23.tormenta oscura

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Entertainment & Humor

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1. Tormenta oscuraTormenta oscura Oscura 23Oscura 23 Ttulo Original:Ttulo Original: Dark storm Traduccin:Traduccin: Castillo Morales, Diego 2012,2012, Feehan, Christine 2013,2013, Titania Coleccin:Coleccin: Fantasy ISBN:ISBN: 9788492916450 ArgumentoArgumento Una oscura tormenta en el horizonte... Tras despertar despus de mundo tiempo en un mundo de absoluta oscuridad y sofocante calor, Dax se pregunta cunto debe de haber cambiado el mundo de arriba. Pero cmo ha cambiado l es lo que le llena de temor y odio. Enterrado vivo durante cientos de aos en un volcn en los Crpatos, Dax teme haberse convertido en la abominacin que todo varn carpatiano teme, una vctima de la insidiosa maldad que se ha colado inexorablemente en su mente y su cuerpo durante siglos. Pero hay cosas que nunca cambian... Su nombre es Mitro, el vampiro al que Dax ha perseguido todos estos siglos. Segundo al mando del prncipe de los carpatianos, es el eptome de todo lo malvado, autor de una de las carniceras ms atroces jams conocida por el hombre y una bestia. Ni siquiera sus amigos y su familia se salvaron de la sed de sangre de Mitro. Tampoco la compaera de Mitro, Arabejila, una extraordinaria mujer con dotes extraordinarias. Pero ahora que Dax ha vuelto, tambin lo ha hecho Mitro. La batalla final entre el bien y el mal ha vuelto a empezar. Entre Dax y Mitro ha comenzado un violento juego que ha marcado a Riley Parker, la ltima descendiente de Arabejila, como la recompensa. 2. aldea para buscar a su gua habitual. Incluso ahora, una extraa pesadez y un aura de peligro parecan estar siguindolos mientras avanzaban por el ro. Se haba esforzado por no darle importancia, pero el sentimiento de mal agero se haba apoderado de ella, le haca sentir escalofros en la espalda y le suscitaba desagradables sospechas que la mantenan despierta por la noche. Tal vez si pudiera cortarle accidentalmente una mano mientras cae por la borda... continu con una sonrisa oscura. Los alumnos de Riley podran haber advertido a ese hombre que tuviera cuidado cuando ella sonrea as. Nunca era un buen presagio. Sin embargo, la sonrisa se desvaneci un poco cuando mir hacia el agua turbia y vio un pez plateado nadando alrededor del barco. La estaban engaando sus ojos? Casi pareca como si las piraas estuvieran siguiendo al barco. Pero las piraas no solan seguir a los barcos. Siempre van a lo suyo. Ech un vistazo al gua que estaba murmurando algo a los dos porteadores, Ral y Capa, ignorando a las personas que estaban a su cargo. No tenan nada que ver con los aldeanos que conocan que normalmente las llevaban ro arriba. Los tres estudiaban continuamente el agua y parecan muy incmodos. Ellos tambin se mostraban un poco ms alarmados de lo habitual por verse rodeados de un cardumen de peces carnvoros. Estaba comportndose como una tonta. Haba hecho ese mismo viaje muchas veces como para estar tan sorprendida con la fauna local. Su imaginacin estaba demasiado activa. Aun as... las piraas parecan estar alrededor del barco, pero no pudo ver ni un destello de plata en las aguas de alrededor avanzando delante de ellos. Qu nia tan cruel la rega Annabel sonriendo e hizo que su atencin volviera a la molesta presencia de Don Weston. Es la forma en que nos mira se quej Riley. Haba tanta humedad que todas las camisas que Riley se pona se pegaban a ella como una segunda piel. Tena un montn de curvas y no las ocultaba. No se atreva a alzar las manos para levantarse su espesa cabellera trenzada en la nuca, pues Weston iba a pensar que lo estaba seduciendo a conciencia. Yo lo que realmente, realmente, quiero es abofetear a ese patn. Me mira los pechos como si nunca hubiera visto otros, lo cual es muy desagradable, pero cuando se queda mirando los tuyos... Tal vez nunca ha visto unos pechos, querida dijo Annabel suavemente. Riley intent contener la risa. Su madre poda chafar a cualquiera que estuviera muy enfadado con su sentido del humor. Pues si no lo ha hecho, hay una buena razn. Es asqueroso. Detrs de ellas, Don Weston se dio una palmada en el cuello y muy enfadado fue soltando lentamente el aliento con un silbido. Malditos insectos. Mack, dnde diablos est el repelente? 5 3. Riley evit poner los ojos en blanco. Lo que le preocupaba es que Don Weston y los otros dos ingenieros que estaban con l eran unos mentirosos... bueno, por lo menos dos de los tres que iban con l. Decan que saban lo que estaban haciendo en la selva, pero era evidente que ni Weston ni Mack Shelton, su continuo acompaante, tenan claro lo que haba que hacer. Ella y su madre haban intentado decirle a Weston y a sus amigos que su preciado repelente de insectos no les iba a hacer ningn bien. Los hombres sudaban profusamente y el repelente de insectos se dilua ms rpido de lo que podan aplicarlo. Lo nico que conseguan era quedar pegajosos y llenos de picores. Rascarse solo agravaba la picazn y propiciaba las infecciones, pues en la selva tropical la ms pequea herida poda infectarse rpidamente. Shelton, un hombre compacto con piel bronceada de color caoba y los msculos tensos, se dio un manotazo en el cuello y otro en el pecho murmurando obscenidades. Lo tiraste por la borda, desgraciado. Despus de usar el ltimo. Shelton era un poco ms amigable que los otros dos ingenieros y no tan repulsivo como Weston, pero en vez de hacer que Riley se sintiera ms segura, su proximidad realmente la irritaba. Tal vez era porque su sonrisa nunca se reflejaba en sus ojos. Y porque siempre estaba observando todo, y a todos los que iban a bordo. Riley tena la impresin de que Weston subestimaba al otro hombre. Era evidente que se crea el jefe de su expedicin minera, aunque nadie daba rdenes a Shelton. Nunca debimos haber viajado con ellos murmur Riley a su madre en voz baja. Normalmente, Riley y su madre hacan el viaje al volcn solas, pero cuando llegaron a la aldea se encontraron con que su gua habitual estaba demasiado enfermo para viajar. Y como se encontraron solas en medio del Amazonas sin un gua que las acompaara a su destino, su madre y ella decidieron unirse a otros tres grupos que viajaban ro arriba. Weston y sus dos compaeros ingenieros de minas estaban en la aldea preparando un viaje hasta los Andes peruanos en busca de posibles nuevos yacimientos para la empresa en la que trabajaban. Otros dos hombres que investigaban una planta supuestamente extinta haban llegado de Europa en busca de un gua para tambin subir a una montaa de los Andes. Por otro lado, un arquelogo y sus dos alumnos de posgrado se dirigan a los Andes en busca de la rumoreada ciudad perdida del pueblo de las nubes, los chachapoyas. De este modo decidieron poner en comn sus recursos y viajar juntos ro arriba. La idea pareca lgica en su momento, pero ahora, tras una semana de viaje, Riley estaba muy arrepentida de haber tomado esa decisin. Dos de los guas, el arquelogo, sus alumnos y tres porteadores estaban en la embarcacin que iba adelante con una buena parte de los suministros. Annabel, Riley, los investigadores y los tres ingenieros de minas 6 4. se encontraban en la segunda embarcacin con uno de los guas, Pedro, y dos porteadores, Capa y Ral. Riley no se senta segura atrapada en el barco con ocho extraos. Deseaba estar ya a medio camino de la montaa, donde haban planeado seguir por caminos separados, cada uno con su propio gua. Annabel se encogi de hombros. Es un poco tarde para pensarlo de nuevo. Hemos tomado la decisin de viajar juntos y tenemos que estar con esta gente. Vamos a sacarle el mejor partido posible. Esa era su madre, siempre con el rostro tranquilo cuando se estaba formando una tormenta. Riley no era vidente, pero no le costaba mucho predecir que se avecinaban problemas. Ese sentimiento aumentaba cada hora que pasaba. Mir a su madre. Como de costumbre, pareca serena. A Riley le pareci que era un poco tonto decirle que estaba preocupada cuando saba que tena tantas otras cosas en la cabeza. Todava discutiendo sobre el repelente de insectos desechado, Weston apunt a Shelton con el dedo. El envase estaba vaco. Debe haber otros. No estaba vaco lo corrigi Shelton con la voz enfadada. Solo queras tirarle algo al caimn. Y tu objetivo era tan malo como tu boca intervino el tercer ingeniero, Ben Charger. Ben era el ms tranquilo del grupo. Nunca dejaba de mirar a su alrededor con los ojos inquietos. Riley todava no tena una opinin sobre l. De los tres ingenieros era el que tena aspecto ms normal. Su estatura y su peso eran corrientes, y tena un rostro en el que nadie se fijara. Se integraba, y tal vez eso la haca sentir incmoda. Nada en l era destacable. Se mova silenciosamente y pareca surgir simplemente de la nada observando todo y a todos, como si estuviera esperando a que se produjeran problemas. Ella no crea que fuera socio de Weston y Shelton, que estaban muy unidos y evidentemente se conocan desde haca bastante tiempo. Charger pareca ser un solitario. De hecho, crea que ni siquiera le gustaban los otros dos hombres. A lo lejos, en la orilla izquierda, su ojo divis unas nubes blancas que se movan rpidamente. A veces eran iridiscentes, y otras adquiran un tono nacarado cuando se entremezclaban hasta formar un verdadero manto de insectos vivos. Vete al infierno, Charger replic Weston. Cuida t lo que dices le aconsej Charger en voz muy baja. Weston finalmente dio un paso hacia atrs y su rostro empalideci un poco. Ech un vistazo alrededor del barco y su mirada se dirigi a Riley, a quien descubri mirndolo. Por qu no vienes aqu, o mejor an, que venga tu mami y me lama el sudor? Tal vez eso ayude. 7 5. Sac la lengua mientras la observaba, probablemente pensando que se vea sexi, pero se trag un montn de bichos y acab tosiendo y maldiciendo. Durante un momento terrible, cuando llam a su madre mami y solt su grosera sugerencia, Riley pens que se iba a lanzar sobre l y de verdad lo iba a empujar por la borda. Pero entonces su madre se ri disimuladamente, lo que disip su ira y dio una patada a su desafortunado sentido del humor. Ella tambin se ri. En serio? E