Concilium - Revista Internacional de Teologia - 012 Febrero 1966

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<p>CONCILIUMRevista internacional de Teologa LITURGIAFebrero 1966</p> <p>Leuyer Van de Wale Floristn Hucie Aufderhee\ Vistnans Quae\ Young</p> <p>CONCILIUMRevista internacional de Teologa</p> <p>Diez nmeros al ao, dedicados cada uno de ellos a una disciplina teolgica: D o g ma, Liturgia, Pastoral, Ecumenismo, Moral, Cuestiones Fronterizas, Historia de la Iglesia, Derecho Cannico, Espiritualidad y Sagrada Escritura. Comit de direccin: L. Alting von Geusau * R. Aubert L. Baas * P. Benoit, op M. Cardoso Peres, op * F. Bckle C. Colombo * Y. Congar, op Ch. Davis * G. Diekmann, osb Ch. Duquoc, op * N . Edelby T. Jimnez Urresti * H. Kng H. de Lubac, sj * J. Meja J. B. Metz * R. E. Murphy, o carm K. Rahner * E. Schillebeeckx, op J. Wagner Secretario general: M. Vanhengel, op Director de la edicin espaola:</p> <p>P. JOS MUOZ SENDINO Traductores de este nmero: Un grupo de profesores del Seminario Diocesano de Madrid. Editor en lengua espaola:</p> <p>EDICIONES CRISTIANDAD Aptdo. 14.898.MADRIDCON CENSURA ECLESISTICA Depsito Legal: M. 1.399. - 1965</p> <p>C O N C ILIUMRevista internacional de Teologa</p> <p>12LITURGIA</p> <p>EDICIONES CRISTIANDADMADRID</p> <p>1966</p> <p>S U M A R I O D E ESTE</p> <p>NUMERO</p> <p>J. LCUYER: La asamblea litrgica, fundamentos bblicos y patrsticos A . VAN DE W A L L E : Encuentro con Cristo y comunidad litrgica. Principios dogmticos preliminares C. FLORISTN: La asamblea y sus implicaciones pastorales H . H U C K E : Presupuestos musicales de una reforma litrgica ... H . AUFDERBECK : La asamblea litrgica en la dispora</p> <p>163 182 197 211 243</p> <p>BOLETINES</p> <p>A . VlSMANS: Algunas reacciones a propsito de la constitucin y la instruccin H . H U C K E : Introduccin. Nueva msica religiosa en lengua verncula R. REBOUD : El canto religioso popular en Francia desde la guerra ... E. QUACK : Msica litrgica en lengua alemana S. M B U N G A : La msica religiosa en Tanzania W . VAN BEKKUM : Realizaciones litrgicas en el campo de los ritos y de la msica en Indonesia G. C. YOUNG : Msica litrgica en Australia</p> <p>248 256 257 262 267 273 278</p> <p>DOCUMENTACIN CONCILIUM</p> <p>P. BRUNNER : Renovacin litrgica en Asia. Aspiraciones y realizaciones H . Y O U N G : La litrgica en Australia B. LUYKX : Renovacin litrgica en frica E. RAU : La reforma litrgica en latino-Amrica G. DIEKMANN : Estados Unidos y Canad H . RENNINGS : Aplicacin de la reforma litrgica en EuropaEL COMIT DE REDACCIN DE ESTE NUMERO APARECE EN CONCILIUM 2, FEBRERO DE 1965</p> <p>282 287 290 298 301 310</p> <p>LA ASAMBLEA LITRGICA FUNDAMENTOS BBLICOS Y PATRISTICOS</p> <p>La Constitucin sobre la Sagrada Liturgia ha recordado la importancia tradicional de la Asamblea litrgica en la vida de la Iglesia. No ser intil mostrar que la doctrina del Concilio Vaticano II corresponde perfectamente a la ms autntica tradicin de la Iglesia y tiene su fundamento en el mismo Nuevo Testamento. Estudiaremos, pues, en primer lugar los datos de este ltimo y, en la segunda parte, resumiremos las conclusiones que la ms antigua tradicin cristiana ha sacado de ellos.</p> <p>I.</p> <p>LOS DATOS DEL NUEVO TESTAMENTO</p> <p>Despus de la Ascensin del Seor, los Apstoles se renen en la "habitacin alta donde moraban habitualmente" (Hech i, 13); algunos piensan que se trata de la misma sala en la que Jess haba celebrado la ltima Cena y en la que se haba aparecido la tarde del da de Pascua (Le 24, 33), tal vez la misma del da de Pentecosts (Hech 2, 1). O. Cullmann cree poder localizarla en la casa de la madre de Juan Marcos (Hech 12, 12) 1 . Sea lo que fuere de ello, san Lucas aade que "todos, unnimes, perseveraban en la oracin con algunas mujeres y con Mara, madre de Jess, y con sus hermanos". Hay que observar la afirmacin de que todos oraban "unnimes" (homothumadon); seO. Cullmann, La foi et le cuite dans l'Eglise primitive, Neuchtel-Pars, 1963, 107.1</p> <p>164</p> <p>J.</p> <p>Lecuyer</p> <p>gn L. Cerfaux, este trmino es caracterstico de la primera parte del Libro de los Hechos y no se encuentra ms que en este libro, a excepcin de Rom 15, 6 (donde, por otra parte, se trata tambin de un contexto de oracin litrgica) 2 . En esta atmsfera de oracin comn, "unnime", observan los discpulos la orden que su Maestro les haba dado de permanecer en Jerusaln y "esperar all lo que el Padre haba prometido" (Hech 1, 4); en este contexto espiritual habr, pues, que comprender el acontecimiento de Pentecosts que consumar esta espera: el Espritu desciende sobre la comunidad que persevera unnime en la oracin mientras se encuentran "todos juntos en un mismo lugar" (Hech 2, 1). La frmula "en un mismo lugar" no traduce probablemente todo el alcance de la frmula griega "epi to auto", que se encuentra ya en H e c h 1, 15 y que vuelve a aparecer en 2, 44 y 2, 47. Esta expresin tiene en la primera parte del Libro de los Hechos "un sentido denso, tcnico, que evoca la unin en la sociedad cristiana, en la comunidad" 3 , una verdadera unin de los sentimientos y de los corazones. El relato de Pentecosts, tal como se encuentra en los Hechos, cobra an mayor fuerza si se recuerda que la fiesta juda de Pentecosts, en la poca del N u e v o Testamento, se haba convertido en la fiesta de la entrega de la Ley en el Sina 4 . Los2 L. Cerfaux, La premire communaut chretienne a Jerusalem, en Recueil Luden Cerfaux II, 1954, 129. 3 Op. cit. Puede, adems, observarse que algunos manuscritos de los Hechos de los Apstoles repiten la palabra homothumadon en 2, 1 como en 1, 14 y, ms adelante, en 2, 46; 5, 12; 15, 25. Cf. J. Dupont, La Premire Pentecote chretienne, en Assembles du Seigneur, 51, Brujas 1961, 42: estn unidos no slo por el lugar en el que se congregan, sino tambin por la unin de los corazones". 4 Cf. G. Kretschmar, Himmelfahrt und Pfingsten "Zeitschr. f. Kirchengeschichte" 66 (1954-1955), 209-253; B. Noack, The Day of Pentecost in Jubilees, Qumran and Acts, "Annual of the Swedish Theological Institute", 1 (1962), 73-95; y, particularmente, R. Le Daut, Pentecote et Tradition ]uive, "Spiritus" 7 (1961), 127-144, artculo reproducido en Assembles du Seigneur, 51 (1961), 22-38.</p> <p>La asamblea</p> <p>litrgica</p> <p>165</p> <p>relatos judos de la asamblea del Sina insisten tambin en la unanimidad, en la unin de los corazones que reinaba en la asamblea reunida en torno a la montaa santa, donde todos eran un solo corazn en la espera y la aceptacin de la Ley 5 . A d e ms, la versin de los LXX designaba ese da como "el da de la asamblea", literalmente, el da de la Ecclesia ( D t 4, 10; 9, 10; 18, 16), expresin empleada por el Libro de los Hechos en el discurso de Esteban (Hech 7, 38); ahora bien, este mismo trmino Ecclesia designa tambin la comunidad primitiva; sta, por tanto, deber ser comprendida, especialmente el da de Pentecosts, como la continuacin escatolgica de la comunidad del desierto, la asamblea convocada por Dios en el nuevo Sina, que es la montaa de Sin 6 , para recibir en ella la nueva Ley y entrar en la nueva Alianza. Dios va a manifestarse a estos hombres unidos en la oracin, como lo haba hecho en el Sina, y va a hacer sensible a sus odos y a sus ojos 7 su presencia o, mejor, va a hacer sensible para ellos la presencia activa de Cristo glorificado, constituido dispensador del Espritu (cf. H e c h 2, 33). Llenos, pues, del Espritu Santo, todos comienzan a hablar "en otras lenguas, segn el Espritu les daba expresarse" (Hech 2, 4), y esta repentina explosin de palabras tiene por fin "publicar las maravillas de Dios" (Hech 2, 12) 8 . La venida del Espritu Santo inaugura de esta forma en la comunidad el movimiento de accin de gracias, de5 Vanse Ex 19, 8 y los comentarios targmicos y rabnicos a los relatos bblicos de la teofana del Sina; los principales textos estn sealados en }. Lcuyer, Le Sacrifica de la Nouvelle Alliance, Le PuyPars 1962, 38 y 156. 6 Sobre esta equivalencia tipolgica entre el Sina y Sin vase la obra citada en la nota anterior, 25, 33-35, 50-51, 62-63, 70. 7 Por lo que se refiere a los puntos de contacto con la asamblea del Sina, vase Ibid. 156-157. 8 La palabra no es empleada ms que una vez en el Nuevo Testamento; pero en la traduccin griega del Antiguo Testamento es empleada habitualmente para designar las maravillas realizadas por Dios en el transcurso de la liberacin de Egipto y del xodo.</p> <p>I166 /. Lcuyer eucarista, que constituye el fundamento del culto cristiano y que rene en una misma proclamacin y en una misma alabanza los pueblos de todas las lenguas que pregonan las maravillas realizadas por Dios en Jess, a quien l ha resucitado de entre los muertos (Hech 2, 24.31-32), exaltado a su derecha (v. 33-34), establecido Seor y Cristo (v. 36). Desde esta primera asamblea, la proclamacin del Seoro de Cristo resucitado ocupa el primer lugar y el Espritu de Dios es el inspirador de esta proclamacin. El relato de Lucas contina afirmando que los cristianos "se mostraban asiduos a la enseanza de los Apstoles, fieles a la comunin fraternal, a la fraccin del pan y a las oraciones" (Hech 2, 42). " D a tras da, unnimes (homothumadon), frecuentaban asiduamente el templo y partan el pan en sus casas 9 , tomando su alimento con alegra y sencillez de corazn, alabando a D i o s . . . " (Hech 2, 47). Vemos, pues, establecerse la costumbre de una reunin cotidiana en las casas particulares 1 0 , donde, en una atmsfera de alegra, de alabanza divina, de oraciones, se celebraba la Eucarista n, durante una comida fraternal. Esta descripcin de la primera comunidad de Jerusaln, de la misma manera que los "resmenes" paralelos de los captulos siguientes ( H e c h Tal vez, siguiendo una sugerencia de O. Cullmann, sera mejor traducir aqu, como en Hech 5, 42: "en casa", expresin con la que se designara la casa en la que se celebraban regularmente esas reuniones, tal vez la misma en la que haba tenido lugar la teofana de Pentecosts; se trata de una casa particular que se opone al Templo, segn la costumbre que aparece en otros lugares: 1 Cor 16, 19; Rom 16, 5; Fil 2; Col 4, 15. Cf. O. Cullmann, La foi et le cuite dans l'Eglise frimitive, Neuchtel-Pars 1963, 107. 10 Durante un perodo relativamente largo en algunos lugares, no hay un lugar construido expresamente para el culto; por lo que se refiere a los usos romanos, puede consultarse: R. Vieillard, Recherchcs sur les origines de la Rome chrtienne, Roma 21959. En Doura-Europos se descubri en 1930 una casa transformada en iglesia hacia el ao 232. 11 Tal es el sentido que la mayora de los exgetas e historiadores da actualmente a la expresin "fraccin del pan".9</p> <p>La asamblea</p> <p>litrgica</p> <p>167</p> <p>4, 32; 5, 12-13) 12 , a c e n t a n la unidad, la unanimidad que reinan en la comunidad; para nuestro propsito, conviene subrayar sobre todo la intencin manifiesta de mostrar la reunin cotidiana como el signo y el lugar privilegiados de esa unidad profunda (cf. 2, 46, 47). La repeticin de la frmula epi to auto (Hech 2, 44-47) es profundamente significativa, especialmente en el v. 47, en el que la expresin est manifiestamente tomada como equivalente de ...en la Iglesia, como por otra parte la han comprendido gran nmero de manuscritos y versiones 13. La asamblea comunitaria actualiza la Iglesia y, de alguna manera, se identifica con ella. Es tambin a la asamblea adonde se dirigen Pedro y Juan despus de su encarcelamiento (Hech 4, 20); todos juntos (homo thumadon) alzan su voz para la oracin y, de nuevo, en esta asamblea unida en una oracin unnime manifiesta el Espritu Santo sus dones ( H e c h 4, 31-32). Los Hechos de los Apstoles mencionan otras asambleas en Jerusaln (Hech 6, 2-6; 12, 12), en Antioqua (14, 27; 15, 30) o, sobre todo, en Troade, donde los cristianos, reunidos para "la fraccin del p a n " el primer da de la semana, es decir, el domingo, escuchan un largo discurso de Pablo (Hech 20, 7 s.).</p> <p>1.</p> <p>La asamblea</p> <p>en los escritos de Pablo</p> <p>Numerosos pasajes de los escritos paulinos hacen alusin a la asamblea litrgica celebrada en casas particulares (1 Cor 16, 19; Fil 2 ; Col 4, 15). La palabra empleada para designarla es Vase en particular P. Benoit, Remarques sur les Sommaires des Jetes II, IV et V, en Exgese et Thologie II, 181 ss. 13 Vase el estudio reciente de M. Wilcox: The Semitisms of Acts, Oxford 1965, 93-100. La expresin debe derivarse, al menos indirectamente, de una frmula de la que tenemos testimonios en Qumrn y que significaba precisamente la comunidad.12</p> <p>168</p> <p>/. Lcuyer</p> <p>"Ecclesia" 14. Pero los pasajes ms importantes se encuentran en la primera Carta a los Corintios. En Corinto se celebraba la Eucarista en el marco de una comida tomada en comn (i Cor n , 20). Pero, en lugar de poner realmente todo en comn para una comida fraternal, se haban constituido grupos, siguiendo las afinidades de parentesco o amistad, que tomaban sus provisiones sin preocuparse de los dems, sin esperar a que todos llegasen, sin preocuparse de los mas pobres; los haba as que tomaban una comida abundante, mientras otros no saciaban su hambre. Tales reuniones, afirma Pablo, en las que no reina una atmsfera de candad hacen ms mal que bien (1 Cor 11, 17), porque en ellas se desprecia la "Iglesia de Dios" (v. 22); y no constituyen ya la "Cena del Seor" (v. 20). Obrar de esta suerte es comer el pan y beber el cliz del Seor indignamente, y quien se haga culpable de ello deber "responder del cuerpo y de la Sangre del Seor", es decir, que se hace responsable de la muerte de Cristo, asocindose a aqullos que le han crucificado 15, ya que no discierne el Cuerpo del Seor (v. 27-29). El razonamiento de Pablo aparece en toda su fuerza si se recuerda que ha comenzado por establecer la unidad del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, fundndose en la unidad del pan en el que comulgan todos los cristianos (1 Cor 10, 16-17). El Cuerpo de Cristo es, a la vez, Cuerpo en el que se comulga y el Cuerpo de la Iglesia del que se forma parte. Dividir este ltimo, rompiendo la unidad de la asamblea, es destruir el Cuerpo de Cristo con el que, sin embargo, pretenden unirse los que comulgan. As se comprende el pensamiento de san Pablo. La asamblea no es una reunin cualquiera; es la Iglesia misma, es el Cuerpo de Cristo, y toda falta contra la asamblea es falta contra el Cuerpo del Seor.Cf. O. Cullmann, op. cit., 107. Cf. J. Leenhardt, Le sacrement de la Sainte Cene, NeuchtelPars 1948, 87.15 14</p> <p>L,a asamblea litrgica</p> <p>169</p> <p>La asamblea es tan importante a los ojos de Pablo que incluso el uso de los carismas del Espritu Santo debe estar regido por las exigencias del bien de la asamblea. Deben ser preferidos los carismas que sirven para la edificacin de la asamblea (i Cor 14, 3); los otros, incluso si son tiles a quienes los poseen (v. 4) o pueden impresionar a los no creyentes (v. 22), si no son tiles a toda la asamblea, si los dems miembros no pueden unirse a ellos por su Amen (v. 16) deben ceder ante los primeros; el criterio de su utilidad reside en "que todos sean instruidos y todos animados" (v. 31), y para esto es indispensable "que todo transcurra decentemente y dentro del orden" (v. 40). Pablo no menosprecia el valor de esos dones espirituales: todos son dones del Espritu, manifestaciones de su presencia en...</p>

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