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G. R. S. Mead APOLONIO DE TYANA

Digitalizacin y Arreglos BIBLIOTECA UPASICA Coleccin

G. R. S. Mead Apolonio de Tyana

G. R. S. MeadDE LA REAL SOCIEDAD ASITICA DE LONDRES

APOLONIO DE TYANAEL FILSOFO REFORMADOR DEL PRIMER SIGLO DE J. C.

ESTUDIO CRTICO DEL NICO RELATO EXISTENTE DE SU VIDA CON REFERENCIAS SOBRE LAS VARIAS OPINIONES ACERCA DE ELLA, Y UNA INTRODUCCIN SOBRE LAS ASOCIACIONES Y FRATERNIDADES DE LA POCA Y LA POSIBLE INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO INDO EN GRECIA

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G. R. S. Mead Apolonio de Tyana

NDICEApolonio de Tyana, pgina 4. I Introduccin, pgina 14. II Las Asociaciones y Comunidades Religiosas del Primer Siglo, pgina 18. III India y Grecia, pgina 22. IV El Apolonio de la Primera Opinin, pgina 28. V Textos, Traducciones y Literatura, pgina 35. VI El Bigrafo de Apolonio, pgina 40. VII Juventud de Apolonio, pgina 46. VIII Viajes, pgina 50. IX En los Sagrarios de los Templos y los Retiros Religiosos, pgina 55. X Los Gimnosofistas del Alto Egipto, pgina 64. XI Apolonio y los Gobernadores del Imperio, pgina 68. XII Apolonio Como Profeta y Hacedor de Maravillas, pgina 70. XIII Su Modo de Vida, pgina 75. XIV Apolonio y Su Crculo, pgina 79. XV Sus Dichos y Sus Plticas, pgina 82. XVI Sus Cartas, pgina 89. XVII Los Escritos de Apolonio, pgina 94. XVIII Notas Bibliogrficas, pgina 96.

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G. R. S. Mead Apolonio de Tyana

APOLONIO DE TYANAIEl meritsimo autor de esta obra hace en uno de sus captulos una observacin muy justa, que, no por ser fcilmente comprobable, deja de tener todo el valor y la fuerza que la verdad le conceden. Ha existido en la antigedad, dice una literatura religiosa que siempre ha sido tratada con verdadera simpata en occidente: esa literatura ha sido la judeo-cristiana. nicamente ella ha sido comprendida por los hombres por completo, y toda antigedad que trata de religin de modo distinto que el judo o el cristiano se considera rara, obscura, o extraordinaria y hasta repulsiva. Los dichos y los hechos de los profetas judos o de Jess y los apstoles, se han relatado con reverencia, adornndolos con grandes bellezas de diccin, ilustrndolos con los mejores pensamientos de la edad, mientras que los dichos y los hechos de de otros profetas e instructores han sido para la mayor parte objeto de un criticismo antiptico, cuyo punto de vista no puede comprenderse1. Este hecho sigue siendo observable en nuestros das, como pudo serlo en aquel gran momento en que el enciclopedismo pareca que iba a concluir con la Iglesia Romana. As, la ltima ratio del anticristianismo del siglo XVIII puede compendiarse en estas palabras que sospecho pudo escribir cualquiera de los amigos de Dionisio Diderot, si no es que el mismo Dionisio Diderot las escribiera: Esto es tan falso como lo otro. El piadoso historiador de los orgenes del cristianismo, Mr. Renn, escribi as estas palabras, continuando la comparacin establecida por los hombres del siglo XVIII: Que los evangelios son en parte legendarios, es una cosa evidente, puesto que en ellos abundan los milagros y lo sobrenatural; pero hay leyenda y leyenda. Nadie pone en duda, por ejemplo, los rasgos principales de la vida de Francisco de Ass, a pesar de hallarse en ello lo sobrenatural muy frecuentemente. Por el contrario, ninguno da crdito a la Vida de Apolonio de Tyana. Por qu?. Porque fue escrita mucho tiempo despus del hroe y1

Vase VI El bigrafo de Apolonio.

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G. R. S. Mead Apolonio de Tyana bajo las condiciones de pura novela. Por qu manos y en qu circunstancias fueron escritos los evangelios? He ah la cuestin capital de que depende el juicio que de su autenticidad debamos formarnos2. Si Mr. Renn hubiera conocido los resultados de la crtica sobre la cronologa mesinica, que conocemos ahora, no hubiera escrito esas palabras que, por s solas, denuncian la desdichada parcialidad de su obra, tan estimable, por lo dems, en otros muchos conceptos. La leyenda de Francisco de Ass se hizo, efectivamente, en la misma poca de ese hombre tan admirable; empez con su vida misma. Pero no es menos cierto que la Vida de Apolonio ofrece tantas garantas para ser creda como el primer evangelio aceptado por la Iglesia. Ms an. La obra de Filostrato est tan cerca de los das de Apolonio, como el escrito atribuido a Marcos, de los das de Jess. El predilecto retrico de Julia Domna escribe su obra entre 190 y 245, pudiendo suponer que empez a escribirla cuando contaba quince aos y que la acab en el ltimo de su existencia. La escribe, pues, cerca de siglo y medio de la desaparicin de Apolonio, y Marcos recopila las tradiciones de Cristo poco antes de la muerte de Pedro y de Pablo en Roma, el ao 67 de la era cristiana, tal como se ofrece. Pero realmente Jess vivi mucho antes de lo que se ha venido asegurando, un siglo nada menos3, la redaccin del primer documento conocido sobre su vida est tan distante de l como la obra de Filostrato de la existencia de Apolonio. Pero hay ms todava. La obra de Filostrato no es precisamente la nica, ni tampoco la primera que se escribi sobre el filsofo de Tyana; hubo otras antes, como el mismo Filostrato asegura; y as trabaj, no precisamente sobre fragmentos annimos y piadosamente recogidos, sino sobre fuentes ms directas y ms puras que los primeros historiadores cannicos de la Iglesia. Filostrato utiliz la obra de Mximo de Eg y la de Mragenes, por ejemplo, y sobre todo las Memorias de Damis, que acompa gran parte de su vida al propio Apolonio. Ahora bien: si el gran valor y la grande autoridad de la Vida de Apolonio por Filostrato est en que se escribi con mejores auxilios y socorros que los escritos evanglicos, la desdichada fortuna que ha tenido despus para la crtica la obra del retrico griego se debe tambin a l mismo, porque no tuvo el socorro y el decisivo auxilio que tuvieron los primeros escritores de la Iglesia. Filostrato escribi sin amor a su hroe, sin gran entusiasmo, trabajando ms bien como un hombre comprometido para una empresa, que2 3

E. Renn Vie de Jesus, introduc. G. R. S. Mead Did lived Jesus, 100 B-C?.

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G. R. S. Mead Apolonio de Tyana como un entusiasta, como un discpulo, como un amigo. Ni siquiera con ese amor, con esa simpata que el curioso adquiere al cabo por las cosas que mantiene un instante entre sus dedos. Esta observacin, comprobable enseguida hojeando las pginas de aqul griego refinado, debiera por s sola haber bastado para desechar la idea de que tenemos entre las manos una novela, y no una historia, escrita seguramente como pudiera escribirla en nuestros das, sobre un hombre semejante, un taineano que, segn los preceptos del maestro, el autor de Lancien rgime, se mantuviese en el ms absoluto desapasionamiento, a pretexto de una imparcialidad extremada. La obra de Filostrato ha tenido que ser as, por fuerza, despus que la crtica oficial abandon el punto de mira en que la colocase la famosa contienda entre Eusebio y Hierocles, que convertirse en una novela. Si no se escribi para parodiar los evangelios, es una novela entonces. He ah la ltima actitud que ha tenido que adoptar una parte de los contendientes. Una novela, en la que el autor no se retrata en ninguno de sus personajes. Qu desconocimiento ms horroroso de la psicologa del escritor, del novelista de hoy, de maana, de ayer, de siempre!. Hay otra actitud ms curiosa, que es, despus de todo, esta misma, ligeramente disfrazada. Mr. Renn, que no era un filsofo, y si un artista admirable, un emotivo cristiano a pesar suyo, la recoge en sus ltimas consecuencias, recibindola con todos los velos que traen las cosas y las ideas que vienen desde muy lejos. Se trata de expresar con una lgica aparente la simpata por la teologa judeo-cristiana, que ha sealado ya Mr. Mead. Y Mr. Renn dice: Si el brahmanismo ha llegado hasta nosotros, se debe, sin duda, al asombroso priviligeio de conservacin que la India parece poseer. El buddhismo fracas en todas sus tentativas de extenderse hacia el occidente.4 Pero el que mejor expresa esta actitud es Mr. Franck, que en una obra reputada por excelente, dice, refirindose a Apolonio de Tyana: Es el ltimo profeta, o ms bien el ltimo dolo del paganismo moribundo, que trat intilmente, por sus nobles reformas, de sustraerle a una muerte inevitable5. He ah lo que se llama enterrar a las cosas dignamente, con todos los honores, para enterrarlas, no por muertas, sino para que se mueran despus en el sepulcro. Se las reconoce grandes, pero se las entierra. Apolonio fue un precursor de la escuela de Alejandra6, dice el mismo Mr. Franck; y despusE. Renn Vie de Jesus, cap. I. A. Franck Dictionaire des sciences philosophiques I, pg. 162. Pars, 1844. 6 A. Franck Dictionaire des sciences philosophiques I, pg. 164.4 5

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G. R. S. Mead Apolonio de Tyana de este ltimo y ms elevado honor no queda para nuestro filsofo ms altura que la que el propio Mr. Renn ha dejado para Jess, hacindole fundador de una religin, sin haber sido un iniciado, sin tener una vida oculta, sin ser nada divino, y slo el ms divinamente humanizado de los hombres, pero no el ms humano. El Apolonio que nos ofrece Mr. Mead es bastante ms grande que todo eso, y comprendindolo el inteligente editor de la versin de esta obra, sabe que presta un sealado servicio a la causa de la verdad y de la justicia ponindola al alcance de los lectores espaoles. Nada puede aadirse a lo que aqu manifiesta el sabio indagador de las vidas de Plotino, Simn Mago y los primeros gnsticos, y slo por referirse a un punto que en particular interesa a cuantos hablan la lengua espaola se escriben las siguientes lneas. Es el debatido punto de la estancia de Apolonio en Espaa, uno de los ms obscuros e interesantes de la vida del gran filsofo.

IIApolonio fue un gran viajero, un constante e infatigable peregrino. Andar, andar ha sido siempre la gran nota caracterstica de todos los caballeros de la Verdad. La Verdad ha sido siempre lo que va delante. Quid est v

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