apolonio de rodas - las argonáuticas

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SEGUNDA SERIE DE TRADUCCIONES

NUMERO 8

I N T R O D U G C I ~ N ,TRADUCCIN Y NOTASDE

CATEDRATICO DEL INSTITUTO aBEATRIZ GALlNDO* DE MADRID

No conozco ninguna traduccin castellana de las Argonautica. Las versiones de esta obra en otras lenguas europeas son, en su francs contamos con la ms antigua, la rnayoria, recientes. irmont (1892), con comentario, y luego H. de la Ville de de J. Trabucco (1933). En ingls estn las de R. C. Loeb, 1912), E. V. Rieu (Penguin Classics, 1959) y (Nueva York, 1960); en alemn, la de Th. v. Sche 1940); y en italiano, las de los libros I y 1 1 1 de ari, 1958). E1 texto de Apolonio es bastant ifcil, y para su completa inteleccin requiere con frecuencia comentarios y notas crticas. Hoy, sin emba edicih fundamental gracia a los cuidados d ford, 1961). Con anteriori ad tenamos las Seaton (1900) y 6. W. Mooney (Dublin, 1912, con abundantes notas, reimpresa en Amsterdam, 1964); y para el canto III, las Gillies (Cambridge, 192Q A. Ardixzoni (o. c.) y E. Vian 6l), con anotaciones muy interesantes. H. Fraenkell ha completado sus estudios sobre el texto e Apolonio con la publicacin de Einleitung zur kritischen Ausgabe der Argonautika (Gotinga, 1964) y de Noten zu den Argonautika des unich, 19681, obra muy amplia. En ella, o en la de A. I-Purst (Ayollonios de Rhodes, nzaniere et coIzrence. Contribution 2 I'tude de I'esthtique alexandrine, Roma, 1967), puede verse bibliografa bastante completa y reciente sobre este autor. T T no suponemos Al presentar aqu una traduccin del canto I que los otros tres le sean secundarios. El poema forma un to

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APOLONIO DE ROBAS

tructura literaria que la presentacin o, cedemos a una cierta pr tiene sus ventajas: el inters ms concentrado que ofrece la ada accin en este canto central, muy superior en valor dramtico y que contiene menos digresiones que los otros. Ea cornymsicin potica en Apolonio ha sido objeto tes estudios, coma el de A. Hurst; pero, adems, pasa este canto contbamos con los de . M. Gillies y B. Vian. El de este ltimo, as como sus notas, nos ha sido iitil para la presente traduccin: ivisin en escenas, que adopto. es slo sobre la presente traduccin. He procurado que sta fuese muy literal, por lo que a veces parece un poco recargada, sobre todo si se la compara con la agilidad de alguna otra, como la e Rieu; creo, sin embargo, que esa sensacin la recibira el le griego ante la obra de Apolonio. o tiempo he presc casi de las notas, que en este equeno intento no podr,an e la amgditud que tienen en las ediciones antes citadas, a las que para este aspecto remito.

La saga de los Argonauvas estaba aureolada del prestigio de muchas genealogas heroicas y de Ios atractivos y sugestiones de cien avatares marinos. De nuevo las olas odiseicas batiendo las naves de los hroes y las islas de perdidos parasos; de nuevo los monstruos y las magas sabias y enamoradizas; de nuevo una intrpida geograia que surcar mirando de lejos y topando con lo inesperado; y, por encima de los toros de aliento de llama y de los orgullosos reyes tentadores, de nuevo el alegre botn y el rereso al hogar l S1 Como apunta R. GRAVES The Greek Myths 1 1 , Londres, 1955, 221, parece notarse en la leyenda de los Argonautas la combinacin de dos temas. E n primer lugar, una expedicin, ms o menos Iiirtrica, de unos aventureros griegos, de los llamados Minias elicos, a las tierras nrdicas del oro y del mbar (N. del mar Negro y del Adritico); expedicin en la que participan muchos hroes, ya que gran cantidad de ciudades y nobles familias se interesan por incluir en la lista un campen de su estirpe. En segundo lugar tcnemos una serie de pruebas de carcter mtico --domar toros, arar el campo, matar a los belicosos rivales, recoi~quistar el smbolo sagrado que

LOS ARGONAUTAS

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ue los ingenuos rapsodos errantes hicieron resonar, s de Jonia, la Elide o el Atica, en solemnes hexmet fabulosas hazaas de los viajeros de la nave Argo, parece indudable. Sin embargo, los antiguos cantares del tiempo de la poca sobre la novronpoq vqUq / " A p y b noca~p2houaa (p 69-70) se perdieron; y la leyenda nos llega en los versos de un poeta helenstico 2. Un hombre curioso ste, Apolonio de Rodas, que iba para erudito y a quien, en contra de la minuciosa potica de moda, Ie dio la vena de componer un gran poema pico. Muri sin darnos sus razones poticas, y luego no ha podido defenderse de las hjptesis con que los crticos alejandrinos y los modernos iban a explicarlo. M o ~ o E v B p v ~ x ~ q8001 , 7eod Xov do166v / dtvria UOKK~

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