Alcott Louisa - Jack y Jill

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<p>Louisa M. Alcott</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Digitalizado por http://www.librodot.com</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>2</p> <p>CAPITULO I La pendiente peligrosaAquella tarde de diciembre los nios del pequeo pueblo La Armona se lanzaron a la calle para divertirse despus de la primera nevada abundante del ao. Todos estaban ansiosos por deslizarse en sus trineos. Los senderos elegidos eran tres. Uno de pendiente suave, terminaba en una planicie y generalmente estaba lleno de nios y nias; otro cruzaba el lago helado y lo preferan los patinadores ms temerarios; el tercero bajaba desde el cerro y mora bruscamente, al llegar a la cerca que rodeaba la carretera. Encaramados o sentados sobre la cerca, varios muchachos y nias descansaban despus de una veloz carrera y se divertan haciendo comentarios de sus compaeros que jugaban sobre la nieve. Miren a Frank Minot! Es tan formal como un juez observ un muchacho de mentn enrgico y mirada inteligente. Y atrs viene Molly Loo, con su hermano Boo! canturre otro, al divisar a una nia con el pelo suelto que llegaba con un nio pequeo tras de s. Y qu largada la de Gus Burton! dijo un muchacho alto. Bravo, Ed Devlin! exclamaron todos, saludando a un joven de sonrisa agradable, que siempre tena una palabra amable para cada nia que encontraba. Y all vienen Jack y Jill! "Abran paso a Jack, el buenmozo!" Los muchachos cantaron versos que tenan para casi cada uno de sus compaeros. En un trineo rojo se acercaban un muchacho de pelo tan rubio que pareca de oro, y una nia de cabellos negros y mejillas rojas. Radiante de alegra, l agitaba una de sus manos. Jill sigue siempre a Jack, y l lo acepta coment una de las nias. Es el mejor muchacho del mundo, jams se enoja repuso otra, recordando que varias veces Jack la haba defendido de las bromas de sus amigos. No se atreve a enojarse con Jill, porque, si lo hiciera, ella le sacara un ojo gru Joe Flint, resentido an, pues Jill no lo haba dejado jugar en la pendiente suave, nico lugar donde se divertan los nios pequeos.2</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>3</p> <p>Jams lo hara! Es una chica muy buena! exclamaron las nias. Ests envidioso porque es la primera de la clase y ms inteligente que t, Joe. Joe continu molesto y Merry Grant cambi de tema preguntando: Irn todos a la reunin esta noche? S! Frank nos invit a todos y siempre nos divertimos en su casa agreg Sue. Jack dijo que habra un barril de miel a nuestra disposicin; y hasta podemos llevar un poco a nuestras casas aadi uno de los muchachos, relamindose los labios. Vale la pena tener una mam como la seora Minot coment Molly, que llegaba en su trineo con Boo. Saba lo que deca, pues era hurfana y cuidaba a su hermano Boo con cario y paciencia. Es tan buena! exclam Merry. Especialmente cuando organiza una fiesta dijo Joe, tratando de ser amable y temiendo que no lo invitaran. Todos rieron, luego entre bromas y risas el grupo se dispers. Jack, llvame por esa bajada. Joe dijo que no me atrevera a ir por ah y quiero demostrarle lo contrario pidi Jill, cuando se detuvieron a descansar durante la ascensin del cerro. Es demasiado peligrosa. Sube y daremos una vuelta por el lago propuso Jack indicndole a "Centella", nombre con el que haba bautizado a su trineo. No puedo permitir que Joe diga que no me atrevo a hacer algo. Si t tienes miedo, ir sola. Y antes de que l pudiera contestar, ella subi al trineo y parti velozmente por la pendiente peligrosa. No lleg muy lejos, porque se apur demasiado en partir y no gui como deba. La nia rod por la nieve, donde permaneci riendo hasta que Jack vino a ayudarla a ponerse en pie. Si insistes en ir, te llevar. No tengo miedo porque he bajado muchas veces esta pendiente con los muchachos. Pero desistimos de hacerlo porque es corta y mala replic Jack con valenta. Tienes razn, pero tendr que bajarla varias veces. Si no, Joe dir que soy miedosa repuso Jill, frotndose sus manos heladas. Toma mis mitones y qudate con ellos, si quieres. Yo no los uso nunca. Gracias! Son preciosos y me quedan muy bien. A cambio te tejer algo para Navidad exclam Jill, contenta. Se encaminaron hacia el lugar de donde partan las tres pistas para trineos.3</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>4</p> <p>Y bien, cul de las tres tomamos? pregunt el nio, con una mirada de advertencia en sus ojos. sa! Ya te lo dije! insisti la nia. Bien. Agrrate fuerte. Se deslizaron a toda velocidad y se detuvieron bruscamente en el cerco de la barranca. No me pareci tan arriesgado. Subamos para repetirlo. Joe nos est mirando y me gustara demostrarle que no le tenemos miedo a nada dijo Jill. Parece que lo que quieres es partirte la cabeza contest Jack, mientras suban la colina. No; quiero probarles a los muchachos que las nias somos valientes, fuertes y capaces de desafiar el peligro. Nos deslizaremos tres veces. Mi cada anterior no vale; as es que me tendrs que llevar otras dos veces. Jill se sent y mir a Jack con cara tan suplicante que el muchacho accedi de inmediato, lanzndose cuesta abajo. Es maravilloso! Una vez ms! exclam Jill, entusiasmada por los gritos de un grupo de patinadores que pasaba cerca de ellos. Estaban tan orgullosos que iniciaron el descenso distradamente. Jill olvid aferrarse a su compaero y ste de guiar su trineo con cuidado. Nadie supo cmo ocurri, pero trineo y ocupantes cayeron en medio de la carretera. Se oyeron dos gritos y luego silencio... Saba que terminaran as! exclam Joe. Y moviendo desesperadamente sus brazos, grit: Accidente, muchachos! Accidente! El grupo corri a socorrerlos. Jack tena una herida en la frente, que sangraba, y trataba de sentarse para ver dnde estaba Jill. El grupo que lo rodeaba se apart para dejarlo ver a su amiga tirada sobre la nieve. No se le vean heridas, y cuando le preguntaron si estaba muerta, contest: Creo que no... Y Jack, est herido? Se rompi la cabeza contest Joe por l. Jill cerr los ojos, y con voz muy dbil dijo: No se preocupen por m... Vayan a cuidarlo a l. No! Estoy bien! repuso Jack tratando de levantarse; pero, al apoyar su pierna izquierda, lanz un grito de dolor y cay nuevamente al suelo.4</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>5</p> <p>Qu te pasa, Jack? pregunt Frank, alarmado. Ca de cabeza, pero parece que me romp la pierna. No le cuentes a mam pidi Jack, apretando el brazo de su hermano. Levntale la cabeza, Frank. Le atar mi pauelo para detener la sangre dijo Ed Devlin, mientras colocaba un puado de nieve sobre la herida. Ser mejor llevarlo a su casa aconsej Gus. Lleven tambin a Jill; parece que se rompi la espalda. No puede moverse aadi Molly Loo. Fue por mi culpa! gimi Jack. No deb haberla llevado por esa pendiente. No, la culpa fue ma. Si me hubiera roto todos los huesos, me lo tendra merecido. No, no me ayuden, deberan dejarme morir de hambre y fro aqu! exclam Jill, con angustia. Pero nosotros queremos ayudarte murmur Merry. Ya veremos quin es el culpable. All viene un auto. Ir a decirle que se acerque anunci Gus y sali corriendo. Cuando se acerc el vehculo, los nios se tranquilizaron porque lo manejaba el seor Grant, padre de Merry. Tuvieron un accidente? Recuerdo que, cuando joven, aqu mismo me romp la nariz dijo, riendo. Levantemos primero a Jill, seor pidi Ed, siempre tan galante con las nias, mientras extenda su capa sobre el auto. Bien, nia. Qudate quieta y tratar de no lastimarte. Por ms cuidado que puso el seor Grant al levantarla, el dolor que Jill sinti fue tan agudo que hubiera gritado, pero se mordi los labios. Apenas estuvo instalada en el asiento ocult su cara en la capa y dej correr sus lgrimas. Luego colocaron a Jack a su lado. Se pusieron en marcha y todos los nios caminaron junto al vehculo para acompaar a sus amigos. Slo Joe permaneci en el lugar contemplando los restos de "Centella" que sealaban el lugar de la catstrofe. *** Ni Jack ni Jill hablaron mucho acerca del accidente. Fue una dolorosa prueba para ambos. Cuando el mdico puso los huesos de Jack en su lugar, le hizo dar varios gritos. Frank, que haca de ayudante, se puso plido al ver el sufrimiento de su hermano. El doctor Whiting le dio tan poca importancia a la fractura, que el nio, inocentemente, pregunt si estara bien en una semana.</p> <p>5</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>6</p> <p>Hum!... Eso no. Vas a tener que esperar por lo menos veintin das para que se suelden los huesos. Tres semanas en cama! se quej con desesperacin el paciente. Para un adulto seran cuarenta das de recuperacin, jovencito. Es mejor que trates de soportar la prueba con valenta. Buenas noches; maana te sentirs mejor. Y recuerda: nada de movimientos... Cualquiera hubiera pensado que el dao sufrido por Jack era mayor, pero el mdico pareca ms preocupado por la espalda de Jill que por los huesos rotos del muchacho. La nia soport un horrible cuarto de hora, mientras el doctor la examinaba. Mantngala inmvil y el tiempo dir cul es la gravedad de su columna vertebral fue lo que expres ante la nia; pero si Jill hubiera odo lo que dijo a la seora Pecq, no se habra sorprendido al ver llorar a su madre mientras le arreglaba las almohadas. No me mimes tanto, mam! Yo tuve la culpa de todo; Jack ha sufrido muchsimo. Todos deberan odiarme! solloz Jill. No hables, hija, y trata de dormir. Toma un poco del vino que la seora Minot acaba de mandarte. No puedo dormir. No comprendo cmo la madre de Jack puede mandarme cosas despus de que casi he matado a su hijo. Si algn da logro salir de esta cama, ser la mejor nia del mundo. Sera bueno que comenzaras de inmediato, porque me temo que no podrs levantarte por mucho tiempo suspir su madre. Estoy muy mal, mam? El doctor cree que s. Me alegro, es justo que sufra ms que Jack. Lo soportar bien, vers, mam. Y ahora, quieres cantarme algo? Tratar de dormir. Jill cerr los ojos, y antes de que su madre terminara una antigua cancin, la nia estaba profundamente dormida, sosteniendo un mitn rojo en su mano. La seora Pecq era inglesa; despus de la muerte de su marido, haba comprado una pequea casa, vecina a la gran mansin de la seora Minot. Se ganaba la vida vendiendo pan, trabajando en una fbrica o en cualquier tarea que le ofrecieran. Ahora se encontraba sentada junto a la cama de la nia, y senta un gran pesar, porque saba que su hija estara muchos meses sin poder moverse. Una de las mayores ambiciones de la madre era ver el nombre de Janey Pecq en el cuadro de honor del colegio, como primera alumna. Entretanto, la otra madre, sentada tambin al lado de la cama de su hijo, senta la misma ansiedad, pero con ms esperanza.6</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>7</p> <p>Jack tena las mejillas enrojecidas por la fiebre y pareca dolerle su pierna. La gente entraba y sala de la casa. La noticia del accidente haba corrido con mucha rapidez. Frank coloc un cartel en la puerta que deca: "Se ruega entrar por la puerta trasera", con el fin de que el ruido de los visitantes no molestara a su hermano herido. Te sientes mejor, hijo? pregunt la seora Minot. No mucho, mam. Pero me olvido del dolor oyendo la msica que toca Ed. Supongo que est preocupado por m. Todos lo estn. Joe trajo los restos de tu trineo, porque pens que a lo mejor te gustara conservarlos. Jack trat de rer, pero no pudo, aunque consigui decir alegremente: Qu bueno es. No quise prestarle a "Centella" por temor de que me lo rompiera... Creo que no necesitar de sus restos para recordar la cada. Ojal nos hubieras visto, mam! Debi haber sido algo emocionante... para mirar. No, gracias. Ni siquiera quiero imaginrmelo repuso la seora. Nada de travesuras por un tiempo. Lo s. Fui un tonto al bajar esa pendiente! A veces algunas diversiones cuestan caras, hijo. Otra vez mantente firme ante los deseos de Jill. Lo recordar, mam. Est muy mal Jill? Maana lo sabremos, esperemos que el dao no sea grande. Me gustara saber que tiene un lindo dormitorio... Debe ser triste vivir en esos cuartos tan pequeos dijo Jack, mirando su habitacin llena de comodidades. Me ocupar de que no le falte nada, y ahora trata de dormir, que te har bien repuso su madre. Jack cerr los ojos, obediente, y luego de unos minutos el nio yaca tan inmvil que su madre crey que dorma, pero de pronto vio que una lgrima se deslizaba por su mejilla. Hijo! Qu tienes! exclam, angustiada, la madre. Todos son tan buenos conmigo que no puedo dejar de portarme un poco tonto. Un poco tonto! repiti la madre, preocupada. El dolor nos ensea muchas cosas, y algunas de ellas son el cario y la bondad que hay en el mundo. No lo olvides nunca, hijo mo. No lo olvidar, mam. Dame un beso y te prometo portarme bien.7</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>8</p> <p>Apoyando la cabeza sobre el brazo de su madre, Jack permaneci quieto hasta que se qued dormido.</p> <p>CAPITULO 2 La lucha contra el tedioDurante algunos das nadie vio a los accidentados, pero stos estaban permanentemente en todas las conversaciones. Para ellos, los primeros das despus del desastre pasaron entre el sueo, el dolor y acostumbrndose a la idea de que por muchos meses no iran al colegio ni a jugar al aire libre. Pero como jvenes de espritu alegre que se reponen pronto, comenzaron a dar trabajo a sus enfermeras, las que deban hacer mayores esfuerzos para distraerlos. En la Sala Nmero Uno, como llamaba la seora Minot al dormitorio de Jack, que era muy sencillo debido a su pasin por los deportes, el piso no tena alfombra ni cortinas las ventanas, y su cama era estrecha y dura. Los nicos adornos eran unos patines, guantes de boxeo y una pequea biblioteca con libros sobre deporte, caballos, salud, caza y viajes. Ahora se haba transformado en una habitacin lujosa. Pero lo que ms entristeca al invlido atleta era divisar, a travs de la puerta entreabierta, sus trofeos deportivos apilados en un rincn dentro de la baera y saber que, por un tiempo, todo eso deba ser dejado de lado. Estaba a punto de llorar, cuando fij sus ojos en la cara cansada de su madre, que preparaba vendas para curar sus heridas. Al mirarla, Jack record que hay una clase de valenta que vale mucho ms que toda la fuerza del mejor atleta. Con qu valor y cario lo haba curado a pesar del esfuerzo que le costaba hacerlo y verlo sufrir. Acustate un rato, mam, me siento muy bien. Frank me atender si necesito algo propuso el muchacho. Para la seora Minot, que estaba agotada, el rato se convirti en tres horas y como Jack no tena la menor intencin de descansar, Frank se vio en apuros para entretenerlo. Te leer algo propuso Frank. Estoy cansado de la lectura, quiero hacer algo divertido contest Jack. Quieres jugar al naipe? sugiri el hermano mayor. No tiene gracia jugar de a dos se quej el enfermo. Te gustara tener un telgrafo o un telfono para comunicarte con Jill? Eso s que sera divertido! Podras? Comenzar por construirte el telgrafo, as podrs enviarle cosas, si quieres aadi Frank.8</p> <p>Librodot</p> <p>Librodot</p> <p>Jack y Jill</p> <p>Louisa M. Alcott</p> <p>9</p> <p>Hazlo cuanto antes! Ser una diversin para m y tambin para Jill, porque s que quiere comunicars...</p>