20 tiempo ordinario (b) juan 6, 51-58 juan 6, 51-58 josé antonio pagola música: quietud...

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20 Tiempo ordinario 20 Tiempo ordinario (B) (B) Juan 6, 51-58 Juan 6, 51-58 José Antonio Pagola Música: Quietud Presentación: B.Areskurrinaga HC

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  • 20 Tiempo ordinario(B)Juan 6, 51-58Jos Antonio PagolaMsica: QuietudPresentacin: B.Areskurrinaga HC

  • Segn el relato de Juan, una vez ms los judos, incapaces de ir ms all de lo fsico y material, interrumpen a Jess, escandalizados por el lenguaje agresivo que emplea:

    "Cmo puede ste darnos a comer su carne?".

    Jess no retira su afirmacin sino que da a sus palabras un contenido ms profundo.

  • El ncleo de su exposicin nos permite adentrarnos en la experiencia que vivan las primeras comunidades cristianas al celebrar la eucarista.

  • Segn Jess, los discpulos no solo han de creer en l, sino que han de alimentarse y nutrir su vida de su misma persona.

  • La eucarista es una experiencia central en los seguidores de Jess.

  • Las palabras que siguen no hacen sino destacar su carcter fundamental e indispensable: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida".

  • Si los discpulos no se alimentan de l, podrn hacer y decir muchas cosas, pero no han de olvidar sus palabras: "No tenis vida en vosotros".

  • Para tener vida dentro de nosotros necesitamos alimentarnos de Jess, nutrirnos de su aliento vital, interiorizar sus actitudes y sus criterios de vida.

  • Este es el secreto y la fuerza de la eucarista. Solo lo conocen aquellos que comulgan con l y se alimentan de su pasin por el Padre y de su amor a sus hijos.

  • El lenguaje de Jess es de gran fuerza expresiva. A quien sabe alimentarse de l, le hace esta promesa: "Ese habita en m y yo en l".

  • Quien se nutre de la eucarista experimenta que su relacin con Jess no es algo externo. Jess no es un modelo de vida que imitamos desde fuera. Alimenta nuestra vida desde dentro.

  • Esta experiencia de "habitar" en Jess y dejar que Jess "habite" en nosotros puede transformar de raz nuestra fe. Ese intercambio mutuo, esta comunin estrecha, difcil de expresar con palabras, constituye la verdadera relacin del discpulo con Jess. Esto es seguirle sostenidos por su fuerza vital.

  • La vida que Jess transmite a sus discpulos en la eucarista es la que l mismo recibe del Padre que es Fuente inagotable de vida plena. Una vida que no se extingue con nuestra muerte biolgica. Por eso se atreve Jess a hacer esta promesa a los suyos: "El que come este pan vivir para siempre".

  • Sin duda, el signo ms grave de la crisis de la fe cristiana entre nosotros es el abandono tan generalizado de la eucarista dominical. Para quien ama a Jess es doloroso observar cmo la eucarista va perdiendo su poder de atraccin.

  • Pero es ms doloroso an ver Que desde la Iglesia asistimos a este hecho sin atrevernos a reaccionar. Por qu?

  • ALIMENTARNOS DE JESS

    Segn el relato de Juan, una vez ms los judos, incapaces de ir ms all de lo fsico y material, interrumpen a Jess, escandalizados por el lenguaje agresivo que emplea: "Cmo puede ste darnos a comer su carne?". Jess no retira su afirmacin sino que da a sus palabras un contenido ms profundo.El ncleo de su exposicin nos permite adentrarnos en la experiencia que vivan las primeras comunidades cristianas al celebrar la eucarista. Segn Jess, los discpulos no solo han de creer en l, sino que han de alimentarse y nutrir su vida de su misma persona. La eucarista es una experiencia central en los seguidores de Jess.Las palabras que siguen no hacen sino destacar su carcter fundamental e indispensable: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". Si los discpulos no se alimentan de l, podrn hacer y decir muchas cosas, pero no han de olvidar sus palabras: "No tenis vida en vosotros".Para tener vida dentro de nosotros necesitamos alimentarnos de Jess, nutrirnos de su aliento vital, interiorizar sus actitudes y sus criterios de vida. Este es el secreto y la fuerza de la eucarista. Solo lo conocen aquellos que comulgan con l y se alimentan de su pasin por el Padre y de su amor a sus hijos. El lenguaje de Jess es de gran fuerza expresiva. A quien sabe alimentarse de l, le hace esta promesa: "Ese habita en m y yo en l". Quien se nutre de la eucarista experimenta que su relacin con Jess no es algo externo. Jess no es un modelo de vida que imitamos desde fuera. Alimenta nuestra vida desde dentro.Esta experiencia de "habitar" en Jess y dejar que Jess "habite" en nosotros puede transformar de raz nuestra fe. Ese intercambio mutuo, esta comunin estrecha, difcil de expresar con palabras, constituye la verdadera relacin del discpulo con Jess. Esto es seguirle sostenidos por su fuerza vital.La vida que Jess transmite a sus discpulos en la eucarista es la que l mismo recibe del Padre que es Fuente inagotable de vida plena. Una vida que no se extingue con nuestra muerte biolgica. Por eso se atreve Jess a hacer esta promesa a los suyos: "El que come este pan vivir para siempre".Sin duda, el signo ms grave de la crisis de la fe cristiana entre nosotros es el abandono tan generalizado de la eucarista dominical. Para quien ama a Jess es doloroso observar cmo la eucarista va perdiendo su poder de atraccin. Pero es ms doloroso an ver que desde la Iglesia asistimos a este hecho sin atrevernos a reaccionar. Por qu?

    Jos Antonio Pagola