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  • EL POSMODERNISMO Y LA CRISIS DE LA MODERNIDAD*

    JOYCE APPLEBY, LYNN HUNT Y MARGARETJACOB

    1

    A partir de los arios sesenta, se combinaron las nuevas tendencias de la escritura de la historia con las grandes transformaciones sociales y polticas que destronaron muchos de los absolutismos aejos sobre la naturaleza de la nacin estadunidense junto con la certeza proporcio-nada por l modelo heroico de ciencia. La historia social desafi a la unidad estadunidense al hablar sobre grupos tnicos y raciales en com-petencia y en conflicto mutuo, cuya experiencia no poda incluirse con facilidad, si acaso era posible, en una lnea narrativa nica que glorificaba una nacin bsicamente blanca y protestante. Cada vez ms los historiadores sociales subvirtieron el feliz relato del individuo autosuficiente, siempre emprendedor, que tomaba sus prpias decisio-nes (siempre suyas) y mediante ellas contribua fortuitamente a las ventajas de la economa capitalista estadunidense. De manera similar, las historias sociales de la ciencia mostraban que incluso los hroes y los genios de la ciencia haban vivido inmersos por completo en las relaciones sociales y polticas de su poca. Newton y Darwin no ha-bran articulado teoras de tan amplio aliento universal sin el impulso

    * Ttulo original "Postmodernism and the Crisis of Modemity" publicado en Tellng (bel:314th bota History, Nueva York y Londres, W W. Norton & Company, 1995, pp. 198-237. [Traduccin de Gabriela Montes de Oca Vega.)

    108

    ,

    ,

    ,

    1 Joyce Appleby, Lynn Hunt y Margaret 1 acob 109 ,,.

    i / 1- y el nimo de los intereses religiosos, polticos y sociales. Repentina- , mente, la ciencia, como la forja de la nacin, slo tena sentido en un : contexto social. 1 1res sociales podra esperarse, el desafo que presentaban los historiado-

    ociales a los cimientos de la autoconfianza de Estados Unidos (y en 1 1 general de Occidente) provoc ataques, en particular provenientes de l la derecha poltica. Los defensores de las opiniones tradicionales sobre ; la historia estadunidense y la cultura occidental reprenden a la nueva 1 generacin de historiadores por su supuesto cinismo sobre los valores 1 nacionales y occidentales. Se sostiene que la posicin crtica de los

    1 nuevos historiadores evitaba que relataran una saga nacional edifican- / te y hablaran sobre valores occidentales trascendentes. Por ejemplo, / Gertrude Himmelfarb censuraba a los historiadores sociales por "deva-

    luar el campo poltico" y as denigrar la historia e incluso la razn mis- ma. Su "revolucin de la disciplina" segn ella minaba la racionali- dad inherente en la tarea histrica. Hacan esto centrndose en las

    infraestructuras irracionales y no racionales de la vida que iban de los intereses econmicos de los legisladores a los hbitos alimentarios del pueblo comn ms que en "las constituciones y las leyes que permiten

    1 a los hombres ordenar sus asuntos de manera racional".' 1 En su informe al Congreso en 1988, la presidenta de la Fundacin

    I Nacional para las Humanidades, Lynne V. Cheney, casi lleg a atribuir la disminucin de especializaciones en historia a la propia historia so-cial.

    Los estudiantes ya no entendan la importancia de estudiar histo- ria, afirmaba, porque la creciente especializacin de las disciplinas y el

    entusiasmo por las tcnicas cuantitativas ambas centrales para el de- sarrollo de la historia social haban afectado el sentido necesario de

    / un propsito educativo unificado. La "crisis" en las humanidades, el 1 "aislamiento" y la "confusin" que encontr entre los acadmicos ha- ban sido ocasionados, concluy, por la politizacin. Las humanidades se haban reducido a "argumentar que la verdad la belleza y la exce-

    , lencia no son asuntos atemporales, sino nociones transitorias, dispo- sitivos empleados por algunos grupos para perpetuar la 'hegemona'

    sobre los dems"? De esa manera la historia social estaba profunda- ; mente involucrada en todo el debate sobre la cultura occidental. i II Himmemarb, New, 1987, pp. 18-23.

    2 *Text", 1988, p. A18. Desde entonces los posgrados en historia han comenza- do a aumentar de nuevo,

    , 1 ,

    1

  • Joyee Appleby, Lynn Hunt y Margaret Jacob 111

    , , , , que pudiera ser sinnimo de nihilismo y de vanagloria ridcula. Por , ,

    ejemplo, si pensamos en Jacques Derrida y Madonna como posmoder- , , , nistas, podremos percatamos del problema que encierra tal definicin.

    .

    En realidad, el posmodernismo involucra tres trminos interrelaciona- , , dos: "modernidad", "modernismo" y "posestructuralismo". En resumen,

    la modernidad es el estilo de vida moderno, industrial y urbano; el modernismo es el movimiento en arte y literatura que tiene por objeto

    , captar la esencia del nuevo estilo de vida (el rascacielos, por ejemplo), y el posestructuralismo es la crtica terica de los presupuestos de la ,

    , , modernidad encontradas en la filosofa, el arte y la crtica desde los := 1 t , siglos xvIl y XVIII. . '

    El uso del trmino "posmodernismo" se generaliz primero en las z artes plsticas, en especial en la arquitectura para designar formas . , antimodernistas de expresin artstica. Los arquitectos posmodernos .

    rechazaron el funcionalismo pragmtico, eficiente, racionalista de la : - arquitectura moderna anterior en favor de formas y lneas ms extra-

    vagantes, histricas e impredecibles. Al irse expandiendo el uso del . trmino a otros campos fuera del arte, adquiri el sentido ms general ; de crtica a la modernidad como conjunto de suposiciones sobre las . ,

    ' ' formas de vida industriales y tecnolgicas. Como la hemos definido, la ;

    modernidad representa una serie de nociones especficamente occi- dentales que se arraigaron en el siglo >mil; conlleva una nueva perio- .

    , dizacin de la historia (antigua, medieval, moderna) en cuanto a que

    . , lo moderno denota el periodo en que la razn y la ciencia triunfaron

    1 - sobre las Sagradas Escrituras, la tradicin y la costumbre. En el centro : de la modernidad est la nocin del individuo que acta, adquiere

    conocimientos libremente cuyos experimentos pueden penetrar en los

    .: z , secretos de la naturaleza y cuyo trabajo con otros individuos puede

    , , . crear un mundo nuevo y mejor. , ... , El objetivo primordial de los posmodernistas ha consistidol en de- .

    , .

    safiar las convicciones sobre la objetividad del conocimiento y la esta- : .

    bilidad del lenguaje. ste no es el lugar para la presentacin de una

    , historia de las teoras del lenguaje, o para que descrbanlos la transfor- macin del posestructuralismo en una forma ms general de crtica

    : cultural posmoderna. 4 Nos centramos ms bien en los aspectos plan-

    4 Agradecemos a Gabrielle Spiegel por impulsamos a refinar nuestro sentido de la diferencia entre el posestructuralismo y el posmodernismo. Debe sealarse que mii-

    . .

    110 El posmodernismo y la Crisis de la modernidad

    Estos ataques producan escozor, pero no mataban. La historia social predicaba bajo el supuesto de que ms era mejor; es decir, si se saba ms sobre la vida de la gente comn, los trabajadores, las muje-

    res y los esclavos (o sobre los valores y los sistemas de creencias de los cientficos), las descripciones sobre el pasado seran ms completas. Los historiadores sociales no se oponan a las normas de objetividad ni a los cdigos de la disciplina profesional; usaban esos mismos patrones para desafiar las interpretaciones tradicionales que haban excluido a

    los grupos de marginados inconformes. Los historiadores esperaban dejar constancia ofreciendo un pano-

    rama ms complejo del pasado, pero uno de los principales efectos de su trabajo haba sido revelar lo limitadas que haban sido las historias

    anteriores. En efecto, subrayaban el hecho de que la escritura dej la his- toria siempre haba sido profundamente ideolgica. La historia ce "una nacin con Dios", por ejemplo, serva a los intereses de algunas perso-nas, pero no de todas. La historia de Estados Unidos y la histor a de la civilizacin occidental en general podan construirse corno pro agan-da poltica por las elites gobernantes. As, la nueva historia soci 1 pue-de usarse (ya menudo ser objeto de abuso) por quienes insisten en que

    la historia ya no puede ofrecer una narracin nacional, que sierhpre es parcial, poltica, propagandstica, ciertamente mtica. Entonces, de manera irnica el trabajo de 19 historiadores sociales fomentaba el argumento de que la historia nunca podra ser objetiva. Es como si los historiadores sociales, con su pasin por desmenuzar el registro histri-co, hubiesen cavado un agujero potencialmente fatal donde la historia como disciplina podra desaparecer del todo.

    Esta apertura fue aprovechada por un nuevo grupo de crticos de-nominados "posmodemos" que pusieron en tela de juicio la objetivi-

    dad de las ciencias sociales de manera ms general. Su crtica fue ms all de las denuncias especficas sobre el carcter ideolgico de la his-toria estadunidense y de la ciencia occidental, y atacaba los cimientos mismos del conocimiento histrico y cientfico. Aunque el "posmoder-nismo" se ha convertido en un trmino ubicuo en las ltimas guerras

    culturales entre los tradicionalistas y sus oponentes, es una etiqueta francamente elusiva. 3 En ocasiones, parece como si todos fueran pos-modernistas; en otras, en cambio, como si todos evitasen una categora

    Para un panorama conveniente y sensato, vase Rosenau, Post-modernism, 1992.

  • 112. El posmodernismo y la crisis de la modernidad Joyce Appleby, Lyral Hunt y Margaret Jacob 113

    teados por el posmodernismo sobre el significado y la escritura de la historia. Nuestra met