Año I, n°1, Primer semestre 2008

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  • Percepciones sobre el uso de telfonos celulares en espacios pblicos: una comparacin intercultural. Scott Campbell

    La guerra entre los efectos y el significado: reconsiderando el debate sobre la violencia de los videojuegos. Henry Jenkins

    Dao para los nios? Sacando conclusiones de la investigacin emprica sobre los efectos de los medios. Sonia Livingstone Andrea Millwood Margrave

    Televisin: algunas reflexiones y algunas interrogantes. Mireya Leyelier

    Acerca de la interculturalidad etaria: al borde de la incomunicacin Carlos Bker

    Responsabilidad On Line Rodrigo Menchaca

    Resea de Salvemos la Comunicacin. Una defensa de los ideales democrticos y la cohabitacin mundial. (Dominique Wolton) Edison Otero

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    08

  • UNIVERSIDAD UNIACC

    Rector

    ANDRS GUILOFF DIMINSTEIN

    ProRector

    DANIEL FARCAS GUENDELMAN

    Secretario General

    GUSTAVO CRDENAS ORTEGA

    Vicerrector Acadmico

    ANDRS LASTRA BRAVO

    REVISTA CHILENA DE COMUNICACIN

    EDITADA POR LA VICERRECTORA ACADMICA DE LA UNIVERSIDAD UNIACC.

    Director

    EDISON OTERO BELLO

    Comit Editorial

    DERRICK DE KERKHOVE - Universidad de Toronto, Canad.JOS MRQUES DE MELO - Universidad Metodista de So Paulo, Brasil.JOSHUA MEYROWITZ - Universidad de New Hampshire, Estados Unidos.MANUEL ACEVEDO - Universidad de Buenos Aires, Argentina.ANTONIO ARELLANO - Universidad Autnoma del Estado de Mxico.ANDRS LASTRA - Universidad UNIACC. Vicerrector acadmico.CARLOS BKER - Universidad UNIACC.GUSTAVO CRDENAS - Universidad UNIACC.

    ISSN:

  • REVISTA CHILENA DE COMUNICACIN

    Es una publicacin editada por la Universidad UNIACCAo I, N1, 2008Avda Salvador 1200rechicom@uniacc.cl

    Universidad UNIACC.

    Todos los Derechos Reservados.Permitida su reproduccin total o parcial indicando la fuente.Registro de Propiedad Intelectual NI.S.S.N

    Diseo:

    Patricia Gutirrez Serrano

    Impresa en los talleres de

  • Revista Chilena de Comunicacin Ao I n 1 Primer semestre 2008

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    Percepciones sobre el uso de telfonos celulares en espacios pblicos: una comparacin intercultural. Scott Campbell.

    La Guerra entre los efectos y el signifi cado: reconsiderando el debate sobre la violencia de los video-juegos. Henry Jenkins.

    Dao para los nios? Sacando conclusiones de la investigacin emprica sobre los efectos de los medios. Sonia Livingstone, Andrea Millwood.

    Televisin: algunas refl exiones y algunas interrogantes.Mireya Leyelier.

    Acerca de la interculturalidad etaria: al borde la incomunicacin.Carlos Bker.

    Responsabilidad On LineRodrigo Menchaca.

    Resea de Salvemos la Comunicacin. Una defensa de los ideales democrticos y la cohabitacin mundial. Dominique Wolton.Edison Otero

  • 9Revista Chilena de Comunicacin Ao I n 1 Primer semestre 2008

    En los ltimos aos el celular se ha introducido en nuestra vida diaria, con suscriptores que llegan a los miles de millones en el planeta (International Telecommunications Union, 2007). No es sorprendente que la amplia adopcin y uso del celular haya trado una serie de consecuencias sociales. Por ejemplo, los individuos usan la tecnologa en diferentes formas para demostrar o reforzar redes sociales (Campbell y Kelley, 2006; Johnsen, 2003; Licoppe, 2003; Lyng y Yttri, l999, 2002; Plant, 2001; Taylor y Harper, 2001). Adems, muchos usuarios consideran el celular como una extensin de s mismos (Gant y Kiesler, 2001; Hulme y Peters, 2001, Oksman y Rautlainen, 2003) y representatitivo simblicamente de sus identidades (Campbell, 2008; Campbell y Russo, 2003, Green, 2003; Katz y Sugiyama, 2006; Ling, 2003; Ling e Yttri, 1999. 2002; Lobet- Maris, 2003; Skog, 2002, Strocchi, 2003; Taylor y Harper, 2001). Otro tema social relacionado con el uso del celular, y el foco de este artculo, es su uso en espacios pblicos.

    Se posea un celular o no, debemos todos aprender a ocuparnos de esta tecnologa emergente porque se usa en todas partes, incluyendo aceras, autobuses, trenes, almacenes, restaurantes, cines, iglesias y salas de clases. Con la apropiacin por el celular de ms espacios, las normas generalmente asociadas con el uso de la tecnologa inalmbrica en diferentes lugares dejan de ser diferenciadas y claras (Gant y KIesler, 2001; 130). La incertidumbre sobre las normas para el uso del celular en espacios pblicos viene de la naturaleza confl ictiva de espacios pblicos y privados. Es decir, las normas para espacios determinados a menudo entran en confl icto con normas para la interaccin durante una llamada telefnica (Love y Kewley, 2005; Palen, Salzman y Youngs, 2001), haciendo que el uso del celular en pblico sean tan intrusivo para uno como es conveniente y gratifi cante para otros.

    El asunto se complica por la naturaleza del celular como medio de comunicacin. Por ejemplo, la comunicacin por celular cerca de otros crea el desafo de la presencia ausente. Como explic Gergen, Estamos presentes pero al mismo tiempo convertidos en ausentes; hemos sido borrados por una presencia ausente (2002: 227). Cuando uno utiliza el telfono mvil en espacios pblicos uno se retira de su entorno, dando prioridad al ausente sobre los presentes fsicamente. El uso de la voz en espacios pblicos es particularmente problemtico porque puede exacerbar la presencia ausente y forzar a los presentes a la incmoda posicin de escuchar indebidamente (Ling, l996).

    PERCEPCIONES SOBRE EL USO DE TELFONOS CELULARES EN ESPACIOS PBLICOS: UNA COMPARACIN INTERCULTURAL

    SCOTT W. CAMPBELL. (Universidad de Michigan)

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    Percepciones sobre el uso de telfonos celulares en espacios pblicos: Una comparacin intercultural

    Considerando la prevalencia de los mviles en espacios pblicos esta prctica es una preocupacin casi universal y una oportunidad para investigar sobre su uso aceptable. Segn Love y Kewley, Hay un debate fuerte sobre si es aceptable el uso del celular en restaurantes, calles, parques y transporte pblico (2005: 273). Este estudio pretendi aclarar el problema explorando la aceptabilidad de celulares en espacios pblicos seleccionados. Sin duda, las normas varan segn la cultura (Hall, l959, l965, l979; Hofstede, 1980; Goffman, 1963). Por lo tanto la investigacin sobre el uso aceptable del mvil en pblico debera tomar en cuenta el rol de la cultura en percepciones y prcticas. Con este objetivo, este artculo da a conocer resultados de una comparacin transcultural en percepciones del uso del celular. Se entrevist a participantes de los EEUU, Hawai, Taiwan, Japn y Suecia sobre sus actitudes ante el uso de los celulares en los sitios mencionados.

    BASE TERICA Y LITERATURA RELEVANTE.

    Aunque precedi al celular, la metfora dramatrgica de Irving Goffman para la interaccin social sirve de lente til para comprender el uso aceptable del celular en pblico (Fortunati, 2003; Humphreys, 2005; Ling, 2002, 2004). Segn Goffman (1959), los individuos se presentan en un escenario durante la interaccin social, y, como en el escenario de un teatro, el escenario social tiene reas frontales y de fondo. El frente se refi ere al entorno fsico y social en que se presenta la persona, mientras que el fondo contiene los artefactos y la informacin que la gente esconde de los dems para manejar su actuacin. Para que esta sea competente deben manejarse estrategias de defensa que impdan quiebres en el fondo (Fortunati, 2003), lo que es un desafo fuerte para un usuario de celular que debe manejar un frente dual, con su entorno fsico y la conversacin en lnea (Ling, 2002). Como se ha hecho notar, estos dos tipos de escenario tienen a menudo normas que compiten (Humphreys, 2005; Love y Kewley, 2003; Pahlen, Salzman y Youngs, 2001).

    Goffman (1963) explic que las representaciones normativas en el escenario frontal dependen tambin del nivel de participacin esperada, o de la capacidad de prestar atencin a la actividad que se desarrolla. Goffman explicaba: Participar en una actividad signifi ca tener algn tipo de compromiso cognitivo o afectivo en ella, alguna participacin de sus recursos psico-biolgicos; en resumen, signifi ca estar comprometido (1963: 36, en itlicas en el original). Las expectativas para el compromiso varan con el foco de la ocasin social. Durante reuniones de foco total todos los participantes estn comprometidos colectivamente en la misma actividad. Cuando las reuniones son parcialmente focalizadas, algunos

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    Revista Chilena de Comunicacin Ao I n 1 Primer semestre 2008

    participantes estn colectivamente comprometidos, y otros no, y las reuniones de foco mltiple requieren de ms de un encuentro en el mismo espacio. Como exigen una muestra colectiva de compromiso, el uso de celulares durante situaciones de foco total tiende a ser menos aceptable socialmente que su uso en ocasiones de foco parcial o mltiple. En el hecho, Haddon (1998) descubri que los usuarios de celulares suelen cerrar sus mviles en eventos como teatro o espectculos. Adems, Wei y Leung (1999) encontraron que aulas de clase, iglesias y restoranes estn entre los sitios ms irritantes para el uso de los celulares, mientras que la movilizacin colectiva, las calles y los centros de compras estaban entre los que molestaban menos. Caporeal y Xie (2003) encontraron que los participantes apagaban sus celulares en sitios como teatros, salas de concierto, iglesias y reuniones, y Campbell y Russo (2003) informaron que los participantes en el estudio se molestaban en especial por el uso de los mviles en aulas de clase y en cines. Adems, Campbell (2006) encontr que una muestra de profesores universitarios y estudiantes consideraban que los celulares en ellas son tan molestos que apoyan su prohibicin en estos entornos. Estos estudios indican tendencias que estn en resonancia con la discusin de Goffman sobre compromiso en ocasiones de foco total, y dan justifi cacin a la hiptesis siguiente:

    Hiptesis: Los entornos que estn involucrados en la atencin colectiva sern considerados signifi cantemente menos aceptables para hablar por un telfono celular que los que tienen un foco ms individualizado.

    Es importante recordar que las prcticas y expectativas para el comportamiento pblico se sitan en un contexto cultural. Goffman reconoci esto cuando afi rm, el idioma de compromisos subordinados vara ampliamente de un grupo a otro (l963: 45-46).Otros tambin han argumentado que la cultura juega un rol importante en la forma en que los individuos perciben y usan los espacios sociales (ver por ejemplo la teora de proxmica de Edgard Hall, 1965). Aunque la investigacin en los matices culturales del uso de los celulares en espacios pblicos es escasa, Okabe e Ito (2005) hicieron una valiosa contribucin con su informe sobre el desarrollo del uso de los celulares en el transporte pblico en Japn. Basndose en entrevistas, observaciones etnogrfi cas, y desarrollos socio-histricos, Okabe e Ito explicaron que puesto que el telfono mvil (llamado keitai) pas de instrumento para negocios a una tecnologa social generalizada, los llamados se fueron haciendo menos aceptables en los trenes y buses japoneses excesivamente llenos. Segn Okabe e Ito, se ven los esfuerzos para controlar los llamados tanto controles formales como informales, incluyendo grabaciones y afi ches que informan a los pasajeros de restricciones, as como gestos no verbales por parte de los dems. Los autores hacen notar que la juventud

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    Percepciones sobre el uso de telfonos celulares en espacios pblicos: Una comparacin intercultural

    japonesa juega un rol importante en el desarrollo de esta convencin social en que los adolescentes aceptaron esta tecnologa como una forma primaria de conectarse con sus pares. El desarrollo del Internet mvil en Japn tambin tuvo un rol importante puesto que el Internet mvil desarrollado en Japn entreg una alternativa aceptable a las llamadas por voz. En resumen, el crecimiento de la tecnologa como un instrumento social, su adopcin entusiasta por los adolescentes y el acceso al Internet Mvil llevaron a la norma no voz, correo E okay en el transporte pblico japons. Existe evidencia anecdtica que sugiere que esta norma se aplica tambin en las aulas, aunque quiz en un grado ms limitado. Es decir, que enviar y recibir mensajes mviles en clases es comn, pero que llamar por voz sera ir demasiado lejos (Ito y Okabe, 2005: 270).

    Okabe e Ito plantearon su investigacin utilizando la construccin social de la tecnologa (SCOT) como marco terico (Pinch y Bijker, 1993). Esta orientacin presta atencin al rol de los actores sociales, factores histricos y contexto social para examinar el desarrollo, adopcin y uso de tecnologas. Campbell y Russo (2003) adoptaron una posicin similar para examinar como diferentes percepciones y usos de la telefona mvil toman forma en redes de comunicacin personales fuertemente entretejidas. Sacando elementos de datos cualitativos y cuantitativos, los autores descubrieron que la adopcin, conceptualizacin y uso de los celulares tiende a ser fuertemente infl uenciadas a travs de la no atraccin con la red personal. En otras palabras, los individuos sufren un contagio social en la manera en que piensan sobre la tecnologa y la utilizan. Mientras Campbell y Russo ( 2003) ilustran como las percepciones y usos del celular se construyen socialmente en redes a pequea escala, Okabe e Ito (2005) demostraron cmo la construccin social de la tecnologa se da a un nivel cultural ms amplio. El presente estudio se basa en esta lnea de investigacin y teora para explorar las posibles distinciones culturales en las percepciones y uso aceptable del celular en espacios pblicos seleccionados. Es decir, porque las tecnologas se construyen socialmente en un contexto particular, se podran anticipar diferencias signifi cativas en las actitudes entre los grupos estudiados en esta investigacin. Es particularmente razonable esperar diferencias cuando se comparan actitudes japonesas sobre uso de la voz en el transporte pblico con las de los otros participantes.

    Sin embargo, existen tambin justifi caciones tericas para anticipar similaridades transculturales. Afi rmndose en investigaciones en varios pases, Katz y Aarhus (2002) sugirieron que existen tendencias visibles en la comunicacin mvil que, pese a las variaciones culturales, parecen bastante universales. Estas tendencias pandmicas se manifi estan en una serie de aspectos de la vida social, cono el uso de la tecnologa por los

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    Revista Chilena de Comunicacin Ao I n 1 Primer semestre 2008

    adolescentes para crear redes sociales, nuevas formas de coordinacin, tensiones entre la autonoma y la privacidad, y consecuencias no previstas de la tecnologa. Una tendencia particularmente relacionada con este estudio es la transformacin de espacios pblicos en privados a travs de la practica del uso de celulares. Katz y Aakhus explicaron, en muchos pases, el panorama social est cambiado, la forma en que la gente se comporta o socializa en los espacios pblicos, incluyendo los cafs y las estaciones de tren, es modifi cada y formada por la presencia y respuesta al mvil (2002: 302).

    Katz y Aakhus atribuyeron esta tendencia de la comunicacin mvil transcultural a su nocin de Apparatgeist. Apparatgeist...

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