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El presente trabajo pretende exponer desde la descripcin de una caso clnico, la temtica de las escenas temidas del acompa

ABSTRACT

AL BORDE DEL DESBORDE

El presente trabajo pretende exponer desde la descripcin de un caso clnico, la temtica de las escenas temidas del acompaante teraputico, en el contexto del tratamiento ambulatorio.

A partir de las experiencias compartidas por un grupo de acompaantes teraputicos, en donde se repiten situaciones de desborde y desamparo, es que surge la necesidad de promover un espacio de reflexin en la bsqueda de recursos y estrategias de afrontamiento ante estas situaciones de agresin fsica y/o psicolgica. En este sentido, se abordar el tema a partir de los aportes tericos sobre encuadre, funciones y rol del acompaante teraputico.

El objetivo del trabajo consiste en aproximarse a la problemtica de la vulnerabilidad y la insuficiencia de herramientas que posee el acompaante teraputico en el mbito del trabajo domiciliario.

* SEDE: Escuela de Acompaamiento Teraputico. Crdoba.

* AUTORES- Alvarez, Mariana Ins. Acompaante teraputico. Psicloga

Rosario de Santa Fe 2099. Bo: General Paz. Crdoba

Tel: (0351)4514873 Email: marianaalvarez78@hotmail.com

- Carrasquera, Natalia. Acompaante teraputico. Estudiante de Psicologa

Zuvira 1486. Bo. Juniors. Crdoba

Tel: (0351)4512849 Email: natycarrasquera@hotmail.com- Fachinetti, Gustavo. Acompaante teraputico. Estudiante de Psicologa

27 de abril 370 6to B Bo. Centro. Crdoba

Tel: (155) 223760 Email: gustavofachinetti@hotmail.com- Rossi, Cristina. Acompaante teraputico. Estudiante de Psicologa.

Tropero Sosa 1829. Bo. Villa Cabrera. Crdoba

Tel: (0351) 4809797 Email: rossicris@hotmail.com- Tello, Daniela. Acompaante teraputico. Estudiante de Psicologa

Copina 1937. Bo. Oa. Crdoba.

Tel: (0351)4644459 Email: tello_daniela@hotmail.com MODALIDAD DE PRESENTACION: Panel

Al Borde del Desborde

El presente trabajo pretende exponer desde la descripcin de una caso clnico, la temtica de las escenas temidas del acompaante teraputico (A.T.), en el contexto del tratamiento ambulatorio.

A partir de las experiencias compartidas por un grupo de acompaantes teraputicos, en donde se repiten situaciones de desborde y desamparo, es que surge la necesidad de promover un espacio de reflexin en la bsqueda de recursos y estrategias de afrontamiento ante estas situaciones de agresin fsica y/o psicolgica.

El Acompaamiento Teraputico como prctica, ha tenido un gran desarrollo en los ltimos aos, especialmente en la bsqueda de recursos clnicos alternativos para con pacientes que muchas veces desbordan los lmites del consultorio o el mbito institucional. El acompaamiento se vislumbra as como una propuesta de tratamiento alternativo que permite otras modalidades de atencin, contemplando la necesidad de una presencia en la cotidianeidad de la vida de un sujeto o en perodos de crisis.

El campo del trabajo del A.T. se ubica en relacin a una gran cantidad de casos lmites, problemticos para la direccin del tratamiento. Generalmente, es solicitada su intervencin en situaciones a punto del desborde teraputico; y se despliega en un espacio abierto a la investigacin y la confluencia de distintas disciplinas en un mbito de cotidianeidad.

El A.T. como aquel que por su vocacin de servicio se presta en calidad de yo auxiliar, y que desde su rol formula estrategias para ayudar a otro que lo necesita y busca ser comprendido, escuchado, conteniendo; con el tiempo va estableciendo un vnculo humano que permite estar en los distintos momentos que atraviesa el paciente. ste, ms all de su enfermedad es una persona, que sufre, que re, que tiene una historia, un futuro, y un presente que el acompaante va conociendo y conteniendo en lo que diariamente va vivenciando. Quisiramos retomar algunas de las funciones del a.t con pacientes psicticos propuestas por Pulice y Rossi (1994) que fueron utilizadas en el transcurso del caso que presentamos: reforzar la contencin del paciente luchando contra su ruptura con la realidad, operar como nexo con el mundo externo, incluirnos como un yo opcional capaz de postergar y de ofrecer modos alternativos, fortalecer el yo del paciente.

Se podra hablar de muchas herramientas con las que cuenta el A.T. para poder realizar su trabajo en un marco de respaldo y seguridad, pero muchas veces la vida nos presenta situaciones lmites, escenas difciles en dnde las herramientas no alcanzan, el sentido comn puede ser fcilmente bloqueado por la ansiedad o impotencia generada por la misma situacin. En ocasiones como estas el acompaamiento as como la misma persona del A.T. pueden ser expuestos a situaciones de maltrato. Se produjeron en ocasiones situaciones de maltrato en esta prctica debido a que se hizo una utilizacin inadecuada, indiscriminada, y sin tener en cuenta las posibilidades concretas del a.t en cada caso ...a veces sin contar con una contencin adecuada en el plano institucional, con lo que dicha situacin implica para el trabajo del a.t y para su funcin en el caso (Pulice y Rossi, 1994. Pag. 19).

En ocasiones como estas el A.T. es carente de una teora que le permita re-pensar a posteriori y una tcnica propicia para implementar estrategias al momento de salvar la situacin, se ve enfrentado con su propia subjetividad a la hora de intervenir en un momento en donde est en riesgo el paciente y uno mismo.

El A.T. nunca es totalmente neutral. Puede intentar ser lo ms objetivo posible pero no se debe olvidar que su persona es observadora y participante activa del proceso, lo cual incluye la necesidad de una buena formacin terica y clnica supervisada. Las situaciones vitales y el contexto sociofamiliar en el que est inmerso el paciente inciden fuertemente en las caractersticas de cada vnculo teraputico tanto positiva como perturbadoramente.

Caso David

David es un paciente que desde sus 15 aos de edad, a raz de un primer episodio de su angustiosa enfermedad, es atendido en un hospital pblico neuropsiquitrico de la Provincia de Crdoba. Desde entonces, su caso ha sido abordado por distintos equipos interdisciplinarios formados por trabajadores sociales, psiclogos y psiquiatras.

David es un paciente crnico, desde su adolescencia manifiesta sntomas psicticos, pensamientos persecutorios, delirios msticos, conciencia polarizada, conductas inapropiadas, anorexia, insomnio, que lo mantuvieron alejado de lo cotidiano, de la gente, de la vida misma.

Proviene de una familia de bajos recursos econmicos, su padre muri de nio (desconocemos la causa), vivi muchos aos con su madre, tuvo un hermano mayor que falleci de sobredosis en la adolescencia. Este hermano a quien l quera mucho y que hasta el da de hoy extraa, se dedicaba a la msica y fue quien transmiti a David su vocacin por la misma.

Desde su adolescencia David pas 20 aos de su vida aislado, encerrado en su casa, en su habitacin, sin la posibilidad de experimentar, de relacionarse, de compartir momentos. El mismo paciente cuenta que l solo empez a salir, si no lo haca senta que se iba a morir.

Desde hace cuatro aos, luego de haber tocado fondo ( como l dice), logra salir de la oscuridad. La msica fue la herramienta decisiva para tal logro. Y la guitarra fue bsicamente el apoyo en este tiempo de aislamiento, siendo la nica conexin con la vida. David profesa un amor incondicional hacia ella, que forma parte de su ser.

As es como el Hospital le brinda la posibilidad de recuperar sus habilidades sociales perdidas a travs de la intervencin de un acompaante teraputico. Desde el ao 2001 y con muy buena aceptacin de su parte, es tomada esta noticia, lo que dio lugar a que conociera a su primer acompaante teraputico. Tres aos transcurrieron desde entonces, trabajando hoy en da con su tercer acompaante teraputico con la modalidad de tratamiento ambulatorio.

David tiene actualmente 39 aos con diagnstico de Reaccin Esquizofrnica Aguda y una historia de vida muy triste.

Se inici ste acompaamiento en abril de 2003, los objetivos del mismo explicitados por el psiquiatra de cabecera fueron: organizar, contener, resocializar. La frecuencia estipulada consisti en dos veces por semana, dos horas por encuentro. El tratamiento es ambulatorio y el lugar de encuentros es el domicilio del paciente, sin embargo por razones que se fueron esclareciendo con el tiempo, se realizaban en lugares pblicos prximos a su domicilio.

El A.T., comprometido desde un primer momento con su trabajo, invirtiendo tiempo, responsabilidad, poniendo el cuerpo, su yo, sus ganas para enriquecer la calidad de vida de David, fue involucrndose cada vez ms con su paciente y con los compromisos que este trabajo requiere y le abrieron la posibilidad de ir conociendo cada da un poco ms el mundo de esta persona, que por mucho tiempo estuvo perturbado por sus pensamientos.

Actualmente David recurre al hospital en busca de su medicacin, tiene das fijos para ver a su psiquiatra. Las condiciones de vida y sus bajos recursos le hicieron depender del sustento econmico de familiares lejanos para poder residir en algn lugar que le permitiera mantener su continuidad con el tratamiento. La opcin fue una pensin avalada por profesionales de esta misma institucin la que es agente de salud mental y bienestar de las personas. La pensin est a cargo de una seora ex-enfermera del hospital, que junto a sus hijos ofrecen un servicio de alojamiento y comida, un lugar para personas con dificultades, cuyo costo es de $350 mensuales. Pareciera que se tratara de un lugar confiable, pero la experiencia demostr que no.

Como se mencion anteriormente, hace algunos aos que busc ayuda en dicho hospital y pareciera que el rumbo de su vida fue cambiando, mostrndole otras facetas de lo real y dando a conocer a los que acompaan su cotidianeidad formas de vidas inesperadas, increbles e injustas.

El da que el tercer acompaante conoce a David, el mismo refiere con entusiasmo que la pasaran bien. El acompaante tuvo la posibilidad de conocer a la madre, la cual trabaja en una residencia geritrica. No conviven en el mismo hogar y esto, posibilit una mejor relacin entre ambos. Ella y su hijo agasajaron cordialmente al acompaante teraputico y pusieron su fe en l, para que David mejore su convivencia en el hospedaje. Al indagar en esto, descubre una serie de irregularidades, con respecto al lugar mencionado. Con el paso del acompaamiento, el A.T. se fue interiorizando sobre este tema que le ocasionaba elevada angustia y malestar a David. Al consultar con el equipo del hospital responsable del caso, los integrantes del mismo expresan que el paciente manifiesta quejas contra dicha residencia, pero que estas se deban a sus delirios y propia patologa, por lo cual le aconsejaron que no considerara al pie de la letra lo que el paciente le comentaba.

David a raz de su trastorno mantiene una relacin conflictiva con su madre (motivo por el cual l vive en la residencia anteriormente citada ). A mediados de Mayo, David se pasaba la mayor parte del tiempo fuera de su hogar hasta las 20hs. horario en el cual cerraban la puerta de calle del lugar donde l viva. Las personas que dirigen la pensin son tan estrictas con el horario que David cont que tuvo que dormir en el banco de la plaza ms cercana toda la noche y ms de una vez.

A esta altura del tratamiento los das de acompaamiento David soltaba una perorata sobre las vicisitudes que viva a diario en su hogar. Razn por la cual se aument a tres veces por semana el acompaamiento.

Las quejas eran de la siguiente ndole: no le daban el verdadero psicofrmaco (antipsictico) que l tomaba desde hace aos y el horario en que se la administraba siempre era cambiante; si quera tomar mate deba pagar 20ctvo. por calentar el agua (recordemos que David pagaba $350 por mes); que le haca barrer el patio; que lo mandaban a comprar los vveres para las comidas del da; los pacientes hospedados all coman en el patio al aire libre ya fuere verano o invierno; que le molestaban los numerosos perros y gatos que moraban en la casa ( David hasta Septiembre sufri de sarna); la constante burla de la seora y de su hijo hacia l, dicha burla consista segn David en que le decan negrito feo no sabes tocar la guitarra y eso que sos Charly Garca monstruo debes ser adoptado por tu problema y dems barbaries. Cada encuentro con David manifestaba las mismas quejas.

Los dueos de esta pensin nunca le permitieron el ingreso a la casa al A.T., adems David prefera que nos fueran a otro lado para hablar. El desenlace de las continuas quejas se debi a que un da al llegar a la pensin David vio cmo era abusada sexualmente una residente del lugar y cmo el abusador le incitaba a que l hiciera lo mismo. David se rehusa a semejante pedido y ste hombre le tilda de marica.

Al da siguiente de este episodio la mam de David llama al A.T.. pidiendo que vaya a su casa para contener a su hijo que lloraba sin parar. David cuenta lo acontecido y pide al A.T. que lo acompae al hospital neuropsiquitrico para hablar con el psiquiatra de turno. Una vez ms los doctores no dan crdito a lo que aseveraba haber visto y odo David, pero al comprobar su elevada angustia dan una indicacin escrita para que se le acerque a la Sra. de la pensin con el fin de que concurran al da siguiente al hospital para controlar su ansiedad.

Cuando le comunica a la Sra. las indicaciones dice que ella no lo va a llevar porque est enferma, as es como el A.T. aclara que puede hacerlo su hijo. Es aqu cuando se enfurece y le dice a David: qu te anda pasando a vos? Mrelo cmo est vestido, parece un malandra, no ve que est loco, se pone as siempre que tiene acompaante nuevo, se hace el loquito y quiere pasarnos por encima. A parte mrelo con esa guitarra se hace el msico y lo nico que da es lstima sos un pobre diablo igual que tu mam que tiene que limpiarle y plancharle la ropa a las viejas que cuida es un mal de familia sos un loco loco, vaya a saber sino ands en drogas tambin como tu hermano el que muri de eso a dnde te han tratado mejor que aqu ya te dije que sos como un arbolito torcido que necesitas que te cuiden y con esos pocos pelos y ese ojo tuerto. Cabe recordar las alteraciones en la autoimagen del paciente.

El asombro del A.T. fue enorme al escuchar semejantes apreciaciones, y con tono imparcial tratando de no perder el rol, le recuerda una vez ms que David est entrando en crisis y que por favor se calme y lo lleve al da siguiente al hospital segn las indicaciones mdicas. Ms furiosa an, dice al A.T. porqu no lo lleva l al hospital, este le explica que con David trabaja determinados das y le recuerda que David paga $350 mensuales para dichas atenciones. El tropel de insultos esta vez fue para el A.T. culpndole del estado actual de David lo que provoc que se sintiera mal, frustrado, agredido, se concentraba en no perder la imagen contenedora y responsable ante David que se encontraba tiritando de miedo y enmudecido, mientras la Sra. afirmaba: yo trabaj 25 aos como enfermera en el Hospital, no vas a venir vos a ensearme cmo tratar a esta gente. El A.T. dice lo ms calmado posible que si tiene 25 aos de experiencia no puede tratar as a un enfermo psiquitrico, y su furia se acrecienta. En ese momento lo agarra del brazo y echa de su casa gritando que era un atrevido. El A.T. atin a decirle que se iba pero con David, quien en ese momento comenzaba a gritar: Gustavo slvame, scame de aqu... quiero ser libre, quiero vivir. As es que la Sra. agarra a David de la campera y le dice que l no va a ningn lado forcejeando y golpendolo contra la puerta. El A.T. se interpone para separarlos y evitar que le haga dao. En ese momento aparece el hijo con quien puede hablar ms calmadamente y con el cual arregla que lo lleve al hospital tal como lo indicaron. Al observar que David se queda con el hijo de la Sra. y la agresividad de la misma disminuye, se retiro del lugar y decido a avisar telefnicamente a la terapeuta sobre lo acontecido. Ella le asegura que se encargar del paciente.

Pasaron cinco das hasta que David fue internado, su demora se debi a razones burocrticas incurriendo en negligencia por parte del hospital.

A la semana de internacin, el A.T. se acerca al equipo para interiorizarse sobre la situacin de David sorprendindose por la irona del psiquiatra al decirle: ests contento con lo que hiciste? qu pasa que tens tanta yeta con los pacientes? qudate tranquilo que en el hospital hay muchos pacientes internados en ese lugar y no tenemos otro lugar para ellos.

Presentamos este caso como un ejemplo extremo en el que el A.T. se encuentre vulnerable debido a la agresividad de la situacin vivida y por la falta de contencin institucional.

Es as que pretendemos generar un espacio de reflexin acerca de las posibles situaciones de desamparo en las que se encuentra el A.T., especialmente en el tratamiento ambulatorio, en el que generalmente se trabaja a solas en el mbito cotidiano del paciente, con una relacin mucho ms distante con el equipo teraputico que en una internacin.