Chavín de Huántar: Estado Teocrático

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Analisis de Chavn de Huantar, considerado como el primer estado teocrtico andino.

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<ul><li> 1. henry tantalen*chavn de huntar y la definicinarqueolgica de un estado teocrtico andinoResumenEn este artculo se propone que el sitio arqueolgico de Chavn de Huntar fue lamaterializacin y el centro de un Estado Teocrtico Andino. Para darle sustento adicha propuesta se plantean una serie de indicadores arqueolgicos los cualessurgen de la informacin acumulada y actualizada como tambin de nuestras pro-pias observaciones. Con tal propuesta inspirada en el materialismo histrico seespera generar una discusin centrada en los objetos arqueolgicos y que atiendaa las condiciones materiales particulares y a la trayectoria histrica de los Andescentrales. Palabras clave: Estado, teocracia, Andes, materialismo histrico.AbstractIn this article we propose that the archaeological site of Chavin de Huntar wasthe materialization and center of a Andean theocratic state. To give support tosuch proposal we argue a serie of archaeological indicators which ones raise fromthe accumulated and updated information as well as own observations. With suchproposal inspired in the historical materialism we expect generate a discussion* Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Instituto Francs de Estudios Andinos, Lima,Per, correo electrnico: henrytantalean@yahoo.es</li></ul><p> 2. 100 BOLETN DE ANTROPOLOGA AMERICANA 45ENERO-DICIEMBRE 2009focused on the archaeological objects and that attend to the particular materialconditions and to the historical trajectory of the central andes. Key words: State, theocracy, andes, historical materialism.IntroduccinDesde los comienzos de nuestra disciplina, los investigadores del pasado noshemos enfrentado al reto de otorgarles nombre a los fenmenos sociales pasadoscon los que trabajamos. Para ello hemos generado, en tanto heursticas, categor-as, conceptos o nombres que nos ayudan a acercarnos y comprender mejor dichosfenmenos. Obviamente, cada una de estas etiquetas se origina y parte de unaconcepcin del mundo y, para nuestro caso, de una teora arqueolgica (implcitao explcita) que le da sentido y contenido a estos fenmenos sociales dentro denuestro ordenamiento de dicho mundo pasado en el presente. Histricamente, losfenmenos sociales que hemos estudiado han sido vistos a la luz de diferentesteoras aunque las evidencias materiales de dichos fenmenos puedan ser lasmismas. Obviamente, tambin existe una carga poltica, acptese o no, en la gene-racin de dichas categoras y en los ltimos aos esto ha sido hecho evidente ysido criticado y asumido desde la misma arqueologa.Dentro de estos fenmenos por estudiar, la aparicin u origen del Estado pre-histrico siempre ha estado en un lugar bastante privilegiado puesto que comoente poltico que genera un quiebre en la forma de vida pasada hasta nuestros dases importante para explicarnos a nosotros mismos como sociedad. Adems, dadoque nuestro oficio est relacionado directamente con los objetos, y casi desde elprincipio por el gusto por las cosas que poseen una gran calidad esttica y durabi-lidad, las creaciones realizadas por los Estados antiguos, que poseen una mayorcapacidad para generar dichos objetos, han llamado la atencin de los arquelogosy arquelogas y de la sociedad en general. As pues, este debate acerca de la apa-ricin del estado y sus correlatos materiales ha generado una importante literaturaen la cual se aprecian diferentes lneas de investigacin pero, sobre todo, diferen-tes teoras que suponen su existencia, carcter y concrecin (por ejemplo vaseService 1984[1975], Haas 1982, Lull y Mic 2007).En los Andes, como la misma historiografa seala, casi siempre la explicacindel origen o aparicin del estado ha estado condicionada por estudios o teorasque han sido generados en lugares alejados donde se plante por primera vez laexistencia del Estado temprano, que es el que ms llama la atencin por su ca-rcter primigenio, prstino, de primera generacin o primario (Millaire 2010a,Spencer 2010). De esa forma, se han generado caractersticas o elementos arqueo-lgicos que deben estar presentes tanto all como aqu para vindicar a un fenme- 3. HENRY TANTALEN CHAVN DE HUNTAR Y LA DEFINICIN ARQUEOLGICA 101no arqueolgico como el Estado, casi siempre dejando de lado la forma de produ-cir la vida social en condiciones particulares, como es el caso del mundo andino.Por lo anteriormente comentado, creemos que adems de esas epistemologasy modelos arqueolgicos-antropolgicos hegemnicos, mayoritariamente neoevo-lucionistas, otras formas de comprender el pasado tambin pueden contribuir agenerar una representacin o explicacin ms adecuada a la realidad social de losAndes prehispnicos. As pues, en este artculo planteamos una definicin delestado teocrtico andino y que tambin surge como una propuesta terico-prcticaque nace desde la evidencia concreta y que pretende superar dialcticamente a laampliamente utilizada categora de Jefatura Compleja (Complex Chiefdom)1 yque se aplica a diferentes sociedades que no alcanzan a cubrir los requisitos nece-sarios para ser definidas como un estado, como en el caso de Chavn de Huntar(por ejemplo, Manzanilla 2001:401). Dicha categora fue generada y es utilizadaampliamente por la arqueologa procesualista neoevolucionista anglosajona (Ser-vice 1962, Flannery 1972, 1998, Earle 1987, Johnson y Earle 2000)2 o inspiradaen ella que, para el caso peruano, principalmente, es de origen norteamericano(por ejemplo, vase Haas y Creamer 2006).3 Dicha categora dara cuenta, princi-palmente, de una organizacin sociopoltica intermedia entre las sociedades sim-ples y los Estados y que se materializara en la concentracin de arquitecturamonumental ms all de la capacidad de las unidades domsticas y que tiene unterritorio y una poblacin importante aunque tambin intermedia entre esos dosextremos de la escala evolutiva de las sociedades. Ms importante y a nivel antro-polgico esta categora explica que en dicho tipo de sociedad no existiran clasessociales o explotacin de un grupo social hacia otro sino ms bien mecanismos(extrados de la antropologa econmica) que explicaran la monumentalidad me-diante la redistribucin (Johnson y Earle 2000) (incluida la asimtrica) y la exis-tencia de lderes carismticos4 o Big Men que generan u obtienen su prestigio1Para una sntesis del uso de la complejidad en arqueologa vase Adams 2001 y para una aplica-cin en los Andes centrales vase Haas y Creamer 2006.2Tambin vase Chapman 2008 para una crtica de la hegemona de los modelos angloamerica-nos con especial referencia a la utilizacin de la categora de jefatura.3Aunque vase una crtica al neoevolucionismo aplicado a los Andes en Pozorski y Pozorski1992:863.4En versiones procesualistas ms modernas y auto-crticas (procesuales-duales), como la deBlanton et al. (1996), que tratan sobre cmo operan los lderes en las sociedades complejas sepueden encontrar la divisin entre las estrategias de poder exclusionistas (exclusionary) dondelos lderes individuales generan relaciones de dominacin de tipo patrn-cliente con los sujetosde la sociedad y se empoderan mediante redes con otros lderes (network) gracias a las cualesobtienen el acceso a bienes exclusivos y las estrategias de poder corporativas (corporate) dondela elite se apoya en los grupos de la misma sociedad para conservar (compartir) el poder polticoy econmico (comprese con las jefaturas individualizantes (Individualizing Chiefdoms) y las 4. 102 BOLETN DE ANTROPOLOGA AMERICANA 45 ENERO-DICIEMBRE 2009mediante el auspicio y ofrecimiento de grandes banquetes instalados y celebradosen dichos espacios monumentales.5 Esta categora procesualista es ampliamenteusada antes de la aparicin de sociedades que comparten los elementos claves delos estados de primera generacin de otras partes del mundo como se planteanpara el caso de Moche, Wari o Tiwanaku, ubicados posteriormente a los inicios denuestra era (Stanish 2001, Manzanilla 2001, Billman 2002, Silverman 1995,Schreiber 2001, Smith y Schreiber 2005, 2006).No obstante, creemos que mediante la evidencia arqueolgica disponible en laactualidad tambin es posible caracterizar objetivamente a las sociedades quemostraron una desigualdad socioeconmica y sociopoltica, evidente en la formaasimtrica de conducir y consumir el trabajo de un grupo social por otro (explota-cin) mediante prcticas coercitivas y normas institucionalizadas amparadas yjustificadas en un sistema religioso que funcionaba para reproducir dicha asime-tra social, lase estado teocrtico. Claramente esta propuesta est basada en unaperspectiva de los objetos arqueolgicos materialista histrica que trata de expli-car a Chavn de Huntar no solamente como consecuencia de una evolucin gene-ral universal de las sociedades sino ms bien como producto histrico-social consus propias condiciones materiales de existencia y relaciones sociales especficasy particularidades histricas donde, en un tiempo determinado en su trayectoriahistrica, un grupo de la sociedad hall las condiciones necesarias, aunque gene-radas por la misma sociedad, para ubicarse ventajosamente con respecto a otrosindividuos y produjo artefactos e instaur prcticas para sancionar, controlar y/omanipular a otros individuos con el objetivo de reproducir dicha situacin venta-josa, mediante tecnologas del poder (Foucault 1976), en este caso las prcticasreligiosas coercitivas y sus materializaciones.Jefaturas orientadas hacia el grupo (Group-oriented Chiefdoms) de Renfrew 1974 en Blantonet al. 1996). Tambin vase Manzanilla 2001.5Por ejemplo, en un reciente artculo, Charles Spencer (2010:7119) retomando a Henry Wright(1977) seala que: Wright defini a la Jefatura como una sociedad con autoridad centralizadapero no especializada internamente; l defini al estado como una sociedad con una organiza-cin administrativa centralizada y tambin internamente especializada, coherente con el concep-to Weberiano de burocracia racional. La autoridad de la Jefatura es, de este modo, centralizadapero no burocrtica, un diseo que encuentra su expresin lingstica en los relativamente pocostrminos empleados para designar a los encargados de tomar las decisiones en las jefaturas et-nogrfica y etnohistricamente documentadas. En contraste, incluso los estados relativamentepequeos presentan una gran cantidad de denominaciones de puestos administrativos. De talmanera, para Spencer como para Wright, el principal rasgo del estado es que el lder o autoridadestatal puede derivar o delegar autoridad y/o tareas a otros especialistas: una burocracia consti-tuida con jerarquas que asuman autoridad parcial. Esta autoridad parcial se vea arqueolgica-mente en otros centros polticos fuera del principal y otorgara la territorialidad necesaria alestado. 5. HENRY TANTALEN CHAVN DE HUNTAR Y LA DEFINICIN ARQUEOLGICA 103El estado teocrtico como concepto ya haba sido propuesto inicialmente porLuis G. Lumbreras Salcedo6 (por ejemplo, 1974:72, 1981:189, 1993:373,2005[1989]:273, 2005[1995]:222, 2007:662) para el caso de Chavn de Huntar7donde l vea un poder poltico y econmico en manos de especialistas religiosos(tambin vase Bate 1984:72).8 Sin embargo, el historicismo cultural, evolucio-nismo y occidentalismo instalado e imperante en el pensamiento arqueolgicodominante en el Per en general no permiti consolidar este concepto y su com-probacin emprica. Esto tendra que ver, entre otras razones, con la necesidad deutilizar categoras universales desarrolladas en otras reas pero soportada conevidencias arqueolgicas producidas histrica y localmente. Es decir, dichas cate-goras universales que nunca fueron generadas aqu deberan contener los mismoselementos o atributos arqueolgicos encontrados en los primeros Estados delmundo ms que en nuestra propia realidad. En ese proceso, confundamos el fe-nmeno o apariencia con su causa o esencia,9 de tal modo que, lo que haba ocu-rrido principalmente en Cercano Oriente (bsicamente por la influencia childiana)debera haber tenido las mismas manifestaciones concretas en los Andes. Por ello,esta propuesta tambin tiene como objetivo general, comenzar a generar una teo-ra arqueolgica andina que d cuenta de las manifestaciones concretas de lasprcticas sociales en la regin andina que en algunos casos han demostrado seroriginales (por ejemplo, vase Burger (1992:226) para Chavn de Huntar o Ma-kowski (2003, 2008a, 2008b:7) para el urbanismo andino).En este artculo, si bien, utilizamos el materialismo histrico (como teorageneral y epistemologa) que tambin es una ciencia y filosofa de origen occiden-tal,10 el mismo Karl Marx entenda que cada situacin histrica tena su propiamanifestacin en lo concreto. En consecuencia, nuestro materialismo histricoasume que dadas ciertas condiciones materiales y relaciones sociales histrica-mente producidas generarn concreciones diferentes en distintos espacios/tiemposaunque con la posibilidad de encontrar formas y relaciones de produccin simila-res en otras partes del mundo y en otros momentos histricos.Si bien, muchas veces se ha cado en el mecanicismo y la ortodoxia, por ejem-plo, cuando se trataba de encajar a las sociedades del Nuevo Mundo en los modos6 Interesantemente, Childe (1947:73) tambin haba planteado un Despotismo Teocrtico.7 Para otras propuestas cercanas sobre estados teocrticos, tambin vase Fung 1988, 2008[1999] para Las Haldas o Pozorski (1987:15) y a los Pozorski (Pozorski 1987, Pozorski y Pozorski 1994:70) para Pampas de las Llamas-Moxeque.8 Sin embargo, la categora Estado Teocrtico est ms relacionada con la sociedad Moche de tiempos posteriores a Chavn (Canziani 2008:195). Interesantemente es el mismo tiempo en el cual los arquelogos procesualistas aceptan la existencia de estados en los Andes.9 Por ejemplo, lo mismo sucede con la categora de ciudad que veremos ms adelante.10 Vase crticas al materialismo histrico por dicha carga etnocntrica en Patterson 2008. 6. 104 BOLETN DE ANTROPOLOGA AMERICANA 45ENERO-DICIEMBRE 2009de produccin sugeridos por Marx, creemos que en este caso l estaba generandoesquemas generales y que, como sabemos, necesitaba de mayor informacin em-prica para poder plantear sus generalizaciones11 (Bate 1984). Como sabemos, elmtodo cientfico materialista histrico parte de lo especfico para llegar a lo ge-neral y viceversa, en una superacin o movimiento dialctico que se va adecuandoa lo que expresa la realidad concreta. No obstante, este principio bsico marxianono fue lo suficientemente comprendido por propios y extraos, lo que se puedevase claramente en los debates de la dcada de los aos setenta del siglo pasadoen el Per cuando se discuta intensamente sobre el modo de produccin, en espe-cial el asitico, en los Andes prehispnicos (Espinoza 1981[1978]. Tambin vaseBate 1984). En todo caso, se puede decir que el debate fue ms terico que emp-rico lo cual se mantuvo tambin en la misma propuesta de Lumbreras que nuncadesarroll una metodologa arqueolgica para contrastar dicha propuesta tericadel estado andino y especialmente su origen relacionado a lo que denomin Esta-do Teocrtico.12Obviamente, la contradiccin principal para poder generar una teora arqueo-lgica del Estado Andino est en que, por un la...</p>