1 enero 2015 santa maría, madre de dios lc. 2, 16-21 texto: josé antonio pagola música: ave maria...

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1 enero 2015 Santa María, Madre de Dios Lc. 2, 16-21 Texto: José Antonio PAGOLA Texto: José Antonio PAGOLA Música: Ave Maria de Guarini Música: Ave Maria de Guarini Presentación: B. Areskurrinaga Presentación: B. Areskurrinaga HC HC Euskaraz: D. Amundarain Euskaraz: D. Amundarain

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  • 1 enero 2015Santa Mara, Madre de DiosLc. 2, 16-21Texto: Jos Antonio PAGOLA Msica: Ave Maria de Guarini Presentacin: B. Areskurrinaga HC Euskaraz: D. Amundarain

  • Se dice que los cristianos de hoy vibramos menos ante la figura de Mara que los creyentes de otras pocas. Quizs somos vctimas inconscientes de muchos recelos y sospechas ante deformaciones habidas en la piedad mariana.

  • A veces, se haba insistido de manera excesivamente unilateral en la funcin protectora de Mara, la Madre que ampara a sus hijos e hijas de todos los males, sin convertirlos a una vida ms evanglica.

  • Otras veces, algunos tipos de devocin mariana no han sabido exaltar a Mara como madre sin crear una dependencia insana de una madre idealizada y fomentar una inmadurez y un infantilismo religioso.

  • Quizs, esta misma idealizacin de Mara como la mujer nica ha podido alimentar un cierto menosprecio a la mujer real y ser un refuerzo ms del dominio masculino. Al menos, no deberamos desatender ligeramente estos reproches que, desde frentes diversos, se nos hace a los catlicos.

  • Pero sera lamentable que empobreciramos nuestra vida religiosa olvidando el regalo que Mara puede significar para los creyentes.

  • Una piedad mariana bien entendida no encierra a nadie en el infantilismo, sino que asegura en nuestra vida de fe la presencia enriquecedora de lo femenino. El mismo Dios ha querido encarnarse en el seno de una mujer. Desde entonces, podemos decir que lo femenino es camino hacia Dios y de Dios (L. Boff).

  • La humanidad necesita siempre de esa riqueza que asociamos a lo femenino porque, aunque tambin se da en el varn, se condensa de manera especial en la mujer: intimidad, acogida, solicitud, cario, ternura, entrega al misterio, gestacin, donacin de vida.

  • Siempre que marginamos a Mara de nuestra vida, empobrecemos nuestra fe. Y siempre que despreciamos lo femenino, nos cerramos a cauces posibles de acercamiento a ese Dios que se nos ha ofrecido en los brazos de una madre.

  • Comenzamos el ao celebrando la fiesta de Santa Mara Madre de Dios. Su fidelidad y entrega a la palabra de Dios, su identificacin con los pequeos, su adhesin a las opciones de su Hijo Jess, su presencia servidora en la Iglesia naciente y, antes que nada, su servicio de Madre del Salvador hacen de ella la Madre de nuestra fe y de nuestra esperanza.

  • LA MADRE NOS ACOMPAASe dice que los cristianos de hoy vibramos menos ante la figura de Mara que los creyentes de otras pocas. Quizs somos vctimas inconscientes de muchos recelos y sospechas ante deformaciones habidas en la piedad mariana. A veces, se haba insistido de manera excesivamente unilateral en la funcin protectora de Mara, la Madre que ampara a sus hijos e hijas de todos los males, sin convertirlos a una vida ms evanglica.Otras veces, algunos tipos de devocin mariana no han sabido exaltar a Mara como madre sin crear una dependencia insana de una madre idealizada y fomentar una inmadurez y un infantilismo religioso.Quizs, esta misma idealizacin de Mara como la mujer nica ha podido alimentar un cierto menosprecio a la mujer real y ser un refuerzo ms del dominio masculino. Al menos, no deberamos desatender ligeramente estos reproches que, desde frentes diversos, se nos hace a los catlicos.Pero sera lamentable que empobreciramos nuestra vida religiosa olvidando el regalo que Mara puede significar para los creyentes.Una piedad mariana bien entendida no encierra a nadie en el infantilismo, sino que asegura en nuestra vida de fe la presencia enriquecedora de lo femenino. El mismo Dios ha querido encarnarse en el seno de una mujer. Desde entonces, podemos decir que lo femenino es camino hacia Dios y de Dios (L. Boff).La humanidd necesita siempre de esa riqueza que asociamos a lo femenino porque, aunque tambin se da en el varn, se condensa de manera especial en la mujer: intimidad, acogida, solicitud, cario, ternura, entrega al misterio, gestacin, donacin de vida.Siempre que marginamos a Mara de nuestra vida, empobrecemos nuestra fe. Y siempre que despreciamos lo femenino, nos cerramos a cauces posibles de acercamiento a ese Dios que se nos ha ofrecido en los brazos de una madre.Comenzamos el ao celebrando la fiesta de Santa Mara Madre de Dios. Su fidelidad y entrega a la palabra de Dios, su identificacin con los pequeos, su adhesin a las opciones de su Hijo Jess, su presencia servidora en la Iglesia naciente y, antes que nada, su servicio de Madre del Salvador hacen de ella la Madre de nuestra fe y de nuestra esperanza.