaciones que supone la investigacin de esos conceptos3?, expondremos algunos elementos que permitan identificar la probable existencia de antagonismos- culturales regionales, en Per y en Ecuador. Luego, ser necesario determinar de qu manera ese factor cultural se articula en cada ciudad y las variantes a las que puede estar sujeto en cada una de ellas.

    35 Vase Guy Hermet, Bertrand Badie, Pierre Birnbaum, Philippe Braud, "Dctonnare de la scence poltque", Paris, Dalloz, 1998, p. 68. 36 Vase Bertrand Badie, Guy Hermet, "Poltque compare", Paris, PUF, 1990, p. 49. 37 Especialmente la dificultad de verificacin de la variable cultural. En el marco regional esta imprecisin obedece primeramente a que el "sistema de significaciones" que da nacimiento al modelo cultural, se encuentra determinado en relacin con un marco territorial y no con un objeto poltico especfico. Adems, porque la cultura, siendo por naturaleza evolutiva, debe ser apreciada en un momento determinado de la historia del objeto examinado (en este caso la regin).

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  • 1.2.1 UNA MISMA DUALIDAD CULTURAL

    Tanto Per como Ecuador son pases condicionados por una fuerte poblacin indgena y por un desarrollo importante de sus regiones costeras. Ambos factores, que no dejan de tener consecuencias sociales y econmicas en cada pas, se relacionan adems con dos momentos histricos que tanto Ecuador como Per atravesaron de manera relativamente similar: El imperio (o la tradicin) Inca y la conquista espaola. A propsito de esto, no olvidemos que cuando los espaoles llegaron a costas ecuatorianas y peruanas, en 1531, se encontraron en medio de una guerra fratricida entre Huscar y Atahualpa. Los hermanos luchaban entre s para apropiarse del Imperio del Tahuantinsuyo que su padre, el Inca Huayna Cpac, haba dividido en dos vsperas de su muerte. La parte norte - lo que es hoy Ecuador - sera para Atahualpa y la parte sur - hoy Per -, con su capital el Cuzco, para Huscar8 .

    Teniendo en cuenta esos factores, enumeraremos algunos elementos que nos permitan afirmar la existencia de una misma dualidad cultural, de origen regional, existente en cada pas, pero articulada cada una a su manera en sus respectivos escenarios. Siendo el elemento cultural una categora cambiante y evolutiva, ser analizado en funcin de los movimientos sociales de referencia: 1969 en el caso de Per y 1999 en el caso de Ecuador.

    38 Vase Benjamn Carri6n, "Atahuallpa", Quito, Ed. El conejo, 1986, p. 53 Y s.

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  • a) El Per "espaol" y el Per "Indgena" La colonizacin espaola, tanto en Per como en Ecuador, ha impuesto la necesidad de pasar de una patria exclusivamente india o indgena 39 a una patria criolla40 Fue necesario que, de alguna manera, ambos legados se integren en uno slo para dar nacimiento a una sociedad y a una cultura unitaria diferente. Pero, segn Jos Matos41 , "por la ndole misma de la conquista (en el Per) la herencia andina result marginada" y esa sera "la causa fundamental de una crisis continuada y que est an por resolverse". El encuentro, o tal vez el choque, entre la sociedad andina y los conquistadores espaoles se habra saldado "por una relacin de dominacin - subordinacin entre dos culturas, dos pueblos y dos economas diferentes", lo que se habra llevado a cabo en detrimento del mundo prehispnico, que perdera en ese proceso toda su coherencia. El problema se agrava en el Per porque

    39 los calificativos "indio" e "indgena" son muchas veces utilizados como sinnimos a pesar de que se relacionan con conceptos diferentes. Segn la definicin de O. Dollfus, op. cit., p. 65 Y s., los "indios" son los pastores o campesinos que hablan habitualmente una de las lenguas autctonas, quechua o eventualmente aymara, en las inmediaciones del lago Titicaca; que adems utilizan vestimentas tradicionales (ponchos o mantas), que practican los ritos precolombinos y que viven generalmente en comunidades o haciendas. Tales criterios de definicin son esencialmente tnicos. El "indgena" (o nativo) 5.era aquel que naci dentro del pas en referencia, cualquiera que fuese ste. los criterios seran en este caso de pertenencia a un territorio. En lo que se refiere a nuestro estudio las dos nociones se entrelazan pero hay que reconocer que estos dos trminos han dado nacimiento a movimientos ideolgicos distintos en Amrica latina. 40 El criollo es el nacido en Amrica, descendiente del espaol. 41 Vase Jos Matos M., "Desborde popular y crisis del Estado", lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1984, p. 21 Y s.

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  • all la relacin de dominacin se complementara, inclusive, con la divisin geogrfica misma del pas.

    Es ms, segn el anlisis de Jos C. Maritegui42 "la dualidad de la historia y del alma peruanas, en nuestra poca (1920), se precisa como un conflicto entre la forma histrica que se elabora en la Costa y el sentimiento indgena que sobrevive en la Sierra hondamente enraizado en la naturaleza. El Per actual es una formacin costea. La actual peruanidad se ha sedimentado en la tierra baja. Ni el espaol ni el criollo supieron ni pudieron conquistar los Andes. En los Andes, el espaol no fue nunca sino un pioneer o un misionero. El criollo lo es tambin hasta que el ambiente andino extingue en l al conquistador y crea, poco a poco, un indgena". As, para Maritegui, la poblacin y la lengua andina, expulsadas de la Costa por los hombres y la lengua espaola, "aparecen huraamente refugiadas en la Sierra". Y es en esa Sierra, al decir de este autor, que podran eventualmente concentrarse todos los elementos de una "regionalidad" e incluso de una nacionalidad.

    Se trata, por tanto, de la confrontacin entre un modelo cultural "espaol", cuya referencia es la conquista y su terreno de desarrollo la Costa, y otro modelo cultural "indio" o "indgena", cuya referencia sera la tradicin andina, indgena o incaica y su terreno de desarrollo la Sierra. En este ltimo caso, las montaas seran su refugio, debido a que los indgenas habran deseado proteger su lengua, sus normas y creencias y, sobre todo, sus modelos de

    42 Vase J. Maritegui, op. cit., Ensayo6C.htm.

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  • desarrollo econmico. Esto sera algo "tolerado", primero por los conquistadores, luego por el Estado Republicano, en la medida en que ellos no representaban una amenaza para el sistema poltico. El Per "costeo", de races espaolas, "dominara" de esa forma, desde Lima, al Per "serrano" pero esa dominacin no sera lo suficientemente contundente como para absorberlo totalmente, ni demogrfica ni culturalmente.

    Jos Matos43 considera al respecto que la oposlclon inicial "entre lo indgena y lo aliengena, entre lo andino y lo hispano, entre lo nativo y lo europeo, abrieron una grieta en la conciencia nacional" transformndose, con el pasar de los aos, en una "persistente discriminacin entre serrano y costeo, indio y criollo, entre lo rural y lo urbano". El problema de la unidad peruana no debera ser entonces apreciado en funcin de una pluralidad de tradiciones locales o regionales sino simplemente en relacin con una dualidad de "raza", lengua y sentimiento. Esa dualidad habra nacido, segn 'Jos C. Maritegui44 , de "la invasin y conquista del Per autctono por una raza extranjera que no ha conseguido fusionarse con la raza indgena ni eliminarla ni absorberla". El sentimiento regionalista, que se alimenta de este contraste entre Costa y Sierra, denunciara en el Per de manera particularmente intensa, ms que un conflicto entre la capital y sus provincias, un conflicto entre el Per costeo y espaol versus el Per serrano e indgena.

    43 Vase J. Matos, op. cit., p. 22 Y s. 44 Vase J. Maritegui, op. cit., Ensayo6C.htm.

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  • b) El E.::uador "cholo" y el Ecuador "chulla" El proceso histrico del Ecuador ha estado sometido, bsicamente, a los mismos elementos que en el Per pero se ha articulado de manera diferente. Igualmente fue necesaria la transicin de una patria indgena, de tradicin ms bien incaica, a una patria criolla. Sin embargo, una primera consideracin se impone en la medida en que la tradicin Inca, si bien es cierto se la considera presente, no era ni es vivida con la misma intensidad que en el Per. Efectivamente, las guerras de anexin al imperio prehispnico, entre las tribus locales y los incas, haban sido sangrientas y relativamente recientes en relacin con la llegada de los espaoles, lo que suscitaba entre las tribus sumisas sentimientos ambiguos hacia ellos y hacia los incas. En todo caso, es difcil negar la marca que dej la tradicin Inca en el pas. Basta con mirar no slo los nombres de las calles, plazas y movimientos polticos y literarios, sino tambin, y especialmente, la influencia del nombre y de la historia de Atahualpa, el ltimo Inca, considerado por muchos como el padre de la nacionalidad ecuatoriana.

    A partir de ese sustrato cultural andino, y de las consecuencias econmicas y sociales de la conquista espaola, se pOdra pensar que los elementos para la existencia de una dualidad cultural se encuentran igualmente presentes en el Ecuador. Esos elementos provocaran tambin una dualidad basada esta vez en dos personajes simblicos, de carcter social y tnico, que se retoman permanentemente en el imaginario de cad~ regin: el "cholo" y el "chulla". El primero, sera el mestizo cuyas caractersticas raciales indgenas predominaran sobre sus

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  • componentes de hombre blanco. Igualmente pOdra ser definido en atencin al proceso de urbanizacin del que ha sido objeto y que le hiciera perder sus rasgos o caractersticas indgenas. Sobre este punto, la similitud es sorprendente con la referencia que se tiene del "cholo" peruano.

    Segn el anlisis de Manuel Granados45 , el proceso de "cholificacin" en el Per se relaciona con una migracin masiva y con la consecuente urbanizacin de los indgenas en las ciudades, sobre todo en Lima. Estaramos, segn ese autor, ante un problema de "desprendimiento de los indgenas de su medio social" quienes, en virtud de ese proceso, dejaran de ser tales y se convertiran, progresivamente, en "cholos" en la ciudad. El autor considera que las caractersticas fundamentales de ese tipo de hombre seran "su gran movilidad geogrfica, en la bsqueda de cualquier actividad econmica que permitiera la subsistencia familiar; el desarrollo de un nivel inicial de agresividad frente a los mestizos blancos y tambin frente a los dems indgenas... y, por ltimo la perfilacin de una personalidad individualista y bastante inestable't46. Esas caractersticas, ciertamente discutibles pues se trata de consideraciones bastante generales47 , tienen, a pesar de ello, el mrito de demostrar puntos en comn con las apreciaciones sociales observadas en la definicin del "cholo" costeo ecuatoriano.

    45 Vase Manuel J. Granados, "Los andinos y el racismo en el Per", Lima, CEVAL, 1998, p. 29 Y s. 46 Vase M. Granados, op. cit., p. 29. 47 Tales caractersticas pOdran de hecho ser aplicadas a la mayor parte de los individuos pertenecientes a los estratos sociales menos favorecidos de Amrica Latina.

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  • No obstante, existe una diferencia mayor entre una y otra concepcin: mientras que en el Per el "cholo" al cual se hace referencia es mayoritariamente andino o Inca, en el Ecuador, por el contrario, ese mismo nativo al que se refiere el anlisis es principalmente aquel de la Costa. La diferencia, que puede parecer banal, es relevante en la medida en que las comunidades indgenas de la Costa, ciertamente menos articuladas y homogneas que las andinas o incaicas, presentan un grado menor de resistencia a ser asimiladas o absorbidas por el nuevo poder dominante. Adicionalmente, encontramos en la sierra ecuatoriana un sistema paralelo de bsqueda de la identidad pero aqu el imaginario popular hace alusin a la figura del "chulla". Este personaje sera el resultado, al menos a un nivel simblico, de la mezcla entre el hombre hispnico y la mujer indgena o andina cuyo hijo "niega a la madre, quiere ser como el padre (blanco) y rechaza el mestizaje,t48. A partir de esos dos estereotipos de definicin de la identidad, se edifican una serie de comportamientos asignados al "costeo" y al "serrano", que sugieren la existencia de dos modelos culturales distintos.

    Pero cabe anotar que la hiptesis, en este caso, de la existencia de dos modelos culturales dismiles, es menos clara que en el caso peruano. En efecto, en el ecuatoriano, el mestizaje entre hispanos e indgenas no ha hecho frente a los mismos obstculos que en el Per. Dentro del imaginario "costeo" y "serrano",

    48 Vase Miguel Donoso, "Ecuador: identidad o esquizofrenia", Quito, Ed. Eskeletera, 1998, p. 46 Y s.

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  • el mestizaje sera eventualmente ms aceptado y, probablemente, ms reconocido como un fenmeno que dara nacimiento a un nuevo tipo de hombre, "cholo" o "chulla", pero sobre todo mestizo. Eso no significa que no exista un problema regional en el Ecuador, sino que simplemente se presenta en trminos diferentes que en el Per. En Ecuador, el problema no se traducira como un conflicto entre un poder visto como ilegtimo, extranjero y "racista" versus un pueblo dominado y replegado en s mismo.

    Por el contrario, el problema regional sera, en este caso, el resultado de dos productos culturales similares, que rara vez se afrontan por una cuestin de legitimidad, sino por objetivos ms concretos como el control estatal o razones econmicas. Lo que los distinguira son otros factores, como el potencial econmico del cual dispone cada regin, por causa de su situacin geogrfica, y que presumiblemente genera otras prioridades para el sector costeo. Esa rivalidad los llevara a sostener concepciones polticas y econmicas divergentes de lo que debe ser el desarrollo del pas pero difcilmente llega hasta desplazarse al plano tnico cultural. Una de las razones principales para esta diferencia, entre la articulacin del regionalismo en Per y en Ecuador, es la situacin geogrfica respectiva de cada capital. Cuando los espaoles instalan la capital del Per, en la Costa, terminan violentamente con una tradicin andina e incaica, que no obstante era lo suficientemente fuerte como para subsistir en la sombra durante siglos.

    Inicialmente, el aislamiento fue ms o menos mitigado por las limitaciones del desarrollo y de las

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  • comunicaciones de la poca, que ubicaba a las ciudades de la Costa y de la Sierra dentro de una relativa igualdad. Pero, luego, el pueblo andino peruano se vio progresivamente confinado en su medio natural: el altiplano. La situacin all se agrava en el siglo XIX, a causa de los problemas econmicos de la regin serrana y de la eficacia creciente de la produccin costera. En el Ecuador, por el contrario, la capital fue emplazada en la sierra ecuatoriana. Esto significaba, por un lado, que la regin dispondra de los medios polticoS para atenuar el acrecentamiento de la diferencia con la futura "prosperidad" econmica de la Costa. Por otro, al nivel de la representacin simblica, la capital, imagen del poder colonial y estatal, al estar localizada en las montaas, se asentaba en la continuidad de esa tradicin andina e incaica que, dicho sea de paso, era menos afirmada que en el Per. Por tales motivos, es probable que las relaciones asimtricas y resentimientos regionales hayan podido surgir ms fcilmente en un escenario como el peruano, en el que a un marcado desequilibrio econmico se sumaba adems una carga cultural.

    1.2.2 UN SENTIMIENTO DE ANTAGONISMO LOCAL EXPERIMENTADO DE MANERA DISfMIL

    La dualidad del enfrentamiento regional, en Per y Ecuador, obedece a una misma realidad con resortes distintos, dadas las situaciones locales especficas de Ayacucho y Guayaquil. Si la ciudad ecuatoriana se encuentra, por su parte, en el centro de las

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  • reivindicaciones sociales y polticas costeas, Ayacucho se sita "a medio camino" entre Lima y Cuzco. Por eso, sin negar la indiscutible filiacin serrana de la ciudad peruana, esa misma ubicacin geogrfica constituye ya un indicador de una posible confusin social y necesidad de bsqueda de identidad de ese pueblo.

    a) Ayacucho y la dominacin cultural La ciudad de Ayacucho se encuentra en la zona sur de la sierra peruana, que Jos C. Maritegui49 haba descrito como la ms "orgnica", es decir, la ms compacta desde el punto de vista regional y cultural. La ciudad debi experimentar, de ese modo, los mismos tipos de antagonismos culturales regionales que sienten las otras ciudades de la zona, en relacin con la Costa. De hecho, en esta zona, epicentro del indigenismo de los aos 20, "los habitantes de la Sierra son vistos como los mejores elementos de la nacin. Los descendientes del Imperio Inca que, oprimidos en la poca colonial y republicana, han sabido preservar intactos, con el patrimonio espiritual de sus antepasados, las costumbres y las virtudes del trabajo cooperativo"so. Ellos seran considerados por los intelectuales indigenistasS1

    49 Vase J. Maritegui, op. cit., Ensay06C.htm. 50 Vase o. Dollfus, op. cit., p. 27 Y s. 51 Uno de los ms importantes intelectuales indigenistas es precisamente Jos Carlos Maritegui, considerado como el padre del socialismo en el Per. No es coincidencia si los cabecillas de "Sendero Luminoso" se consagraron durante aos solamente a estudiar el pensamiento de este hombre y si el emblema del grupo es "Por el Sendero Luminoso de Jos Carlos Maritegui".

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  • como los que lograran "la manera ms eficiente de desarrollo econmico comunista".

    La confrontacin con la Costa implicara por tanto, adems de los otros elementos ya sealados, un carcter ideolgico. En lo que se refiere a Ayacucho, la ciudad sufrira particularmente de esta confrontacin, a causa de la extrema pobreza y de la existencia de un sistema latifundista en el que se encontraban estancadas, en esa poca, la ciudad y la regin. Por ello, el porcentaje de migracin hacia la capital sera uno de los ms elevados del pas52 y, ms all de sus efectos econmicos correlativos, hara experimentar a los indgenas el "racismo" de la capital. Luis Lumbreras53 da a conocer ese factor: "Es aqu en Lima donde ya percib otro tipo de relaciones tnicas. Bueno, yo era serrano, ayacuchano, aqu yo era cholo. Pas de mi condicin de familia de hacendados all, a la de cholo en Lima. Una figura especial que, desde luego, mi familia jams aceptaba pero que a m me pareca obvia".

    Ese rechazo generalizado hacia las gentes de provincia los arrastrara, segn la expresin de Carlos Degregori54 , a una solidaridad "tnico-regional", que para el autor contribuira a ser uno de los factores determinantes de la cohesin interna de Sendero. Por otro lado, en la ciudad de Ayacucho,

    52 Entre 1967 y 1972 emigraban, cada ao hacia la capital, 14 de cada 1.000 habitantes del Departamento de Ayacucho, siendo ste el segundo porcentaje ms alto en el pas. En 1981, los ayacuchanos constituan la segunda colonia ms grande en la capital (150.000 personas). Vase c. Degregori, op. cit., p 32. 53 Citado por C. Degregori, op. dt., p. 206. 5" Vase C. Degregori, op. cit., p. 206.

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  • capital del departamento, buena parte de la poblacin era de origen mestizo y de comportamiento urbano, lo que en circunstancias de "racismo regionalizado" constitua fuente de confusin tnica y cultural. Consecuentemente, esa franja importante de la ciudad se encontrara atrapada entre dos mundos: el andino tradicional, con el cual no se identificaban plenamente y el urbano - criollo, que los rechazaba. Se puede pensar entonces que aquellas personas habran sido permeables a recibir elementos de una "nueva identidad y de seguridad intelectual,,55, que seran ulteriormente proporCionados por los jefes de Sendero Luminoso.

    Los jvenes mestizos se convertiran en los cuadros futuros de la agrupacin terrorista. Sendero les ofreca una explicacin coherente del mundo y de la historia56, a travs de una organizacin que los reciba y que les proporcionaba lo que tanto les hacia falta: una identidad. El grupo poltiCO y despus terrorista, nacido en Ayacucho, no puede ser considerado por. tanto ni un movimiento indgena ni un movimiento indigenista, conforme a las conclusiones del mismo Degregori. Todo lo contrario, se tratara de la respuesta de un grupo minoritario de "provincianos serranos mestizos", provenientes de las clases medias locales o de sus filiaciones en Lima. Los cabecillas del grupo, intelectuales de provincia, podran entrar tambin en esa categora, pues a pesar de que ellos pertenecan a la elite

    55 Vase C. Degregori, op. cit., p. 187. 56 Especialmente la transicin de una comunidad primitiva, marcada por la esclavitud, hacia el comunismo, pasando por el feudalismo, el capitalismo y el socialismo. Vase C. Degregori, op .cit, p. 187.

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  • intelectual y social de la ciudad, eran igualmente tratados por los criollos costeos como "cholos", "provincianos" o simplemente como "serranos".

    El tratamiento segregacionista y de connotaciones "racistas" podra ser la razn por la que los dirigentes de Sendero, en su discurso ideolgico, hacen sistemtica abstraccin o deniegan el problema tnico, como si se tratara de un pas homogneo, a la imagen de los pases asiticos. Tambin pOdra tratarse sencillamente de una cuestin de estrategia pues tal como lo afirma Jos C. Maritegui57 , para ellos "slo una conciencia de clase, slo el 'mito' revolucionario con su profunda raigambre econmica... lograrn sustituir los mitos artificiales impuestos por la 'civilizacin' de los invasores y mantenidos por las clases burguesas, herederas de su poder". De cualquier manera, los argumentos ideolgicos coyunturales son insuficientes para esconder el perfil tnico- regional de los jefes y cuadros de Sendero, cuyo origen se sita incuestionablemente en Ayacucho.

    b) Guayaquil y la autonoma cultural La ciudad costera ecuatoriana ocupa una poslclon estratgica bastante ms favorable que la de la ciudad de la sierra peruana. Con el pasar de los aos, Guayaquil gan una importancia econmica considerable, que inclusive fue ms all del marco regional, lo que no dej de tener una influencia sobre el factor cultural. Si Urna domina e impone unilateralmente su ley a todo el pas, el fenmeno es ciertamente ms atenuado en cuanto a la capital

    57 Vase M. Granados, op. cit., p. 21 Y s.

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  • ecuatoriana. Las relaciones entre las ciudades de Quito y Guayaquil son relativamente ms equilibradas en lo econmico, cultural y tal vez tambin en lo poltico. Cada ciudad tiene por consiguiente elementos para edificar su propio imaginario colectivo y rendir cuenta de una identidad ambigua, que se encuentra todava en formacin. A este respecto abundan las generalizaciones, de dudoso valor cientfico, para caracterizar ms o menos arbitrariamente los comportamientos de Jos habitantes de cada ciudad y, por extensin, de cada regin.

    Entre las generalizaciones ms pintorescas y . cuestionables ciertos autores58 sugieren que el empresario guayaquileo sera ms "audaz", listo para asumir riesgos, pero ms "indisciplinado" que su homlogo quiteo. El guayaquileo sera "impulsivo, violento, orgulloso", mientras que el quiteo sera "tacao, chismoso y traidor". En la poltica, el hombre de la Costa sera pragmtico mientras que el de la Sierra ms bien romntico e idealista. En cuanto a la religin, el uno sera incrdulo por ignorancia y el otro devoto por mimetismo. De esa forma, existen listas suficientemente largas de comportamientos asignados al uno y al otro que, ms all de ser representaciones salidas del imaginario popular, intentan afirmar la influencia de cada ciudad en la generacin de su propio imaginario o de su "sistema propio de significacin". Por eso, podra pensarse que la ciudad de Guayaquil, a diferencia de lo que

    58 vase M. Donoso, op. cit., p. 17 Y s., cuando el autor critica estas generalizaciones que considera arbitrarias.

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  • sucede en Ayacucho, no tiene que afrontar la imposicin de un modelo cultural extrao sino que, por el contrario, est en condiciones de generar su propio sistema cultural.

    Para ser ms ilustrativos, podramos imaginar ambos modelos culturales como dos crculos. En el caso del Per, estaramos ante dos crculos concntricos, Lima y la Costa representando el crculo ms grande mientras que el de la Sierra, ms pequeo, existira localizado al interior del crculo grande. La ciudad de Ayacucho estara a su vez ubicada en algn lugar, al interior del crculo pequeo. En lo que se refiere al Ecuador, y suponiendo que existan dos modelos culturales bien diferenciados, la sistematizacin sera posiblemente en funcin de dos crculos secantes, donde el uno representa a la Sierra y el otro a la Costa. Aqu cada uno tendra su propio imaginario, independientemente del otro, y los roces o contactos se produciran en la zona caracterizada por la existencia de objetivos tangibles, como los polticos o econmicos. Guayaquil se encontrara en el eje de uno de esos crculos secantes y Quito en el eje del otro.

    En el caso ecuatoriano, la situacin sera la consecuencia de un equilibrio de fuerzas suscitado por el hecho de que la ciudad tericamente "menos favorecida" (Quito), en trminos de su ubicacin geogrfico - estratgica, sera aquella que ostente el poder poltico y administrativo. La ubicacin de la capital del pas en la sierra ecuatoriana habra sido, reiteramos, uno de los factores que contribuyeron a explicar tal equilibrio. En cuanto al problema del "racismo", siempre presente en las ciudades

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  • latinoamericanas, podemos pensar que se articula tambin de manera distinta que en el caso peruano. Efectivamente, mientras que en este ltimo pas el "racismo" sera inter - regional, es decir, transmitido por la costa "espaolizada" hacia la sierra "indgena", en el caso de Ecuador se tratara posiblemente de un "racismo" intra - regional, esto es, producido y existente al interior de cada regin. Por esa razn, este ltimo sera menos visible, a pesar de estar igualmente presente, y ms controlable por los detentadores de las estructuras de dominacin.

    Una ltima diferencia, en las interacciones culturales existentes en ambos pases, se expresa, asimismo, por el hecho de que el enfrentamiento cultural -regional en Per traduce un conflicto entre el medio urbano y el medio rural, entre la capital y sus provincias. En cambio, en Guayaquil, el antagonismo regional experimentado hacia Quito y la Sierra Norte enfrentara dos problemticas urbanas comparables y sera impulsado por clases dominantes de una ciudad contra las de la otra ciudad. As, es ms difcil encontrar en la ciudad de la costa ecuatoriana solidaridades tnico-regionales, del mismo tipo que aquellas detectadas en Ayacucho. Las clases dominantes guayaquileas, vectores del sentimiento regional, no han sufrido por tanto de "racismo" ni de imposicin cultural importante, lo que hace pensar que el enfrentamiento habra estado desprovisto de carga tnico-social y circunscrito ms a un problema de dominacin econmica, en cuyo centro se encontrara el Estado.

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  • 1.3 LA ESTRUCTURA POLITICO - ADMINISTRATIVA

    La regin no puede hacer abstraccin de su insercin dentro de un conjunto ms vasto que es el Estado. En efecto, "los recursos naturales, la posicin geogrfica de una regin, sus ventajas absolutas y comparativas son sin duda elementos importantes y factores positivos para estimular el crecimiento y un mejor equilibrio entre regiones, pero se trata de factores en ltimo anlisis supeditados a los asuntos polticoS y sociales"s9. La estructura poltica, as como la organizacin administrativa del poder central del Estado, pueden de esta forma influenciar el desarrollo de una regin y esto independientemente de sus ventajas comparativas. Por ese motivo, el Estado tiene la opcin de convertirse en un agente de desarrollo o en un agente nocivo para la regin, en este segundo caso por la introduccin de polticas pblicas poco adaptadas al medio al cual deban aplicarse. No es casualidad entonces que los movimientos regionales se autodefinan, generalmente, por oposicin al Estado o a sus polticas estatales, susceptibles de perjudicar a ese ente orgnico que es la regin.

    La organizacin misma del aparato poltico-administrativo, espeCialmente en lo que se refiere a los poderes polticos locales, ayuda as a tener una idea ms clara de lo que puede ser el contenido de las polticas pblicas a implementarse en la regin. En ese contexto, la situacin de Ecuador y de Per

    59 Vase Sergio Boisier, "Palimpsesto de las regiones como espacios socialmente construidos", Economfa de Amrica Latina, NO 20, 1990, p. 149.

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  • siempre ha estado caracterizada por un fuerte centralismo estatal, materializado de manera algo distinta en sus administraciones locales respectivas. Esa circunstancia ha dado como resultado, en ambos casos, la existencia de un Municipio dbil pues los continuos esfuerzos de descentralizacin difcilmente lograron producir grandes cambios.

    1.3.1 UN ESTADO CENTRALISTA Y UNA ORGANIZACiN ADMINISTRATIVA COMPARABLE

    En general, los estados de Amrica Latina se han visto caracterizados por la existencia de una organizacin poltica centralista. En la poca colonial, el modelo fue importado de Europa, tratando de adaptarlo al medio y a las necesidades del sub-continente. Bajo la impulsin de la idea de "orden y progreso" el poder hegemnico legitimaba su autoridad, teniendo como objetivo principal, segn Ramn Torres60 , "garantizar el control y la explotacin" de los territorios y hombres conquistados en la poca. De hecho, conforme al mismo autor "esta forma de organizacin poltico-administrativa suprime identidades, elimina autoridades y jerarquas constituidas y legitimadas y concentra poderes sin la intervencin de casi ninguna entidad de intermediacin entre el poder central y las comunidades".

    60 Vase Ramn Torres, "La autonoma (entre la condena a lo local y el encanto de lo global)", Ecuador Debate, NO 44, Agosto 1998, p. 88 Y s.

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  • Tal estructura cC'lllevara el ostracismo de numerosas poblaciones indgenas. En los pases latinoamericanos, el poder pas de los prncipes incas a los virreyes o a los presidentes de audiencia, representantes de la corona espaola en Amrica, lo cual no signific necesariamente un gran traumatismo desde el punto de vista administrativo, pues, a la tradicin monrquica espaola, se sum el centralismo inca existente desde haca tiempo ya. Hoy el modelo centralista se encuentra en CriSIS, cuestionado sobre todo en los aos 80, y recubre esencialmente dos formas distintas que se complementan: la de un centralismo poltico y la de una centralizacin econmica. La primera, segn Efran Gonzlez61 , supone "la concentracin del poder y de las decisiones polticas en l ms alto nivel de gobierno". La segunda implicara "la acumulacin del capital y del trabajo dentro de un espacio limitado", lo que eventualmente provocara que las decisiones individuales se tomen en funcin de intereses tambin individuales o sectoriales, de los agentes involucrados en ese espacio, en detrimento de las unidades regionales de produccin.

    Por ello, la articulacin de un centralismo poltico con una centralizacin econmica, tanto en Per como en Ecuador, habra producido perjuicios evidentes para las zonas perifricas de ambos pases. Sin embargo, si la situacin en Guayaquil pudo ser regularmente dtenuada por las ventajas geogrficas comparativas que fueron explotadas, la mala posicin estratgica de Ayacucho contribuy a incrementar diferencias de

    &1 Vase Efran Gonzlez de Olarte, "La descentralizacin en el Per: diagnstico y propuesta", en Ajuste estructural en el Per, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1997, p. 224.

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  • todo tipo entre esa ciudad y las de la regin costera peruana. Es en ese universo igualmente centralizado en todo caso, que los dos pases habran concebido sus respectivos aparatos administrativos, destinados esencialmente a mantener los privilegios de una elite dirigencial y poltica que, valindose del poder central, habra estado en condiciones de ejercer un control estrecho sobre las periferias. Eso hace que las diferencias mayores entre estos pases, ms que de fondo se relacionen con la forma en que ambos pretendieron organizar la comunicacin o el contacto entre el gobierno central y los rganos seccionales.

    a) Per: una organizacin administrativa en funcin de Departamentos El Per ha sido dividido administrativamente en departamentos, provincias y distritos. En un pas donde la estructura unitaria del Estado se combina con un rgimen presidencial, los rganos de la administracin estn abocados a jugar un rol importante dentro del territorio nacional, lo que obviamente tiene consecuencias sobre la distribucin nacional del poder estatal. El Ejecutivo debe as estar presente en cada unidad de divisin administrativa, para asegurar una cierta coherencia y una consistencia mnima a la estructura unitaria de la cual se ha dotado el Estado. Para esto, fue elaborado un sistema de prefecturas similar a aquel que opera en Francia. La presencia del rgano gubernamental fue organizada, en el territorio peruano, en funcin de departamentos donde la autoridad principal es el Prefecto, de provincias donde gobierna el Sub -prefecto, de distritos donde rige el Gobemador y de

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  • pueblos o aldeas que son jurisdiccin del 'Teniente-gobernador,t62.

    De esas autoridades, la ms relevante en trminos de poder es indiscutiblemente el Prefecto, que depende del Ministerio del Interior, lo que explica la naturaleza de sus funciones: control del orden pblico, jefe de la fuerza policial, control de precios de los bienes de primera necesidad. La institucin representante del poder ejecutivo ha estado de esa forma histricamente ligada a la necesidad de afirmar la presencia del Estado, en el vasto territorio nacional. Por tal razn, Luis Chirinos63 , refirindose al Per, estima que "en un Estado caracterizado por el autoritarismo y la precariedad o ausencia de espacios democrticos, esta presencia deba manifestarse a travs de las funciones represivas y de control social". Este ltimo factor se hara sentir de manera particularmente clara en la ciudad de Ayacucho, capital del departamento y sede de la Prefectura, donde dicha autoridad estatal fue tradicionalmente rechazada.

    En lo que se refiere a la estructura de los gobiernos locales, el Per sigui la organizacin clsica, heredada en gran parte de la poca colonial, donde el Municipio era el encargado de ocupar el rol central. Cada provincia cuenta con una municipalidad constituida por un Alcalde y sus Consejeros, que forman el Consejo Municipal, encargados

    62 Vase anexo VII. 63 Vase Luis Chirinos, "El Municipio y la estructura del Estado en el Per", Medio ambiente y urbanizacin, NO 28, Septiembre 1989, p. 56 Y s.

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  • principalmente de cuestiones relativas a los servicios pblicos y con jurisdiccin dentro del conjunto de distritos que se encuentran en la provincia. Los distritos disponen a la vez de sus propias municipalidades, con sus propios alcaldes y consejeros, que forman tambin el Consejo de Distrito. Pero, a pesar de que las constituciones y leyes proclamaron siempre la autonoma y carcter democrtico de esas municipalidades, ese no fue siempre el caso. Basta con mencionar que, en 1968, cuando se instala en el poder el rgimen militar del general Velasco, las elecciones son formalmente suprimidas, hasta 1978 .

    . b) Ecuador: una organizacin administrativa en funcin de Provincias La organizacin administrativa del Ecuador difiere en ciertos aspectos de la del Per, aunque el Estado ecuatoriano posee tambin un carcter unitario y presidencial y se encuentra dividido en provincias, cantones y parroquias. Adicionalmente, los criterios de reparticin del poder dentro del territorio y de organizacin de los gobiernos locales son relativamente parecidos a los existentes en el Per, a pesar de las diferencias obvias relacionadas con la organizacin de un espacio cinco veces ms pequeo, como el ecuatoriano. Por tales motivos, el poder ejecutivo juega, aqu tambin, un rol trascendente en cuanto a su presencia en el territorio nacional. Esa presencia se manifiesta particularmente en la concepcin de un rgimen de "delegadn", en las tres divisiones administrativas importantes: las provincias, los cantones y las parroquias. En esa estructura, los representantes seran: el Gobernador para las provincias, el Jefe

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  • Poltico para los cantones y el Teniente Poltico para las parroquias.

    El Gobernador de Provincia en el Ecuador64

    equivaldra al Prefecto Departamental en el Per y poseera las mismas atribuciones caractersticas de un guardin del orden pblico. Dichas atribuciones podran razonablemente suponer los mismos riesgos de autoritarismo, especialmente en provincias alejadas o aisladas donde el necesario control de la accin estatal es ms difcil65 . Y en lo tocante a los gobiernos locales existe primeramente, a nivel de provincias, un Consejo Provincial formado por el Prefecto y los Consejeros Provinciales. Entre las funciones del Prefecto y de los consejeros est la coordinacin de gestiones con los diferentes municipios y la ejecucin de trabajos en las vas de comunicacin inter provinciales. El Prefecto ecuatoriano no tiene entonces nada en comn con el Prefecto peruano. Por una parte, el Prefecto ecuatoriano es una autoridad elegida democrticamente y, por otra, sus funciones no tienen un carcter policial sino que involucran, esencialmente, la planificacin y ejecucin de trabajos pbliCOS de infraestructura.

    As, la circunscripcin administrativa ms importante en el Ecuador, la Provincia, dispone no solamente de una autoridad que emana del poder central (el Gobernador) sino tambin de otra que representa a los gobiernos seccionales (el Prefecto). Esa es una diferencia significativa en relacin con el Per donde,

    64 Vase anexo VIII. 65 Vase numeral 3.3.1.

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  • a nivel departamental, slo el Prefecto dirige66 . Adems, existe en el Ecuador un segundo nivel de gobierno local y autnomo, tal vez ms importante para la ciudad: el Concejo Municipal. La jurisdiccin territorial del Concejo es el cantn y dicho organismo se encuentra constituido por el Alcalde y los Concejales Municipales elegidos democrticamente. Las ltimas divisiones administrativas importantes, que son las parroquias, disponen tambin de un comit cuyos miembros actan como auxiliares del Concejo Municipal para la planificacin y ejecucin de servicios de inters general. Consecuentemente, podra considerarse que las organizaciones poltico-administrativas respectivas, en Per y Ecuador, tienen determinados puntos de contacto, con la salvedad del caso del Prefecto peruano y de las denominaciones utilizadas en cada pas.

    Nos corresponde ahora examinar la manera en que han interaccionado los rganos del gobierno local con los del poder central, en Ayacucho y Guayaquil. Puede decirse que en ambos pases ha existido, desde siempre, una especie de "debilidad municipal endmica" acompaada de supuestos esfuerzos descentralizadores, que no obstante se habran revelado como insuficientes.

    66 Esta es una apreciacin exacta hasta la Constitucin peruana de 1979 Que Introducira un sistema de regionalizaci6n. Se crearon progresivamente instituciones destinadas a poner en funcionamiento a los gobiernos regionales. Sin embargo, ese rgimen, complicado e irregular, dlficllmente pOdra ser considerado como rival, en trminos de poder, del Prefecto. Vase numeral 1.3.2.

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  • 1.3.2 UN MUNICIPIO DBIL Y UNA DESCENTRALIZACiN POCO EFICAZ

    Habiendo sido Ecuador y Per pases fuertemente centralizados, el enfrentamiento de sus gobiernos locales, con aquellos emanados del rgano central, se sald generalmente a favor de estos ltimos. La descentralizacin, impulsada por un poder ejecutivo a medias convencido de la necesidad, fue por ese mismo hecho poco eficaz para alcanzar los objetivos perseguidos. Debemos a pesar de esto examinar el rol de los mUniCIpiOS y las tentativas de descentralizacin en cada pas, para evaluar hasta qu punto esas tentativas pudieron influenciar la comunicacin y colaboracin, entre el Estado y la regin.

    a) El Municipio peruano y la descentralizacin institucional Tal como lo expusiramos en lneas anteriores, la estructura del Estado en el Per supone, por una parte, una fuerte presencia del gobierno central, con claros sesgos autoritarios ligados a la necesidad del control poltico. Por otra parte, esa estructura se combina con un gobierno local supuestamente dotado de representatividad democrtica y ligado a la satisfaccin de los intereses locales. La combinacin se manifestara a nivel provincial y distrital, porque a nivel departamental solo el Prefecto es la nica autoridad. Sin embargo, segn Luis Chirinos67 "las Municipalidades, instituciones que prevalecieron de la herencia espaola al iniciarse la Repblica, no llegaron a cuajar como rganos de

    67 Vase L. Chirinos, op. cit., p. 56 Y s.

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  • gobierno local"