arenas blancas

Author: pj-ruiz

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    ARENAS BLANCAS

    P.J. RUIZ - 2010

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    Su ejrcito era tan grande como extensa la fatiga que recorra cada garganta en aquel lugar

    solitario, albino, perdido en la mano desprovista de compasin de un dios menor intransigente y

    despreocupado por sus hijos. Haca das que haban dejado de orse las bulliciosas hordas

    departiendo a su espalda, quizs porque el vaco amedrenta, quizs porque la muerte se presiente,

    no saba, pero lo que aquel hombre endurecido si tena claro es que no quedaba marcado camino

    de regreso para ninguno de sus valientes en aquellas extensiones de polvorienta arena que

    ocupaban de horizonte a horizonte. Nunca lo hubo, y lo peor es que todos lo saban ya, porque el

    atisbo del mal se filtra como el roco por las rendijas de la vida. Sin embargo, en un tcito

    acuerdo, nadie hablaba de ello, nadie se lamentaba ni oa el soplo singularmente desecado de una

    voz de queja a travs de los labios del compaero. No restaba agua para mojar tanta saliva como

    sera necesaria para lanzar los porqus en el sitio donde haban ido a parar aquel da de Agosto,

    el 156 desde que abandonaran las agradables praderas, muy lejos ya en alguna direccin que casi

    resultaba fbula o fantasa. El pasado pareca tan enterrado como las piedras en aquella vastedad

    uniforme.

    Y sin embargo la legin segua adelante, casi sin vida ya salvo en la sangre aterronada que

    aun manaba por cada vena, segua adelante mirando la cansada espalda de su lder. Era una

    comitiva enorme y desesperada, ralentizada tanto como el latido del alma, pero no hay que

    engaarse con las apariencias. Las cimitarras estaban empolvadas, las armaduras pesaban mucho

    ms de lo habitual, las cotas de malla deshilachadas, y sin embargo aquello, simplemente por

    inercia, segua siendo un ejrcito dispuesto al combate, una unidad autosuficiente capaz de

    infringir un dao enorme al enemigo ms a qu enemigo? Dnde estaba? En qu atalaya

    apostaba sus vigas y arqueros? No haban llegado a verlo en toda la campaa pese a la sensacin

    incesante de sentirse observados, y eso amedrenta incluso a los valientes.

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    El hasto crepitaba como castillos de pirotecnia desde haca horas, y al pie de unas dunas

    tan iguales a las dems como cualquier otra, el gran hombre se detuvo oteando en direcciones

    iguales, indistintas. Levant su brazo, grit unas palabras y todos tras l, aquellos centenares de

    miles de soldados, cesaron su caminar como una procesin de espectros mientras las voces de los

    capitanes se perdan en la distancia repitiendo la consigna de parada de su caudillo.

    Mir de nuevo a un lado, mir al otro, mas nada cambiaba por mucho que se buscase.

    Haca das que su montura, la ltima y ms querida, haba sido sacrificada para comer, la sangre

    para beber, la vida para compartir, as que no tuvo que descabalgar, sino mantenerse a ras de

    aquel suelo que hollaba con todos como uno ms, evitando la terrible visin de la fosa comn

    que lo comenzaba a insinuarse como ltimo destino para todos. Simplemente se movi unos

    pasos con sus piernas hinchadas de esfuerzo, pero no ms que las de cualquiera de sus hombres.

    Despus habl al soldado que con paso calmo, dispuesto a recibir rdenes, se haba acercado a su

    diestra.

    - Saulo, por la Santa Catedral, dnde estamos? A dnde hemos venido a parar

    que hasta mi alma se hiela mientras la lengua se abrasa?

    - Mi seor dijo aquel hombre de confianza, el que gobernaba a las huestes en

    su ausencia y que conoca de l cada pensamiento. Extraa es la decisin del destino en

    estos das, sin duda. mir al horizonte imponente, rojizo a la luz del sol como el suelo

    braseado del atardecer. Haba acompaado a su jefe en un centenar de batallas y siempre

    supo mantener la cordura, pero esta vez algo se resenta muy dentro, algo que se

    desmoronaba como una torre de naipes al paso plomizo del viento tenue que ulula, que

    hasta. No haba ya planes, ni arengas, no quedaba solaz para los hombres slo destino

    por oleadas. Un destino que se les empez a echar encima el da que contra los augurios de

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    drudas y sabios se internaron en las tierras prohibidas que lo rodeaban todo desde los

    tiempos del Gran Golpe, justo por debajo de las llanuras coronadas por lenguas glaciares

    que sepultaban el pasado del mundo en lo que un da se llam Europa. Hubo una zona

    llamada Galia, una Germania, Pases bajos haba ledo mucho sobre eso Qu lejano

    sonaba todo ya! Pens en lo que su jefe le haba pedido, y encontr una respuesta. Creo

    que slo hay un hombre en toda la legin que sepa responder a esa pregunta, mi seor.

    - Y quin es ese hombre? Trelo inmediatamente a mi presencia!

    - Su nombre es Druma. Un guerrero muy antiguo y disciplinado que lleva a tu

    mando mucho ms tiempo del que quisiera, pero ya te contar l. Lo har venir.

    De entre los restos harapientos y empolvados de lo que otrora fue una tropa perfecta,

    refinada y elegante, cargada de estandartes repujados en plata y oro que yacan tirados, surgi un

    hombre viejo, cansado, lleno de arrugas, pero de mirada viva como pocas entre tanta desazn. Se

    inclin ante su jefe y la reverencia fue correspondida con un ademn de ste, sorprendido por su

    edad, que le conmin a levantarse. No eran momentos para guardar las formas, y s de hablar.

    Shamal, en comunin con sus hombres, haba abandonado ya todo resto de su realeza, quizs

    debido tambin a la gruesa capa de polvo que cubra sus ropajes sudados y maltrechos de seor

    nico de las tierras conocidas. De hecho se senta sucio y cansado como cualquiera, y en cierto

    modo se daba cuenta de que, en la vecindad de la muerte, no haba mucha diferencia entre el

    menor de sus hombres y l. S, quin es grande ante algo as? Pero sin embargo segua

    existiendo la diferencia, porque slo al que lo es le corresponde el peso que comporta la toma de

    decisiones que ataen a tantos.

    - Dime, Druma, es verdad que tu puedes responder a mis preguntas en estas

    jornadas incomprensibles?

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    - Mi seor, soy viejo de cuerpo, pero mi mente sigue aun joven y vigorosa.

    Antes de ser lo que ves fui un hombre ilustrado, y tambin explor los secretos mgicos.

    Cualquier respuesta que queris hallar la salida si en m est.

    - Hablas bien para ser un soldado. Cmo es que permaneces en mis legiones

    siendo tan culto y viejo? el hombre, en un gesto que responda a la pregunta, se subi una

    de sus mangas y dej ver un tatuaje inconfundible grabado al fuego. Era un crculo sobre el

    que se haba inscrito un aspa, el emblema de los presidiarios. A veces an le dola. Shamal

    lo mir sorprendido.

    - Cumplo condena, mi seor.

    - Condena? Por qu? Qu hiciste?

    - Hace aos comet una torpeza que llevo mucho queriendo aliviar, y por la que

    los jueces de La Orden me condenaron a servicio de armas de por vida. Aquello ya estara

    casi olvidado, de no ser porque cada maana me encuentro a m mismo al lado de esta

    cimitarra que me posee. Ya casi pesa ms que yo, y sin embargo aqu la tengo.

    - Pues yeme bien, viejo. Si hoy me ayudas a ver el modo de salir de aqu

    podrs seguir tu vida liberado de toda culpa, fuese cual fuese tu crimen, por el cual no te

    preguntar. Habrs cumplido con tu penitencia salvando muchas vidas. Lo has entendido?

    - Si, mi seor, y me siento halagado y emocionado. Muestras una gran

    generosidad, pero eso me hace intuir que tus preguntas no sern fciles.

    - As es.

    - Bien, pues para eso me has hecho venir, y yo estoy preparado. Hzmelas saber

    cuando gustes.

    - Saulo!

    - D, mi seor!

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    - Que los hombres descansen. La noche caer pronto, y no parece que vayamos

    a salir hoy tampoco de aqu. Estableceremos en esta vaguada el campamento, al amparo de

    las dunas. Manda a algunos a supervisar los alrededores y pon vigas en las cumbres. No

    tengo ni idea de quin se aventurara a acercarse hasta aqu, pero ms vale no bajar la

    guardia.

    - Como mandes, mi seor.

    - Y tu ven, viejo. Sintate conmigo.

    Al pie de una jaima que se iba levantando por sirvientes avezados ambos hombres se

    sentaron. Les fueron tendidas unas alfombras, y sobre ellas cojines mullidos donde reposaron sin

    el contacto de la fantasmal arena, casi tan fina y roja cual sangre en aquel crepsculo hermoso y

    raro, uno ms entre el variado repertorio con que la naturaleza intentaba deleitarlos cada

    atardecer a la manera de la serpiente cobra que hipnotiza a su presa. No, no era un deleite bueno,

    ni haba en ello nada verdaderamente bueno. Ni un alma en el horizonte, ni un ave en los

    cielos sempiterna soledad de parajes vedados donde incluso los carroeros haban sido

    devorados por el vaco hace tiempo y los escorpiones reducidos a polvo que se respiraba en el

    viento para empao del espritu. Dicen que el desierto no tiene vida, pero eso es falso. La tiene, y

    duele. Es en s mismo una bestia enorme que poco a poco te mata hasta la desesperacin, y est

    muy viva, siempre voraz y atenta para morder.

    El gran guerrero sonri al viejo, y se complaci en ofrecerle agua y algunos dtiles,

    demasiado secos ya, pero igualmente sanos y nutritivos. Sin duda los mejores que aun quedaban

    en aquel ejrcito perdido en medio de ninguna parte. Los tom con deleite, sin prisa, de un modo

    sabio, sin quemar energa ni para reparar el cuerpo. Estaban muy duros ya, y sin embargo

    entraban bien por los resquebrajados labios.

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    - Druma, estoy cansado de todo esto le dijo mientras llenaba dos copas de

    lquido transparente, ms caro que el oro. Haca das que los vinos y manjares se haban

    acabado, y se valoraba cada gota de agua como si fuese diamante. Su voz mientras serva

    era oscura, pausada muy baja y desanimada. Druma escuchaba muy atento, sabedor de

    que, por azares del destino, le tocaba tomar parte en cualquiera que fuese el designio de la

    tropa. Todos nacemos para algo, y la mayora de las veces a uno le queda la duda de para

    qu. Al viejo guerrero tambin, porque interiormente guardaba la sensacin de que se le

    haba ido gran parte de su tiempo sin que pudiese realizar ni la ms mnima parte de sus

    sueos. Siempre luchando, siempre esclavizado por el deber impuesto siempre fustigado

    y fustigando en alguna parte. Escuchaba a su lder y era consciente de que, de repente,

    resultaba importante de nuevo entre tantos hombres, distinto. Aunque careca ya de ego,

    bien muerto con los aos como haba sido propsito de los jueces, no poda evitar una tensa

    sonrisa de irona. El gran hombre la hablaba, y eso era mucho ms de lo esperado en aquel

    da tan feo como los dems. Lo oa, s, y muy atento. Estoy cansado de luchar, de

    perseguir enemigos de ver morir a mis amigos y consolar esposas a la vuelta. Estoy muy,

    muy cansado, y me doy cuenta de que, no slo una gran parte de mi propsito ha sido un

    error, sino de que nuestra misma presencia en estas tierras baldas tambin lo es. Dime,

    qu he de hacer para conseguir que todos esos hombres vuelvan a sus casas con sus

    mujeres e hijos? No quiero que esta tragedia acabe tambin sobre mis espaldas, pero me lo

    veo venir, y me aterroriza. En mi vida he fabricado ms viudas y hurfanos que cualquier

    hombre de mi tiempo, y esa losa me empieza a aplastar. Tengo generales, estrategas,

    hombres sabios detrs de m que me ayudan a diario, pero con la inteligencia no somos

    capaces de hallar solucin a este misterio. Puedes tu con la sabidura que te atribuyen?

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    - Mi seor, lo que pides es justo y te honra como persona, mas no se si mis

    respuestas te ayudarn a conseguirlo. Sabes que lo intentar en la medida de mis

    posibilidades, pero pienso que quizs todo lo que ocurre sea debido al tamao del enemigo

    que persigues esta vez.

    - Qu quieres decir?

    - Tan slo que hay cosas que no se pueden lograr. Despus de acabar con las

    guerras que asolaban nuestro mundo y de tomar el control de naciones enteras para formar

    lo que hoy es tu dominio te propusiste ir ms all. Quisiste ser el artfice del mayor bien de

    tu tiempo, y para ello te marcaste la meta de acabar con la raz de los males que asolan al

    hombre desde sus comienzos, eso bien lo sabe el pueblo porque siempre has sido

    transparente. Sin duda es una tarea que te honra y que habla muy bien de quien eres, mi

    seor, pero todo de repente se ha vuelto contra ti y finalmente el ansia por hallar a ese

    enemigo te est matando con lentitud. Es una guerra que ests perdiendo en un campo de

    batalla que no parece a tu alcance. T, aunque sin duda fuerte como un toro, no eres eterno

    como la Catedral de Fresas, y ah radica la gran diferencia. El jefe pensaba las palabras, y

    las conclusiones le llegaban con facilidad. A veces se necesita que alguien te hable claro

    para ver la realidad.

    - Si. Es posible. Inici esta cruzada pese a los consejos de mis sabios porque

    pens que tena el poder para triunfar donde nadie lo haba hecho nunca. Cuando aquel da

    partimos rumbo a las arenas blancas jams pens en nada que no fuese cambiar el destino

    del hombre Mas, cul es ese enemigo real y qu cara tiene? S que est aqu, pero qu

    es? Dnde se esconde?

    - En todas partes, mi seor, incluso en estas arenas. Tu enemigo real existe

    desde el principio, y ha aprendido a adquirir todas las formas. Por eso pervive allende las

    eras, y por eso te rodea, mina a tus hombres sin comparecer en batalla y ni tan siquiera le

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    ves. Vamos por nuestro camino dejando un reguero de cadveres sin enterrar que la luna

    hiela y el sol quema con saa, reduciendo tus efectivos constantemente, pese a lo cual

    siguen siendo innumerables, mas no olvides que finitos. En el fondo todos sabemos ah

    detrs, al amparo de tu espalda, quin es ese enemigo, pero no queremos pronunciar su

    nombre por no invocarlo. Me cuesta trabajo creer que no te lo imaginas y que hayas

    comparecido en este campo sin tener una idea cierta de aquello que venas a enfrentar, si

    me permites decirlo.

    - Si, tienes razn, viejo guerrero. S quin es ese enemigo. Es el dador del

    tiempo, el arquitecto de las horas pero algo muy dentro de m se niega a pensar que todo

    esto vaya a acabar de un modo tan sucio. En el fondo creo que, si tiene algo de la grandeza

    que siempre se le ha atribuido, comparecer y me dar la oportunidad que busco. Me lo he

    merecido.

    - Mi seor, lo que uno se merece o no raras veces tiene que ver con lo que

    uno consigue. Shamal acept silencioso la devolucin cortante de su pensamiento

    sesgado, se levant del suelo y mir alrededor arrogante. Sus hombres estaban por todos

    lados, bullan en silencio acomodndose para pasar la fra noche en grupos apilados entre el

    sonido romo de millares de pisadas simultneas en la arena. Es curioso como el desierto se

    traga hasta el eco. Dentro de cada uno de esos pequeos grupos unos a otros se miraban

    temerosos, calculando cuantos de ellos amaneceran con vida despus de que la extraa

    escarcha de media noche hiciera su tarea, como ayer, como al otro.... Jams haba visto

    aquella mirada en sus capitanes, y eso lo ofuscaba, porque los haba tenido a su lado en

    situaciones terribles. Lo que ocurre es que lo difcil nada tiene que ver con lo imposible o

    con su apariencia, y en esos momentos todo cambia. Mir sus manos y las vio

    blanquecinas. Las sacudi con rabia. El viejo sigui hablando.

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    - Tu buscas acabar con los ciclos misteriosos, con la eterna repeticin de las

    eras y ese designio de irona que nos hiela desde que el reloj de piedra existe y somos

    conscientes de su existencia. Buscas hacernos libres y conseguir que por una vez el hombre

    supere la cifra final de su reinado temporal, sacarnos de la depresin de una muerte cierta

    como especie pero eso es algo tan grande!

    - Viejo nos fue concedido conocer esos ciclos por algo. La ltima vez casi

    nos arrasa, pero gracias a La Orden y su inmensa obra hemos aprendido lo que significa la

    espera. Ellos fueron los primeros que perpetuaron la existencia de esa fecha, y eso es un

    paso de gigante, porque nos permite afrontar la vida de modo muy distinto. De nada sirve

    crear imperios que se irn como paja al viento, amigo mo. Mi lucha en la tierra de los

    hombres ha acabado porque los he unificado del todo, sin ms, pero no fue por ostentar el

    mundo, sino por evitar el sufrimiento de estar divididos y sin causa comn cuando llegan

    las calamidades. Ahora he de darles un futuro. Me corresponde al menos intentarlo antes de

    que ese reloj eterno que has nombrado llegue a su punto lgido en la oscuridad de la gran

    Catedral.

    - Cierto es, pero piensa que somos pequeos, mi seor, y quizs no estemos a la

    altura de conocer los grandes secretos. Por qu bamos a estarlo? Slo hemos alcanzado a

    vislumbrar la existencia de los caminos oscuros, pero ello no implica que tengamos el

    derecho o el poder de llegar a mirar el rostro de quien los traz y que se puede ocultar en

    sus sombras o no.

    - Los secretos nos pertenecen! Hemos pagado con sangre muchas veces ya!

    Demasiadas! Las escrituras dicen que la ltima vez perecieron casi seis billones de

    personas. Sabes cuanta gente es eso? Solo busco tener la oportunidad de ver una puerta

    abierta al final del tnel, nada ms, y agarrarme a ella para mirar al otro lado y acabar con

    esto. El Ciego lo vio claro en su da y avanz mucho desvelndonos la existencia de los

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    ciclos. Ahora hay que seguir y dar el salto definitivo o perecer intentndolo. Es la gran

    responsabilidad de nuestro momento, llegar a la ltima frontera, al ltimo lugar y descubrir

    a quien mueve los hilos desde que el tiempo es tiempo, el por qu de que las cosas estn

    escritas de este modo en nuestro mundo sin futuro.

    - Eres grande, Kamel Shamal. Quizs si hay alguien oyendo te de esa

    oportunidad tan slo por tu tamao como hombre, ms no por tu deseo.

    - Qu tiene de malo mi deseo?

    - Nada. Tan slo que quizs no sea tenido en cuenta por quien los escucha,

    como el de tantos otros que antes lo sintieron.

    - En verdad no soy ms grande que tu, Druma. Lo que ocurre es que he tomado

    determinaciones donde esos otros ni siquiera se detuvieron a pensar, y eso enerva a las

    mentes conservadoras. Desde que era pequeo y aprenda las ciencias me di cuenta de que

    ese no era el camino, que algo se escapaba, ya que tanto estudio slo permita aumentar

    nuestras capacidades de adaptacin a unas reglas cambiantes que a efectos nuestros se

    muestran inmutables. Pero para sobrevivir hay que llegar a la base de las reglas mismas y

    modificarlas a nuestra medida! Eso es imposible con la ciencia porque ella misma est

    inmersa en sus principios, construida a su amparo! Es que no lo ves? Necesitamos otro

    punto de vista para hacer las cosas, porque el antiguo deja de tener vigor cuando se llega

    tan profundo! Ya hace mucho que fracas la filosofa, despus lo hizo la matemtica, la

    fsica hasta la religin nos deja solos ante el infinito! Nada explica el universo, y en

    todas las disciplinas, adems, estamos siempre pendientes de un hilo que no sabemos a

    donde conduce pese a nuestros esfuerzos. Y sabes? es por ello que opt por esta empresa,

    por sorprender, por salirme de cualquier guin escrito y hacer que, por una vez, el escritor

    que determina el futuro de nuestras lneas tenga que seguirnos a nosotros en lugar de

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    nosotros a l. Yo pretendo hacer algo distinto que l no se espere para as poder cogerlo

    en su trabajo Me entiendes?

    - S, te entiendo. Y te digo que si en verdad ese ser poderoso est escribiendo en

    estos das sin duda se estar fijando en lo que ests haciendo, porque no hubiese pasado por

    su mente hacer que su gran rey se fuese con todo su ejrcito a una muerte segura y

    calamitosa que adems deja sus tierras sin seor ni proteccin.

    - Druma En cualquier otra circunstancia me habra enfadado mucho con lo

    que acabas de decir y eso no sera bueno para ti. Pero ahora lo puedo entender, s por

    qu lo haces, y no tienes nada que temer, pero por favor, no creas que me volv loco ni me

    taches de irresponsable con tus palabras. Soy rey y dirijo un mundo entero. Todo est bien

    previsto, incluso mi muerte, no temas por eso. Pero teme en cambio por el fin de la cuenta

    larga! porque entonces con rey o sin rey, con proteccin o sin ella, todos tus

    descendientes, los mos, los de esos hombres todos sin excepcin, milln a milln,

    volvern a ser fulminados por el ciclo. Es lo que pretendo evitar entregndome a esta causa.

    - Mi seorY si no hay nadie escribiendo el guin que dices? Y si todo

    es casual, aleatorio, producto de una serie de condicionantes fortuitos que no podemos

    entender? Has llegado a so0pesar tal posibilidad?

    - Eres viejo y sabio. Lo noto y valoro, y es un placer para m haberte

    descubierto entre mis hombres en este da confuso, pero dime una cosa. De verdad,

    como sabio que eres, crees eso despus de observar cada da el trnsito de las estrellas,

    la perfeccin estructural de la Luna o el simple esplendor de una brizna de hierba? La

    existencia de las constantes, el nmero ureo, el esquema cuntico de la distribucin

    de energa entre los universos No lo ves? No lo sientes? O es que la proximidad

    de todo no te deja ver la esencia de las cosas?

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    - Entiendo, mi seor, veo a dnde quieres llegar, y en verdad tienes razn. Lo s

    porque pienso como tu, ms deseaba saber si albergas aun dudas. Efectivamente, en

    respuesta a tu razonamiento, admito que toda maquinaria precisa de sus leyes, y stas

    tuvieron que ser creadas, no pudieron aparecer por pura magia como a veces se aduce en lo

    que no es ms que un smbolo de debilidad humana, incapaz de entender la grandeza del

    esquema.

    - Si. Todo est ensamblado de manera increblemente perfecta, siguiendo un fin,

    de acuerdo con un plan preciso que requiere mucha capacidad y atencin. Ese plan tuvo

    que ser trazado por alguien y ese alguien es quien lo modifica sin que lo notemos porque

    ni siquiera nos cuestionamos su existencia.

    - Luego al final eres un hombre de fe que cree en la divinidad.

    - Al final, como dices, me he topado con la fe, si, pero muy al contrario de otras

    creencias ms comunes la iglesia que llevo en mi corazn propugna la libertad del hombre

    dentro de la enorme y ordenada casa de ese Dios que no nos deja crecer, al parecer por

    miedo a nuestra pubertad, a un posible esplendor que nos permita rivalizar con l. Yo

    pienso que se nos teme Druma, se nos mantiene alejados y pequeos para evitar que nos

    hagamos grandes. Como ves hay una gran diferencia con las religiones sumisas y

    seguidoras de un sistema tan bien diseado y metido en nuestra conciencia que no nos deja

    ver todo lo genocida y vil que hay detrs. Hacen que no veamos nada de lo que ocurre. No

    te das cuenta? No ves que es as? A la libertad de movernos libremente sin ataduras, a la

    realizacin de ocupar el sitio para el que fuimos hechos por la naturaleza es a la que

    aspiramos en esta singladura, y es por la que estamos a punto de morir si no ponemos

    remedio.

    - No tengo palabras ante lo que ests diciendo.

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    - Observa esto. Siempre se dijo que Dios nos hizo a su imagen y semejanza,

    pero no nos dio la eternidad ni nos permiti comer de la fruta de la sabidura. Es algo

    consustancial en todas las religiones, verdad? No es evidente el por qu de esto? O crees

    que de verdad iba a permitir que su hijo se encumbrara algn da hasta hacerlo temblar en

    sus cimientos? l nos dio la vida y una muerte tan cierta como que hay da. Por un

    momento el silencio se hizo espeso mientras ambos hombres pensaban.

    - Druma la presencia de los ciclos debe acabar. Detrs de ellos hay una

    entidad pensante, y yo la voy a encontrar porque le he lanzado mi reto, y creo que, si fuese

    ella, no podra soportar en mi orgullo esa ofensa de alguien tan pequeo. Querr saber de

    m, del loco que se ha ido a buscarlo al desierto.

    - Ojal sea as y no pequemos de una soberbia tan nfima que ni se percate de

    nuestra presencia.

    - Pues seremos extraordinariamente soberbios si ese es el camino! Todo cuanto

    te he dicho es ni ms ni menos que el motor que me mueve, pero he de aceptar ya que ide

    este viaje y lo he desarrollado con vuestra aquiescencia, sin la menor pega, pero ahora me

    pesa haberos mezclado y me doy cuenta de que debo salvar vuestra vida y buscar otro

    modo de lograr mis fines. Es por lo que te he llamado a consulta.

    - Quieres regresar?

    - S.

    - Eso es porque tu sabidura te lo dicta. Haces bien Sabes? No s como

    hacerlo ni qu decirte, mi seor, pero de una cosa estoy seguro.

    - Dila pues.

    - Ni uno slo de los hombres que te seguimos hemos dudado jams de tu

    condicin de lder ni desconfiado de tu criterio. Te debemos demasiado, y seguimos

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    confiando en ti. T nos llevars a casa, y me complace saber que estamos en manos de un

    hombre que sabe lo que quiere.

    - Eso es una bendicin, amigo mo. Te lo agradezco. Ojal se cumpla lo que

    dices y pueda deshacer el camino.

    - Podrs. Lo s. El hecho de que ests aqu hoy debe ser por algo.

    - Y ahora dime Y esta abominacin? Esta arena que parece harina.? Qu

    es?

    - Mi seor. Esa arena Hay un dicho en los pueblos del sur, de donde yo

    provengo. Desde all hemos visto siempre su color hiriendo el horizonte, y ms de uno se

    ha aventurado en sus dominios. Se dice la arena que te lleva no la mueve el viento, y es

    fcil conocer lo que significa. de verdad quieres saber qu es?

    - Viejo. Te lo suplico. Soy tu rey, y sin embargo no te lo ordeno te lo pido.

    Todos dependemos de muy pocas cosas, y la mayora he de decidirlas solo. Necesito la

    verdad, la que se me escapa. El viejo sinti compasin del gran hombre. Se le acerc y le

    habl en voz muy baja, con el deseo de que nadie ms oyese lo que iba a decir.

    - No es arena, mi seor. Es polvo

    - Polvo?

    - Polvo de piel, de hueso. Muchos lo han intentado antes que tu y hallaron

    aqu la muerte. Todo lo que pisamos desde hace das son los restos de un nmero

    inimaginable de civilizaciones enteras que aqu vinieron a perecer. No eres el primero que

    intenta cambiar el destino del hombre y tampoco sabemos si sers el ltimo. Shamal

    abri los ojos mucho, despus respir muy hondo y termin por agachar la barbilla. De

    repente estaba muy abatido, demasiado para permitir que sus hombres lo viesen, pero era

    consciente de que haba llegado el momento de sincerarse y dar explicaciones a quienes lo

    seguan sin preguntar. Mi seor, cuando nos internamos en este lugar terrible

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    abandonamos incluso nuestro mundo Ya no se dnde estamos, pero s que es verdad que

    este lugar no es nuestro, no nos pertenece.

    - Dioses! Entonces estamos mucho ms perdidos de lo que esperaba! No

    hay nada que hacer!

    - No, mi seor, hay esperanza, eso siempre, seguro. Lo que si es cierto es que

    slo a ti te compete decidir entre seguir adelante o hallar el camino de vuelta.

    - Y cmo puedo? Has visto igual que yo que nuestros pasos no quedan

    marcados, que ese sol extrao cambia todos los das su posicin impidiendo trazar un

    rumbo que la noche se ha tragado las estrellas y slo nos entrega bruma glida que

    mata. Cmo encontrar el camino de vuelta donde no hay caminos? Podramos

    llevarnos meses enteros girando en crculos y nunca lo sabramos!

    - Mi seor. Eso es lo que diferencia a un gran hombre del resto de los

    mortales, que all donde no hay nada l ve una salida, un triunfo. Quizs todo esto ocurra

    simplemente porque tu momento ha llegado, la situacin extrema que queras. Adems

    No pensaras vencer semejante batalla sin rondar la tragedia, sin entregar almas a cambio,

    verdad?

    - Mi momento. No era este el momento que esperaba encontrar. Mi historia

    ser narrada en parte con espanto debido precisamente al nmero de almas que ya he

    entregado, amigo mo. Ahora se alz el viejo, y con reverencia levant un puado de

    arena blanca que dej escaparse de su puo cerrado ante los ojos de su jefe poco a poco,

    desgranndola como el chorro de un viejo reloj. Volaba y caa ante los ojos de Kamel y los

    sirvientes que los miraban atentos sin querer or nada. Clav la mirada en los ojos de su

    rey.

    - Ni ellos tampoco!

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    - Viene alguien! Se acerca alguien por all! El viga sealaba al lugar donde

    se divisaba la figura particular de un hombre envuelto en una toga y rielando en la arena.

    Era alto y muy delgado, con una barba negra poblada que se notaba desde la distancia. Su

    paso pareca decidido, sin duda propio de una persona bien alimentada, y desde luego vena

    solo, lo cual poda significar la cercana de algn lugar fuera ya del maldito desierto, pens

    Kamel Shamal. Sus pasos apenas se marcaban en la arena, que pareca apresurarse a borrar

    toda huella. Nada nuevo. Pas entre los hombres que lo miraban con suma curiosidad.

    Saulo orden cachearlo, a lo cual no se resisti, y seguro ya de que no representaba ningn

    peligro, dio orden de dejarle pasar. Poco despus estaba erguido delante del conquistador y

    rodeado de guardias bien armados.

    - Saludos, Kamel Shamal.

    - Quin eres, hombre?

    - Soy un humilde emisario de alguien muy antiguo que puede acercarte a lo que

    buscas en esta cruzada extraa que lideras.

    - Y acaso ese seor no tiene suficientes ojos para mirarme a la cara que utiliza

    un servidor para hablarme?

    - l, como tu, es importante tambin en este tiempo, y si me enva a mi es slo

    para mantener esta conversacin dentro de un ambiente estrictamente diplomtico. No

    desea mal alguno para ti ni para los tuyos, y me manda para ofrecerte un camino que espera

    sea de tu agrado.

    - es acaso tu seor aquel al que vengo buscando?

    - Puede.

    - Y dime, emisario Tu gran seor del rostro diplomticamente oculto ofreci

    la misma salida antes a alguno de los desgraciados que llegaron aqu antes que yo? hizo

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    - Mi seor puede ser cuan arrogante quiera, Kamel Shamal, porque sin acercarse

    puede reducir la cifra de tus hombres a una docena en apenas das y sin esfuerzo alguno. Es

    ms poderoso de lo que sueas ni en tus peores pesadillas.

    - Desconozco ese poder y no lo quiero. Tan slo deseo justicia, equilibrar los

    hechos del mundo Necesito hallar el modo de que de alguna manera alguien pare los

    crmenes contra el hombre y le restituya sus derechos de vida Pero est claro que tengo

    que volver a pensar el modo, porque aqu, entre estas arenas, estoy en clara desventaja y ya

    slo me mueve el deseo de llevar de vuelta a mis hombres. Si eso es posible, escuchar esa

    propuesta.

    - A una jornada hay una gran extensin que te llamar mucho la atencin. En

    ella hay una planta. Es nica en todo el mundo. Tiene cualidades extraordinarias, pero para

    encontrarla debers dejar aqu a tus hombres y partir slo hasta ese sitio especial.

    nicamente all existe, y aun as no te ser fcil entender su naturaleza y significado.

    - Qu naturaleza? De qu planta me hablas, emisario?

    - De una diferente. Pero no te preocupes por su aspecto, que acabars

    reconocindola. Si consigues llegar a ella, mi seor vendr personalmente a hablarte y

    perdonar la vida de todos tus hombres. Contigo ya ser otra cosa, pero eso nicamente os

    atae a vosotros. Ese es el trato que he venido a proponerte. Kamel mir a su ejrcito,

    cansado, agotado, cercano a la muerte - Ninguno de ellos dejar sus huesos en la arena,

    volvern todos a sus casas y as la supervivencia de tu reino estar garantizada. Sers un

    hroe de leyenda.

    - Y si no atiendo a tus requerimientos?

    - Entonces seguiris vagando por este desierto algn tiempo ms. Desde maana

    mismo aumentaremos el calor, la noche ser ms fra y el agua desaparecer de vuestras

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    reservas. Al mismo tiempo las heladas sern mucho ms terribles y en dos lunas todos

    estaris muertos. No lo hagas, guerrero. Nada merece tantas vidas, ni siquiera tu ego.

    - Tiene gracia que eso lo diga el emisario de alguien a quien la vida del hombre

    le merece la misma estima que un puado de terrible arena. - Kamel se levant como

    golpeado por una fusta. Estaba colrico, pero supo administrar su ira para no hacerla notar

    en exceso ante quien sin duda dara buena cuenta de la conversacin a alguien que haba

    rehuido comparecer. Lo que le estaba sugiriendo aquel hombre resultaba extrao, pero

    tambin lo era la certeza de que los caminos estaban a punto de acabar de una manera que

    no quera en absoluto, y si en verdad haba una posibilidad

    - De verdad podis hacer todo eso?

    - Cambiar el ciclo de los elementos, anular los horizontes, evaporar las

    aguas mover el norte, plegar las dunas, estirar el cielo, aumentar la lmpara del Sol?

    Cegar las estrellas, endulzar los ocanos, salar los ros, emponzoar el aire? Si, claro que

    podemos. Nosotros lo podemos todo.

    - Entonces supongo que no tengo opcin.

    - Ninguna si deseas en verdad salvar a tantos inocentes como has desparramado

    por nuestro desierto. En cuanto a ellos no debes preocuparte. Cuidaremos de todos y no

    les faltar alimento ni agua mientras tu ests fuera. Tienes mi palabra, que es la misma de

    aquel que me enva. Ahora extiende tu brazo y ten este pergamino. Te ayudar a reconocer

    lo que buscas cuando llegue el momento. Era un trozo enrollado de tejido marrn, muy

    viejo y deshilachado lo que le tenda como sacado del viento. El guerrero lo cogi y

    despleg. Su mirada se llen de asombro. Lo puso al trasluz.

    - Aqu No hay nada.

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    - Est en blanco, pero eso no ser as si tienes xito. Cuando te acerques a la

    planta de la que te hablo vers aparecer signos y caracteres que se tornarn ntidos, como

    recin escritos, y ya no se borrarn.

    - Y qu hago entonces?

    - Nada. Slo ser la seal de que has llegado.

    - Crea que tu seor lo poda todo. Por qu acude a un humano para realizar

    esta tarea?

    - Porque hay leyes en el mundo de los dioses que no te est concedido conocer,

    pero que rigen los acontecimientos ms all de tu entendimiento.

    - Leyes Si. Supongo que habr un montn de ellas. Me alegra saber que

    tambin l est limitado.

    - No te alegres por ello, guerrero. Quizs esos lmites son los que te han llevado

    a esta disquisicin.

    - Ya. Si no los hubiese, sencillamente me habra eliminado del mundo y habra

    usurpado el conocimiento de esa planta sin ms. Sabes? Empiezo a tener inters por ver lo

    que ansa tanto.

    - Tu inters conviene a todos, pero no seas tan presuntuoso. Si no hubiese un

    inters especial de mi seor en ti ya estaras a punto de convertirte en arena.

    - Ya veremos.

    - Ahora me voy, Shamal. Mi consejo es que partas al amanecer. El futuro no va

    a esperar mucho porque, aunque no lo sepas, los das se acaban.

    - Qu quieres decir? Dijiste que mis hombres no correran peligro.

    - Y as ser. Pero ya sabrs a qu me refiero en su momento, porque que yo sepa

    en ningn momento te he dicho que esto sera fcil. Y recuerda que debes ir en solitario.

    - Por qu en solitario? O eso tampoco me lo vas a decir?

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    - Porque a ese lugar al que vas no se accede en compaa.

    - Pero, hacia donde parto?

    - Hacia cualquier direccin. el hombre mir alrededor, y despus arriba antes

    de dar madia vuelta y decir unas ltimas palabras mientras henda su cayado en la arena

    con un sonido sordo. No se supo de donde lo haba sacado No debes preocuparte ahora

    por seleccionar ruta. Tu tiempo ya viene hacia ti, y ser l quien te encuentre. Despus,

    llevado por los vientos, desapareci sbitamente ante los ojos de todos. Aun se estaba

    disipando el polvo cuando el pergamino se enroll entre los dedos de kamel Shamal como

    una serpiente. Lo mir y sinti un estremecimiento.

    - Saulo!

    - Mi seor, dime.

    - Ya has odo. Partir al amanecer como he acordado.

    - Slo?

    - Si, es lo pactado, ya me conoces. Una cosa importante. Quiero que des la

    libertad a Druma. Si volvis y yo ya no estoy asegrate de que se le restituya una vida

    digna hasta el final de sus das.

    - Lo har, mi seor, pero por qu me das esa orden? Ya la hars cumplir tu

    cuando estemos a salvo.

    - A salvo dices?... Tengo un presentimiento. Mir al pergamino en su mano y

    sinti el peso de la duda.

    - Y esto no es de nuestro mundo! Aljalo de m hasta el amanecer!

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    Camin todo el da bajo aquel calor salvaje. No pensaba en nada que no fuese la

    esperanza, pero a veces ni siquiera eso era suficiente. Iba bien equipado, pero eso no le

    daba mucha ventaja en un lugar tan infame, y se senta desvanecer con frecuencia, por lo

    que paraba cada vez que poda y se mojaba un poco la cara sin desperdiciar ms agua de la

    que cabe en la palma de la mano. El calor era ms intenso cada vez, como si el sol

    estuviese guardando lo peor para su viaje. Todo alrededor rielaba, haciendo temblar la

    visin y deformando los alrededores, que carecan de inters en sus montonas extensiones

    de soledad amontonada y estirada con pulcritud en mantos de vaco.

    Sin embargo, cuando intentaba aliviar la fatiga recostado al pie de unas rocas frescas

    en medio del mar de fuego hall una luz entre tanta negrura y sus ojos se abrieron de par en

    par como si alcanzase a ver un unicornio. Sucedi mientras el sol se pona y le permita

    mirar la distancia sin ser deslumbrado. All vio lo que sin duda era la forma imposible de

    un rbol de inslito verdor encaramado en la cresta de la ms grande duna que haba visto.

    Lo primero que pens es que no poda ser verdad, pero todo en su cabeza le urga a correr

    montaa arriba y desvelar la farsa antes de que su mente conspirase contra s mismo en un

    bucle de resignacin, de modo que apur sus energas y camin unos eternos minutos hasta

    que se acerc a aquel espectculo que pareca arrancado de un pasado que se le antojaba ya

    muy lejano en el tiempo, a pesar de que no haca mucho que haba retozado en los

    suntuosos jardines de su palacio. - Debe ser un espejismo que antecede al sufrimiento final

    - pens.

    S, un rbol verde, grande, frondoso, situado en un lugar donde no haba rboles ni

    atisbo de vida. Lo imposible se hizo realidad cuando, desplomado, puso sus manos en la

    corteza del tronco y sinti su dureza, la rugosidad caracterstica de un grueso tallo natural,

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    imperfecto y vivo, tibio. Y la hierba a sus pies Estaba hmeda! No saba lo que estaba

    pasando, quizs la irrealidad lacerante de un sueo, pero el momento era sencillamente

    distinto, hasta que se imagin dormido y en pleno trance. S, no poda tratarse de otra cosa,

    pero. La naturaleza de los hechos nada tena que ver con el ms all o la percepcin de

    otros mundos. Era decididamente real.

    Dnde estaba ahora su legin? A una jornada de distancia, pero hacia dnde? No

    tena ni idea de cmo haba llegado all, pero recordaba las palabras del emisario cuando le

    deca que sera el mismo destino quien lo alcanzase a l y no al revs. S, estaba muy

    confuso, poco seguro de conservar la cordura, y as, agarrado con ojos llorosos al

    magnfico rbol dio gracias a la providencia por concederle el mensaje de que si todo era

    real no deba estar en mal camino.

    Fue la primera vez que vio un cedro.

    Y no hay cedros en el desierto.

    Entonces mir al horizonte ms all de lo que se haba convertido en ltima lnea.

    Hasta entonces todos sus sentidos haban estado dedicados a la contemplacin de las

    grandes ramas, a su reconfortante sombra alargada, pero lo que su percepcin le entregaba

    ahora superaba la belleza natural del ms hermoso ocaso que jams haba presenciado.

    Duna abajo la arena dejaba de serlo y se transformaba en tierra roja, viva, muy frtil y

    esponjosa, en la que la hierba apareca con tupida tersura a medida que iba bajando metros

    hacia lo que pareca ser un enorme, un gigantesco y precioso oasis, rodeado de infinidad de

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    capaz de ello. Ni siquiera as encontraba la paz, y el agotamiento le persegua como un

    gigante con un mazo dispuesto a darle sin piedad.

    Amaneci, y se dio cuenta de que todo haba sido tan real que conservaba marcas,

    escozores. Los ojos le ardan. Sin duda se haba agitado muchsimo a juzgar por el sudor

    vertido y el inoportuno cansancio que le inundaba. No es bueno sudar en exceso en el

    desierto, y l lo haba hecho, y mucho. Ms agua perdida.

    Mir abajo. Donde estuvo el oasis.

    Ya no haba nada.

    O eso crey. Lo que s estaba claro es que toda aquella suntuosidad verde haba

    desaparecido a la vista, y slo al bajar descolgndose torpemente por la ladera arenosa,

    rodando ms que saltando, vio que en medio de la nada, alejado de la vista por la distancia,

    imposible de ver desde el rbol pero a no ms de una veintena de metros desde donde se

    encontraba ahora, se ergua una curiosa planta, una flor, con toda probabilidad aquella que

    le haban pedido. Qu otra si no? Cualquiera sabe que no hay flores en los desiertos.

    Una flor inhiesta en el centro de lo que haba sido un espejismo. Por un momento

    pens que aquella cosa haba devorado la visin, pero evit seguir con el razonamiento.

    Era pequea, casi ridcula entre tanta soledad, pero a la vez un misterio enorme en s

    misma por la multitud de preguntas sin respuesta que de ella surgan. Kamel se arrodillo

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    justo al filo de un profundo acantilado circular que curiosamente la rodeaba a no ms de

    dos metros de distancia, un pozo extrao, como todo all. El sol abrasaba.

    Despus se tir de bruces en el filo del hoyo, la arena se desprenda hacia abajo

    liberando unas paredes lisas que profundizaban pasada la cornisa. Mir a la planta sin

    pensar de momento en cmo llegar, intentando saber qu motivo haba hecho a aquel

    emisario pedirle semejante nadera de en medio de un desierto mortal como ninguno. No

    vio nada reseable en ella tallo, ramitas, hojas irregulares, sin belleza ni poesa alguna, y

    una flor incipiente que no pareca ser hermosa en absoluto, semicubierta de arena fina

    formada de repugnante polvo de cadver. S, no pareca gran cosa, pero en su base estaba

    enraizada a una forma de aspecto cnico que se hunda en la negrura del abismo del que

    pareca elevarse, un pozo negro que se tragaba aquello que ms abajo se mostraba

    regularmente cilndrico y que se cea a las paredes sin fondo hasta donde la vista

    alcanzaba Qu era? Qu pasaba all? Qu se le escapaba? Toc el borde del pozo y

    descubri una textura fra, metlica indudablemente artificial. S, sin duda una

    construccin hecha para alojar el misterioso cilindro terminado en punta.

    - Un silo!

    Resultaba tan indolente la presencia de algo as entre tanta soledad que espantaba, y

    Kamel Shamal sinti un repentino miedo, un pnico basado en lo desconocido. Se pregunt

    si todo sera tan real como el rbol o voltil como el oasis, y en ello estaba cuando not el

    cambio con un crujido leve en su bolsillo. El pergamino se haba contrado.

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    Por puro instinto lo sac, tendido como estaba lo mir de nuevo y lo vio lleno de

    dibujos y letras, todo menudo y bien plasmado ahora, sin duda un trabajo perfecto de

    diseo caligrfico-geomtrico. La arena segua cayendo en el pozo. No saba lo que era, lo

    que representaba, pero desde luego en el centro de todo estaba la cosita que tena delante,

    encaramada a algo que pareca ser la forma puntiaguda. Segua sin entender nada y

    permaneca tirado en la arena mirando los detalles de aquel tallo intil, pensando y

    ordenando sus ideas e intentando discernir la naturaleza del cono enterrado en el agujero de

    paredes de metal, cuando percibi la irregularidad de una sombra. No poda ser un ave. No

    en aquel lugar. Se gir con poca velocidad debido al cansancio, pero hubiese dado igual,

    porque detrs suyo estaba la figura de un hombre negro imponente envuelto en una toga

    repujada de oro y pedrera que si hubiese querido hacerle dao hubiese saltado sobre l

    como un leopardo cuando ms indefenso y cansado estaba. S, no le hubiese costado

    trabajo arrojarlo al pozo, y casi se imagin cayendo, golpeando repetidamente contra

    aquella cosa mientras se sumerga en la negrura. En lugar de eso le sonrea, y Kamel no

    acertaba a entender nada de aquel teatro absurdo lleno de verdades imposibles y

    espectculos que se desvanecan.

    - Mis respetos, rey de ms all de las dunas.

    - Quin eres tu? De dnde sales?

    - Me llamo Turpi Nam, y vengo de un lugar muy lejano. Soy el ltimo

    gemetra. Djame ayudarte a levantar.

    - Gemetra?

    - No te extrae no haber odo antes esa palabra. Vers fuimos parte de la ms

    avanzada lite del conocimiento, pero las circunstancias nos eligieron para el exterminio.

    Por ello soy el ltimo.

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    - Pues es curioso que siendo tan inteligentes os dejaseis exterminar, sobre todo

    siendo la capacidad de auto proteccin y supervivencia uno de los logros ms finos de la

    razn, y ms raro aun que nunca supiese de vosotros.

    - Eso es porque no fuimos parte de tu mundo, que sin embargo se volvi tan

    importante para mi gente que dedicamos nuestro final casi en exclusiva a l.

    - Turpi Namno entiendo nada, estoy muy mareado con tantas rarezas desde

    ayer. El rbol mis sueos esta flor innatural No s qu nueva prueba es esta a la que

    la locura me somete, pero quizs deberas empezar por el principio.

    - El principio dices?... Pues escucha bien porque te contar una historia densa

    en muy pocas palabras. el hombre se sent cerca de Kamel, y ste lo sigui, respir

    hondo antes de seguir hablando. - Al inicio de todo hubo un hombre. Se llamaba Seldon.

    Hari Seldon, y era un genio. Se dedic plenamente a las matemticas universales, y a lo

    largo de su vida consigui enlazar una serie de clculos que de repente lo llevaron a las

    puertas de un gran descubrimiento. No uno de esos pequeos, que permiten avanzar unos

    pasos, sino uno enorme, trascendente, un autntico cambio de paradigma. Hace

    exactamente quince millones de aos encontr una frmula final, una razn matemtica

    oculta en el mismo entramado del ter que tena un gran poder para cambia las cosas, y en

    base al desarrollo de ese concepto surgi una nueva ciencia a la que llam psicohistoria.

    Una revolucin en el mundo de la matemtica probabilstica.

    - Nunca o hablar de ella.

    - Naturalmente que no! Es el secreto mejor guardado de todos los tiempos, uno

    de los axiomas sobre los que no se debe mover el cosmos, dado que su conocimiento

    falseara nada menos que la existencia de todo cuanto en l hay. En pocas palabras, la

    psicohistoria se basa en el anlisis matemtico de grandes grupos humanos, siempre

    superiores a 75 billones de personas y en su extrapolacin al plano de la psicologa de

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    custodiada por todo tipo de medidas para tener un control total de lo que all se mova. No

    deba salir nada. Oficialmente todos los sabios que ingresaron en el proyecto de

    conservacin fueron dados por muertos y a partir de ah permanecieron en la sombra,

    unindose entre s y debilitando inevitablemente su sangre por los siglos de los siglos,

    ajenos a la realidad de una historia que se segua escribiendo con precisin matemtica

    respecto a las frmulas que a diario iban cruzndose entre ellos. Aquel mundo fue

    cuidadosamente eliminado de toda carta astronmica, de tal modo que su existencia

    empez a formar parte de la leyenda hasta ser olvidado por completo. Nadie pasaba por

    all, y nadie nunca ms lo hara.

    - Es fascinante lo que me cuentas, pero me resulta un tanto fantasioso Cmo

    pueden los nmeros predecir mi futuro? No me encaja.

    - El tuyo slo, como individualidad, no, dado que el ser es impredecible por

    naturaleza y su grado de divergencia respecto a las previsiones siempre puede ser del 100%

    a simple voluntad, pero s, como te he dicho, el de cualquier grupo humano superior a 75

    billones de individuos, donde las leyes probabilsticas tienen un peso considerable y el

    grado de divergencia se reduce a una fraccin nfima. Esa es la premisa esencial para que

    los algoritmos funcionen, el nmero de entidades sobre el cual operan, y de ese modo casi

    todo es previsible. No te extrae que tu mundo est psicohistoriado tambin pese a no

    contar ms que con unos millones de entidades, porque el clculo se establece en base al

    montante humano global, que para tu informacin supera ampliamente la cifra crtica en

    esta parte de la galaxia a la que pertenecis. Slo sois una nfima fraccin de esos 75

    billones, pero no nicos, por lo cual, sumando el resto de razas estis sujetos a las

    previsiones, aunque ni siquiera conozcis su existencia. Como te he dicho, mediante las

    frmulas de Seldon, que posteriormente fueron perfeccionadas por otros como Lamar

    Henson o Ettorian Fervi, se puede establecer un clculo de probabilidades certero basado

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    en los comportamientos de grupos y masas, con unas posibilidades de desviacin muy

    pequeas, pero eso s, siempre y cuando la poblacin objetivo no sepa que est siendo

    analizada. Mientras ms individuos, mejor, y por ello pudimos predecir con el cien por

    ciento de acierto el estado de la bestia llamada humanidad hasta el punto de decirte que no

    cometimos un slo error. No, amigo mo, con vosotros hemos sido infalibles. Desde luego

    no salen nombres en nuestros clculos, pero si hechos y personajes conformados por

    variaciones en las ecuaciones a los que el futuro se encarga de revelar con posterioridad.Es

    como decir que todo est escrito, pero no con letras, sino con nmeros

    extraordinarios.

    - Un poder digno de Dios.

    - Bueno dijrase que es como si al final el hombre le hubiese arrebatado

    a Dios su guin, si.

    - Entiendo. Pero no puedo comprender algo Cmo puede estar todo

    prefijado si las cosas son susceptibles de cambiar a poco que yo mueva mi mano derecha

    en lugar de la izquierda? No exista algo llamado efecto mariposa? Cmo es posible que

    no se pueda violar el devenir de las cosas?

    - Vers. Al principio Seldon averigu algo. Si se introducen variaciones en

    determinados parmetros de la ecuacin, como por ejemplo alterar un hecho, la

    ramificacin de alteraciones sucesivas encadenadas se extiende como una oleada

    modificando todas las dems variables de manera radial en su camino, con lo cual en

    efecto, si cambias algo, todo cambia, pero lo novedoso que descubri es que para tu

    sorpresa la ecuacin tiende a estabilizarse despus de un nmero mximo de veintitrs

    ciclos, y observa que he dicho mximo. Esto es as porque segn la profundidad del cambio

    son necesarios ms o menos de ellos. Cada ciclo sera lo equivalente a una de esas oleadas

    hipotticas de reajuste respecto a la alteracin inducida.

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    - Y qu ocurre entonces cuando se alcanza esa cifra de ciclos?

    - Si es necesario llegar al ltimo un gran giro en el clculo se produce, y sucede

    algo en el mundo real como por ejemplo una catstrofe aparentemente aleatoria, una

    guerra, una revolucin global o similares. Cada vez que vemos algo que afecta a millones

    de vidas y un fenmeno masivo se realiza no es ms un ajuste en las curvas probabilsticas

    para corregir la desviacin anterior infringida por variaciones en las frmulas originales y

    as llegar al mismo fin, con lo cual todo se estabiliza y el futuro lejano permanece

    inalterado.

    - Y todo eso es en verdad aleatorio? Quiero decir esos reajustes no estn

    orquestados?

    - No. Se producen mediante un mecanismo que hemos sintetizado

    matemticamente mediante algo que llamamos la espiral de Strauber en homenaje al

    descubridor de su fundamento, Ethan Strauber. Estableci que los componentes de este

    macroclculo estn dispersos e inactivos en el ter anisotrpico numrico, contando, como

    su nombre indica, con diferentes propiedades segn el eje de simetra alrededor del cual se

    mueva. Esto quiere decir que todo ser est sujeto a un eje exactamente simtrico a sus

    coetneos, los elementos que comparten con l espacio y tiempo, y que seala en direccin

    al flujo temporal, absolutamente lineal e inalterable en s, la espina dorsal de las cosas.

    Cuando todo est en su correcto devenir, el eje est en una posicin no alterada, apuntando

    hacia el momento correcto y por tanto sin aportar inestabilidad al sistema, pero cuando los

    acontecimientos hacen que se separe de la lnea bsica provocan su desviacin y

    consiguiente asimetra con el resto de los elementos de su tiempo con los que interacta,

    sus coetneos, de manera que la geometra del conjunto se destruye y se genera lo que

    llamamos la espiral de Strauber, un torbellino formado por esos entes con simetras

    alteradas que crece en proporcin hasta sobrepasar la propia masa crtica, el lmite para su

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    cohesin angular. Entonces se colapsa, se deshace y sus elementos se dispersan, pero en esa

    dispersin las fuerzas han dirigido de nuevo los ejes errneos y re ensamblado los

    componentes mediante cambios muy bruscos. Todo recupera su estado de equilibrio sin

    importar las consecuencias. Esta maravilla siempre sucede antes del vigsimo cuarto ciclo.

    - Un cataclismo.

    - Un estallido de creacin o de destruccin, segn se mire, pero bsicamente

    una puesta en orden de todo el sistema predefinido.

    - Luego todo est escrito y es inalterable

    - Los grandes hechos si. Slo los pequeos admiten diferentes variantes, porque

    en el fondo son tan nimios que no cambian nada.

    - Vosotros veis todo eso con nmeros?

    - No. Los nmeros no los ve nadie de otro modo que no sea en su interpretacin

    lectiva, pero es verdad que engloban todo cuanto ves. Nosotros veamos el clculo que

    soportaba toda la estructura de la realidad, algo as como cuando miras un andamiaje de

    construccin rodeando al edificio. Esos hierros y sus ensamblajes son las ecuaciones

    psicohistricas.

    - Entonces todo lo que veo.

    - Est en esos nmeros. Si. Y son inamovibles hagas lo que hagas en lo que

    respecta a un fin trascendente dado. El universo entero cabalga hacia algo trascendente que

    no se puede cambiar, su propio fin, aquello para lo que de algn modo fue hecho.

    - Cunto tarda en estabilizarse de nuevo el futuro despus de un cambio?

    - Buena pregunta. Veintitrs ciclos, como te dije, pero eso en el mundo real

    puede ser una longitud con muchas medidas. Depende de factores de fuerza externos. Baste

    decir que puede ir desde unos minutos hasta varios millones de aos, segn la energa que

    englobe y que requiera para realizarse. Se consume una ingente cantidad en esos estallidos,

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    a veces la misma o ms que hay en el corazn de una supernova si el cambio es muy

    grande.

    - Turpi Nam Antes has sugerido que el Universo fue hecho Sabis

    vosotros quin escribi la frmula original?

    - Nunca lo supimos, y es una de nuestras decepciones ms grandes. Viajamos al

    pasado tan lejos como pudimos, pero siempre hallamos que nuestra capacidad quedaba en

    entredicho al llegar a los estadios iniciales, a los momentos ms primitivos, cerca del inicio

    mismo del tiempo.

    - Por qu?

    - Encontramos un espacio dimensional con valores inferiores a cero, y todo el

    entramado se nos cay entre los dedos como un puado de esa arena. Nada vala all.

    Intentamos convertir las ecuaciones en negativas, pero la red algebraica era tan densa que

    no supimos hacerlo sin cambiar la fisonoma del esquema, con lo que dejaba de ser

    efectivo. Todo lo que demostradamente funcionaba en nuestro lado no era aplicable all

    abajo, de tal forma que algo se nos escapaba una y otra vez. Finalmente abandonamos,

    aunque un sector muy especfico de la Fundacin invirti siglos en abrir ese camino,

    aunque sin resultado. Era casi una religin.

    - Y qu pas despus de que fueseis desterrados a aquel planeta? Qu

    hicisteis con este potencial tan tremendo que tenais entre manos?

    - La Fundacin Psicohistrica, que as se llam, trabaj en el anonimato ms

    pertinaz, slo siendo consultada por los poderosos ms elevados alguna que otra vez en

    riguroso secreto, pero desprovista de privilegios y alejada de cualquier conducto natural

    que acercase su misma existencia a la calle corriente. Fue aislada como una enfermedad, un

    virus que amenazaba con sus revelaciones socavar la base misma de la sociedad, que no es

    otra que su propia incertidumbre. S, el humano necesita de la probabilidad para vivir, de la

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    sensacin de que es dueo de sus actos, y no que todo est impreso en un entramado

    matemtico que no puede alterar. Si alguien sabe con certeza todo sobre su futuro y lo

    constata da a da, sin excepcin acaba devorado por su propia psique, y eso obviamente se

    puede trasladar al colectivo, que necesita la sensacin de que en el fondo es libre, aunque

    no sea cierto. Las alteraciones que hubiesen inducido en el continuum espacio-tiempo el

    conocimiento de nuestra existencia hubiesen sido tan graves que todo se hubiese

    desplomado, producindose un colapso a nivel de civilizacin. Es por ello que se opt

    prudentemente por mantener semejante ciencia en el anonimato, salvaguardando al hombre

    del caos. Pero en ese anonimato creci y se enraiz, alimentando una biblioteca del futuro

    que no dej de expandirse, una detallada secuencia temporal de las cosas por venir. En

    Trminus todo estaba organizado, y acab habiendo niveles para cada poca, pasada o

    futura, con escaso acceso al conocimiento final para nadie que no fuese de la cpula

    analtica, a la que slo se ingresaba a travs de aos de dedicacin plena, una vida de

    ascetismo matemtico en trminos cuasi-sectarios. Yo, como te dije, era gemetra, algo as

    como un elemento simple de una gruesa cadena, y mi trabajo consista en desarrollar las

    variables que desde arriba me daban para ir encajando slo algunas de las piezas del vasto

    puzzle. Las estudiaba detenidamente de acuerdo con una parte precisa de las frmulas

    secretas que me era revelada (nunca conocamos el resto) y elevaba mis resultados al sitio

    debido, donde alguien ms elevado que yo los una a otros trozos para crear una imagen

    matemtica precisa del futuro que se estuviese visualizando y que nunca nos era desvelado

    a los de abajo. Ya con los datos bien precisados se daba el material a los escribas, gente al

    margen del resto, pero tambin sometidos a una vida frrea, y se proceda a archivar todo lo

    reseable sobre el devenir en un nuevo captulo de la enorme librera fsica subterrnea,

    donde esperara pacientemente hasta convertirse en pasado sin que casi nadie la usase para

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    nada por miedo a destruir el antropocentrismo humano. Una biblioteca escrita en el

    elemento ms duradero: la roca viva.

    - As que con el fin de preservar el espritu libre slo los ms grandes de la

    organizacin conocan las lneas maestras de ese devenir y todo quedaba silenciado.

    - Correcto. A veces, como te he comentado, algn gobernante del ms alto nivel

    se acercaba a consultar para asegurar la pureza de sus decisiones, eso era cuanto se haca

    con aquel tesoro, pero nada ms, y siempre de manera muy filtrada. No hace falta que te

    hable de las implicaciones filosficas que tiene el hecho de saber todo lo que va a ocurrir,

    verdad? Habamos dado nada menos que con las lneas maestras del tiempo y sus

    acontecimientos, pero eso no serva para nada ms que alimentar pginas y pginas de

    certezas que nadie miraba por puro terror a enfrentarse a una obra que era capaz de

    empequeecerlo tanto. Fue todo un logro. Pero cuando ms entusiasmados estbamos,

    cuando nos creamos semi-dioses, y habamos ya olvidado nuestra capacidad para sondear

    los orgenes de todos los ejes de simetra surgi un imponderable excepcional, nuestro

    segundo desafo.

    - Cul?

    - Evidentemente poco a poco fuimos avanzando en el futuro, alejndonos cada

    vez ms del presente de turno y deslizamos a un lado el velo que lo ocultaba para observar

    con certeza todo cuanto iba a suceder sin la menor duda. Cotejbamos nuestros clculos

    con la realidad, y no diferan salvo en las cosas menores que te he explicado. Respecto a

    este planeta, hallamos periodos de vaco, debido a enormes exterminios que abocaban al

    hombre a nuevos inicios, pero superamos siempre la negrura hasta enlazar con pocas

    nuevas. Tus antepasados han conocido muchas pocas oscuras, Kamel. Fuimos muy

    temerarios en el estudio, impulsados por una sed que creca y creca hasta devorarnos, pero

    justo cuando lo creamos todo controlado y bajo un perfecto dominio nos encontramos con

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    - Lo cual significa?

    - Que el siglo 150.000 es ste. No s an por qu, ni de qu modo, pero te

    puedo asegurar que aqu se va a dirimir el todo de las cosas.

    - Aqu? Podra ser en cualquier otro lado, no?

    - No. Hasta ah s llegamos. Incluso tu presencia estaba predicha. Las cuentas

    acaban en este lugar, guerrero. Pero a partir de hoy. A partir de esta noche ya nada se ha

    podido ver. Todos los caminos psicohistricos terminan en este sitio dentro de un

    miserable puado de horas.

    - Si es cierto lo que dices; dnde estamos? Qu es este lugar?

    - No lo s. Lo investigamos a conciencia, creme, pero no llegamos a nada que

    nos aportase una pista, salvo un antiguo emplazamiento militar. Soy, como te dije, el

    ltimo gemetra, el destinado a observar los cambios. Mi fundacin es ms vieja que la

    mayora de las cosas, y nos hemos perpetuado para llegar aqu y ahora, porque lo nico

    cierto es que ms all de l ya no hay futuro.

    - La nada?

    - Puede.

    Ambos miraron aquella flor menuda sobre la cspide del cono surgiendo de su

    agujero negro en medio de las arenas blancas. No pareca tener el menor inters salvo su

    rareza, pero alrededor de ella no slo se redibujaban las lneas perdidas de un documento

    extrao en la mano de un guerrero legendario, sino que desaparecan todas las que

    sustentaban el futuro en las ecuaciones del ltimo gemetra de una larga estirpe de

    matemticos desterrados.

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    - Enigma.

    - Qu?

    - As se llama la flor.

    - Cmo lo sabes?

    - Acaba de aparecer escrito en el pergamino.

    - Debe significar algo!

    - S, seguro que s. Esa flor es el ltimo misterio. De hecho Qu hacemos tu

    y yo aqu?

    - Slo esperar, guerrero. Esperar que el tiempo nos engulla o nos aclare.

    - Sabes? Creo que conoces ms de lo que me has contado.

    - Siempre se sabe ms de lo que se cuenta, es ley de vida.

    - T sabes qu es esa flor! Verdad?

    - Yo No lo s, no. O quizs s, pero en el fondo me da miedo saberlo. Slo es

    eso.

    - Si no me dices ms la arrancar del suelo cuando halle la manera de llegar a

    ella.

    - No hagas eso!

    - Por qu no? Teniendo en cuenta que no habr amanecer, qu puedo temer?

    - Quizs su tallo contenga la raz del mundo.

    - No entiendo eso.

    - Una vez, en Trminus, uno de los viejos maestros me cont una historia. Era

    hermosa. Trataba sobre una flor, quizs como esta, y de un hombre perdido, quizs como

    cualquiera de nosotros. Hombre y flor se encuentran, flor y hombre, en medio de un lugar

    vaco. Justo como este. Entonces el hombre se sienta ante la flor y la mira. No era especial

    ni hermosa, igual que esta, y su presencia era un completo insulto al sentido comn.

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    Como aqu mismo sucede. Despus de largo rato dirimiendo lleg a la conclusin de que

    por su propia improbabilidad lo lgico era acabar con aquella aberracin para conseguir la

    normalidad y escapar de los pensamientos que no lo dejaban en paz, puesto que en su

    cerebro matemtico, obediente a lgicas inapelables, la confusin era notable y se

    atormentaba. Horizontes muertos en paisajes vacos esa era la norma, la excelencia, por

    fea que pareciese. Y arranc la flor. Entonces, despus de un gran temblor en el que se

    agarr al tallo cortado, todo cuanto era el mundo se desplom alrededor del hombre, y nada

    qued. Slo el tallo inhiesto en medio de la nada ms terrorfica, desprovisto de su flor fea,

    que estaba en la mano del hombre que lloraba. Al arrancar aquella rareza imposible haba

    acabado con la esperanza, y el futuro dej de serlo para siempre, yndose como por un

    sumidero. No arranques eso, Kamel. Sea lo que sea es ms que una flor. Es tan improbable

    donde est situada que de ella depende algo que aun desconocemos.

    - Y cuanto hemos de esperar para que nos sea revelado su secreto?

    - No ms all de las tres de la madrugada, la hora donde est la barrera. Pero

    una cosa s que sabemos.

    - El qu?

    - Que hay alguien ms muy interesado en ella dijo sealando con su ndice al

    pergamino en la mano de Kamel Shamal.

    - Quieres ver el pergamino? Eso podra ser una pista para

    - No! No quiero verlo. Ese es tu destino, y tendrs que vivirlo en soledad.

    - Turpi Nam de veras puede ser el ltimo da? No es una fbula?

    - Slo se lo que ya te he contado.

    - Y el cono sobre el que reposa? Esa cosa que emerge del abismo y que ni la

    arena se atreve a rozar Qu es?

    - Un mero resto de la insolente estupidez humana.

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    - No entiendo.

    - En el pasado los tuyos descubrieron el tomo, y no siempre hicieron buen uso

    de l.

    - Y cmo es eso?

    - No slo lo utilizaron para el bien y el progreso, sino que crearon armas,

    concentraron un poder similar al del sol en un punto de tal modo que lo destrua todo

    disgregando hasta las partculas. Era horroroso, y lo peor es que siempre hubo gente

    dispuesta a usar esa atrocidad. Para llevar esas armas hasta sus enemigos, tus antepasados

    las montaron en la punta de flechas de acero que cabalgaban sobre el fuego, a las que

    llamaron missiles que alojaron en agujeros enormes en el suelo, para protegerlos del

    enemigo. Eso de ah abajo es uno, y creme: no hay nada ms letal. Pero no pienses en ello,

    sino en la irona que puede significar que esa florecita inocente est en la punta de un arma

    tan terrible.

    - Qu hace ese arma enterrada en el desierto?

    - Ya te dije que esto fue hace miles de aos una instalacin militar. No fuimos

    capaces de averiguar mucho ms, si bien alcanzamos a ver su procedencia, e incluso el da

    en que fue metida en el silo, pero desconozco el motivo por el que el destino la ha

    preservado hasta hoy casi intacta. Hay respuestas que slo sern desveladas el ltimo da.

    - Esta noche?

    - Eso supongo.

    - Pues entonces miremos el ocaso en paz. Ya sabremos qu hacer.

    - Me temo que no ser tan fcil. Tenemos compaa. dijo sealando a la

    distancia.

    - Ya veo. Pues deja que hable yo respondi Kamel Shamal con los ojos

    puestos en la cresta de la duna. Al fin y al cabo, aun es mi mundo.

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    - S, claro que he odo. Vuestro linaje, ese al que dices pertenecer, se remonta a

    miles de aos. Desde siempre habis sido el brazo ejecutor de los poderes que mueven el

    mundo, haciendo vuestras ruines tareas sin dejar rastros, como una sombra Se dice que

    nunca un guerrero de ningn tiempo o lugar estuvo tan preparado para quitar la vida como

    el ms dbil de vosotros.

    - As es, rey. Luego debes saber que ya ests muerto. Slo mi momento de

    descanso te mantiene con vida.

    - Ya. El sueo de la alimaa Pero por qu?

    - Eso no me compete saberlo. Slo me dan un nombre, nada ms. Lo dems

    corre de mi cuenta Me das agua o no?

    - Mi agua a cambio de unas horas ms? Es eso?

    - No. Cuando acabe contigo podra beber cuanto guste. Tu agua slo como

    gesto de cortesa.

    - Te das cuenta de lo ridculo que es todo esto?

    - Puede que s, pero sin duda habr razones para ello. Yo no las pregunto.

    Kamel le tendi el poco de agua que an le quedaba. El assassin bebi un par de

    tragos y se sent a dos metros de su vctima mientras se quitaba el turbante. Cuando

    descubri su rostro dej ver un aspecto de no ms de treinta aos, muy joven para lo que

    ambos esperaban. Tena incrustados en el hueso de las falanges de sus manos las mticas

    pas de platino, dos por cada dedo, su marca distintiva, y con las que solan causar estragos

    en el cuerpo a cuerpo, cortando trozos de carne de sus vctimas sin compasin. Se les

    introducan las pas cuando acababan el entrenamiento, despus de quince aos de

    aprendizaje, y ya quedaban marcados para siempre, formando parte de una lite como

    ninguna.

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    - Mrter, de dnde vienes? Cmo me has encontrado?

    - Vengo de Sum, la de los pilares del cielo.

    - He odo hablar de ella, pero siempre cre que se trataba de un mito, una

    fantasa. La vieja ciudad de los dioses, la que dicen que pervive ms all de los

    acontecimientos del mundo. S, cre que se trataba de un mito,

    - Pues ya te digo que no. No est lejos de aqu, pero no sabras orientarte en este

    desierto. Es cambiante y muy especial con quienes se atreven a hollarlo.

    - Ya me he dado cuenta de ello.

    - Me preguntabas cmo te he encontrado y la respuesta es sencilla. No lo s.

    - Cmo?

    - Que no lo s. Slo recuerdo haber salido por las puertas de la ciudad y ya tena

    conocimiento exacto de dnde te encontrabas. Al veros mi nica duda era saber cual de los

    dos era mi objetivo.

    - Y lo dices as, sin ms?

    - Siempre ha habido asesinos, lo sabes bien. La nica diferencia conmigo es que

    yo no lo oculto, as que no te extraes.

    - Quin te enva?

    - Tu no le conoces, pero el a ti si, y mucho. Se llama Valek. Controla de algn

    modo los destinos junto con su grupo de inmortales, y parece ser que hay algo en ti que lo

    enerva especialmente.

    - Y por qu?

    - No lo s, pero le jur tu muerte hace cinco das cuando compr mis servicios

    en el templo y me pidi que te eliminase al lado de esa flor.

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    - Hace cinco das yo ni tan siquiera saba de la existencia de esta planta por la

    que me encuentro aqu!

    - Yo no se nada de eso, pero s que todo est escrito, Kamel Shamall.

    - Y dime, mi innoble Mrter dado que sabes tanto ests al corriente de lo

    que est a punto de suceder aqu esta misma noche?

    - No, ni tengo la ms remota idea de a lo que te refieres, pero eso ya no debe

    preocuparte, porque sea lo que sea tu no lo vers.

    - Pues me temo que incluso para ti no ser tan sencillo sostener esas palabras.

    De repente, mientras el Sol jugaba con el horizonte y sin saber cmo ni por qu el

    cielo pareci cambiar de color y los tres hombres sucumbieron a un sopor del que no

    pudieron zafarse, pese a que por diferentes motivos pretendan estar en permanente

    vigilia.

    Nadie supo cuanto se prolong el sueo, pero lo que s sucedi es que despertaron

    a la vez, y que donde antes eran tres ahora se contaban cuatro.

    Una bella mujer estaba sentada en la esquina que faltaba para completar la forma

    de un cuadrado perfecto del que se haban dibujado en la arena las lneas a la manera de

    profundos surcos. Cuando se solt el pelo todos se admiraron de que en verdad su piel

    pareca resplandecer. Sus ojos eran distintos, de un color extrao bajo aquel pelo negro,

    y los labios gruesos dejaron salir palabras con suavidad sin darles tiempo a pensar.

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    - No os preocupis por nada. Yo os he hecho dormir, pero estis a salvo de todo,

    incluso de vosotros mismos.

    - Quin eres tu? Cul es tu nombre? inquiri Kamel, el primero que se

    atrevi a hablar.

    - Mi nombre es Elipsia, y todos estis aqu por m.

    - Aclrate, mujer!

    - Yo os he convocado.

    - Tu?

    - S, Kamel Shamall. A ti te di una misin para salvar a tus hombres, te hice

    llegar un pergamino sin valor que slo ha servido para distraerte y acercarte a este lugar al

    encuentro de tu futuro. Has mostrado nobleza, arrepentimiento, y mereces mi respeto, pese

    a haber dejado al mundo sin rey para satisfacer tu ansia de conocer las grandes respuestas.

    He de decirte que tal como te promet mediante mi emisario tu ejrcito est ya a salvo,

    camino de casa guiado por mis sirvientes. S que eso te gratificar, pero aun tenemos una

    cuenta pendiente. Respecto a ese pergamino que llevas en la mano, ya puedes desprenderte

    de l, porque ha hecho su funcin y no hay nada ms en su rugosidad que merezca

    atencin. En cuanto a ti, Turpi Nam, representas a un grupo selecto de inteligencias

    eglatras que crey poseer secretos aun inviolados y se desliz en las sombras de la

    matemtica, pero slo hasta donde alguien os dej sin que os dieseis sin cuenta, porque

    desde mi posicin conozco y veo todos los caminos. Sin embargo nunca hemos visto lo que

    oculta celosamente, porque no se nos han dado los clculos necesarios para traspasar las

    barreras, pero has de saber que hay nmeros que no podis intuir desde vuestra faceta

    humana, los nicos que abren el acceso a las fechas que ya no pudisteis sondear. Debis

    evolucionar mucho aun, como los mos y yo hicimos mucho antes que vosotros. Llegasteis

    muy lejos, pero como ves al final os habis plantado justo donde yo quera, en mi puerta,

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    un amplio lugar entre los comienzos y este para vosotros desconocido siglo 150.000. En

    cuanto a ti, Mrter, nada ms puedo decir salvo que tu desprecio por la vida humana es tan

    grande que me causas repulsa. Toda una existencia dedicada al arte de matar eso es

    mucho, y te ha permitido conocer las exquisiteces de lo oscuro. Aceptaste acabar con este

    rey sin preguntar, y lo hubieses hecho sin dudarlo pese a que es un hombre grande de

    verdad que te ha dado a beber su agua. En tu condicin actual no mereces vivir, y si ests

    aqu es slo porque sintetizas lo peor del hombre y en ti ejecutar mi ira hasta que me sacie.

    - Hablas con gran dureza, mujer, pero somos tres contra uno y seguro que

    podemos detenerte de algn modo. No creo en ti. dijo Turpi Nam.

    - No seas soberbio, gemetra. Ni un centmetro avanzarais sin mi

    consentimiento, y si tan inteligente te crees deberas ya intuir lo que aqu est pasando.

    Pero esto no te lo dijeron tus ecuaciones, por eso ests perdido, verdad? Es fuerte tu

    insolencia El hombre prob retador a acercarse a la mujer, pero no pudo moverse en su

    direccin. Tuvo la sensacin de que un muro de cristal los separaba, y ante eso se dio

    cuenta de que en verdad estaba ante alguien de un gran poder. No entenda nada, pleno de

    confusin, y bruscamente se not debilitado ante la ausencia de futuro, pues se haba

    acostumbrado a conocerlo de antemano y moverse con ventaja. Desconoca lo terrible del

    azar hasta ese momento, porque aunque estaba all, en la encrucijada de los tiempos,

    siempre pens que llegado el momento podra solventar la situacin.

    - Para qu nos has citado? Debe haber un motivo.

    - Para cambiar el rumbo de todo. Los tres representis cosas que no quiero: T,

    Kamel Shamal la valenta intrpida, arrogante y temeraria, el arrojo sin cabeza, pies ni

    fundamento, ese ansia que ha hecho que personas y pueblos vayan al precipicio

    obedeciendo a sus lderes con el placebo del falso deber. No es propio de un hombre que se

    preocupa por los suyos, y s en cambio caracterstico de aquellos que slo persiguen su

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    propia grandeza a cualquier precio. Confo en hombres como tu para llevar adelante los

    pueblos, pero has fallado, te has corrompido sucumbiendo a ti mismo, y ahora has de

    pagarlo porque preciso de otras formas de dirigir en tu tiempo. Es el nico modo de que

    esta raza tenga una oportunidad. La bella mujer miraba con ojos compasivos, pero duros

    a la vez en su rostro resplandeciente.

    - Nam, tu representas la prepotencia, la estupidez de creer que los designios

    del universo pueden ser entendidos por mentes orgnicas simplemente apilando un grupo

    de formulaciones complejas, como la ciencia ha pretendido sin ms, obviando la necesidad

    de algo que ordenase los principios, e incluso negndolo. Ni siquiera en mil existencias

    habis sido capaces de discernir la ms mnima de las constantes fundamentales en la densa

    niebla, pese a lo cual os habis atrevido a rivalizar con el concepto mismo del constructor

    del cosmos. De verdad pensabais llegar tan alto como para mirar a los ojos de mentes

    capaces de entender lo que veis? Todo es uno cuando se asciende, Nam, e incluso mil

    cerebros funcionan como uno solo para formar una idea comn que desarrollar, del mismo

    modo que ves en una colmena. A tu raza le han faltado pocas para llegar a eso, muchas, y

    lo peor es que ni siquiera lo habis presentido. Y t, Mrter, eres un asesino de la ms

    profunda caverna moral, el lugar donde reposa lo negro del corazn humano. Representas

    la vileza que no deseo y que hay que extirpar a toda costa. Os he trado juntos, en

    representacin de este universo a mi flor del destino, de la que un da surgi la vida, para

    que conozcis el significado de una sola palabra.

    - Y cual es, mi seora? dijo el assassin arrodillndose y agachando la cabeza

    en seal de sumisin, sometido al esplendor creciente de la dama, que cada vez brillaba

    ms a la vez que misteriosos orbes de color comenzaban a dar vueltas a su alrededor.

    - Astensiyime los tres hombres se miraron intercambindose gestos

    negativos.

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    - No lo omos antes Qu significa?

    - Naturalmente que no la habis odo. Cuando mi raza pobl el cosmos a travs

    de los agujeros de gusano precis de esa palabra para seguir adelante, porque hubo un

    momento en que ya no haba ms barreras que abatir, por lo que el ansia desapareci.

    - Esperanza! Esa palabra debe significar esperanza!

    - No, pero te has acercado, y eso me enorgullece hijo mo. Astensiyime es

    una expresin conceptual que engloba la necesidad de un objetivo comn, por pequeo que

    sea, y su bsqueda colectiva a travs de la fe y la pureza para mantener siempre la

    esperanza de lograr algo nuevo que satisfaga el hambre perenne del alma que cada vez ms

    se eleva merced a un avance que casi escapa al control.

    - Lo que quieres decir es que tu raza lleg tan alto en ese conocimiento que su

    hambre insaciable desapareci

    - Exacto, y fruto de ello muchos perecieron.

    - Luego, fuisteis mortales, como nosotros ahora

    - S.

    - Te entiendo. Es justo lo que ocurre ahora aqu, en este mundo, que se est

    quedando sin horizontes y eso causa la pereza del conocimiento.

    - El aprendizaje de las razas es duro, Kamel. No es cosa de mil, ni de diez mil

    aos. Dura a veces millones de pocas, y su enseanza no es secuencial, sino que obedece a

    la activacin de pautas que van encriptadas en el ADN primordial que los padres creadores

    programaron en todos vosotros, e incluso antes en m, cuando era de carne. Cuando una

    raza llega a su siguiente escaln evolutivo, evoluciona. De lo contrario, resiste como sea o

    perece, se extingue y todo queda en un intento fallido ms dentro de los mil millones de

    civilizaciones en evolucin que componen ahora mismo el corazn del universo. La vida es

    slo una carrera de relevos en pos de algo que nunca se llega a ver, pero si los pasos se dan

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    bien, sabemos que alguien al final llegar a la verdad, al fin misterioso de toda esta

    maquinaria sorprendente que lideramos.

    - Y por qu los ciclos? Cul es su funcin?

    - Muchas de esas razas que pueblan el universo os llevan la delantera, han

    pasado al siguiente nivel y os esperan, ms sin saber si llegaris. Todas estn ah porque

    han sabido solucionar sus grandes problemas y buscar el modo de acercarse a las estrellas,

    olvidando sus diferencias y caminando a bordo de su mente comn. Nada ha sido diferente

    para ellos, e incluso para nosotros a como lo es para vosotros. Aqu, en este planeta, los

    ciclos son vuestro primer examen, vuestra forma de ascender en el escalafn. Slo

    superndolos podris llegar al firmamento, pero mientras no os unis para estabilizaros no

    alcanzaris la tecnologa y el espritu que precisis para salvaguardaros en esta caja oscura

    llena de filos cortantes en cuyo interior os movis espasmdicamente y que llamis Tierra.

    Las leyes de la vida son iguales en todas partes y a todos los niveles, dado que es el modo

    de que slo los ms fuertes sobrevivan y lleguen arriba, donde los dems esperamos para

    dar el siguiente salto evolutivo, pero eso habr de ser en una gran comunidad. Es por ello

    por lo que las razas ms antiguas, ya liberadas, velamos por las ms precoces. Os

    necesitamos pero no de cualquier manera. Hay que hacer las cosas bien.

    - Pero tampoco conocis a dnde vamos

    - No.

    - Elipsia Debes tener confianza en nosotros. Estamos en ello! Hemos

    sobrevivido al Gran Golpe, y lo haremos al siguiente tambin si nos concedes el tiempo!

    as podremos ayudar!

    - No est en mi mano concederos ms tiempo a nivel global, pero s asegurarme

    de que haris las cosas de la manera adecuada, y es por ello por lo que induzco los

    cambios. Por si no te has dado cuenta, habis quedado tan marcados y anquilosados por

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    vuestra epopeya que apenas sois capaces ya de avanzar. El legado no ha pervivido en

    vosotros, y por ello estis tan perdidos.

    - Te entiendo, y es posible que el golpe no haya sido superado del todo, pero

    llegaremos al prximo ciclo preparados para resistir. Esta vez sabemos a dnde vamos!

    - Los cruces, el deterioro de las especies todo tiene un final, y esto tambin.

    Se han mezclado y remezclado tantas veces la fantasa y el deseo que el resultado es una

    mescolanza de banalidades tpicas que ya ha perdido todo su valor. Por ello tengo mis

    dudas sobre lo que sin duda es tu voluntad.

    - Y acaso el humano es tan infinitsimo que incluso su existir est ligado a

    la eternidad del mismo modo que un esclavo a la mano que lo fustiga?

    - Pobre hombre! Pero cuando mereci ms que vivir sus das a cambio

    de la msera entrega de algo de su ilusin?

    - Alguna vez debi ser as.

    - Y entonces cmo crees que habis gozado de eras para vivirlas desde

    el principio? Acaso porque sois esplndidos? Antes erais plenos, sonreais, amabais y

    os entregabais con fuerza a una causa. Todo eso ha desaparecido de tu mundo, no

    queda nada. Nacais y morais dejando un reguero de sueos, de ilusiones que

    excitaban mi interior cuando os observaba y me animaban a pensar que algn da lo

    conseguirais. Ahora sois rancios, caducos Estis a un paso de la nada ms absoluta,

    tan slo porque conocis perfectamente vuestro destino.

    - Bien Tu eres grande y esplendorosa, perfecta y sabia, en tanto que nosotros

    somos aun meros humanos. Me gustara poder convencerte, pero creo que lo tienes claro

    Y qu vas a hacer? Qu vas a cambiar?

    - El cambio que voy a inducir consiste en vosotros. Los tres vais a dejar de estar

    en este mundo. Sin ti, Kamel, el destino de tu reino seguir adelante con la enseanza de

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    que un rey pleniportenciario pec de vanidad y acab perdindose en las dudas all donde

    las arenas matan. Tus sucesores no cometern ese error y avanzarn centrados en el futuro,

    sin inmiscuirse en preguntas que aun no han de ser respondidas, todo ello despus de ser

    guiados de nuevo. Tras el siguiente ciclo veremos si aun tenis oportunidad para seguir o

    por el contrario os perpetuis hasta perecer, pero yo en eso me lavar las manos, pues os

    compete vuestro destino. En cuanto a ti, Nam, eres el ltimo de tu raza, y con tu

    desaparicin me asegurar de que nada de lo que fuisteis siga perturbando el camino de las

    cosas, porque lo que en su tiempo me pareci interesante ya dej de serlo. Las bibliotecas

    en Trminus han sido destruidas, por tanto, toda posibilidad de que alguien siga con vuestra

    obra se ha cerrado definitivamente. Para tu conocimiento te digo que lo que os marcaba

    esta fecha no era el fin de las cosas, sino el de la psicohistoria, pero no supisteis

    interpretarlo, cegados en la seguridad de que no tenais lmite. Ya ves que s. Y tu, Mrter,

    aparecers clavado al amanecer en la puerta de la catedral de fresas, asesinado como hiciste

    con todas tus vctimas. Todos te vern vencido y tu imagen abatida ser la chispa que

    prenda el fin de los de tu clan, a los cuales perseguir en forma de jaura de lobos

    reducindolos en mis hogueras a cenizas. Sin vosotros, los nuevos reyes, los herederos de

    Kamel Shamall, gobernarn en libertad, sin las conspiraciones de fondo de grupos

    peligrosos para todos salvo para s mismos y sin el peligro hirie