belles arts

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Author: dolorsbr

Post on 06-Aug-2015

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6. Dna'm la m Dna'm la m que anirem per la riba ben a la vora del marbategant, tindrem la mida de totes les coses noms en dir-nos que ens seguim amant Les barques llunyes i les de la sorra prendran un aire fidel i discret, no ens miraran; miraran noves rutes amb l'esguard lent del copsador distret. Dna'm la m i arrecera la galta Sobre el meu pit, i no temis ning. I les palmeres ens donaran ombra. I les gavines sota el sol que lluu ens portaran la salabror que amara a l'amor, tota cosa prop del mar i jo, aleshores, besar ta galta; i la besada ens dur el joc damar Dna'm la m que anirem per la riba ben a la vora del mar bategant, tindrem la mida de totes les coses noms en dir-nos que ens seguim amant Joan Salvat Papasseit 7. Que trata de la condicin y ejercicio del famoso hidalgo D. Quijote de la Mancha En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que viva un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocn flaco y galgo corredor. Una olla de algo ms vaca que carnero, salpicn las ms noches, duelos y quebrantos los sbados, lentejas los viernes, algn palomino de aadidura los domingos, consuman las tres partes de su hacienda. El resto della concluan sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los das de entre semana se honraba con su vellori de lo ms fino. Tena en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que as ensillaba el rocn como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta aos, era de complexin recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tena el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosmiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narracin dl no se salga un punto de la verdad.Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los ms del ao) se daba a leer libros de caballeras con tanta aficin y gusto, que olvid casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administracin de su hacienda; y lleg a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendi muchas hanegas de tierra de sembradura, para comprar libros de caballeras en que leer