colproba diciembre 2011

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Revista correspondiente al mes de diciembre del Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires.

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  • Pg.3

    SUMARIO

    PRODUCCION INTEGRAL B+C Consultores de Gabriela E. Blascetta y Alejandro F. Carranza. Redaccin: Maite Espondaburu. Diseo y Diagramacin: Florencia Rando. Colaboracin: Javier Roig

    EDICIN XXXV - AO XV - DICIEMBRE DE 2011

    EDITORIAL

    Los abogados y los mediosDr. Gerardo Salas.Pgina 4.

    INSTITUCIONAL

    Nunca pens que la realidad estaba para quedarsino para ser transformada: cuando llegu a la Corteme propuse eso mismo y requiere de un gran es-fuerzo. Dr. Ricardo Luis Lorenzetti.Pgina 6.

    Informe Polica Judicial: un tema en pleno trata-miento. Voces autorizadas. Pgina 16.

    Trabajo en las Comisiones:Comisin Incumbencias Profesionales.Nuestra Comisin seguir trabajando fuertemente,en el convencimiento que defendiendo las incumben-cias estamos defendiendo no solamente a nuestraprofesin, sino el inters social. Dr. Ramn Prez.Comisin de Administracin de Justicia. Con el objeto de mejorar el servicio de justicia se haconsiderado la conveniencia de establecer un verda-dero control de gestin sobre la labor de los rganospertenecientes al Poder Judicial, con la finalidad de lo-grar una mayor eficacia, rapidez y calidad en el serviciode justicia. Dr. David Cordeviola.Comisin de Consultorios Jurdicos.Dra. Gabriela Gonzalez Abadie.Pgina 28.

    EVENTOS

    Se realizaron en las XXXVI Jornadas Deportivas Inter-departamentales.Pgina 33.

    NOVEDADESActualizacin de credenciales para abogados y Pro-curadores de la Pcia de Buenos Aires.Pgina 38.

    Variacin Cuota anual 2012 y Bono ley 8480Pgina 40.

    PERFILES

    Hacer un balance de mi profesin es hacer un ba-lance de mi vida, y ste resulta sumamente positivo.Dr. Luis Horacio Llamedo Pgina 42.

    HISTORIA DE LOS COLEGIOS

    Colegio de Abogados de MornPgina 48.

    FE DE ERRTAS: EN EL NMERO ANTERIOR POR UNERROR DE TIPEO LA NUMERACIN EN TAPA FUE XXXVICUANDO DEBI SER XXXIV.LE PEDIMOS DISCULPAS A NUESTROS LECTORES.

  • Pg.4

    EDITORIAL

    El abogado debe reducir su publicidad a avisar ladireccin de su estudio, sus nombres, ttulos cien-tficos y horas de atencin al pblico.El abogado no debe publicar ni inducir a que sehagan pblicas noticias o comentarios vinculados alos asuntos en los que intervenga, a la manera deconducirlos, la importancia de los intereses compro-metidos y cualquier ponderacin de si mismo. Debeabstraerse de publicar escritos judiciales o las discu-siones mantenidas con relacin a los mismos asun-tos. Si circunstancias extremas o causas particularesmuy graves justifican una exposicin al pblico, nodebe hacerse annimamente y en ese caso, que esmejor evitarlo, no deben incluirse referencias a he-chos extraos al proceso, ms all de las citas y do-cumentos de los autos. Concluido el proceso, puede publicar en formaponderada y respetuosa sus escritos y las senten-cias y dictmenes del expediente, pero no los escri-tos del adversario sin autorizacin de su letrado.Vemos con preocupacin que en los ltimos tiem-pos los abogados tienen una exagerada participa-cin en los medios de comunicacin, ventilandocasos o asuntos en los que intervienen en francacontradiccin con lo dispuesto por las normas detica que rigen el ejercicio de la profesin.Las reglas deontolgicas que juramos respetar, cla-ramente indican que los abogados no debemosexponer pblicamente los pormenores de los asun-tos que se nos confan, sealando tambin comodebemos hacerlo cuando circunstancias extremasas lo exijan. Esta obligacin profesional tiene va-rias y distintas connotaciones.Por un lado esta relacionado con la limitacin im-puesta a los abogados en cuanto a la oferta publicade nuestros servicios porque nuestra profesin noes una mercanca, no esta en el mercado para co-merciar, sino que por el contrario es un servicio quebrindamos a la sociedad en la bsqueda de la justi-cia, la verdad y su necesaria consecuencia, la bs-queda permanente de la paz social. Defendemosderechos, aseguramos a los justiciables un juiciojusto, en el que prevalezca la verdad material y for-mal. No estamos para buscar publicidad, para lucrarcon el ejercicio de la profesin ni para exponernos

    en los medios de comunicacin.Sobre esta cuestin subyace otra que resulta anms espinosa y que se vincula con la propagandaprofesional. No resulta novedoso el afirmar que latelevisin constituye el medio de difusin masivams importante que se conoce y que los profesio-nales que acceden a ella ya sea en razn de la tras-cendencia de los asuntos que manejan o por otrosmotivos terminan, voluntaria o involuntariamente,publicitando sus servicios del modo ms ventajosoy eficaz an cuando no ms decoroso. Decimos esto porque interpretamos que los modosde anunciarse que tambin se encuentran regla-mentados en la ley 5.177 no deben resultar incom-patibles con la dignidad profesional del letrado (art.16 de la Normas de tica) ni con la gravedad de losintereses que se le han confiado. Es decir que, sibien no resulta inapropiado que el abogado, aligual que cualquier otro profesional, anuncie susservicios o informe al pblico acerca de sus ttulos ode las materias que atienda especialmente, tal di-fusin debe resultar ajustada a la ley vigente y sercompatible con el recato y la mesura que deben ca-racterizar el ejercicio de la profesin. Pero adems porque la funcin del abogado estvinculada con el derecho de los ciudadanos, tienecomo objetivo la defensa y no la exposicin. Ennuestra tarea, se nos confan cuestiones vinculadasa la vida privada de las partes, conocemos porme-nores del conflicto en el que estn involucradas.Debemos asegurar la objetividad para sealar a losjusticiables hasta donde llegan sus derechos, dondecomienzan los ajenos y como, cuando y en que me-dida podemos reclamar o se nos puede enjuiciar.Carlos S. Fayt siguiendo al maestro Calamandrei,dice que la abogaca implica una funcin de carc-ter pblico y el abogado no es un mercenario sinoun colaborador del Juez y un auxiliar de la Justiciaen grado tan alto que la Justicia no podra funcio-nar si no existiesen los profesionales del derecho.Calamandrei opina que la presencia del abogadoen todos los procesos representa una garanta deseriedad y buena fe, escudo del Juez contra todaespeculacin deshonesta de los litigantes. El abo-gado es un elemento purificador de la vida judicial

    Los abogados y los medios

  • Pg.5

    EDITORIAL

    y antes de ser defensor de la parte, en inters delderecho: su primer Juez. No vamos a soslayar que el modo de ejercer la abo-gaca ha cambiado vertiginosamente en los ltimosaos y que, tambin en gran medida, lo ha sido alcomps del desarrollo de las comunicaciones. Esta-mos convencidos que requiere una permanentemodernizacin en el modo de ejercer la profesinpara que, a travs de ella, podamos brindar a losjusticiables las respuestas que la hora requiere.Pero, a pesar de ello, pensamos que los abogadosdeben resistirse a la difusin meditica de sus asun-tos, para comportarse con suma reticencia en lapublicacin de las eventualidades de los expedien-tes o causas que se les encomienden, porque con-lleva al desbaratamiento de la imagen del abogadofrente al pblico. La divulgacin publica de las cuestiones tiene quever con la vida de las personas involucradas en elconflicto judicial y el lugar donde debemos defen-der esos derechos es el proceso dentro del cual laley nos concede todas las garantas para un juiciojusto. En l todas las partes tienen la oportunidadde exponer sus argumentos, de desplegar las prue-bas que hacen a sus derechos y de recurrir a todaslas instancias. La exposicin meditica, con las ur-gencias propias de los medios de comunicacin,con la dinmica que muchas veces impide elaborarla estrategia ms conveniente para los intereses denuestros clientes, no hace ms que desvirtuar elproceso judicial llevando muchas veces a perjudicarcon el tiempo, los derechos que pretendemos de-fender. Debemos advertir que a quien se exponees al justiciable que busca y confa al abogado, ladefensa de sus intereses, cualquiera sea el fuero enel que deba hacerlo. Al someterlo a la exposicinmeditica estamos violando nuestro sagrado minis-terio y en lugar de defender derechos, ponemosen peligro a nuestros defendidos para que no slola opinin pblica sino los estrados judiciales, termi-nen jugndole una mala pasada.

    Tampoco es ajena a la cuestin la obligacin quetenemos los abogados de contribuir a la decisinjudicial, poniendo el equilibrio necesario para quelos jueces llamados a sentenciar, no sean influencia-dos por opiniones ajenas al juicio. Muchas veces seutiliza a los medios de comunicacin para presionara jueces y fiscales, para denostar a los magistradoso para forzar opiniones extraas al proceso, bus-cando un resultado que no pudimos lograr legtima-mente dentro del proceso judicial. Los abogadossabemos que el Juez debe fallar con fundamentonico en las pruebas aportadas, solemos decir loque no esta en el expediente no esta en el mundoy ello tiene que ver con las garantas del debido pro-ceso, con la legtima defensa, con la igualdad antela ley consagrados en nuestra Carta Magna. Es nues-tra obligacin impedir que se pretenda ejercer in-fluencias extraas al proceso y en todo caso, si elJuez fall errneamente all estn los recursos judi-ciales para corregir al Juzgador y si su conducta vams all de una mera decisin judicial, existen meca-nismos apropiados que debemos fortalecer institu-cionalmente, para evaluar y juzgar a los Jueces.Somos los abogados los llamados a lograr la insta-lacin definitiva de la justicia, pero debemos ha-cerlo primero respetando la tica en el ejercicio dela profesin para, a partir de all, reclamar a todoslos actores del proceso para que se respeten las de-bidas garantas y las decisiones se acerquen a laverdad material.

    Presidente del Colegio de Abogados de laProvincia de Buenos Aires y Presidente del

    Colegio de Abogados de Baha Blanca.

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    INSTITUCIONAL

    Siendo un hombre pblico, es conocida su carreraacadmica y su rol en la C