alara unificadora

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novela mtg

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Nicol Bolas estir sus alas y los sonidos que escuch fueron desagradables

Alara unificada

Doug BeyerIndice

Parte I

Captulo 1: Grixis11

Captulo 2: Naya15

Captulo 3: Bant19

Captulo 4: Jund23

Captulo 5: Bant27

Captulo 6: Naya29

Captulo 7: Bant33

Captulo 8: Jund37

Captulo 9: Bant41

Captulo 10: Naya45

Captulo 11: Jund47

Captulo 12: Naya53

Captulo 13: Jund57

Captulo 14: Bant59

Captulo 15: Naya61

Captulo 16: Bant63

Captulo 17: Jund65

Captulo 18: Naya67

Captulo 19: Jund69

Captulo 20: Bant71

Captulo 21: Naya73

Captulo 22: Bant75

Captulo 23: Jund79

Captulo 24: Naya81

Captulo 25: Las Eternidades Ciegas83

Captulo 26: Bant85

Captulo 27: Jund89

Captulo 28: Bant91

Captulo 29: Jund95

Captulo 30: Naya99

Parte II

Captulo 31: Naya105

Captulo 32: Jund107

Captulo 33: Naya111

Captulo 34: Jund115

Captulo 35: Naya119

Captulo 36: Bant123

Captulo 37: Naya127

Captulo 38: Bant129

Captulo 39: Naya139

Captulo 40: Esper141

Captulo 41: Naya143

Captulo 42: Esper145

Captulo 43: Naya147

Captulo 44: Esper149

Captulo 45: Naya151

Captulo 46: Esper153

Captulo 47: Naya155

Captulo 48: Naya159

Captulo 49: Naya163

Parte III

Captulo 50: El Remolino169

Captulo 51: Las Eternidades Ciegas171

Captulo 52: Bant173

Captulo 53: Grixis175

Captulo 54: Bant179

Captulo 55: Frontera Bant-Esper181

Captulo 56: Grixis185

Captulo 57: Jund187

Captulo 58: Frontera Bant-Esper189

Captulo 59: Grixis191

Captulo 60: Frontera Bant-Esper193

Captulo 61: Grixis195

Captulo 62: Bant197

Captulo 63: Grixis201

Captulo 64: Bant203

Captulo 65: Esper205

Captulo 66: Bant207

Captulo 67: Esper209

Captulo 68: Jund211

Captulo 69: Esper213

Captulo 70: Las Eternidades Ciegas217

Captulo 71: Jund219

Captulo 72: Naya221

Captulo 73: Bant223

Captulo 74: Bant227

Captulo 75: Naya231

Captulo 76: Naya233

Captulo 77: El Remolino235

Captulo 78: Jund237

Captulo 79: Frontera Esper-Bant239

Captulo 80: Grixis241

Captulo 81: Jund243

Captulo 82: Frontera Esper-Grixis245

Captulo 83: Jund247

Captulo 84: Grixis249

Captulo 85: Jund251

Captulo 86: Grixis253

Captulo 87: Naya255

Captulo 88: Naya257

Captulo 89: Grixis259

Captulo 90: Frontera Grixis-Jund261

Captulo 91: Esper263

Captulo 92: Naya265

Captulo 93: Bant267

Captulo 94: Naya269

Captulo 95: Bant271

Captulo 96: Naya273

Captulo 97: Grixis275

Captulo 98: Naya277

Captulo 99: Naya279

Captulo 100: El Remolino281

Captulo 101: Bant283

Captulo 102: Grixis285

Captulo 103: Bant287

Captulo 104: Grixis289

Captulo 105: El Remolino291

Captulo 106: Bant293

Captulo 107: El Remolino297

Captulo 108: Bant301

Captulo 109: El Remolino305

Captulo 110: El Remolino307

Captulo 111: El Remolino309

Captulo 112: Ajani Melena Dorada313

Captulo 113: El Remolino315

Captulo 114: Bant317

Captulo 115: Jund321

Captulo 116: Bant323

Captulo 117: Naya327

parte IGRIXIS

Nicol Bolas estir sus alas y los sonidos que escuch fueron desagradables. Los ligamentos crujieron y las articulaciones estallaron. Las membranas entre los huesos de sus alas hicieron sonidos secos de friccin a medida que se extendieron. Durante dcadas haba sentido su edad ponindose al da con l; su edad era una cifra tan imponente que l se sinti profundamente invertido en eludir la aritmtica. Pero al menos se poda estirar. La cmara en las profundidades de la Necrpolis de Kederekt finalmente estaba completa. Lo ltimo que quedaba de tierra muerta haba sido raspada de alrededor de su masa y la tumba se haba convertido en una guarida adecuada.

El impacto de la condenada Reforma lo haba dejado roto. Su omnipotencia estaba mutilada y su mente se senta como un colador. El era un dragn antiguo. Haba huido de Dominaria esperando que la Reforma no le alcanzara pero sus efectos le haban alcanzado de igual manera, como un trueno se pone al da despus de una descarga de rayos. Bolas haba sentido su poder siendo drenado. Haba sentido milenios de conocimiento escurrindose para no volver. Haba sentido los bordes gastados de sus propias alas por primera vez.

"Pero que otra cosa soy si no soy un sobreviviente?"

"Cmo dijo Maestro?" acudi la respuesta de forma inesperada.

Y qu si lo haba dicho en voz alta? "Acaso no soy un sobreviviente?" repiti Bolas con dientes apretados.

Su segundo al mando, la impa criatura llamada Malfegor, slo lo mir fijamente. Malfegor, mitad demonio y mitad dragn, haba nacido siglos antes en circunstancias tan horribles que pocos hubieran podido contemplar. Su rabia por haber sido atrapado comindose habitantes de Grixis era divertida y til como punto de apoyo para el control de Bolas sobre l. La red de poder e influencia de Bolas se extenda por mundos y eones, una premio perfecto a colgar ante un demonio que una vez haba aterrorizado a toda Alara.

"Veinte mil aos!" rugi Bolas. "No importa. Trae a los visitantes. "

"S amo."

Malfegor sali de la cmara. A Bolas no le agrad la forma en que se retorci la cola de su secuaz mientras se alej caminando. No estaba bien que un dragn se comportara de esa manera. Su segundo al mando era una abominacin aunque al menos era til.

Cuando Malfegor regres trajo consigo a dos seres humanos, hombres vestidos con tnicas, adultos a juzgar por su tamao.

Un humano dio un paso adelante. Estaba temblando. Probablemente aterrorizado.

"Y bien? Qu es tan importante?" pregunt Bolas.

"Maestro, yo yo y m mis colegas hemos ledo las seales," dijo el hombre.

"S? Y?"

"Maestro, yo no s cmo decir esto"

"Inmediatamente si valoras tu vida."

"Son los fragmentos Maestro. Los otros cuatro mundos y Grixis tambin. Estn... convergiendo."

Eso fue interesante. Acaso uno de los pequeos roedores al final lo haba descubierto?

"Ah, s?"

"S. Me temo... me temo que van a... intersecarse. Colisionar. Y pronto."

Los labios de Bolas se apartaron de sus dientes. La diversin que sinti fue genuina. "Qu tan pronto?"

Los dos humanos se miraron entre s. No parecieron saber como tomarse la expresin del dragn. "Meses?" dijo el primero. "S. Nosotros pensamos que menos de un ao."

Bolas volvi a estirar sus alas. Sigui oyendo los chasquidos de la edad pero se sinti mejor. Quizs dentro de un rato podra salir volando libre del maldito bunker y flexionar su verdadero msculo una vez ms. Tendra que encontrarse con sus agentes en los otros cuatro mundos. Caminar por los planos le costaba mucho esfuerzo pero tendra que asegurarse de que todo saliera exactamente bien.

"Maestro?" se aventur el humano. "Esto es... lo que usted quera?"

"Estoy muy orgulloso de ti humano," dijo Bolas. "Este es una excelente salto para tu pequea mente."

"Gracias Maestro! Pero eso no"

"Siento que tengo que recompensarlos."

Ambos humanos cayeron postrados.

"Les dir ahora que han hecho bien en descubrir el objetivo de todos nuestros esfuerzos aqu en su mundo de Grixis. Todos ustedes han trabajado mucho y duro, con magias complejas y largas excavaciones. Y ahora estn empezando a ver los frutos de todo su trabajo."

El humano que hablaba no pudo contenerse. Levant la cabeza y dijo: "Maestro, odio interrumpir"

"Entonces no lo hagas!" bram Bolas.

Los humanos se acobardaron.

"Este proyecto y los preparativos que lo rodean han tardado dcadas en completarse. El esfuerzo ha sido intrincado y estratificado. Y ahora ustedes estn empezando a ver su completitud. La devastacin que causar es, sin duda, la fuente de su preocupacin. Incluso su mundo en decadencia se ver afectado y es en esto que deben oponerse. Yo admiro su valenta al venir a mi cmara interna para confirmar que este cataclismo es de hecho el fin hacia el cual todos ustedes han trabajado. Y por eso esta es su recompensa! T, ponte de pie."

El orador mir hacia arriba y se par con piernas temblorosas. Parpade rpidamente y sostuvo el broche de su bata en sus manos.

Bolas se inclin y puso su garra sobre la cabeza del hombre, dejando descansar all suavemente su palma, con cuidado de no romper el cuello del humano.

Malfegor habl. "Maestro, no se agrave a si mismo," dijo.

Bolas le ignor. Tom un poco de concentracin pero l invoc las magias antiguas. Oleadas de fuerzas de man baaron su mente. Bolas les oblig a tomar la forma de un hechizo, una lanza de magia oscura que perfor el pequeo crneo del humano y desapareci, arrasando su cordura desde el interior. El humano grit bajo la palma de Bolas, un desgarrador sonido repetido carente de lgica ni orden. Entonces el humano qued en silencio y quieto. Bolas complet el hechizo y levant su garra.

La expresin del ser humano qued flcida. Mir a la nada y su cabeza cay ligeramente a un lado.

"Ah ests mi siervo," dijo Bolas respirando pesadamente. "Esa es tu recompensa."

El otro humano consider a su colega con los ojos muy abiertos. Se puso de pie y recogi al hombre en sus brazos. Una combinacin de saliva y sangre corra por el costado de la mandbula del hombre, su mente pensante totalmente destruida.

"T ah,"