ander-egg, ezequiel (1990) - repensando en la investigacion accion

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  • El documento Salud para el afio 2000 de la O.M.S. ha supuesto un replanteamiento de lo que se ha venido considerando como objetivos y proramas dirigidos a potenciar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

    Es indudable que este nuevo planteamiento de hada dnde debe cam nar nuestra Sociedad requiere una profunda reflexin y un amplio consenso entre todos los implicados: ciudadanos, Administracin, Asociaciones e Instituciones.

    Por ello, estos materiales que la coleccin "Documentos de Bienestar Social'' ir editando pretenden ser un medio de reflexin y exposicin de los temas que configuran las nuevas orientaciones en las polticas de Bienestar Social.

    .. Es una coleccin abierta a la participacin de todos los profesionales de Euskadi y de tudos aquellos que consideren que pueden aportar algo a este debate. /

    '

    P.V.P. 425 ptas. (I.V.A. Incluido) \

  • LAN ETA GIZARTE SEGURANTZA SAlLA DEPARTAMENTO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL

    Direccin de Bienestar Social

    REPENSANDO LA INVESTIGACION-ACCION-

    PARTICIPATIVA comentarios, crticas y

    sugerencias

    Ezequiel ~der-Egg

    VITORIA-GASTEIZ, 1990 EUSKO JAURLARITZAREN ARGITALPEN-ZERBITZU NAGUSIA

    SERVICIO CENTRAL DE PUBLICACIONES DEL GOBIERNO V ASCO

  • DOCUMENTOS DE BIENESTAR SOCIAL N. o 20

    Ttulos de esta coleccin:

    N. o 1: Principios bsicos de actuacin en el mbito de los servicios sociales para la infancia y juventud. N. o 2: Hogares funcionales familiares . N. 0 3: Adopcin. Acogimiento farniliar. N.0 4: Menores Institucionalizados en la C.A.P.V. N.0 5: La Prevencin de las Drogodependencias (Serie Azul) N. o 6: Principios normativos para las polticas y programas de Bienestar Social para el ao

    2000 (Serie granate) N.0 7: Elementos conceptuales para una poltica de atencin a la Tercera Edad. N.0 8: Deficiencias y minusvalas en la C.A.P.V. N. o 9: Asistencia geritrica extrahospitalaria. N. o 10: El papel del Personal de Guarderas en el abordaje del problema del Maltrato y

    Abandono en la Infancia. N. o 11: El papel del Personal Sanitario en el abordaje del problema del Maltrato y Abandono

    en la Infancia. N. o 12: El papel del Trabajador Social en el abordaje del problema del Maltrato y Abandono en

    la Infancia. N.

    0 13: El papel del Agente de Polica en el abordaje del problema del Maltrato y Abandono en la Infancia.

    N. 0 14: El papel del Maestro y la Escuela en el abordaje del problema del Maltrato y Abandono en la Infancia.

    N. 0 15: La Percepcin Social en el Adolescente Inadaptado. N. o 16: Primeras Jornadas sobre adopcin y acogimiento familiar . N. 0 17: La Pobreza y la Renta Mnima de Insercin en Francia. N. o 18: Poltica geritrica intrahospitalaria. N. o 19: Simposio sobre Servicios Sociales de Base. N. o 20: Repensando la investigacin-accin-participativa.

    1. Edicin: Febrero 1990. Tirada: 2.000 ejemplares.

    Administracin de la Comunidad Autnoma de Euskadi. Departamento de Trabajo y Seguridad Social.

    Autor: Ezequiel Ander-Egg.

    Edita: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco . Cl Duque de Wellington , 2 - 01011 Vitoria-Gasteiz.

    Fotocomposicin: DIDOT, S.A. C! Nervin, 3-5. 0 Bilbao. Impresin: BOAN, S.A. C! Particular de Costa, 12-14. Bilbao. ISBN: 84-7542-761-8 D.L: BI-269-90

    INDICE

    Presentacin ......................................... .

    Prlogo ....... . .......................................... .. ................ .. . .

    Captulo 1. Breve referencia a la aparicin y desarrollo de la IAP como propuesta metodolgica ................... . l. Circunstancias que dan lugar a la gestacin, naci-

    miento y desarrollo de esta nueva propuesta meto-dolgica ..................................... ;

    2. Nuestra crtica a algunos de los aspectos de los meto-dos tradicionales para realizar estudios y diagns-ticos sociales . .. . ................ .. ................. a) Complicaciones metodolgicas innecesaria~ .... b) La encuestitis como afeccin metodolgica e) El posponer el momento de la accin en los pro-

    cedimientos tradicionales .......... ... . ... .. . ...... . d) El secuestro de informacin y conocimientos en

    manos de expertos ............................... .. .

    Captulo 2. Caractersticas y elementos constitutivos de la in-vestigacin-accin-participativa . ... . .................. . l. Elementos constitutivos de la investigacin/accin/

    participativa ........... ... ....... _. ..... : ... :; ..... :; 2. Algunas caractersticas de la mvestigaciOn/acciOn/

    participativa ........................................ a) El objetivo del estudio ............................ .. b) La finalidad ............................ ..... ......

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  • e) Interaccin-combinacin entre la investigacin y la prctica ... . .. .......... . .. ...... . ...... .. . .... . ... . .

    d) El pueblo -actuante y pensante- es el principal agente del cambio social . ........ . .... .. . . .. ...... .

    e) La superacin de toda forma de relaciones di-cotmicas jerarquizadas . . ........ . ................ .

    O Comunicacin entre iguales ..... . ....... . .. . ... . .. . g) Un compromiso efectivo y declarado del inves-

    tigador/es con la gente ........................ . ... . h) La explicitacin del componente direccional y

    teleolgico .. .... . ...... . ..... . . .... . .......... . ... ... . i) Slo se puede aplicar a escala microsocial . .. .. . j) Es una herramienta intelectual al servicio del pue-

    blo ........ .... . .. .. .. ... . ..... . .... . ..... . ...... .. ..... . k) Es una propuesta metodolgica .. .. . ...... ....... .

    3. La investigacin/accin/participativa y la transfe-rencia de tecnologas de actuacin ... . ... .... . ...... .

    Captulo 3. Achaques y manas de la IAP ......... . .. . .. ...... ..... . l. La IAP no es una nueva tarea de los cientficos, ni

    una forma de suplir las deficiencias de la democracia 2. Ni la IAP es ciencia, ni la comunidad crea teora 3. El materialismo dialctico no es el nico sustento

    metodolgico de la IAP ... . ..... . .. : .. .......... . ... .. .

    Captulo 4. Fases del proceso de investigacinlaccinlpartici-pativa .... . .... . ... ...... .. . .. .. .... .... . ... ..... .... . .. ...... . e , d 1 onst1tuc10n e eqmpo ... ... .. . ............. . .. .. . .. ..... . Elaboracin del diseo de la investigacin . .. ... . ..... . Proceso de investigacin propiamente dicho . . ... . .... .

    l. Identificacin de las necesidades bsicas, proble-mas y centros de inters .......... . .... . ............. .

    2. Formulacin del problema: definir la problemtica d r 1 d d. y e Imitar e campo e es tu IO ..... . .............. .

    3. Tcnicas o procedimientos a utilizar para recoger datos y obtener informacin .... . ......... .. . . ...... .

    4. Trabajo de campo: recoleccin de datos .......... . 5. Ordenacin y clasificacin de la informacin . .. . 6. Anlisis e interpretacin de los datos ......... .. .. . 7. Redaccin del informe preliminar .. .. ...... ....... .

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    Captulo 5.

    8. Socializacin de la informacin. Discusin de los resultados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67

    9. Elaboracin del diagnstico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68 1 O. Elaboracin del programa o proyecto . . . . . . . . . . . . . . 69 11. Formacin de los equipos y/o grupos de trabajo 72 12. Desarrollo de las actividades: puesta en marcha de

    proyectos y/o programas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73 13. Control operacional realizado mediante la accin-

    reflexin sobre lo que se va haciendo . . . . . . . . . . . . . . 73

    Cmo integrar el modo de conocer de los investi-gadores, con el modo de conocer de los sectores po-pulares .... .. ............... .. ... .. .............. . ....... ... ... 77 l. Comprensin y explicacin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81 2. El pensamiento simblico/mitolgico/mgico, y el

    pensamiento emprico/lgico/racional . . . . . . . . . . . . . . . . 82 3. Lo connotativo y lo denotativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85

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  • PRESENTACION

    La preocupacin actual existente, en todos los pases del mundo, sobre el desarrollo de las diversas polticas sociales que deban responder a los mltiples problemas planteados en el campo de lo social, est pro-vocando un sinnmero de encuentros, debates y congresos. Nunca como ahora, la visin globalizadora e interregional de la problemtica social est permitiendo que, la concienciacin de los agentes sociales y el intercambio de diseos de programas vayan aportando soluciones a muchos de los problemas planteados.

    Desde este punto de vista hemos considerado la utilidad de recoger en este texto un planteamiento y una problemtica que corresponde al mundo de lo social en Latinoamrica. Puede resultar difcil compartir, desde la cultura europea y la cultura latinoamericana, criterios y anlisis sobre un tema de estas caractersticas, pero no es menos difcil pensar que nuestros mundos y nuestros lenguajes no tengan nada sobre lo que reflexio-nar e intercambiar conjuntamente.

    Esperamos que este libro, publicado con ocasin del Encuentro In-ternacional sobre Poltica Social, celebrado en Euskadi, haga realidad un dilogo entre dos mundos tan, a veces, lejanos y, a la vez, solidarios.

    Vitoria-Gasteiz, Febrero 1990

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  • Prlogo

    Al presentar este libro de Ezequiel Ander-Egg y como introduccin a su lectura, lo primero que viene a mi mente destacar es que una constante en la vida y en la obra del autor, ha sido su preocupacin por el papel que juega (o puede jugar), la ciencia en general y las ciencias sociales en particular, para el desarrollo y progreso de la humanidad. O si se quiere decir de manera ms precisa, para mejorar la situacin de las personas concretas. Y si queremos ir al centro mismo de las preocupaciones de Ezequiel, diremos que su gran preocupacin ha sido que las ciencias so-ciales (su campo de actuacin), sirvan para mejorar efectiva y realmente la situacin de los sectores populares y de los grupos marginados.

    Bien podra decirse que stos son los desvelos ms permanentes de este hombre desvelado e inquieto:

    - que las ciencias y tecnologas sociales sean verdaderos instru-mentos de liberacin humana,

    - que efectivamente estn al alcance y al servicio de los pueblos que luchan por la liberacin y de las personas concretas que quieren vivir ms humanamente.

    Esta preocupacin para que las ciencias y tecnologas sociales tengan una finalidad que va ms all de la misma ciencia y de los mtodos, sta visin crtica acerca de la utilizacin de la ciencia, no es casual que no se haya desarrollado de manera significativa en Amrica Latina. La expe-riencia vivida en nuestro Continente, desde la aparicin de las ciencias sociales, revela de una manera trgica que no existe un verdadero correlato entre el desarrollo de las ciencias en lo que hace a su capacidad de explicar los fenmenos, y un verdadero y constatable mejoramiento de las condi-ciones de vida de la gran mayora. Por el contrario, la situacin se ha empeorado. Al momento de escribir este prlogo, se publica un informe

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  • de las Naciones Unidas en el que se dice que la cantidad de pobres en Amrica Latina pas de un total de 116 millones a 146 millones, con un aumento cercano al 30%, entre 1970 y 1985.

    No son pocas las financiaciones, ayudas y dems tipos de divisas que ingresan anualmente a Latinoamrica para ocuparse de los problemas de los pobres. Lo que s es verdaderamente escaso, y sera hora de que se tomara debida nota de esto, son los resultados en lo atinente a la capacidad de transformacin de estas condiciones de vida. Son muchas las investigaciones que se realizan (y las que se realizaron). Sin embargo, sus resultados estn lejos de haber sido un verdadero aporte para trans-formar la realidad, para mejorar la situacin de vida de la mayora de los latinoamericanos.

    Toda esta problemtica, Ezequiel la ha venido desarrollando en otros libros. En esta obra aborda una de las metodologas que en los ltimos quince aos ha tenido ms desarrollo en Amrica Latina y que tiene que ver con lo planteado precedentemente: la Investigacin-Accin-Partici-pativa o IAP, como hoy se ha acordado en denominarla por sus siglas.

    Esta metodologa relanza problemas importantes de las ciencias so-ciales, de los cientficos e intelectuales, y de las tareas y desviaciones que tanto sufrimos: dogmatismos varios, cientificismos, y variadas formas de absolutizacin y simplificacin de la realidad que se convierten en ver-daderos frenos y retardos de los procesos sociales.

    Ander-Egg realiza un rastreo prolijo de los antecedentes y autores que la metodologa ha tenido en Latinoamrica. Se presentan los diferentes enfoques y desarrollos y las interpretaciones y alcances que se le atribuyen desde los mbitos y autores que lo han desarrollado. Pocos saben que Ander-Egg ha sido uno de los primeros en hablar de investigacin-accin en Amrica Latina. Hay textos de comienzos de los aos 60 que as lo indican. Y mucho ms claro todava est reflejado en toda su prctica ... Lo que puede ser interesante para el lector de este libro, y para quienes hemos apoyado nuestros trabajos y enfoques metodolgicos en libros de Ezequiel, es preguntarnos por qu no ha trabajado y desarrollado esta lnea metodolgica, cuando su propuesta (en cuanto a mtodo se refiere) centra todo el accionar en la participacin, la militancia y el compromiso.

    No cabe duda, y este libro as lo muestra, la IAP es una metodologa necesaria y til para encarar determinados procesos y situaciones. No es la panacea, no es excluyente de otras formas de actuacin y de investi-gacin, ni es la nica metodologa de intervencin social con una pers-pectiva revolucionaria, como se dira con una palabra hoy en desuso. La IAP es til en su aplicacin a escala microsocial (mbito en el que se 12

    puede aplicar operativamente) y entre los sectores populares, a cuya pro-mocin, desarrollo y liberacin, se supone que esta metodologa sirve.

    Hay un punto de este libro en el que quisiera detener la atencin, pues para m es central en el trabajo. Esta obra tiene el valor de ser un eficaz y necesario instrumento para la accin social y cultural. Este es un trabajo imprescindible para todos aquellos que no somos ni cientficos, ni investigadores en sentido estricto, sino militantes y trabajadores de las reas de la accin social y cultural, a escala humana y micro-social, y que escogemos el compromiso de trabajar con la gente, especialmente con los ms necesitados o marginados.

    En el libro encontramos un desarrollo riguroso, preciso y claro de las diferentes fases y momentos de la metodologa. Asimismo, hay un llamado de atencin sobre los errores ms frecuentes en los que se suele incurrir y en los problemas ms serios y profundos que se plantean. Todo esto de una manera accesible y til, que echa luz y ofrece pistas para su superacin, y que preserva la profundidad del sentido de esta metodologa: el verdadero proceso de participacin y crecimiento que se produce entre los implicados y para la comunidad o grupo destinatario.

    Rescato tambin, una vez ms, el coraje intelectual y el sentido crtico al que nos tiene acostumbrados el autor. Tiene el valor de decir acerca de los achaques y manas de la IAP, situndola en su justa dimensin, evitando mitos y sacralizaciones que no hacen ms que restarle proyeccin y, en definitiva, convertirla en un producto de moda, rpidamente asi-milable y neutralizable. En este punto aparecen, otra vez, las viejas luchas de Ander-Egg criticando el uso no marxista del marxismo, el manualismo y los dogmatismos sectarios.

    Dira, por ltimo (y en este punto llamo la atencin del lector), que conviene tener particularmente en cuenta el ltimo captulo del libro. En l Ander-Egg introduce un tema totalmente nuevo, no slo para la IAP, sino tambin para el trabajo con los sectores populares. Hay pistas extre-madamente ricas y que vale la pena que sigamos considerando y ahon-dndolas.

    Finalmente, quisiera agradecer a Ezequiel esta invitacin a prologar este trabajo, lo que me honra. Pero tambin es muestra de sus valores y humildad. Mucha gente de prestigio y trayectoria intelectual ms reco-nocida puede, seguramente mejor que yo, prologar la obra de un autor como Ezequiel Ander-Egg. Sin embargo, ha escogido a un trabajador social, a un compaero, militante de base, inserto y formando parte del pueblo que sufre y que lucha. Lo agradezco por m y por mis hermanos trabajadores y pobladores, queriendo expresar a todos aquellos luchadores

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  • annimos y cotidianos de nuestra Amrica que somos, en definitiva, los destinatarios de su obra y la razn de su lucha.

    Somos muchos los que a lo largo de esta geografa tan rica, tan sorprendente, tan cruel y tan dulce a la vez que es nuestra tierra, recibimos tu mensaje esperanzador y militante, tu testimonio de sensibilidad y com-promiso, tu fuerza contagiosa y tu humildad.

    Desde la barriada marginal en la que vivo, aprovechamos, integramos y aplicamos estas ideas, para ir realizando una micro-utopa, como siembra cierta, de quienes queremos establecer una sociedad nueva, experimen-tando en nosotros, la herida de los derechos lesionados, de las injusticias sufridas, de la solidaridad compartida.

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    Fernando Lamberto Olavarra (Provincia de Buenos Aires)

    en la primavera de 1989

    Captulo 1

    BREVE REFERENCIA A LA APARICION Y DESARROLLO DE LA IAP COMO PROPUESTA

    METODOLOGICA

    l. Circunstancias que dan lugar a la gestacin, nacimiento y desarrollo de esta nueva propuesta metodolgica.

    2. Nuestra crtica a algunos de los aspectos de los mtodos tradicionales para realizar estudios y diagnsticos sociales.

  • La investigacinlaccinlparticipativa surge como nueva pro-puesta metodolgica, dentro de un contexto caracterizado por una variada gama de preocupaciones tericas y prcticas que inciden en la bsqueda de nuevas formas de intervencin e investigacin social.

    Por una parte, hay un nuevo enfoque en las ciencias sociales que abandona la neutralidad y apoliticidad que las haba carac-terizado, por otro lado se produce un cambio de paradigmas que tiene tambin su incidencia en lo estrictamente metodolgico.

    Una actitud asptica, lejana y no comprometida frente a lo que se estudia, es suplida por un compromiso de la accin, por una opcin de clase y por una metodologa (cognitiva y de accin a la vez), preocupada por solucionar los problemas concretos que afectan de manera especial a los sectores populares.

    En este captulo procuraremos proporcionar alguna infor-macin bsica acerca de las circunstancias que dan lugar a la gestacin, nacimiento y desarrollo de esta nueva propuesta me-todolgica. Al mismo tiempo, queremos explicitar la toma de po-sicin personal frente a los mtodos clsicos de investigacin.

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  • . ~ . ~ .

    l. Circunstancias que dan lugar a la gestacin, nacimiento y desarrollo de esta nueva propuesta metodolgica , ,

    Desde mediados de la dcada del sesenta, en un clima de auge de las luchas populares, de reformulaciones en el campo de las ciencias sociales y de decepcin sobre la utilidad de los mtodos clsicos de investigacin social, aparecen nuevas propuestas metodolgicas, especialmente en el campo de la intervencin social. Todas estas propuestas tienen el propsito expreso de promover procesos participativos. Las denominaciones que se utilizaron fueron muy variadas: en un primer momento se habl de de-sarrollo de la comunidad, accin comunitaria, promocin popular, pro-mocin social, educacin popular, etc. An con diferentes nombres y modalidades, estas formas de intervencin social tenan en comn un propsito central: movilizar los recursos humanos e institucionales, para lograr un desarrollo de base, con la participacin de la misma gente des-tinataria de los programas.

    Y a en los aos setenta en ese contexto de preocupaciones, pero desde otro marco terico-referencial, y con una conciencia ms clara de las implicaciones polticas de toda propuesta metodolgica, comienza a ha-blarse de investigacin/accin, de investigacin/participativa y de investigacin/accin/participativa (IAP, como se le suele designar de manera abreviada). Tambin fueron propuestas otras denominaciones: en-cuesta participativa, auto-investigacin, ciencia social participante, en-cuesta concientizadora, ciencia del pueblo, ciencia proletaria, investigacin militante, autodiagnstico, etc. Todas ellas tienen en comn, la intencio-nalidad de promover la participacin activa de la poblacin involucrada en la ejecucin de un programa, o simplemente de actividades, que suponen la realizacin de estudios con la expresa finalidad de transformar su si-tuacin y desatar posibilidades de actuacin latentes en el mismo pueblo. En estas propuestas, hay un cambio muy significativo en relacin a los de

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    la dcada anterior: ya no se trata slo de participar para lograr el desarrollo, sino de participar para transformar y ser protagonista del cambio social.

    A medida que se desarrollan estas nuevas estrategias metodolgicas, las experiencias se fueron multiplicando, principalmente fuera de los m-bitos acadmicos. Educadores, trabajadores sociales y cientficos sociales, muestran un inters creciente por estos procedimientos. No se puede decir que en tal da, semana, mes y ao surgi la IAP, pero hay acuerdo en tomar el Simposio Mundial que sobre el tema se realiz en Cartagena (Colombia), en 1977, como el hito referencial o plataforma de lanzamiento de esta metodologa. Posteriormente se realizaron reuniones y encuentros en Filipinas, India, Bangladesh, Tanzania, Per, Canad, Venezuela, M-xico, Suecia, Yugoslavia ... y en 1989 en Nicaragua. Esta simple infor-macin revela el permanente y creciente inters por esta metodologa.

    Todas estas experiencias tienen en comn una preocupacin central: la de buscar prodecimientos que incorporen a la misma gente en los pro-cesos de investigacin y de resolucin de sus propios problemas.

    No cabe duda que esta nueva propuesta metodolgica hizo descender a muchos investigadores sociales del rbol de Porfirio de los mtodos sofisticados ... , tan sofisticados como intiles para resolver los problemas sociales de los sectores populares. Ms an: posiblemente sea uno de los aportes ms importantes del pensamiento latinoamericano a la metodologa (entendida sta tanto como estrategia cognitiva, como estrategia de accin) y al logro de la participacin de la gente en los procesos que tienden al mejoramiento de sus condiciones de vida. Sin embargo, hay que advertir, que la IAP como mtodo, no es una propuesta exclusiva de nuestro Con-tinente; en Europa, E;stados Unidos y Canad hay tambin experiencias muy significativas.

    Decir que la IAP ha sido la primera metodologa de investigacin que ha pretendido generar procesos de participacin, sera prueba de ignorancia o soberbia intelectual (posiblemente una mezcla de ambas). Estos colo-nes y vikingos descubridores de lo ya descubierto, ignoran que desde fines de los aos cincuenta comenzaron a perfilarse las primeras propuestas metodolgicas con el expreso propsito de promover la participacin po-pular, tales como los programas de desarrollo de la comunidad. Y ms cercano a la aparicin misma de la IAP, cabe mencionar al trabajo social reconceptualizado y de educacin popular.

    En cuanto a los programas de desarrollo de la comunidad, especial-mente los promovidos por el gobierno, frecuentemente estaban limitados, en cuanto al techo de participacin que podan permitir. Adems, en su

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  • mar~~ te.~co desarrollista, aun siendo en su versin ms progresista, la participa~IO? que promovan era una forma de participacin concertada mtra-sistemtea.

    Hay que recordar tambin que, a medidados de los aos sesenta se inicia e~ proc~~o de reconceptualizacin del trabajo social, que supone una opc10n militante (en sus propuestas ms avanzadas), al servicio de los sectores populares. Esto da lugar a diversos intentos de reformulacin metodolgica. Las ms significativas desbordan el mbito de actuacin propio del servicio social profesional, o desfiguran su perfil. . Casi p~a~elamente a la IAP, surge con gran fuerza y con caracters-

    ticas -?IUY. Similares, la educacin popular, promovida bsicamente por organizaciOnes ~? gubernamentales. La educacin popular aparece como forma de actuacion superadora del desarrollo de la comunidad y de ciertas fo~as cls!~as de educacin de adultos. La explicitacin de su intencio-nahdad pohtlca transformadora, suscitando un proceso desde las mismas bases populares, es una de sus caractersticas ms destacables.

    No puede dejar de mencionarse, dentro de estos antecedentes el pensamiento y la obra de Paulo Freire, que influye en la educacid de adultos, en el trabajo social, en la educacin popular y en algunas de las propuestas de la investigacin participativa.

    Todo esto confluye en la gestacin y desarrollo de la IAP. Pero hay otros factores que tambin hay que sealar y que hacen o se realacionan directamente con los mtodos de investigacin. Pedro Demo, que ha hecho uno de los mejores estudios sobre la IAP, habla de la decepcin respecto de la investigacin tradicional que se hace extensiva a las ciencias so-ciales como tales, en el sentido que son, en gran parte, intiles para resolver los grandes programas de la sociedad ... En otro pasaje, aludiendo a la constatacin de los resultados de las investigaciones y del comportamiento de los investigadores, Pedro Demo aade estas consideraciones: muchos investigadores hacen alarde de un discurso progresista sobre la pobreza, pero son incapaces de asumir una prctica coherente, y concluye: no existe la menor proporcin adecuada entre, por ejemplo, el cmulo de los estudios econmicos y la efectiva realizacin del desarrollo; entre el alud de teoras sociolgicas sobre la desigualdad social y la disminucin de las discriminaciones clasistas; entre la masa de las discusiones psicolgicas y la concrecin de la felicidad humana; entre la profusin de recomenda-ciones pedaggicas y su implantacin en la educacin (1).

    Como lo indican Vio, Gianotten y Dewit, podran sealarse tres gru-pos de crticas a los mtodos tradicionales, que influyen en el nacimiento y desarrollo de esta nueva modalidad investigativa: 20

    existe toda una serie de crticas que enfatizan la necesidad de una nueva relacin entre investigadores e investigados; entre el sujeto y el objeto de la investigacin;

    otras crticas plantean la necesidad de una investigacin cualitativa, pensando que al rechazar las tcnicas de investigacin cuantitativa, rechazaban y superaban el cuerpo terico que forma parte de ella;

    tambin hay toda una serie de crticas provenientes de los que rechazan el estructural funcionalismo y proponen basarse en otro paradigma de las ciencias sociales (el materialismo histrico), uti-lizando como mtodo de anlisis el mtodo dialctico (2).

    La informacin precedente y las consideraciones que las acompaan, sin ser exhaustivas pretenden destacar los aspectos ms significativos que han confluido en la gestacin, nacimiento y desarrollo de la IAP como propuesta metodolgica. En el pargrafo siguiente, ofrecemos una refe-rencia, a la consideracn que hacamos de estos problemas, desde co-mienzos de los aos sesenta.

    2. Nuestra crtica a algunos aspectos de los mtodos tradi-cionales para realizar estudios y diagnsticos sociales A comienzos de los aos sesenta, con todas las insuficiencias de

    nuestras perspectivas tericas y metodolgicas, habamos denunciado la sofisticacin innecesaria de los mtodos de investigacin social, al tiempo que proponamos que las ciencias sociales sean instrumentos de liberacin para el hombre, que los conocimientos cientficos tengan una aplicacin prctica y sirvan para la accin concreta de cara a la solucin de los problemas sociales. Adems, nos preocupaba que el mayor nmero posible de personas se apropie de ese saber y de esos instrumentos como medios para su propia autorealizacin, a nivel individual, grupal y comunitario.

    Posteriormente, en el libro Metodologa de la militancia y del com-promiso (1969), criticando a los cientficos sociales aspticos y preten-didamente apolticos, recordbmos con Nikolaus, que los ojos de los sociolgos, con pocas y honorables (o bien honorables, pero pocas), ex-cepciones, han sido dirigidos hacia arriba. La mirada hacia abajo, para estudiar las actividades de las clases bajas, de la poblacin sometida, de aquellas clases que crean problemas para el fcil ejercicio de la hegemona gobernante ... las cosas que sociolgicamente son 'interesantes', son las que afectan a quienes se hallan en la cima de la montaa, y sienten los temores de un terremoto. Los socilogos montan guardia en la guarnicin e informan a sus jefes de los movimientos de la poblacin sitiada. Los ms intrpidos se ponen el disfraz del pueblo y van a mezclarse con el

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  • paisano en el 'terreno', para retomar a los libros y artculos que rompen con el secreto protector en que se envuelve la poblacin oprimida, y la hacen ms accesible a la manipulacin y el control. El socilogo como investigador al servicio de sus amos, es precisamente una especie de espa. Y agrega ms adelante: La sociologa ha llegado a su actual prosperidad y eminencia gracias a la sangre y los huesos del pobre y del oprimido: debe su prestigio en esta sociedad a la supuesta habilidad que tiene para brindar informacin y notificar a las clases gobernantes de los medios y caminos para mantener al pueblo oprimido (3).

    Al hacer nuestras crticas sobre la insuficiencia de los mtodos tra-dicionales, procuramos no caer en la simplificacin y superficialidad de criticar lo que se haca, simplemente por pertenecer al pasado. Nos parece lamentable que, frente a los problemas del mtodo de trabajo social, se asuma la actitud infantil (desde el punto de vista intelectual) de ser des-tructores de todo y constructores de la nada. No es serio pensar y actuar como si la metodologa de intervencin social comenzase con uno, o creer que se han producido cambios profundos, cuando lo ms que se ha cam-biado son las palabras y las expresiones con que se designan las formas de intervencin social, o algunas de las fases del proceso de investigacin. Afirman que todo lo anterior est superado, cambian los nombres y no cambian nada sustantivo en trminos reales. O bien dicen que es funcio-nalismo o que es Sociologa burguesa y ... tan tranquilos en su ciencia y conciencia, ya que con el uso de palabras hiperdensas y con descalifi-caciones de los otros, creen haber hecho nuevas propuestas. La vanidad de pavo real o la ignorancia de quienes slo recitan un manual, no sirve para presentar propuestas alternativas, aunque se crean la alternativa.

    Los mtodos y tcnicas de accin social no son inventados ahora. Sin toda la experiencia acumulada, sin todo aquello que se ha hecho antes de nosotros, no podramos hacer nuevas propuestas, aun aquellas que signi-fican perspectivas completamente nuevas porque se apoyan en nuevos paradigmas. Lo mismo puede decirse de los procedimientos utilizados para la investigacin. No creerse el ombligo ni el comienzo del mundo, pero tampoco aceptar acrticamente lo que heredamos, ni negarse a la bsqueda de nuevos caminos. Eliminar conservando es un aspecto esencial de un enfoque dialctico, puesto que la superacin no es sustitucin.

    Cules son las principales crticas que formulamos a los procedi-mientos tradicionales? Habiendo realizado en otros libros(*) observaciones

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    (*) Metodologa y prctica del desarrollo de la comunidad, ( 1964), El trabajo social como accin liberadora (1968), Hacia una metodologa de la militancia y del compromiso (1969), Tcnicas de investigacin social (1960).

    crticas a los mtodos y tcnicas de investigacin social clsicas Y a las ms especficas del trabajo social, ahora nos limitaremos a una ~re~e mencin y referencia a esas crticas.' especialment~, en lo. que esta mas estrechamente vinculado a los estudios para la acc10n social Y que con-sideramos pertinente traer a colacin en este libro sobre la IAP.

    Nuestras crticas a fines de los aos sesenta giraban en tomo a cuatro cuestiones principales:

    Complicaciones metodolgicas innecesarias para conocer algunos aspectos de la realidad social.

    La encuestitis como enfermedad metodolgica, habida cuenta de la importancia relevante y casi excluyente, que se da a este procedimiento.

    El posponer el momento de la accin, para poder hacer estudios serios sobre la realidad sobre la que se va a actuar, con lo que se ampliaba el trabajo de investigacin y se acortaba el es-fuerzo, los recursos y el tiempo para la accin.

    El secuestro de informacin y conocimientos en manos de expertos y tcnicos.

    a) Complicaciones metodolgicas innecesarias

    La pasin desmedida por los problemas d~l mtodo es un procedimiento que sin duda enrz-quece grandemente la sabidura metodolgica. En cambio, no parece ser el mtodo ms apropiado para conocer lo que sucede en el mundo exterior a la metodologa.

    Juan Cueto

    A medidados de los aos sesenta, en Amrica Latina, se fue produ-ciendo un cambio de estilo en la sociologa, que incidir en el conjunto de las ciencias sociales y en las diferentes formas de in~ervencin soc.ial, de manera particular en el trabajo social.. Este, cam~~o se~ caracten.za, bsicamente, por ser un trnsito de una SOCiologta retonca, q.ue co,nstste en el estudio y repeticin de textos, a otra forma de hacer soc10l~~1a que se denomina Cientfica, la que estudia realidades concretas, .utthzando procedimientos especficos de investigacin. Como consecuencia de ello,

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  • en_ la formaci?n de socilo~os, educadores, psicolgicos, politlogos, tra-baJ~dore~ so~I?les, ~te., se mtrodujo la enseanza de los mtodos y tcnicas de I_nvesti_gaci.~n soci~l. Esto produjo un uso creciente de mtodos y tcnicas de mvestigaciOn social, antes desconocidos en el campo de las ciencias y tecnologas sociales.

    . J?esde ~1 punto de vist~ de la seriedad cientfica y del nivel de las Ciencias sociales y de las diferentes formas de intervencin social esto fue altamente positivo. Pero hay otro aspecto que es el que aqu critic~mos: muchos ~omenzar~n a a~tuar_ ~omo si el simple conocimiento y utilizacin ~e los metodos_d~ mvestigaciOn social, fueran garanta de un mejor y ms nguroso conocimiento de la realidad.

    . ~~ preciso reco~ocer, igualmente, que el impacto de la sociologa c_Ient~~Ica, o ;>ara decirlo con ms precisin, el uso de mtodos de inves-tigaciOn, se hiz? sentir en los_ d~ferentes campos del trabajo social, en busca de un ~ayor ngor metodologico. Esto es vlido en s, y absolutamente

    nece~ar10 para des~ol~~ formas de accin social efectivas, pero al ab-solutizar el valor. y s~g.n~ficado de la ciencia y del mtodo, se degenera en una mezcla de Cientificismo y metodologitis. No es extrao entonces

    q~e algunas inve_s~igacion~~ p~et~ndidamente rigurosas, cond~jeran a 1~ b~squeda de preciSione~ miiimetr!cas acerca de banalidades. De ordinario, Ciertas _formas de estudiar la r~ahdad, consumen tanto tiempo, demandan e~ogac10~es tan elevada_s y. exigen tantos cuidados metodolgicos, que

    s~ se a~hcase a ellos cntenos de costo-beneficio, no se justificaran. No sm razo~ se ha ~echo ver muchas veces, que esto resulta poco realista y poco aplicable, SI tenemos en cuenta las exigencias del trabajo social que es, ante todo, accin sobre la realidad, y para lo cual basta conocer tanto

    c~ento se necesita ~ara actuar. Deslumbrados por espejuelos metodol-gic?s, algunos e~tud1an P?r. .. estudiar. O para ser ms precisos, para meJorar, su cumculum VItae o para hacer la carrera de investigadores que la gente siga con sus problemas no les preocupa mucho. '

    . ~omo resultado de todo este cmulo de investigaciones, ms o menos sofisticadas, o lo que es ms comn, sin resultados prcticos, tenemos ~uchos part~s ?e los mon~es: un gran esfuerzo que aparece o aparenta ngor ?'le.todologico, y te':"ma por parir un ratoncillo en lo que hace a conocimien~~s de la rea~Idad, y ms minsculo an, en lo que hace a transf?rmac10n ?e ~a reahd~d. El trabajador social cuando queda enredado en metodos Y te~mcas, deJa escapar lo sustancial o ms significativo de los hechos o fenom~nos concretos que analiza, enfermedad que comparte con todo_ot~o profesiOnal de las ciencias sociales, cuando quedan atrapados en el fetichismo metodolgico.

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    Desconfiamos, y con razn, de estas sofisticaciones. La fuente de nuestro rechazo -y, permtasenos decirlo, de nuestra repugnancia- es la estafa que con ello se hace al pueblo que sufre. Se puede decir con verdad que buena parte de lo que se estudia no es utilizado para el trabajo propiamente dicho. A veces, lo que se hace no es consecuencia de lo que se diagnostica. Pero el problema no termina ah: el entretenerse estu-diando por ... estudiar es un modo de evadirse de la accin. El fetichismo metodolgico produce estas y otras distorsiones y su corolario inmediato -y de perogrullo- es que los estudios resultan bastante intiles para llevar adelante una accin, a no ser la del mejoramiento econmico de los metodlogos.

    b) La encuestitis como afeccin metodolgica

    De hecho, y correlativamente a lo anterior, existe una grave afec-cin metodolgica: a esta enfermedad la denominamos encuestitis. Hay que hacer encuestas, siempre y en todo lugar; tal parece ser la consigna generalizada entre socilogos y asistentes sociales, como si la encuesta tuviese cualidades en s misma para llegar a un conocimiento amplio y suficiente de la realidad. Desde esta perspectiva metodolgica, la encuesta parece como el procedimiento por excelencia de que dispone la sociologa y el trabajo social para conocer la realidad. Esto es nefasto y falso al mismo tiempo.

    Digamos como advertencia que no rechazamos, de una manera sis-temtica y global, la realizacin de encuestas; por el contrario admitimos la utilidad que presta para determinadas investigaciones. Lo que desta-camos y enfatizamos es que, an superado el fechitismo de la encuestitis, el uso de la encuesta como procedimiento de recopilacin de datos tiene limitaciones y dificultades. Aqu mencionamos las seis dificultades prin-cipales:

    -limitaciones de la expresin verbal, sobre todo entre aquellos gru-pos culturales en quienes las palabras tienen una funcin ms expresiva, pero menos instrumental para reflejar los pensamientos y la accin;

    - el otorgar igual validez a todas las respuestas con prescindencia de quien responde;

    -posibilidad de divorcio entre lo que se piensa y lo que se hace, y las respuestas que se dan;

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  • -riesgo de no coincidencia entre el lenguaje, lengua y habla, entre el encuestador y los encuestados (falta de marco referencial co-mn);

    - carcter esttico de la realidad que se capta por medio de una encuesta;

    -ausencia de secreto que, en algunos casos, i~fluye sobre el en-cuestado y, consecuentemente, en sus respuestas.

    e) El posponer el momento de la accin en los procedimientos tradi-cionales

    Si se tratase de una investigacin bsica o pura, por la ndole de la misma, la existencia de la accin no existe. Pero cuando se trata de estudios que se realizan para resolver problemas, el posponer el pasar a la accin por exigencias metodolgicas, es lo que consideramos criticable. Consi-deramos que, en general, no es necesaria una larga investigacin para comenzar a actuar, sobre todo en programas que se realizan a escala micro-social y con la participacin de las organizaciones de base. Por otra parte, creemos que la accin misma (en el sentido de insertarse en el proceso de preocupaciones y de luchas de los sectores populares) ayuda a conocer los problemas, necesidades y centros de inters que tienen los destinatarios de un programa. A este propsito recordamos lo que escribimos en 1964, expresando la forma de realizar nuestra prctica en un programa de cons-truccin de viviendas por ayuda mutua y de accin comunitaria.

    Una vez instalados en el terreno --decamos- el equipo promotor del programa debe comenzar cuanto antes a tomar medidas para resolver problemas, es decir, debe lanzarse a la accin lo antes posible (*). Esta propuesta analizada superficialmente podra considerarse como la impa-ciencia de un activista o la ansiedad de espera de un militante. Sin embargo, los motivos o razones por los cuales propicibamos esta modalidad, es-timamos que eran significativos, valederos y profundos. No surgan de consideraciones tericas, sino de nuestra propia prctica. Sealbamos tres razones que nos parece oportuno repetir aqu. Decamos en aquel entonces:

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    (*) Ver nuestros libros Ayuda Mutua. CFI, Buenos Aires, 1961 y Metodologa y prctica del desarrollo de la comunidad. Humanitas, Buenos Aires, 1. ed., 1964.

    Algunos de los problemas y necesidades de las comunidades ur-banas o rurales son demasiado evidentes y urgentes como para esperar la realizacin de estudios previos ms o menos completos antes de emprender algn tipo de accin.

    Un equipo o un trabajador social que opera sobre el terreno rea-lizando slo investigaciones (mxime si la gente no tiene ninguna participacin y est agobiada por problemas y necesidades), puede predisponer adversamente a la comunidad o grupo (potencialmente destinatario) que no entiende para qu sirve todo esto que se est haciendo, sin avanzar en la solucin de los problemas con-cretos que les afectan.

    Si por largo tiempo en nuestros pases no se dio importancia a los estudios previos a la accin, ahora parece existir un supervit de investigaciones y un dficit de ejecucin. Se hacen estudios que nunca se aplican o que nadie utiliza.

    d) El secuestro de informacin y conocimientos en manos de expertos

    En las investigaciones clsicas como en la pedagoga tradicional, todo est planteado como si hubiese unos que saben (que tienen una especie de monopolio de la informacin y del conocimiento), y otros que no saben y hay que decirles qu les pasa, asesorarlos y guiarlos; y si de pedagoga se trata, hay que ensearles, en sentido de entregarles saberes y habilidades.

    Esto ocurre, no porque haya mala intencin en los investigadores clsicos, o porque todos ellos tengan expresos propsitos de dominacin a travs de la posesin de conocimientos. Esto es fruto de un largo proceso de organizacin de la sociedad, la ciencia y la educacin, que hace producir un secuestro de informacin y conocimientos que, de hecho, quedaran en manos de expertos.

    Siendo esto as, difcilmente podramos llevar a la prctica formas de intervencin social en las que puedan participar efectivamente las personas involucradas en un proyecto (ya sea como destinatarios, usuarios o be-neficiarios). No basta que se creen espacios y posibilidades de participa-cin, es necesario que la gente tenga instrumentos y medios para hacerlo.

    Nuestra bsqueda y preocupacin ha sido la de encontrar formas de transferencia de las tecnolgicas sociales, de modo que la misma gente se apropie de conocimientos, habilidades y capacidades tcnicas que le per-mitan actuar de manera protagnica. Esto slo es posible realizarlo de una

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  • manera ms plena, cuanto ms capacitado se est para actuar. Los mtodos clsicos, ya sea de investigacin, como de intervencin social suponen un secuestro (en el sentido de apropiacin casi exclusiva), de la informacin y de los conocimientos en manos de los expertos ... Esto es una forma de desprofesionalizacin que proponemos a todos los niveles y una forma de potenciacin de la misma gente, mediante la adquisicin de saberes y habilidades tiles, que completan (o ayudan a sistematizar), los que ya tienen a travs de su experiencia.

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    Todas las consideraciones precedentes revelan -en pequea parte- la gnesis y primeros esbozos de los nuevos caminos que. junto a otros, hemos emprendido en el campo de la metodologa, entendida en su doble dimensin (para conocer y actuar) ... Hace treinta aos que andamos buscando y reformulando. Estamos aqu porque hemos caminado.

    Captulo 2

    CARACTERISTICAS Y ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA INVESTIGACION-

    ACCION-PARTICIPATIV A

    l. Elementos constitutivos de la investigacin/ac-cin/participativa.

    2. Algunas caractersticas de la IAP.

    3. La investigacin/accin/participativa y la trans-ferencia de tecnologas de actuacin.

  • Analizando las experiencias de investigacinlaccinlpartici-pativa y las propuestas tericas elaboradas en los ltimos aos, es posible sealar algunos ncleos ms significativos que nos per-mitirn dar una respuesta a la cuestin formulada en este captulo.

    Existen, en efecto, una serie de elementos que configuran lo que podra denominarse el paradigma de la IAP, entendiendo, por tal, los principios, mtodos y conceptos que subyacen en el modo de abordaje de la realidad. Se trata de una especie de matriz bsica que da orden y consistencia al modo de abordar la realidad, con un propsito de investigacin y de accin.

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  • l. Elementos constitutivos de la investigacinlaccin/parti-cipativa

    Para adentramos en el anlisis de los elementos constitutivos de la investigacinlaccinlparticipativa, nada mejor que comenzar por examinar los tres trminos con que se compone esta denominacin: investigacin-accin-participativa, y estudiar cmo se combinan entre ellos. De ello se derivan sus caractersticas:

    -en tanto investigacin se trata de un procedimiento reflexivo, sistemtico, controlado y crtico que tiene por finalidad estudiar algn aspecto de la realidad, con una expresa finalidad prctica;

    - en cuanto accin significa o indica que la forma de realizar el estudio es ya un modo de intervencin y que el propsito de la investigacin est orientado a la accin, siendo ella a su vez fuente de conocimiento;

    - y por ser participacin, es una actividad en cuyo proceso estn involucrados tanto los investigadores (o equipo tcnico) como la misma gente destinataria del programa, que ya no son considerados como simples objetos de investigacin, sino como sujetos activos que contribuyen a conocer y transformar la realidad en la que estn implicados.

    Para decirlo en breve: la investigacinlaccinlparticipativa supone la simultaneidad del proceso de conocer y de intervenir, e implica la parti-cipacin de la misma gente involucrada en el programa de estudio y de accin.

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    Por ser investigacin:

    - Constituye un conjunto de procedimientos operacionales y tcnicos para adquirir un conocimiento ms profundo y sistemtico de un aspecto de la realidad social, con el propsito de actuar transfor-madoramente sobre la misma.

    - La forma de estudiar la realidad implica a la poblacin estudiada como agente activo del conocimiento de su propia realidad.

    - Facilita a la poblacin involucrada los conocimientos necesarios para ~ctuar con el propsito de resolver algunos de sus problemas o satisfacer algunas necesidades.

    Por ser accin:

    - La misma actividad de investigacin genera procesos de actuacin de la gente involucrada en el programa. El modo de hacer el estudio es y~ ~~ci~~ al menos es accin de organizacin, movilizacin, sensibilizaciOn y concientizacin.

    - Esto ~e~ite qu; u? grupo o un sector de la poblacin tenga un conocimiento mas sistemtico y profundo de su situacin particular Y ~1 tener un mejor conocimiento de su realidad puede actuar ms eficazme?te en la transformacin de la misma. Se pretende que la gente mvolucrada conozca crticamente el por qu de sus pro-blemas y nec,esidades, descubra sus intereses reales y, teniendo e? cuenta cuales son sus recursos y posibilidades, emprenda ac-Ciones para transformar su realidad.

    - Permite la recuperacin de la memoria/conciencia histrica de las experiencias populares, detectando las huellas y buscando sus races, de modo que permita poner de relieve y revalorizar el protagonismo de la gente.

    Por ser participacin:

    - Su~one una co-implicacin en el trabajo de los investigadores s?ciales y de la gente involucrada en el programa. Si estas rela-ciOnes de cooperacin se establecen adecuadamente desde las

    . ,

    pnmeras fases del trabajo se puede lograr un cruzamiento fertili-zante y enriquecedor entre las experiencias/vivencias de la gente

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  • y los conocimientos tericos y metodolgicos de los investiga-dores.

    - Ayuda a sistematizar las experiencias populares y devolverlas a la misma gente. Esta restitucin sistemtica y sistematizada de saberes y experiencias de la gente, aporta nuevos conocimientos a los sectores populares y suscita nuevas perspectivas para lograr una lectura ms crtica de su realidad. A partir de este esclareci-miento, es posible superar contradicciones e inconsistencias que se dan en la misma gente, en cuanto que la cultura del pueblo est penetrada de valores y pautas de comportamiento ajenos a sus propios intereses.

    - Las vivencias de experiencias que expresan la sabidura popular, no slo aportan al conocimiento de la realidad que es motivo de estudio, tambin ayudan a los investigadores o promotores a la comprensin de los problemas estudiados, vistos desde la pers-pectiva que la gente del pueblo tiene de ellos. Se supera el error propio de los intelectuales de creer que se puede saber sin com-prender, y sin sentir las pasiones elementales del pueblo. Esto crea, como explica Gramsci: Una conexin orgnica en la cual el sentimiento-pasin se convierte en compresin y, por lo tanto, en saber (no mecnicamente, sino de un modo vivo).

    - Constituye una forma de democratizacin o socializacin del saber, producida por la transferencia de conocimientos (saberes que se comparten) y de tecnologas sociales (capacidades de actuacin que se adquieren). Con esto se contribuye a crear poder popular conforme a aquello de que conocer es poder, ya que los sectores populares van adquiriendo dominio y comprensin de los procesos y fenmenos sociales en los que estn insertos, y de la significacin de los problemas que les aquejan.

    -Todo cuanto se estudia tiene como destinatario a la misma gente. En ciertos aspectos la IAP es investigacin, y en otros (cuando existe una menor implicacin de la gente), puede ser una forma de investigacin que tiene como referencia al pueblo.

    De todo esto resulta claro que la IAP, en cuanto promueve la parti-cipacin de la gente y crea condiciones para el fortalecimiento de las organizaciones de base, presupone un proyecto poltico y un modelo de sociedad que, en trminos generales, podramos denominar como demo-crtica y participativa. O si se quiere expresarlo en una sola palabra y ms precisamente, habra que hablar de la sociedad autogestionaria, como el objetivo estratgico al que desea llegar. 34

    2. Algunas caractersticas de la investigacin/accin/parti-cipativa

    Examinando lo realizado, lo propuesto (no siempre llevado a la prc-tica) y lo discutido en la ltima dcada en relacin a la IAP, es posible detectar una serie de caractersticas compartidas por diferentes grupos, organizaciones y personas que trabajan con esta metodologa. En este pargrafo pretendemos desarrollar las cuestiones bsicas que configuran las zonas de acuerdo compartidas y que caracterizan a la investigacin/ accin/participativa como metodologa de estudio y de actuacin. He aqu la lectura y sntesis que hago de las diferentes experiencias, en lo que a zonas de acuerdo se refiere:

    a) El objetivo del estudio (en cuanto a determinar lo que se va a estudiar) se decide a partir de lo que interesa a un grupo de personas o a un colectivo. No se trata de estudiar problemas de inters cientfico o cuestiones que preocupan a un grupo de in-vestigadores, sino los problemas que las personas involucradas consideran importantes porque tienen que ver con cuestiones que conciernen a sus propias vidas. Esto significa, entre otras cosas, que la IAP slo se aplica a situaciones o problemas de la vida real, no a juegos de simulacin, a situaciones de laboratorio o a la realizacin de un trabajo de campo por parte de estudiantes inte-resados en entrenarse en la aplicacin de la metodologa.

    b) La finalidad ltima del estudio (el para qu) es la transformacin de la situacin-problema que afecta a la gente involucrada. Dicho en otras palabras, la intencionalidad de todo el estudio-investi-gacin est orientado a ser utilizado para actuar de una manera ms eficaz sobre un aspecto de la realidad con el propsito de transformarla o modificarla, ya sea como forma de satisfacer una necesidad, resolver un problema o atender a la demanda de algn centro de inters de la gente.

    e) Existe una estrecha interaccin/combinacin entre la investi-gacin y la prctica; entre el proceso de investigacin y la accin interventora. Ambas, iluminadas por la teora y realizadas con la participacin de quienes estn involucrados, ya sea como inves-tigadores, tcnicos o promotores, ya sea como beneficiarios de un programa.

    d) La IAP se fundamenta en el supuesto de que el pueblo -actuante y pensante- es el principal agente de cambio social y que ste ser ms viable si la gente tiene mejor comprensin de su situacin,

    35

  • 36

    de sus posibilidades de cambiarla y de las responsabilidades que ello comporta.

    e) Supone la superacin de toda forma de relaciones dicotmicas jerarquizadas entre el investigador (que puede ser un trabajador social, promotor, animador o investigador en sentido estricto) que aporta su caudal terico y metodolgico y la gente involucrada que contribuye con sus experiencias, vivencias y conocimientos existenciales de su propia realidad. Los primeros actan como agentes externos que ejercen una funcin cataltica al servicio del pueblo, y la gente (en la medida que se involucra), deja de ser objeto de conocimiento para transformarse en sujeto cognoscente.

    f) Exige formas de comunicacin entre iguales que establecen una serie de relaciones con el propsito de realizar un trabajo en comn. La igualdad viene dada porque se comparten los mismos objetivos y similares responsabilidades que se maduran y desarrollan a travs de una relacin de dilogo y un trabajo en comn.

    g) Supone un compromiso efectivo y declarado del investigador/es con la gente involucrada en el programa y que participa en el estudio y transformacin de su realidad. Si el investigador se incorpora en un mismo proceso que la gente, liga su suerte a la de la poblacin, no slo en cuanto comparte responsabilidades para realizar una tarea en comn, sino de manera especial en lo que concierne a los resultados del trabajo. Este involucramiento no se deriva bsicamente de razones polticas, ideolgicas, filo-sficas, religiosas o ticas (todas ellas pueden ser vlidas a ttulo personal), sino por razones metodolgicas dada la ndole misma de la IAP. Esta asumcin del compromiso supone tambin una no neutralidad valorativa, ideolgica y poltica, o si se quiere decirlo positivamente, supone una opcin. Para expresarlo brevemente: un equipo de investigacin imbuido del espritu de la IAP, nunca es neutro frente a la realidad que estudia, y menos an, frente a las personas concretas que sufren los problemas que son motivo de estudio.

    h) De todo ello se deriva otra caracterstica de la IAP: la explicitacin del componente direccional y teleolgico. Toda accin se hace para algo, es decir, se liga con el ejercicio de un acto encaminado al logro de determinados fines objetivos. Esta intencionalidad es la dimensin poltica de la accin. Decimos poltica no en sen-tido partidista, sino en cuanto apunta a construir un tipo de sociedad que es el objetivo estratgico o modelo situado en el horizonte utpico.

    11'

    i) En el estado actual de desarrollo de esta metodologa, por su misma ndole, slo se puede aplicar a una escala relativamente re-ducida (barrio, comunidad rural, organizacin, etc.) de lo con-trario la participacin de la gente dentro del proceso investigativo se hace muy difcil. Por otro lado, una participacin efectiva, slo es posible en mbitos de escala humana. De ah que la IAP slo se aplica a escala micro-social; para estudios a escala macro-social se utilizan metodologas tcnicas y procedimientos clsicos.

    j) La IAP es una herramienta intelectual al servicio del pueblo (cuando se valen de ella intelectuales, investigadores o profesio-nales), y es una herramienta propia de los trabajadores, cuando la utilizan los mismos secretos populares para tener un conocimiento lo ms correcto y completo posible de la realidad que desean transformar.

    k) La IAP es una propuesta metodolgica entre otras; no es la propuesta metodolgica por excelencia. Y aunque tiene una serie de peculiaridades como las que aqu han sido explicadas, no por ello sustituye otras formas de investigacin igualmente necesarias, como son la investigacin clsica o la investigacin/diagnstica/ operativa: esta ltima como forma de investigacin rpida o de primera aproximacin al conocimiento de una problemtica sobre la que se demanda una accin ms o menos inmediata.

    3. La investigacinlaccin/participativa y la transferencia de tecnologas de actuacin

    Ya hemos hecho referencia al hecho y a la forma en que la organi-zacin de la sociedad, la educacin y la ciencia, ha producido una apro-piacin-expropiacin de conocimientos e informacin en manos de ex-pertos y de especialistas. Esto incide en que, el comn de la gente, en-cuentre dificultades o limitaciones en determinados campos de actuacin. Ahora bien, siendo la IAP una metodologa slo realizable con la efectiva participacin de la gente, no slo se plantea el problema de ofrecer espacios y canales de participacin, tambin es necesario proporcionar instrumentos para que la gente pueda participar realmente.

    En este contexto se sita el problema de la transferencia de tecnologas de actuacin. De lo que se trata -desde esta perspectiva metodolgica-es de transferir conocimientos y habilidades. Esta socializacin del conocer y del saber metodolgico, es absolutamente necesaria para que la gente

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  • participe efectivamente. Esto es claro y evidente. Pero lo que no siempre se tiene presente, es que para decidir y participar con eficacia, se necesita estar capacitado. Visto desde esta perspectiva, aparece la importancia de la transferencia y traspaso de tecnologas de actuacin, habida cuenta de que el saber (terico y prctico), es condicionante del poder hacer de manera eficaz y eficiente.

    Ahora bien, la IAP permite el desarrollo de ciertas habilidades y destrezas en cuanto al conocimiento y utilizacin de las tcnicas de in-vestigacin social, al mismo tiempo que proporciona progresivamente una comprensin crtica de la realidad y permite que la misma gente se apropie de instrumentos metodolgicos. La historia del movimiento obrero nos revela cun grande ha sido la importancia de esta adquisicin/apropiacin del saber, por parte de los mismos trabajadores a travs de la accin en las mutualidades, sociedades de resistencia, cooperativas, sindicatos y otras formas asociativas. Ellas fueron posible, en la medida en que los mismos trabajadores adquirieron capacidad de organizacin, conocimiento de su situacin y una metodologa apropiada para la accin conforme a las exi-gencias de los nuevos tiempos.

    Una investigacin-accin para que sea participativa, supone que la gente est en condiciones --en cuanto a capacitacin- para una efectiva participacin. Y si la participacin de la gente requiere ser algo ms que bellas declaraciones, es necesario resolver dos cuestiones bsicas:

    -Crear los mbitos o espacios de participacin. Como es obvio, no se puede participar si no se tiene dnde participar. La IAP como metodologa de investigacin y de accin crea mbitos en donde la gente pueda participar dentro de un proyecto de actuacin or-gnicamente establecido.

    - Proporcionar a la gente los instrumentos y la capacitacin necesaria para saber cmo participar. No se trata del derecho a participar, sino de la capacidad operativa para poder participar efectivamente.

    Este ltimo punto hace referencia directa a la transferencia de tec-nologas de actuacin (tcnicas de trabajo con grupos, de conocimiento de la realidad, de programacin y organizacin de actividades, etc.). Se trata de proporcionar los instrumentos, habilidades y capacidades que habilitan para participar de manera efectiva. La IAP, en cuanto traspaso de meto-dolo~~s de ~ctuacin, puede contribuir a que la gente una vez capacitada, contmue autonomamente las labores emprendidas.

    El proceso de transferencia de tecnologas sociales comporta los si-guientes aspectos esenciales:

    38

    '

    - La primera cuestin es la referencia a los receptores del proceso de transferencia: en este caso son las personas implicadas y par-ticipantes en el proceso de investigacin/accin que, por lo general, se hace a travs de organizaciones de base.

    - El segundo aspecto hace a los objetivos de este proceso que, como ya se dijo, es capacitar a la gente implicada en un programa, para que pueda actuar de manera efectiva (aprender y aplicar tcnicas de actuacin, saber tomar decisiones, saber hacer cosas, etc.).

    -Otra cuestin es la referente a los contenidos, esto es, lo que se transfiere, tanto en el aspecto terico, como en lo metodolgico y de las habilidades especficas.

    -Por ltimo, se trata de las formas de transmisin o transferencia de mtodos y tcnicas. Esto se puede hacer a travs de jornadas, cursillos, talleres, etc., pero la forma ms importante ser siempre a travs de la prctica. El aprender haciendo como parte de un proceso constante de accin-reflexin, es la mejor manera de trans-ferir tecnologas sociales.

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    Captulo 3

    ACHAQUES Y MANIAS DE LA IAP

    l. La IAP no es una ueva tarea de los cientficos, ni una forma de suplir las deficiencias de la democracia.

    2. Ni la IAP es ciencia, ni la comunidad crea teo-ra.

    3. El materialismo dialctico no es el nico sus-tento metodolgico de la IAP

  • Hemos indicado la importancia de la IAP como nueva propuesta metodolgica al servicio de los sectores populares. Destacamos, asimismo, su aporte al proceso latinoamericano de liberacin. Sin embargo, junto a las realizaciones efectivas y tiles a los pro-psitos explcitos de esta metodologa, aparecen achaques y ma-nas, de manera especial, absolutizando la importancia y alcance de la IAP, ms all de lo que real y efectivamente puede hacer.

    Esto ha llevado a que algunos la consideren como una moda vaca, en la que se mezcla la confusin poltica con la metodologa. No es extrao que esto ocurra frente a posturas que quieren hacerlo todo a partir de la IAP: desde la revolucin hasta el estudio de un barrio; desde la ciencia a la forma de encarnar el mtodo dialctico.

    En este captulo queremos sealar lo que nos parecen exa-geraciones (que llamamos achaques y manas) de la investigacin/ accinlparticipativa. Dejo abierta la posibilidad de que la IAP tenga esas potencialidades. No las constato, ni las compruebo en ninguna parte. La historia dir si es as o no; por ahora el lector puede reflexionar y juzgar.

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  • A la luz de las consideraciones de los captulos anteriores, queda clara nuestra posicin sobre esta propuesta metodolgica: la IAP es un instru-mento importante para determinados propsitos; como procedimiento de actuacin, ofrece una gama bastante amplia de posibiliddes para realizar formas de intervencin que, efectivamente, estn al servicio del pueblo. Pero la IAP no es un medio para resolver problemas que hacen al funcio-namiento del conjunto de la sociedad, como algunos afirman con inge-nuidad pattica, o con total ignorancia.

    En realidad nuestra crtica es, si se quiere, una delimitacin del campo real de la IAP, para no pedirle lo que no puede dar, ni hacer. Por otro lado creemos que estos achaques y manas constituyen una expresin par-ticular de un problema genrico que aparece, en diferentes circunstancias, en las ciencias humanas y en las metodologas de actuacin: la absoluti-zacin de la importancia y significacin de una opcin terica o meto-dolgica.

    1. La IAP no es una nueva tarea para los cientficos, ni una forma de suplir las deficiencias de la democracia

    Comienzo por hacer dos comentarios crticos a una de las figuras ms representativas de la IAP: Orlando Fals Borda. Se trata slo de crticas puntuales y no a la totalidad de su obra que, por lo dems, ha sido precursora de esta corriente de pensamiento y de accin. Estimo que Fals Borda exagera, en cuanto a la importancia de la IAP, cuando afirma que la metodologa de la IAP, es la nueva tarea del cientfico latinoameri-cano. An cuando se refiriese slo a los cientficos sociales, tal pre-tensin es desmesurada. Por poco que se ahonde en el significado y desafo de la ciencia y de la tecnologa en el contexto de la situacin latinoame-ricana, resulta claro que la situacin y la tarea es mucho ms compleja 44

    ,

    que el uso de esta metodologa. Hay muchas tareas igualmente vlidas para los cientficos latinoamericanos, e igualmente beneficiosas y al ser-vicio del pueblo, que no utilizan procedimientos que son propios de la IAP. Comparto plenamente la idea de Fals Borda acerca del compromiso de los investigadores sociales, tanto con el pueblo como con el proceso de liberacin, pero la IAP es apenas un porcincula de lo que se puede hacer en el campo de la investigacin.

    En un error similar incurre Jorge Murcia Fluvin, cuando plantea la investigacin accin participativa como nico proceso cientfico para la formacin de profesionales capaces de responder adecuadamente a las necesidades reales y concretas de nuestra sociedad contempornea. Vea-mos algunos datos e informacin bsica sobre lo que se hace de investi-gacin en el mundo, para valorar esta propuesta. Actualmente el 96% de toda la investigacin cientfica que se realiza y produce en el mundo, se lleva a cabo en seis o siete pases. Si aplicsemos slo la IAP para formar profesionales, aseguraramos nuestra dependencia cientfica y tecnolgica hasta el fin de los siglos.

    Tampoco la IAP es el camino -como dice Fals Borda- para su-plantar las fallidas instituciones de la democracia representativa tradicio-nal. No cabe duda que la IAP puede ayudar a crear algunas condiciones para esa superacin, ya que como mtodo es, en su aplicacin, un entre-namiento para la vida democrtica. Pero presentar este mtodo como una alternativa para suplantar la democracia representativa, es pedir algo que no puede hacer, puesto que su nivel de actuacin y de incidencia es otro, al menos mientras las realizaciones y aplicaciones de la IAP no sean generalizadas y no vayan ms all de las experiencias a escala micro-social. Y an siendo de aplicacin generalizada, tampoco sera una alter-nativa: lo que puede mejorar y profundizar la democracia exige o implica una decisin a nivel poltico, y que supone un cambio a un nivel de la organizacin poltica de la sociedad global ... Digamos de paso -y esto no tiene que ver con las tesis de Fals Borda- que la IAP podra tambin contribuir a mejorar las democracias populares, en donde la participacin del pueblo, no es muy notable que digamos.

    2. Ni la IAP es ciencia, ni la comunidad crea teora

    Hemos de sealar tambin, que dentro de quienes recurren a la IAP (como en otras propuestas de intervencin transformadora), se cae en uno de los mitos que pretende superar: el cientifismo, en cuanto sobrevaloracin de la ciencia, la tcnica y la razn. Es decir, tratan de buscar de manera

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  • particular los fundamentos de tipo cientfico para justificar su validez, como si su validez viniera dada slo por su carcter cientfico, ms que por su utilidad prctica o por los valores que sustenta y supone. No todo lo cientfico es til o moralmente aceptable, por el hecho de ser ciencia. Ni todo lo til y ticamente vlido, debe y puede apoyarse cientficamente. Por otra parte, algunos partidarios de la IAP y de la educacin popular, dicen apoyarse en la prctica y luego realizan denodados esfuerzos inte-lectuales por tratar de buscar fundamentos y justificaciones fundamental-mente cientficas. Esto expresa el mito que existe en nuestra cultura, que es el de considerar que slo lo que se tilda de cientfico es bueno, objetivo y vlido tericamente. De ah que exista una preocupacin por presentarse con ropaje cientfico. No est mal hacer esfuerzos por fundamentar te-ricamente una forma de intervencin social, pero esto no parece ser lo sustantivo desde la perspectiva y los supuestos de la investigacin/accin/ participativa.

    Otro error bastante generalizado entre algunos de los adherentes de la IAP, es afirmar que la comunidad crea teoras con la utilizacin de este mtodo. De lo que no caben dudas es de que proporciona mejores conocimientos para que la misma gente encuentre soluciones a la proble-mtica existente, de ordinario con la asistencia tcnica de agentes externos. Pero de ah a crear ciencia hay un abismo. La IAP podra aportar tambin al desarrollo de una teora, pero ese no es su propsito principal.

    Todos estos achaques adquieren nivel de delirio intelectualoide, cuan-do por ejemplo en el Simposio de Cartagena se habla de el partido como el espacio epistemolgico donde se establece el desarrollo de la relacin entre teora y prctica. Y cuando se habla del partido (con gran modestia poltica e intelectual), se refieren por supuesto al partido comunista, sos-layando a qu partido comunista se refieren. Todo esto se dice sin que cause asombro, entre quienes pretendida o supuestamente representan un pensamiento crtico. Por otra parte, son doblemente vanguardistas y dog-mticos: en lo poltico y en lo cientfico. A la luz de lo que hoy es la ciencia, despus de la perestroika, de lo que acontece en Hungra, Polonia, Rumania y la Repblica Democrtica Alemana, del debate al anterior del marxismo (para no mencionar sino algunas de las cuestiones de actualidad), la grandilocuencia de estas afirmaciones, pertenecen a un mundo amo-miado, en el que las ideas huelen a nardo de embalsamiento.

    Se ha dicho tambin, --el libro de Ernesto Parra, La investigacin accin en la Costa Atlntica, es ejemplo de ello-, que la IAP puede constituirse en Ciencia (con mayscula). Una afirmacin de este tipo, adems de caer en un cientifismo ingenuo que parece creer que algo es

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    r

    vlido, slo cuando es ciencia, revela ignorar lo que hoy la comunidad cientfica entiende por ciencia y lo que entiende por mtodos y procedi-mientos propios de la ciencia. Adems hay que agregar que las tecnologas de actuacin no son ciencias, aunque tengan un fundamento cientfico. La investigacin (participativa o no) es o puede ser un instrumento de algunas ciencias humanas, para determinado tipo de estudios, pero no es ciencia, ni agota la metodologa. Si quienes hacen este tipo de afirmaciones, pre-tenden enmendarle la plana a los cientficos y epistemlogos de los aos ochenta del siglo XX, estn en su derecho de hacerlo, pero hay que saber qu se est diciendo. Conviene recordar un consejo que daba Lenin, que de teora y prctica algo saba: Si nos hinchamos como pavos seremos el hazmerrer del mundo entero, no seremos ms que fanfarrones.

    Con esto se cae en el mismo error en que aos atrs incurran algunos trabajadores sociales que, para dar status a su profesin decan que el Servicio Social es ciencia. Ignoraban que al decirlo quitaban prestigio a la profesin, porque ponan de manifiesto que no tenan ideas muy claras de lo que es una ciencia. Estas afirmaciones son pequeos ejemplos que indican hasta dnde una quimera --creacin de la mente tomada como realidad- puede llegar con la retrica de la palabra. Cuando confundimos quimeras con la realidad, caemos en delirios de grandeza.

    Y a el despiste se hace maysculo, cuando el mismo autor afirma que la IAP no slo se transforma en ciencia en sentido general, sino en ciencia del proletariado. Afirmacin ampulosa y altisonante, que no es otra cosa que una vulgaridad pseudorevolucionaria. Puede haber una ciencia social al servicio del proletariado; esto est claro, pero qu quiere decir ciencia del proletariado? Un cientfico que adhiere a los principios del capitalismo y que le gusta vivir como buen burgus, puede hacer investigaciones en el campo de la medicina, la qumica o la biologa (para poner slo algunos ejemplos), que luego en su aplicacin benefician tambin a millones de proletarios. Es eso ciencia del proletariado, ciencia para el proletariado o ciencia sin ms? Creo que simplemente es ciencia. Los cientficos rusos que han desarrollado la bomba atmica o los programas espaciales, hacen ciencia del proletariado? En qu se diferencian de los cientficos nortea-mericanos, alemanes o franceses que trabajan en ese campo?

    Dentro de la IAP hay quienes actan como si tuviesen asegurada la validez de su quehacer metodolgico por el solo hecho de afimiar que se apoyan en el materialismo dialctico y que su metodologa es dialctica. Cuando se cae en este infantilismo intelectual de la varita mgica, en el mejor de los casos quedan atrapados en la supersticin fetichista de la metodologitis.

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  • 3. El materialismo dialctico no es el nico sustento meto-dolgico de la IAP

    Estrechamente vinculado a lo anterior, est la confusin de equiparar la dialctica o el materialismo dialctico, con el mtodo propio de la IAP. Ante todo es manester recordar que el reiterado uso de la palabra dialctica y el proclamarse dialctico, est muy lejos de ser un barmetro que indique el empleo real del mtodo dialctico. Hay quienes hablan de dialctica como si fuera una regla de clculo para hacer investigacin o una bola de cristal en la que podemos ver lo que hay que realizar. Sorprendente simplificacin. Lo que se puede hacer es dialectizar los mtodos, pero la dialctica no es un conjunto de procedimientos operativos, sino funda-mentalmente un modo de razonar, o si se quiere decir, de abordar la comprensin de la realidad.

    Si bien es cierto que El Capital es un modelo de razonamiento dia-lctico, sin que ello lo haga una verdad absoluta, Marx no dej -como recuerda Lenin- ninguna lgica expuesta de manera sistemtica y expl-cita, menos an una metodologa de actuacin aplicable a sectores de intervencin de escala micro-social. Lo ms lamentable, en algunos casos, es el uso ms o menos mgico de una palabra, con pretensin de arropar cientficamente el quehacer profesional, pero que queda envuelto, de he-cho, en el dogmatismo de la certeza terica absoluta ... Si no fueran ig-norantes sabran que esto es negacin de la ciencia y del mtodo. El pensamiento dialctico nunca llega a conclusiones definitivas; ello sera como admitir que la realidad es algo esttico.

    Lo peor de todo esto es que quin se atreve a llamar la atencin de la falta de seriedad cientfica, del desconocimiento de las cosas ms ele-mentales de la epistemologa moderna y, a veces, simplemente la falta de sentido comn, es etiquetado de inmediato como pequeo-burgus, idealista, contrarevolucionario, o lo que sea. Lo que importa es po-nerlo a la derecha del espectro poltico y con eso descalificarlo. Ellos, por su parte, quedan tranquilos pues (como idealistas que son, en sentido marxista), confunden la formulacin terica con la prctica, el dogmatismo con la objetividad, las consignas partidarias con las verdades cientficas y las doctrinas con las teoras cientficas.

    Pienso que en un futuro no tan lejano, cuando las ciencias sociales y las tecnologas sociales adquieran una mayor madurez, se tomar con-ciencia de que ciertas afirmaciones (no involucro al valor humano y el compromiso real de algunos de quienes las sostienen), han sido un freno real para un proceso de liberacin. Un pensamiento amputado lleva, fre-

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    cuentemente, a una prctica amputada. En otro orden de cosas, sigo pen-sando que el uso no marxista del marxismo, se transforma en un freno ideolgico-poltico dentro del proceso latinoamericano ... , pero ste es tema de otro tratamiento ajeno a los propsitos de este libro.

    Por el momento no estara mal ser un poco ms modestos y prudentes en el uso de ciertas expresiones. Mientras que en algunos catlicos (sobre todo entre los ms perezosos mentalmente hablando, pero bastante activos para hacer negocios de este mundo), les basta con hacer algunas citas de la autoridad (sobre todo del Papa), para sentirse poseedores de .la verdad en lo que dicen y hacen; para cierta izquierda el mecanismo de certeza psicolgica e intelectual es similar: se hacen afirmaciones que incluyen esas palabras mgicas (imperialismo, proletariado, lucha de clases y otras de parecida ndole) que configuran frases tpicas, tpicas y rituales, uti-lizadas segn las circunstancias, y cuyo solo uso parece ser garanta de dos cosas: de certeza cientfica en el anlisis y de estar al servicio del pueblo, como ... autnticos intelectuales orgnicos.

    Y termino con la constatacin de otro aspecto interesante, que se revela en alguno de estos autores revolucionarios: el vivir como bur-gueses parece no ser ninguna molestia para hacer declaraciones treme-bundas a favor del cambio de las estructuras. Sin advertir, quizs, que si este cambio se produjese, les exigira vivir de materia diferente. Quizs lo saben, y como tienen las armas metodolgicas para un anlisis correcto de la realidad, por ahora la pasan bien y aseguran igual pasar si se produjese el cambio. Conozco algunos que se dedican al trabajo social y, cuando ms avanzan en realizar en su vida personal el modo burgus de vivir, ms contundentes son sus declaraciones revolucionarias y ms in-transigentes se manifiestan con quienes no lo son (segn ellos, que se atribuyen tambin la competencia y autoridad para decidir acerca de or-todoxias).

    No parece necesario ir ms all de estas con-sideraciones casi telegrficas, sobre ciertas ma-nas o achaques de la IAP. El tema merecera un anlisis ms detallado, pero no lo exige este tra-bajo.

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    . '

  • Captulo 4

    FASES DEL PROCESO DE INVESTIGACION/ ACCION/PARTICIPATIV A

    Constitucin del equipo. Elaboracin del diseo de la investigacin. Proceso de investigacin propiamente dicho.

    l. Identificacin de las necesidades bsicas, problemas y cen-tros de inters.

    2. Formulacin del problema: definir la problemtica y deli-mitar el campo de estudio.

    3. Tcnicas o procedimientos a utilizar para recoger datos y obtener informacin.

    4. Trabajo de campo: recoleccin de datos. 5. Ordenacin y clasificacin de la informacin. 6. Anlisis e interpretacin de los datos. 7. Redaccin del informe preliminar. 8. Socializacin de la informacin. Discusin de los resultados. 9. Elaboracin del diagnstico.

    1 O. Elaboracin del programa o proyecto. 11. Formacin de los equipos y/o grupos de trabajo .. 12. Desarrollo de las actividades: puesta en marcha de proyectos

    y/o programas. 13. Control operacional realizado mediante la accin-reflexin

    sobre lo que se va haciendo.

  • Desde la perspectiva de la IAP, se concibe a la comunidad y a cada uno de sus miembros, como el principal e insustituible recurso metodolgico. Ms an, es la parte sustantiva del mtodo. Esto requiere que la gente tenga un mnimo de pautas y elementos tcnicos-operativos para que la participacin sea posible.

    En este capitulo desarrollamos lo que son las fases de la investigacin participativa que, en sus aspectos estrictamente me-tdicos, se basa en criterios fundamentales de la lgica y del mtodo cientifico, pero con una variante fundamental: introduce formas de participacin de la gente para que todos los usuarios o beneficiarios de un programa (o simplemente los involucrados en su realizacin), puedan conocer mejor su realidad, decidir sobre lo que se hace y actuar conjuntamente con otros de cara a la solucin de sus problemas, a la satisfaccin de sus necesidades y a la transformacin de su entorno.

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  • Cuando se va a llevar a cabo una investigacin participativa, el trabajo no se inicia a partir de una decisin del equipo de investigacin. Supone y exige una serie de tareas previas que, como su nombre lo indica, deben realizarse antes de iniciar el trabajo de investigacin propiamente dicho. Se trata, fundamentalmente, de una serie de contactos con individuos y organizaciones de la comunidad en la que se ha de aplicar la IAP. Esto se realiza en la prctida de manera muy variada; depende de una serie de factores o circunstancias condicionantes:

    Unas derivadas del tipo de proyecto a realizar y de la magnitud del mismo.

    Otras, del tipo de institucin patrocinante y del agente externo (investigador y/o promotor) que ha de intervenir.

    Segn las necesidades y problemas que originan el programa. De las caractersticas de los destinatarios.

    De acuerdo a estas circunstancias se procede a La constitucin del equipo responsable de rea-Lizar La investigacin participativa.

    Constitucin del equipo

    Existe una gama amplsima de formas de constituir el equipo. De manera especial depende del tipo de programa o proyecto a realizar y de quin lo patrocina (organizacin gubernamental, o no gubernamental y que como agente externo promueve este trabajo). O bien cuando una organizacin de base que solicita la colaboracin de un equipo tcnico para realizar este tipo de labor.

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    Cuando se trata de programas institucionales habr que identificar con quines (entre la poblacin involucrada en el programa) se va a par-ticipar; en la prctica ser quienes quieran participar. A veces se sabe quines son los destinatarios efectivos, y en otras slo hay destinatarios potenciales. Algo parecido ocurre cuando el programa es promovido por una organizacin no gubernamental. En cambio, cuando es una organi-zacin de base la que promueve un determinado programa, ya est ms claramente resuelto quines participarn. No hay que buscarlos y encon-trarlos, surge de la misma gente de la organizacin que ha acordado trabajar conjuntamente con uno o ms agentes externos.

    Quienes participan deben saber que posteriormente tendrn que in-tervenir en la programacin y ejecucin de las actividades y el control evaluativo de las mismas. Es decir, deben ser conscientes que el trabajo no termina despus de haber realizado el estudio. La expresin investi-gacin, usada en este contexto, se presta a que slo se piense en la primera fase del proceso de una metodologa de intervencin social.

    Decir que hay que integrar un equipo con la gente, no significa que toda la gente implicada en un programa o proyecto participar sin ms. Lo que ocurre en la prctica es que se lograr la participacin de la gente ms consciente, comprometida e interesada, que suelen ser las mi-noras activas que se dan en todos los colectivos sociales.

    En toda investigacin participativa, como ya de algn modo se indic, existen los agentes externos y los grupos involucrados, que es la gente cuyos problemas se pretende resolver. Entre los grupos involucrados hay que distinguir:

    las minoras activas y los lderes; los beneficiarios potenciales; los afectados, entre los que hay que diferenciar:

    - simpatizantes potenciales. - oponentes potenciales.

    An cuando se trate de involucrar a la mayor cantidad de gente posible y se facilite la participacin, habr un mayor o menor porcentaje de gente que no participar. Obviamente, el equipo ha de quedar constituido con quienes deciden participar.

    Para la constitucin del equipo hay que tener claro, y en trminos generales, cules son los aportes principales que se espera de~ los inves-tigadores, tcnicos o promotores y de la misma gente. Sin entrar en los aportes especficos de los participantes, en general la riqueza que puede aportar un equipo de este tipo, si lo comparamos con la investigacin convencional, vendra dado en lo siguiente:

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  • los investigadores, tcnicos y/o promotores aportan su capacidad terica y metodolgica,

    la gente aporta sus vivencias y experiencias que surgen de vivir cotidianamente determinados problemas y necesidades.

    Este cruzamiento fertilizante permite que los pobladores se apropien de los conocimientos e instrumentos que poseen los investigadores o pro-motores sociales. Estos, a su vez, se enriquecen con el saber popular, lo que permite tener una mayor comprensin de lo que le pasa a la gente.

    Si todo quedase en esto (vivencias y experiencias de la gente, co-nocimiento de problemas vividos, etc.), estaramos slo a nivel del estudio de los efectos o consecuencias de lo que la gente padece, sufre o necesita, sin ninguna comprensin de porqu eso ocurre. Para ello hay que contextualizar los problemas, necesidades y centros de inters dentro de la totalidad social de la que forman parte. En otras palabras, se trata de articular el conocimiento concreto al general, las observaciones puntuales a la teora. Esta tarea corresponde bsicamente al investigador no en cuanto debe hacerlo l, sino en ofrecer los elementos e instrumental terico/ interpretativo, para una mayor comprensin de la realidad en la que viven, interrelacionando los problemas puntuales y, sobre todo, situndolos dentro de un marco de comprensin global. Es en este momento cuando se ne-cesitan de los iluminantes contactos o aportes de la teora, capaz de alum-brar desde la totalidad social, la significacin de los problemas parciales o puntuales.

    Elaboracin del diseo de la investigacin

    Una vez que se tiene identificado, delimitado y conceptualizado el objetivo de la investigacin (qu se va a estudiar) y los propsitos del estudio (para qu estudiar), es necesario disear una estrategia para realizar la investigacin. Dentro de la IAP, el proceso de investigacin, como explica Hall, debera verse como un proceso dialctico, un dilogo a travs del tiempo, y no como un diseo esttico a partir de un punto en el tiempo, habida cuenta que su meta es la liberacin del potencial creativo y la movilizacin en el sentido de resolver los problemas ( 4).

    De manera general, podemos decir que el diseo de la investigacin consiste en establecer pasos, decisiones, actividades y tareas que se han de realizar para llevar a cabo el estudio/investigacin. Este diseo expresa los lineamientos generales del modelo de investigacin y que puede con-siderarse como la lgica de la formulacin (un esquema racional de 56

    pasos y propsitos que se mueven en el plano terico). Pero luego este diseo aplicado y confrontado en una realidad concreta. y con todos los elementos aleatorios que la hacen permanentemente cambiante; es la forma como realmente se hace, y aqu se da la lgica de la realizacin.

    Supuesta la constitucin del equipo que antes habamos mencionad~, en trminos generales, el diseo de una investigacin comporta las SI-guientes cuestiones:

    Proceso de investigacin propiamente dicho

    El punto de partida de toda investigacin s.ocial aplicada es.' en ~u naturaleza, idntico al punto de partida de toda accin humana: la existe?~Ia de una situacin-problema que requiere encontrar una respuesta o soluc10n. En la metodologa convencional o clsica, investigar es resolver problemas de investigacin (que pueden tener o no inters prctico). Con la IAP, investigar es estudiar una realidad con el fin de resolve.r proble~as que son significativos para un determinado grupo o colectivo que tiene et propsito o deseo de superarlos. Congruente a este principio hay que derivar todo el proceso de investigacin. Ya Kurt Lewin -que fue quien acu el trmino investigacin-accin- haba indicado que el proceso se inicia, porq4e hay una insatisfaccin con un estado actual de cosas.

    1. Identificacin de las necesidades bsicas, problemas y cen-tros de inters vividos y sentidos por la gente involucrada en el programa, proyecto, actividad o servicio

    En esta fase inicial del proceso propiamente investigativo, se trata de lograr una primera aproximacin para delimitar la situacin-problem~ sobre la que luego se va a actuar. El principio bsico que se ha de aphcar en este punto podra resumirse en lo siguiente: hay que investigar lo que se debe conocer para poder actuar. Algunas de las cuestiones bsicas que podran plantearse seran las siguientes:

    Cul es nuestra realidad en cuanto a necesidades y problemas? Cules son los centros de inters que motivan y m6vilizan a

    nuestra gente? Cules son los obstculos y dificultades que podemos encontrar

    para resolver nuestros problemas?

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  • Qu recursos actuales disponemos?, cules son los recursos po-tenciales a los que podemos acceder?

    El listado de preguntas puede ser mucho ms amplio. Lo que importa es que en la realizacin de esta tarea se tenga presente lo que ha sido uno de los principios bsicos de la estrategia de la accin comunitaria: lo que primero mueve las voluntades y energas de la gente y lo que moviliza a la poblacin, es la satisfaccin de sus necesidades primarias, de sus pro-blemas y de todo aquello que haga