ALCOTT LOUISA - Una Niña Anticuada

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<p>U N A N I A A N T I C U A D A L O U I S A M A Y A L C O T T</p> <p>Ediciones elaleph.com</p> <p>Editado por elaleph.com</p> <p> 1999 Copyright www.elaleph.com Todos los Derechos Reservados</p> <p>U N A</p> <p>N I A</p> <p>A N T I C U A D A</p> <p>1 LLEGA POLLY -Tom, es hora de ir a la estacin. -Bien, vamos entonces. -Yo no voy; hay demasiada humedad. No me quedara un solo rizo si saliera con un da as, y quiero estar bonita para cuando llegue Polly. -Oye, no vas a esperar que vaya a buscar a una chica desconocida, eh? -exclam Tom, mostrndose tan alarmado como si su hermana le hubiera propuesto que hiciera compaa, a la mujer salvaje de Australia. -Claro que s. Es tu obligacin, y si no fueras un oso te gustara. -Qu bonito! Supongo que tendr que ir, pero t dijiste que vendras conmigo. Ya vers si vuelvo a ocuparme otra vez de tus amigas. No, seor! Y Tom se levant del sof con aire resuelto e indignado que no logr producir mayor efecto debido a sus cabellos revueltos y a lo arrugado de su atavo. -No te enojes. Despus que se vaya Polly har que mam te permita recibir a ese antiptico de Ned Miller, a quien3</p> <p>L O U I S A</p> <p>M A Y</p> <p>A L C O T T</p> <p>tanto quieres -dijo Fanny, esperando calmar as el mal humor de su hermano. -Cunto tiempo se va a quedar? -inquiri Tom, mientras se alisaba los cabellos con la mano. -Uno o dos meses. Es muy simptica, y la retendr aqu todo el tiempo que se sienta cmoda. -Pues entonces no se quedar mucho si puedo yo evitarlo -murmur Tom, quien consideraba a todas las muchachas como un mal innecesario. A los catorce aos, todos los muchachos suelen pensar as, lo cual es quizs algo muy conveniente, pues, como son tan aficionados a cambiar por completo de opinin, tienen una buena oportunidad de hacerlo as cuando, tres o cuatro aos despus, se convierten en los esclavos abyectos de "esas chicas tan molestas". -Oye t, cmo voy a reconocerla? No nos hemos visto nunca. Tendrs que venir t tambin, Fanny -agreg l, detenindose en su camino hacia la puerta al concebir la poco halagadora idea de que tendra que dirigir la palabra a varias chicas desconocidas antes de hallar a la que buscaba. -Te resultar muy fcil. Estar buscndonos. Estoy segura de que te reconocer a ti aunque no est yo, pues le he dado una buena descripcin de tu persona. -Entonces s que no me conocer -repuso l, asentndose ms el pelo y lanzando una mirada hacia el espejo. Estaba seguro de que su hermana, no le haba hecho justicia. -Vete ya o llegars tarde. Qu pensar Polly de m si no hay nadie esperndola? -Pensar que te preocupas ms por tus rizos que por tus amigas, y tendr mucha razn.4</p> <p>U N A</p> <p>N I A</p> <p>A N T I C U A D A</p> <p>Seguro de que haba dicho lo que corresponda, Tom ech a andar lentamente, sabedor de que era tarde en realidad, pero sin querer apresurarse mientras estuviera a la vista de su hermana, aunque despus tuvo que correr lo ms que pudo para recuperar el tiempo perdido. -Si fuera presidenta, dictara una ley que obligara a callar a todos los muchachos hasta la mayora de edad. Son de lo ms provocadores -dijo Fanny, mientras observaba a su hermano que iba caminando lentamente calle abajo. Empero, habra cambiado de opinin si le hubiera seguido, pues tan pronto como dio la vuelta a la esquina, Tom cambi por completo; sac las manos del bolsillo, dej de silbar, abotonse la chaqueta, dio un tirn a su gorra y parti a todo correr. El tren acababa de detenerse cuando lleg a la estacin jadeando como un caballo de carrera y tan rojo como una remolacha. -Supongo que usar rodete y polizn, como todas las dems. Cmo voy a conocerla? Es una lstima que Fan me haga venir solo! -murmur Tom mientras observaba a los pasajeros descender del tren. Sintise algo atemorizado al ver a la cantidad de jovencitas que pasaban. Como ninguna de ellas pareca estar buscando a nadie, no les dirigi la palabra, aunque observaba a todas con el aire de un mrtir. "Esa es" se dijo de pronto, al ver a una jovencita muy elegante que estaba parada mirando hacia todos lados. "Supongo que tendr que hablarle. Bien, aqu va". Y, sacando fuerzas de flaqueza, Tom aproximse lentamente a la joven ataviada a la ltima moda.5</p> <p>L O U I S A</p> <p>M A Y</p> <p>A L C O T T</p> <p>-Eres t Polly Milton? -le pregunt, detenindose frente a ella. -No -repuso la jovencita, mirndole con una frialdad que lo apabull. -Dnde diablos estar? -gru Tom, mientras se alejaba amoscado. Un ruido de pasos rpidos a su espalda le hizo volverse a tiempo para ver a una jovencita de rostro sonrosado que corra por la estacin con gran entusiasmo. Cuando sonri ella, agitando su maletn, Tom se detuvo, diciendo para sus adentros: "Hola! Ser Polly?" Acercse la jovencita con la mano tendida y una sonrisa alegre y tmida a la vez, mientras deca en tono inquisidor: -Tom, verdad? -S. Cmo lo supiste? -inquiri l, y era tanta su sorpresa que pudo darle la mano sin darse cuenta siquiera. -Fan me dijo que tenas cabellos ensortijados y nariz algo rara, y que solas silbar y te calabas la gorra hasta los ojos, de modo que te reconoc de inmediato. As diciendo, Polly sonri de nuevo, abstenindose de agregar que el cabello era rojo, la nariz chata y la gorra vieja, detalles que Fanny habase cuidado de impresionar muy bien en su memoria. -Dnde est tu equipaje? -pregunt l, al tomar el maletn que le ofreca la chica. Pap me dijo que no esperara a nadie, pues podra perder la oportunidad de tomar un coche; por eso di la contrasea a un hombre y all est con mi bal.</p> <p>6</p> <p>U N A</p> <p>N I A</p> <p>A N T I C U A D A</p> <p>Dicho esto, Polly ech a andar tras su modesto equipaje, seguida por Tom, quien se senta un tanto deprimido por no haberse portado con la cortesa propia de un caballero. Gracias a Dios que no es toda una seorita! Fan no me dijo que era bonita. No se parece a las chicas de la ciudad ni se conduce como ellas" pens, contemplando con agrado los rizos castaos de la muchacha. Al partir el carruaje, Polly dio un salto en el mullido asiento y se ech a rer con la alegra de una niita. -Me gusta viajar en estos coches tan lindos, ver cosas bonitas y divertirme. Y a ti? -dijo, dominando su entusiasmo casi enseguida al ocurrrsele de pronto que estaba de visita. -No mucho -repuso Tom, casi sin darse cuenta de lo que deca, pues el hecho de estar encerrado con una chica desconocida le oprimi sbitamente el corazn. -Cmo est Fan? -inquiri entonces Polly-. Por qu no vino? -Temi arruinarse los rizos. -Tom sonri al traicionar as la confianza de su hermana. -A ti y a m no nos molesta la humedad. Te agradezco que vinieras a recibirme. Tom supo apreciar la bondad de Polly al decir esto, pues sus rojos cabellos eran su obsesin, y el hecho de que se los asociara con los bonitos rizos castaos de Polly pareca aminorar sus cobrizos reflejos. Adems, no haba hecho por ella otra cosa que llevarle el maletn unos pocos pasos; sin embargo la muchacha le daba las gracias. Sintise agradecido por esto y siguiendo un sbito impulso, le ofreci un puado de manes, golosina de la que siempre estaba bien provisto.7</p> <p>L O U I S A</p> <p>M A Y</p> <p>A L C O T T</p> <p>Tan pronto como hubo hecho esto record que Fanny consideraba a los manes como algo muy vulgar, y crey por eso que haba deshonrado a la familia. Algo apabullado, asom la cabeza por la ventanilla y estuvo as por tanto tiempo que Polly le pregunt si ocurra algo. Bah! Qu me importa una campesina como sta? se dijo Tom, y de inmediata se posesion de su alma el deseo de hacer una travesura. -Est bastante borracho, pero creo que podr contener a los caballos -replic con aire de calmosa resignacin. -Est ebrio el cochero? Cielos! Bajemos! Son malos los caballos? La cuesta es muy empinada. Crees que estamos seguros? -exclam la pobre Polly. -Hay mucha gente que nos recoger si ocurre algo; pero quiz ser mejor que vaya a sentarme con el conductor -dijo Tom, sonriendo ante la idea de librarse as de la muchacha. -Hazlo si no tienes miedo! Mam se asustara mucho si me sucediera algo estando tan lejos de casa. -No te aflijas. Yo me ocupar de manejar al cochero y a los caballos. Tom abri la portezuela y subi al pescante, dejando a la pobre Polly llena de temor en el interior del vehculo, mientras que l gozaba de sus manes y de su libertad en compaa del viejo conductor. Fanny adelantse al encuentro de su "querida Polly, cuando Tom la present, diciendo: "Aqu la tengo", con el aire del cazador avezado que se ufana de la presa conseguida. Polly fue trasladada de inmediato al piso alto, y Tom, despus de dar dos o tres pasos de baile sobre el felpudo, reti8</p> <p>U N A</p> <p>N I A</p> <p>A N T I C U A D A</p> <p>rse al comedor para restaurar sus agotadas fuerzas con media docena de pastelillos. -No ests fatigada? No quieres recostarte? -pregunt Fanny, sentndose en la cama del cuarto destinado a Polly y examinando con inters el atavo de su amiga. -Ni un poquito. Tuve un buen viaje y no hubo dificultades, salvo la del cochero ebrio; pero Tom sali y lo tuvo en orden hasta que llegamos, de modo que no me asust mucho -respondi Polly con toda inocencia, mientras se quitaba su abrigo de tela comn y el sencillo sombrero sin plumas. -Tonteras! No estaba ebrio, y Tom te lo dijo para no estar contigo -manifest Fanny en tono de superioridad-. No soporta a las chicas. -No? Pues me pareci muy amable y bondadoso. -Es un muchacho horrible, querida, y si tienes que tratar con l, te atormentar. Todos los muchachos son malos, pero l es el peor. Ante esta declaracin, Polly resolvi no acercarse a Tom, y cambi de tema diciendo: -Qu bonito es este cuarto! Jams dorm en una cama con cortinas ni tuve una mesa de tocador tan elegante. -Me alegro que te guste, pero te ruego que no digas esas cosas frente a las otras chicas -le recomend Fanny al tiempo que observaba que su amiga no usaba aros como todas las dems. -Por qu no? -inquiri la campesina, preguntndose qu mal haba en demostrar agrado ante las cosas bonitas de la gente.</p> <p>9</p> <p>L O U I S A</p> <p>M A Y</p> <p>A L C O T T</p> <p>-Porque se ren de todo lo que resulta raro, y eso no es agradable. Polly decidi entonces no aludir nunca a su hogar si poda evitarlo. -No necesito ir a la escuela regularmente mientras ests t; slo dos o tres veces por semana para estar al da con las clases de msica y francs. T tambin puedes ir si quieres; pap nos ha dado permiso. Es divertidsimo! -finaliz Fanny, sorprendiendo as a su amiga ante su inters por escuela. -Me asustara si todas las chicas visten tan bien como t y saben tanto -repuso Polly, que sinti timidez ante tal perspectiva. -No te fijes en eso, tontita. Yo me ocupar de ti y te arreglar para que no parezcas rara. -Soy rara? -inquiri Polly. -Lo eres, querida, y ests mucho ms bonita que el ao pasado, aunque te han educado de manera diferente a nosotros y por eso tus modales y costumbres no son como las nuestras. -Diferente en qu sentido? -pregunt Polly, pues le gustaba entender bien las cosas. -Bueno, en primer lugar, te vistes como una nia. -Es que soy una nia. Por qu no haba de vestirme m? -Y Polly se mir su sencillo vestido de lana azul, las botas fuertes y el cabello corto con aire intrigado. -Tienes catorce aos y nosotros ya nos consideramos seoritas a esa edad -declar Fanny, contemplando al espejo con gran complacencia su peinado alto con el flequillo sobre la frente y los rizos que le caan a la espalda. Se mir tambin10</p> <p>U N A</p> <p>N I A</p> <p>A N T I C U A D A</p> <p>el vestido escarlata y negro con la amplia faja, el pannier, los botones de brillantes colores, las rosetas e infinidad de otros adornos. Colgaba un medalln de su cuello, tena aretes en las orejas, reloj y cadena a la cintura y varios anillos en un par de manos que hubieran necesitado algo ms de contacto con el agua y el jabn. Los ojos de Polly estudiaron las dos figuras reflejadas en el espejo y la chica se dijo que Fanny era la ms rara de las dos, pues Polly viva en un tranquilo pueblo de campo y conoca muy poco las modas de la ciudad. Le impresionaba algo la elegancia que la rodeaba, ya que era la primera vez que visitaba la casa de Fanny, pues se haban conocido mientras sta estaba de visita en casa de una amiga que viva cerca de Polly. Pero no dej que la turbara el contraste entre ambas, y un momento despus rea alegremente, comentando: -A mi madre le gusta vestir con sencillez, de modo que yo hago lo mismo. No sabra cmo conducirme si me ataviara como t. Alguna vez te olvidas de levantar tu faja y arreglar esos cojines que llevas atrs antes de sentarte? Antes que Fanny pudiera responder les llam la atencin unos gritos procedentes de la planta baja. -Es Maud; se pasa todo el da llorando -expres Fanny, y no acababa de decir esto cuando se abri la puerta y entr una niita de seis o siete aos, llorando a ms y mejor. Se contuvo al ver a Polly, la mir con fijeza por un momento, y luego reanud su llanto y arrojse a los brazos de Fanny, exclamando en tono airado: -Tom se burla de m! Dile que no lo haga!</p> <p>11</p> <p>L O U I S A</p> <p>M A Y</p> <p>A L C O T T</p> <p>-Qu hiciste para que se burlara? No grites tanto que asustars a Polly-. Y Fanny dio un sacudn a la nia, logrando as que se explicara. -Slo dije que anoche tomamos crema fra en la fiesta y se puso a rer. -Helados, nia! -le dijo Fanny, riendo tambin ella. -No me importa! Estaban fros, y yo calent el mo junto a la estufa para poderlo tomar. Pero despus Willy Bliss me lo derram sobre el vestido. Y Maud rompi de nuevo a llorar. -Vete con Katy! Hoy ests ms mala que un oso -le dijo su hermana. -Katy no me divierte, y tengo que divertirme porque soy una rebelde. Mam misma lo dijo -solloz Maud, suponiendo sin duda que la rebelda era alguna enfermedad rara. -Baja a comer y yo te divertir -repuso Fanny, ponindose de pie y acicalndose como un pjaro que se arregla las plumas antes de emprender vuelo. Polly abrigaba la esperanza de que el "horrible muchacho" no estuviera presente, mas no fue as, y l la mir con fijeza durante todo el tiempo que dur la comida. El seor Shaw le dijo: -Cmo ests, querida? Espero que te diviertas. Luego pareci olvidarla por completo. La seora Shaw, una mujer plida y nerviosa, salud a su invitada con amabilidad y ocupse de que no le faltara nada. La abuela Shaw, dama muy anciana que luca una cofia de aspecto formidable, exclam al ver a Polly:</p> <p>12</p> <p>U N A</p> <p>N I A</p> <p>A N T I C U A D A</p> <p>-Bendito sea Dios! La viva imagen de su madre. Cmo est tu mam, queridita? Y mir a la recin llegada por sobre el armazn de sus lentes con tanta insistencia que la pobre Polly perdi el apetito. Fanny charlaba sin cesar, y Maud se movi constantemente hasta que Tom dijo que la pondra en el horno, lo cual produjo en la nia una explosin tal de llanto que Katy tuvo que llevrsela de inmediato. No fue muy agradable la comida, y Polly alegrse de que terminara. Al levantarse de la mesa, cada uno se fue a ocuparse de sus cosas, y despus de hacer los honores de la casa, Fan debi ir a casa de la modista, de modo que dej a Polly para que se entretuviera sola en la sala. Polly se alegr de quedar a solas por unos minutos, y una vez que hubo examinado las cosas bonitas que la rodeaban, se puso a pasear por sobre la mullida alfombra, tarareando por lo bajo mientras se iba...</p>