amor materno-amor alterno2

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s* ]-{; Amor materno 8 / amor alterno" Cultura, escasez y pensamiento materno Las prácticas maternales comienzan con el amor, un amor que para Ia mayoría de las muieres es lo más intenso, confuso, ambivalente y conmovedoramente dulce que vivirán jamás. Snnq Ruoolcx (1980: 344) Los siguientes capítulos tratan sobre cultura, escasez y pensamiento ma- ::ino. Exploran las creencias, sentimientos y prácticas maternas y su inciden- :-a sobre la supervivencia infantil en el Alto do Cruzeiro. Lo que aquí expongo =ttronca con un controvertido artículo anterior que escribí sobre el tema -985), el cual desde entonces he repensado y reflexionado junto a las mujeres :el Alto en tres viajes realizados al campo desde 1987.t Confío en que ahora po- ::é tratar el tema mejor que cuando comencé. No obstante, si aquí no consigo -lablecer cierta base para la empatía, para comprender prácticas y sentimien- ,-s que parecen muy diferentes a los nuestros y, por consiguiente, profunda- :--nte turbadores, consideraré que mi intención ha fracasado. Una de las prin- :-:ales dificultades que enfrento viene dada sin duda por el hecho de que a lo ':"o de los años he llegado a participar de la visión del mundo de estas muje- . =. r' ahora sus sentimientos y prácticas me parecen perfectamente normales y := sentido común. Debo esforzarme por recuperar la sensación de <extraña- -,-ento> para poderme identificar, al menos inicialmente, con los lectores y su :=---uencia a aceptar toda una serie de prácticas orientadas por una moralidad -:=lenina alternativa que para muchas supondrá una (experiencia distante>. Se -:=--a de un dilema presente en toda narración etnográfica: ¿cómo representa- -- - s el otro a los otros? Y en esto ciertamente es mucho lo que está en juego. El tema de mi estudio es el amor y la muerte en el AIto do Cruzeiro, espe- --' nente eI amor materno y Ia muerte infantil. Trata sobre los significados y la En eJ original (M)Other Inve: amor materno y amor diferente (N del t )

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s* ]-{;

8

Amor materno / amor alterno"

Cultura, escasez y pensamiento maternoLas prcticas maternales comienzan con el amor, un amor que para Ia mayorade las muieres es lo ms intenso, confuso,

ambivalente y conmovedoramente dulce que vivirn jams.Snnq Ruoolcx (1980: 344)

Los siguientes captulos tratan sobre cultura, escasez y pensamiento ma::ino. Exploran las creencias, sentimientos y prcticas maternas y su inciden:-a sobre la supervivencia infantil en el Alto do Cruzeiro. Lo que aqu expongo =ttronca con un controvertido artculo anterior que escrib sobre el tema -985), el cual desde entonces he repensado y reflexionado junto a las mujeres :el Alto en tres viajes realizados al campo desde 1987.t Confo en que ahora po:: tratar el tema mejor que cuando comenc. No obstante, si aqu no consigo -lablecer cierta base para la empata, para comprender prcticas y sentimien,-s que parecen muy diferentes a los nuestros y, por consiguiente, profunda:--nte turbadores, considerar que mi intencin ha fracasado. Una de las prin:-:ales dificultades que enfrento viene dada sin duda por el hecho de que a lo ':"o de los aos he llegado a participar de la visin del mundo de estas muje. =. r' ahora sus sentimientos y prcticas me parecen perfectamente normales y := sentido comn. Debo esforzarme por recuperar la sensacin de para poderme identificar, al menos inicialmente, con los lectores y su :=---uencia a aceptar toda una serie de prcticas orientadas por una moralidad -:=lenina alternativa que para muchas supondr una (experiencia distante>. Se -:=--a de un dilema presente en toda narracin etnogrfica: cmo representa-- - s el otro a los otros? Y en esto ciertamente es mucho lo que est en juego. El tema de mi estudio es el amor y la muerte en el AIto do Cruzeiro, espe--' nente eI amor materno y Ia muerte infantil. Trata sobre los significados y laEneJ

original (M)Other Inve: amor materno y amor diferente (N del t )

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LA MUERTE SIN LLANTO

incidencia que la privacin, la prdida y el abandono tienen sobre Ia capa..::de amar, criar, confiary tenery mantener Ia fe. Trata de las dimensiones -..: viduales y personales, adems de las colectivas y culturales, de las prcticas :: =, ternales dentro de un ambiente hostil a la supervivencia y al bienestar i. dres e hijos. Mi argumento es que la alta expectativa de mortalidad infa: ... = un poderoso determinante del pensamiento y las prcticas maternas, als- :-en particular se evidencia en el retraso con que se manifiesta el cario ha-. . criaturas, a quienes a veces se piensa como "visitantes) transitorios de la :... Este desapego, que a veces puede resultar mortal, contribuye a una acrilL: : gligente en el cuidado de ciertos bebs y se manifiesta en la (ausencia) de : -. ante la muerle de los recin nacidos. No estoy diciendo que el amor ma:-.: tal como lo entendemos, sea deficiente o est ausente en esta pequea co::--dad amenazada, sino ms bien que su historia de vida, su curso, es dife:=- modelado como est por constreimientos econmicos y culturales asola:-:.-, EI amor y la atencin maternal va apareciendo gradualmente ura \'Z C-: : riesgo de prdida (mediante una muerte catica y prematura) parece hab., :. sado. Mi anlisis se sita en el marco de los estudios sobre ia consrr*-: .cultural de los sentimientos e intenta superar las distinciones entre el :.-=:"natural" y el nsocializado", entre sentimientos privados uprofundos,) \ >: mientos pblicos usuperficiales>, entre expresiones emocionales conscie--.- =- . inconscientes. En la medida en que intenta mostrar cmo el contexto e. - - mico, poltico y cultural dan forma a las emociones este anlisis puede s-, =tendido como una (economa poltica, de las emociones.2 Un segundo cometido de mi anlisis es ms abstracto y terico. B-:-entablar un dilogo entre diferentes visiones del pensamiento y las pra;..-..

maternas. Los resultados de mi anlisis impugnan las teoras del uvi--:emocional) y el apego psicolgico maternal hacia los infantes, (ts co,,: -. feminismo cultural que defiende la existencia de una concepcin singu,=: -. Ios objetivos, intereses y concepciones morales de las mujeres. Me refi- , . quienes resaltan vn ethos esencialmente nfemenino" de devocin mater-" > versin ms reduccionista aparece en la bibliografa de la psicologa ero--, : y clnica sobre "vnculos afectivosn, los cuales son concebidos como un =-- materno universal. En una versin ms compleja y "socializada",los ,=-.. feministas defienden la existencia de una upoticao de la maternidad, d= --voz y una sensibilidad moral especficamente femeninas que se manih=. .en una "tica de la atencin,. Esta ltima perspectiva, intentando recu:--:las voces silenciadas y marginalizadas de las mujeres, puede paradjicar.= '. distorsionar las experiencias y sensibilidades diferentes de las mujeres I --.. del Tercer Mundo, cuyas concepciones morales tal vez no encajen con - - : radigma feminista. Defendiendo una tica femenina comn el anlisis ,. , nista cultural puede marginar doblemente a las mujeres pobres. Sara F.-: dick, por ejemplo, ha postulado la existencia de unos (intereses [unir.er:..:que parecen regir la prctica maternal en todas las especies) y que hacei : nel amor materno apaezca como algo totalmente natural) (1980: 3-ll---:: Sus persuasivos textos sobre el (pensamiento maternal, y la nprctica rr:. =nal" (Ruddick, 1989) proporcionan la piedra de toque de las reflexiones : ' cas que siguen., =

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El amor materno no es un amor natural; representa ms bien una matriz de imgenes, significados, prcticas y sentimientos que siempre son social y culturalmente producidos. En lugar de la potica de la maternidad prefiero la pragmtica de la maternidad, porque, parafraseando a Marx, estas mujeres perifricas crean su propia cultura, pero no Ia crean como les place o bajo las circunstancias que ellas eligen. Por ello me parece mejor colocar al amor materno entre parntesis y aadirle esta acepcin de namor alterno". No pretendo que mi anlisis tenga validez universal. Tampoco considero que esta "cultura de Ia pobreza, sea exclusiva de la situacin de las madres y nios de la barriadanordestina. Pero aunque descubriremos resonancias y semejanzas con practicas maternas de otras pocas y lugares, de aqu en adelante nos ceiremos a lasparticularidades de la situacin brasilea.: Las mujeres y nios cuyas dolorosas r-idas me atrevo a exponer aqu son el fin en s mismo de mi anlisis. En los aos sesenta, cuando trabajaba en el mbito de la salud en el Alto do Cruzeiro descubr que al tiempo que era posible, e incluso no demasiado dificil, salvar de la muerte prematura a bebs e infantes con diarrea y deshidratacin por medio de una simple solucin de azicar, sal y agua (incluso la CocaCola poda ser efectiva en un momento dado), era bastante ms dificil conseguir :ue las propias madres colaboraran en la recuperacin de un hijo a quien ellas :onsideraban malhadado para la vida o juzgaban que mejor estara muerto. Toiar.a ms difcil era lograr que algunas jvenes madres desesperadas recibieran je r'rrelta en el seno de la familia a un beb a quien se haba considerado un angelito", un pajarito frgil, un husped de la casa, un visitante ms que un riembro permanente de la familia. As, haba bebs del Alto que en la guardeja o en la sala de rehidratacin del hospital se trataban y recuperaban (con :rito, y nada ms volver a casa moran antes de que yo tuviera la oportunidad -= realizar una visita de seguimiento. Al final aprend que antes de intervenir '::-a que preguntar con cautela: nDona Maria, cree que debera intentar sal'- a este nio?o o, incluso de forma ms atrevida, nDona Auxiliadora, vale la -E--a que me ocupe de este nio?r. Y si la respuesta era no, como a veces ocu-:-= aprend a mantenerme apartada. Despus descubr que la alta expectativa de mortalidad y la capacidad de :-rrtDt?r a la muerte con estoicismo y serenidad producan pautas de cuidado --:=rtil diferentes para los nios (considerados) ovigorosos, y para los que na- ::- ,\'a queriendo morirr. Mientras que las madres criaban a los que conside=:an supervivientes, permitan que los infantes estigmatizados o "condena:-> murieran d mngua [de negligencia y descuido]. A veces las madres se -.---=ban y dejaban que la naturaleza tomara su curso. Esta conducta que pri::.,_' denomin (bastante desafortunadamente) nnegligencia etnoeugnica se:"-ir-r3.> (Scheper-Hughes, 1984: 540), hoy simplemente Ia llamo ndescuido -.:--a1,. Ambos son trminos infelices, y no es extrao que algunos crticos se :'-,.:r sentido ofendidos por lo que consideran una cada en el relativismo cul--r o una falta de solidaridad con mis o uhace mucho tiempo en un luea: distante,.

Lordes y Zezinho: las ambigedades del amor maternoEn 196 me llamaron por segundavez para ayudar en el parto a nr, vecina Lordes: esta vez fue un pequen hermoso y robusto con un llar-, zano. Pero mientras que Lordes mostraba un gran inters por el recin :::: ignoraba completamenle a Z, quien pasaba sus das miserablemente en. - =,: en posicin fetal sobre un pedazo de cartn mojado de orines bajo la ha::.,-de su madre. Los das pasaban y Lordes concentraba toda su atencin r'la : -:. energa que Ie quedaba en el recin nacido mientras Zezinho pareca ten-: : - das contados. Hasta que al final decid intervenir. Cuando fui a coger aZ:- apartarlo de Lordes y llevarlo a la seguridad relativa de la guardera, repe- .mismas palabras que solan usar las mujeres del Alto cuando decidan res.i.: i -=auna crianga condenada de una pariente o vecina. nDame ese nio -le porque no va a salir vivo si se queda contigo.> Lordes no reclam, pero las ::,dres de la guardera se rean de m por el empeo que pona en un caso qr.-- -, ' pocas esperanzas suscitaba. EI propio Zezinho se resista a sobrevir.ir coi: -r: obstinacin slo comparable a la ma. Rehusaba comer y gema lastir::-.:mente cuando alguien se le aproximaba. Las madres de la guardera me a

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sejaban que dejara a Zezinho a su suerte. Decan que ellas haban visto muchos bebs como se y que nsi el beb quera morir, morira,. No tena sentido contrariarle porque ese chico estaba completamente y de su propio casi =:contronazo con la muerte por culpa de una madre o era que haba opuesto tanta resistencia a casarse conmigo. Finalmente, me =:andon y se fue a vivir con la otra mujer. Para entonces yo casi estuve agra::;ida de poder librarme de 1. ,Bueno, despus de que Severino se marchara yo tena que resolver qu .:a a hacer con mi vida. Primero me fui a vivir con mi madre, despus con la :-a \ por ltimo con mi vecina Beatrice. Bea me encontr un trabajo de asis:-rta interna en casa de un zapatero y su mujer. Viv con ellos dos aos y des:us los dej. Me fui de la ciudad a trabajar a una fbrica de cermica y all fue

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LA MUERTE SIN LLANTO

donde conoc a mi segundo marido, Nelson. El trabajo de Nelson era poner tejas en el horno y era muy habilidoso en eso. Sin embargo, realmente no puedo decir que Nelson fuera mi "marido" porque yo todava estaba legalmente casada con Severino. Y ni siquiera puedo decir que "vivieramos juntos" porque Nelson estaba muy apegado a su vieja abuela y nunca dej de vivir con ella durante todo el tiempo que estuvimos juntos. ,Al principio Nelson fue bueno conmigo. Cada sbado suba al Alto a visitarme y siempre traa una cesta con comida para la semana. Nunca vena con las manos vacas. As que todos pensaban en l como si fuese mi marido. Pero despus de quedarme embarazada todo cambi. Nelson comenz a abusar de m. Pareca que yo iba a seguir los pasos de mi madre. Me alegr de verdad cuando muri mi primer hijo. Las cosas mejoraron un poco, pero entonces me quede preada olra vez. Despus de nacer Zezinho las cosas fueron de mal en peor. Viva en una casucha sin tan siquiera un techo sobre mi cabeza. Era peor que vivir al raso Virgen Maria, las cabras del alto vivan mejor que yo! Pero me aferraba a Nelson pensando en que iba a cambiar. Yo pensaba que me maltrataba slo porque era joven y porque todava estaba muy apegado a su abuela Pero finalmente comenc a ver que Nelson me pegaba por pura y simple ditersin. Era como una especie de deporte. Lo que l quera era continuar deindome embarazada una y otra vez slo para poder amenazarrne con dejarme \-r,, era joven y sentimental, as que lloraba un montn, pero en cuanto vi cul era su juego me crec y le puse de patitas en Ia calle. >Eso estuvo muy bien, pero todava segua viviendo en mi casa destanalada con mi hijo enfermo, Zezinho. Qu situacin! Y slo tena dieciocho aos Estaba claro que era la hija de mi madre. Entonces fue cuando decid ir a Ferreiras a trabajar cogiendo tomates. Estuve tres meses trabajando en los car.pos de tomates y all fue donde conoc a Milton, mi tercer marido, ese que tani,te gusta y que tiene la lengua tan pegada a Ia boca que nadie entiende Io cu=

dice. Nos pusieron a trabajar juntos en el mismo quadro y l me miraba darriba abajo y yo igual a 1, y la naturaleza no tard mucho en tomar su curs. Cuando me qued preada otavez me qued aterrorizada porque mam r l. ta estaban perdiendo la paciencia conmigo. As qre intent esconderlo J-. nun.:' le dije nada a nadie sobre Milton. ,En aquel momento estaba desanimada y con Ia moral baja. Fue el ni:: momento de mi vida en el que yo no tena energa para nada. No pona ninsL:. inters en Zeznho y no hice nada para prepararme para el nacimiento de \\'a.ner. As es cmo pas que tuve que llamarte en el ltimo minuto para cona: ., cordn. No me importaba nada. Yo quera que el beb muriera y tambin Z=zinho. Pero result ser un beb precioso. Sin embargo, eran la causa de mi s-frimiento. Yo era tan desgraciada que no prest ninguna atencin cuando te l--vaste a Z para cuidarlo en la guardera. Podras habrtelo llevado y no habe: , devuelto nunca que a m en aquel momento me daba igual. Oxentel, v hor =da el chico es mis brazos v mis piernas, ms que un marido, mejor que lo c-*. nunca un marido podra llegar a ser. para seguir escondiendo lo c.-= "Despus de nacer Wagner no haba razn suceda. As que por fin Milton vino a visitarme con un gran saco de maz fre:: enlacabeza como presente para mamde. Amde y a la ta les dijo que l se.-=-

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:13 responsable del nio. Se convirti en mi tercer marido. Bueno, con Milton :,tr fin tuve un poco de suerte. Durante catorce aos vimos juntos y funcion. \le qued embarazada diez veces con 1. Tuve tres abortos espontneos y siete

.--rmbramientos, y de stos consegu criar a cuatro, as que no nos fue tan mal. tres hijos suyos que murieron lo hicieron rpido. El primero muri en la :.:maca mientras yo estaba fuera trabajando. Lo mat uno de los nios mayo=s: se Ie aproxim y le grit al odo. Le dio un susto de muerte. Muri de susto ::- menos de un da y no sufri demasiado. Los otros dos eran dbiles y enfer::,:zos desde el momento de nacer. No tenan "arte" para la vida. Los otros cua::,r \inieron al mundo dispuestos a enfrentar la dureza y el sufrimiento, as que ,-,'.ieron sin dificultad. ,Aunque las cosas no iban mal con Milton, tuve el capricho de dejarle y '-:llarrne con Seu Jaime, el viejo viudo con el que vivo ahora. Qu puedo de:-:le? Primero quieres a uno, despus a otro y despus viene otro y le das tu co-=zn. No nos hizo Jess de esta manera? No ha puesto esos sentimientos en :restros corazones? Si est mal, entonces ya nos castigar. Milton lo acept sin :.'-rntar demasiado escndalo. Se fue a vivir alamata y la gente dice que se ha :-.ado con otra mujer en el Engenho Votas y que ya tiene una nueva familia. -: dir una cosa de Milton: nunca se olvida de sus hijos, siempre nos enva pro-

-rs

: -r.ros de su rogado. uAhora hace casi cuatro aos que estoy viviendo con mi viejo y no ha sido .=:il. Por culpa de nuestro pecado la olencia ha entrado en nuestras vidas. El :imer problema real vino del lado de Jaime. Un grrpo de parientes de su pri--3ra esposa le apedre una noche cuando volva a casa del trabajo. Le dejaron ..=:srando e inconsciente en la cuneta; "mi pobre viejo!", dije, "qu es lo que te ,= hecho por mi culpa?" De todas formas, qu les importaba a ellos? La pri--era mujer de Jaime haba muerto y l era libre para hacer con su da lo que ,= ',iniera en gana, incluso echarla a perder con una mujer como yo. Los ante-,,res parientes polticos de Jaime eran protestantes y ellos no queran ver a su =:rilia con la mancha que les supona la asociacin con gente de mi especie. ---.ciendo caer tan bajo a Seu Jaime yo tambin les llevaba la vergenza a ellos. "Seu Jaime estaba tan herido que no pudo volver a trabajar durante mu::lo tiempo. Pens que tendramos que volvernos a mudar a alguna chabola del r-:o. Pero entonces quiso la suerte que mi primer marido, Severino, muriera de =rente, y como yo todava era su esposa legal y no la otra mujer con la que ha:-a rir.ido todos esos aos, yo tena el derecho a cobrar la pensin de viudedad. 1-;: que al final vali la pena y la pensin de Severino ha trado un poquito de -- -rtort a nuestras vidas. Ahora espero que entremos en un perodo de calma y -:-.nquilidad y que Dios finalmente nos haya perdonado.u

Nuestra Seora de los DoloresMadre, he aqu tu hijo; Hiio, he aqu tu madre.

Juan 19: 25

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Sin embargo, el perodo de tranquilidad de Jaime y Lordes dur poco. Tai vez Dios no los haba perdonado despus de todo. O quiz era que la muene acechaba aZezinho porque quera saldar una vieja deuda. Cuando volv a Bon: Jesus en 1987 me dieron la noticia inmediatamente: maternal y los nvnculos n-..,,.-. nales, instintivos, por un lado, y los tericos de la nausencia de amor : otro. Entre estos extremos est la realidad del pensamiento y la prctic. - _ terna asentada en realidades histricas y culturales especfics v limitadr :. diferentes constreimientos econmicos y demogrfics. Las prcticas r..;: nales siempre comienzan como una respues ta ali urealidad hisiorica de ui-. -. biolgico en un contexto social particularu (Ruddick, 19g0: 34g). Vista en su contexto social particular y en su realidad histrica especr _: la historia de Lordes y Z transmite las ambigedades de la maternidad : . Alto do cmzeiro, donde la negligencia selectiva mortal coexiste con u.n ri;-: apego maternai. Las madres del Alto como Lordes a veces se evaden de su. :.., ponsabilidades con ciertos bebs malhadados y los abandonan a una m,---. prematura en ]a que su negligencia a veces juega un papel cr-ucial v defin.Pero la indiferencia materna no siempre acarrea la mulne, y si un bebe _ nio pequeo muestran, como Z, tener un lrta en el foenes del consumo? Qu madre no ha aplacado a un nio fastijioso e "hiperactivo, ponindolo a echar un sueecito ms de una vez al da o el invierno no ha enviado a los nios mayores afuera a jugar al uaire fresco", =n .ncluso aunque sus dedos enrojecidos estn a punto de helarse, para as poder :isrutar inintermmpidamente de una taza de caf con la visita de una amiga :,uerida? S, todas hemos hecho estas cosas u otras parecidas con (al menos as -o creemos) poco dao. Pero apesar de tales olapsus,, la mayora de las madres entran en esa am:lia e indulgente categora que D. W. Winnicott llamaba (madres por Io gene:al dedicadas, o bien madres usatisfactorias, o (razonablemente buenas, 1987: 16). Para Winnicott, el acto de nsujetar, era la raiz o metfora genera;iva de la crianza, el "prototipo de todo cuidado infantil, (37). Al satisfacer su recesidad bsica de ser abrazado y nsostenido> protectoramente, el recin nacido se siente Io "suficientemente seguro> y lo "suficientemente) real como para empezar a desarrollar un ego autnomo. En trminos de Erikson, uuna buena sujecin, ahanza Ia uconfianza bsica, del nio en el mundo (Erikson, 1950: 247-251). Para Winnicott, la maternidad normal y dedicada tena un carcter sobredeterminante y existencial. Es donde comienzan los humanos: una madre y un hijo, cada uno adaptndose y confortando al otro (naturalmente,. En la mayora de los casos las madres saben "intuitivamente, o descubren fcilmente con la experiencia cmo sostener y tratar a un beb de forma que ambos se sientan cmodos. Como psicoanalista infantil, Winnicott se interesaba por los riesgos psicoIgicos y evolutivos para el beb que resultaban de extraos ofallosu en lo que l llamaba nel principio general de la maternidad dedicada,. Perturbaciones en Ia atencin que recibe el beb en las primeras fases de su vida, lo que Winnicott describa en trminos reales y metafricos como ndejar caer al beb" en lugar de (sostener al beb,, pueden producir (angustias inimaginableso en el niRo. l se refera a los miedos de los nios a caerse, a upartirse en pedazosu, a (caer eternamenten y a sentimientos de profundo y total aislamiento. "He Winnicott-, no has visto visto y he hablado con miles de madres cmo cogen al beb sujetando 7a cabeza y-escriba Si tienes en tus manos un el cuerpo? cuerpo, tronco y cabeza, de un nio y no piensas en eso como en una unidad, y vas a agarar un pauelo o lo que sea y Ia cabeza se te va para atrs, el nio se queda en dos pedazos: cuerpo y cabeza', el nio llorar y nunca lo olvidar. Lo terrible es que nunca se olvida nada" (1986: 55). Si se quiebra la continuidad de su vida el nio saldr de este drama desagradable sido soltadoD- con un residuo de ansiedad y falto de conhanza en-nhaber e incluso de una creencia slida en su propia realidad. Eslas cosas

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tos casos de fallos inrportantes en la usujecin> protectora son, sin en'rbargo, = tremadamente raros, y Winnicott, que ms que cualquier otro psicoanalisi;, ,. . fantil tenda a posicionarse con las madres, sttgera que el desanollo nornta- --. nio recluiere slo Llna maternidad normal y urazonableu, no perfecta ni er.:=lente. Sr-rs experiencias clnicas como pediatra y despus como psicoanalisr. . fantil trabajando con miles de madres e hijos ingleses llevaron a Winnicor: :. .conclusin de que lo normal son Ios hogares urazonablemente bnenos'. Pe:' pesar de que la benvola teora del celo maternal de Winnicott y su conil,::innata en las madres sea reconfortante, sta se basa en una visin por 1o se-... ral optimista de la adaotatividad del nio. Vivir en una barriada como el Alto comporta ttna autntica anenazr [rs. - y se necesita abundante vigilancia para mantener a un nio con vida. Aqu: . cluso el descuido ms pequeo en la atencin de la madre puede a veces rq>,.tar fatal. No todos los bebs de Ia guardera se salvaban como el pequeo Z. algunos no conseguan escapar a la murerte a pesar de todo el esfuerzo rea]rz:: por Llna cooperativa maternal totalmente volcada en la supelivencia ini;., , En este contexto pareca justificada Ia percepcin que las mujeres del Allc .nan de sus hijos como criatllras Lln tanto extraas, transitorias y con cLl\i :-per-vivencia no se poda contar. Marcelinho, el nio abandonado qne adc::-.mos y criamos Nailza y yo en 195, sufri ttna serie de crisis intestinales :_-.. le pusieron al borde de la n-u,rerte var.ias veces durante su primer ao de'.--: Veamos al nio con reservas y siempre con Lln atisbo de nsospecha,. El i.... pero ni frrea creencia norteanericana (basada en la calma tranquilizador* -: Benjan-rin Spock) en la dureza y capacidad de resistencia de los bebs se i::r-bale para siempre. Sin en-rbargo, Winnicott guardaba un extrao silencio sobre la cuesti:- -: los bebs usatisfactorios, o urazonablemente buenos), a pesar de que los n.:. - . entermizos y discapacitados nanargan> razonablemente a menndo la er::.= cia de las madres. En las barriadas brasileas, la nn'raternidad satisfac toria : - pone una carga terrible sobre mujeres qr,re, habiendo sido usoltadaso ellas:--...mas y estando uamargadas) tan a menndo son a veces incapaces de reun.: . extraordinario coraje necesario para (agarraro y nasir, a los nios dbiles : este contexto, una uatencin infantil satisfactoria, requiere un estuerzo cas] : brehr,rmano. Como deca una mujer pobre brasilea a un etngrato qure le ::-. gunt por qu moran tantos nios y bebs en su comnnidad: nMire, seol' creo que aqu unlquiera puede moriro (Nations y Rebhr"rn, 1988: 175). \-',=,. daderamente as es. En el ambiente del Alto do Cn-lzeiro, las amenazas a los bebs y nios :=. qr-reos parecen venir de todas partes: el agua pblica demasiado contanl:-.::y ntratada,, la suciedad bajo los piececitos descalzos, los insectos en el aire - , lentos e insidiosos caracoles en los bancos lodosos del ro, las garrapatcs r. - : animales don-rsticos, los grmenes (como la enfermedad de Chagas) esc;r:'--. dos en las paredes de barro de las casas, las lombrices en los hoyos cle las .trinas, los perros rabiosos vagando por entre la basr-rra aclrmnlada, la lecl:. . mal estado porque no se ha conservado en Lln frigorfico, la carne salada \ s. : cr.rbierta de gusanos en r-rn plato sobre lna viga del techo, el vendedor de i:-. ., tubercnloso en el mercado prblico, el nio con neumona al lado... No es :...

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cesario ir ms lejos. Hay motivos suficientes para la mLrerte infantil en las condiciones materiales de la vida de la barriada. Las diferentes campaas de sah-rd infantil de la OMS y la UNICEF se han centrado en combatir estos riesgos ambientales para la infancia en las comunidades empobrecidas del Tercer Mundo. Pero lo que me interesa no es esto sino las dimensiones ms existenciales del problema: la formacin de la conciencia, la reflexividad y la accin de estas mujeres qlle son forzadas a tomar decisiones y elecciones morales que ningnna mujer debera tomar. Qr"r significa criar a un hijo para estas mujeres que son forzadas a tomar parte en la curltura y el espacio de muerte de la barriada? Si el pensamiento maternal es, como algunos sugieren, un guin universal y natural, cmo es el pensamiento materno de mujeres para quienes la escasez, la enfermedad y la muerte infantil han hecho de ese amor algodesesperado?

Sara Ruddick ha sealado qr-re allnque determinadas condiciones econmicas y sociales, tales como la extrema pobreza o el aislamiento social, pueden erosionar el afecto materno, no acaban con ese amor. Su definicin del amor materno recuerda a la de Winnicott, especialmente cuando se refiere a la actittrd metafsica de osujetar>: stjetar, sostener, abrazar, estinnr. El pensamiento maternal, explica ella, comienza con Lna postura de proteccin, (una actitud presidida, por encima de todo, por Ia prioridad de guardar sobre adquirir, de conservar lo frgil, de ocnparse de todo Io necesario para Ia vida del nio, (1980: 350). Es, continuaba, citando a Adrienne Rich (1977), (uDa actitud suscitada por el trabajo de proteccit1 , preservqcin, reparacin... eI tejer invisible de ttna vida familiar deshilachada ygastadao (1980: 350). Sujetar es Lrn intento por parte de la madre de nminimizar el riesgo); es una oforma de estar atenta para que no falte la armona mnima, los recursos materiales y las habilidades necesarias para mantener la segr-rridad de la criatura" (1989: 79). Ruddick reconoca los uriesgoso y upeligros> qlle comportaba la posicin metafsica de (slljetar>: su degeneracin en superproteccin maternal, mimando en exceso y sofocando la creatividad y la necesidad de aventura de los nios peqr:eos, especialmente en ambientes acomodados donde los riesgos reales para la seguridad del nio son mnimos. Pero qu ocLlrre con el afecto materno en un ambiente como el del Alto, donde los riesgos para la salud y la seguridad infantil son innumerables, en realidad tantos que las madres deben necesariamente asumir cierta nhumildadr, incluso upasividadu hacia un mundo que en tantos sentidos est ms all de su control? Entre las madres del Alto el pensamiento y las prcticas maternales suelen estar guiadas por otra posicin metafsica ms bien opuesta, una que tal vez el trmino ndejar, le haga justicia, vista la propia eleccin metafrica de las mujeres. Si tiene la doble connotacin de, por un lado, el amor y el cuidado maternal (tener y sostener) y, por otro lado, de sostener reteniendo y restringiendo o conteniendo y frenando, udejarn* tambin tiene doble valencia. En su sentido ms negativo, dejar puede significar dejar a sus anchas el poder materno destructit,o, puede in-rplicar cosas tales como pegar palizas a los nirlos y otras formas de maltrato infantil. Pero el abuso infantil" ltttitg goEn ingls en el original. (N. dal t )

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malvado es extremadamente raro en el Alto do Cruzeiro, donde los bebs v j,-. nios pequeos suelen ser idealizados como criaturas a quien.. no se debera castigar o dominar fsicamente. Pero dejar en el sentido de aba:,donar no es tan infrecuente en el AIto. De vez en cuando ocurren casos de :=cin nacidos que han aparecido solos en un montn de basura en el patio tr:sero de una casa. El abandono de recin nacidos por sus madres desanimac.. tambin se da en Ia maternidad del hospital local, tanto es as que fuera de -: enfermera siempre cuelga de una cuerda una libreta de registro donde se :.cogen los datos de adopciones informales y abandonos. Abandonar a un n :. no es una actitud vergonzante, si bien el personal de enfermera del hospi:.exige que la madre se quede en el hospital hasta que se encuentren a los tu--ros padres adoptivos. Pero la madre raramente tiene que esperar ms de u:- . no hay regulacin ;= pocos das. En cuanto aparecen los padres adoptivos -y proceso, a excepcin del criterio personal de la enfermera responsable qu. =, algunos casos rechaza a potenciales padres adoptivos porque no le gustan- -, madre biolgica no necesita ms que firmar su nombre (o hacer una Xr c-.pus de declarar que ella ha dejado libremente a su hijo o hija nacida en -= da a tal hora en el hospital. Los padres adoptivos, si as lo desean pueder, :=gistrar al nio a su nombre en el cartrio civil, y la mayora as lo hace :. 1986, doce recin nacidos, ocho varones y cuatro hembras, fueron abanci,:,=dos en la enfermera por sus madres; en 1987 fueron diez recin nacidos, s.... chicas y tres chicos. Todas estas madres biolgicas eran pobres, algunas := ellas hasta la miseria extrema, y slo seis saban firmar sus nombres: h.-. tantas madres mayores (de ms de treinta) como jvenes (de diecisis a .;..tinueve); y tambin haba casi el mismo nmero de mujeres que vivan cc:. esposo o amante que las que declaraban vivir (solteras>, (separadas) o ar. -donadaso.

Pero aqu quiero reflexionar sobre otro significado de udejaru. En:r.,.. mujeres del Alto, dejar tambin implica una posicin metafsica de calma ', , ., zonable resignacin ante los acontecimientos que no pueden ser fcii:-.., = cambiados o superados. Esto se expresa en la frecuencia con que las muje:-. .. exhortan entre ellas, especialmente en tiempos de gran dificultad, a /, >r-.-.ndejar pasar>, udejar estar>: deixe, menina, deixe isso, deixe (rs coisas co,,'. para ver como ficam [deja, chica, deja las cosas tal como estn para ler -=. - -: resultan]. Esta actitud requiere mucha fe y confianza, algo que no es fci :. grar para la mayora de las mujeres. No obstante, la persecucin de una ::- que los primeros monjes cristianos y Padres de Ia Iglesia ila:--=:.-bendita -lo nla indiferencia sagrada))- en medio de la confusin y Ia adversidad :.-=. . contina siendo un valor religioso estimado entre el campesinado no,j-. catlico. Es un valor que los antroplogos laicos a menudo suelen malin:=- -. tar y reducir al referirse a ste como el nfatalismo campesino,. Algunas : grafas que insisten en ver a las mujeres nordestinas pobres como iguale: : : : niegan incluso que esta postura particular existencial exista siquiera (r ea:= :. ejemplo, Nations y Rebhun, 1988). Pero este ethos de nresignacin sa:.:-, ante nproblemas) crnicos existe y es relevante para entender las prct-;-. : pensamiento maternal. Est presente cada vez que las madres del .\.: - -, que sus nios son como npajaritoso, criaturas nerviosas y voltiles que --- .

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,n aqu y maana en el ms all. Igual que liberaramos a los cielos a un pa;arito silvestre que bate sus alas contra una jaula, una madre perfectamente rormal puede de buena fe y con la conciencia tranquila ndejar, a un infante que nquiere> escapar de la vida. uQu significa realmente pregunt a Doralice, una mujer mayor del -le ,\lto que suele intervenir con frecuencia en las casas pobres para ayudar a las madres jvenes en peligro y a sus hijos amenazados- decir que los recin naidos son como pajaritos?, nSignifica que... bueno, hay otra expresin que deberas conocer antes. Es

que todos nosotros, nuestras vidas, son como velas encendidas. En cualquier momento podemos apagarnos de repente la qualquer momento apagaf. Pero para los nios eso an es ms as. La persona mayor, adulta, est muy apegada a la vida. Una no quiere dejarla de cualquier manera, sin luchar. Pero las criaIuras no estn tan apegadas y su luz puede extinguirse muy fcilmente. En lo que a ellos respecta, tanto fal vivir que morir, para ellos, tanto da una cosa que otra. No hay esa fuerte vontade lvoluntad] de vivir que caracteriza ala persona adulta. Por eso decimos que los "nios son como pajaritos"; en un momento esrn aqu, al siguiente ya estn volando. As nos imaginamos sus muertes tambin. Imaginamos a nuestros hijos muertos como angelitos alados volando ha-

cia el cielo para reunirse alegremente en torno al trono de Jess y Mara,llevndoles placer a ellos y esperanza a nosotros en la tierra.>

Por tanto, en el Alto do Cruzeiro para criar a los hijos hay que saber cundo hay que udejar, a un nio que da muestras de querer morir, as como cul es el momento en el que una madre puede dejarse llevar y amar a un hijo, confiando en que l o ella estn dispuestos a entrar enlaluta de la vida. Podemos pensar que estas mujeres tienen una visin del mundo existencialista, una visin que capta Ia vida y la muerte no como polos opuestos sino como puntos a lo largo de un continuo llamado caminho, el camino de existir. Sus palabras y acciones indican una concepcin de la muerte como una parte legtima de la existencia, de forma que esa muerte, tambin, ha de ser vivida. Sobre algunos de sus hijitos se cierne una sombra, una (como lo llamaba Ludwig Binswanger [1958: 2941), que causa problemas y continuamente perturba el desarrollo de sus fugaces existencias. Aqu, la pragmtica una prosa ms hbil que la ma podramos hablar incluso de una -en (potica) alternativa- de la maternidad requiere todos los recursos y fuerzas necesarios para arudar al propio beb o nio pequeo enfermizo, incapacitado o dbil a que se suelte, es decir, a morir rpidamente y bien. Tal como Doralice v otras mujeres del Alto imaginan, aunque al morir la nia deje de existir en el espacio y el tiempo normales, ella pasa a la eternidad donde contina existiendo sepultada en un momento eterno de amor trascendente. o quiz debamos decir que Doralice lo ndeseabaD ms que nimaginabar, porque ella aada la siguiente matizacin: nBien, esto es lo que decimos, esto es lo que nos decimos las unas a las otras. Pero para decir la verdad, no s si estas historias de la otra vida son verdaderas o no. Nosotras queremos creer lo mejor para nuestros hijos. Cmo si no podramos soportar todo este sufrimiento?,

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A crianga condenadaQu significa odejar, a un beb? Cul es la lgica que est detrs de esta prctica tradicional? Las madres del Alto hablaban, al principio veladamente (bajando lavoz y echando miradas furtivas alrededor para ver quin poda estar escuchando), de un sndrome folk, un conjunto de seales y sntomas temibles que aparecan en el recin nacido o en el nio pequeo y que provocaba que las madres (y los padres) se desentendieran de ellos. De alguna manera, la muene prematura se ve venir en estos bebs, y los padres esperan que sea una muene rpida y Io menos (amarga) posible. Sin duda, no quieren ver sufrir a sus pequeines. A estos casos sin remedio se les denomina con los trminos mu]- generales y eufemsticos de (enfermedad infantil" (doenEa de crianqa) y "ataque de niio> (ataque de menino). Otras veces simplemente se refieren al sndrome comc, sa enfermedad o como esa enfermedad horcible. Las madres rehyen nombra: y describir las condiciones especficas y fuertemente estigmatizadas que estl subsumidas bajo la nenfermedad infantil" o el nataque de nior. Entre stas est1 el gasto (el debilitamiento), batendo (conr,qlsiones), olhos fundos (ojos hundidos), doenga de cdo (la locura rabiosa y espumeante),pasmo, roxo (rojol, p;Iido, susto, corpo mole (cuerpo flojo) y corpo duro (cuerpo rgido). En general se entiende que un nio que presenta uno o ms de estos sntomas (peligrosos) y uhorribles" est condenado, (est aS como muerto" o, incluso, omejor estara muerto>. Por consiguiente, la gente no se rompe la cabez= para mantenerlo vivo. Lo que ocurre despus de diagnosticar la enfermedad l::fantil puede considerarse una forma de eutanasia pasiva que no es infrecuen:en el Alto. Jvenes y viejos, hombres y mujeres, de al menos cuatro generacirnes de moradores del Alto do Cruzeiro reconocen la prctica de udejar, a unio o beb. Se produce dentro de un catolicismo (popular> independienre :las posiciones formales de la Iglesia catlica sobre estos asuntos.o Debido a que no es fcil hablar de estas enfermedades horribles, ni : quiera entre mujeres, no sea que ello tenga el efecto de uinvocarlasu -adern-= -, de porque hay muchas formas y variedades diferentes de enfermedad infanr: ataque de nio-, es difcil calcular exactamente cuntos nios del Alto mue:-con sus madres sospechando lo peor y a veces precipitando el final. De las l:: muertes de bebs y nios pequeos apuntadas por las mujeres de mi mues:,-: (vase tabl,a 7.6),39 fueron directamente atribuidas a Ia "enfermedad infanri, Pero, despus de examinar los datos, tambin sospecho de otros 37 bebs c--= al parecer murieron de "debilidad", 14 de susto y al menos algunas de las m.=-tes de enfermedad de denticin y muchas de las muertes calificadas de ucie -=pente). En total, estos diagnsticos folk suman 110, el 43 o/o de todas las mL=:tes registradas por las madres del Alto. Sea lo que fuere, la "enfermec-infantil, no era un fenmeno aislado en la barriada; las madres del Alto lo . sideraban una de las causas ms habituales de muerte prematura de sus fri . Aunque la enfermedad infantil y el ataque de nio son dolencias que se lrla:-fiestan entre el nacimiento y los cinco o siete aos de edad, en el ALto do C:-zeiro, donde Ia inmensa mayora de las muertes de nios ocurre durante los ::-meros doce meses de vida, el sndrome del nio condenado es en realida: sndrome del beb condenado.

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.:.lcprico, paraltico, lisiado: en delinitira, (no apt() para la rida,. Los princi-, c: sntomas que alarman v alenan a las nradres de que su hijo prr'5cnta Lrn :,,sible caso de enfermedad o ataque infantil son un rpido adelgazamienlo, --ra diarrea vimlenta c incontrolada, una piel plida o con manchas rojas, ata-llLes v convr-rlsiones con saliva o espuma saliendo por la boca, ojos r,idriosos o .rundidos; debilidad v letargo, un cLrerpo flojo v descoordinado, incapacidad de :nfocar la visin o estabilizar la cabeza. Dentro de esLe sistema etiolgico folk :lLalcluier enfermedad uordinaria, puede udegenerar,' en lln caso de enfernreiad de cricLngcL condenada; por consiguierrte, las radres cleben saber diferencirr intre un caso utrivial y corriente, de s.s1o v Llno clue ha nderrenido> en un caso grave> y Lerminal de ataqr-re infantil. Las mujeres dicen que hav siete, a \/eces hasta cal-or-ce o reintifrn tipos diierentes de enfermedad infantil, cada uno de stos agrr-rpado bajo uno de los dos polos principales: ei crnico (doenEa de crianga) ' el agudo (atoque de nterrlrzo). No eriste denasiado acuerdo entre las mr-rjeres sobre las uvariedades, identificadas y los subtipos Las parter-as, lrs rezadoras v otras curanderas tradicionales del Alto reconocen muchas ms varicdades que las mujeres de a pie, por as decirlo. Dona Maria, la parlera, aseguraba que haba hasta veintin tipos reconocibles de enfernredad infantil, pero ni siquiera cnando se concentraba poda recordarlos todos; ella slo pudo identificar doce. nPrimero est el gasto, cI tipo ms corriente de enfennedad infantil. Muchos l-rios vienen al mundo as, enfermizos \' consllmidos. Despus est el tipo donde cl cuerpo del nio aparece con magullacluras, con moratones o aplastado, v el tipo en el que el beb llora v llora sin parar. Otro tipo lo produce un gran pavor que sobresalta al beb v que nunca consigue superar. Dcspus est el tipo dondeei beb tiene los labi rnhs enfermizas v gastadas, que las hadas han dejado en la cnna o en el catre del beb humano sano (Scheper-Hughes, 1979; Eberlv, 1988). A los nios ncambiados,, irlrncleses, conro a los npjaros-

gemeios, nller, r nrenudo se lcs "avndaba" a voher al mundo espiritual de clonde haban venido, en algunos cirsos clucmndolos en la chimcnca de la crsa. Carol-r'n Srr,qent (1987) estr-rdi las puicticirs de alun-rbramiento entre los bariba cle la Reprblica Poptrlar de Benin, r-n Afi-icr occidental, donde hasta rr-iur recientemente se practicaba e1 infanticidio con el objctiro de librar a la conruni-

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dad de la arnenaza de los brujos peligrosos a quienes se responsabiliz:= -", todo tipo de desgracias humanas. Se crea que los brujos se presentabr =r : parto en forma de anomalas fsicas, como venir de nalgas, deformidao-: : :l gnitas y anomalas faciales o dentales. Tradicionalmente, a estas cnar-:-=. ": Ias dejaba al descubierto, se las envenenaba o se las dejaba morir de ina:-:, 1. Cuando los bariba pasaron a vivir en comunidades urbanas pluritnico. : menzaron a parir en los hospitales, la matanza de tales bebs esti-ema-.--. - " fue, por supuesto, prohibida. En la nueva situacin urbana estos bebs rr-: 'l dos seguan vivos, cargando con ellos el estigma y padeciendo en conse.-::r: una dosis nada despreciable de negligencia y agresin fsica. Los bebs ::--,.,, se convertan ms tarde en nios brujos y despus en chivos expiatorios .; ,:n la comunidad, pues eran culpados por cualquier tipo de acontecimienr- -:al fortunado que acaeciese. En la Amazonia brasilea, muchos pueblos amerindios practicabr- =. ,i fanticidio regularmente en inters de la higiene social. Hoy en da, cori--: ,-., rre en la mayor parte del mundo, la Iglesia y el Estado intervienen proh-:-= ,:, estas prcticas. Sin embargo, Thomas Gregor ha detectado que actualm:,-= indios mehinaku continan practicando el infanticidio, aunque ercLrr-=- mente, con los gemelos y los hijos ilegtimos o con defectos de nacimie:---. : alumbramiento de bebs deformes se denomina kanupa, una cosa proh-:--* tab, algo que cubre de vergenza a los padres. En el nacimiento se er-r, cuidadosamente al beb: "Miramos su cara, sus ojos, su nariz y sus se:---i:" su recto, sus orejas, sus dientes y sus dedos. Si tiene algo malo, entonce! .- :-:* es prohibido. Nos repugna. As que lo enterramos' (1988: 4). Los mehinaku, adems, contrastan Io acertado de sus prcticas natl', :. el comportamiento irracional de los brasileos urbanos que dejan cor- ,-.-j sus hijos deformes. ul-os brasileos tienen muchas personas intiles \ ';:,--i nantes con ellos. Hemos visto a gente sin ojos, sin nariz, sin orejas, sin p,=-,:. En So Paulo hay incluso un hombre con dos rectos. Si naciera aqui i*-- _-r as lo enterraramos inmediatamente. No por aqu cerca, no, sino all, ;:-=- ," jos! Por eso es que somos bonitosn (4). Si bien los bebs estigmatizado: := -.r., barriadas urbanas no son envenenados ni enterrados en un hoyo, ? \'eC> :- : ur se les considera y trata como otabn, y algunos de ellos resultan, comc ..:- ' visto, gradual pero mortalmente descuidados. No obstante, no deseara insinuar que los brasileos son ms pr-'E-'F l que nosotros a estigmatizar al enfermo o al diferente. La vida social dej '::1-:i: de Brasil si se destaca por algo es porque es mucho ms tolerante que -.- lugares con la diferencia humana. Los enfermizos y discapacitados qu- > :-1 viven a la infancia estn, con pocas excepciones, bien integrados en la'.::. :L-, blica y comunitaria. Entretanto, la locura circula libremente por el merc:: - :1", blico y las plazas del centro de Bom Jesus, donde los locos y payasos dei : -=': son conocidos y tolerados por todos. En Bom Jesus siempre pueden ve:>- - : gos, sordos, lisiados y leprosos, particularmente el da de mercado, cua:,: mendigos profesionales vienen a Ia ciudad. Las enfermedades tropicale= --:.,ciosas y transmisibles no son infrecuentes, incluso entre la clase media-. --:generalmente no se intenta excluir a los enfermos de la participacin a--- ,: 1la vida ciudadana.-.

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De todas formas, algunas enfermedades despiertan un temor particular y resultan difciles de admitir, hasta el punto de que pocos se atreven si quiera a mentar sus nombres. En los aos sesenta, cuando todava era incipiente en el noreste, Ia tuberculosis era una de estas enfermedades fuertemente estigmatizadas. Connotaba miseria, mugre, promiscuidad. Por Io general se sola ocultar y de puertas afuera nunca se reconoca su existencia en una casa. Hoy en da, la epilepsia, los trances psicticos agudos y la rabia entran dentro de Ia categora de enfermedades horrendas y profundamente estigmatizadoras y, en gran parte por analoga, lo mismo ocurre con la enfermedad infantil y el ataque de nio, cuyos sntomas parecen una copia de los de Ia epilepsia y la locura. No dispongo de datos sobre Ia extensin de la epilepsia en Bom Jesus, pero s s que la rabia constituye una amenaza real. En 1986 hubo hasta siete pacientes en el puesto de salud local de Bom Jesus que recibieron dolorosos tratamientos por va intramuscular porque haban sido mordidos por animales rabiosos. Cinco de estos siete animales fueron identificados y eliminados. Dificilmente transcurra una estancia de campo en Bom Jesus sin que hubiera al menos un incidente de persecucin catica de un perro rabioso, que normalmente culminaba con la lr:'alar.za colectiva del animal en las calles y pragas de la ciudad. La matanza llegaba a tomar un carcter festivo. A veces, un simple perro callejero suelto y hambriento que no mostraba cualquier seal de enfermedad era atacado y muerto por bandas callejeras de alborozados nios de la calle armados con palos y piedras. Es lamentable que el ataque de nio sea a menudo identificado con la rabia e incluso se le denomine con repulsin doenEa de cdo, uenfermedad de perrou (rabia). Maria Pozinho relataba una experiencia triste: nNos dan mucho miedo los ataques de nio. Es una enfermedad loca, igual que la rabia de un perro. Es una molstia mental. Mi hijo varn sufra ataques, y cuando le venan escupa la comida en el suelo. Mis otros hijos, que tenan hambre, corran a recoger los bocados contaminados para metrselos a la boca. Yo les gritaba para que no se acercaran. Y gracias a Dios, ninguno de ellos los cogi., "Y qu le pas a tu hijo enfermo?, , santas vivas tales como Dona Marta o Dona Amor (vase captulo 3), esas mujeres ejemplares y dedicadas que haban consagrado su vida a criar nios dementes (doidos), enfermizos (fracos),lisiados (aleiiados), paralticos o salvajes (brabos) en el Alto do Cruzeiro. Los esfuerzos de estas mujeres, a la luz de las realidad social y econmica de la vida del Alto, eran verdadaremente heroicos. Joo Fabiano, por ejemplo, era un chaval de doce aos fisicamente sano y desgarbado, un adolescente larguirucho, todo piernas y brazos. Sus movimien-

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tos son descoordinados; anda a trompicones y adems es mudo y autista - : vecinos dicen que est loco (doido), salvaje (brabo) y totalmente deforme ';=-, tuoso). Le tienen miedo. Pero para los chicos que viven cerca de su chabola : la otra punta del Alto, Joo Fabiano es uno de sus principales pasatiempos \ . 'tretenimientos. Le tiran piedras en cuanto le ven aproximarse. Imitan sus :t-idos y salen corriendo berreando si l les hace caso. Dona Marta intenta =-tener a su hijo a salvo dentro de su pequea barraca de dos cuartos, si bie:. . resulta sencillo pues en casa tambin viven su marido, cuatro hijos ms r - .: hija mayor con sus dos hijos respectivos. Prcticamente no hay espacio pa:e -ochico salvaje, como Fabiano, el cual se convulsiona violentamente, se go-:== la cabeza y chilla desde su lugar preferido, en el suelo bajo la mesa, cuaniest entre los brazos de su paciente madre examinando su cara como si f-=-= un mapa del tesoro. oEl no se cansa de mi cara su madre, cansacs-dice Pero cuando le pido que me d un abrazo de verdad, sale corriendo grita:: Cuando le pregunto si me entiende parece que s, que me entiende. Y, r,--= cuando le pregunto "me quieres, Fabiano?" se pone todo alterado intenra--.: hablar. Intenta decir "s". Pero me temo que acabar matndome." Dona Marta atribuye el trastorno de su hijo a un ss/o que tuvo cie :=queo, cuando lo llev a visitar la casa de una persona del Alto que estaba -:,:= Eldoido le asust tanto a Fabiano que ste sali corriendo de la casa v se.:, en un pozo de barro. LIeg a casa empapado, sucio y farfullando idiotec-. desde entonces est enfermo. Antes de pasar tres aos hospitalizado en e. :. quitrico de Recife, aade Dona Marta, estaba incluso peor. Actualmente i _ . : noventa gotas de cloropomicina tres veces al da. El medicamento antipsicc:.: ncalma, a Fabiano lo suficiente como para dejarle dormir. Antes de medica:.= Fabiano gritaba y se tiraba al suelo golpendose la cabeza. Era un bobo .. -bbedo (nborrachor, tarambana y descoordinado). Era un autntico marT-:-- dice ella. nQu desgracia tenemos en esta casa con un chico que anda per: - habla y otro fen referencia a uno de sus nietos] que puede hablar pero nc darln Aunque las vecinas decan que Fabiano padeca la terrible enferme*: Dona Marta se resisti durante mucho tiempo a admitir el diagnstico de :-que de nio> sin remedio, y lo intent ntodo, para curar a su hijo, pero fu= -vano. Por supuesto, nunca Ie pregunt a esta pobre mujer trastornada si es:.:. de acuerdo con las vecinas que afirmaban sin pestaear que nhubiese sidc, : jor que le hubiesen dejado morir cuando era un beb en vez de dejarlo ci-.:con esta horrible enfermedadr. Se trata del mismo consejo que Dona Maria la partera da a las madres :. Alto cuando sospecha que un recin nacido presenta un caso de enfermeda: --, fantil o ataque de nio. Dona Maria se basa en su propia experiencia desatunada. uEs duro decirlo, pero hay veces que enseguida lo veo y le advienc, = , madre "a ste no hay que lavarlo".n.

mune a esta enfermedad. Puede atacar a cualquiera. Mi propia hijaPero no ocurri de la manera que yo hubiese querido, no.

"Pero siempre ests tan segura?> "S, porque como ya me ocurri a m, pues ya s lo que es. Nadie es ----

r:.:

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d'aquele ieito lde esa maneral, pequea y dbil, e inmediatamente decid de'.--

Mi comadre r.--visitarme aquel mismo da v tuvo pena de la criaturita. Ella le dio un r -

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G

r+'r

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to-t

Amor matento: Dona Marta con su hiio autista.

piador y despus un poco de mingau. As que la chica vivi hasta los catorce aos, estpida y mema todo el tiempo. Mi hija slo grua. Nunca aprendi a andar ni a hablar. Sobrevivi bastante tiempo pero al final muri. Ella "naci moribunda" y por culpa de mi comadre tuve que sufrir un buen tiempo hasta que por fin muri.u Lo que ms teme la gente del Alto es un espectculo pblico protagonizado por un hijo. Cualquier cosa, incluso una muerte temprana, es meJor que enfrentarse con una escena como la que ocurri en agosto de 1989 en el mercado de la mandioca el da de feira, cuando el hijo ndefectuoso, de Seu Daniel nse desplomn, cayndose al suelo con conr,'ulsiones (epilepsia/locura) a la vista de cientos de personas del pueblo. Cuando los vendedores estaban preparndose para guardar sus productos en sacos para llevrselos a casa, se produjo una algaraba en la entrada del edificio del mercado y rpidamente se form un gento alrededor de un chico de unos quince aos que o bien estaba en trance profundo o bien estaba sufriendo un ataque. Se con'"rrlsionaba violentamente, sacaba espuma por Ia boca y sus ojos estaban desorbitados. nVirgen Mara, Nuestra Seora, protgenos -exclam una mujer que estaba en la corona exterior del crculo de gente-, creo que es esa enfermedad, la enfermedad de desplomarse., El chaval, en un estado de semisonambulismo, temblando y bramando, embisti con los dientes desnudos contra la garganta de una mujer. La gente empez a gritar y salir corriendo en todas direcciones y se form una estampida en la puerta del mercado. Marcelo, el joven y gil gerente del mercado municipal, salt a Ia espalda del chico y lo inmoviliz en el suelo. Pero necesitaba ayuda. La frrcrza del chico en pleno ataque pareca sobrehumana, prodigiosa. Golpeaba con manos y pier-

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nas mientras espumajeaba sin parar y tena los ojos totalmente en blancc, Lgente iba alternando gritos de miedo y estupor por el chico y palabras de npara Marcelo y otros dos hombres que intentaban sacarlo del mercado. \-, , .-gu al gento. Primero llevaron al chico a Ia farmacia de Feliciano para c^L= : diera un tranquilizante, pero all nadie se atreva a acercarse al nio sal'.' = Tampoco ningn taxista quiso llevarlos al hospital. Finalmente, Ilegaro: , hermanos mayores del chico en una camioneta. Despus de atar diestram.,-..= al chico como a un novillo Io echaron en la parte trasera de la camioneta. L '.; = supe que lo haban llevado a casa de Dona Maria Umbandista en Ia rua do \i,tadoro, donde se tranquiliz, al menos temporalmente. Al da siguiente, acompaada de Marcelo, hice una instructiva rjs-:= . Dona Maria Umbandista. Despus de recibir el permiso de Ogum (san Jo:-su espritu domstico, Dona Maria y su ohija, discpula salieron de su pec-*. ' salao de trabalho y manifestaron su acuerdo en hablarnos sobre el problen. :chico. Ayud el hecho de que el anciano padre de Dona Maria, aunque e>::-casi ciego, me haba reconocido como (la moga del Alto,,. El chico ciertamente estaba, comenz Dona Maria, "tocado, por Ia : ,:. medad que derrumba (epilepsia), a causa de Ia posesin de un espritu. Cua. : lleg al umbral de su casa el chico posedo gritaba: oSoy Z Pilenta fel pen:= ciero espritu mulato al que Ie gustan los cigarros, las mujeres y el aguardi-..:= y quiero beberme tu sangre. Quiero ver tu sangre derramada por el suelo hermanos mayores del chico no se Io podan creer. Con anterioridad, orras : curandeiras se haban negado a tralar al chico alegando que se trataba de . '. enfermedad demasiado nfuerte" para ellas. Ellas eran las que haban prop'-:!: a Dona Maria como ltimo recurso. La mujercita acept al chico como pac-= : y pidi que Io entraran dentro mientras ella se preparaba en la sala de rra:= A los pocos minutos sali vestida con sus ropas rituales, incluyendo la fur:, la espada de su protector, Ogum/san Jorge. As, armada como un guerrero ; -corporada por Ogum, Dona Maria libr una batalla con el espritu del cr,: Depositando sus manos y la espada de Ogum sobre la cabeza y los hombrc. := chaval pidi al espritu que saliera, lo que ocurri casi al instante. El cht: -. dermmb encima de la cama exhausto y sudando copiosamente. Come;-t . abrir y enfocar los ojos, y entonces pidi un vaso de agua. Despus de be:,=-.. tres tazas de agua azvcarada le pregunt a Dona Maria qu era lo que le h= sucedido. l no recordaba nada. EIIa dijo a los hermanos que se Io ller.ar.- . casa a descansar veinticuatro horas y que despus lo trajeran otra vez pa:: nalizar el diagnstico y la terapia. Dona Maria tena el plpito de que el ;: : no estaba posedo por Z Pilenta, un mero hacedor de travesuras, sino p.. -espritu mucho ms poderoso y peligroso, el mismsimo Ex de Ias Sier; E-.-

crucijadas. El anciano padre de Dona Maria, que estaba sentado con nosotros en la .. . se agach y con la punta de su bastn traz en el suelo de tierra los cuatrc, :-.. drantes de una encrucijada, nel lugar donde se rene todo lo r' -explicEra el lugar donde las mujeres .vertan> Ios fetos abortados y donde las a - .paganas y de los no bautizados se reunan para hacer todo lo que se le anrc-. al Malvado. En el mismo centro de ntodo este mal>, continu el viejo, riua E- El desgraciado, hombre o mujer, que era posedo por Ex estaba en un serir : - -

I

Dono \,Iaria {tmbatuiist,j; u,\.si io cL;r: ",lere., L,rl

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blema. Haba tres posibles desenlaces: l (o ella) mataba a alguien, comer : cidio o era muerto por otros. Quien era posedo por Ex estaba conde:=: Con tales ejemplos aterradores no es de extraar que las mujeres de- -consideren que la nica solucin para ciertos nios marcados sea la n:---prematura. La enfermedad infantil, especialmente los ataques infantiles ., dos, tienen algo de asombroso. El infante parece por una fuerza poder innombrables. Se trata de una afeccin intensa, parece ms prop , -, adultos que de nios. El ataque infantil agudo presenta unos sntomas m*-. : recidos a los de Ia epilepsia, Ia rabia, la apopleja, la posesin de espritu. - lignos y la esquizofrenia, todas situaciones fuertemente estigmatizadas . . Alto do Cruzeiro. Con frecuencia suele sospecharse de la magia negra, pLl;: : tos trastornos nmalvados" y temblorosos recuerdan a los estados de trar::. -, Ios fieles de Xang y sus espritus. No ser que estos nios estn uhe:., . dosu? No ser que alguien les ha lanzado una maldicin? Los nios r -- que sufren ataques son fieros, sacan espuma por Ia boca y muerden cor:, animales. Por su parte, la enfermedad infantil crnica aparece corro ur ;. : jecimiento prematuro, como si el precioso pequen de una hubiese sido :.biado por un viejo marchito y desdentado con el cuelpo flojo y las extre::..:. des sin tuerza ni definicin. Sus pequeas caras armgadas, plidas y amar-:. : hacen que estos nios parezcan mucho ms ajados y tristes que lo que en :-cipio se desprendera de sus pocos meses o aos de edad. Todo esto acre.:-'la percepcin de uprematuridado e intensidad de su enfermedad. De manera general se considera que la enfermedad infantil, especialr=. '= el ataque de nio, es una situacin legtima, un (pago>) a cambio de proteccin para la casa familiar. As, una estrategia para la familia consiste en poner el nombre del mismo santo a toda una serie de hijos sucesivos que han ido muriendo. A la postre, el santo se quedar satisfecho y dejar tranquila a la casa. Una madre angustiada explicaba: .Le dije a san Sebastin que no fuese avaricioso. Le record que l yahabiatomado bastantes hijos mos, que buscara en otro sitio y que me dejara a m este pequeo, ltimo Sebastio nacido.o Pero no todas las mujeres del Alto se resignaban tan fcilmente ante los santos avariciosos o ante la hambrienta Deidad. A veces surgan blasfemias airadas de los labios de las mujeres dolientes. Una mujer, arrasada por eI dolor, grit a Dona Amor, la vieja rezadora piadosa: (Para qu sirvi, meu Amor,haber dado aluz a un hijo, con tanto dolor y sacrificio, slo para que Dios viniera a buscarlo para comrselo?o uDios, comrselo?" Nunca antes haba odo a nadie utilizar esta expresin. uS, senhora! No es horribie que ella maldiga a Dios de esa manera?

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LA MUERTE SIN LLANTO

Slo una persona loca usara esas palabras. Ella debera haberse acordaj. _, las palabras de So Antnio: "No te apenes. Dios tiene el poder; l sabe -, _ _, hace.",

Amor entonces se puso a contar un Iargo relato popular que narr en ._ tilo nasal de los cantantes repentislas pernambucanos. Ella lo llam 1a uOi-.: a So Antnior. Empezaba con la historia de un prspero y feliz hombre ' .devoto de san Antonio que puso su casa, su mujer, sus hijos y todas SUS I - : siones bajo la proteccin del santo: uYo amo a So Antnio; es un Snro t ,_: roso.) Pero las cosas comenzaron a pintar mal para el protagonista. Comc - : l sufri una serie de tragedias domsticas. Primero muri su cabaiio ia.. _ ahogado en su establo. Enfadado, el hombre maldijo a su santo patrn: ._,'_,= clase de patrn eres? No tienes poder., Su esposa, asustada por la blasfen_= _. su marido, elogi al santo: nSo Antnio es un buen santo y debe ser ala:=: Mejor que muera el caballo que cualquiera de nosotros.) Pero al ao siguiente la pareja perdi a un hijo varn, y de nuevo ei : _ bre maldijo al santo patrn: "Yo confiaba en ti. Puse todas mis posesiorrc: : -_ cuidado, mi caballo favorito y mi propio hijo, y mira qu has hecho.,, Pe. , _ mujer le desautoriz de nuevo dicindole:

A la maana siguiente llegu con un chico de un ao que opeda Nininha en el camino hacia la chabola de Dona Maria. El pequeo

na los ojos somnolientos. Era un poco antes del amanecer. esperndonos. Ella sonri al pequeo y fue a una habitacin trasera. Sa-una sbana blanca que extendi en el suelo de tierra e hizo gestos p?f *,: chico se echara sobre la sbana con las piernas juntas y los brazos e\t:,: puso los clavos en la boca, se inclin sobre el chico e intent poner un. :: clavos cerca de su mano derecha, pero el chico se puso tenso y comenz, :

pr;:,j toia...Dona Maria ::-:-

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Luegosacunmartillobastantegrandeycuatrograndesclavosorida:->rar histricamente. Dona Maria movi Ia cabeza indicndole qlue no ,miedo, que se estuviese callado, pero fue intil. El pequeo rehusaba perr:-: cer inmvil. Atraves un barranco y encontr una casa con un chico mar . -, masiado mayor en realidad, pero al menos l estara ms tranquilo. E, - sonri nerviosamente pero obedeci las instmcciones de Dona Maria r':-'se estremeci cuando le uclavaba,) sus manos, sus pies y su cabeza a ur: - -simblica e invisible mientras recitaba el Padrenuestro y el Ave Maria Despus de la crucifixin, Dona Maria pidi al chico que se pusiera := : Ella lo movi y le quit la camisa y los pantalones. Hizo un fajo apreta:

AMOR MATERNO / AMOR ALTERNO

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ia ropa y dijo que la quemara lejos en la mata. nY ahora --dijo al chico-, de .hora en adelante tu nombre ser Joo. No debes decir a nadie lo que has '.isto.n Me qued, como promet, sin hacer una sola pregunta, pero sopes los liferentes significados de esta representacin simblica de la crucifixin y resurreccin. El nio condenado, como el Cristo condenado, (necesitaba, morir :)ara que otros pudiesen vivir. Me pregunt, tambin, si este simple ritual sigr^-rficaba para las mujeres del Alto la comprensin dolorosa, aunque tal vez slo :arcialmente consciente, de que a veces deben sacrificar a sus propios hijos. Me que Jess de Nazaret no muri "cuerdo de haber ledo no hace mucho tiempo :or las heridas infligidas por los soldados romanos que lo azotaror' y cmcifica:on, sino ms bien, como tantos pequeos ngeles del Alto do Cruzeiro, de sed '. deshidratacin.