Breve historia del cáncer - ? Â· evolucionado nuestra idea de la enfermedad a través del tiempo y de ... e inteligente de la historia de esa enfermedad hoy ... con cáncer de mama,

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<ul><li><p>1 </p><p>Una visin sumaria de la extraordinaria obra El emperador de todos los males", del </p><p>onclogo Siddartha Mukherjee, mdico estadounidense nacido en India, experto en </p><p>Hematologa y Oncologa, y licenciado por las universidades de Stanford, Oxford y </p><p>Harvard, .quien recibi el Premio Pulitzer de 2011 por su acuciosa, profunda y aguda </p><p>investigacin. </p><p>En qu punto nos encontramos en nuestra batalla contra el cncer? Cmo ha </p><p>evolucionado nuestra idea de la enfermedad a travs del tiempo y de qu manera han </p><p>influido los cambios en su trayectoria? Estamos cerca de encontrar la cura? Cul es </p><p>su verdadera biografa? </p><p>El cncer es una enfermedad que ocupa un complejo espacio social, cultural y poltico. </p><p>Su historia no debe contarse slo como un ensayo cientfico sino tambin como un </p><p>relato profundamente humano. </p><p>Identificada comnmente como una enfermedad de la vida moderna, el cncer </p><p>acompaa y amenaza al hombre desde la Antigedad. Los intentos por vencerlo </p><p>conforman, en buena medida, la historia de los progresos (y fracasos) cientficos y </p><p>filosficos del ser humano frente a la enfermedad. Desde los primeros mdicos egipcios </p><p>y griegos hasta los aspticos laboratorios de la gentica, pasando por las operaciones </p><p>medievales, los quirfanos victorianos, el descubrimiento de la anestesia y los rayos X. </p><p>El monumental y premiado volumen El emperador de todos los males del onclogo </p><p>Siddartha Mukherjee, es un abordaje sensible e inteligente de la historia de esa </p><p>enfermedad hoy atravesada por el marketing, los medios, los negocios de los </p><p>laboratorios, y a la cual Estados Unidos lleg a declararle la guerra y que recin ahora </p><p>estamos empezando a comprender. </p><p>Mukherjee analiza el cncer como uno de los problemas ms graves que han afectado a </p><p>la humanidad desde sus inicios y, particularmente, en los ltimos trescientos aos. </p><p>Ofrece una mirada al futuro de esta enfermedad y un punto de vista nuevo y audaz sobre </p><p>Breve historia del cncer </p></li><li><p>2 </p><p>la manera en que doctores, cientficos, filsofos y ciudadanos han observado y </p><p>entendido el cuerpo humano durante milenios. </p><p>En 2010 unos 600 mil estadounidenses y ms de 7 millones de personas en todo el </p><p>mundo murieron de cncer. En Estados Unidos, una de cada tres mujeres y uno de cada </p><p>dos hombres desarrollarn cncer durante su vida. Una cuarta parte de las muertes </p><p>estadounidenses, y alrededor del 15 por ciento de todos los fallecimientos en el mundo, </p><p>se atribuirn a l. Estos abrumadores nmeros son la puerta de entrada a uno de los </p><p>xitos editoriales de 2011. Ganador del Pulitzer y del First Book Award de The </p><p>Guardian, nominado al National Book Critics Circle Award y Top 10 del ao segn un </p><p>abanico crtico tan amplio como el The New York Times, la revista Time y Oprah </p><p>Winfrey, El emperador de todos los males se presenta nada ms y nada menos que como </p><p>la biografa oficial del cncer. Escrito de a lapsos de entre 5 y 15 minutos por da (lo </p><p>que quedaba de tiempo libre a su ahora famossimo autor, pero entonces respetado y </p><p>joven onclogo full time ms padre de familia, Siddartha Mukherjee), el libro tiene casi </p><p>700 pginas y consigui contrato cuando su escritura iba ms o menos por la mitad. </p><p>Claro que hoy lo primero que uno piensa es que es increble que los editores no se </p><p>hayan batido a duelo por publicarlo. Pero lo cierto es que su autor se top ms bien con </p><p>pensamientos encontrados donde imperaba la cautela. Las respuestas fueron bipolares. </p><p>O me decan: Nadie va a leer sobre el cncer, o: Cmo puede ser que este libro no </p><p>haya sido escrito antes. En lo que definitivamente estaban todos de acuerdo era en que </p><p>el cncer atemoriza, lo que no haca ms que avivar el entusiasmo de su autor. Para m </p><p>sa era la respuesta equivocada. Si la gente tiene miedo, es la principal razn para </p><p>hablar, dijo enftico mientras redondeaba su ambicioso proyecto. </p><p>BAJO EL SIGNO DEL CANGREJO </p><p>Dnde empieza la historia del cncer? Se puede hablar de su nacimiento? Carla, la </p><p>paciente que da comienzo al relato, no se formula esa pregunta, al menos no de cara al </p><p>mdico que luego va a contar su historia. Carla se pregunta qu tiene y si se va a poder </p><p>curar. Para ella el comienzo son unas tremendas migraas, una fatiga irreconocible para </p><p>su carcter alegre y entusiasta. Las dos o tres visitas a mdicos que no dieron con </p><p>ningn diagnstico. Finalmente, su propio pedido de que le hagan un anlisis ms </p><p>profundo. La extraccin de sangre y una nueva extraccin para confirmar el peor de los </p><p>pronsticos: leucemia. La segunda de sus preguntas no tendr respuesta hasta el final </p><p>del libro. En medio, mientras Mukherjee recorre la historia del cncer, Carla pasar por </p><p>la aislacin total para someterse a la inmunodepresin gracias a la que soportar el </p><p>cruento y a la vez esperanzador tratamiento oncolgico. Es hacia las ltimas pginas de </p><p>El emperador... cuando el lector se entera de que Carla se cura. Para sorpresa de su </p><p>propio mdico y autor, que esperaba cerrar el libro con la muerte de su paciente, la </p><p>remisin de Carla se mantiene hasta ahora y su futuro parece de lo ms auspicioso. Pero </p><p>contar el desenlace de la vida de Carla no le quita ni un pice de intriga al libro. Porque </p><p>la trama de El emperador... no est centrada en esta maestra jardinera joven, ni en torno </p><p>de ningn paciente, sino en los cientficos que, como piezas de un rompecabezas, fueron </p></li><li><p>3 </p><p>armando la silueta de esta enfermedad que por momentos parece tener a la humanidad </p><p>atenazada. </p><p>La empresa de la ciencia es lenta, y la figura que usa Mukherjee para contarla es una </p><p>vez ms la de la guerra. Aunque no le gusten las metforas y cite una y otra vez a </p><p>Susan Sontag quien en los aos 70 combati desde su libro La enfermedad y sus </p><p>metforas los estereotipos, las fantasas punitivas y sentimentales alrededor del cncer, </p><p>Mukherjee es mdico y trabaja en Estados Unidos, pas que oficialmente declar la </p><p>guerra no slo a un sinnmero de pases, sino tambin a esta enfermedad. Una guerra </p><p>fra, filosa, de luz blanca, en la que los mdicos actan como generales y hroes que </p><p>batallan contra un monstruo invasor que se despliega con sus mil y una caras sobre </p><p>pacientes que son soldados, vctimas, trinchera y campo de batalla. </p><p>Solemos pensar en el cncer como una enfermedad moderna porque sus metforas lo </p><p>son, y tanto. Es una enfermedad de la sobreproduccin, de crecimiento fulminante: </p><p>crecimiento imparable, crecimiento inclinado sobre el abismo del descontrol (...) El </p><p>cncer es una enfermedad expansionista; invade los tejidos, establece colonias en </p><p>paisajes hostiles, busca un santuario en un rgano y luego migra a otro. Vive </p><p>desesperada, inventiva, feroz, territorial, astuta y defensivamente; por momentos es </p><p>como si nos enseara a sobrevivir. El cncer explota las caractersticas que nos hacen </p><p>exitosos como especie o como organismo. Sin embargo, el cncer aparece por primera </p><p>vez en la Antigedad, en un papiro egipcio. Es el propio Imhotep el que escribe sobre </p><p>un fruto sanguneo no maduro, duro y fro al tacto y l, que siempre tena un mtodo </p><p>de cura, frente al tumor se queda mudo. Cura: no hay ninguna, sentencia. </p><p>De aquella era, Mukherjee cuenta tambin sobre los cadveres momificados que </p><p>conservan sus tumores malignos como un misterio a salvo del paso del tiempo. </p><p>Recin dos mil aos despus aparece un nuevo registro de la enfermedad: en el 440 </p><p>a.C., Atosa, reina de Persia, sinti la presencia de un bulto sangrante en el pecho. </p><p>Sumida en una aislacin autoinfligida, sin querer recibir tratamiento alguno, se rindi a </p><p>su padecer. Hasta que un esclavo, Democedes, la convenci de que podra extirprselo. </p><p>Nadie sabe cmo result esa primera mastectoma, pero s que cuarenta aos despus la </p><p>enfermedad de Atosa aparece nombrada por primera vez. Bautizar una enfermedad es </p><p>describir cierto estado de sufrimiento: un acto literario antes que un acto mdico, dice </p><p>Mukherjee. El racimo de vasos inflamados en torno del tumor fue la viva imagen de un </p><p>cangrejo desparramado en la arena para Hipcrates: de ah su nombre karkinos, </p><p>cangrejo en griego. Luego, ese nombre se cruzara con otro trmino que lo completa: </p><p>onkos, que describe una carga o, ms comnmente, un peso llevado por el cuerpo. </p><p>Los griegos entendan que el cncer era el desequilibrio de alguno de los cuatro fluidos </p><p>que circulaban por dentro. Haba rojo, amarillo, blanco y negro. En el 160 d. C., </p><p>Claudio Galeno reservaba este ltimo al cncer. Galeno sostena que el cncer era bilis </p><p>negra atrapada, esto es bilis esttica incapaz de escapar de un lugar y, con ello, </p><p>coagulada en una masa apelmazada. Despus de nombrarlo, Hipcrates asegur que </p><p>era mejor no tratar el cncer. Galeno, por su parte, crea que era intil, que la bilis </p><p>negra estaba por doquier. Tintura de plomo, colmillos de jabal, pulmones de zorro o la </p><p>compresin de un tumor con planchas eran algunas de las recetas preferibles a </p><p>entregarse a la descarnada ciruga que se practicaba entonces. </p></li><li><p>4 </p><p>BREVE HISTORIA DE UNA LARGA LUCHA </p><p>Fue a partir de la primera autopsia que las teoras de Galeno empezaron a desplomarse. </p><p>No haba bilis negra sino un organismo por descubrir. El estudio de la anatoma retom </p><p>la idea de la ablacin quirrgica del cncer inaugurando toda una etapa tan prolfica </p><p>como sanguinaria, recin paliada por el descubrimiento de la anestesia, en 1846. La </p><p>anestesia y la antisepsia fueron avances tecnolgicos aunados que liberaron a la ciruga </p><p>de su crislida medieval. Armados de ter y jabn carbnico, una nueva generacin de </p><p>cirujanos acometi los procedimientos anatmicos terriblemente complejos. Los </p><p>aventurados primeros onclogos lograban quitar algunos tumores del cuerpo, pero no </p><p>lograban evitar que el cncer volviera a crecer tarde o temprano. Una y otra vez </p><p>volvan a la mesa de operaciones y cortaban, como si estuvieran atrapados en un juego </p><p>del gato y el ratn, mientras el cncer horadaba el cuerpo humano pedazo a pedazo. </p><p>El encarnizamiento teraputico para acabar con el maligno cangrejo tuvo su mximo </p><p>exponente en William Halsted: un mdico cocainmano que hacia fines del 1800 </p><p>invent la mastectoma radical. Vaciar lo ms posible el cuerpo de las mujeres (quitaba </p><p>glndulas, msculos, incluso huesos de las costillas) con el fin de lograr remisiones </p><p>totales y, en muchos casos, donde no era necesario operar, con la siniestra intensin de </p><p>doblegar su carcter. </p><p>Las cirugas eran todo un espectculo. El 1900 inaugura la poca de los mdicos </p><p>celebridades rebosantes de confianza que operaban para deleite de testigos tan </p><p>privilegiados como intrigadsimos. El quirfano era para ellos un teatro de operaciones </p><p>y la ciruga, una actuacin elaborada, a menudo presenciada por un pblico silencioso </p><p>que miraba desde una claraboya situada encima del teatro. Deslumbrados por su propio </p><p>brillo, ni siquiera podan ver todava el fracaso que esconda la brutal operacin. Es que </p><p>no importaba cunto quitaran, el cncer volva o ya estaba esperando, agazapado, en </p><p>algn otro rgano. </p><p>Para la misma poca, en un escenario diferente, una serie de casualidades dieron los </p><p>descubrimientos de los rayos X, el radio y finalmente, eureka, la loca idea de que esta </p><p>nueva forma de energa tal vez sirviera para todo esto. Fue un joven de veintin aos, </p><p>Emil Grubbe, quien a puro instinto hizo la primera prueba exitosa: Grubbe comenz a </p><p>bombardear con radiacin a Rose Lee, una mujer mayor afectada con cncer de mama, </p><p>por medio de un tubo improvisado de rayos X (...) La irradi durante 18 das. Aunque </p><p>doloroso, el tratamiento tuvo algn xito. Grubbe enseguida sigui con otras pacientes, </p><p>todas con el mismo resultado: los tumores se reducan. A comienzos del siglo XX </p><p>haba nacido una nueva rama de la medicina del cncer, la oncologa radioterpica. </p><p>Pero la nueva cura tena dos problemas. La primera era que la radiacin en s misma </p><p>produca cncer (y sus vctimas ms notorias fueron la propia Marie Curie y el joven </p><p>inspirado Grubbe). La segunda, que tampoco era eficaz con las metstasis. El cncer, </p><p>aun cuando comience localmente, espera de manera inevitable para salir de su </p><p>confinamiento. </p></li><li><p>5 </p><p>Escapar de la encrucijada de elegir entre el rayo caliente o el cuchillo fro requiri de </p><p>una nueva herramienta o arma, para volver al lenguaje de guerra que subyace detrs de </p><p>este relato. Un veneno especfico y sistmico para el cncer. </p><p>El descubrimiento de la quimioterapia encuentra sus races a fines del siglo XIX en las </p><p>fbricas textiles, que explotaban el uso de qumicos y tinturas. Qu reaccin tiene un </p><p>colorante sobre una clula?, se preguntaba el mdico alemn y Nobel de 1908 Paul </p><p>Ehrlich. Tinturas qumicas para atacar microbacterias era lo que probaba cuando </p><p>descubri sustancias que las destrozaban. La idea de encontrar una sustancia como sa </p><p>que, cual bala mgica, destruyera el cncer obsesion por aos no slo a Ehrlich sino </p><p>a quienes siguieron sus pasos. Pero la similitud entre las clulas cancerosas y las </p><p>normales no hacan nada fcil la tarea. La investigacin recin dio sus frutos cuando el </p><p>conocimiento qumico y molecular se volvi ms profundo, alrededor de los aos 50. </p><p>Hasta ac ms o menos el recuento de los hechos, que nos lleva a las prcticas actuales </p><p>que se utilizan para curar el cncer. Faltaba que la ciencia ahondara en la gentica para </p><p>comprender la complejidad de la enfermedad ante la que se enfrentaba. En ese camino, </p><p>los cientficos iran virando hasta conformar su propio establishment, los pacientes se </p><p>convertiran en seres de derechos con sus propios reclamos, y la curacin sera no slo </p><p>un anhelo sino tambin un negocio multimillonario que, como todos, o, tal vez, ms que </p><p>ningn otro, puede representar los ms turbios intereses por sobre cualquier otro </p><p>propsito. </p><p>JUNTANDO FONDOS PARA LA SILENCIOSA GUERRA MUNDIAL </p><p>La primera vez que apareci una gran cantidad de dinero asociada al cncer fue en </p><p>1927. Alertados ya por el aumento de enfermos, el senador Matthew Nelly le pidi al </p><p>Congreso que ofreciera una suma de cinco millones de dlares por cualquier </p><p>informacin que condujera a la detencin del cncer humano. Claro que la absurda </p><p>propuesta, digna del Lejano Oeste, no tuvo ninguna respuesta seria, pero fue el puntapi </p><p>para que en 1937 el pas lanzara un ataque nacional contra el cncer. As, ese mismo </p><p>ao el presidente Roosevelt promulg la ley de creacin del Instituto Nacional del </p><p>Cncer para coordinar la investigacin y la educacin sobre el tema. Los mdicos se </p><p>pusieron a trabajar con entusiasmo, pero la propuesta se top enseguida con un lmite </p><p>feroz: la guerra real que los alemanes declaraban al mundo unos meses despus trunc </p><p>esa primera abatida conjunta. Si bien la empresa blica y sus descubrimientos </p><p>terminaran nutriendo la lucha contra el cncer, para los mdicos se fue un duro golpe </p><p>que se sumaba al achique que ya haban experimentado cuando, en la Primera Guerra, </p><p>las empresas qumicas dejaron de desarrollar remedios para pasar a crear venenos para </p><p>el enemigo. </p><p>Por otro lado, no slo la Segunda Guerra desplazaba los intereses. Con el </p><p>descubrimiento de las vacunas y los antibiticos la gente se enfermaba menos. La </p><p>ciencia haba logrado que en treinta aos la esperanza de vida trepara de 47 a 68 aos. </p><p>Entre 1945 y 1960 se construyeron...</p></li></ul>