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Revista de la sociedad civil cubana.

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  • 1ndiceDossier: La Primavera rabe La Primavera rabe en el cuarto

    nmero de Blogger Cubano, 4 Bouazizi, el frutero que saba de

    informtica, 5 El bloguero que revolucion

    Egipto, 7 De cmo Internet burl al

    rgimen sirio, 11 Collage: Opinan los expertos, 14 La caza del periodista en Libia y

    Siria, 19 Cuba, entre China y Libia?, 23La polmica Las diferencias no hacen la

    diferencia (Darsi Ferrer), 26 De la economa y la injusticia

    como ingredientes del cambio (Armando Ael), 35

    Online Tres razones para estar en

    Twitter (Beatriz Calvo Pea), 38Ficciones El recluta (Eduardo Gonzlez),

    42 La pretensin (Augusto Gmez),

    46

    Redaccin: Armando Ael Idabell RosalesColaboradores: Beatriz Calvo Pea Darsi Ferrer Augusto Gmez Eduardo GonzlezPortada: Omar SantanaDiseo Grfi co: Alexandria Library

    Contamos con la opinin de nuestros lectores. Envanos tus preguntas, comentarios o sugerencias a: bloggercubano@gmail.comhttp://bloggercubano.blogspot.com

  • 2

  • 3Plaza Tahrir, epicentro de las protestas en Egipto

    Dossier: La Primavera rabe

  • 4La Primavera rabe en el cuarto nmero de Blogger Cubano

    Si quieres liberar a una sociedad, dale Internet, ha dicho Wael Ghonim, uno de los internautas claves en el desarrollo de las protestas populares que dieron al traste con el rgimen egipcio de Hosni Mubarak.

    A algunos podr parecerle exagerada la afi rmacin, pero el papel jugado por el ciberespacio y en general las nuevas tecno-logas en las revoluciones que durante los primeros meses de este ao sacudieron y sacuden frica del Norte (el Magreb) y Medio Oriente, ha sido fundamental, y resulta imprescindible para entender el fenmeno que ha derribado a dos regmenes autoritarios, los de Tnez y Egipto; ha puesto contra las cuerdas a otros dos, los de Libia y Siria, y no cesa de caldear la regin.

    La Primavera rabe marcar un antes y un despus en la Historia del siglo XXI. Durante mucho tiempo, el islamismo y otros integrismos con acentuada presencia en la zona haban nublado la razn de los analistas, quienes prcticamente en masa consideraban impensable el advenimiento, en el mundo islmico, de movimientos juveniles pro democracia, abocados a la tecnologa y tendientes a enarbolar exigencias tradicional-mente propias del Occidente liberal. Esto pone de relieve una circunstancia que el gobierno cubano no debera pasar por alto: no hay regmenes inamovibles o eternos. El cambio se impone a la larga y en un mundo cada vez ms interconectado nada es irrevocable, tampoco el socialismo. Por mucho que intenten vender ese concepto los gobernantes de Cuba, incluso plasmn-dolo en una Constitucin que es un juguete en sus manos.

    Por todo ello, y por el inters que ha suscitado el tema entre la juventud y la sociedad civil de la Isla y conociendo de pri-mera mano la cerrazn informativa existente en Cuba, donde los medios de prensa pertenecen a un gobierno que no ve con buenos ojos la infl uencia de las nuevas tecnologas, dedicamos este nmero a las revoluciones rabes. Tambin, existen simili-tudes entre el sistema vigente en Cuba y muchos regmenes de fuerza de esa zona del planeta, como el libio, el sirio y el iran. Redaccin

  • 5Bouazizi, el frutero que saba de informtica

    Uno de los rasgos fundamentales de la Primavera rabe es su carcter eminentemente popular y juvenil. No fueron genera-les ni doctores los que encendieron la chispa del fuego que ha devastado sucesivas autocracias y puesto en ebullicin Oriente Medio y el Magreb, extendindose incluso a otras reas geogr-fi cas, sino gente de a pie, estudiantes y pequeos empresarios, trabajadores y campesinos.

    Esta es la breve historia del vendedor de frutas que prendi la llama de las revueltas, y nunca mejor dicho: La historia de Mohammed Bouazizi, llamado El padre de la revolucin tu-necina y por extensin, posteriormente, de la de toda la franja norte de frica. Tambin, este es un apretado recuento de la cada del rgimen que durante 23 aos mantuvo en un puo a la oposicin y la sociedad civil en Tnez.

    Un vendedor de frutasMohammed Bouazizi naci en Sidi Bouzid el 29 de marzo de 1984.Este joven tunecino, frutero ambulante, perdi a su pa-dre a los tres aos y conviva en una pequea vivienda de una planta, de tres pequeas habitaciones, cuarto de bao y cocina, con otros ocho familiares su madre, dos hermanos y cuatro hermanastros, ninguno de los cuales tena un trabajo fi jo. Era Mohammed quien cargaba con la responsabilidad de alimentar a la familia.

    Estudi y trabaj al mismo tiempo durante una poca, y se licenci en Informtica. Pero nunca pudo desempear esa espe-cialidad como medio de sustento. Aportaba dinero, para que su hermana Leila pudiera ir en la universidad, vendiendo frutas. Por la noche compraba la mercanca que venda al da siguiente. En algunas jornadas ganaba 10 15 dinares (unos ocho dlares). A menudo, menos, ha relatadosu hermanastra de 19 aos ci-tada por el diario madrileo El Pas.

    Muchas veces los policas le robaban el gnero. Otras lo desparramaban por el suelo y tena que salir corriendo. Nada extrao en el Tnez rural, habituado a la rampante corrupcin policial, a la exigencia de mordidas, al abuso de poder, a la pre-

  • 6potencia de los agentes y al miedo que causaban entre los 40.000 vecinos de la ciudad, relata el periodista Juan Miguel Muoz. Hasta que un da, el 17 de diciembre de 2010, el padre de la revolucin tunecina dijo basta. La polica le pidi dinero para permitirle que siguiera vendiendono dispona de permiso de venta, pero l se neg a drselo. Fue golpeado y vejado, y de-cidi poner fi n a la pesadilla prendindose fuego. Compr un bidn de gasolina de cinco litros y se quem vivo delante de dos guardias, frente al edifi cio del gobierno regional.

    Tras ser hospitalizado, Mohamed Bouazizi falleci a causa de las quemaduras el 4 de enero de 2011, a los 26 aos, luego de que el gobernante tunecino en persona, Ben Ali, se acercara a visitarle y se retratara a su lado.

    Pero ya era tarde para demostraciones oportunistas. Las protestas se sucedieron en Sidi Bouzid, Kasrine, Gafsa, Thala, Douz, Tozeur y otras localidades. Los tunecinos recurrieron a Internet, y en l a Facebook censurado con frecuencia, para organizarse y reaccionar frente al sistema represivo. Sin el ci-berespacio y las contribuciones informativas de la televisora Al Jazeera, la revolucin habra avanzado mucho ms lentamente o, tal vez, ni siquiera hubiera sido posible.

    El mircoles 5 de enero de 2011, cibernautas tunecinos apo-yados por el grupo ciberdisidente Anonymous lograron parali-zar las webs de la Administracin gubernamental. El 11 de ene-ro, Ben Ali destituy a su ministro del Interior y orden el cierre de todos los centros educativos. Se impuso la ley marcial. Al da siguiente, sin embargo, en la capital y sus suburbios, la revolu-cinya era un hecho. El autcrata anunci en la televisin na-cional que no se presentara a los prximos comicios, previstos para 2014, pero la promesa no merm la intensidad de las ma-nifestaciones, que ya haban alcanzado un punto de no retorno.

    El 14 de enero del 2011, Ben Ali abandon el pas dejando el gobierno a cargo del ejrcito, y se refugi en Arabia Saudita. Un vendedor de frutas quemado a lo bonzo, Mohammed Bouazizi, haba reducido a cenizas su reinado. Redaccin

  • 7El bloguero que revolucion Egipto

    La revolucin que ha transformado el panorama egipcio y saca-do del poder a Hosni Mubarak no se cocin en tres das. Cuaj tras un proceso de coccin largo y doloroso, en el que jugaron un papel fundamental las nuevas tecnologas e Internet. Duran-te aos, bsicamente a travs de la segunda mitad de la primera dcada de este siglo XXI, el movimiento internauta egipcio estu-vo desarrollando una labor revulsiva de denuncia e investiga-cin. Y, aunque sin dudas los sucesos de Tnez ejercieron de de-tonante, fue en el verano de 2010, en un cibercaf de Alejandra, cuando tuvo lugar el suceso que cambi las reglas del juego y precipit el desmoronamiento del poder autoritario en Egipto.

    Todos somos Khaled SaidEn el verano de 2010, un bloguero egipcio falleci a causa de la brutalidad policial. Khaled Said, de 28 aos, pretenda di-fundir por Internet un vdeo de denuncia donde se observaba cmo varios policas se repartan droga incautada, cuando fue alcanzado por la ola de la represin. Khaled fue golpeado en un cibercaf por varios agentes de la seguridad de Mubarak y arrastrado despus a la calle, donde la paliza continu hasta la muerte. Poco tiempo despus, las autoridades difundieron una versin ofi cial segn la cual el joven habra falleci asfi xiado por ingesta de drogas. Pero ya era demasiado tarde: el ensa-amiento haba ido demasiado lejos. Khaled iba camino de con-vertirse en un smbolo para el movimiento juvenil que desmo-ronara la autocracia.

    Tras difundirse la noticia, y a pesar de la ley de emergencia vigente en Egipto, la ciudadana se ech a las calles. Miles de personas reclamando lo impensable tan slo semanas antes. El pas estaba maduro para el cambio, aunque habra que esperar an unos meses para que cuajara sufi cientemente.

    En Facebook, Wael Ghonim, ejecutivo de Google en Egipto, abri la pgina Todos somos Khaled Said bajo el seudnimo de ElShadeed, el mrtir, luego de ver, conmocionado, la foto de Khaled muerto, con el rostro desfi gurado por la golpiza. Fue el principio del fi n del rgimen de Mubarak.La periodista es-

  • 8paola Mnica G. Prieto, corresponsal de El Mundo y Cuarto Poder, citaba de esta manera al internauta el pasado 28 de ene-ro, a propsito de las primeras manifestaciones pblicas en la primavera de 2010, en Alejandra y ms tarde en El Cairo:

    Para contornear la draconiana ley de emergencia que rige Egipto desde hace 30 aos y que prohbe las asambleas pbli-cas, encontramos una solucin: [convocar protestas en las que] miles de egipci